La otra cara de las tierras acumuladas por empresas

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28 marzo, 2014 | Fundación Ideas para la Paz
La otra cara de las tierras
acumuladas por empresas
paramilitares en 1997, las autoridades locales ordenaron
proteger esas tierras para que no pudieran ser vendidas, salvo
con autorización de un comité de tierras local. Los hallazgos de
este medio también despertaron sospechas sobre las posibles
irregularidades en la escritura de venta entre el dueño original y
quienes vendieron luego à la empresa.
Detalles Categoría: La lucha por la tierra Creado en Miércoles,
14 Agosto 2013 Última actualización en Viernes, 28 Febrero
2014
En cuanto à la Fazenda, se documentó que 16 mil hectáreas,
originalmente de campesinos, fueron tomadas por paramilitares
que instalaron una base de entrenamiento en el lugar y que sirvió
de escondite al comando contrainsurgente que cometió la
masacre en Mapiripán en 1997. En el lugar han sido exhumados
cinco cuerpos, dos de ellos de niños que fueron reclutados.
Después de la desmovilización, los predios fueron concentrados
por una empresa de la familia del esmeraldero Víctor Carranza,
que enseguida le vendió las tierras al consorcio de firmas à la
que pertenece la Fazenda. En estas tierras la compañía
desarrolla cultivos de soya y maíz para alimentar cerdos.
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El senador Jorge Robledo denunció que en el Congreso
cursará un proyecto de Ley que busca legalizar tierras que
fueron compradas por empresas y que debían ser para
campesinos. VerdadAbierta documentó que varios de estos
predios tienen un pasado violento.
Estos casos muestran que más allá de los esguinces à la Ley 160,
es decir, de estrategias como crear múltiples sociedades
anónimas para concentrar la tierra o de registrar socios
inversionistas en el exterior para presentarse como firmas
multinacionales, detrás hay un pasado violento. Eso significa que
si los dueños originales reclaman ante un juez, las compras
realizadas por intermediarios y empresarios podrían ser
reversadas y los predios serían devueltos a los propietarios
originarios de demostrarse la conexión entre hechos violentos y
estas adquisiciones.
“Quieren legalizar lo ilegal”: Robledo
El senador Robledo anunció que en los próximos 15 días llegará
al pleno del Senado un proyecto de Ley que, según él, “buscará
legalizar estas tierras que eran de la Nación y que fueron
acumuladas ilegalmente por empresarios”. De acuerdo con este
congresista, el proyecto ya fue aprobado en la Comisión Quinta
–la encargada del régimen agrario– y pretenderá la aprobación
de dos puntos críticos: uno, que la acumulación es válida cuando
no estaba expresamente anotada en los títulos de propiedad; y
dos, que la acumulación no es indebida si se trata de tierras
tituladas antes de 1994 cuando supuestamente no había
limitaciones en la extensión de los predios à la hora de comprar.
VerdadAbierta.com documentó que tres agroindustrias en
Mapiripán y Puerto Gaitán, Meta, no solo violaron la Ley 160 de
1994 o de baldíos, sino que compraron tierras con un pasado
violento. Foto Semana
En el debate sobre predios baldíos realiizado en el Congreso de
la República y citado por el senador Jorge Robledo, del Polo
Democrático, las intervenciones se concentraron en denunciar la
acumulación indebida de tierras baldías, es decir, en tierras que
se supone deben ser explotadas por campesinos, pero que
terminaron concentradas en manos de empresarios nacionales y
extranjeros.
Robledo aseguró que éstas son argucias empleadas por algunos
abogados porque las prohibiciones de acumulación existen desde
la Ley 153 de 1887. Sobre el segundo punto, dijo que la Ley 160
de 1994 (la más reciente que prohíbe la acumulación) “no es
retroactiva”, es decir, que un abogado no puede decir que se
puede acumular porque los predios comprados tienen títulos
anteriores a 1994, porque la Ley es clara en señalar que a partir
de la fecha no se pueden acumular tierras si su origen es baldío.
Y todas las empresas compraron después de 1994.
