INCONSTITUCIONALIDAD DE LA CONVENCION AMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
INTRODUCCION
Muchos años dedicado como abogado a la defensa de los derechos humanos de personas en la Republica
Argentina que realmente se encontraban en carácter de victimas de violaciones terribles a sus derechos
humanos elementales y la respuesta, si se puede llamar respuesta, al mas completo desprecio por parte de los
organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Organismos que supuestamente tienen la obligación de defenderlos
me han llevado a formular graves planteos sobre la función y el carácter de estos organismos.
Los planteos son: ¿Estos organismos defienden en realidad los derechos Humanos? ¿Estos organismos y
sus funciones son constitucionales? ¿Siendo estos organismos internacionales, respetan o violan nuestra
soberanÃ−a nacional?
Desde ya adelanto que mi respuesta es que La Convención Americana de Derechos Humanos viola la
Constitución Nacional Argentina otorgándole la suma del Poder Publico a un organismo internacional
ocupado por personas que ni son responsables de lo que hacen. Tal Convención viola además la
soberanÃ−a de nuestro paÃ−s en cuestiones esenciales que hacen a la autodeterminación de los pueblos y su
derecho- deber de gobernarse por si mismo mediante instituciones y personas responsables ante sus
mandantes. En lugar de eso, hoy, los Derechos Humanos son lo que estos señores dicen que son, asÃ− un
acto Ã−nfimo puede ser considerado una grave violación de los derechos humanos y un genocidio puede ser
pasado por alto y cubierto por este organismo, cuyos miembros no son responsables de nada, con el agravante
que con sus decisiones otorgan legitimidad a los violadores de derechos humanos locales, ya que al no
declarar el organismo que son tal cosa, devienen en incuestionables por ser ellos los que tienen la ultima
palabra en estas cuestiones.
ANTECENDENTES
Cuando nuestro paÃ−s sale de la dictadura militar de los años 1976/1983 el gobierno elegido
democráticamente tuvo como eje fundamental de su discurso el tema de los derechos humanos, violados
sistemáticamente durante toda la dictadura. En esa lÃ−nea en el año 1984 nuestro paÃ−s firma y ratifica la
Convención Americana de Derechos Humanos, denominada comúnmente Pacto de San José de Costa
Rica que habÃ−a sido firmada en San José de Costa Rica en el año 1969 por diversos paÃ−ses a los que
se fueron agregando otros con el transcurso de los años. Posteriormente, en el año 1994 la Republica
Argentina incorpora la Convención Americana de Derechos Humanos a nuestra Constitución Nacional,
asÃ− reza el articulo 75 inciso 22 Corresponde al Congreso…..Aprobar o desechar tratados concluidos con
las demás naciones y con las organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los
tratados y concordatos tienen jerarquÃ−a superior a las leyes. La Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre; la Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre
Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y PolÃ−ticos y su Protocolo Facultativo; la Convención sobre la
Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los Derechos del Niño; en las condiciones de su vigencia,
tienen jerarquÃ−a constitucional, no derogan artÃ−culo alguno de la primera parte de esta Constitución y
deben entenderse complementarios de los derechos y garantÃ−as por ella reconocidos. Sólo podrán ser
denunciados, en su caso, por el Poder Ejecutivo Nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de
la totalidad de los miembros de cada Cámara. Los demás tratados y convenciones sobre derechos
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humanos, luego de ser aprobados por el Congreso, requerirán del voto de las dos terceras partes de la
totalidad de los miembros de cada Cámara para gozar de la jerarquÃ−a constitucional.
Ahora bien, el pomposo nombre de Comisión Interamericana y Corte Interamericana de Derechos Humanos
impone desde si un respeto y una apariencia de legitimidad. Da la sensación de que los paÃ−ses que la han
firmado y ratificado han dado un gran paso de progreso y de respeto por la dignidad del hombre y sus
derechos. Pero como seres humanos que somos tenemos el derecho de analizar en tan delicada cuestión si
realmente esto es asÃ−, o solo una apariencia que esconde un verdadero retraso en la humanidad y en los
paÃ−ses comprometidos por tal tratado. Si hoy no cuestionáramos la Inquisición Española y nos
lleváramos solo por su apariencia, función y poder también la tendrÃ−amos que legitimar como
seguramente lo hacÃ−an muchas personas de esa época. Incluso quienes resultaron victimas de tal
aberrante institución que decÃ−a defender los valores de Cristo, pero todos sabemos que esos señores
ataviados con trajes sacerdotales (túnicas parecidas a las que visten los miembros de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos) en realidad eran unos dementes enfermos de poder capaces de las crueldades mas
horrorosas que el ser humano haya podido imaginar. Y para ver en el caso de la Comisión y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos si es una apariencia o un progreso real debemos analizar su actuación
en los hechos y sus poderes y facultades cotejados con nuestra Constitución Nacional, nuestra legislación y
derechos humanos, asÃ− como cotejarlos con la soberanÃ−a nacional a la que ningún paÃ−s puede ni debe
renunciar.
Los conceptos de división de poderes y el carácter inalienable de la soberanÃ−a son como comunes a toda
Republica y Estado Derecho que se precie de tal y son expresados con una claridad meridiana en la
Constitución Nacional de Bolivia: ArtÃ−culo 2.- La soberanÃ−a reside en el pueblo; es inalienable e
imprescriptible; su ejercicio está delegado a los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La independencia
y coordinación de estos poderes es la base del gobierno. Las funciones del poder público: legislativa,
ejecutiva y judicial, no pueden ser reunidas en el mismo órgano.
LOS DERECHOS HUMANOS EN MANOS DE UNA ELITE
Los paÃ−ses signatarios de esta Convención de la Convención Americana de Derechos Humanos han dado
un paso atrás en materia de derechos humanos, si bien les sirve a muchos polÃ−ticos para tener de paraguas
para sus responsabilidades el respaldo de este organismo que no actúa para defender los derechos humanos
sino por cuestiones polÃ−ticas y porque no económicas ya que los derechos humanos se han transformado
en un negocio manejado por una elite de organizaciones y profesionales que conforman una verdadera red
internacional.
