Poder Judicial de la Nación

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En Buenos Aires, el 4 de diciembre de dos mil siete, se
reúnen los señores jueces de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en
lo Comercial para pronunciarse en la causa “Stenfar S.A.I.C.I. y E. c/Di
Nenno, Marta Filomena y otro s/ejecutivo” (Expediente N° 8765/00),
donde fue concedido un recurso de inaplicabilidad de la ley, con el objeto
de resolver la siguiente cuestión:
“¿Corresponde aplicar el plazo bienal de prescripción
previsto en el art. 4032 inc. 1 del Código Civil al pedido de regulación
USO OFICIAL
de honorarios profesionales que se hallan a cargo de la parte contraria
condenada en costas ?”
I. Los señores jueces Gerardo G. Vassallo, María Elsa
Uzal, Isabel Míguez,
Alfredo Arturo Kölliker Frers,
Miguel F. Bargalló,
Ana I. Piaggi, María L. Gómez Alonso de Díaz Cordero, José Luis Monti,
Juan Manuel Ojea Quintana, Bindo B. Caviglione Fraga, Pablo D. Heredia y
Juan José Dieuzeide dicen:
1- Hemos sido convocados a esta reunión plenaria con el
objeto de fijar doctrina legal respecto de la pertinencia de aplicar el plazo
bienal de prescripción previsto en el art. 4032, inc. 1° del Código Civil al
pedido de regulación de honorarios profesionales que se hallan a cargo de la
parte contraria condenada en costas.
La cuestión aquí debatida ha dividido a la doctrina y a la
jurisprudencia.
Tanto una como otra postura fueron avaladas por
prestigiosos autores y la controversia doctrinaria ha tenido un necesario
impacto en las decisiones de otros tribunales y en las de las Salas de esta
Cámara.
1
En rigor, el temario que suscita esta reunión del
Tribunal en pleno, por los propios términos de su formulación y a poco que
se examine la norma aplicable a la cuestión que nos ocupa, no parece
admitir sino una respuesta afirmativa.
Expondremos a continuación los motivos que sustentan
nuestra posición.
2- A modo de introducción, cabe recordar que el art.
4032 del Código Civil establece que se prescribe por dos años la obligación
de pagar: “… 1° A los jueces árbitros o conjueces, abogados, procuradores,
y toda clase de empleados en la administración de justicia, sus honorarios
o derechos. El tiempo para la prescripción corre desde que feneció el
pleito, por sentencia o transacción, o desde la cesación de los poderes del
procurador o desde que el abogado cesó en su ministerio. En cuanto al
pleito no terminado y proseguido con el mismo abogado, el plazo será de
cinco años, desde que se devengaron los honorarios o derechos, si no hay
convenio entre las partes sobre el tiempo del pago… ”.
Cabe advertir que la citada disposición legal, al aludir al
término prescriptivo aplicable a los honorarios de abogados y procuradores,
sólo distingue los supuestos en los cuales los honorarios se hubieren
devengado en un juicio concluido -por sentencia o transacción- o hubiere
cesado la intervención del profesional en el pleito (apartado segundo) de
aquéllos en los cuales los honorarios se hubieren devengado en un pleito no
terminado y proseguido por el mismo abogado (apartado tercero).
Conforme a esa distinción, la norma establece dos
plazos prescriptivos: el bienal para los supuestos referidos en el apartado
segundo y el quinquenal para el aludido en el apartado tercero.
2
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Sentado lo expuesto y de la sola lectura del texto legal
surge que no distingue, en lo que respecta al plazo prescriptivo aplicable,
según quién es el obligado al pago de los honorarios devengados ni según
que éstos hubieren sido o no regulados judicialmente.
En ese marco, sobre la base de considerar que el alcance
de la norma está fijado en su texto, un prestigioso sector de la doctrina ha
afirmado que los honorarios de abogados y procuradores prescriben a los
dos años –o a los cinco, según el caso-, sin importar si están regulados o no
USO OFICIAL
(Colmo, Alfredo, “De las Obligaciones en General”, Buenos Aires, Jesús
Menéndez, 1920, pág. 662, n° 961; De Gásperi, Luis, Tratado de Derecho
Civil- De las Obligaciones, TEA, Buenos Aires, 1964, t. III, p. 488; Zavala
de González, Matilde, “Prescripción de la acción por honorarios de
abogados y procuradores”, ED 147- 777).
3- Sin embargo, la jurisprudencia de los tribunales ha
venido imponiendo una exégesis más acotada del art. 4032, inc. 1° del
Código Civil, circunscribiendo su aplicación únicamente a la acción
tendiente a obtener la fijación judicial del honorario relativo a una labor
profesional cumplida y no cuantificada, y dejando, por ende, dentro del
radio aplicativo del plazo de prescripción general del art. 4023 –diez añosa las acciones tendientes a obtener el efectivo cobro de honorarios ya
regulados judicialmente.
Desde los tiempos de un antiguo plenario de las Cámaras
Civiles de la Capital Federal (Cámaras Civiles en pleno, 29/5/1922,
“Mezzano, Teresa (su sucesión)”, JA 8-523) 1, la jurisprudencia admite la
distinción, en lo que respecta al plazo prescriptivo aplicable a estos
1
Con voto en minoría de Alfredo Colmo.
3
honorarios profesionales, entre las acciones tendientes a reclamar la
cuantificación judicial del estipendio y las que procuran su efectiva
percepción.
Tal como señala la Corte Suprema de Justicia de la
Nación “… En materia de prescripción de honorarios debe distinguirse
entre el derecho a cobrarlos, cuando ya han sido regulados, y el derecho a
que se regulen –haya o no condena en costas- dado que mientras en el
primer supuesto se aplica la prescripción decenal, en el segundo rige la
bienal ( arts. 4032, inc. 1° y 4023 del Código Civil, respectivamente)… ”
(Fallos 270:91; 308:117; 314:1503, 319:2648; 322:2923).
