• LAS BASES DEL MUNDO ACTUAL
1945 será el punto de partida del mundo actual. En mayo capitula Alemania y unos meses después Japón, lo
que supone el fin de la segunda guerra mundial, en principio europea y mundial desde 1941 verdaderamente
mundial.
Hay una serie de nuevos factores que aparecen con esta guerra:
• Económicos: desarrollo y expansión del capitalismo.
• Sociales: la sociedad de masas.
• Culturales/ideológicos: el hombre busca fórmulas para explicar lo que ha sido la crisis del 39−45 y el
horizonte tras ella.
• Políticos: consolidación de la democracia liberal y del comunismo.
• RR. II.: establecimiento de un orden bipolar nunca conocido.
Entre otros elementos destaca el nuevo reparto del poder internacional, caracterizado simultáneamente
primero por la desaparición del predominio de Europa en el mundo (iniciado en 1919); y segundo por que
Europa es sustituida por dos actores (EE.UU. y U.R.S.S.) que no son sólo potencias internacionales sino
auténticas superpotencias por su capacidad económica, demográfica y militar. Es el mundo de las
superpotencias. Éstas buscarán proyectar su modelo político, social y económico. Los elementos añadidos
acentúan la debilidad de Europa: se percibe que las estructuras imperiales construidas en el XIX se
desmoronan. El mundo ve la aparición de un fenómeno descolonizador, la lucha por la autodeterminación de
los pueblos. Esto no es nuevo, ya que tras la primera guerra mundial se produce, pero ahora los pueblos no
sólo reclaman la autodeterminación sino que la ejecutan. Esta descolonización se iniciará en 1945 y contará
con diversas fases, con un gran momento a finales de los ´50 (Suez, resolución 1514−XV de la ONU sobre la
descolonización, etc.). Esto plantea nuevos elementos en el mundo actual: la aparición del Tercer Mundo que
viene a escapar del mundo bipolar y a ejercer su propio papel.
En el Primer y Segundo Mundo, la victoria de los aliados hace que, una vez derrotado a los fascismos y
desprestigiados políticamente (por el genocidio), se sitúen cara a cara ante dos modelos diferentes (que han
sido aliados coyunturales) que en las posguerra, para construir la paz, no mantienen bien su alianza. Con el
primer mundo liderado por los EE.UU. (demócrata y capitalista) y el segundo por la U.R.S.S. (socialista
revolucionario). Ambos mundos no se enfrentan de repente, sino que la sociedad internacional está
fragmentada desde 1917; pero ocurre que estos mundos no han llegado a establecer confrontación directa, sino
que en los ´30 y ´40 han tendido a desarrollar una coexistencia entre ambos, y la lucha contra el fascismo les
ha convertido en aliados coyunturales.
La denominación de mundo occidental es de carácter geopolítico, más económica que geográfica. Agrupa a
una serie de estados definidos por unos rasgos comunes: ven en 1945 el afianzamiento en lo político de los
principios de la democracia liberal, la cual se asienta y profundiza en países con una tendencia en esta línea,
pero también en estados donde la crisis de los ´20 y ´30 lleva a fórmulas totalitarias: Italia (1947) y Alemania
Federal. Se afianza el capitalismo en un nivel superior, pero va adquiriendo carácter multinacional que, a
diferencia de principios de siglo, nos sitúan ante un estado más intervencionista debido a la necesaria
reconstrucción tras la guerra. Pero también está el desarrollo de un nuevo modelo: la preocupación por la
dimensión social lleva a que el Estado deba atender los nuevos anhelos que la población reclama en
educación, sanidad, etc. Así, tras la segunda guerra mundial se va desarrollando el Estado del Bienestar. En
los ´50, ´60 y principios de los ´70 el mundo occidental vive un gran crecimiento económico que permite el
desarrollo de las formas capitalistas y también una mejora de las condiciones de vida en estas sociedades no
conocidas anteriormente; es lo que se dio en llamar los treinta gloriosos [años] o triunfantes, con cifras de
crecimiento del 8% al 12% en países como Francia o Alemania. Este crecimiento corre paralelo a la aparición
e una nueva realidad social que se ve tras la segunda guerra mundial: la consolidación de una sociedad de
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masas compleja en su estratificación, pero cuyos principales características pueden verse en el crecimiento de
las clases medias, en el acceso de las clases trabajadoras a la sociedad de consumo, el reforzamiento, en suma,
del Estado del Bienestar puesto en marcha en 1945 por los laboristas británicos (y mantenido por los
conservadores cuando lleguen al poder). Este crecimiento económico plantea la forma de distribución de la
riqueza generada. Sobre esta cuestión veremos aparecer dos escuelas de pensamiento que, a la larga, se
estructuran sobre dos proyectos políticos: por una parte quieren poner el acento en el mercado como elemento
fundamental en el desarrollo del mundo occidental, lo que son las fuerzas liberal−conservadoras. Frente a
ellos, aquéllos que insisten en la necesidad de que el Estado distribuya la riqueza para limitar las
desigualdades, la socialdemocracia. Hay que tener en cuenta la corriente del pensamiento político confesional:
los democristianos, o socialcristianos, que irán progresivamente confluyendo en el liberalismo conservador.
Será un mundo que desde el punto de vista político atravesará distintas fases de crisis e inestabilidades
motivadas tanto por circunstancias coyunturales (como la pérdida de los imperios coloniales con graves crisis
políticas, léase, por ejemplo, la caída de la IV República francesa) o motivadas por el fenómeno de
crecimiento económico y la aparición de unas protestas derivadas de grupos sociales que rechazan el modelo
de estandarización, la sociedad de consumo y bienestar, planteando propuestas sociales y políticas
alternativas: será la situación del 68. El elemento más característico de estas crisis es que ninguna de ellas
terminará con el sistema político y económico vigente. El sistema capitalista y la democracia no
desaparecerán y, por el contrario, intentará amoldarse a las nuevas circunstancias y profundizando en sus
objetivos, ya sea desde una perspectiva socialdemócrata o liberal−conservadora.
Frente al mundo occidental aparecerá el segundo mundo, el mundo en torno al socialismo liderado por la
Unión Soviética. En 1945, al igual que en 1917, la Rusia bolchevique o la U.R.S.S. era el único representante
a escala mundial de este modelo socio−político y económico. Sin embargo, tras la guerra, el modelo del
socialismo comunista experimenta una espectacular expansión en la propia Europa con la creación de las
democracias populares, evidente a partir de 1947 y también en ámbitos extraeuropeos como en el caso de la
China de Mao a partir de 1949. Este impulso se deriva del empuje de la Unión Soviética, pero también de lo
que es la fuerza de los partidos comunistas, que serán los que más ímpetu demuestren tras la guerra; por
ejemplo, en la Francia de 1947 el PCF obtiene unos resultados electorales del 25%, superiores a los
democristianos, la SFIO..., algo muy similar ocurre en Italia, así como en Europa central y oriental. Este
impulso se debe no sólo al papel que estas formaciones tienen, sino también al respaldo que obtienen de
círculos intelectuales, de la intelligentsia de los países, que ven en el comunismo una de las claves para
explicar lo que ha sido la crisis de los años de guerra y una salida a la incertidumbre de los primeros años de
posguerra. También influye la propia experiencia de guerra de la Unión Soviética, que se rehizo, detuvo y
expulsó a los ejércitos nazis; Stalin, por ello, es un libertador que acabó con el nazismo según muchos
pensadores occidentales.
La guerra fría acentuó el proceso de control directo o indirecto del mundo socialista por parte de la Unión
Soviética, pero este mundo socialista también conoce la crisis, primero política, e importante a lo largo de
estos años; una crisis de triple naturaleza o que seguirá tres ,modelos diferentes:
• A partir de 1953 se inicia una crisis política en el seno de Unión Soviética y las democracias populares, que
tiene como explicación responder a lo que es el estado soviético tal y como ha sido concebido por Stalin en
los ´30: será la desestalinización de a partir de mediados los ´50 y que tendrá en Kruschev su principal
representante.
• Aparece cuando otros actores del campo socialista cuestionan el liderazgo internacional de la U.R.S.S.. La
hegemonía que este país establece en su área de influencia será cuestionada por la China de Mao y la
Yugoslavia del mariscal Tito, a los que se unirán otros. Plantean modelos de socialismo diferentes al
soviético y no aceptan el hegemonismo que en las relaciones internacionales establece la U.R.S.S..
• Se plantean cuando los estados de la esfera socialista desean romper directamente con el modelo socialista.
Es el caso de la Hungría de Nagy en 1956 o la Checoslovaquia de 1968. Los Húngaros del 56 desean salir
del Pacto de Varsovia, establecer mecanismos democráticos e iniciar su camino tradicional, algo que no
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permiten los soviéticos.
Por lo tanto, las crisis políticas del mundo socialista, junto a otros elementos, conducirán a su desaparición.
Desde el punto de vista económico estas economías dirigidas evolucionarán desde un rápido crecimiento en
los ´50 y principios de los ´60 a un estrangulamiento final de sus estructuras productivas que, junto a un
proceso de contestación social, determinan su desaparición. También es cierto que actualmente el modelo
económico socialista está ofreciendo elementos de transición estable desde el socialismo al modo capitalista.
En otro orden de cosas, las bases del mundo actual no se pueden comprender sin tener muy presentes los
balances humanos y materiales de la segunda guerra mundial. Las pérdidas humanas y materiales resultaron
muy superiores a las de la primera guerra mundial y establecieron en muchas ocasiones una serie de
condicionantes que sólo con el tiempo se superarían. También, desde el punto de vista territorial, las
consecuencias se han dejado sentir hasta nuestros días. Para entender los cambios territoriales de después de
1945 hay que tener como elemento clave el papel de las superpotencias, y la recomposición del mapa europeo
que se haría se explica por los intereses de cada una de estas superpotencias, algo mucho más evidente en
Europa central y oriental.
El balance humano se sitúa en torno a los 50 millones de muertos, ya sean militares o civiles, encabezados por
la Unión Soviética (20−27), seguida por Alemania, Polonia..., disminuyendo el número en los países
occidentales y terminando con EE.UU. y Canadá. Pero las pérdidas no se limitaron a las muertes, sino que la
segunda guerra mundial puso a la humanidad ante lo que ha sido el fenómeno de los desplazamientos y
movimientos de población más importantes de la historia moderna y contemporánea: en torno a 50 mill. De
personas se convirtieron en desplazados que, por uno u otro motivo, estaban fuera de sus hogares en 1945. En
algunos casos estas poblaciones llegaron a modificar completamente el mapa etnográfico europeo; hubo zonas
donde poblaciones asentadas desde la Edad Media se vieron obligadas a trasladarse. Estos movimientos de
población se realizaron en situaciones muy penosas: no había infraestructuras que dieran cobijo a este
elemento de los desplazados. La UNRRA (United Nations Relief and Rehabilitation Agency) va a ser una de
las primeras organizaciones que se ocupe de este tema.
Desde el punto de vista material la guerra arrasó el continente, destruyó la industria, campos, terminó con
infraestructuras, con la flota mercante... Dejó el mundo y a Europa en una situación de colapso absoluto. Pero
este análisis liberalista escondía una realidad menos dramática: la guerra permitió la desaparición de
equipamientos industriales obsoletos y la reconstrucción industrial del tejido productivo. Esto, unido al capital
norteamericano, explica el crecimiento material europeo de los ´50. De esta forma, la decisión de no acabar
con la España de Franco se basa en que era un mercado indispensable por su pirita (necesaria para recuperar
las tierras de labor), su flota mercante intacta...
Por último, el balance de la segunda guerra mundial nos introduce en la aparición de un nuevo orden
internacional. Cuando en 1941 la guerra se mundializa, los Aliados se fijan unos objetivos militares y unos
objetivos para la paz. Los primeros eran la derrota completa de las naciones agresoras del III Reich y el Japón
imperialista sin concesiones. Pero la Alianza iba más allá: trabajaban también para el mundo de posguerra y
sus objetivos para la paz eran, básicamente, establecer los fundamentos de un nuevo orden mundial que
garantizara la paz y la seguridad internacional mediante la colaboración de los Aliados después de la guerra
(prolongando la Alianza) y, junto a ello, el establecimiento de un nuevo sistema de seguridad capaz de
solucionar los problemas del mundo de posguerra. Este segundo objetivo iba a ser un proyecto básicamente
americano que iba a tener una doble vertiente:
• Crear un organismo internacional nuevo más eficaz que la Sociedad de Naciones para terminar con la
anarquía internacional.
• Las Naciones Unidas, pero también quieren crear las condiciones para un progreso económico estable para
el mundo de posguerra.
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Los responsables de este proyecto fueron los EE.UU., especialmente Roosevelt y Hull, con la filosofía del
proyecto ligada al liberalismo político, el capitalismo económico. La fórmula para sacar adelante estos
proyectos fueron las reuniones periódicas en conferencias entre los aliados, entre 1941 y 1945. Hay dos tipos
dentro de las conferencias principales:
• Las primeras para abordar la creación de las Naciones Unidas y para sacar adelante el orden económico
internacional para la posguerra. Destacan tres:
• Bretton Woods (julio, 1944): estableció los cimientos del orden económico internacional.
• Dumbarton Oaks (septiembre−octubre, 1944): fijación de las estructuras y objetivos para el funcionamiento
de la ONU.
• San Francisco (julio, 1945): continuación y finalización de la anterior.
• Centradas en resolver problemas inmediatos planteados por la posguerra.
• Yalta, febrero, 1945.
• Potsdam, julio−agosto, 1945. Ya ha claudicado el III Reich.
A la altura de verano del 44 el interés americano era, principalmente, el orden económico internacional.
Creían que la paz y la seguridad en el mundo de posguerra necesitaban no sólo mecanismos diplomáticos, sino
también condiciones socioeconómicas sobre las que desarrollarse. Detrás de esto hay también un intento de
acabar con la Commonwealth, de abrirse mercados. Además, los Estados Unidos creían que la anarquía de los
´30 estaba relacionada con el hundimiento del sistema de libre cambio, con la aparición del proteccionismo y
la instauración de restricciones al comercio internacional: los fascismos e imperialismos nacían, entonces, de
la crisis del 29, sobre todo por la ausencia de mecanismos para corregir estas variaciones. Por último,
añadirían que su crecimiento económico durante la guerra necesitaba mercados para la posguerra, los cuales
debían constituirse rápidamente: los cuatro años de guerra descubrieron a los EE.UU. que su nueva frontera
era el mundo Bretton Woods puso los cimientos de este orden económico. Tomó cuatro medidas que
suponían el triunfo de estos objetivos:
• Hacer del oro el patrón del cambio internacional, y evitar con ello los posibles desbarajustes monetarios.
• Los estados se comprometían a que en 5 años la paridad con el oro estaría terminada.
• Se crea el FMI (Fondo Monetario Internacional) para evitar los desajustes monetarios entre los estados.
• Creación del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo, integrado por aportaciones de los países
miembros y cuyo cometido sería acudir en ayuda de los estados cuyas economías de posguerra estaban e
crisis.
Para ampliar:
Garnder, R. La diplomacia del dolor. La Libra Esterlina. Orígenes y futuro del sistema de Bretton Woods.
Círculo lectura, 1997.
Yalta se celebra cuando la guerra aun no ha terminado, no como en Potsdam. En Yalta la perspectiva de la
rendición alemana determina que entre los aliados el clima de relación y confianza sea importante. Se reúnen
Stalin, Roosevelt y Churchill. Será el exponente del mantenimiento de la cooperación interaliada. Entonces,
los acuerdos que se suscriben son bajo el clima de la confianza.
En Potsdam se reúnen también los tres grandes, pero con menos protagonistas: Stalin, Truman y Atlee (con
Bevin como Ministro de AA.EE.). La reunión se celebra cuando los EE.UU. han lanzado la primera bomba
atómica. Por otra parte, Stalin pone en marcha el proceso de control político y territorial sobre la Europa
central y oriental. La desconfianza entre el bloque aliado es el rasgo distintivo en Potsdam.
Yalta se celebra en un momento en que el Ejército Rojo va conquistando los espacios del la Europa centra y
oriental. La liberación de estos territorios controlados por Berlín lleva aparejado un control político.
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Los tres grandes se reúnen en Yalta (Crimea), cada uno con políticas diferentes o con formulaciones distintas
sobre los asuntos a tratar. La delegación americana está presidida por F. D. Roosevelt, que tiene unos
objetivos muy definidos: básicamente el mundo de posguerra; y, para ese mundo Roosevelt desea el
mantenimiento de la coalición aliada soviético norteamericana. Había que fundamentar un nuevo orden
internacional sobre la base del wilsonismo, pero hasta cierto punto, ya que la paz tiene que gestionarse
manteniendo las buenas relaciones con la U.R.S.S.. Uno de los principales colaboradores de Roosevelt, Dexter
White, redactó un informe sobre la situación y objetivos de Crimea, diciendo que la principal tarea
americana y con valor, es de disponer de medios que garanticen la paz entre EE.UU. y la U.R.S.S.,[...] poco
importa la relación con Gran Bretaña. Este objetivo tiene aspectos a largo plazo: la presencia de la U.R.S.S.
en las Naciones Unidas y la aceptación por parte de Stalin de actuar en el organismo; y también objetivos a
corto plazo, como el deseo de Roosevelt de que la Unión Soviética participe en la guerra contra Japón.