Los Derechos Humanos son una materia muy grave y delicada para que un conjunto de individuos, una elite,
se apropie de su concepto y contenido; y que todos los demás ciudadanos como ovejas ignorantes debamos
acatar sus decisiones y conclusiones. Cada Estado Nacional debe asumir su propia responsabilidad, y sus
autoridades su responsabilidad ante su pueblo y su administración de Justicia. Hoy los miembros de los tres
poderes del Estado cuentan con un verdadero escudo o con una amenaza según su alineación polÃ−tica que
se encuentra a 8.395,22 Km. de la ciudad de Buenos Aires en el caso de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos con sede en Washington DC, y en el caso de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos con sede en San José de Costa Rica a 8.370 km. de la ciudad autónoma de Buenos Aires.
Por suerte es de destacar que el propio tratado prevé su posibilidad de denunciarlo, asÃ− reza el articulo
artÃ−culo 78 de dicha Convención: "1. Los Estados parte podrán denunciar esta Convención (...)
mediante un preaviso de un año, notificando al Secretario General de la Organización, quien debe informar
a las otras partes. 2. Dicha denuncia no tendrá por efecto desligar al Estado parte interesado de las
obligaciones contenidas en esta Convención, en lo que concierne a todo hecho que, pudiendo constituir una
violación de esas obligaciones, haya sido cumplido por él anteriormente a la fecha en la cual la denuncia
produce efecto".
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Creo que es hora que los pueblos asuman su propia responsabilidad y denuncien el tratado de mención, a
veces resulta fácil delegar responsabilidades, quitarse un peso de encima, pero eso no es sano. Y aquellos
que hemos estudiado derecho, durante nuestros años de estudiante y aun después de recibidos vemos a
tales organismos con admiración por el solo respeto que nos impone la función que tendrÃ−an que ejercer
tales instituciones, pero hay luces que parecen un Faro que nos dirige cuando en realidad lo único que hace
es encandilar y no nos deja ver la realidad.
Ha sido común a lo largo de la historia de la humanidad que determinadas organizaciones o clases sociales
se apoderen de conceptos que hacen a lo mas sagrado e intimo de las personas, hacen suyos esos conceptos
identificándose con los mismos como si fueran una sola cosa. Cuestionar esas personas u organizaciones en
los hechos crea la sensación de cuestionar esos conceptos de los cuales se apropiaron. AsÃ−, ofender al Rey
antiguamente era lo mismo que ofender a Dios, porque era su representante en la tierra o incluso en los casos
más extremos su encarnación. El pobre súbdito que habÃ−a osado ofender al Rey habÃ−a ofendido a
Dios y por ende era victima de los más terribles castigos. Esto es una ilusión creada artificialmente,
facilitada además porque el poder crea en las personas un miedo y apariencia de legitimidad por parte de
quien tiene el poder, cuando en realidad todos somos seres humanos y merecemos el mismo respeto.
Hoy la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos se
han apropiado de los conceptos de derechos humanos, asÃ− en Postgrados que he cursado ante determinada
pregunta de los alumnos al profesor sobre tal cual derecho humano era común que contestaran: “La
Comisión Interamericana dijo tal cosa” o “La Corte Interamericana de Derechos humanos a dicho tal otra”.
En lugar de analizar y dar su respuesta que puede coincidir o no con otros estudiosos como en cualquier rama
del derecho en el caso particular se dice lo que han dicho estos organismos y ya no se discute mas el tema.
Algo parecido ocurrÃ−a en el Edad Media, las personas comunes no podÃ−an ni leer la Biblia, eso estaba
reservado a los miembros de la Iglesia y la Inquisición que eran los que tenÃ−an la única y autorizada
palabra en materia de Cristianismo. Esto representa un gran retraso que impide la evolución de un paÃ−s
conforme su idiosincrasia, su avance en la jurisprudencia y su derecho a ir evolucionando por si mismo en los
conceptos, estamos atados a un organismo que no es judicial, es polÃ−tico y que carece de la mas minima
responsabilidad conforme la gravÃ−sima función que se le ha encomendado.
A tal punto se ha apropiado del Concepto de Derechos Humanos que estos organismos no se mueven solo en
base a denuncias de particulares y ciudadanos sino que los propios Estados ante determinadas cuestiones le
consultan a la Corte Interamericana de Derechos Humanos su opinión en determinada materia, entonces la
Corte emite una opinión Consultiva sobre ese tema, la que resulta obligatoria para todos los Estados parte. Y
esto conforme el articulo 64 de la Convención Americana de Derechos Humanos no solo respecto a la
interpretación de la Convención Americana sino respecto de la compatibilidad de una ley con tal
Convención, si la Corte dice que tal ley interna de un Estado no es compatible con la Convención, la misma
deviene inconstitucional en forma inmediata dado el rango constitucional que se le ha dado a la Convención.
Es de notar que para ser Juez, Juez de Cámara y de Corte se exigen a los ciudadanos determinados requisitos
asÃ− como a tal función le corresponden grandes responsabilidades. Si un Juez falla contra el derecho le
cabe el delito de prevaricato, puede ser sometido a juicio polÃ−tico e incurrir en responsabilidades tanto
civiles como penales por su mal desempeño. Paradójicamente a quienes se les ha dado el poder de anular
las decisiones de los jueces por considerarlas violatorias de los derechos humanos se los libra de toda
responsabilidad, es asÃ− que la Convención Americana de Derechos Humanos establece:
Articulo 70:
 1. Los jueces de la Corte y los miembros de la Comisión gozan, desde el momento de su elección y
mientras dure su mandato, de las inmunidades reconocidas a los agentes diplomáticos por el derecho
internacional. Durante el ejercicio de sus cargos gozan, además, de los privilegios diplomáticos
necesarios para el desempeño de sus funciones.
