El nombre del pariente del mulo grabado en la pezuña

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El nombre del pariente del mulo grabado en la pezuña
(ATU 47E)
Había una vez tres animales: un mulo, un león y un chacal, que solían reunirse todas las
noches. Durante el día cada uno se iba por su lado a buscar algo que echarse a la boca. Una
vez que los tres ya estaban saciados, se quedaban tranquilos. En ese momento se
tranquilizaban; había paz entre ellos. Pero, cuando empezaban a tener hambre, se ponían a
discutir y a discutir sin parar.
Llegó la primavera, y el mulo estaba bien satisfecho, porque había mucha hierba. En
cambio, el león y el chacal comían un día sí y otro no. Y como al chacal le dio envidia de la suerte
que tenía el mulo, se fue a ver al león y le dijo:
–Mira este mulo está gordísimo. ¿Cómo es posible que estemos hambrientos si tenemos
un suculento banquete ante nuestros ojos?
El león le respondió:
–Pero, ¿cómo nos lo vamos a comer si vive con nosotros?
–Pues podemos decirle que cada uno de nosotros tiene que ir a buscar a su padre –
respondió el chacal–. Y luego, al que tenga el peor padre nos lo comeremos. Seguro que sale
perdiendo él.
A la mañana siguiente fueron a ver al mulo y le dijeron que cada uno de ellos tendría que
ir a buscar a su padre. El mulo se dio en cuenta enseguida de que aquello era un engaño, así
que les dijo:
–De acuerdo, pues esta misma noche tendréis la respuesta. Os diré quién es mi padre.
A continuación el mulo se marchó. Y al rato se encontró con el herrero que forjaba las
herraduras de sus cascos. Le pidió que le hiciera unas herraduras nuevas.
En cuanto el hombre hubo terminado de forjarlas, las colocó en los cascos del mulo, y
después este se marchó. Volvió a pacer en el campo y comió muchísima hierba.
Al cabo de un rato, regresó al lugar donde solía dormir. Y entonces el león le dijo al chacal:
–Vete a ver si ha traído noticias de su padre.
El chacal se acercó al mulo y le preguntó si se había enterado quién era su padre.
–Pues sí. Ya me he enterado –le respondió–. Lo que pasa es que el herrero me las grabó
en los cascos y no las puedo leer.
El chacal se dio cuenta de que el mulo tenía algo de hierro en los cascos. Así que se fue
a ver al león y le dijo:
–Mi rey, el mulo lleva la respuesta grabada en la planta de sus pies. Tú eres el único que
podría comprender lo que lleva escrito.
El león se acercó al mulo y se inclinó para leer. Y justo entonces, cuando tuvo la cabeza
del león junto a sus pezuñas, el mulo le soltó una tremenda coz en medio de la frente que lo dejó
aturdido y mal herido.
Al cabo de un rato, cuando el león empezó a recuperarse de la tremenda herida, le dijo
al chacal:
–¡Ah chacal! ¿Nosotros somos amigos o no?
Entonces el chacal le respondió:
–Vivimos en un mundo donde no existe los amigos. La verdad está al lado del poderoso,
por mucho que su padre sea un burro.
Desde aquel día el mulo y el chacal se quedaron a vivir juntos. Pero cada uno siguió su
propio camino, porque el mulo no pudo olvidar jamás la jugarreta que habían intentado hacerle
el chacal y el león. Había comprendido que no existe la amistad entre los animales del bosque.
[Informante: D., de 24 años y oriunda de la Gran Cabilia. Versión
traducida del cabileño. Registrada el 7/9/2015]
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