Tal línea interpretativa, que distingue entre “honorarios
devengados” y
“honorarios
regulados”,
ha
sido
sostenida
en
forma
prácticamente unánime por la jurisprudencia de otros tribunales 2 y adoptada
en sendos precedentes de las Salas de esta Cámara (CNCom, Sala A,
24/11/89, “Stukalsky, Luis c/Stukalsky, Aaron”; idem, Sala B, 17/10/88,
Petracca e Hijos S.A. pedido de quiebra por Participar Cía Finaciera S.A.,
ED 138-221; idem,13/2/90, “Banco Comercial del Norte S.A. c/Ca nc e lli,
Carlos s/ejec.”; idem, 18/5/90, “Banco Comercial del Norte S.A. c/Lacosta,
Héctor s/ejec.”; idem, 16/4/93, “Cargill SACI c/Recria S.A. s/ord”; Sala C,
2
CCiv. 1ª. Cap. 25/10/40, “Rebollo Paz, León c/Bonfanti, Luis”, LL 20-704; CCiv 2ª. Cap, 1/6/38,
“Cardero, Cayo c/ Municipalidad de la Capital”, LL 10-872; idem, 19/2/41, “Osilio, Santiago c/ Susemhi de
Tanco, Elisa”, LL 21-668; CNCiv, Sala C, 17/2/98, “Curto, Alejandro, c/Cascio, Víctor s/daños y perjuicios”,
idem, Sala D, 31/5/89, “Tallarico, Oscar Luis s/amparo”; idem, Sala F, 18/9/90, “Fernández Pico de
Estrugamou c/Pacheco Alvear;”; idem, Sala G, 30/5/89, “López Bosende R. y Doval de López Bosende M.
c/Edicom s/incidente de impugnación de avalúo; idem, Sala H, 18/7/97, “Lorenzo, Ramón, suc”, LL 1998-A224; idem, Sala I, 20/10/92 “Artes Gráficas c/Nebe SACIFIMA s/sumarísimo”; idem, Sala M, 16/5/94,
“Berman c/Olmos s/daños y perjuicios”; Suprema Corte de Buenos Aires, 12/9/78, “Borrone, Roberto
c/Moreno, Daniel”, ED 82-737; CNCont. Adm. Fed., Sala V, 12/11/01, “Federación de Obreros y
Empleados Telefónicos Rep. Arg. c/Banco Hipotecario nacional y otro”; CNCiv. Y Com. Fed. 14/2/02,
“Hoteles de Turismo S.A. c/Sindicato de Luz y Fuerza de la Capital Federal s/inc. honorarios perito tasador
Andrés Bozzo”; CCivil, Com. y Contenciosoadministrativo, Río Cuarto, 25/6/93, “Ricci, José A. c/Serra,
Raúl E. y otra”, LL Córdoba 1994-585; C 2ª. Civ. y Com. de Mercedes, 27.6.68, “Vidal, José M. y otros
c/Vidal Collins, Ricardo”, LL 133-839; Suprema Corte de Mendoza, Sala 1ª., 11/12/02, “Priore Vitolo,
Miguel y otro s/incidente de estimación de honorarios en Gaspar, Luis c/Banco de Previsión Social”, entre
otros)
4
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27/6/80, “Hot Tur Cía de Hoteles de Turismo S.A. s/quiebra”, LL 1981-A167; idem, 8/6/89, “Hilario L. Canto s/conc. s/inc. rev. Bco. Río de La
Plata”; idem, 8/8/90, “Taboada, Roberto c/Busch, Adolfo s/liq. Soc. ( ord)”;
idem, Sala D, 2/7/90, “Banco del Buen Ayre S.A. c/Paradiso, Angel s/ejec”;
idem, Sala E, 12/9/96, “Autolatina Argentina c/Luis Herrera y Cía y otros
s/inc. de nulidad por Herrera, Jorgelina”).
La
doctrina
mayoritaria
se
ha
expedido
en
forma
concordante (conf. Argañaraz, Manuel J., La prescripción extintiva, TEA,
USO OFICIAL
Buenos Aires, 1966, p. 212; Albarracín Godoy, Jorge, Honorarios de
abogados y procuradores, Editorial Depalma, Buenos Aires, 1948, ps.
254/257; Borda, Guillermo A., Tratado de Derecho Civil ArgentinoObligaciones, Editorial Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1994, t. II, p. 74;
Llambías, Jorge J., Tratado de Derecho Civil- Obligaciones, Editorial
Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1987, t. III, pág. 419; Berizonce, Roberto y
otro, Honorarios de abogados y procuradores. Ley 8904 y 21839, Editorial
Platense, La Plata, 1979, p.297; Boffi Boggero, Luis M., Tratado de las
Obligaciones, Editorial Depalma, Buenos Aires, 1981, t. 5, p. 186; Spota,
Alberto, Tratado de Derecho Civil- Parte General, Roque De Palma Editor,
Buenos Aires, 1959, t. I, p.559; Cazeaux, Pedro N. - Trigo Represas, Félix
A., Derecho de las Obligaciones, LEP, La Plata, 1980, t. 3, p. 640; Salvat,
Raymundo-Galli, Enrique V., Tratado de Derecho Civil Argentino, TEA,
Buenos Aires, 1956, t. 3, p. 644).
Es que cuando en la sentencia no se regularon los
honorarios, la petición de su fijación es el contenido de una acción distinta
a la del cobro. En efecto, tratándose de honorarios no regulados, lo
5
prescriptible es la acción tendiente a su fijación; la acción por cobro recién
prescribe desde la regulación judicial.
Es claro entonces que, no habiendo regulación, el
fenecimiento del pleito o la extinción del vínculo contractual entre abogado
y cliente abren el curso de la prescripción corta de dos años que el art.
4032, inc. 1° del Código Civil prevé para el ejercicio del derecho a obtener
la regulación, y será a partir del auto regulatorio que comenzará a correr un
nuevo plazo de prescripción para el ejercicio del derecho al cobro del
honorario profesional.
Dentro de este esquema, la actividad judicial reguladora
tiene por virtualidad extinguir, por consumación, la acción tendiente a
establecer la cuantía de la retribución, engendrando así el título de la actio
iudicati , es decir, la acción que dimana de la sentencia o –en nuestro casoel derecho a cobrar el honorario.
