La actio commodati directa. Primero in factum, posteriormente in jus

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FERDINANDO CASADIEGOS CÁCERES
La actio commodati directa. Primero in factum, posteriormente in jus, otorgada
al comodante contra el comodatario. El comodante posee también la reivindicación,
puesto que continúa siendo propietario, y tiene, por otra parte, los interdictos
posesorios. Pero la acción comodati de buena fe podía serle más ventajosa para
obtener una condena mayor; por otra parte la prueba era más fácil.
La actio comodati contraria. En sentido inverso, otorgada al comodatario en
contra del comodante para que reclamara los gastos que había efectuado en la
conservación de la cosa y cuya cancelación debe el comodante de común acuerdo
con la justicia.
El comodato o préstamo de uso es, pues, un contrato que consiste en permitir
gratuitamente una cosa a una persona, para que ella retire de ella alguna ventaja
durante un tiempo que es determinado de antemano.
Este contrato supone una convención de las dos partes y la entrega de la cosa,
que muy a menudo será un mueble, un animal, un coche y a veces un inmueble;
pero en principio, el comodato no puede recaer sobre cosas que se consuman
con el primer uso, salvo algunas excepciones al respecto.
El comodato es un contrato real de buena fe y sinalagmático imperfecto que
implica:
•
La obligación para el comodante de entregar la cosa, quedando con la
possesio ad interdicta, ya que el comodatario solo tiene la nuda possesio.
•
La obligación para el comodatario de restituirla; si la cosa perece, la obligación
de restituirla se extingue, salvo que la responsabilidad del comodatario se
manifieste claramente. Como él va a reportar beneficios inmunerables del
uso del objeto, debe comportarse como buen padre de familia, respondiendo
hasta de la culpa levis in abstracto.
•
Tiene derecho a usar de la cosa conforme a su naturaleza y dentro de los
límites del contrato, en una palabra, tiene el derecho de usarla de buena fe.
El depósito-depositum. Era el contrato real por el cual una de las partes,
depositante, consignaba una cosa mueble a otra persona, depositario, que se
obliga a custodiarla gratuitamente y restituirla cuando le fuese exigida.
El elemento constitutivo del contrato de depósito era la entrega de la cosa de la
cual, sin embargo, el depositante transfería al depositario tan solo la simple tenencia
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