La postura de Stalin tiene en Yalta unos fundamentos más ideológicos y de seguridad para la U.R.S.S.: la
Unión Soviética pretende afianzar el estado soviético y busca también garantías político−territoriales de que el
estado soviético no se va a ver amenazado. Stalin tiene presente lo que ha sido la situación interna de la Rusia
bolchevique y la U.R.S.S. desde 1917. En 1919 los estados vencedores han considerado el triunfo del
bolchevismo como una amenaza evidente que tiene que ser neutralizada favoreciendo un mapa de Europa que
creaba un cordón sanitario contra esta Rusia bolchevique y que iba desde las nuevas Repúblicas Bálticas,
pasando por Polonia y Checoslovaquia y seguía por una engrandecida Rumania. En los ´30, la Unión
Soviética se vio de nuevo amenazada; el cordón desapareció pero, a cambio, el panorama no ofrecía un
ámbito circundante amable, controlado, directa o indirectamente por el III Reich con gobiernos títeres. Esto
era una amenaza a la Unión Soviética que respondió anexionándose las Repúblicas Bálticas y otros territorios.
Cuando Stalin llega a Crimea dice que esto no se puede repetir La intención de Stalin era ir creando en torno
al ámbito de la frontera soviética un glacis defensivo que permitiera incrementar la seguridad de la U.R.S.S..
La sovietización de estos territorios no aparece ahora (en 1945) sino que se producirá a partir del 47, inicio de
la guerra fría. De esos espacios, la Unión Soviética tiene especial interés por Polonia y Rumania. Sobre
Polonia Stalin dirá que este país ha sido el tradicional pasillo de invasión a Rusia (falacia pura y dura); sobre
Rumania la cuestión permanece abierta y se cerrará por una cuestión de hecho: en 1946 el viceministro
soviético de Asuntos Exteriores Visinsky (¿?) vuela a Bucarest y le dirá al rey Miguel que es imprescindible
reformar el gobierno rumano dando más peso a los elementos del Partido Comunista; y añadirá que si esto no
es así, la Unión Soviética no garantiza la integridad territorial del estado rumano. El Ejército Rojo tenía allí
500.000 hombres.
La posición británica en Yalta está defendida por W. Churchill. Un Churchill que antes de llegar a Crimea ha
intentado consensuar con Roosevelt un frente común contra lo que los británicos consideraban ya la gran
amenaza de posguerra: la fuerza de la Unión Soviética.. La proyección hacia la Europa central y oriental de la
Unión Soviética con la derrota de Alemania y una Europa devastada, cuando es evidente que los EE.UU.
retirarán sus tropas, crea un vacío de poder que, desde el punto de vista británico puede ser ocupado por la
U.R.S.S., lo que rompería el equilibrio del continente acabando con la piedra angular de la diplomacia inglesa:
el equilibrio continental. Churchill es un hombre de la vieja escuela: ha volado a Moscú y se entrevista con
Stalin planteándole no entrar en conflicto mediante un arreglo: distribuirse la Europa oriental en forma de
porcentajes de penetración en cada país (ver Calvocoressi Hª política del mundo contemporáneo, pág. 8). Este
acuerdo, llamado Acuerdo de Octubre del 44, resultó informal, de palabra. Los EE.UU. se opusieron a esa
política porque la consideraban una representación de lo que era la vieja política internacional que había
conducido, entre otras cosas, a la segunda guerra mundial (Roosevelt no estuvo porque tuvo que ir a EE.UU.
debido a las elecciones). En definitiva, era que los intereses británicos y americanos no coincidían al 100%.
Los americanos recelaban también de la defensa a ultranza del concepto imperial, de las posesiones coloniales
inglesas. Lo más importante es que británicos y americanos no tenían propuestas comunes ni objetivos
comunes. De lo que Gran Bretaña se da cuenta en 1945 es que han aparecido unos actores por encima de ella,
superpotencias, que le van a obligar a aceptar sus concepciones diplomáticas.
En Yalta los asuntos que se trataron fueron, básicamente, cinco: el futuro de Polonia, la situación de los países
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europeos que han sido liberados durante la guerra, el problema de Alemania, el tema de la guerra contra Japón
y, finalmente, la creación de la ONU.
· Respecto a Alemania, los Aliados decidieron en Yalta que será ocupada y que quedaría ocupada en cuatro
zonas de ocupación, cada una correspondiente a Gran Bretaña, Francia, Unión Soviética y EE.UU.. También
se dijo que el futuro de Alemania tendría que ser democrática, desnazificada y que se perseguiría a los
principales criminales del III Reich.
· Respecto a Polonia, un tema muy conflictivo, se deciden unos cambios fronterizos que benefician a la Unión
Soviética, corriendo la frontera hacia el oeste (los soviéticos aprovecharon la confusión creada por la
existencia de dos ríos llamados Neisse, diciendo que la frontera llegaría a tal río, pero los angloamericanos
nunca sospecharon que se refería al Neisse alemán, a cien kilómetros del territorio polaco más próximo). En
cuanto al gobierno, se decidió crear uno de transición donde estuvieran representados los líderes del exterior y
del interior, con importante participación de comunistas. Este gobierno polaco debía celebrar elecciones
democráticas en las que se decidiera el futuro político polaco.
· Se habló de todos los países liberados, lo que se llamó la Declaración sobre la Europa Liberada. Ese texto
recogía un compromiso de los tres grandes en cuanto a su intención de ayudar económicamente a estos países
y permitir que en ellos se celebrasen elecciones democráticas para decidir su futuro. La Declaración fue para
muchos el gran triunfo americano porque, según la perspectiva norteamericana, iba a evitar la sovietización de
estos territorios. En realidad, fue una declaración teórica que no se respetó en ningún momento.
· La creación de la ONU.
· La Unión Soviética entraría en guerra con Japón 6 meses después, más que nada para recibir un trozo de la
tarta (aunque al final su presencia sería testimonial debido, principalmente, a la actuación de la bomba
atómica).
Para ampliar:
• Hugh Thomas Paz armada. Los comienzos de la guerra fría. 1945−1946.
• Senaullens De Yalta al Telón de Acero. Las grandes potencias y el inicio de la guerra fría.
El espíritu de Yalta es el momento más intenso de la colaboración aliada, todos los asistentes salen satisfechos
de la conferencia y algunos objetivos han sido suscritos.
Un cliché conocido es que en Yalta hubo un reparto del mundo. Esta idea, que deriva de la historiografía
francesa, sobre todo de De Gaulle, ausente en Yalta, parecía ratificada por los años de guerra fría. Sin
embargo, ese reparto no existe; lo que sí se da en Yalta es la actitud de las superpotencias por buscar un
compromiso estable para gestionar el mundo de posguerra sobre una Europa inestable. Desde esta perspectiva,
Yalta cubría los objetivos de los dos protagonistas. Hay que analizar estos años desde su propia perspectiva y
no desde la de guerra fría.
En la Declaración sobre la Europa Liberada los tres grandes estaban de acuerdo en que en aquéllos países bajo
la órbita del nacionalsocialismo había que establecer mecanismos para que la democracia capitalista se
estableciera como paso previo a la prefiguración de un mundo democrático: se hablaba de organismos,
representaciones... Este modelo es el que en marzo del 46 Francia, Gran Bretaña y EE.UU. plantean como
mecanismo para que la España de Franco comience la andadura democrática. En Yalta no hay referencias
directas a la España franquista pero sí en Potsdam en una de cuyas disposiciones finales se hablaba de que la
España de Franco no se admitiría en la ONU en tanto en cuanto no se modificara la estructura política del
Estado. Esta disposición es la que abre el proceso del aislamiento internacional del régimen.
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La segunda conferencia, Potsdam, tiene un marco diferente: Alemania ha sido derrotada y Japón está a punto
de la rendición (que fue el 2 de septiembre) y, por ello, el enemigo común ha desaparecido. Por otro lado,
Potsdam es una conferencia donde los protagonistas cambian: está Stalin pero Churchill se ve sustituido por
Atlee y Roosevelt ha sido sustituido por su vicepresidente H. Truman.
Truman era un hombre ajeno a lo que eran los problemas internacionales, más centrado en política interior.
Además, es un hombre que no cree en el idealismo de Roosevelt ni en la colaboración con los soviéticos para
el mundo de posguerra. Desconfía de Stalin y ello hace que los EE.UU. endurezcan su presión en las
negociaciones. En cualquier caso, la administración americana está debatiendo sobre la vía a seguir en política
internacional.
Sobre los laboristas británicos el elemento que destaca es su inexperiencia en grandes asuntos
internacionales y, sobre todo, una fuerte presión que sufren del ala más izquierdista del partido y los
sindicatos de las Trade Unions.
Respecto de la Unión Soviética, Stalin es el protagonista, pero es aún más receloso ante lo que van a ser las
experiencias atómicas de EE.UU. sobre Japón. Esto crea un sentimiento de inseguridad e indefensión en la
U.R.S.S. que estará en la base de la dureza que Stalin vaya aplicando ahora a la relación con los aliados.
Hay una serie de puntos como el de Polonia que quedará cerrado (fronteras y gobierno) en una perspectiva
cada vez más beneficiosa para los soviéticos. En cuanto a Alemania, se adoptan una serie de compromisos
definitivos: no va a ser desmembrada sino que quedará dividida en cuatro zonas de ocupación, cada una
dependiente de una fuerza militar de Francia, Gran Bretaña, EE.UU. y U.R.S.S.; cada zona controlada y
dirigida por un militar aunque se va a formar un órgano de coordinación, el Comité Militar Interaliado,
integrado por los cuatro representantes militares de las zonas. Berlín, la capital, que está en zona soviética,
quedará también dividida en cuatro sectores con una autoridad de coordinación, la Comandatura. Era un
esquema de funcionamiento provisional hasta que se firmase la paz definitiva con Alemania y donde quedaran
recogidas las características económicas, políticas e internacionales de la Alemania de posguerra.
Al mismo tiempo, en Potsdam se creó un organismo, el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores Aliados
(CMA) que era el que tenía que redactar los tratados de paz para las potencias derrotadas. Ese CMA finaliza
su actuación en 1946−47 firmándose en ese último año la mayoría de tratados de paz después de la guerra,
exceptuando Alemania y Austria. Habrá que esperar al 55 para que se firme el tratado con Austria (Tratado de
Estado) pero nunca se firmará con Alemania: hay que esperar a la desaparición del bloque socialista en el 90
para que lo haya; y, es que, Alemania se convertirá en el objeto de confrontación de la guerra fría.
La última conferencia importante es la de San Francisco, que tiene como virtualidad el hecho de poner en
marcha la ONU. En realidad, esta conferencia de 52 estados fue el resultado de una serie de conferencias
anteriores. Allí se crea un organismo internacional que sobrepasa las competencias de la Sociedad de naciones
y que pueda defender un mundo democrático y liberal. La ONU intentaba conjugar dos filosofías sobre lo que
era el poder internacional. La primera se denomina el realismo político, que venía a decir que a la hora de
organizar las relaciones entre los estados había que dar prioridad a las grandes potencias ya que no todos
pesan igual, sino que hay una jerarquía. Junto a ello, hay una segunda que parte del idealismo wilsoniano, que
insistía en la necesidad de una estructura internacional más democrática y justa, menos pragmática y menos
realista. Estos dos elementos se intentaban conjugar.
Esos dos conceptos se ven claramente en la estructura institucional que resultaría: como principales órganos
una Asamblea General, un Consejo de Seguridad, una Secretaría General, una Corte Internacional de Justicia
y un Consejo Económico y Social.
• Asamblea General: Era el Parlamento mundial. Todos los miembros estaban allí representados con
igualdad de voto, pero los poderes de este Parlamento era muy limitados ya que básicamente iba a
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aprobar recomendaciones con un fuerte talante moral, pero escasamente vinculantes. Sería la
derivación idealista.
• Consejo de Seguridad: Se convertiría en el auténtico órgano de gobierno de las Naciones Unidas, con
capacidad para aprobar resoluciones condenatorias que legitimaban el uso de la fuerza en el ámbito
internacional y el establecimiento de sanciones económicas a los países que violaran los principios de
la Carta, pero quedaban condicionados a la aceptación unánime de las grandes potencias. El Consejo
de Seguridad se dividía en miembros permanentes (Francia, Gran Bretaña, China, EE.UU. y U.R.S.S.)
y una serie de miembros no permanentes que se alternarían. Este sistema de miembros permanentes es
la evidencia del realismo político que pesaba como nadie.
La clave del funcionamiento de las Naciones Unidas estaba en mantener la colaboración de las fuerzas
aliadas, la unanimidad en el seno del Consejo de Seguridad.
También se partía de un marco teórico explicado en el Capítulo 1º de la Carta de San Francisco, en los
propósitos y principios de las Naciones Unidas.
En 1946 se asiste a las primeras crisis de posguerra, que es lo que se denominó la proyección soviética hacia
el sur. Las crisis de Irán, de Turquía y las que están en torno a la guerra civil griega. A esa proyección
meridional, los angloamericanos responden con el muro o barrera del sur. En primer lugar Stalin quería
comprobar la capacidad de reacción de los angloamericanos sobre unas regiones especialmente importantes
para la Unión Soviética, pero también es una preocupación de los soviéticos ya que su percepción de la
política angloamericana era que estaban siendo cercados por los países capitalistas (ver mapa 2º).
En el 47 podemos decir que hay ruptura y que el mundo se encamina hacia lo que denominamos la guerra fría,
hacia un orden bipolar. Sin embargo, todavía hay episodios solidarios como los juicios de Nuremberg (que es
el último de dichos episodios), pero la ruptura es efectiva en dicho 47.
La guerra fría ha pasado a ser definida como un enfrentamiento directo y no bélico, primero entre EE.UU. y
U.R.S.S., y luego entre los dos bloques que lideran y que se estructuran a nivel económico, militar y político;
también, desde un punto de vista sociocultural, la guerra fría y el orden bipolar condicionan las relaciones
internacionales en toda esta etapa desde 1947 hasta 1989−91 en el que la desaparición de un de los bloques
introduce al mundo en un escenario internacional difícil.
Este orden bipolar no va a ser inalterable: la guerra fría aparecerá determinada por distintas circunstancias, por
la aparición de nuevos actores, que hacen que el nivel de enfrentamiento entre los dos bloques se amortigüe o
reafirme, según los momentos (así aparecen una serie de etapas llamadas de distensión o segunda guerra fría).
II. EL NUEVO ORDEN MUNDIAL Y LA GUERRA FRÍA.
Son muchos y variados los elementos que contraponen a los antiguos Aliados. Los capítulos que hay que
cerrar después de la guerra son difíciles de concertar: está, sobre todo, el problema de Alemania y su tratado
de paz, que debe de ser negociado en la Comisión de Ministros de Asuntos Exteriores y no sale adelante, lo
que provoca que cada una de las potencias ocupantes en su zona vaya construyendo Alemania según sus
intereses. Por ello, la ruptura que se ve en un marco general se plasma en puntos concretos políticos o
territoriales, como Alemania. Este problema estallará en 1949.
Junto a este problema hay también otros temas puntuales con gran relevancia, como el fracaso de la comisión
Baruch, un intento de crear en la ONU una autoridad con competencias absolutas sobre el uso de la energía
atómica. Es una propuesta americana que deseaba fijar una autoridad internacional que controlase la
producción de energía atómica de los países y la dedicara a uso estrictamente civil.
El proceso de articulación de cada bloque se inicia en el 47, en marzo, cuando los EE.UU., cambiando su
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política exterior, ponen en marcha el proyecto destinado a frenar, a contener, lo que consideran la amenaza del
comunismo. Se plasma en esa fecha con la doctrina Truman, una declaración al Congreso americano que
inspirará la política exterior americana.
Los EE.UU. habían comenzado a ver con preocupación la expansión de la U.R.S.S. hacia el sur (Irán Turquía
y Grecia). El punto de inflexión será Grecia: este país atraviesa, después de la segunda guerra mundial, una
guerra civil que enfrenta a una guerrilla comunista en el norte (con un enorme respaldo social en el país)
frente a las fuerzas nacionalistas y promonárquicas, controladas bajo influencia de Gran Bretaña. En 1947
Gran Bretaña se muestra incapaz de seguir sosteniendo financieramente todo su despliegue estratégico y
militar en el mundo y, por lo tanto, le resulta muy difícil seguir sosteniendo a las fuerzas conservadoras en
Grecia. A esto se añade que en Palestina, bajo mandato británico, se asiste a una guerra civil entre las
comunidades árabes y judía. Incapaz de hacer frente a esto, Gran Bretaña abandona Palestina y se ve también
obligada a salir de Grecia. Todo ocurre en el Mediterráneo oriental, que ha sido tradicionalmente de influencia
británica. La retirada de los británicos debe llevar aparejada, según Londres, su reemplazo por una fuerza que
sea capaz de frenar la amenaza soviética en la región. Sobre la base de esto, EE.UU. va a retomar el papel
británico en la zona. Esto no era baladí en la época, ya que la política exterior norteamericana se basaba en la
doctrina Monroe, y el Mediterráneo oriental no entraba dentro del interés de tal doctrina. Sin embargo, los
hechos de 1947 obligarán a los americanos a asumir la defensa de la libertad allí donde estaba amenazada; y,
para los EE.UU., la amenaza para la libertad estaba centrada en Grecia (los medios de comunicación se
esforzaban por ver una guerrilla comunista en Grecia pagada desde el exterior, principalmente desde Moscú).