Lo que no dijeron ni congresistas ni funcionarios de gobierno es
que estas empresas no solo violaron la Ley 160 de 1994, es decir,
la ley que impide que las tierras baldías sean acaparadas, sino
que los empresarios compraron predios en los que grupos
paramilitares habían asesinado a líderes comunitarios,
desplazado a campesinos y habían instalado bases de
entrenamiento donde reclutaron menores y desaparecieron a sus
víctimas (Lea: Tres agroindustrias compraron tierras con líos y
violencia[1]).
El Senador también se refirió de forma explícita à la firma de
abogados Brigard & Urrutia, asesora de la multinacional de
cereales Cargill, la cual adquirió 52 mil hectáreas en el
departamento de Vichada con la creación de 36 sociedades por
acciones simplificadas (SAS), que sirvieron de intermediarias
para comprar los predios y luego vendérselos a otras 36 SAS a
nombre de la multinacional (Lea: Cuestionan 52 mil hectáreas de
multinacional Cargill[2]).
En el debate, el senador Robledo recordó dos casos del
departamento del Meta, se trata las empresas Poligrow, que
cultiva palma africana en Mapiripán, y la Fazenda, instalada en
Puerto Gaitán, que produce alimentos para cerdos.
VerdadAbierta.com documentó que en el caso de Poligrow, la
empresa acumuló 5 mil hectáreas que fueron abandonadas por la
violencia, desatada primero por la guerrilla y luego por
paramilitares. Tras la masacre de Mapiripán cometida por
Este mismo bufete también asesoró al ingenio azucarero
1
Riopaila, que explota 42 mil hectáreas y que utilizó un modelo
similar para comprar las tierras; además, les ayudó a constituir
28 SAS que adquirieron los predios y el ingenio compró una
empresa en Luxemburgo, llamada Asturias Holding Sarl, que
absorbió las 28 sociedades que tenían la propiedad (Lea:
Polémica por tierras explotadas por agroindustrias y mineras[3]).
baldíos)”, y dijo que existía campo para todos: “grandes y
pequeños propietarios tienen derecho. Los grandes están
haciendo altas inversiones de tecnología”. El Ministro no
respondió ninguno de los cuestionamientos expuestos en el
debate.
“Hemos pisado callos y duros”
El superintendente Jorge Enrique Vélez defendió el trabajo del
gobierno y aseguró que contrario a lo expresado por Robledo, el
Estado se ha preocupado por documentar los casos de
acumulación de tierras y de despojo. Vélez explicó que la
Superintendencia sigue estudiando el registro en el país (los
títulos de país inscritos en notarías y oficinas de instrumentos
públicos) y ha detectado por lo menos 65 formas de despojo
jurídico. Es decir, modalidades “utilizadas por personas que
conocen el derecho agrario” que lograron que las tierras que les
fueron arrebatadas con violencia a campesinos quedaran a
nombres de testaferros o empresas. Según el funcionario, su
despacho ha presentado 60 investigaciones de carácter penal por
estos hechos.
Según el congresista, Carlos Urrutia –el ex embajador de
Colombia en Estados Unidos que renunció a su cargo en julio de
2013 tras las denuncias de Robledo sobre el papel de ese bufete
en esas indebidas acumulaciones de tierras– fue representante
de la firma abogados cuando la compañía decidió en 2009 hacer
aportes a partidos políticos. Robledo aseguró que integrantes de
esta firma y de la empresa Río Paila aportaron recursos à la
campaña del entonces candidato à la Presidencia de la
República, Juan Manuel Santos. “El Presidente sabía… En su
programa de gobierno, en el artículo 69, indicó que los
agricultores y campesinos podían definir el tamaño de las
hectáreas para desarrollar sus cultivos. Esta era la traba
burocrática a las Unidades Agrícolas Familiares (UAF)”, dijo
Robledo.
De acuerdo con Vélez, la Superintendencia tiene identificadas 7
millones de hectáreas con medidas de protección, es decir, que
no pueden ser comercializadas porque los campesinos, el
Ministerio Público o el Comité de Atención à la Población
Desplazada advirtieron que los predios podían ser despojados
tras hechos de violencia. También indicó que la Superintendencia
tiene inventariadas 1 millón 500 mil hectáreas de baldíos que
fueron robados. “Hemos tocado callos y duros. Pero no nos
tiembla la mano para buscar esas tierras apropiadas por
guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes o testaferros”, dijo.