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 2. No podrá exigirse responsabilidad en ningún tiempo a los jueces de la Corte ni a los miembros de la
Comisión por votos y opiniones emitidos en el ejercicio de sus funciones.
La situación es realmente tragicómica, basta pensar en un solo ejemplo: Un grupo de terroristas que
cometieron un atentado con mas de diez asesinatos incluidos, es juzgado por un Tribunal, donde gozan de
todas las garantÃ−as constitucionales de la defensa en juicio, hacen el recurso interno previsto en la Ley
llegando a la Corte Suprema de Justicia, o sea pasaron por los Jueces naturales, imparciales, designados con
complicados mecanismos y responsables además de sus funciones. Las victimas creen que se hizo justicia.
Pero luego de todo eso el caso llega a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que se apropia del
caso y lo llevan a la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuyos integrantes deciden que se violó un
derecho humano (por ejemplo: la Corte dice que al haber sido juzgados por un Tribunal Oral de Instancia
à nica se viola el derecho a la doble instancia al solo tener un recurso extraordinario ante la Corte Suprema,
y el Estado debe dejar libre a los terroristas asesinos). AsÃ− el Estado para no llegar a una condena debe
pactar con el terrorista una solución amistosa por la cual queda libre de forma inmediata. La sentencia
decidida por jueces naturales y responsables es anulada por la decisión de un organismo polÃ−tico que no
tiene ninguna responsabilidad. Si realmente les importaran los derechos humanos les importarÃ−an los
derechos de las victimas de ese terrorista al que dejan libre con el riesgo además de que vuelva a incurrir en
nuevas conductas homicidas. Lo que menos les importa es que se respeten los derechos humanos, sino fijar
polÃ−ticas conforme determinados parámetros que comparte esta elite que se apropio del concepto de
derechos humanos y que siempre apuntan para el mismo lado, lado que no es precisamente el de los pobres y
débiles, sino entre otros el de lograr la impunidad de mafiosos poderosos, pseudo-izquierdistas asesinos que
ponen por delante los derechos del pueblo para cometer cualquier crimen.
No hay que creer que la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos son organizaciones
progresistas, defensoras de los mas vulnerables, sus intereses están mas allá de la izquierda o la derecha
cuyos extremos muchas veces se tocan y en el fondo son lo mismo y para los cuales las personas comunes son
tÃ−teres descartables utilizados como peones en su juego de poder. No es casual que Estados Unidos donde
se encuentra la Organización de Estados Americanos a la que ha llegado a financiar hasta en un sesenta por
ciento haya dicho de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a través de su Secretario de
Estado, Willians Burns:  "Por más de cinco décadas, la Comisión fue conciencia moral del continente"
COMISION INTERAMERICANA ENCUBRIDORA Y COMPLICE DE GENOCIDIO
Si el gobierno de cada paÃ−s miembro no sigue la lÃ−nea PolÃ−tica de beneficiar los intereses polÃ−ticos de
la Comisión y la Corte Interamericana alineados con los más poderosos del mundo encontraran violaciones
a los derechos humanos, incluyendo los de los aborÃ−genes como en el caso Belo Monte de Brasil, los que
después exponen en su vidriera hipócritamente. Cuando en otros casos, como en Argentina han
demostrado que de los aborÃ−genes no les importa nada incluso cuando se los esta exterminando de hambre y
enfermedades evitables como sucede con los Quom y los wichi en el Chaco y otras provincias argentinas.
Personalmente en la medida cautelar 159-07 pedida por mi en el marco de la denuncia 740-06 sobre el
genocidio aborigen en la Republica Argentina pude comprobar como la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos muestra el mas absoluto desprecio por la vida humana. Hice llegar a la Comisión
montones de pruebas, incluyendo videos que mostraban niños y mujeres cuyas condiciones eran iguales a
las que todos hemos visto en las peores imágenes de los campos de concentración del Tercer Reich. A cada
envÃ−o de pruebas solicitando medidas urgentes para evitar las muertes, desde la Comisión luego de la falta
de respuesta enviaban nuevos pedidos de informes, los que eran evacuados por esta parte con la ayuda de
personas dedicadas a los derechos humanos en el lugar. Nunca nada era suficiente, y asÃ− siguieron y
siguieron durante años en una actitud que demostraba que en realidad no querÃ−an hacer nada. Luego de
que montones de aborÃ−genes y niños murieran se le volvió a pedir informes a esta parte bajo
apercibimiento de archivar la causa. Informes que ya no fueron evacuados por esta parte porque la falta de
respeto y la burla de este organismo superó todos los lÃ−mites. Conviene aclarar que esta parte previamente
a llegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tramito las denuncias en el Estado Argentino la
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que llego a la Corte Suprema de Justicia. La Corte Suprema de Justicia rechazo la denuncia con pretextos
procesales y el Juez Raúl Eugenio Zaffaroni no firmó ni dio su opinión en el expediente a pesar de que los
registros informáticos de la Corte surge que el expediente pasó por sus manos. Luego de todo esto el
mismo Juez Zaffaroni en el diario Pagina 12, en un reportaje llevado a cabo en su despacho de la Corte
declaró que los aborÃ−genes en la Argentina habÃ−an sido victimas de un genocidio, que el genocidio
continuaba aun hoy dejándolos que se mueran. Las palabras del Dr. Zaffaroni prácticamente repiten lo que
estaba en la denuncia y no hizo nada a pesar que paso por sus manos. Los derechos humanos son hoy una
postura mediática, en la realidad se violan los derechos humanos, constantemente. Con la complicidad de la
mayor parte de los funcionarios que no cumplen con su función. Por lo que lo menos que se necesita son
organismos como la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos que no son responsables de
nada, incluyendo la atrocidad de ser cómplices de un genocidio y responsables de la muerte centenares de
seres humanos por no cumplir con su función. Utilizando esos organismos para fines polÃ−ticos,
sometiéndolos, violando la soberanÃ−a nacional y la división de Poderes.