En esta situación, en marzo de 1947, Truman va al Congreso americano y lanza un mensaje diciendo que los
EE.UU. deben asumir la defensa del mundo libre, amenazado en diversas partes del mundo por la actuación
de fuerzas extrañas a dichos países, y la obligación moral americana era acudir en su defensa. Después de esta
moralina, Truman concreta en Grecia y pide al Congreso ayuda financiera y económica para sostener la
libertad en Grecia. La Cámara lo acepta abandonando la doctrina Monroe y comienza una ayuda económica y
militar para el gobierno griego, que permitirá el triunfo de los sectores oficiales y la derrota de la guerrilla
comunista. Desde el punto de vista americano Grecia queda libre para la democracia (por cierto, gracias a este
programa un grupo de oficiales se pudieron trasladar a los EE.UU. para adquirir formación y, en los ´60, el
golpe de estado de los Coroneles será llevado a cabo por estos personajes).
Pero, para los EE.UU., el limitarse a Grecia era insuficiente; la contención al comunismo debía ejercerse sobre
niveles más extendidos. Es decir, no bastaba con acudir en ayuda de Grecia, sino también de Europa. Ese
mismo año, en junio de 1947, el Secretario de Estado americano da otro famoso discurso en el que anuncia el
deseo de los EE.UU. de poner en marcha un programa global de ayuda económica a los países europeos. Es lo
que se conocería como Plan Marshall (o Programa para la Reconstrucción Económica Europea). Se hablará
de la necesidad moral, de que los europeos regulen sus economía. Lo que se escondía detrás de la política
americana son fundamentos geopolíticos y económicos. Para los EE.UU. la situación que atravesaba Europa
era el caldo de cultivo para la expansión no tanto de la U.R.S.S. como del comunismo. Los países europeos
atravesaban unas difíciles condiciones económicas donde la falta de los elementos básicos para vivir
(alimentación, vestido, carbón...) desestabilizaban a la sociedad, que comenzaba a plantear graves conflictos a
sus gobiernos. Las difíciles condiciones de vida ponían en peligro a los gobiernos: por ejemplo, en noviembre
de 1947 los comunistas en Francia habían desencadenado un conjunto de huelgas revolucionarias donde la
conquista del poder figuraba entre sus objetivos; Francia está al borde de un golpe político. Si Europa no era
capaz de normalizar sus economías tendrían que actuar los EE.UU. Norteamérica no deseaba perder su
mercado privilegiado, su economía necesitaba, para seguir creciendo, convertir a Europa en su satélite
económico y, por otro lado, si el comunismo llegaba a extenderse por Europa occidental, podría saltar al norte
de África y, desde allí, a Iberoamérica. Por lo tanto, por economía y geopolítica, los EE.UU. pusieron en
marcha el Plan Marshall. Debido también a esto cambiará la actitud hacia Franco por su carácter
marcadamente anticomunista y, a partir del 48, se reconsiderará el régimen, una política que culmina en el 53
en los pactos de asistencia mutua.
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Marshall dirá que los EE.UU. están dispuestos a formalizar esa ayuda, pero sólo piden a los europeos una
condición: que sean los propios países europeos quienes se organicen para distribuir la ayuda económica y
financiera. Esta condición tiene una enorme importancia porque los americanos estaban convencidos de que
con esa ayuda se normalizaría Europa, pero eso no era suficiente; sabían que para frenar al comunismo, los
europeos debían buscar medidas de organización entre ellos, estructurarse para aparecer como un bloque más
compacto. Los europeos asumen esto y en abril de 1948 en París se formó la OECE, el organismo encargado
de redistribuir la ayuda americana y la primera organización de cooperación económica europea. Este sería el
punto de partida para lo que será el ensayo político más importante de la Europa occidental en el siglo XX: la
construcción europea.
Por ello, los EE.UU. han logrado llevar la ayuda económica, organizar a los países europeos y, por último,
logran excluir al mundo socialista. Cuando los EE.UU. lanzan la ayuda dicen que es para todos, aunque era
evidente que en el 47 la U.R.S.S. no iba a aceptar los términos del plan. En agosto del 47 la U.R.S.S., a través
de Molotov, rechaza la presencia de la U.R.S.S. en la ayuda americana por ser un mecanismo imperialista. Y
con la U.R.S.S. se retiran también la mayoría de países europeos sometidos a la sovietización de Moscú. Por
lo tanto, con ese rechazo, la ayuda económica americana irá básicamente a los países occidentales con la
excepción yugoslava (Checoslovaquia lo intentó, pero no pudo por razones de presión soviética).
La construcción del campo militar parte de 1940, cuando el Senado americano aprueba la resolución
Van−Demberg, por la que se autoriza al gobierno a suscribir alianzas en tiempo de paz; supone la ruptura con
la doctrina Monroe. Esto significa levantar el escollo legislativo sobre la política de dominación americana.
En abril de 1949 se formalizará la OTAN, el sistema defensivo multilateral de occidente. Había habido
intentos anteriores en Europa (tratado de Bruselas de 1948 que constituía la Unión Europea) pero con pocas
posibilidades efectivas, por lo que se optó por incluir a los EE.UU. y Canadá. Este mismo año ve el triunfo de
Mao en China y de la constatación sobre la capacidad atómica soviética.
También se producen los primeros pasos de articulación y organización en el mundo soviético. El punto de
partida será en septiembre de 1947, cuando se crea la Oficina de Información Comunista (Kominform) que
aparece como un ente dedicado a coordinar las actividades del movimiento comunista en todos los ámbitos.
Incluyó a la mayoría de los estados bajo la influencia soviética más los partidos comunistas de Europa
occidental. Su substrato ideológico es el informe Jdanov, que representaba el fundamento teórico sobre el
cual se pretende construir el bloque comunista. Al tiempo consolidaría la influencia soviética sobre Europa
central y oriental: un conjunto de países que optan por las democracias populares como sistema político,
donde los partidos comunistas van a tener un papel clave y básico. Tras la segunda guerra mundial (según
Hugh Thomas) crearon coaliciones gubernamentales con los comunistas ocupando carteras importantes;
conforme fue pasando el tiempo estas coaliciones fueron expulsando a elementos liberales y a finales de 1947
los comunistas controlan absolutamente el poder, legitimado con convocatorias electorales. El caso más
relevante de este proceso de sovietización fue en la Checoslovaquia de febrero de 1948, el Golpe de Praga,
que fue una actuación política de los comunistas que termina con las fuerzas liberales y el país cae bajo la
influencia total soviética.
Sin embargo, la cuestión de Alemania es la preocupación fundamental de la mayoría de ex−aliados por varias
razones. Especialmente porque dado el proceso de división en Europa, Alemania pasa a ser para las
superpotencias un enclave geopolítico de primer orden, y ninguno estaba dispuesto a ceder.
Los antiguos aliados fueron incapaces de redactar los Tratados de Paz para Alemania, donde se dijera su
futuro político y económico. El resultado será que la división bipolar se plasmará en Alemania. Los
occidentales, en 1948, comienzan un proceso de unificación de sus zonas ocupadas, y van a establecer una
misma moneda (Marco alemán), van a autorizar la celebración de elecciones en sus zonas y van a permitir que
se redacte una Constitución donde puedan recopilar los términos políticos de el territorio alemán que controla.
La U.R.S.S. responde igual, organizando políticamente su zona: creando mecanismos democráticos populares
y sistemas de control económico estatal.
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El resultado fue que en 1949 se constituye la RFA a través de la Ley Fundamental de Bonn (la Constitución);
y en la zona oriental la RDA. Cada uno se convierte en satélite político de cada bloque. La división de
Alemania ha tenido como precedente la mayor crisis internacional entre los Aliados: el bloqueo de Berlín
(1948−49). La U.R.S.S. cierra el acceso a Berlín occidental y éste queda aislado de la zona occidental de
Alemania. Esto crea una gran tensión y los aliados responden creando un puente aéreo de 24 horas diarias
durante un año para abastecer a Berlín occidental. En 1949 unas negociaciones permiten la reapertura de la
comunicaciones terrestres y mantener un statu quo sobre Berlín occidental que sólo se modificará a principios
de los ´60 con la construcción del Muro.
A pesar de esta tensión, los momentos más duros de la guerra fría nos trasladan a Extremo Oriente. Una zona
donde los EE.UU. comienzan a sentir la amenaza desde que, en 1949, se proclama la República Popular China
y su acercamiento a la U.R.S.S. desde 1950. En Extremo Oriente la guerra ideológica que supone la guerra
fría se combina con una guerra descolonizadora. El conflicto bajo esta perspectiva tiene dos actores
principales:
• Indochina.
• Península de Corea.
El resultado de ambos conflictos es el mismo: la ruptura territorial de un espacio debido a las divisiones
ideológicas de la guerra fría: como en Alemania.
Indochina: En 1946 hay un levantamiento nacionalista que tiene como objetivo el reconocimiento de la
independencia. Los franceses aceptan, pero militarizan el problema e inician la guerra de Indochina, que
durará, en esta fase, hasta 1951. El conflicto militar se soluciona sólo con una paz de compromiso por la cual
Indochina se ve dividida en dos zonas:
• Norte (comunistas): República de Indochina.
• Sur (nacionalista/monárquica).
El compromiso era hacer un referéndum para la unificación, que no se cumplió.
Corea: Tras la segunda guerra mundial era un territorio controlado al norte por la U.R.S.S. y al sur por los
EE.UU. Tras varias negociaciones se va a ir logrando la evacuación de tropas, aunque en realidad Corea
aparecía ya fraccionada entre un modelo comunista y otro de corte occidental.
En Yalta se había decidido que la U.R.S.S. y EE.UU. abandonasen las zonas ocupadas de Corea, pero la
evacuación se complica. Las negociaciones para establecer un gobierno nacional fracasan y en 1948 Corea es
dividida de facto en dos zonas a lo largo del paralelo 38: al norte se va a establecer una República
Democrática de Corea bajo influencia soviética y al sur una República de Corea influenciada por los EE.UU..
Sólo una vez producida esta división de hecho, soviéticos y americanos se retiran
La crisis va a estallar en junio de 1950, una guerra que constituye uno de los episodios más tensos de la guerra
fría por varias razones:
• Hay conflicto armado entre las superpotencias a través de actores interpuestos.
• Hay participación activa de la ONU; el Consejo de Seguridad jugará un papel protagonista en esta crisis
que se abre.
La guerra se inicia cuando las tropas norcoreanas atraviesan el paralelo 38 e invaden el territorio de Corea del
Sur llegando hasta Seúl. Esto exige una respuesta de los EE.UU. y de la comunidad internacional. La Doctrina
Truman estaba diseñada para Europa y los EE.UU. inician una operación de bombardeo sobre Corea del
Norte, al tiempo que consiguen el respaldo de la ONU para rechazar la agresión norcoreana. El Consejo de
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Seguridad va a aprobar una serie de resoluciones exigiendo la retirada de las tropas invasoras, decretando
acciones contra Corea del Norte. Incluso va a promover la constitución de una fuerza internacional armada
que, bajo bandera ONU, aunque controlada por los americanos, se desplaza a la zona del conflicto. Supone la
primera operación armada bajo auspicios de la ONU.
Meses antes, la U.R.S.S. se había ausentado del Consejo de Seguridad, lo que impide que pueda vetar las
sanciones del Consejo.
Con la presencia de la ONU en Corea, el panorama se modifica hasta lograr expulsar a los norcoreanos del
paralelo 38 y llegar a la capital de Corea del Norte: el conflicto se sitúa a favor de las posiciones americanas.
La última fase de la contienda se da desde octubre−noviembre de 1950; la relación de las fuerzas del norte se
ven favorecidas por el apoyo de un contingente de chinos, lo que significa el inicio de la presencia de la China
comunista en la guerra. Esto permite expulsar a la ONU del paralelo 38 y situar el conflicto en su momento de
más tensión. El comandante en jefe Mac Arthur exige a Truman el bombardeo de las posiciones chinas en la
frontera de Corea incluso con la utilización de armas atómicas. Truman no se arriesga y sustituye a Mac
Arthur ya que teme que el empleo de armas atómicas implique la entrada directa de la U.R.S.S.: hay que situar
el conflicto de Corea en un nivel de riesgo calculado.
La salida de Mac Arthur permite el inicio de conversaciones a lo largo de 1951 que concluyen en 1953 con la
firma del armisticio, que desmilitariza la línea de división entre las dos Coreas en torno al paralelo 38,
situando las fuerzas en torno a ese paralelo y permite estabilizar la situación hasta la actualidad.
La guerra de Corea tiene varias consecuencias:
• Una demostración de la fuerza del bloque comunista (sobre todo China).
• La necesidad de los EE.UU. de organizar y articular un sistema defensivo en el sudeste asiático, donde sus
intereses están presentes.
Este sistema de seguridad se articula en torno a tres mecanismos:
• Firma del Tratado de Paz con Japón en 1951, y la firma también de un Pacto de Seguridad. Japón se
convierte en una pieza clave del diseño estratégico americano en Extremo Oriente.
• Firma del Tratado de Seguridad ANZUS o Pacto del Pacífico (1951), donde se incluyen los EE.UU.,
Australia y Nueva Zelanda. Es una segunda barrera para la contención del comunismo.
• Firma del OTASE, donde están incluidos la mayoría de los países del Sudeste Asiático.
Otras consecuencias menores son la triplicación del presupuesto de defensa americano, la mayor cantidad de
soldados en Europa y convertir a la RFA en un socio vital para la seguridad y rearmarla.
• EL CAPITALISMO AVANZADO.
Bibliografía:
• Foreman Peck. La Hª económica mundial. 1992. Cap. 12−15.
• Pérez Sánchez, La Guardia. Hª Contemporánea Universal. 1ª parte.
Hay dos palabras que resumen la evolución económica en occidente tras la segunda guerra mundial:
crecimiento y desarrollo. Hay un aumento de la producción y del nivel de vida que nos coloca ante un
capitalismo triunfante, pero un sistema económico capitalista cuya naturaleza tiene poco que ver con el
carácter del capitalismo anterior a los años ´20.
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Este proceso de crecimiento y desarrollo se va a ver impulsado prácticamente sin graves alteraciones hasta
principios de los ´70. Desde 1945 hasta 1973 el mundo occidental vive en una fase de crecimiento y desarrollo
que hizo a un economista francés −Fourashiè− decir que el mundo había vivido los 30 gloriosos años más
importantes de la contemporaneidad. 30 gloriosos porque, a partir de los ´70, este modelo de crecimiento va a
entrar en una grave crisis que tendrá tres exponentes:
• 1968: crisis social.
• 1971: crisis monetaria.
• 1973: crisis del petróleo.
Crisis todas ellas que abren la puerta a una nueva reconsideración sobre la vida económica.
Las bases para la aparición de este proceso de desarrollo se dan a finales de la segunda guerra mundial por la
intervención de los EE.UU. que buscan establecer un marco internacional donde el modelo capitalista
encuentre el campo abonado para su desarrollo. Hay dos elementos que se utilizan para este fin:
• Bretton Woods, 1944.
• Acuerdo General sobre Tarifas Aduaneras y Comercio (GATT), 1947. Va a suponer una
mundialización nunca vista de los intercambios comerciales. Se inspira en el llamado Sistema de
Puertas Abiertas (noción típicamente americana), crea un mundo estable en donde se pueda
intercambiar y comerciar sin obstáculos, sin políticas monopolísticas y sin espacios reservados. Se
articula sobre dos conceptos:
• Librecambio mundial: La idea era suprimir el conjunto de trabas y obstáculos que distorsionaban las
relaciones económicas internacionales. A través del GATT y de este principio se establecen unas normas y
principios tendentes a este fin: 1− La supresión de todos los contingentes en el marco de las relaciones
internacionales; 2− La reducción progresiva y general de las tarifas aduaneras; 3− La supresión de
subvenciones a las exportaciones por parte de todos los Estados; 4− La supresión de prácticas consideradas
desleales, como la venta de las mercancías por debajo del precio de coste.
• Multilateralismo: Parte del reconocimiento de la llamada cláusula de nación más favorecida por la cual los
países se comprometían a acordar al resto de Estados las ventajas particulares que en materia comercial
ofrecían a un tercero; si un Estado establecía relaciones comerciales con un país, eso debía ser extendido al
resto de la comunidad internacional.