Por cierto que, por un lado, la demanda regulatoria
-como paso previo e insoslayable de la acción de cobro- interrumpe el plazo
de prescripción
3
y, por el otro, una vez practicada la regulación judicial -ya
sea en la sentencia o en un auto regulatorio previo o posterior a ella- se
modifica la naturaleza de la acción y, por tanto, el plazo de prescripción
aplicable.
Sobre el particular, debe advertirse que esta Cámara ha
sostenido
desde
siempre
que
el
auto
regulatorio
de
los
honorarios
constituye una verdadera sentencia (Cámara Comercial de la Capital,
14/7/1920, “Fernández c/ Fernández”, JA 4:513; idem , 17/2/1921, “Lobos y
3
Ver. CNCom, Sala C, 27/6/80, “Hot Tur Cía de Hoteles de Turismo, S.A. s/quiebra”, LL 1981-A-167;
idem, 30/12/93, “Saavedra Zavaleta Sáenz Valiente, Cornelio s/intervención y convocatoria de Asamblea de
Copropietarios”; CNCiv., Sala I, 10/10/02, “Geretto, Esteban Ricardo s/sucesión ab-intestato”.
6
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otro c/ Natalizio”, JA 6:101; idem , 16/3/1927, “Mariani c/ Campiotti”, JA
24:279; idem , 10/9/1928, “Pereyra Iraola c/ Ratti”, JA 28:431) y tal ha sido
también el criterio de la Corte Suprema de Justicia (Fallos 214:88;
218:202).
Pues bien, en tanto el auto de regulación constituye una
verdadera sentencia,
una vez firme, se desvincula de la pretensión que la
generó para dar lugar a la “actio judicati”, acción nueva y distinta, cuyo
único título y fundamento es la propia decisión –nuevo título que sustituye
USO OFICIAL
al originario-; se produce la interversión del plazo y comienza a correr el
término de diez años desde que queda ejecutoriada (conf. Llambías; Jorge
Joaquín, Tratado de derecho civil – Obligaciones. Buenos Aires, 1973, t.
III, p. 420, n° 2086).
En síntesis, cuando el honorario ha sido regulado, la
causa debendi no se halla ya en el servicio prestado sino en el auto de
regulación; exactamente como en toda sentencia, lo que está sujeto a
prescripción no es ya la acción originaria –extinguida a través de su propio
ejercicio-
sino una acción –nueva y distinta- que emana de la sentencia
misma, y como no hay previsto término especial de prescripción para ella,
corresponde aplicar el general del art. 4023 del Código Civil, que rige en
defecto de una regla específica que establezca un plazo más corto.
Producida con la regulación judicial del honorario la
interversión del plazo de prescripción, comienza a correr desde entonces el
nuevo término decenal, correspondiente a la actio iudicati, aun cuando la
acción originaria –para obtener la regulación- se encontraba sometida a un
plazo de prescripción más breve.
7
Aunque no hay en nuestro Código Civil, como no lo
4
había en otros códigos de su época
respecto
de
la
prescripción
de
la
, un precepto expreso que legisle
actio
iudicati
5
,
la
doctrina
y
jurisprudencia dominantes han receptado ese parecer 6.
Es que teniendo en cuenta que la pretensión que emana
de una sentencia firme debe prescribir como todas las acciones que no
hayan sido declaradas imprescriptibles por la ley (art. 4019 del Código
Civil) y al no haberse previsto un plazo especial que las contemple, se
encuentra justificada la aplicación, en razón de su carácter general, de la
prescripción ordinaria del art. 4023.
4- Aceptado que es la regulación judicial del honorario
el elemento con virtualidad para producir la interversión del plazo de
prescripción
aplicable,
pendiente
la
aludida
regulación
no
podría
substraerse la acción del abogado o procurador del ámbito de aplicación del
art. 4032, inc. 1° del Código Civil.
No obsta a tal conclusión que mediara condenación en
costas a la parte no asistida por el profesional.
4
Ver Argañaraz, Manuel J., “La prescripción extintiva”, TEA, Buenos Aires, , pág. 169; quien en nota
advierte que sí hay preceptos expresos en códigos posteriores, como el Código alemán, cuyo art. 2118
establece que “un derecho que ha sido objeto de una decisión judicial, prescribe a los treinta años, aun cuando
de otra manera hubiese estado sometido a una prescripción más corta”, o como el nuevo Código italiano al
disponer en su art. 2953 que “los derechos para los cuales la ley establece una prescripción inferior a los diez
años y respecto de los cuales ha recaído una sentencia de condena pasada en cosa juzgada, se prescriben por
el transcurso de diez años”.
5
Argañaraz, en op. cit., pág. 170 y 171. Sólo se encuentra en nuestro Código Civil una disposición: el art.
4036 que, al aludir a ciertos casos de prescripción breve, declara que esta prescripción “deja de correr”
cuando hubiese mediado demanda judicial que no haya sido extinguida, entendiendo el autor que al dejar de
correr como prescripción breve para dar lugar a otra prescripción, sólo podría ser ésta la prescripción
ordinaria del art. 4023. Idéntico criterio fue sostenido por Spota (ver Spota, Alberto G., “Tratado de Derecho
Civil”, Parte General. Roque De Palma Editor, Buenos Aires, 1959, T.I, pág. 450). Alfredo Colmo en su voto
in re “Mezzano, Teresa (su sucesión)” (Cámaras Civiles en pleno, 29.5.922, JA 8-523, ya citado) expresa que
el art 539 del código de procedimiento (actual art. 506 del Código Procesal) contiene un texto que parece
contemplarla: el inciso 2) que establece entre las excepciones oponibles a la ejecución de la sentencia a la
prescripción “de la ejecutoria”.
6
ver las citas respectivas en Llambías, Jorge Joaquín, op cit, pág. 367, n° 2051, notas 148 y 149.
8
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En efecto, tal como se destacó, la norma no distingue
entre créditos reclamados al cliente o al vencido en costas. Al establecer el
término prescriptivo aplicable, la disposición legal sólo distingue según se
trate de pleitos terminados o con un profesional que cesó en su ministerio
(dos años) o de pleitos no terminados y proseguidos por el mismo
profesional (cinco años).