CASO MAQUEDA
Lo relatado a modo de ejemplo en los párrafos anteriores se dio en la realidad en el denominado caso
Maqueda. Un grupo armado terrorista, durante el gobierno democrático argentino del Dr. Raúl AlfonsÃ−n
en el año 1989 atacaron y coparon el regimiento la Tablada. En su accionar asesinaron once personas
incluyendo un conscripto que estaba de guardia en la entrada del regimiento y que fue asesinado sin darle
ninguna oportunidad de defensa. Maqueda, uno de los terroristas luego de ser condenado en un juicio con
todas las garantÃ−as y habiendo podido ejercer su derecho al Recurso Extraordinario previsto en la ley 23077
y Ley 48 denuncia a la Republica Argentina ante la Comisión, que lleva el caso a la Corte Interamericana la
decide que se violo la doble instancia como se expuso anterioriormente, y la Republica Argentina negocia con
un terrorista asesino condenado por la Justicia. Llega con el mismo a una “Solución Amistosa” conforme la
denomina la Corte Interamericana de Derechos Humanos y luego y para evitar incluso una indemnización
millonaria le conmutan la pena al terrorista y lo dejan libre, a el y sus cómplices. Lo expuesto supera todo los
limites de lo ridÃ−culo, y esto sucede mientras montones de denuncias duermen el sueño de los justos en
los cajones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos formuladas por personas comunes
realmente victimas de violaciones a los derechos humanos pero que no tienen peso polÃ−tico y por eso se las
desprecia en esos organismos como si ni siquiera fueran seres humanos. Además tal actitud de liberar ese
terrorista es una cuestión tomada por razones polÃ−ticas que no se le puede imponer a un paÃ−s consciente
de su soberanÃ−a y su dignidad al mismo tiempo que son miles y miles las apelaciones y recursos
extraordinarios rechazados arbitrariamente sin que estos organismos vean violaciones a los derechos
humanos.
VIOLACION DE LA DIVISION PODERES
Establece la Constitución Nacional en su articulo 29 que: “El Congreso no puede conceder al Ejecutivo
nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la
suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacÃ−as por las que la vida, el honor o las fortunas
de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una
nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los
infames traidores a la patria.”
El articulo transcripto tienen como antecedente la nefasta experiencia con la tiranÃ−a de Juan Manuel de
Rosas. Pero cuando habla de El Congreso al ejecutivo nacional o de las legislaturas a los gobernadores debe
entendérselo solo enunciativo ya que la finalidad del articulo es evitar que la vida, el honor o las fortunas
queden a merced de gobiernos o persona alguna. Y luego aclara mas el articulo cuando dice que ACTOS DE
TAL NATURALEZ LLEVAN CONSIGO UNA NULIDAD INSANABLE Y SUJETARAN A LOS QUE
LOS FORMULEN, CONSIENTAN O FIRMEN, A LA RESPONSABILIDAD Y PENA DE LOS INFAMES
TRAIDORES A LA PATRIA.
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Si nombrar al ejecutivo y a los gobernadores fuera taxativo bastarÃ−a a los mismos que se le otorguen esas
facultades a otro organismo, externo al ejecutivo, para que ese organismo tenga ese poder y evitar la nulidad y
la sanción de los traidores a la patria.
Y esto es exactamente lo que ocurre con la Comisión Americana y la Corte Interamericana de Derechos
Humanos se les ha otorgado por tal Convención un poder equivalente y de la naturaleza descripta en el
artÃ−culo 29 de la Constitución Nacional.
Hace a la esencia de una Republica como Estado de Derecho la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo
y Judicial. Donde no existe esa división de poderes no puede hablarse de Estado de Derecho. Estos poderes
se encuentran en un equilibrio y un reciproco control unos de otros, ninguno tiene una preeminencia sobre el
otro. Y esto es asÃ− porque es la división de las funciones de un poder que es único y que es inherente a la
soberanÃ−a de la Nación o Pueblo.