El multilateralismo obligó a la apertura de una serie de encuentros y conferencias periódicas, mediante las
cuales todas estas cuestiones eran abordadas, discutidas y ejecutadas por sus miembros: lo que se conoció
como rondas (del GATT) y, básicamente, destacan cuatro:
• Ronda Dillon (1954−1960).
• Ronda Kennedy (1963−1967).
• Ronda Tokio o Nixon (1971−1979).
• Ronda Uruguay (iniciada en 1986, se está concluyendo).
El librecambismo y el multilateralismo desencadena un crecimiento vertiginoso del comercio internacional
durante estos años. Según algunos autores, entre 1950 y 1973 el crecimiento internacional se va a multiplicar
por más de tres, donde los EE.UU. juegan un papel fundamental en los primeros momentos pero luego serán
reemplazados por otros competidores internacionales, específicamente los países europeos integrados en la
CEE (1957) o EFTA (1959) y Japón. El Cuadro 2 nos muestra el papel de cada Estado occidental en el
comercio mundial, una Europa que viene en bloque y con Japón metido entre los países en desarrollo.
Desde el punto de vista económico, junto a este crecimiento del comercio internacional, la vida a partir del 45
nos introduce en un nuevo capitalismo que pierde la fisonomía y naturaleza del capitalismo liberal de fines del
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XIX y principios del XX para convertirse en un capitalismo regulado, en primer lugar por la intervención del
Estado y en segundo lugar por la instauración del denominado Estado del Bienestar o providencia.
Este capitalismo y el papel que en él juega el Estado rompe con el credo liberal: aquel dogma de laissez passé
se rompe; el dejar pasar seguirá vigente pero no el dejar hacer ya que sufre un control por parte del Estado.
Estos Estados van a diseñar unas prácticas económicas de las que podemos destacar tres grupos. Si esto va a
funcionar es porque el propio sistema capitalista va a encontrar beneficios e intereses más que suficientes en
este nuevo planteamiento económico del mundo de posguerra:
• Políticas coyunturales: las políticas coyunturales tienen como objetivo prioritario la desaparición de los
ciclos económicos y, por tanto, de las crisis que el sistema capitalista sufría. Para ello encuentran un
formulamiento teórico en los fundamentos que antes y después de la guerra Keynes pone en marcha. Estos
teóricos describen a la economía naciente como un círculo complejo pero en el que se puede intervenir para
regular el gasto, la producción y evitar, así, el calentamiento de la economía en los ciclos depresivos. En
consecuencia se crea un modelo de crecimiento lo más homogéneo y regular posible. A través de toda una
serie de formulaciones y parámetros como el nivel de empleo, políticas demográficas..., los Estados podrán
combatir las crisis.
• Políticas estructurales: el Estado de bienestar como instrumento para la distribución de la renta de la
riqueza. Para un funcionamiento armonioso de la sociedad y del sistema económico cada individuo deberá
tener garantizados sus seguridades materiales mínimas y sus principales necesidades. El Estado de bienestar
garantiza un sistema de Seguridad Social que se dirige específicamente a los sectores más desfavorecidos
del sistema, como parados, población envejecida, discapacitados..., es un sistema que adquiere un carácter
más universal o igualitario según los países. En el caso europeo este sistema tendrá un nivel universalista
igualitario superior al de los Estados Unidos. Esta intervención del Estado para corregir las desigualdades
se extenderá a otros ámbitos de clase regional dentro del mismo Estado, como políticas de desarrollo e
impulso y, así mismo, también a través de otros intervenciones, a la cultura, sociedad, al sistema
educativo..., ampliando el acceso al conocimiento al conjunto de los ciudadanos.
• Políticas estructurales: la relación entre producción y distribución. Para ello, se inician unas políticas de
nacionalización y planificación que, planteadas inicialmente como claves para poder sacar al país de la
crisis de posguerra, se convertiría en norma y parte en los países occidentales.
El capitalismo va de la mano de un Estado más interventor porque se dan garantías en dos sentidos: y, es que,
este intervencionismo asegura el mantenimiento de un mínimo nivel de consumo y, al hacerlo, garantiza la
armonía social; el no cuestionamiento se da en dos órdenes: el principio del beneficio se mantiene y también
la diferencia en el nivel de ingresos y rentas y, por lo tanto, la clave del individualismo liberal.
Desde otro punto de vista se puede considerar que este nuevo capitalismo da lugar a un modo de producción
cada vez más automatizado, un sistema de producción fordista y un capitalismo igualmente que se
internacionaliza en sus intereses y en su distribución geográfica.
Plasmación y coyunturas políticas.
RFA:
En todos los países se dará el esquema del crecimiento económico acompañado de una ampliación
democrática en la política. En este sentido, la RFA será un ejemplo especial.
En 1944 echa a andar la RFA, en una evolución caracterizada por la consolidación de la política interna en un
contexto de crecimiento económico sin precedentes (ver cuadro), llegando al 12% en 1955, y la integración de
la RFA en el sistema de alianzas occidental. El punto de partida se produce cuando la división de Alemania se
consolida en 1949, apareciendo esta RFA con la ley fundamental de Bonn que organiza la vida política de
Alemania sobre la base de una democracia representativa y una estructura del Estado federal. Todo aquello
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que no es competencia de los Lander compete al gobierno central, básicamente defensa, hacienda, asuntos
exteriores y defensa fronteriza. Políticamente, la RFA pivotará sobre tres actores: el Presidente de la
República, el Canciller y el Parlamento. El Presidente de la República es una figura sin excesivas
responsabilidades políticas, la representación del Estado, elegido por sistema indirecto a través de un colegio
electoral, y que estará ocupada, la presidencia, por personajes sobre los que existe un amplio consenso político
y social: el presidente aparece como un personaje de una trayectoria política y moral intachable, ejemplo para
la colectividad. El Canciller es, sin embargo, la principal pieza del juego político alemán.
Existe un sistema bicameral, con la Cámara Baja y la Cámara Alta (que representa a los Länder). Para dar
estabilidad política a los ejecutivos y dar un sistema que garantizase la democracia en Alemania se
introdujeron unas normas específicas:
• Quedan excluidos de la vida política los partidos de filosofía antisemita (nazi).
• Se establecen duras condiciones para el reconocimiento de las fuerzas comunistas.
• Se establece una cuota del 5%; nivel de porcentaje que debía obtener un partido para lograr
representación parlamentaria (en las elecciones).
También, en los años ´60 se producen modificaciones constitucionales que amortiguaron estas normas. La
vida política se articuló en torno a 3 partidos (hasta los ´80):
• Partido Demócrata Alemán (SPD).
• Unión Social Democrática (CDU).
• Partido Liberal (FPD), aliado a un partido cristiano de Baviera.
SPD: Es una línea de socialismo democrático reformista y anticomunista. En 1959 tiene un importante
congreso donde se decide abandonar el marxismo y convertirse en una fuerza política capaz de atraer a las
clases medias, que serán su apoyo para alcanzar el poder en 1969. Su personaje clave será Willy Brandt.
CDU: Partido conservador. Es una formación que aglutina a sectores reaccionarios, liberal conservadores e,
incluso, antiguos elementos de la Alemania nacionalsocialista. También convergen católicos y protestantes; es
un partido de notables y vinculado a sectores agrícolas e industriales. Defensor de la libre concurrencia y de la
economía social. K. Adenauer estará al frente, del 49 al 63, de la cancillería. Le da un carácter muy
presidencialista a la república, cuyos primeros momentos están muy unidos a este partido. Fue un personaje
que tuvo una cierta aproximación al nacionalsocialismo, aunque no seguía las ideas del nazismo; quería un
cierto continuismo político relativo a lo anterior de la guerra.
FPD: Creado en 1948, en el marco de una burguesía urbana. Rechazaba aspectos de los programas de los
otros dos partidos, pero también encontraba elementos para acercarse a uno u otro: el conservadurismo social
les acercaba a Adenauer; el proyecto de política exterior, sobre todo en lo referido a la apertura de Alemania
hacia el este, les acercaba al SPD. En las elecciones lograban porcentajes del 7−8%, con una presencia
garantizada en el Parlamento y clave para la formación de los gobierno en Alemania.
Los primeros años se caracterizaron por el control de los conservadores y la presencia en el poder de K.
Adenauer, con dos orientaciones:
• Crecimiento y normalización económica: Adenauer, junto a Erhard, ministro de economía, fue el
responsable del milagro económico alemán de los años ´50. La base estaba en la ayuda que obtiene de los
países occidentales (primero por el Plan Marshall y luego por los acuerdos con EE.UU.). la filosofía
económica que aplicaban era liberal, pero donde el Estado jugaba un papel clave dentro de su desarrollo,
debido, sobre todo, a la imperiosa necesidad de mano de obra en los ´60.
• Política Exterior: el objetivo era vincularse sólidamente a occidente con los sistemas de cooperación y
seguridad para que Alemania recuperase la base de su auténtica soberanía (que sólo podía conseguir si se
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integraba plenamente en los mecanismos de la Europa occidental). Así ocurre y deja de ser un país
controlado políticamente por los occidentales. En 1949 los estados occidentales deciden acabar con las
reparaciones de guerra; en 1950 ellos mismo deciden que Alemania vuelva a tener un ministerio de Asuntos
Exteriores y que sea soberana a la hora de establecer relaciones diplomáticas con terceros. En 1949
Alemania entra a formar parte de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE) y en 1951
es miembro de pleno derecho en el Consejo de Europa. Años después, con los Acuerdos de París, se
permitirá el rearme de Alemania y su integración en la OTAN; en 1955 Alemania pone en marcha su
primer ejército tras la segunda guerra mundial, aunque allí seguirán las fuerzas de ocupación. Es un rearme
relativo pero efectivo; todo ello en el marco de un fortalecimiento del bloque occidental.
En los años posteriores Alemania, junto con Francia, será el elemento clave para la construcción europea. En
1951 se produce la creación de la CECA y en 1957 la CEE; en 1962 se procede a la creación del Eje
París−Bonn, De Gaulle y Adenauer hacen del entendimiento entre sus países la clave para la construcción
europea..
Este crecimiento económico de Alemania en el marco de un sistema de libertades va a afectar directamente a
las relaciones con la RDA, en un punto concreto: Berlín occidental. Éste se había convertido para el bloque
del este en un problema con diferentes proyecciones:
• El mantenimiento de Berlín occidental era un cuestionamiento del poder soviético.
• También era, por su crecimiento económico, un cuestionamiento sobre el funcionamiento de la RDA.
Este cuestionamiento se había reflejado en aspectos puntuales; durante el tiempo transcurrido entre 1948 y
mediados de 1961 en torno a 3 millones de alemanes orientales habían aprovechado el estatuto de Berlín
occidental para salir de la RDA y ganar el territorio de la RFA. Era lo que, con mala uva, los occidentales
llamaban la democracia de los pies de Alemania oriental (el voto por los pies). Además, esta hemorragia
humana afectaba al sistema económico oriental. A fines de los ´50, la U.R.S.S. pretende frenar esta
hemorragia, buscando una salida negociada al tema del Berlín occidental. Inicialmente va a proponer una
doble salida consistente en incluir a Berlín occidental dentro de la RDA o buscar la internacionalización del
territorio bajo la administración de la ONU. Estas iniciativas que se plantean por parte de Nikita Kruschev en
1958 se encuentran con el desinterés occidental. Para los Estados Unidos el Berlín occidental se ha convertido
en un símbolo de las libertades que es preciso mantener. El estancamiento de la situación, unido a una serie de
problemas puntuales en las relaciones soviético americanas (concretamente el derribo de un avión espía
norteamericano U−2 en territorio de la U.R.S.S.) empujan a que, en verano de 1961 (la noche del 12 al 13 de
agosto) las autoridades germano orientales inicien, de forma unilateral, la construcción de un muro (siendo
Willy Brandt burgomaestre de Berlín occidental), con objeto de cerrar la escapada a través de dicha ciudad.
De esta forma, Berlín queda cercada, dividida, incrementándose la tragedia que el pueblo alemán había vivido
desde el 49, con su división estatal. Los países occidentales protestarán pero no van más allá de este nivel
porque las iniciativas orientales venían a reforzar su deseo de convertir a Berlín occidental en lo que era el
símbolo de la libertad frente a la presión de las democracias populares. Y la mejor prueba de este intento fue
el discurso que, en junio de 1963, Kennedy realiza en un viaje al Berlín occidental.
A finales de los ´60 la coalición que gobierna Alemania, de conservadores y liberales, da muestras de
agotamiento. Más la recesión económica están las discrepancias en el seno del gobierno. Esta situación está
situándonos ante lo que va a ser el cambio fundamental que, a partir del 69, se da en la política alemana. En
las elecciones del 69 los socialdemócratas triunfan y permiten, por primera vez en la historia política de
Alemania, que un canciller socialdemócrata, Willy Brandt, ocupe la cancillería, con el abandono del
marxismo por parte del socialismo alemán. Mantendrá a los socialistas (SPD) en el poder hasta 1982. Un
gobierno que será una coalición gubernamental entre socialdemócratas y liberales que se va a centrar en
parcelas de la política exterior de Alemania y que se va a enfrentar con los primeros e importantes problemas
de crisis social y de orden público en el desarrollo de la RFA.
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Desde el punto de vista de la política exterior, la gestión de Willy Brandt se caracteriza por la Ostpolitik
(política del este), por la apertura a los países del este, que conduce a la primera firma de acuerdos entre la
RFA y RDA, Polonia, U.R.S.S..., un acercamiento, por un lado, para solucionar los problemas creados por el
muro y que tendrá grandes problemas para su ejecución en el seno mismo de la RFA, que sólo se puede
entender sobre el clima de acercamiento entre la U.R.S.S. y los EE.UU.; y una ostpolitik que será aprobada
por el legislativo alemán que contará con el respaldo de los principales países occidentales. Y los gobiernos de
Brandt y sus sucesores se enfrentan a ña aparición de nuevos movimientos sociales desde finales de los ´60
que vienen a ser un proceso de cuestionamiento en occidente que se produce sobre el sistema político y la
evolución social. En Alemania surgen, inicialmente en el ámbito universitario, cuestionando el
aburguesamiento de la vida social alemana, criticando la estandarización de la vida política e, incluso, también
denuncian la falta de voluntad por parte de la sociedad alemana para afrontar un estudio de su pasado,
especialmente el nacional socialismo. Algunos de estos nuevos grupos verán satisfechas sus reclamaciones
por el poder político y otros adoptarán una oposición al sistema político y económico, a la democracia liberal
y al capitalismo, derivando hacia la acción guerrillera y las prácticas terroristas. El Ejército Rojo será un
elemento especialmente peligroso que hará de la patronal alemana un objetivo militar clave.
En 1974 Brandt cae como consecuencia de un escándalo político en el que se ha visto involucrado: uno de sus
colaboradores es un espía de Alemania oriental y Brandt tiene que abandonar la cancillería. Brandt, sin
embargo, jugará un importante papel en la integración europea pero no ocupará más cargos en Alemania. Su
sucesor, Helmut Schmit, planteará un socialismo político y económico más moderado, reformista, lo que no
impide que los socialdemócratas tengan el poder hasta 1982.
FRANCIA
Comparada con la RFA, Francia nos presenta una trayectoria política completamente diferente, sobre todo por
la escasa estabilidad política que vive a finales de los ´40 y a lo largo de los ´50; una Francia sometida a las
consecuencias de unas guerras descolonizadoras que provocarán el hundimiento absoluto del sistema político.
A lo largo de todo este período la historia política de Francia tendrá tres fases principales:
• Después de la segunda guerra mundial, desde el 44 al 46.
• Desde el 47 hasta 1958 (IV República).
• A partir del 58 hasta los ´70 (V República y De Gaulle).
El paso de la IV a la V República se explica por el desarrollo de una crisis colonial, la guerra de Argelia
(1956−1962) que deriva en un conflicto civil en Francia con un intento de golpe de Estado por parte de los
generales opuestos al proceso de independencia de Argel, en el que incluso tienen como objetivo la ocupación
militar de París.
1ª fase: Cuando la guerra termina, Francia es un país donde prácticamente todo tiene que ser construido desde
cero. Desde el punto de vista político se hace imprescindible construir el Estado. Ha sido un país que ha
sufrido la guerra, cuatro años ocupado, con una sociedad dividida entre colaboracionistas y no
colaboracionistas. En agosto de 1944 se instala en París el llamado Gobierno Provisional de la República
Francesa (GPRF) que ha sido la instancia política que ha mantenido la resistencia en Francia contra los nazis y
que aglutina al conjunto de fuerzas de la resistencia, presidido por el general De Gaulle. Este gobierno se tiene
que enfrentar a la reconstrucción económica y al control absoluto del territorio francés (ya que hay zonas bajo
el control directo de la resistencia). Y el primer objetivo es la elaboración de una nueva constitución que
cierre el período de la III República e inicie el camino a una nueva etapa política. La constitución que se
aprobará en 1947 es una constitución con un sentido claramente asambleario, es decir, donde la posición del
ejecutivo (el gobierno) y del Presidente está muy debilitada frente a las capacidades políticas que tiene el
Parlamento francés, la Asamblea Nacional y el Senado. La aprobación de este texto supone la primera crisis
importante en la Francia de posguerra y De Gaulle, a raíz de esta constitución, en febrero de 1946, abandona
la vida política. Desde el punto de vista de las fuerzas políticas en Francia van a destacar tres partidos
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principales:
• Movimiento Republicano Popular: partido socialcristiano, de corte demócratacristiano, que tiene entre sus
principales representantes a R. Schuman y a G. Bidault.