Es que, respecto del plazo de prescripción de la acción
para obtener la regulación del honorario, no hay razón alguna para
USO OFICIAL
distinguir según quién resultará el deudor; pendiente la regulación, rige el
plazo
bianual
para
obtenerla
–o
quinquenal,
en
su
caso-
tanto
si
posteriormente la acción tendiente al cobro se dirige a la contraparte
condenada en costas, o al cliente, sea porque a él le fueron cargadas o con
fundamento en el art. 49, in fine del Arancel de Abogados.
En rigor, los términos de prescripción deben decidirse
en función de la naturaleza misma de los derechos cuyas acciones
prescriben 7, siendo irrelevante o secundario quién es el obligado al pago.
Ciertamente, las razones de política legislativa que
motivaron al legislador a consolidar más brevemente cierto tipo de créditos
atendieron a su propia naturaleza,
por lo que es inaceptable sostener que
para acciones relativas a un derecho idéntico operen plazos de prescripción
diferentes según quién sea el deudor.
En este marco, la condena en costas -por sí sola y sin
regulación- sólo produce el efecto de atribuir al titular del honorario acción
directa contra la parte vencida que no es su cliente (Llambías, Jorge
7
Según expresión de Vazeilles, “Traité des prescriptions”, T.II, París, Videcoq, 1832, N° 684: si los créditos
tienen la misma naturaleza, el plazo de prescripción debe ser el mismo (citado en fallo de la Suprema Corte
de Mendoza, Sala 1ª. 9.4.91, in re “Giordano, Víctor y otros”, ED 150-640).
9
Joaquín, ob. cit. p.420, nota 278) y carece de virtualidad para producir la
interversión del plazo de prescripción aplicable.
Adviértase, por otro lado, que el propio art. 4032 del
Código Civil incluye dentro de su ámbito acciones por honorarios de
profesionales que no han tenido ningún tipo de vínculo convencional con el
deudor (por ejemplo: los árbitros).
5-
En cambio, respecto al momento a partir del cual
corre el plazo de dos años para pedir la regulación de los honorarios, sí
debe distinguirse según quién es el deudor: el cliente o el condenado en
costas.
A partir de la condena en costas nace el derecho del
abogado o procurador a reclamar los honorarios al condenado que no es su
cliente y, lógicamente, entonces nace la acción pertinente. Antes, el
abogado o procurador nada podía reclamar a la otra parte, tornándose su
acción expedita, precisamente, en virtud de la sentencia que impone las
costas del proceso.
En síntesis, con arreglo a tal criterio, si la condenada en
costas es la contraparte, el plazo bienal de prescripción de la acción
tendiente a obtener la regulación (art. 4032, inc. 1° del Código Civil) se
computa a partir de la sentencia que constituyó en deudor al condenado; es
que la imposición de las costas determinará el nacimiento de la acción
pertinente, la que recién entonces se encontrará en condiciones de prescribir
(actioni non natae non praescribitur).
Por
el
contrario,
encontrándose
el
abogado
(o
el
procurador) unido a su cliente por vínculos contractuales, es razonable,
entonces, que el plazo de prescripción bienal comience a computarse desde
10
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que esa relación convencional ha cesado o, como dice la norma: “desde la
cesación de los poderes del procurador o desde que el abogado cesó en su
ministerio” (art. 4032, inc. 1°, segundo párrafo).
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado
al respecto que “… la acción de los profesionales de la actora respecto de
la demandada condenada en costas sólo se encuentra expedita con la
sentencia en virtud de la cual las costas del proceso fueron impuestas a la
expropiada, evento que determinó de este modo el dies a quo de la
USO OFICIAL
prescripción al engendrar el nuevo vínculo jurídico ajeno al que, hasta el
momento, relacionaba a los letrados con sus ex mandantes… ” (Fallos
308:1101). Expresó la Corte además que, en tanto la prescripción liberatoria
no puede separarse de la pretensión jurídicamente demandable “… el plazo
respectivo comienza a computarse a partir del momento en que ella puede
ser ejercida…
es decir coincide necesariamente con el momento del
nacimiento de la acción… ” (Fallos 312: 2152; 318: 879; 319: 2648).
Tal ha sido además la posición sostenida por otros
tribunales (SC Mendoza, Sala 1ª, 9/4/91, “Giordano, Víctor y otros”,
ED150-640; idem , 11/12/02, Priore Vitolo, Miguel y otro s/incidente de
estimación de honorarios en Gaspar, Luis c. Banco de Previsión Social; CN
Civil, Sala A, 21/5/85, “Fryd, Abraham y otro c/Impulso C.A.I.F.A.”, LL
1986-D-653, entre otros).
En suma, si bien resulta pertinente distinguir según que
la acción orientada a la fijación del honorario se dirija contra el cliente o
contra el condenado en costas, a efectos de determinar el momento a partir
del cual corre el plazo de dos años a que alude el art. 4032, inc. 1° del
Código Civil, y aceptado que cuando la acción debe deducirse contra la
11
contraparte condenada en costas, el plazo comienza a computarse a partir de
que ha pasado en autoridad de cosa juzgada la sentencia que las impuso,
ello no permite concluir que deba aplicarse a este último supuesto el plazo
prescriptivo decenal del art. 4023 del Código Civil. Casi innecesario es
aclarar que una cosa es el dies a quo de la prescripción y otra el plazo
prescriptivo aplicable.
6-Bastarían las consideraciones efectuadas para fundar
la respuesta afirmativa a la cuestión planteada en este acuerdo plenario,
pero encontramos aún otro argumento para sustentar la solución que
propiciamos.
Coincidimos con las conclusiones expuestas por la
señora Fiscal General ante esta Cámara en el sentido que el propio texto del
art. 4032 del Código Civil, al aludir a los supuestos en los cuales “feneció
el pleito, por sentencia… ” (inc. 1°, segundo párrafo), contempla dentro de
su marco de aplicabilidad a aquellos casos en los cuales hubiere mediado
condenación en costas de la parte no asistida por el profesional (fs. 290).