La humanidad tuvo que avanzar mucho para llegar al concepto y aplicación de la división de poderes, a lo
largo de la historia regimenes donde el soberano acumulaba funciones, ejecutivas, legislativas y judicial
convertÃ−an al ser humano común en un vasallo, en un ser que no tenia frente a la autoridad derechos
porque la misma gozaba de la mas absoluta discreción sin tener que responder por sus funciones y era la
única palabra autorizada. Quienes ejercitan el poder tienen que tener limites y responsabilidades sino son
déspotas, asÃ− lo dice Montesqueiu referido a la Aristocracia de su época y que es aplicable a esta nueva
aristocracia conformada hoy por estos supuestos defensores de los derechos humanos: “La aristocracia se
corrompe cuando el poder de los nobles se hace arbitrario: siendo asÃ−, ya no hay virtud posible ni en los
que gobiernan ni en los gobernados. Si las familias gobernantes observan las leyes, la aristocracia en una
monarquÃ−a que tiene varios monarcas y que es muy buena por su propia Ã−ndole; todos estos monarcas
resultan ligados por las leyes. Pero si no las observan, la aristocracia es un Estado despótico en manos de
varios déspotas.”. El concepto de división de poderes fue desarrollado principalmente por Locke, tratado
por Rousseau. Siendo la obra de Montesquieu, El EspÃ−ritu de las leyes, fundamental en este aspecto y se
explica como la necesidad de que en el poder deben existir controles y contrapesos (denominado en Estados
Unidos, checks and balances) que impidan el abuso de ese poder contra el ciudadano. Montesquieu con toda
razón decÃ−a que todo aquel que tiene poder tiende a abusar de el, razón por la cual no se le puede otorgar
a nadie un poder discrecional sin control ni responsabilidad. Tal poder ilimitado en materias que hacen a la
vida, la fortuna y todos los derechos de las personas es incompatible con los derechos humanos, con la
Republica y con el Estado de Derecho. Un Poder de esa naturaleza, como si una casta de seres fueran
predestinados y elegidos para manejar conceptos que son impuestos como verdades absolutas e indiscutibles
son propios de sistemas de vasallos y Señores. Es común hacer hincapié como lo hace la Convención
Americana de Derechos Humanos en que los integrantes de estos organismos son juristas de la mas alta
autoridad moral, también José Antonio Rivera y el titular del Juzgado mixto de la Molina, Lima Perú,
doctor Pedro Donaires Sánchez, refiriéndose a las recomendaciones de la Comisión refieren que las
mismas tienen trascendencia y fuerza moral. Esto también se decÃ−a de quienes integraban la Santa
Inquisición, eran los Ilustres, frente a los comunes mortales. Y en lo que a mi concierne los Señores de la
Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tienen la moral propia de personas que ven morir
niños y mujeres de hambre y los desprecian, mientras se ocupan de temas mucho menores, por lo que no me
voy a extender en este tema. En la actualidad es aberrante que se hable de la autoridad moral de un organismo
discrecional, en el Estado de Derecho todos los seres humanos somos respetables y para eso existe el derecho
y la Constitución Nacional, para que los funcionarios y las personas respondan a normas objetivas y no a la
voluntad discrecional de una elite predestinada que no tiene responsabilidad alguna y poseedores de una
supuesta moral extraordinaria que no es tal y es auto atribuida por ellos mismos y sus adoradores. Los
funcionarios públicos, que además como en este caso cobran un sueldo que es una fortuna en relación a lo
que ganan el común de las personas deben ser responsables de lo que hacen, porque deben estar para servir
al pueblo, no para ser servidos y mantenidos vanagloriándose de tener una moral extraordinaria al mismo
tiempo que ejercen funciones sin que se les puede achacar ningún tipo de responsabilidad por mas que en
realidad no cumplan con la función que dicen que cumplen.
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En este caso se entrega mediante la Convención Americana de Derechos Humanos a dos organismos
internacionales que actúan con absoluto poder discrecional y arbitrario una preeminencia absoluta sobre los
tres poderes del Estado Argentino. AsÃ− la Corte Interamericana puede decidir que una ley del Congreso es
violatoria de los derechos humanos. Tanbien lo pueden decidir respecto de un decreto o un accionar del poder
ejecutivo nacional o provincial y de una sentencia judicial en un caso particular. A su vez estos tres poderes
que deben tener un equilibrio y un control reciproco, no tienen respecto de la Comisión y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos ningún control, solo una sumisión absoluta a sus opiniones y
decisiones. Tal situación además de ser nula por violar la división de poderes, viola la soberanÃ−a
nacional al entregarle funciones propias de los poderes legÃ−timos del Estado Nacional a entera discreción
de estos organismos.
No es suficiente decir que no hay lesión de la soberanÃ−a porque el Estado Argentino se sometió
voluntariamente al tratado por la sencilla razón de que la soberanÃ−a nacional de un paÃ−s es indivisible e
inalienable, asÃ− como el Poder Ejecutivo y el Congreso no pueden pactar con extranjeros entregándoles
sus ciudadanos para la esclavitud tampoco puede entregar funciones inherentes a la soberanÃ−a a dos
organismos internacionales como lo hace en la Convención Americana de Derechos Humanos. Y que no se
diga que no hay daño porque defienden los derechos humanos, lo cierto es que causan mucho daño, y que
todos los tiranos que han acumulado y abusado de su poder a lo largo de la historia siempre lo hacen con el
pretexto de defender o actuar en beneficio de las personas pero el único beneficio que persiguen es el propio
y por eso su poder siempre es discrecional y evita el control que debe tener todo funcionario que ejerce una
función publica. A tal punto es su carácter elitista que el Estatuto de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos en su articulo 10 prevé que algún miembro puede ser separado de sus funciones, pero
solo por incumplimiento de deberes formales y por no conservar las apariencias de moralidad que quieren
mantener pero no por verdaderas razones de gravedad como permitir violaciones a los derechos humanos. Y
en tales casos solo lo es por sus propios pares ante la Organización de Estados Americanos, los ciudadanos
no tenemos derecho alguno a cuestionar estas Sacras autoridades.
Asimismo la mecánica de defensa de los derechos humanos de estos organismos viola la igualdad de todas
las personas. A la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llegan miles de peticiones, solo algunas
son seleccionadas en forma arbitraria, los demás reciben una carta que dice que “no se han encontrado
violaciones a las normas de la Convencion Americana de Derechos Humanos y que no se puede proceder”,
esa es toda la explicación que dan. En otros casos mas graves donde deben simular mas, envÃ−an acuses de
recibo diciendo que la situación esta bajo estudio y que oportunamente se informará el resultado. Resultado
que pasan años y años y no llega o terminan enviando una carta como la descripta precedentemente. Y
esto en casos graves como un genocidio donde niños y mujeres mueren de hambre y enfermedades
evitables. Al mismo tiempo que se ocupan estos organismos de los temas mas baladÃ−es pero con peso
polÃ−tico, asuntos que luego colocan en sus informes anuales dando una vidriera de un cumplimientos de sus
funciones que no existe en la realidad. Y este poder es absolutamente discrecional, nada se puede hacer ni
ninguna responsabilidad achacar a los integrantes de estas organizaciones por gozar de absoluta impunidad.
Para estos organismos no somos todos iguales, es mas me atrevo a decir que algunos son seres humanos y
otros parece que no lo somos.