• Partido Socialista (SFIO): cuyos principales representantes son Moch, Auriol y, luego, a P. Mendes France.
• Partido Comunista Francés (PCF): cuyo secretario general será Maurice Thorez.
Sobre estos tres partidos comienza a funcionar la vida política francesa de la IV República. A estas habrá que
añadir otras fuerzas más conservadoras y moderadas. El desencadenamiento de la guerra fría va a hacer que
los comunistas sean obligados a abandonar el gobierno (una de las condiciones que la administración Truman
plantea a Francia a cambio de su ayuda económica es la salida de los comunistas del gobierno en 1947; a
parte, y de propia cosecha, es sabido que el gobierno americano apoyó la creación de los partidos
democristianos como contrapeso a estas fuerzas rojazas) con lo cual los comunistas pasan a convertirse en
oposición.
2ª fase: Se elige a Auriol como presidente de la IV República, y no trajo la necesaria estabilidad política. La
vida política en los años posteriores estará caracterizada por una grave inestabilidad; la coalición que
inicialmente gobernará Francia es la llamada Tercera Fuerza, que integra a los tres partidos citados (MPR,
PCF y SFIO). Esta coalición comienza a disgregarse progresivamente. En un clima de guerra fría que en
occidente significa acoso y derribo a las fuerzas comunistas, éstas son expulsadas del gobierno y pasan a la
oposición. Esta oposición, desde la izquierda, al sistema se une a una oposición desde la derecha a la IV
República. Esta oposición derechista son los seguidores del general De Gaulle que han logrado constituir un
movimiento político (el Reagrupamiento del Pueblo Francés) que tiene una importante aceptación popular.
Estas dos oposiciones son claramente antisistema, es decir, que entre sus últimos objetivos está la
transformación de la IV República. El Partido Comunista con su control sindical, la CGT, lanza, en octubre y
noviembre del 47, un conjunto de huelgas insurreccionales y está a punto de colapsar las instituciones (por
ejemplo, en Marsella se crea una República Comunista durante algunos días). La oposición del PCF hay que
entenderla en un marco de guerra fría, que hace de la lucha contra la presencia de Francia en el Plan Marshall
una de sus principales políticas (por cierto, en el PCF hay elementos del Partido Comunista Español desde
1945 y en 1950 quedan ilegalizados).
La oposición gaullista es desde la extrema derecha, con el objetivo de cambiar la constitución de la IV
República que no acepta el general.
Para sostener a la IV República las fuerzas del gobierno, la SFIO y el MRP, se tienen que apoyar en un
conjunto de pequeños partidos, el Partido Radical y el Partido Radical Socialista, en una coalición de gobierno
que pasa a denominarse el sostenimiento de la República. Son fuerzas a las que únicamente les une su defensa
del sistema republicano y su oposición a los ataques que vienen desde la izquierda y derecha. En lo demás,
esta coalición de gobierno prácticamente no tiene puntos de coincidencia; y eso derivó en que desde 1947
hasta 1952 los gobiernos van a estar cambiando permanentemente: durante esos cinco años hay recogidos la
formación de 10 ejecutivos, algunos de ellos sólo duran 2 ó 3 meses. Por lo tanto hay una fuerte inestabilidad
gubernamental, prácticamente una crisis política permanente en Francia durante este tiempo. Las elecciones
posteriores hicieron, además, que la vida política en Francia se fuera derechizando con la salida de los
socialistas de la SFIO del poder, la aparición de fuerzas de la derecha a las que se vinculaban algunos sectores
del gaullismo, lo que permite una mayor estabilidad a partir del 52.
Desde ese año aparecen algunos personajes políticos que dan un tono de mayor solidez a lo que es la
evolución de la IV República. En concreto, destacan dos personajes mencionables: uno desde la derecha,
Antoine Pinay y otro desde la izquierda, Pierre Mendes−France. El primero es conservador, de la derecha
tradicional francesa, y va a estar en el poder desde 1952 hasta mediados de 1953 (un logro para la época);
además afronta con decisión los problemas que el franco tenía planteados en ese momento lo que le permitirá
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tener el apoyo de la opinión pública. El caso del segundo, Mendes−France, es más interesante: es un político
de origen judío, que sufrirá críticas por ello (le llamaron el último de los justos) y viene de las filas del radical
socialismo y asume la presidencia del gobierno con dos objetivos principales:
• Terminar con la guerra de Indochina: este tema se ha convertido en una pesadilla; desde diciembre de 1946
Francia está inmersa en una guerra colonial que ha provocado cerca de 10.000 muertes y en la que Francia
ha sufrido humillaciones militares como la caída de Diem Fu y es necesario afrontar este tema con decisión
y valentía, lo que significa iniciar el camino para conversar con las fuerzas norvietnamitas y buscar una
salida pacífica al conflicto. Esta decisión es la que toma Pierre Mendes−France, que iniciará el principio de
la Conferencia de Ginebra de 1954, dando la independencia a Indochina. Este tema, como el de Argelia, no
era intrascendente para Francia, que veía en su estructura colonial la consideración de gran potencia
internacional; el vuelco de Francia en defender su imperio se explica porque este imperialismo era el
instrumento del poderío internacional de Francia. El problema es que Francia sostenía ese imperio sobre
todo a través de un reforzamiento de su ejército. En octubre de 1946 opta por el conflicto y la misma salida
va a plantear cuando surge la crisis de Argelia en 1954.
• Situar a Francia de forma clara y valiente en el proceso de construcción europeo.
Mendes−France soluciona el problema de Indochina, logra estabilizar la vida política del país, pero es incapaz
de hacer frente a la guerra de Argel. Esta guerra (1954−1962) es la pieza clave para entender el
desmoronamiento de la IV República. Francia tenía presencia en Argelia desde 1830; una Argelia que Francia
no entendía como una colonia sino que formaba parte del conjunto de provincias y regiones del Estado francés
(parte integrante). Desde 1954 se desarrolla un movimiento independentista por parte de la población
autóctona argelina que es respondido por las autoridades francesas a través de la vía militar. Esta salida dura,
maximalista, se apoya sobre todo en dos sectores: la clase militar francesa, con un personaje principal en el
general Salan y los colonos franceses residentes en Argelia, que defienden la llamada Argelia francesa. En
esta situación de guerra colonial, la IV República va desmoronándose lentamente. La clase política y las
instituciones son incapaces de hacer frente a la crisis que Argelia ha abierto.
El centro de la crisis se produce en 1957−58. Los intentos del gobierno francés por buscar una salida
negociada a esta crisis son contestados por los militares y por los residentes franceses en Argelia con un golpe
de mano (prácticamente un golpe de Estado) encabezado por el general Salan que forma un Comité de
Salvación Nacional en Argel que elabora planes para controlar París con ayuda de los paracaidistas.
3ª fase: en esta grave crisis aparece, de nuevo, el general De Gaulle como la única personalidad capaz de
sacar a Francia de la grave crisis que arrastra. Los militares apoyan la presencia de De Gaulle porque le
consideran defensor de la llamada Argelia francesa, opuesto a la independencia argelina.
El presidente de la República francesa llama, entonces, a De Gaulle para que asuma las funciones de Primer
Ministro y De Gaulle acepta pero con unas condiciones: el cambio de la constitución, para terminar con el
carácter asambleario de la IV República y permita el establecimiento de un nuevo sistema político: la V
República. Para el conjunto de la clase política, la llegada de De Gaulle era una grave amenaza a los
principios republicanos, por lo que le obligaron a prometer que la nueva constitución respetaría los principios
de la división de poderes y el mantenimiento del aparato legislativo, aparte de someter a referéndum popular
las principales decisiones constitucionales que se adoptasen.
Por lo tanto, a partir de 1958 Francia entró en un nuevo sistema político, la V República, que es el que se
mantiene hasta la actualidad. Una V República que se edifica y desarrolla sobre la base de la personalidad y
carácter de De Gaulle, que estará en el poder, como presidente del gobierno, y luego de la República, desde
1958 hasta 1969. De esos 11 años se pueden destacar dos etapas fundamentales:
• La Francia gaullista: Se caracteriza por la puesta en marcha de la nueva constitución de la V República y la
solución de la crisis argelina. Cuando De Gaulle llega al poder modifica sus planteamientos iniciales en esta
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cuestión y progresivamente acepta una solución al tema argelino en forma negociada (discurso de La Paz de
los Valientes) y la independencia llega en 1962 con los acuerdos de Evian. Esto no se hace sin dificultades;
los militares se levantan y, socialmente, Francia vive un momento de enfrentamiento que pone al país al
borde de la guerra civil.
La otra cuestión es la puesta en marcha de la V República. Esta nueva República es totalmente diferente a la
anterior. Establece un sistema presidencialista con un ejecutivo enormemente fuerte, con amplia capacidad y
donde la piedra angular del sistema era el Presidente de la República. De Gaulle considera, sin embargo, que
todavía se puede hacer más a favor de la figura del Presidente, y entre 1958 y 1962, aprovecha el proceso de
puesta en marcha de la constitución adoptando iniciativas para reforzar, en mayor medida, su poder. Esto fue
considerado, y lo sigue siendo, una especie de golpe de Estado encubierto (Mitterrand hablará del golpe de
Estado permanente); una de esas medidas es que el Presidente de la República lo fuese a través del sufragio
universal, con lo que al obtener mayor legitimación política podía incrementar más su poder. En resumen, el
pulso político que De Gaulle plantea a la clase política francesa del momento se cierra con un triunfo suyo: en
1962 Francia es De Gaulle y De Gaulle es Francia.
• 1962−1969: se vivirá la eclosión del gaullismo y serán los años más brillantes de la Historia de Francia
después de la segunda guerra mundial (desde el punto de vista de la economía y las relaciones
internacionales).
Durante estos 7 años la política interior se caracteriza por la estabilidad, el crecimiento económico y la
modernización industrial. En la política exterior, estos años representan la recuperación de la grandeza
internacional de Francia y su prestigio. Esto está directamente relacionado con una perspectiva internacional
de lo que tiene que ser la posición de Francia. Prestigio y grandeza que se manifiesta en que Francia tendrá un
margen de actuación muy independiente en el seno del bloque occidental. Francia cuestionará el liderazgo
internacional de los EE.UU. dentro de este bloque. Adoptará una posición exterior de cierta independencia lo
que se refleja en la salida de la estructura militar de la OTAN, en la creación de una fuerza nuclear francesa de
disuasión (en 1960 se realizan las primeras pruebas nucleares francesas en lo concerniente a bombas atómicas
y de hidrógeno); además, inicia un acercamiento a mundo comunista ajeno a los intereses americanos. Un
aspecto donde se refleja esto es en la construcción europea y en el rechazo de Francia a que Gran Bretaña
entre en la Comunidad, porque teme que sea el caballo de Troya americano en Europa. Francia se convierte,
pues, en un impulsor directo de la construcción europea, buscando respaldo en la Alemania de K. Adenauer.
Esta época de crecimiento y prestigio va a comenzar a entrar en declive a finales de los ´60: una pequeña
recesión económica en 1967 va ha hacer que, progresivamente, la figura política de De Gaulle comience a ser
cuestionada. Los gaullistas ganan las elecciones de 1967 pero el avance de la izquierda (socialista y
comunista) es evidente. El fin del dominio gaullista en Francia va a tener como punto de partida 1968. En un
año en que un conjunto de circunstancias van a determinar que Francia viva y se enfrente a una crisis
universitaria que se convierte en una grave crisis social que se traduce, finalmente, en un grave crisis política
que está a punto de tumbar a la V República. Esta situación de crisis global que vive Francia es la que se
conoce como Mayo del 68, que tiene como punto de partida el malestar que se vive en la universidad
francesa, específicamente en París; es, en definitiva, un rechazo de la juventud francesa del 68 ante una
sociedad aburguesada, de consumo y una denuncia hacia todas las forma de autoritarismo (familiar, estatal o
educacional). Los universitarios del 68 cuestionan un sistema educativo anquilosado donde los profesores
(mandarines) ejercen todo el poder incapaces de aceptar nuevas opiniones.
Este levantamiento inicial, en los primeros días de mayo de 1968, se traslada de inmediato al campo social.
Las centrales sindicales, sobre todo la CGT comunista, movilizan el modo del trabajo planteando
reclamaciones respecto a la mejora de las condiciones laborales e incrementos salariales. El 29 de mayo
Francia conoce el mayor movimiento huelguístico de su historia con 9 millones de trabajadores que paran el
sistema productivo y que controlan la calle. Esta situación de crisis social grave se convierte en una situación
políticamente explosiva; en algunos casos como en París no se sabe quien detenta el poder, que está en la calle
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(se dirá). De Gaulle ha desaparecido de la escena pública, se habla de militantes socialistas y comunistas que
toman el ayuntamiento de París y proclaman la II Comuna: es un vacío de poder. La extensión de los
conflictos se ve en la fotocopia; en ella se comprueba la amplitud del movimiento huelguístico, sobre todo el
urbano, donde estallan los conflictos. Es también un proceso de crisis social con un amplio respaldo, con
manifestaciones estudiantiles, obreras y campesinas; tiene también componentes sangrientos con algunos
muertos en manifestaciones de más de 50.000 personas; en definitiva, la segunda quincena de mayo de 1968
da una Francia totalmente desestabilizada (en París todo está cerrado, nada funciona).
En esta situación De Gaulle desaparece (la espantada del 19 de mayo). Se ha trasladado a Alemania a
entrevistarse con el general Massu, con el jefe de las fuerzas de ocupación en Alemania, para solicitarle el
respaldo del ejército a su figura (respaldo constitucional a su gestión). No se ha reunido con la Asamblea y
deja al gobierno abandonado. El ejército le da su apoyo y el 30 de mayo reaparece y en un célebre discurso
plantea las claves para la salida de la crisis: dice que se mantendrá en el poder y anuncia la disolución de la
Asamblea Nacional, la convocatoria de nuevas elecciones, el sometimiento a referéndum al pueblo francés de
una serie de reformas económicas y universitarias y acusa directamente a los comunistas de ser los
inspiradores de la crisis de 1968. En 1969 se celebra el referéndum prometido y no resulta ser un respaldo
para el Presidente de la República y, ante ello, De Gaulle presenta su dimisión.
La desaparición política de De Gaulle abre un nuevo escenario en la vida política: los años posteriores
constituyen la continuación del gaullismo sin De Gaulle, que estará representado por Pompidou como
Presidente de la República, que se mantendrá en el poder hasta su fallecimiento en 1974.
De esta última fase lo interesante es el reagrupamiento que se produce entre las fuerzas de la izquierda,
específicamente entre los partidos Comunista y Socialista, dos fuerzas políticas que van a suscribir en el 72 el
programa común del gobierno de la izquierda que sirve de precedente a lo que será el triunfo electoral de la
izquierda en las elecciones de 1981.
Los comunistas y socialistas habían hecho del excesivo poder que la constitución de la V República daba al
Presidente una de sus principales críticas, ya que éste se convertía en un actor de 1ª fila. Con los socialistas, ya
con Mitterrand, esto, sin embargo, no se cambia en ningún momento.
GRAN BRETAÑA:
Su evolución política contrasta con la francesa por su alto grado de estabilidad gubernamental y también por
las mayores dificultades económicas que, sobre todo en los ´60, atravesará.
El final de la segunda guerra mundial había propiciado un importante vuelco político en Gran Bretaña. En el
verano de 1945 los laboristas triunfan en las elecciones generales, lo que permite formar un gobierno estable
que les capacita para poner en marcha un programa económico y social caracterizado por la implantación del
welfare estate, por la nacionalización y por toda una política de protección social a los ciudadanos británicos.
En las elecciones del 50 los laboristas vuelven a triunfar pero el partido se encuentra claramente dividido entre
un ala radical, donde ejercen un peso específico las Trade Unions, un ala de socialismo más radical con
representación en H. Wilson; y un ala moderada, más inclinada a frenar las iniciativas de profundización en el
Estado de Bienestar. Esta situación de crisis interna es la que va a permitir que los conservadores se hagan de
nuevo con el poder político en Gran Bretaña.
Se inicia, así, la apertura de una fase de poder conservador en el gobierno que va a ser larga: de 1951 a 1964.