En efecto, desde que toda sentencia debe pronunciarse
sobre las costas (art. 163, inc. 8 del Código Procesal), y una de las
hipótesis posibles es la imposición de éstas a la contraparte, por resultar
vencida en el litigio (art. 68 del Código Procesal), no parecería válido
sostener que el art. 4032 inc. 1° del Código Civil no rige en estos supuestos
las acciones de los profesionales tendientes a obtener la fijación judicial de
sus
honorarios,
pues
implicaría,
en
los
hechos,
dejar
a
la
norma
prácticamente vacía de contenido.
7- Resta, por último, destacar que la solución que
propiciamos para la cuestión propuesta a este tribunal plenario se encuentra
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corroborada en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia (Fallos
270:91; 308:117; 314:1503, 319:2648; 322:2923, ya citados) y cuenta con la
adhesión de otros prestigiosos tribunales (SC Buenos Aires, 19/5/69,
“Vidal, José M. y otros c/Vidal Collins, Ricardo”, LL 136-640; idem,
12/9/78, “Borrone, Roberto
c/Moreno, Daniel”, ED 82-736; SC Mendoza,
Sala 1ª. 9/4/91, “Pelloni, Leonardo R. (quiebra)”, JA 1992-I-326; idem,
9/4/91, “Giordano, Víctor y otros”, ED 150-640; idem, 21/6/95, “A., M. N.
en J. 89213/1 A. de A., M. N. c/C. A. p/div. mutuo acuerdo”, ED 166-520;
USO OFICIAL
idem , 11/12/02, “Priore Vitolo, Miguel y otro s/inc. de estimación de
honorarios en Gaspar, Luis c/Banco de Previsión Social”, entre otros).
8- En atención a los argumentos expuestos, damos
respuesta afirmativa a la cuestión propuesta en esta convocatoria.
II.
Los señores jueces Rodolfo A. Ramírez, Ángel O.
Sala y Martín Arecha dicen:
A- La cuestión a resolver por el Tribunal en pleno, ha
sido formulada en los siguientes términos: “¿Corresponde aplicar el plazo
bienal de prescripción previsto en el art. 4032 inc. 1 del Código Civil al
pedido de regulación de honorarios profesionales que se hallan a cargo de la
parte contraria condenada en costas ?”
A fin de delimitar los alcances de la doctrina legal que
aquí habrá de establecerse y con el objeto de facilitar una mejor
comprensión del tema planteado, estimamos previo y necesario reseñar los
extremos materiales del caso que motivó la convocatoria a este plenario.
B- A fs. 134/137, el magistrado de primera instancia
dictó sentencia de trance y remate mandando llevar adelante la ejecución y
13
difirió la regulación de honorarios para el momento en que quedaran
concluidas las etapas arancelarias del juicio ejecutivo.
A
fs.
151,
los
demandados
dedujeron
recurso
de
apelación, el que fue concedido a fs. 152.
A fs. 165/166, la Sala E –con integración parcialmente
distinta- revocó la decisión apelada e impuso las costas a la actora.
A fs. 174, la letrada patrocinante de los demandados
solicitó la regulación de sus honorarios.
A fs. 175, el juez de primera instancia ordenó se
practicara la correspondiente liquidación, lo que fue cumplido a fs. 176.
A fs. 178, la actora impugnó la liquidación practicada.
A fs. 213/214, la letrada ejecutante efectuó nueva
liquidación a los efectos de fijar la base regulatoria de sus honorarios.
A fs. 217, la actora condenada en costas formuló
impugnación a la nueva liquidación y opuso la prescripción al pedido de
regulación de honorarios efectuado por la letrada de los demandados.
Luego de sustanciada la presentación,
la sentencia de
primera instancia admitió la defensa de prescripción por considerar
aplicable a la solicitud de regulación de honorarios el plazo de prescripción
bienal del art. 4032, inc. 1° del Código Civil, el cual computó a partir de la
notificación a la peticionaria del rechazo de un recurso extraordinario, el 19
de noviembre de 2001 ( fs. 229/230).
A fs. 250/251, la Sala E –integrada por los aquí
firmantes-revocó la decisión apelada en tanto interpretó que la existencia de
condena en costas a la actora (fs. 165/166) tornaba aplicable a la solicitud
de regulación de los honorarios profesionales efectuada por la letrada de los
14
Poder Judicial de la Nación
demandados el régimen de la “actio iudicati”, sujeta al plazo decenal de
prescripción previsto en el art. 4023 del Código Civil.
Esa decisión fue impugnada por la actora mediante la
interposición del recurso de inaplicabilidad de ley de fs. 257/261, el que fue
admitido por la Sala A de esta Cámara.
La resolución de
fs.
273
estimó
la
existencia
de
contradicción entre la decisión pronunciada por la Sala E en el sub lite y un
precedente de la Sala C de este Tribunal que, en un caso análogo, consideró
USO OFICIAL
aplicable a la acción tendiente a obtener la regulación de honorarios
profesionales dirigida contra la parte contraria condenada en costas el plazo
bienal de prescripción previsto en el art. 4032, inc. 1° del Código Civil
(Sala C, 15.7.96, “Banco de Galicia y Buenos Aires S.A. c/Offredi de Soldi,
Stella Maris s/eje. s. inc. de eje. de honorarios”).
Quedan así expuestos los términos de la contradicción
jurisprudencial que motivó esta reunión plenaria.
C- Adelantamos nuestra respuesta negativa a la cuestión
planteada en esta convocatoria: el plazo bienal de prescripción previsto en
el art. 4032, inc. 1° del Código Civil no es aplicable al pedido de
regulación de honorarios profesionales que se hallan a cargo de la parte
contraria condenada en costas.
Un nuevo y minucioso estudio del tema en debate nos ha
determinado a mantener el criterio expuesto en la resolución que dio motivo
al recurso de inaplicabilidad de ley ( fs. 250/251).
En efecto, estimamos que la solución que propiciamos
-que constituye reiteración de la doctrina sostenida en varios precedentes de
la Sala E- brinda adecuada respuesta a la cuestión aquí propuesta.