En el libro Derechos Humanos, Corte Interamericana, opiniones consultivas, textos y comentarios de mi
Maestro el Doctor German Bidart Campos y Calogero Pizzolo (h), especÃ−ficamente en el prologo de esta
obra, el doctor Hector Gros Espiell (Ex presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos)
manifiesta entre otros halagos al sistema del que forma parte que los derechos humanos responden
necesariamente a una concepción universal y que estos derechos emanan de la dignidad del hombre,
aceptada en todas las culturas y todas las civilizaciones. Pero esta idea de universalidad no puede ser tomada
como pretexto para que una organización de elegidos de diversas naciones impongan a toda una nación sus
conceptos con absoluta discrecionalidad. La universalidad significa por el contrario que son principios
compartidos por todas las naciones y sus pueblos, no impuestos. Por otro lado hay muchas cuestiones dentro
de los derechos humanos que necesitan grandes debates y evolución dentro de sus pueblos, en general parece
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fácil decir que todos consideramos universalmente que la vida es valiosa. Pero entrando a cuestiones
particulares las cosas no son tan claras. ¿Quién defiende más la vida? ¿La Iglesia Católica con su
oposición al derecho al aborto o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que ha sostenido que el
aborto no viola los Derechos Humanos? Defiende la vida la Corte Interamericana de Derechos Humanos
cuando hace que el Estado Argentino, victima de un ataque terrorista se vea obligado a llegar a una solución
amistosa con el terrorista al que prácticamente le tiene que pedir perdón porque según ese organismo el
Recurso Extraordinario no satisface los requisitos para ser considerado un recurso ante un Tribunal Superior o
la defienden los jueces designados conforme la Constitución Nacional que lo condenaron. Lo mismo con el
tema de la eutanasia, donde se necesita mucho debate. En esos y muchos otros temas no puede decirse que el
concepto sea universal, ahora, si unos predestinados imponen su voluntad como si fuera verdad absoluta y
luego dicen que ese concepto impuesto es universal, es otra cosa.
La realidad es que la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos no son órganos judiciales,
son polÃ−ticos y están en relación con los poderes ejecutivos de los Estados, tanto es asÃ− que cuando
toman una resolución no se dirigen a la Corte Suprema del PaÃ−s sino al Poder Ejecutivo siendo
responsable el Estado si no cumple su resolución. Por lo que es una aberración que estos organismos dejen
sin efecto sentencias y leyes. Tales organismos son utilizados polÃ−ticamente para interferir con la forma de
gobierno de otras Naciones. Es por esa razón que Estados Unidos ha censurado la actitud de Venezuela de
denunciar la Convención Americana de Derechos Humanos cuando Estados Unidos, que es un paÃ−s
perfectamente consciente de su soberanÃ−a nacional, no ha ratificado este tratado y no se halla sometido a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos. ¿Alguien se imagina a Estados Unidos negociando la libertad
y una “solución amistosa” con un terrorista como hizo Argentina porque según la Comisión y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos el Recurso Extraordinario que ejerció el terrorista luego de ser
condenado no es a criterio de esos organismos un mecanismo suficiente para ser considerado una apelación
respetuosa de los derechos humanos?
Por otro lado, en el derecho interno, se deben cumplir requisitos para que una persona sea designada Juez y
aun más para designar un Juez de la Corte Suprema de la Nación. AsÃ− el articulo 99 inciso 4 de la
Constitución Nacional Argentina establece que los jueces de la Corte Suprema de la Nación serán
designados por el Poder Ejecutivo de la Nación con acuerdo de dos tercios del Senado. Ahora bien, ya que la
Corte Interamericana de Derechos Humanos tiene la facultad de dejar sin efecto una sentencia de la Corte
Suprema Justicia de la Nación es lo mas lógico analizar de donde surgen estos señores de la Corte y
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Convención Americana de Derechos Humanos
establece que cada paÃ−s puede presentar hasta tres candidatos para cubrir los cargos de Ministros de la
Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos al menos uno de esos tres candidatos tiene que
ser nacional del Estado que lo propone. Entre todos los candidatos propuestos por los paÃ−ses, la
Organización de Estados Americanos elige los ministros. Con respecto a la Organización de Estados
Americanos, ha mostrado graves deficiencias en el cumplimiento de sus funciones elementales, deficiencias
reconocidas por analistas expertos en el tema y todos saben que siempre a respondido a los intereses de los
paÃ−ses mas poderosos. Y tal es el grado de denigración de este organismo que la Republica Argentina
estuvo tres años sin embajadores ante la OEA, teniendo allÃ− un simple encargado de negocios. Y Brasil,
estuvo dos años sin embajador ante la OEA. De estos se desprende que la OEA, elige personas que tienen
facultades de dejar sin efecto una sentencia de la Corte Suprema Argentina o incluso una ley del Congreso
Nacional, y estos electores, los que representan a los paÃ−ses en la OEA, dejan en cuanto a su calidad mucho
que desear, no tienen ni los requisitos para ser designados jueces de la Corte Suprema en la Republica
Argentina, ni fueron elegidos por el pueblo como el Presidente de la Nación y los integrantes del Senado de
la Nación. Tolerando además la OEA que exista allÃ− un simple encargado de negocios como en el caso
de argentina durante tres años. Tampoco estamos en condiciones de controlar como son elegidos los
embajadores de los otros paÃ−ses ante la OEA para otorgarles semejante facultad de eligir personas con
rango o autoridad para dejar sin efecto una sentencia de la Corte Suprema de Justicia. Por otro lado, si es
designado o si renuncia un Juez de la Corte Suprema de Justicia o es removido, el tema saldrá en todos los
periódicos, se discutirá el tema formándose criterio en la opinión publica, que es también una forma
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de control al que el pueblo tiene derecho. La opinión pública es también un parámetro para evitar
abusos en las designaciones. AsÃ−, hace poco una persona, Daniel Reposo fue elegido en Argentina por el
Poder Ejecutivo para cubrir el cargo de Procurador General de la Nación, y la publicación periodÃ−stica de
sus antecedentes obligo al Poder Ejecutivo a dejar sin efecto ese candidato y designar otro con mejores
calidades, al menos académicas. Cualquier ciudadano medio que participó en la elección de presidente y
senadores, conoce además los nombres de los principales jueces que estos designan. El ciudadano sabe
quienes están en los cargos, conocen sus virtudes, también sus defectos, sus antecedentes buenos y malos.