Este partido conservador que llega al poder en 1951 tiene ideas renovadas, que no van a cuestionar las grandes
directrices del estado de bienestar puesto en marcha por los laboristas, dicen estar abiertos al progreso y a
mantener las reformas; y tiene unos indiscutibles líderes políticos. Es el caso, de nuevo, de Winston Churchill
que asume la jefatura del gobierno hasta 1953; también es el caso de Anthony Eden y, sobre todo, de Harold
MacMillan. Esta fase de estabilidad conservadora tiene algunos momentos de grave crisis como la de octubre
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de 1956, producida a raíz de la crisis de Suez y que obliga a la dimisión de Eden (aunque la crisis colonial es
más grave en Francia).
La última fase de gobierno conservador corresponde a H. MacMillan, que dará un impulso a lo que es la
evolución económica británica con un cierto componente de planificación, y que adopta una de las decisiones
políticas más transcendentales en la Gran Bretaña de posguerra: la solicitud de integración de Gran Bretaña en
la CEE en 1961. Es una decisión muy polémica que tardará varios años en poder concretarse (entrará en
1973). Y es una política que está motivada específicamente por la necesidad de Gran Bretaña por reformar,
impulsar y modernizar todo su sistema industrial. Gran Bretaña había optado, inicialmente, por una fórmula
de relación con el continente que no era la CEE, sino el establecimiento de una zona de libre cambio. El éxito
del Tratado de Roma obliga a Gran Bretaña a dar marcha atrás y a plantear la vinculación con la Comunidad.
El fracaso de las conversaciones con Bruselas, el agotamiento conservador y algunos escándalos hacen que el
Partido Conservador pierda las elecciones de 1964 y que de nuevo los laboristas controlen el gobierno,
presidido por el joven radical (antaño) H. Wilson. Y unos laboristas que se mantendrán hasta 1970. El Wilson
que llega al poder en el 64 es un personaje moderado (ahora) que debe buscar un equilibrio político para la
difícil posición de los laboristas en el Parlamento, pero es un personaje que insistirá también en la política de
MacMillan de estar presentes en las instituciones europeas.
El Laborismo reforma la legislación en torno a la pena de muerte y otras cosas: hay una mayor tolerancia y
flexibilidad, algo requerido por la sociedad. Es la época del movimiento hippie. El partido Conservador
denuncia la permisividad y la ausencia de orden en la sociedad, lo que les lleva de nuevo al gobierno con
Heath. En 1973 se integra Gran Bretaña en la CEE.
La construcción europea.
El rasgo más innovador de la Europa occidental de posguerra serán los ensayos y realizaciones a favor de la
construcción europea. Los intentos del proceso de integración son, históricamente, antiguos, desde el XVIII y
XIX; pero es después de la segunda guerra mundial cuando se traducen en resultados prácticos.
La forma de construir ideológicamente Europa ha presentado diferencias: modos totalitarios, como Hitler o
Napoleón, y modos democráticos, que son los que triunfan tras 1945.
Este sueño trajo la aparición de teóricos sobre esta cuestión: Kant, Voltaire, etc. El pensamiento europeísta es
amplio y extenso, y ha tenido siempre 3 fundamentos clave (lo que tiene que ser la Europa unida por casi
todos los autores):
• Europa y la construcción europea como símbolo de la paz perpetua. El objetivo sería terminar con los
conflictos armados que regularmente han enfrentado a los miembros del sistema europeo.
• Europa como representación del justo gobierno; la construcción se debe plantear para que los derechos y
libertades de sus ciudadanos quedasen garantizados. Su gobierno y su filosofía política debe de ser
fundamentalmente democrática.
• Europa exponente de la justicia social; lo que apareja la unidad con la garantía de las necesidades básicas de
los ciudadanos europeos en el ámbito económico o educativo: es el exponente del Estado de Bienestar.
En 1945 se de un impulso fundamental para la construcción europea. En el período de entreguerras hubo una
serie de propuestas (sobre todo por Briand) que desaparecerán en los ´30. Pero, a partir del 45 hay tres
realidades que ayudarán:
• El impacto de la segunda guerra mundial sobre la conciencia de los pueblos europeos: las formulaciones
nacionalistas y ultranacionalistas (políticas y económicas) fueron clave en el desencadenamiento de la
guerra porque traerán el fascismo causante de la tragedia. Esto debe ser respondido con una reafirmación de
las convicciones democráticas a través de superar lo que el dogma nacionalista ha supuesto en la
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degradación del concepto democracia.
• La destrucción material de Europa tras la guerra: la empresa de reconstrucción no puede ser llevada a cabo
por los países de forma aislada, por lo que se deben de acentuar las vías de cooperación para solucionarlo
entre los Estados europeos.
• La guerra fría: abre una necesidad de agruparse para hacer frente a la amenaza del mundo soviético. Esto
significa que la bipolaridad entre EE.UU. y la U.R.S.S. y su dominio hacen pasar a Europa a un segundo
orden internacional, por lo que hay que compensar esto a través de la unión para conseguir que Europa
hable con voz propia.
La segunda guerra mundial tiene un factor desencadenante de un pensamiento europeísta vinculante a la lucha
contra el fascismo. Se elabora la Declaración de las Resistencias Europeas, que significará el origen para
iniciar el proceso de construcción europea en 1944 y evitar la aparición de movimientos fascistas.
La construcción europea está directamente vinculada a los EE.UU. ya que, debido al Plan Marshall, los
europeos forman la OECE (1948). De inmediato surge un organismo de cooperación política, el Consejo de
Europa (1949), que significa el primer organismo de cooperación política europeo. Este Consejo es el
resultado de una serie de encuentros que grupos europeístas han tenido en el Congreso de la Haya, donde se
pone en evidencia la necesidad de construir un organismo político europeo. Aquí se irán configurando los
rasgos políticos de una Europa unida:
• Libre circulación de ideas y hombres.
• Carta de los Derechos del Hombre.
• Tribunal de justicia que lo garantice.
• Asamblea europea.
• Apoyo desde todos los ámbitos a quienes trabajen en esta constitución.
Europa se iba a construir en occidente, de momento, e iban a quedar excluidas todas las formaciones políticas
totalitarias: la U.R.S.S. y los residuos del fascismo de entreguerras (¿quién será?). el Consejo establece los
primeros órganos europeos:
• Consejo de Ministros.
• Secretariado.
• Asamblea Europea.
Y en todos ellos se discutirán y hablarán todas las cuestiones que afecten a los intereses europeos. Es un
órgano permanente de discusión política para las cuestiones europeas.
En 1950 la Asamblea redacta la Carta de los Derechos del Hombre para aclarar la conciencia moral de los
europeos. España entra en el Consejo antes de que tenga aprobada la constitución de 1978, por lo que se salta
la norma, pero es para avalar el proceso de consolidación democrática en España.
Estos organismos eran necesarios pero insuficientes. El instrumento que tenían era simplemente la
cooperación y ellos pretendían la unión política de Europa; para ello era necesario utilizar los instrumentos
integradores. En 1950 se abre un debate sobre ambos caminos: la cooperación y la integración, que plantean
modelos diferentes
Han aparecido la OECE y el Consejo de Europa; ambas instituciones han puesto en tela de juicio los sueños
europeístas.
Cinco años después de concluida la guerra, en 1950, hay una serie de individuos, de miembros europeístas,
que no están satisfechos con la obra realizada hasta ese instante; específicamente reclaman la falta de un
auténtico proyecto político europeísta que permita la construcción de unos Estados Unidos de Europa. Lo que
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se plantea es un debate sobre la forma en que debe constituirse Europa y los mecanismos para llegar al diseño
de una unión política. Esos dos modelos hablaban de cooperación y, por otro lado, de integración. La
cooperación trataba de una estructura en la cual un conjunto de estados soberanos se ponían de acuerdo para
cooperar sobre parcelas comunes en materias donde todos tenían intereses mutuos, paro sin que estas
estructuras supusiesen cesión de soberanía por parte de esos estados en la nueva organización. Era una
cooperación intergubernamental. Frente a ese modelo estaba el diseño de la integración, mediante el cual
esos estados soberanos decían que en una serie de parcelas determinadas ellos estaban dispuestos a ceder sus
competencias soberanas a una institución que tendría la plena potestad sobre los ámbitos que habían decidido;
es una cesión de soberanía a instituciones comunes. Entes supranacionales.
Este procedimiento era el que, de forma más clara y nítida, permitía superar el dogma del nacionalismo, el
concepto de Estado−nación, tradicionalmente configurado sobre el continente. El problema es que en la
Europa del momento, la OECE y el Consejo de Europa eran órganos de cooperación intergubernamental. Por
lo tanto, para muchos europeístas eran insuficientes.
En este sentido, en 1950 R. Schuman (Ministro de Asuntos Exteriores francés), siguiendo las indicaciones de
su asesor J. Monnet, va a hacer pública una declaración (Declaración Schuman) que era un intento por agilizar
el proceso de la construcción europea a través de la vía integracionista, la que debía poner los cimientos más
firmes para que en su día la unión política fuese una realidad. La Declaración Schuman venía a plantear la
necesidad de que en un terreno concreto, el del carbón y el acero, Francia y Alemania pusieran el control y
comercialización de estas materias en manos de una entidad supranacional. Había muchos argumentos que
justificaban el porqué de este planteamiento sobre el carbón y el acero y sobre Francia y Alemania; y, es que,
Schuman partía de que esa construcción europea no iba a poder hacerse de golpe, sino que la integración
debería ir progresivamente en terrenos puntuales, y consideraba que en ese proceso el terreno más favorable
eran las solidaridades materiales: o sea que el proceso en el marco económico permitiría adquirir una sólida
base para, sobre ella, crear el futuro. Y en esto las industrias de base serían el mejor instrumento. Habla de
Francia y Alemania porque conoce la historia de su país y del vecino (era de Lorena) y sus relaciones
conflictivas que han estado en la base de varios de los conflictos europeos desde la modernidad: si no se
soluciona ese permanente conflicto franco−alemán nunca seremos capaces de construir Europa. Por lo tanto,
el paso previo era que París y Bonn pudieran ponerse a trabajar juntos en estas parcelas. Y para Schuman la
clave era que estos dos Estados establecieran un conjunto de intereses comunes irreversibles; es decir,
depositar la producción del carbón y del acero en una institución supranacional. En este sentido se explica
porqué el carbón y el acero, ya que el Sarre y el Ruhr (este último fue ocupado por Francia en 1923 para
cobrarse las reparaciones de guerra) son ricas zonas mineras e industriales; el Sarre fue exigido en Versalles
por Francia debido a que era clave por su carbón y Francia era deficitaria y lo necesitaba como parte de sus
recursos, por lo que finalmente esta región fue sometida a control internacional. Por lo tanto, en 1919 se
solucionó un tema clave para Francia con soluciones decimonónicas que no terminaron con el conflicto. En
1950 se le dio una solución radicalmente diferente: si la base del contencioso era la enorme capacidad
industrial, una entidad supranacional se ocuparía de ella.
Había también una decisión importante para muchos europeos en el ambiente de guerra fría: era necesario
incorporar a Alemania a la construcción de la Europa occidental y el momento específico en que esto es más
evidente es en julio de 1950 con el estallido de la guerra de Corea. Los europeos sienten la necesidad de que
para fortalecer su frente era imprescindible contar con Alemania. Esto plantea de inmediato el rearme de
Alemania y su integración en los mecanismos de defensa occidentales, ya que EE.UU. traslada tropas de
Europa hacia Asia.
La Declaración Schuman se dirige a la RFA pero estaba abierta a otros países, por lo que se suman Italia y el
Benelux. Estos seis Estados en 1951, por el Tratado de París, constituirán la CECA, que deja a la Alta
Autoridad el convertirse en ese órgano supranacional que Schuman buscaba, aunque la idea original fue de J.
Monnet que será, también, su primer Presidente.
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Lo fundamental es que el modelo de la CECA fue un éxito indudable y los europeístas se lanzaron a ocupar
otras parcelas no económicas como son el terreno militar y político. Enfrascados en la guerra de Corea, al
peligro de una acción soviética sobre Europa, los europeístas quisieron crear la CED (Comunidad Europea de
Defensa) siguiendo el plan de René Pleven que consistía en aplicar el modelo de la CECA a la defensa. Es
decir, crear un gran ministerio de defensa europeo, supranacional, integrado por divisiones de los ejércitos
europeos bajo la autoridad soberana de un único mando europeo; y, de esta forma, poner los fundamentos de
una organización militar europea. Esto también permitiría abrir el debate del rearme en Alemania, algo que la
opinión pública europea no aceptaba fácilmente. Esto era una manera de superar ese conflicto porque las
fuerzas alemanas estarían bajo un mando europeo. Como la respuesta fue inicialmente positiva los europeístas
ampliaron esto al campo político, naciendo, así, la CPE (Comunidad Política Europea). Era también el intento
de crear instituciones supranacionales en el campo político. Esto abrió un proceso de discusión en Europa que
se saldó con un auténtico fracaso: en 1954 la Asamblea Nacional francesa rechazó la CED y se hundió
también la CPE.
En 1955, por lo tanto, el punto de partida en la construcción europea era el de Schuman de 1951: la CECA.
Eso demostró que eran las realizaciones materiales, las solidaridades de hecho, las únicas que conducirían a la
unión de Europa, y que si había un terreno en el que había que trabajar ese era el de la integración económica.
Siguiendo esas formulaciones, en 1957 los países miembros de la CECA decidieron ampliar los presupuestos
sobre los que se trabajaba, el carbón y el acero. Por los llamados Tratados de Roma (1957) los miembros de la
CECA crearon dos comunidades para acompañar a la CECA: una de ellas era el Mercado Común y la otra
EURATOM (o CEEA, Comunidad Europea de la Energía Atómica). Así, existen tres comunidades europeas.
El EURATOM era la CEEA; era un intento por parte de los europeos por avanzar en esta materia que
consideraban común. Está muy relacionado con la crisis de Suez ya que el cierre del Canal ha cortado el
suministro de petróleo. Fracasó sobre todo por el torpedeo de los EE.UU. La crisis de Suez tiene una lectura
política: dos potencias coloniales europeas, antes hegemónicas en Próximo Oriente, han sido humilladas por
Nasser porque los Estados Unidos les han abandonado y empujado a retirarse. El resultado, para los EE.UU.,
será la doctrina Eisenhower que buscará reemplazar a británicos y franceses en ese terreno y, para la U.R.S.S.,
la doctrina Chepilov.
El siguiente paso era la construcción de un Mercado Común mediante el cual los Estados miembros
permitían la libre circulación de los factores de producción, capital, trabajo y servicios; y en este mercado
común se levantaban todas las trabas internas y aduaneras exigiendo la puesta en marcha de políticas comunes
que afectarían al ámbito de la agricultura, transportes... Una vez realizado el mercado común el siguiente paso
sería la construcción de una Unión Económica y Monetaria por la cual los Estados elaboraban y planificaban
una misma política económica y monetaria. Y, después de todo esto, el último paso sería la unión política.
Todo este procedimiento que se planteaba desde 1957 iba acompañado con la asunción, por parte de las
instituciones comunitarias, de las competencias soberanas que los Estados iban cediendo. Este proceso
piramidal se fue elaborando a través de los textos fundamentales o constituciones fundamentales; los primeros
serían los tratados de Roma y la CECA y los segundos el AUE (Acta Única Europea de 1985) y la unión
política sería el TUE (Tratado de la Unión Europea de 1992 o de Maastrich).
Este diseño que se pone en marcha a partir de 1957 tuvo un desarrollo caracterizado por los avances y
retrocesos, debido a problemas internos y externos que condicionan este proceso.
El primer problema con el que se encontró la construcción europea fue que de inmediato le surgió un
competidor. Y es que, en 1959 se crea la EFTA (o AELC, Asociación Europea de Libre Comercio) inspirada
directamente por Gran Bretaña. El Tratado de Estocolmo de 1959 será el que lo ponga en marcha. Por lo
tanto, Europa se encuentra dividida en dos modelos: uno integracionista, el Mercado Común, que tiene como
objetivo la unión política; y el otro, la EFTA, que es un modelo de cooperación económica y comercial, de
libre cambio y que rechaza el camino hacia la supranacionalidad y que no tiene la dimensión política entre sus
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objetivos. Hasta principios de los ´60 Europa vive el pulso entre estos dos modelos. Gran Bretaña siempre
había sido reticente a los planteamientos integracionistas o supranacionales. En realidad la EFTA es un intento
de boicotear el Mercado Común; pero será el propio Mercado Común el que realmente tenga éxito: el
establecimiento de la unión aduanera crea un dinamismo que dispara el crecimiento de los países miembros
del Mercado Común. El éxito es tan claro que en 1961 Gran Bretaña, y otros países, va a solicitar su
integración en el modelo comunitario y, por lo tanto, queda demostrado que ese sistema articulará la
construcción europea.
Los años ´60 para la CEE van a esta marcados por tres elementos:
• El éxito económico que acompaña al Mercado Común.
• Los intentos de ampliación del Mercado Común a nuevos países (Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca).
• La influencia determinante que el presidente De Gaulle impone a la construcción europea.
