Jardín paisajístico

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EL JARDIN PAISAJISTA
Su origen es indiscutiblemente inglés. Se desarrolló junto con el romanticismo inglés, en los últimos años del
siglo XVIII, aunque su apogeo será en el XIX.
Elementos básicos:
• Aparente libertad de los elementos que componen el trazado, que pasara a ser totalmente irregular.
• El proyecto arquitectónico, por el cual el jardín era parte de la arquitectura, desaparece. De hecho, el
jardín será ahora ordenado por pintores, y no por arquitectos.
• La perspectiva pictórica será la que domine la composición.
• La arquitectura del jardín será ampliamente dominada por la belleza de la naturaleza, la cual
intentaran mejorar, pero no manipular. Mas tarde, la manipulación será el elemento común.
• Los temas acuáticos emularan al resto del jardín: de trazado sinuoso, agreste, caudaloso,
• El jardín deja de estar ordenado en un solo plano, y pasará a ser dominado por cóncavos y convexos.
• La vegetación estará ordenada en clumps, pequeños grupos de cuatro o cinco árboles.
• Se trazaran senderos serpenteantes, que conducirán a las arquitecturas ya mencionadas, conocidas
como sorpresas, en los claros del jardín.
Estas son las características comunes a todo el jardín paisajista romántico.
Tipologías arquitectónicas
Las construcciones de los jardines se pueden dividir en varios grupos:
• Estamos en pleno auge arqueológico, se ha descubierto la Villa Adriana, del emperador Adriano, y
muchos elementos clásicos se introducirán en el jardín como los templetes de formas romanas, las
hexedras usadas en el Imperio para la exhibición de bustos de ilustres, fuentes y estanques clásicos,
• La reinterpretación del neopaladianismo también es notable, se construyen templos, pequeños
palacetes, según el Tratado de Palladio.
• El amor por el gótico hará que las ruinas góticas sean muy comunes.
• El arte oriental dará pagodas y jardines zen a una gran cantidad de jardines paisajistas.
• Elementos campestres, como cabañas, corrales, abejeros,
• Grutas, naturales o artificiales.
• Pabellones islámicos.
Todo esto estará separado en diversas unidades espaciales, por lo que jamas tendremos una visión de
conjunto, sino que siguiendo los senderos iremos descubriendo de uno en uno los diversos elementos que
amenizan el jardín.
La Alameda de Osuna, El Capricho
Fue construido para la duquesa de Alba, mujer extrañamente instruida para su época, que deseaba un jardín
único, sin igual en España. De hecho, en contra del calado que tuvo el jardín barroco francés, optó por una
tipología naciente en ese momento en Inglaterra, el jardín paisajista o romántico.
Este jardín fue la cabeza de una plantación extensísima de la que hoy solo queda el parque, propiedad hoy del
Ayuntamiento y declarado sitio histórico.
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En 1763, Pablo Boutelou da un primer proyecto que la duquesa no aprueba, así que hizo venir de Francia a
Juan Bautista Mulot, artífice del Petit Trianon, de Versalles. Él es quien realiza el trazado del parque, aunque
no es quien lleva a cabo las obras, que pasarán de sus manos a Pierre Probot y de estas, a Ángel María Tadei.
Pasemos a la organización:
En el siglo XVIII, el hoy llamado Paseo de la Alameda era parte de la plantación de los osuna, y la entrada al
jardín se hallaba en la plaza que hoy esta fuera.
Esta plaza se usaba como coso taurino, y es de suponer que fue planificada para poder realizar también
naumaquias.
El Ramal es la calle que une el coso con la hexedra. Estos parterres geométricos que vemos hoy, son de los
años cuarenta de este siglo, y jamás podrían haber estado en un jardín romántico. La hexedra antes
mencionada, no es del proyecto original, sino que fue añadida por Martín López Aguada, nieto de la duquesa,
como homenaje a esta. Si siguiésemos de frente, y hoy no estuviese cerrado, llegaríamos al palacio de Osuna,
magnífica muestra de la arquitectura romántica en España y restaurado, aunque no se permiten visitas, así que,
como si no existiese.
A la derecha del Ramal, al Sur, hallamos el jardín de las ranas y el laberinto, hoy en proceso de restauración,
únicos ejemplos de trazados rectilíneos del parque y concebidos como una concesión de la duquesa a la
tradición barroca imperante en España en el momento.
Al norte ya encontramos el jardín paisajista propiamente dicho: senderos sinuosos nos van a llevar a descubrir
un templete dedicado a Baco sobre un promontorio. Su planta es helíptica, semejante al del Petit Trianon; un
abejero, en el que la duquesa, protegida por una mampara de cristal, podía ver trabajar a sus abejas; una
columna de Saturno, simbolizando el paso del tiempo; un estanque de límites tortuosos; una ermita, la llamada
cabaña de la vieja; una fortificación con foso; el monumento funerario al III duque de Osuna; el Salón de
Baile, todo lleno de espejos;
Hay que comprender que este jardín no estaba desierto, sino que era un hervidero de actividades, la duquesa
tenía a su ermitaño viviendo en la ermita, a la vieja en su cabaña, a los mieleros en la abejera, es decir, era una
recreación completa de diversos elementos de la vida real.
Finalizamos diciendo que, aunque es un jardín romántico, no podemos olvidar que el trazado predominante es
un círculo, con tres ejes rectilíneos, de plena herencia barroca.
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