Tiempo de coincidencias ()

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Tiempo de coincidencias (Revista Empresarial Nº 92)
En algunos casos desde su fundación, hace 57 años, y en otros desde hace más de una década,
ACDE promueve cuatro líneas de acción, que hoy parecen estar vigentes a nivel de los
principales actores del quehacer nacional, tanto en el sector privado como en el gobierno. La
necesidad de incorporar valores al crecimiento económico para lograr un desarrollo
sostenible, lo que se traduce en la aplicación de la responsabilidad social en las empresas; la
necesidad de promover políticas de Estado para llegar a una visión-país compartida; el
beneficio de tener “países referentes” no para copiar políticas sino para analizar ejemplos
exitosos que puedan aplicarse a nuestra realidad y la valorización del empresario como una
pieza ineludible del crecimiento económico y social. El hecho de que haya tan amplia
coincidencia en torno a estas líneas de acción abre un nuevo escenario con renovados desafíos,
para ambientar la reflexión y plantear iniciativas compartidas.
Cuando ACDE nació, en octubre de 1957, lo hizo con el objetivo de promover empresas con
desarrollo social, que generaran riqueza y trabajo digno. Siempre tuvo la convicción de que el
desarrollo económico no podía estar divorciado del desarrollo social.
En el año 2003, ACDE creó un instrumento para medir la responsabilidad social de las empresas, el
Índice de Responsabilidad Social Empresarial, (IRSE), cimentado en otras experiencias que había
desarrollado en los años 1993, 1997 y 1998. Los resultados del IRSE, en el que participan más de
100 empresas, se presentan todos los años en el mes de diciembre.
La segunda línea de acción en la que ACDE ha sido persistente a lo largo del tiempo es en destacar
la necesidad, para logar un desarrollo sostenible, de apuntar a una visión-país compartida, en torno a
políticas de Estado con proyección de mediano y largo plazo, que estén más allá de los períodos del
gobierno, sean del signo que sean.
En los sucesivos ciclos de actividades de ACDE se abundó en este tema. En el año 2009, las cuatro
revistas de ACDE presentaron, en sus temas de portada, cuatro ejes en que se podían desarrollar
políticas de Estado: las relaciones laborales, las políticas de inversiones, la educación y la inserción
internacional.
Otra práctica usual de ACDE en todos estos años ha sido la de invitar a representantes de aquellos
países que se considera que han desarrollado con éxito este objetivo del desarrollo sostenible: son
los “países referentes”, que es bueno analizar, para evaluar qué aspectos pueden adaptarse a nuestra
realidad. El “país referente” con el que más se ha trabajado es con Nueva Zelandia. En 1999 y en el
año 2000, ACDE invitó a Uruguay a la ex ministra de Finanzas que había impulsado la reforma del
Estado en ese país, Ruth Richardson.
En octubre del 2001 Ruth Richardson elaboró un informe sobre Uruguay, el que fue entregado al
Presidente de la República, donde estableció lo siguiente: “Luego de una semana muy movida en la
cual estuve expuesta ante las miradas de los sectores políticos, empresarios, sindicatos y medios,
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me siento mejor equipada para juzgar el apetito de reformas del tipo que delineé en mi informe
inicial y amplié en mis presentaciones, las cuales fueron muchas y variadas. Salvo que exista, entre
los tomadores de decisión del Uruguay, un apetito genuino por reformar, esto no sucederá”. Más
adelante señaló en el mismo documento que “el partido de la izquierda tiene un manto de interés por
resistirse a las reformas. Qué harán en el gobierno, de tener la oportunidad, es un asunto totalmente diferente.
Podrían resultar ser como Tony Blair, o Lionel Jospin o Gerard Schroeder y actuar en forma ortodoxa una
vez que están en el gobierno a pesar de su retórica mientras están en la oposición”.
La cuarta línea de acción en la que ACDE ha sido persistente, también desde su creación, es en la
promoción de la empresa y el emprendedurismo.
Este objetivo, que está en la propia esencia de la institución, cristalizó con la creación de la primera
escuela de negocios del Uruguay, cuando en el año 1959 ACDE formó el Centro de Estudios de la
Dirección de Empresa (EDE), lo que hoy es el Centro de Formación Empresaria ISEDE, de ACDE
y la Universidad Católica del Uruguay.
En el año 2006 ACDE realizó un evento con Juan Carlos Doyenart, titular de la firma de opinión
pública Interconsult, donde quedó de manifiesto, una vez más, que este objetivo, la promoción del
emprendedurismo y la relevancia del quehacer empresarial, seguía siendo una asignatura pendiente:
el empresario no estaba considerado a nivel de la sociedad uruguaya como un actor relevante para el
crecimiento económico y el desarrollo social.
En su exposición titulada “El empresario en el Uruguay del siglo XXI”, Doyenart explicó que el
empresario uruguayo no logró todavía comunicarse con la sociedad para obtener legitimidad social,
al punto que solo el 7% de los padres estimula la cultura emprendedora en sus hijos, mientras que
en un máximo de 10, la confianza en el empresario es de apenas 3. Para revertir este estado de
cosas, Doyenart indicó que los empresarios deberían “profesionalizar las cámaras empresariales,
financiar grupos de estudio propositivos, asumir técnicas de comunicación con la sociedad y buscar
una nueva legitimidad social”.