Este último factor, la influencia de De Gaulle, va a hacer que la construcción europea atraviese dos momentos
de grave crisis: el primero nace de la oposición francesa que De Gaulle decreta para que Gran Bretaña no
entre en el Mercado Común; y el segundo (en 1965) será la llamada crisis de la silla vacía, dirigida a frenar el
camino hacia la supranacionalidad que llevaba la construcción europea.
De Gaulle se opone a la entrada de Gran Bretaña, primero porque dice que su proyección es más atlántica que
continental; o sea, que está en sintonía con los EE.UU. más que con Europa y que Gran Bretaña ha estado
ausente de todo el proceso de la construcción europea; que la presencia de Gran Bretaña crearía distorsiones
internas sobre la comunidad y que, con ella dentro de Europa, sería el caballo de Troya de los Estados Unidos
para disolver el proceso comunitario (esto lo dice porque Gran Bretaña se está vinculando a la industria
militar y nuclear norteamericana). Además, De Gaulle no consulta a nadie y lo decide unilateralmente. Tendrá
que ser la desaparición política de De Gaulle la que posibilite que en 1973 se produzca la primer ampliación
con la entrada de Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca.
El segundo elemento tiene que ver con lo que era la evolución de la construcción europea. De Gaulle quería
reconducir el proceso supranacionalizador, había que someter la capacidad política de las instituciones
comunes que Europa creaba. Como no se le hace caso en 1965 ordena que los representantes de Francia en las
instituciones europeas abandonasen las sillas y que, por lo tanto, bloqueen el funcionamiento interno de la
Comunidad. Esto se soluciona dando satisfacción a los intereses gaullistas y tendrá que ser cuando De Gaulle
no esté cuando se continúe el proceso hacia la supranacionalidad: en 1970 las instituciones europeas aprueban
el Informe Werner, que es una agilización hacia la consecución de la UEM (estableciendo la llamada
serpiente monetaria europea).
Los años ´70, para la construcción europea, van a ser años difíciles y problemáticos. Como el resto de las
sociedades occidentales, el impacto de la crisis del 73 supone un duro golpe para los países e instituciones
comunitarias. Esta crisis se origina con la guerra del Yon Kippur y toda la política de bloqueo del petróleo que
los países productores hacen a los que apoyan a Israel. Esta crisis que se extiende a toda la vida económica,
hace que los países europeos opten por políticas nacionales para salir de la crisis y pierdan el sentido
comunitario de la construcción. Habrá que esperar a finales de los ´70 para que se supere este
euroescepticismo y es una superación que, políticamente, se hará a través de la reforma de una institución: el
Parlamento Europeo, al cual se va a acceder a través de un sistema de sufragio universal (lo que supone una
democratización) y un intento de dotarle de mayores competencias. La entrada de Grecia en la CEE en 1981
servirá también de impulso para que, en los ´80, se retome el espíritu europeísta.
ESTADOS UNIDOS.
Serán los artífices materiales y militares del triunfo aliado. Parten tras la guerra con una enorme superioridad
militar y económica en 1946. Es una potencia diferente, lo que hace que se convierta en el líder del mundo
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occidental; un liderazgo que también reposa sobre una específica manera de entender la vida política. Dos
hechos se destacan en su evolución:
• Políticamente es una democracia experimentada pero que presenta importantes deficiencias en lo que es el
ejercicio de la vida política: ausencia de derechos civiles y políticos por una parte importante de su
población.
• Económicamente tiene un poderío material que tiene una base de prosperidad bien asentada. Una
prosperidad que descansa en la existencia de una gran demanda interna y una gran intervención del Estado
en la vida económica. También posee una importante concentración de la vida económica, un incremento
de la productividad y un dinamismo en sus relaciones económicas exteriores, con un papel fundamental de
la Europa que se reconstruye como un mercado necesario.
Políticamente es un régimen presidencialista con una clara división de poderes. El ejecutivo descansa en el
Presidente, elegido por un cuerpo electoral restringido; un presidente con amplios poderes políticos, que
nombra a su administración y tiene una gran capacidad, especialmente en defensa y asuntos exteriores. El
legislativo está integrado por dos cámaras: la Cámara de Representantes y el Senado, que neutralizan el poder
político del presidente.
Hay dos partidos tradicionales: el Republicano y el Demócrata. Más que diferencias ideológicas claras, vienen
a representar a un conjunto distinto de intereses y es la figura del Presidente la que orienta la actividad de cada
una de esas formaciones. Con todo, los republicanos recogen a un segmento de la población de clase media y
alta que defiende los valores tradicionales; los demócratas, con dos alas diferentes, una derechista, que recoge
la influencia sureña, y un ala más liberal e izquierdista, integrada por radicalistas, minorías y sectores de la
intelectualidad.
En términos generales las Cámaras en este período van a estar controladas por el partido demócrata, en tanto
que en la presidencia la alternancia va a ser el elemento dominante.
Políticamente, la vida americana nos lleva a Truman, que asume la presidencia en abril de 1945 tras el
fallecimiento de Roosevelt. No fue un gran político, pero va a desarrollar una política importante; va a hacer
frente a una oposición importante en su partido (sector conservador) y se va a encontrar con un legislativo
donde la oposición republicana era mayoritaria. Esto le impide seguir adelante con un proyecto de política
interna basado en la intervención del Estado en la vida social y económica. Sólo cuando en 1947 Truman gane
las elecciones logra someter a los republicanos y a los demócratas conservadores. Esto le permite sacar
adelante su gran iniciativa política, el justo trato, un conjunto de medidas legislativas tendentes a mejorar la
condición social de los americanos, a favorecer económicamente a las clases más necesitadas, a elaborar un
programa de construcción de viviendas y reacomodo de las fuerzas militares, desmovilizándolas, y mejorando
las prestaciones sanitarias, etc. Esto lo vincula a New Deal.
Truman estará en la presidencia hasta 1953. En cualquier caso lo que ha quedado de su presidencia como algo
fundamental fue la existencia de un visceral e histórico anticomunismo que recorrió la sociedad americana. El
síndrome que se vive por el proceso de guerra fría se trasladó a la evolución interna de los Estados Unidos, no
sólo en el macarthismo, aunque este será el exponente más radicalizado de esa histeria. Pero esta situación
tiene orígenes anteriores. El punto de partida se estableció en la guerra fría, que hace que la política de terror
de la U.R.S.S. haga pensar a los americanos que la amenaza está presente en su propio país. Tras la segunda
guerra mundial se crearon comisiones sobre las responsabilidades de guerra, y una de ellas estudia el ataque a
Pearl Harbor. Esta comisión concluyó que el ataque se había producido por la inspiración de traidores en la
administración. Por velar por la seguridad, Truman aprueba en 1946 la creación de la CIA, y al mismo tiempo
crea el Consejo de Seguridad Nacional, un órgano de asesoramiento directo al presidente. En marzo del 47
Truman emitió una orden presidencial (la 98,35) que permitía la depuración en la administración de aquellos
elementos desleales y traidores.
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Estas iniciativas son las que progresivamente se fueron radicalizando. Se abre una investigación contra un
funcionario del departamento de Estado (Hiss) al que se acusa de espiar a favor de la U.R.S.S. en este caso
confluían una serie de factores que lo convertían en un caso especial: había sido colaborador directo de
Roosevelt y había intervenido en Yalta para mantener la colaboración con la U.R.S.S. se estaba juzgando la
época final de Roosevelt y, sobre todo, a aquellos elementos que habían apostado por colaborar con la
U.R.S.S. se creó un mito sobre Yalta enormemente crítico y revisionista.
A partir de aquí se desencadena un proceso de acometida contra los funcionarios e intelectuales. Desde 1947
se reactualiza un órgano creado en 1938: el Comité de Actividades Antinorteamericanas; el impulso de este
comité será con MacArthur, que hace procesamientos y depuraciones contra cualquier sospechoso. Los
intelectuales van a definir este período como la caza de brujas estableciendo un juego con lo que había sido la
caza de brujas del XVII creada por Arthur Miller.
Cuando MacArthur comenzó a indagar sobre ciertos sectores del Pentágono empieza a meter la pata. Los
militares se asustan y progresivamente el senador va a ser desposeído de sus poderes y obligado a dimitir en
1954, momento que coincide con la llegada de Eisenhower y con el proceso de desestalinización en la
U.R.S.S.
A partir de 193 se produce un cambio en la presidencia americana, que hasta el 60 estará controlada por los
republicanos con la figura del general Eisenhower (Ike): un personaje que ha sido héroe en la segunda guerra
mundial, que ha dirigido las principales operaciones de desembarco en África y Europa, que desde el 52 es
jefe de las fuerzas militares de la OTAN y que es elegido por el Partido Republicano para la presidencia.
Eisenhower triunfa y su gestión política en estos 7 años se caracteriza por poner fin a la caza de brujas del
macarthismo y por mantener las conquistas sociales que la época Truman había planteado (el justo trato de
1948). Por lo que supuso una continuidad con los demócratas.
En 1960 Eisenhower abandona el poder, como decisión personal, y se entabla una batalla por la presidencia
que enfrenta a dos jóvenes políticos: por parte republicana Richard Nixon y por parte demócrata J.F.
Kennedy. Kennedy triunfará en unas elecciones de forma sorpresiva, ya que los estudios previos hacían
presagiar un triunfo republicano. Kennedy es un producto bien elaborado y vendido por los medios de
comunicación, que es donde los demócratas dan una batalla específica; Kennedy se presenta a las elecciones
con la defensa de un programa, la nueva frontera, un nuevo mundo para los EE.UU. caracterizado por lo que
es la lucha contra las desigualdades y la pobreza; la firmeza contra la U.R.S.S., la carrera espacial y el
mantenimiento del liderazgo internacional de los Estados Unidos: un programa ambicioso y generoso que cala
en la opinión pública norteamericana. Kennedy aparece ante el electorado como un héroe de guerra, como
brillante intelectual (premio pullizter) y como destacado político (senador desde el 42); en realidad Kennedy
deberá muchos de sus apoyos a las conexiones con la mafia, al clan Kennedy, al peso de los sectores
irlandeses y, en realidad, a un hombre que se iba a centrar más en el sector exterior que en política interior:
Johnson, su vicepresidente.
Kennedy es asesinado en noviembre de 1963. Intenta terminar militarmente con la presencia de Castro en
Cuba mediante los acontecimientos de Bahía Cochinos, organizados por la mafia y que es derrotada por los
cubanos lo que se pondrá de manifiesto después con la crisis de los misiles.
Hay un elemento que es fundamental durante todos estos años en la revolución política interna de los EE.UU.:
la lucha por los derechos civiles. A pesar de que los Estados Unidos aparecen como el líder del mundo
occidental, su sistema político interno escondía enormes lagunas: había amplios sectores de la sociedad
americana a principios de los ´50 que vivían sin poder ejercer una serie de derechos políticos y con amplias
desigualdades sociales. Afectaba sobre todo a la población de color. La segunda guerra mundial juega un
papel fundamental en la concienciación de esta minoría en los EE.UU.: cuando la guerra acaba muchos de los
soldados americanos que vuelven son ciudadanos de color, algunos de ellos héroes de guerra promocionados
en la escala militar y que se encuentran en una contradicción: han luchado contra el fascismo y en su país
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viven en una situación de inferioridad en un claro plano de desigualdad. Esto se incrementa cuando los
Estados Unidos, después de la guerra, están propiciando los procesos de descolonización en el resto del
mundo. Esta clara contradicción explica el desarrollo de un movimiento de protesta contra esta situación
político−social.
Para ver esta situación hay que retrotraerse un poco en el tiempo: después de terminada la guerra civil
americana, en 1865, se introdujo un conjunto de enmiendas a la constitución, la 13 la 14 y la 15, mediante las
cuales la población negra lograba su emancipación, se le reconocía la igualdad como ciudadanos y también el
derecho al sufragio. Aparece la etapa llamada reconstrucción que significa que el país normaliza su vida
interna y entrará en una vía de estabilidad (1870−1880); pero, para algunos políticos significó el cerrar cuanto
antes las heridas abiertas entre el norte y el sur por la guerra; y eso significaba que quedaran sin efecto estas
enmiendas porque así lo exigían los Estados del sur; es decir, buscar subterfugios y medidas para vaciar de
contenido lo que estas tres enmiendas habían sancionado. Esto supuso la puesta en marcha de toda una
legislación claramente anticonstitucional para primero impedir el voto a la población negra, y segundo
establecer mecanismo de segregación racial, de políticas discriminatorias respecto a esta población de color.
Por ejemplo, se reconoce el derecho a voto de la población negra pero se establecieron objeciones para que no
pudieran ejercitar su derecho como impuestos electorales, estar limpio de todo tipo de delito, ser residente
durante dos años ininterrumpidamente en una ciudad... Pero como con esto algún negro podría llegar a votar,
el ciudadano debía saberse la constitución y debía saber responder cuando le preguntasen por algún artículo.
Todo esto imposibilitó el voto a los negros. El segundo añadido, sin embargo, era todavía más
discriminatorio: en 1883 los tribunales reconocieron que los Estados no podían discriminar por cuestión de
raza a los ciudadanos americanos, pero que no tenían nada que decir si un particular decidía discriminar a
parte de la población (como un propietario de un restaurante). Esto empeoró en 1896 en una sentencia
conocida como separados pero iguales, en la que se decía que incluso en el ámbito estatal podían aplicarse
políticas discriminatorias, siempre y cuando todos gozasen de los mismos derechos (en un autobús podía
haber asientos para negros si también había para blancos).
Todas estas medidas eran claramente anticonstitucionales. Lo que ocurre era que por esa necesidad de
mantener la armonía política en la fase de la reconstrucción, las instituciones políticas y las judiciales
permitieron su ejecución para que el país pudiera progresar.
El proceso de lucha contra la imposibilidad de voto para los negros y la segregación se desarrolla después de
la segunda guerra mundial en dos ámbitos diferenciados:
• Dentro de la propia comunidad afroamericana, que se organiza para la reivindicación de sus derechos; es
una organización que va a tener dos modelos o instancias principales: un elemento más radicalizado y un
sector mayoritario que, a la larga, opta por una lucha no violenta. El primer grupo se irá aglutinando en
torno a Malcon X, donde el elemento religioso juega un papel fundamental rechazando el cristianismo por
ser propio de los blancos, y optando por el Islam; y la segunda opción la planteará Martin Luther King que
sigue el modelo de lucha reivindicativa de desobediencia civil ya probada por Gandhi en 1948.
• En las instancias políticas: éstas van a remolque de la presión popular. Comienza a actuar durante la gestión
de Eisenhower, que actúa contra la segregación y obtiene los primeros resultados positivos: en 1954 el
Tribunal Supremo dicta la inconstitucionalidad de la segregación en las escuelas. Tres años después, en
1957, el Congreso aprueba la primera ley de derechos civiles desde el XIX, mediante la cual se posibilita a
cualquier ciudadano, así como al fiscal general del Estado, a denunciar cualquier obstáculo que impida el
derecho de voto. La clave está en que por primera vez las instituciones federales de la República asumen
sus competencias y están dispuestas a actuar en contra de las legislaciones estatales.
Un mayor impulso se dará con Kennedy aunque tampoco tanto como se ha hecho ver. Kennedy, sólo por la
presión popular, irá entrando en la defensa de los derechos civiles. Tendrá que limitar la presión de los
sectores sureños. Empieza con medidas simbólicas como el nombramiento de afroamericanos para algunos
tribunales, como embajadores... en puestos de responsabilidad dentro de su administración y, luego, la
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aplicación de nuevas políticas federales contra la segregación.
En todo caso será con Johnson cuando se termine con todos estos obstáculos del XIX, cerrando este capítulo
de la vida interna americana.
Pero la época demócrata también tiene interés desde el punto de vista de la política exterior, y específicamente
por dos cuestiones que van a mantener un interés especial para los Estados Unidos: la crisis de Cuba de 1962
y el inicio, desarrollo y desenlace de la guerra de Vietnam. Ambos hechos se van a desarrollar durante la etapa
demócrata.
Cuba se convierte, para los EE.UU., en un problema para su seguridad nacional y para su política exterior a
partir de 196, porque en realidad hasta ese momento la situación con las nuevas autoridades cubanas han sido
más o menos manejables. Cuba estaba gobernada por un régimen autoritario, un dictador, Batista, que
representaba los intereses estratégicos y financieros americanos. Es una presencia americana en torno a la
industria azucarera, la explotación de la tierra y con presencia militar en la base de Guantánamo. La dictadura
de Batista empieza a ser contestada por la burguesía urbana, en donde destacaba Fidel Castro que intenta en
1953 el asalto al cuartel de Moncada; asalto que fracasa pero que no impide que en 1956 planifique una
guerrilla desde Sierra Maestra. En 1958 se logra hacer con el poder.