En cambio, sobre quienes integran la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el
99,999999 % de los ciudadanos no tiene idea quienes son esos personajes con facultad de anular las sentencias
de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Como tampoco de quienes integran la OEA como
representantes de los paÃ−ses que la integran y que designan esos ministros entre todos los propuestos por los
paÃ−ses en cada uno de los cuales vaya a saber como fueron elegidos y en base a que antecedentes, muchas
veces quienes son presentados como grandes luchadores de los derechos humanos no son mas que farsantes
enfermos de poder que incluso han cometido crÃ−menes poniendo de pretexto la defensa de los mas
débiles que siempre están en las mismas condiciones. Y los mas grave es que para elegir los jueces de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos la votación en la OEA entre los candidatos presentados por los
paÃ−ses ES SECRETA, o sea, no se sabe que embajador voto a quien, por ende la irresponsabilidad es
absoluta y el control del pueblo sobre estos funcionarios no existe por ser imposible saber quien voto a
quienes ocupan los cargos en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Solo se sabe que están allÃ−,
pero no quien los voto ni porque razón en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos
celebrada al efecto. Esta bien que el voto de un ciudadano para elegir las autoridades de su paÃ−s sea secreto,
pero el voto de un embajador o sea un funcionario que cumple una función por la cual tendrÃ−a que rendir
cuentas es un absurdo que supera todos los limites y viola los mas elementales derechos del pueblo, que no
somos súbditos, sino ciudadanos con derechos frente a quienes nos representan como el de pedirles
explicaciones de sus actos.
Si a todo eso le agregamos que las personas propuestas por Argentina para cubrir cargos en la Comisión y la
Corte Interamericana las designa el Poder Ejecutivo, per se, sin acuerdo del Senado. Lo que seguramente
ocurre con el resto de los paÃ−ses. Y luego de entre estos son elegidos en forma Secreta en la OEA para
cubrir los cargos en la Comisión y de jueces en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Tenemos en
este ultimo caso un Tribunal conformado por personas designadas por el Poder Ejecutivo de los paÃ−ses, que
tienen la facultad de declarar violatoria de los derechos humanos una sentencia de la Corte Suprema de cada
paÃ−s, dictada por Jueces elegidos por el Poder Ejecutivo con acuerdo de las dos terceras partes del Senado
de la Nación elegido por el pueblo en democracia. Sobran las palabras para describir lo violatorio de la
soberanÃ−a popular y la inconstitucionalidad de tal mecanismo.
Hace poco vi publicadas fotos en Internet de Renato Sotelo Torres, individuo que trabaja en la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, y quien para “demostrar” que es un gran defensor de los humildes y
paladÃ−n de los derechos humanos se mostraba prácticamente disfrazado de Che Guevara, con la boina, el
uniforme, el cigarro y todo. Este personaje parece tener mucho futuro en tal organismo, incluso ya ha
realizado competencias con simulacros de juicios en forma de practica, haciendo el papel de juez de la Corte
Interamericana, todo auspiciados por este organismo y por la Asociación costarricense de Derechos
Humanos, denominada competencia Eduardo Jiménez de Aréchaga. Lamentablemente, los derechos
humanos, materia en la que esta en juego la vida, la libertad y los bienes de mucha gente se da actualmente
para la hipocresÃ−a, el circo y una farsa integrada por una verdadera elite internacional junto con supuestos
defensores de derechos humanos en los distintos paÃ−ses, mientras a quienes tienen que defender mueren de
hambre y les violan todos sus derechos. Al mismo tiempo, se jactan publicando paginas en Internet como la de
Facebook de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos diciendo que es una organización sin
animo de lucro, la organización quizá no tenga fin de lucro como organización en si, pero quienes la
integran ocupando cargos allÃ−, tienen mucha ambición de poder desmedida ciega al sufrimiento del
común de los mortales, sirviéndoles estos cargos como un paso mas para sus carreras en puestos
internacionales como en el caso del argentino Juan Mendez, profesor de Derechos Civiles y Humanos en la
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Universidad de Indiana, Estados Unidos. Quien entre 2000 y 2003 fue miembro y presidente de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y luego de eso pasó a la Organización de Naciones Unidas ocupando
el cargo de Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas cueles, inhumanos o degradantes, con un
mandato de tres años a partir del 1 de noviembre de 2010, luego Asesor Especial para la Prevención del
Genocidio, también en la Organización de Naciones Unidas. Y si bien se jactan los jueces de la Corte
Interamericana de ganar solo u$s 2.000,00 lo cierto es que los derechos humanos se han transformado en un
instrumento que es utilizado hipócritamente como un arma en la polÃ−tica para desacreditar y denigrar
personas mientras quienes condenan son hoy los principales violadores de los derechos humanos. A su vez los
derechos Humanos se han transformado en un negocio donde se manejan en concepto de indemnizaciones
sumas millonarias que terminamos pagando los ciudadanos del Estado a las supuestas victimas de las
violaciones a los derechos humanos señaladas por tal Corte. El Estado Peruano declaró en el año 2009
que tuvo que desembolsar más de dieciséis millones de dólares para pagar indemnizaciones dispuestas
por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a terroristas de Sendero Luminoso y el Movimiento
Revolucionarios Tupac Amaru. Y mientras algunos, incluyendo terroristas asesinos, son indemnizados con
sumas desproporcionadas, absurdas, que no se manejan en la Justicia ordinaria, otros, personas inocentes,
comunes, incluyendo niños y mujeres, viven un infierno en vida victimas de las violaciones a los derechos
humanos mas atroces sin que su voz sea escuchada en lo mas mÃ−nimo hasta que finalmente mueren como
en el caso de los aborÃ−genes del Chaco Argentino sin que a estos sujetos de la Comisión y Corte
Interamericana de Derechos Humanos se les mueva un pelo.