15
D- En tal sentido, en ocasión de decidir respecto del
plazo de prescripción aplicable a un pedido de regulación de honorarios que
se encontraban a cargo de la contraparte condenada en costas, la Sala E
expresó, el 12 de septiembre de 1996, en autos “Autolatina Argentina c/Luis
Herrera y Cía y otros s/incidente de nulidad por Herrera, Jorgelina” que:
“… no resulta de aplicación … el plazo bienal contemplado por el CCiv:
4032, 1, que rige la prescripción del crédito por honorarios pendientes de
regulación entre el profesional y su cliente… ”, para agregar luego, con cita
de dos precedentes de la Sala D de esta Cámara que “… cuando se persigue
el cobro de aquél contra la parte contraria que fuera condenada en costas,
opera el régimen de la “actio iudicati” sujeta al plazo decenal de
prescripción… ”.
Ya la Sala D, integrada por los doctores Felipe Cuartero
y Martín Arecha, en la resolución del 25 de abril de 1986, recaída en autos
“Maganor S.A s/concurso preventivo. Incidente de apelación: Bauni, Héctor
A.”, había señalado que “… La prescripción bienal no puede ser invocada
por el obligado en costas frente al letrado de la contraparte… ”, e llo e n
tanto “… el supuesto del cciv 4032: 1 sólo es aplicable frente a las
relaciones entre el profesional y su cliente… ”. Concluyó además que en
tanto mediaba en el caso “… sentencia judicial… que condena(ba) a la
demandada a soportar las costas causídicas; de tal manera opera(ba) el
régimen especial de la actio judicati frente a la cual rige el plazo decenal
de prescripción… ”.
El
mismo criterio fue reiterado por dicha Sala, con
idéntica integración, en la sentencia
16
dictada el 30 de junio de 1989 en
Poder Judicial de la Nación
autos “Juan Ch. Sieburger S.A; s/quiebra incidente de verificación de
crédito por Fisco Nacional”.
Acótase que la solución apuntada no era novedosa en
esta Cámara. En efecto, la Sala A del Tribunal había expresado, el 20 de
julio de 1960, en autos “Boffi, L. c/Espi, José e Hijos” que “… La
prescripción bienal del art. 4032 del Código Civil se refiere a las
relaciones existentes entre los profesionales que el mismo enumera y sus
clientes, y no a los honorarios que resultan de la condena en costas… ”.
USO OFICIAL
Además señaló que, en tanto “… La obligación de abonarlos no cabe, en
este caso, de un contrato civil de prestación de servicios o de un mandato,
sino
de
la
propia
sentencia
que
impone
consecuencia, un origen procesal… ”, la
su
pago… teniendo,
en
prescripción aplicable a estos
supuestos es, a falta de otra norma especial expresa, la decenal que
establece el art. 4023 del Código Civil (LL 102-228).
Ya con otra integración, la Sala A reiteró el mentado
criterio en la sentencia dictada el 8 de febrero de 1973 en la causa
“Montoto, José c/ Silenzi, Elio y otros” (ED 47-780).
Tal línea interpretativa fue sostenida por la Corte
Suprema al señalar, en el precedente de Fallos 92:285 (citado por Salvat,
Raymundo M., Tratado de Derecho Civil Argentino. Obligaciones en
General, Editorial La Ley, Buenos Aires, 1946, T. 2, p. 581, nota 383), que
“… tratándose del cumplimiento de las condenaciones contenidas en la
sentencia ya acordada, la excepción de prescripción fundada en el artículo
cuatro mil treinta y dos del Código Civil es improcedente… ”.
Más recientemente, el Alto Tribunal expresó in re
C.
85. XXVII. “Cinturón Ecológico S.E. c/ Libertador S.A.”, sentencia del 4
17
de mayo de 1995 (Fallos 318:879) que en tanto “… la prescripción
liberatoria no puede separarse de la pretensión jurídicamente demandable,
y el plazo respectivo comienza a computarse a partir del momento en que
ella puede ser ejercida… , es decir coincide necesariamente con el momento
del nacimiento de la acción … ” , la imposición de las costas del proceso a la
contraparte determina “… el dies a quo de la prescripción, al engendrar un
nuevo vínculo jurídico ajeno al que –hasta ese momento- relacionaba a los
letrados con sus ex mandantes… ”. Con respecto al plazo de prescripción
aplicable, concluyó la Corte que la prescripción bienal prevista en el art.
4032, inc. 1° del Código Civil se limita precisamente a la acción del
profesional contra su cliente,
no siendo aplicable a aquellos supuestos en
los cuales se persigue el cobro de los honorarios de la parte vencida en
costas, “… ya que su imposición determina no sólo el nacimiento del crédito
sino también la interversión del plazo, en tanto se impone el propio de la
actio judicati… ”.
Si bien no podemos dejar de advertir que, en el caso
que motivó el mentado pronunciamiento de la Corte, la parte condenada en
costas opuso la prescripción del derecho de los letrados de la contraria a
obtener la regulación de sus honorarios cuando ya había mediado fijación
judicial del emolumento (ver fallo de la Suprema Corte de Justicia de la
Provincia de Buenos Aires, 10/8/93, publicado en su sitio web oficial, fallo
46486), interpretamos que tal doctrina resulta igualmente aplicable a
supuestos como el sub lite en el cual la regulación de los honorarios
profesionales aún se encuentra pendiente (conf. voto en disidencia del Dr.
Eduardo Moliné O´Connor en la sentencia del 5 de noviembre de 1996, in
18
Poder Judicial de la Nación
re : F. 404 XX “Formosa, Provincia de c/Estado Nacional s/nulidad de
convenios”, Fallos 319:2648).
La interpretación que propiciamos ha sido también
aceptada por otros tribunales.
En tal sentido, la Cámara Civil 1ª. de la Capital decidió,
el 18 de abril de 1945, en autos “Roque, Bienvenido c/Zorraquín, Federico
J. (h)”, que el plazo de prescripción bienal previsto en el art. 4032 del
Código Civil no era de aplicación a una solicitud de regulación de los
USO OFICIAL
honorarios comprendidos “… en la condenación en costas contenida en la
sentencia… ”, por regir la citada disposición legal “… las relaciones de los
contratos de locación, es decir, las que median entre abogado o procurador
y su cliente… ” (JA 1945-II-412).