Tiempos de coincidencia
El hecho de que ACDE predicara estas cuatro líneas de acción durante tanto tiempo, y no se
visualizaran resultados tangibles, no menoscabó su convicción de que eran adecuadas ni afectó la
persistencia. Cada una de esas líneas de acción (la promoción de la RSE, las políticas de Estado, la
presentación de “países referentes” y destacar el rol del empresario) requería, en Uruguay, un
proceso particular y un tempo diferente.
A partir de la asunción del nuevo gobierno, el 1º de marzo del 2010, las cuatro líneas de acción que
ACDE ha impulsado desde su fundación, parecen estar en la agenda del gobierno y de la oposición.
En la reunión del Consejo de Ministros del gobierno se elaboró el documento por el que se crea el
Consejo Nacional de Responsabilidad Social de las Empresas. Su objetivo será “estimular, fomentar
y difundir la aplicación de políticas de RSE, en el marco de un desarrollo productivo sostenible”. El
gobierno advierte que en el mundo de hoy, algunos conceptos de RSE pueden transformarse en
“barreras no arancelarios” para los productos y servicios.
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Respecto a las políticas de Estado, ACDE vio con muy buenos ojos el hecho de que el partido que
ganó las últimas elecciones convocara a los otros partidos para trabajar en torno a cuatro políticas
de Estado estratégicas: educación, seguridad, industria y energía y medioambiente. En su discurso
en la Asamblea General del 1º de marzo del 2010, el Presidente José Mujica convocó a enterrar
definitivamente las opciones extremas y a seguir el ejemplo de los países que prosperan donde, dijo,
“hay poca épica, pocos héroes y pocos villanos”.
Lo mismo ocurrió con la valorización del rol del empresario en el quehacer nacional. ACDE evaluó
con satisfacción las manifestaciones del Presidente de la República en la reunión celebrada en el
Hotel Conrad, el 10 de febrero, ante 1.500 empresarios uruguayos y extranjeros. En esa oportunidad
Mujica destacó la necesidad de contar con inversión y el trabajo de las empresas. “Necesitamos
inversión (…) Y no hay salto, no hay atajo. Quien esté peleando a favor, en todo lo posible, de
suturar las penas que nos quedan en el fondo de la sociedad, tiene que cuidar un clima de inversión
porque la riqueza es hija del trabajo y el trabajo necesita estabilidad e inversión”. Más adelante
agregó: “No somos Mandrake. No podemos generar riqueza con decisiones legislativas”. Y luego
dijo: “Jugala acá que no te la van a expropiar ni te van a doblar el lomo con impuestos. Porque
cuanto más inversión y más crezca la economía, más aumenta la recaudación que necesitamos para
fenomenales inversiones sociales. Pero si queremos recaudar aumentando los impuestos sobre la
misma masa de riqueza, estamos fritos. Porque matamos la gallina de los huevos de oro. Así.
Porque se la llevan”
También fue una satisfacción para ACDE el hecho de que el gobierno electo advirtiera y
proclamara las bondades, en diferentes aspectos, de un “país referente” como Nueva Zelandia. El
actual subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto ha recogido ideas del “modelo
neocelandés” de transformación del Estado a efectos de aplicarlo en Uruguay. El lunes 26 de abril,
en el Consejo de Ministros, el Ministro de Economía y Finanzas, Ec. Fernando Lorenzo, y el titular
de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Gabriel Frugoni, plantearon una propuesta para la
elaboración del proyecto de ley de Presupuesto donde establecen que habrá una medición de
“indicadores de resultados” en las “área programáticas”, asimilables a políticas de largo plazo, así
como “indicadores de gestión” para evaluar “productos y proyectos”.
Como ha señalado el Presidente de ACDE, Ing. Martín Carriquiry, en su presentación del evento del
23 de abril, titulado “El Uruguay entre todos: cómo potenciar la acción empresarial y la creación de
nuevas empresas”, “esta feliz coincidencia nos compromete a brindar respuestas a esta convocatoria
que hace la Presidencia de la República. Desde la empresa, desde la inversión y desde la
Responsabilidad Social Empresarial, nos preguntamos qué podemos hacer los empresarios para
apuntalar esta línea de acción. Y paralelamente, identificar los obstáculos que se presentan en el
camino, pero no simplemente para plantearlos o enumerarlos, sino para buscar las alternativas para
solucionarlos”.
Como lo destacó Martín Carriquiry, ACDE asume el compromiso, como siempre lo ha hecho, de
ambientar un espacio de reflexión y encuentros, buscando lo que nos une y olvidando lo que nos
separa, a efectos de generar iniciativas y propuestas compartidas, colaborando con pasos concretos
y posibles, porque si el tiempo es de coincidencias, no debería desaprovecharse.
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