LA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA CONVENCION AMERICANA DE DERECHOS HUMANOS
Parece una incongruencia afirmar que la Convención Americana de Derechos Humanos, que hoy tiene rango
constitucional por su incorporación al artÃ−culo 75 inciso 22 sea inconstitucional e ilegitima. Pero si bien la
Jurisprudencia de la Corte Suprema en el pasado afirmaba que todas las disposiciones constitucionales tanto
las referidas a los declaraciones derechos y garantÃ−as como las referidas a la parte orgánica sobre
autoridades estatales tenÃ−an la misma jerarquÃ−a y que habÃ−a que armonizarlas mediante la
interpretación. Hoy, la doctrina mayoritaria reconoce que todas las disposiciones constitucionales no tienen
el mismo rango, asÃ− las referidas a los atributos esenciales de la persona humana tienen rango superior y
resultan un soporte para el disfrute de los restantes derechos. En ese sentido los derechos a la vida, a la
integridad fÃ−sica, a la libertad e igualdad tienen el carácter de esenciales y por ende cualquier disposición
de la propia constitución que vaya en contra de esos derechos tiene una jerarquÃ−a inferior. Además ante
una contradicción entre dos normas constitucionales debe prevalecer la que ampara esos derechos esenciales.
Una norma de la parte orgánica que otorga un poder discrecional a dos organismos internacionales y que
conforme se ha demostrado en los párrafos anteriores viola la división de poderes, esencial para el control y
limite del poder resulta de un carácter muy inferior a las disposiciones que establecen los derechos y
garantÃ−as de los ciudadanos. La Convención Americana de Derechos Humanos viola la división y
equilibrio de poderes que debe existir en un orden constitucional, y que establece nuestra constitución como
garantÃ−a ineludible para el ejercicio de los derechos de los ciudadanos y la necesaria limitación al poder.
Por ende la Convención Americana de Derechos Humanos deviene inconstitucional en cuanto a las
facultades que le otorga a la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Máxime cuando el
articulo 75 inciso 22 de la Constitucional que le da tal jerarquÃ−a constitucional establece expresamente que
tales tratados no derogan articulo alguno de la primera parte de la Constitución Nacional y deben entenderse
complementarios de los derechos y garantÃ−as por ellos reconocidos. Y tal es su carácter secundario que el
mismo artÃ−culo establece que pueden ser denunciados por el Poder Ejecutivo previa aprobación de las dos
terceras partes de la totalidad de los miembros de la Cámara, o sea, ni es necesaria la reforma de la
Constitución para dar por terminado con estos tratados. Son absolutamente secundarios y por ende
inhábiles para reformar la división de poderes que establece nuestra constitución como derecho de los
ciudadanos frente al Poder Estatal.
CONCLUSION
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La Convención Americana de Derechos Humanos es inconstitucional en cuanto a las atribuciones otorgadas
a la Comisión y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por ser tales atribuciones, violatorias del
Estado de Derecho y de la división de poderes establecida por la Constitución Nacional. Por violatoria de la
soberanÃ−a nacional argentina al otorgarle a tales organismos poderes y funciones inalienables e
irrenunciables. Por ser violatorios tales organismos de la igualdad de todas las personas ante la ley. Por
otorgarle facultades judiciales extraordinarias incluso sobre la Corte Suprema de Justicia a un organismo
cuyos integrantes son designados por los poderes ejecutivos y luego anónimamente en la Organización de
Estados Americanos. Por evitar el control de la opinión pública y el pueblo sobre funciones donde la vida,
la libertad y la fortuna de los ciudadanos se encuentran comprometidas asÃ− como la propia seguridad del
Estado. Por colocar a todos los ciudadanos argentinos en carácter de vasallos y súbditos de una elite de
supuestos poseedores de una moralidad y un conocimiento extraordinario que no responden por sus funciones
como tiene obligación todo funcionario publico.
El cumplimiento de los derechos humanos surgirá cuando la Nación Argentina sea responsable de si
misma. Cuando se respete la división de poderes y el Estado de Derecho. Cuando los ciudadanos argentinos
seamos conscientes de nuestra dignidad y no miremos con idolatrÃ−a y sumisión a todos los charlatanes que
nos engañan desde su situación de poder fingiendo moralidad, conocimientos extraordinarios, sentimientos
de justicia y equidad que no tienen en lo absoluto. Cuando los derechos humanos dejen de ser una materia con
la que se parlotea en todas las facultades, en toda la propaganda del Estado para en los hechos los mismos
funcionarios permitan y cometan cualquier aberración sobre el pueblo, incluyendo desapariciones dignas de
las dictaduras, poderes mafiosos impunes aliados a los gobernantes, miseria y genocidio planificado. En suma
cuando los ciudadanos argentinos seamos eso, ciudadanos con derechos de verdad. Pero debemos empezar por
desenmascarar a los hipócritas que integran los gobiernos, las corporaciones y que exigen un respeto de parte
de los ciudadanos que no merecen al solo efecto de continuar ejerciendo su poder en beneficio personal y no
del pueblo sin ningún tipo de responsabilidad.
* El autor, F.M.C. es argentino. Abogado. Abogado Especialista para el Ejercicio de la Magistratura por la
Universidad Nacional de Mar del Plata y ha cursado once Postgrados en las diversas ramas del derecho
incluyendo: Derecho Penal, Derecho Constitucional, Derechos Humanos y Derecho Administrativo.
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Inconstitucionalidad de la Convención Americana de Derechos Humanos

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CONCLUSION

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