Más recientemente, esta posición encontró recepción
jurisprudencial en dos prestigiosas Salas de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal.
En efecto, en un caso en el cual se planteaba “… el
problema de determinar el plazo de prescripción del crédito por honorarios
de un abogado, devengados en juicio, cuando media condena en costas de
la contraria, pero no regulación de dichos honorarios… ”, la Sala A de ese
Tribunal expresó, el 30 de agosto de 1966, en la sentencia suscripta por los
doctores Jorge Llambías, Rodolfo de Abelleyra y Jorge Garzón Maceda,
dictada en autos “Municipalidad de la Capital c/Vidal Peña, Julio Roque y
otros s/reivindicación”, que “… la causa eficiente de la interversión de la
prescripción es la condena en costas, pues es ella la que da nacimiento al
crédito contra el condenado y a la correspondiente acción, que se
independizan del derecho originario… , y esto es así, ya se entienda que el
19
titular
del
crédito
es
la
parte,
ya
se
interprete
que
es
el
profesional… aunque en este último caso resalta más la verdad de la
conclusión… ” Agregó el Tribunal que “… antes de la condena en costas, el
abogado sólo tenía un crédito contra su patrocinado, con causa en la
relación contractual que con él lo vincula, a cuyo crédito sí le es aplicable
la
prescripción
breve
del
art.
4032… Pero
la
sentencia
importa
el
reconocimiento del derecho a una prestación exigible al vencido o sea, en
el caso, al condenado en costas… ” (LL 124-1164, 14.634-S).
En este mismo orden de ideas, la Sala C de la Cámara
Civil, integrada por los doctores Agustín Durañona y Vedia, Santos
Cifuentes y Jorge H. Alterini, interpretó en la sentencia del 12 de octubre
de 1988, en autos “D´A., C. A. y A., B. E” que, en tanto la prescripción del
art. 4032, inc. 1° del Código Civil se refiere a la acción de los
profesionales contra sus clientes, no resulta aplicable a las acciones
emergentes de una condenación en costas que quedan regidas por la
prescripción ordinaria del art. 4023 (ED 132-644).
E- Cabe destacar, además, que esta solución cuenta con
la adhesión de un importante sector de la doctrina nacional.
En este sentido, estimamos pertinente recordar que, ya
en 1946, Salvat –con cita del precedente de la Corte Suprema de Fallos 92285, al que aludimos en sub D- señaló que la prescripción bienal del art.
4032, inc. 1° del Código Civil se refiere “… a la acción de los profesionales
enumerados contra sus clientes… ” y que “… Ella no se aplica a la acción
que en concepto de cobro de costas pueda tener una parte litigante contra
la otra, la cual queda regida por la prescripción ordinaria (art. 4023)… ”
(conf. Salvat, Raymundo M., ob.cit. p. 581, n° 2228).
20
Poder Judicial de la Nación
Este
pensamiento
fue
complementado
por
Galli
al
expresar que “… se aplicará la prescripción ordinaria respecto de las
costas también cuando las hace efectivas el profesional que gana el pleito,
en ejercicio de la facultad que le conceden las leyes… ” . Agregó que si
bien “… Es verdad que las costas como instituto procesal, vinculan a las
partes del proceso y son independientes de la locación de servicios o de la
locación
de
obra
onerosas,
existente
entre
el
profesional
y
su
cliente… siempre se trataría de una determinación hecha en sentencia, por
USO OFICIAL
lo que la ampararía la prescripción ordinaria… ” (conf. Salvat, Raymundo
M- Galli, Enrique V., Tratado de Derecho Civil Argentino. Obligaciones en
General, TEA, Buenos Aires, 1956, t. III, p. 587, n° 2228ª.).
Tal
Raymundo
L.
criterio
Fernández
contó,
(Derecho
además,
Procesal
con
Civil,
la
adhesión
Talleres
de
Gráficos
Lombardi y Cía., Buenos Aires, 1955, T. II, segunda parte, p. 389, nota n °
24) y más recientemente fue reiterado por Cazeaux y Trigo Represas citados estos últimos en el ya referido fallo de la Sala D de esta Cámara en
autos “Maganor S.A. s/concurso preventivo. Incidente de apelación: Bauni,
Héctor A.” (Cazeaux, Pedro N.-Trigo Represas, Félix A., Derecho de las
Obligaciones, Librería Editora Platense, La Plata, 1980, T. 3, p. 640).
Otros
prestigiosos
autores,
aún
con
diferente
fundamento, se han enrolado en esta línea interpretativa.
Así, también señaló Colmo que el art. 4032, inc. 1° del
Código Civil se refiere, sin duda, al honorario que el cliente debe a su
letrado y argumentó que “… Lo que por tal concepto deba cobrar el
vencedor
al
vencido
con
costas,
no
es
un
“honorario” sino
una
indemnización, que, por no tener plazo especial al respecto, se prescribirá
21
en el término ordinario… ” (conf. Colmo, Alfredo, De las Obligaciones e n
general, Jesús Menéndez, Buenos Aires, 1920, p. 665, n° 968).
Por su lado, Berizonce y Méndez sostuvieron que
prescriben a los diez años las acciones por honorarios contenidos en
condenaciones en costas pues “… se trata, en definitiva, de acciones
personales por deuda exigible que caen bajo los alcances del plazo
ordinario o común del art. 4023 del Código Civil, comprensivo de aquellas
acciones prescriptibles que no están sujetas a un plazo diverso o
específico… ” (conf. Berizonce, Roberto O.-Méndez, Héctor, O., Honorarios
de Abogados y Procuradores, Librería Editora Platense S.R.L., La Plata,
1979, p. 296).
Finalmente, puede leerse en Llambías (también citado en
el aludido pronunciamiento de la Sala D en la causa “Maganor”)
que la
prescripción bienal del art. 4032, inc. 1° del Código Civil deja de regir
“… cuando hay sentencia judicial que condena a solventar el crédito, pues,
entonces funciona el régimen especial de la “actio judicati”… (conf.