La UAF es la cantidad de tierra que el Estado considera
suficiente para que una familia campesina sobreviva y progrese.
Estos topes fueron definidos en 1996 a partir de la Ley 160 de
1994 y es lo que ha sido cuestionado a empresas nacionales y
extranjeras que, habiendo una prohibición de acumular baldíos,
han comprado más de una Unidad Agrícola Familiar.
El Senador indicó que además de la prohibición expresa en esta
Ley, las empresas compraron pese a los pronunciamientos del
Consejo de Estado y las denuncias del Instituto Colombiano de
Desarrollo Rural (Incoder) y la Superintendencia de Notariado y
Registro.
El Superintendente aseguró que el país debe seguirse
preguntando qué sucede con las tierras en Colombia si pretende
cumplir con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que
prometió reparar a cuatro millones de personas desplazadas y
devolverles dos millones de hectáreas que les fueron usurpadas.
Estas dos instituciones han detectado estas compras irregulares
y las han denunciado, “y no ha pasado nada”, insistió el
congresista. De 12 demandas que presentó el Incoder sobre
empresas que acapararon baldíos, solo dos casos fueron
admitidas. “El caso de Poligrow fue rechazado por el juez porque
el Incoder dejó vencer los términos”, comentó Robledo.
El funcionario advirtió que el 77 por ciento de los baldíos no
están en manos de las personas originarias a las que se les tituló.
Según Vélez, desde 1961 han sido titulados 517 mil predios
baldíos, 336 mil antes de la Ley 160 de 1994 y 180 mil después
de esta Ley, pero entre el 65 por ciento y 80 por ciento de estas
tierras ya fueron vendidas. Es decir, no están en manos de
campesinos como se supone debería ser el uso de las tierras de
la Nación.
El congresista concluyó que la permisividad del gobierno en la
concentración de tierras de baldías y la actuación de estos
bufetes de abogados atentan contra los derechos de los
campesinos. “Está desapareciendo toda posibilidad de los
campesinos tengan derecho a una parcela”, señaló.
Vélez dijo que la acumulación de tierras supera los casos
denunciados en el Congreso y medios de comunicación. “Sólo el
8 por ciento está registrado. La Superintendencia tiene
identificados 12 mil predios con acumulación. Este será un
asunto sobre el que tendrán que actuar las Superintendencias de
Sociedades, Financieras y de Cooperativas, y por supuesto los
jueces”, dijo.
“Existe campo para todos”
El ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, reconoció que
hay un inadecuado uso del suelo, tras explicar que de los 22
millones de hectáreas con competencia agrícola, solo 5.3
millones son explotadas; mientras que de las 15.2 millones de
hectáreas que se supone son el tope para explotación ganadera,
en la realidad 34.9 millones están copadas con ganado. Así
mismo, aseguró que entre los principales pilares del actual
gobierno está la restitución de tierras y que las instituciones
están haciendo todo el esfuerzo por hacer cumplir la Ley 1448 o
de Víctimas, que prometió en junio de 2011 devolver la tierra
usurpada a los campesinos.
Hasta ahora ningún juez en Colombia ha sentado jurisprudencia
en relación con la acumulación de tierras de origen baldío. Es
decir, no ha habido un fallo que por ejemplo determine que una
empresa o un particular violó la Ley y le sean revocados los
títulos para que estos vuelvan à la Nación o a sus dueños
originarios, que se supone deben ser campesinos. El debate está
lejos de cerrarse y el tema continuará esta semana en el
Congreso, esta vez citado por el representante à la Cámara
Wilson Arias.
Enseguida, Estupiñán aseguró que el proyecto de Ley al que se
refirió Robledo “resolverá incertidumbres jurídicas frente à la
aplicación de la Ley 160 de 1994 (que prohíbe la acumulación de
2
Referencias
1.^
Lea: Tres agroindustrias compraron tierras con líos y
violencia (www.verdadabierta.com)
2.^
Lea: Cuestionan 52 mil hectáreas de multinacional Cargill
(www.verdadabierta.com)
3.^
Lea: Polémica por tierras explotadas por agroindustrias y
mineras (www.verdadabierta.com)
3
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