Llambías,
Jorge
Joaquín.
Tratado
de
Derecho
Civil.
Obligaciones.
Editorial Perrot, Buenos Aires, 1973, T. III, p. 430).
F- Los antecedentes jurisprudenciales y doctrinarios
citados contienen la debida fundamentación de la preanunciada respuesta
negativa al tema propuesto en esta convocatoria a plenario.
Es que la prescripción bienal establecida en el art. 4032
del Código Civil sólo rige los créditos por honorarios pendientes de
regulación entre el profesional y su cliente quedando, por ende, substraídas
del marco aplicativo de la norma las acciones dirigidas contra la parte
contraria vencida en costas.
22
Poder Judicial de la Nación
En efecto, los plazos de prescripción aplicables a la
acción tendiente a obtener la fijación judicial del honorario son diferentes
según quién resulte ser el obligado al pago: el cliente o la contraparte
condenada en costas.
Por cierto que sólo a partir de la condena en costas
surge un crédito contra el vencido a quien se imponen, cuando éste no era la
parte asistida por el profesional.
Antes de la condena en costas, el abogado sólo tenía un
USO OFICIAL
crédito contra su cliente originado en la relación contractual que con él lo
vinculaba y al cual, pendiente la regulación del honorario, sí le resultaba
aplicable el plazo bienal de prescripción previsto en el art. 4032, inc. 1° del
Código Civil.
Pero, la sentencia que impone las costas causídicas a la
contraparte tiene la virtualidad de engendrar un nuevo vínculo ajeno al que,
hasta ese momento, relacionaba al abogado con su mandante, constituyendo
el título en virtud del cual surge el derecho a cobrar el honorario del
obligado al pago y la acción anexa.
Dentro de ese esquema, el pronunciamiento judicial de
imposición de costas determina el nacimiento de un crédito exigible al
vencido, y de la correspondiente acción.
En este contexto, la condena en costas genera una acción
novedosa que encontrará su causa y fundamento precisamente en la propia
sentencia, actio iudicati, y que prescribirá en el término decenal ordinario
previsto en el art. 4023 del Código Civil.
En síntesis, la condenación en costas constituye el título
en virtud del cual el abogado o procurador podrá reclamar sus honorarios
23
del condenado que no es su cliente y a partir de entonces comenzará a
correr el plazo de prescripción de la ejecutoria; y como no hay previsto
término especial de prescripción para esta actio iudicati , el plazo no puede
ser sino el general del art. 4023 del Código Civil que rige en defecto de otra
regla específica que establezca un plazo más corto.
G- Finalmente, existe aún otro argumento que avala
nuestra posición.
Es que la solución que proponemos para el tema en
debate se compadece con el criterio restrictivo de interpretación que cabe
adoptar en materia de prescripción.
En efecto, como sostuvo Galli, “… La aplicación de las
prescripciones especiales es de interpretación estricta… ” y en caso de
existir duda acerca de si una prescripción se encuentra o no cumplida, debe
estarse por la subsistencia de la acción (conf. Salvat, Raymundo M.-Ga lli,
Enrique V., ob. cit., p. 401, n° 2055 b).
También señaló Llambías que la prescripción liberatoria
“… es de interpretación estricta, y por tanto, en caso de duda, debe
estimarse que no se ha cumplido y que el derecho subsiste en su plenitud;
así como que entre dos plazos posibles, es aplicable el más largo… ” (conf.
Llambías, Jorge Joaquín, ob. cit., p. 311).
Este criterio fue sostenido reiteradamente por la Corte
Suprema de Justicia (Fallos 317:1615; 318:879; 322:1038; 326:742, entre
otros) y tal ha sido la solución adoptada en varios precedentes de las Salas
de esta Cámara (CNCom, Sala A, 15/7/76, “Márquez Miranda, A. c/Álvarez,
Raquel; idem, 25/6/82, “Pruzzo Diehl San Martín y Cía. S.A. c/Perkins,
Gladys”; idem, 12/11/99, “Albo, María Alejandra c/Telefónica de Argentina
24
Poder Judicial de la Nación
S.A. s/ sum”; Sala B, 4/10/89, “Greco Hnos S.A. s/quiebra s/inc. de acción
de responsabilidad y medidas cautelares por Bodegas y Viñedos Luchessi
Hnos S.A”, LL 1990-B-305; Sala C, 4/2/98, “A.P.S. s/conc. s/inc. por
A.I.M”; Sala D, 10/2/06, “Obra Social UOM; s/concurso preventivo,
s/incidente de revisión por Otturi, Juan Emilio”; Sala E, 14/11/97,
“Papelera Ciao S.A. s/concurso s/inc. de verificación por Municipalidad de
la Ciudad de Buenos Aires”, entre otros).
H- Por todo ello, votamos por la negativa a la cuestión
USO OFICIAL
propuesta.
III. Por los fundamentos del acuerdo precedente, se fija
como doctrina legal que:
“Corresponde aplicar el plazo bienal de prescripción
previsto en el art. 4032 inc. 1 del Código Civil al pedido de regulación
de honorarios profesionales que se hallan a cargo de la parte contraria
condenada en costas”.
Dado que la resolución dictada en fs. 250/251 no se
adecua a la doctrina establecida en este fallo plenario, se la deja sin efecto.
Notifíquese y pasen los autos a la Presidencia de esta
Cámara a los fines previstos en el art. 300 del Código Procesal.
Firmado por: Rodolfo A. Ramírez (Presidente), Gerardo
G. Vassallo, María Elsa Uzal, Isabel Míguez, Alfredo A. Kölliker Frers,
Miguel F. Bargalló, Ana I. Piaggi, María L. Gómez A. de Díaz Cordero,
José Luis Monti, Juan Manuel Ojea Quintana, Bindo B. Caviglione Fraga,
Pablo D. Heredia, Juan José Dieuzeide, Ángel O. Sala y Martín Arecha; por
ante mí: Claudia Rodriguez (Prosecretaria letrada).
25
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