Para los EE.UU. el cambio violento de gobierno en la isla supone una ruptura en el equilibrio político. Entre
1958−59 y 60−61 las relaciones entre la administración americana y las nuevas autoridades revolucionarias
son de tanteo y aproximación y se van a romper a finales de 1960. La Cuba de Castro, a través del Che
Guevara, anuncia públicamente que Cuba forma parte del campo socialista e inicia una política económica y
social basada en la planificación de la economía, la reforma agraria y la progresiva desaparición del sistema
capitalista. Todo esto daña los intereses americanos en la isla. Para los EE.UU. el que Cuba haya pasado a ser
parte del socialismo no es sólo un atentado contra Monroe, sino que se siente como una amenaza directa a los
Estados Unidos. Esto hace que la administración americana, presionada por los lobbies cubanos, busquen
diferentes fórmulas para ir erosionando la posición de Castro. Inicialmente fueron medidas económicas
quitando ayudas, prohibiendo las compras de azúcar... Pero será con Kennedy cuando estas medidas sean más
firmes. La primera será en abril de 1961, con el apoyo de diferentes agencias gubernamentales americanas (la
CIA), se apoyó una iniciativa militar propiciada por refugiados cubanos: el desembarco de Bahía Cochinos,
que resultó ser un fracaso ya que Cuba la rechazó militarmente. En realidad fue un plan republicano aunque
Kennedy lo aceptó. Fracasado esto, Kennedy inició una operación político−diplomática cuya intención era
aislar a Cuba del resto de países americanos para impedir que se pudiera exportar el modelo de cambio de
gobierno violento. Así, se actuó en varios sentidos: el primero fue fortalecer a los gobiernos anticomunistas en
Centroamérica y el Cono Sur; lo segundo, la llamada Alianza para el Progreso, que era un vasto programa de
ayuda a los países iberoamericanos para que, a través de la estabilidad económica, social y financiera,
impidieran la extensión del modelo cubano. Esta Alianza que aparece en su momento como una especie de
Plan Marshall, pondría de manifiesto los objetivos americanos de impedir la exportación del modelo cubano.
La tercera medida fue expulsar a Cuba de la OEA (Organización de Estados Americanos).
En octubre de 1962 los servicios de información americanos detectaron la construcción en Cuba de rampas de
lanzamiento para cohetes de alcance intermedio, lo que significaba que las principales ciudades americanas
podrían ser alcanzadas desde territorio cubano. La presión cubana había hecho que castro se inclinase a una
posición cercana a la política exterior soviética. Además, también se detectó que transportes soviéticos
podrían estar trasladando los cohetes para instalarlos en esas rampas. Esto se conoció como la crisis de los
misiles, que situó el nivel de las relaciones soviéticoamericanas en el nivel de máxima tensión, ya que la crisis
pasó de ser entre Cuba y EE.UU. a ser entre las dos superpotencias.
Durante una semana la sensación de estar abocados a un gran conflicto recorrió el mundo. Kennedy ordenó el
bloqueo absoluto de la isla y exigió la retirada de los transportes soviéticos; de lo contrario, EE.UU. estaría
dispuesto a aplicar cualquier salida, diplomática o no, a la crisis.
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En 1996 se empiezan a desclasificar documentos sobre esta crisis y se ha tenido acceso a las grabaciones del
Consejo de Seguridad Nacional, que en la crisis estuvo estudiando las diversas salidas. Kennedy, en el seno de
esta organización, y el secretario de defensa, tuvieron posiciones minoritarias con respecto a los halcones del
Pentágono que, desde el principio, querían bombardear selectivamente la isla para obligar la retirada soviética.
La postura soviética era que la crisis de Cuba abría un nuevo capítulo en las relaciones con los EE.UU.,
caracterizadas por la distensión. El objetivo soviético era poder medir el grado de respuesta americana en una
situación extrema, justo después de Berlín; ser conscientes, en definitiva, de hasta donde llegaría la
administración Kennedy con la Unión Soviética de Kruschev.
La crisis se soluciona con una negociación directa soviético americana; Kruschev ordena el regreso de los
navíos soviéticos y, a cambio, exige el compromiso americano de no atacar militarmente la isla, manteniendo
el status quo, y una negociación sobre los misiles que EE.UU. tenía en Turquía. Fue una salida diplomática
que se cerró sin consultar al propio Castro, que situó las relaciones entre Cuba y la U.R.S.S. en un marco
difícil, pero que permitió que después de esta crisis las relaciones entre EE.UU. y la U.R.S.S. entrasen en una
nueva fase. Estos dos personajes, Kennedy y Kruschev, después de Berlín y Cuba, logran situar sus relaciones
en la distensión, que llega hasta 1975 con los acuerdos de Helsinki, y, al final, los dos desaparecen
trágicamente: al asesinato de Kennedy le sigue la desaparición, después de un golpe palaciego, de Kruschev,
donde intervienen personajes como Kosiguin.
La otra gran crisis que afecta a los Estados Unidos tiene muchas más consecuencias en el plano internacional
e interno: la guerra de Vietnam.
La situación de Vietnam nos remonta 1954 cuando los acuerdos de Ginebra han puesto fin a la presencia
francesa en esta antigua colonia y han abierto el compromiso a una solución negociada en la crisis de este
territorio. Según Ginebra, Vietnam va a quedar dividido en dos territorios, Vietnam del Norte y Vietnam del
Sur, divididos en torno al paralelo 17. Vietnam de Norte es un sistema comunista en torno a su capital Hanoi y
su líder Ho Chi Minh. El sur será un sistema republicano bajo el control occidental que tiene su capital en
torno a Saigón y la figura de Hué. Los acuerdos de Ginebra del 54 hablaban de una reconciliación nacional
entre Vietnam del Norte y del Sur y de un referéndum a través del cual pudiera votarse la reunificación del
país. Lo cierto es que éste nunca se pudo llevar a la práctica y que la guerra fría acentuó aun más la división
de estos espacios.
La salida de Francia de Vietnam va a ser ocupada inmediatamente por los Estados Unidos, que necesitan
consolidar a Vietnam del Sur para evitar la extensión del comunismo en esta zona del sudeste asiático, porque
otras zonas estaban sufriendo una situación similar a la de Vietnam, como Laos o Camboya. Es la teoría del
dominó. En realidad Vietnam del Sur está muy lejos de ser un sistema democrático liberal, pero el hecho de
que se quiera implantar un sistema católico con una población budista empeora la situación. A fines de los ´50
se va a crear un Frente Nacional de Liberación que, con el apoyo de las fuerzas de Vietnam del Norte, intenta
terminar con el régimen de Saigón. Se intenta crear una guerra civil en el sur. La degradación de la situación
es la que obliga a los americanos a implicarse en la situación de Vietnam. Y será Kennedy el responsable de
esa mayor implicación. En 1961 Kennedy decide incrementar la presencia de observadores y consejeros
militares americanos en Vietnam del Sur, situando cerca de 20.000 hombres. En realidad EE.UU. esperaba un
incidente manifiesto para poder intervenir directamente en la guerra. Esto se produce en 1964 (el incidente del
golfo de Tanking) cuando unos patrulleros americanos son atacados por el Frente de Liberación Nacional.
Es una guerra que tendrá sus momentos más duros entre 1964 y 1969. Durante estos cinco años EE.UU. va a
movilizar más de 500.000 hombres, una crisis que los americanos convierten en internacional al ampliar las
operaciones militares a Vietnam del Norte bombardeando Hanoi y otras poblaciones ante el hecho evidente de
que el FLN dependía del Norte. En el 68 se va a producir la Ofensiva del Têt; una operación llevada a cabo
por el FLN y fuerzas del Norte que llegan a Saigón. Lo importante fue el convencimiento al que llegaron los
militares americanos de que la guerra no podía ser ganada en el terreno militar. A este convencimiento se unió
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el debate que en la propia sociedad americana se produjo acerca de la implicación en la guerra y el incremento
de los sectores sociales que se oponían a ella. Todo esto hizo que se iniciaran los primeros contactos
diplomáticos que determinaron que los Estados Unidos pusiesen fin a los bombardeos que sobre Vietnam del
Norte estaban realizando. Pero el problema de Vietnam se complico al extenderse a todo el área del sudeste
asiático: Camboya y Laos se verán inmersos en esta crisis cuando el presidente Nixon llegue a la presidencia.
La guerra se extendió desde Vietnam a Camboya y Laos. En Camboya el gobierno estaba siendo apoyado por
los EE.UU., al igual que en Vietnam del Sur, e intervienen en la crisis que hubo; en 1970−71 toda la zona está
en conflicto. En 1972, igual que en el 68, el Vietcom desarrolla otra ofensiva militar contra los EE.UU. que se
saldó con un fracaso. Esta situación implica a las partes en conflicto a intensificar la salida diplomática a la
crisis. Esta salida se alcanza en los tratados de París de 1973 por parte de Kissinger y de Le Duc−Tho. Los
puntos de esta solución son: el cese del fuego, la salida de todas las tropas extranjeras (EE.UU.) de Vietnam,
la formación de un Consejo Nacional y de un gobierno provisional para todo Vietnam y la convocatoria de
elecciones libres.
Así acaba la presencia de los Estados Unidos en Vietnam. En abril del 75 las tropas americanas abandonarán
Vietnam del Sur, su capital, Saigón, y el país pasa a ser ocupado por el vietcom con los apoyos de Vietnam
del Norte. Del 73 al 75 EE.UU. ha ido retirando progresivamente sus tropas, ha ido convenciendo al vietcom
de cumplir los acuerdos de París pero el gobierno de Saigón opta por la vía militar. Con la salida de los
EE.UU. Vietnam se aglutina en un solo país bajo el control político y militar de un sistema socialista.
La derrota de los EE.UU. se da también en Camboya, donde los Gemeres Rojos triunfan y logran un nuevo
orden.
La crisis de Vietnam supone para los EE.UU. el cuestionamiento más grave de su liderazgo internacional
desde 1945. EE.UU. Ha sido incapaz, por la vía militar y diplomática, de salir victorioso del conflicto. El
concepto imperialista−militarista con el que EE.UU. enfocó la crisis vietnamita obliga a reconsiderar los
fundamentos de la política exterior de EE.UU. Esto explica el cambio de la presidencia de los EE.UU., ahora
con los demócratas y Carter y su decisión de aplicar un nuevo modelo de política exterior que explicará el
triunfo de la rebelión sandinista en Nicaragua.
• EL NACIMIENTO DEL TERCER MUNDO.
Junto a la guerra fría y al capitalismo, el mundo de la posguerra nos sitúa ante un hecho totalmente novedoso
aunque tenía sus precedentes. El hecho fue la descolonización, es decir, la ruptura de los lazos que desde el
XIX habían atado a una serie de territorios en el mundo a las potencias coloniales. Esto permitió la
independencia política de antiguas colonias y el que pudieran ejercer como Estados soberanos reconocidos por
la comunidad internacional.
Este proceso fue novedoso porque estos Estados que adquirieron la independencia se dieron cuenta de que
todos ellos tenían similares problemas internos (sociales, políticos y económicos). Pese a haber adquirido la
independencia política, seguían vinculados y sometidos desde el punto de vista económico. Además, sus
intereses difícilmente podían ser defendidos en un orden bipolar donde las superpotencias actuaban a su
antojo.
Todo esto condujo a que intentasen estructurar un sistema para defender mejor sus intereses y escapar a la
presión del sistema bipolar. Así, aparece el Tercer Mundo, es decir, una forma de organizarse los países
independizados políticamente, pero no económicamente. El nacimiento de un mundo llevó aparejado la
aparición del movimiento de los países no alineados. La fuerza de este mundo llega a un momento en el que
se refleja en la vida internacional (década de los ´60). La presencia del Tercer Mundo en la Asamblea General
de la ONU será en los años ´60 mayoritaria y se consiguen cosas.
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Este proceso de descolonización tiene distintas fases. Hay 3 grandes momentos en este proceso:
• 1945−1955/56.
• 1956−1973/75.
• 1973/75−actualidad.
Estas etapas nos hablan de procesos descolonizadores de distinta naturaleza y también de distintas áreas
geográficas. Básicamente, la primera etapa se refleja en el ámbito del Próximo Oriente y en el conjunto del
continente asiático. La segunda, seguramente la que más impacto va a tener, se desarrolla en África en dos
ámbitos: el Magreb (Túnez, Marruecos y Argelia) y, sobre todo, en el África negra. La tercera etapa tiende a
cerrar los elementos aislados de presencia colonial que aún existen (final del régimen del aparheit en
Sudáfrica, el Sahara español o Angola y Mozambique frente a Portugal).
En todas estas etapas hay fechas claves pero si hubiera que buscar un momento determinado en el que el
proceso descolonizador va a tener más impacto será el de 1955−1960, que da un gran auge al proceso. Del 55
al 60 se dan tres episodios fundamentales
La segunda etapa descolonizadora se sitúa en la segunda mitad de los ´50, en torno a una serie de factores que
facilitan la ruptura de los lazos entre las colonias y las metrópolis. Éstos son:
• La conferencia afroasiática de Bandung en Indonesia: al margen de las antiguas potencias coloniales
se organiza esta conferencia para plantear problemas y soluciones (1955, abril).
• La crisis de Suez, donde el grupo nasserista triunfa sobre Gran Bretaña y Francia (1956, noviembre).
• La resolución de la ONU, en donde por vez primera los principios generales defendidos por la ONU
en la Carta de San Francisco se aplican a los países que se descolonizan. La resolución 1514−XV
muestra el amparo de la ONU a estos países. Esta resolución no se entiende sin la participación del
Tercer Mundo en la Asamblea.
Primera etapa descolonizadora.
En esta etapa (1945) hay factores políticos y sociales que acentúan el camino a la descolonización.
Factores que a partir de 1945 influyen en la descolonización:
El deseo de romper los vínculos con las metrópolis ya se había planteado en 1919 tras la primera guerra
mundial en la Conferencia de París. El establecimiento de mandatos en la ONU facilitaba la independencia de
algunos pueblos. En los años ´30 se independizan Egipto e Irak.
A esta primera descolonización se suma el impacto de la segunda guerra mundial, que plantea el
debilitamiento de los antiguos grandes imperios coloniales. Al hilo de la guerra, los pueblos colonizados han
visto promesas de un mundo descolonizador tras la guerra.
La ocupación japonesa del sudeste asiático fue también acompañada de promesas de independencia. Hay que
destacar también la impotencia de las potencias europeas para mantener las estructuras coloniales. En el
mundo de la posguerra, dominado por las superpotencias, se ve que éstas muestran una postura contraria a las
estructuras coloniales: los EE.UU. y la U.R.S.S., por cuestiones diferentes, son actores que tienden a favorecer
la disolución de los lazos entre colonias y metrópolis.
La actuación de la ONU.:
Dentro de las categorías para la cronología de la descolonización, ésta nos remite a 1945−57. Esta primera
fase afecta geográficamente al Próximo Oriente y al sudeste asiático, como zonas donde se desarrolla el
33
proceso.
En el caso del Próximo Oriente el proceso descolonizador afecta básicamente a dos Estados, Gran Bretaña y
Francia. Cada una de estas potencias afronta el hecho descolonizador desde posiciones diferentes. En Gran
Bretaña, con un gobierno laborista en el pode, se irá entrando de forma voluntaria en el camino de la
descolonización, de las reclamaciones de sus antiguas colonias. En los años anteriores Gran Bretaña había ya
concedido la independencia al Irak y a Egipto. Francia, por el contrario, no hace igual, puesto que para ella el
mantenimiento de sus estructuras coloniales supone mantener su status de gran potencia en la jerarquía
internacional. El acceso a la independencia por parte de los territorios que Francia controla será más duro. En
el Próximo Oriente, Francia se verá obligada por la presión británica a conceder la independencia a los
territorios de Siria y el Líbano, pero es una independencia que ha intentado someter a través de lo militar.
En cualquier caso, el hecho descolonizador en el Próximo Oriente viene determinado fundamentalmente por
el establecimiento del Estado de Israel y las consecuencias que provocará.
Palestina era un territorio bajo mandato británico. En 1919 este territorio pasó a la ONU y ésta lo entregó a
Gran Bretaña. El mandato británico fue enormemente convulso debido a la difícil convivencia entre la
población autóctona árabe y, por otro lado, la emigración judía que se estaba favoreciendo. La defensa de la
creación de un Estado de Israel se ve favorecida por el holocausto de la segunda guerra mundial.
A los británicos, como harán en otras partes, cada vez les resulta más complicado gestionar su presencia en los
territorios coloniales. La ONU se hará cargo del tema palestino en un intento de favorecer los intereses del
conjunto de colectividades presentes. En 1947 la ONU aprueba un plan de partición que creaba 3 zonas
fundamentales en Palestina, que son:
• Un Estado judío que abarcaba la mayor parte de las fachadas mediterráneas de Palestina.
• Un Estado árabe fraccionado en torno a la orilla izquierda del río Jordán y los territorios de Gaza.
• La zona de Jerusalén que era territorio internacional, administrado por la propia ONU.
Aprovechando la aprobación del plan, los británicos deciden abandonar Palestina dejando a este territorio en
una situación muy comprometida, casi de guerra civil entre judíos y árabes. En esta situación los árabes
denuncian el plan de partición de Palestina en tanto que Israel proclama su independencia; Israel acepta el
plan pero los árabes no. Los árabes desencadenan entonces la I guerra árabe−israelí entre 1948 y 1949. La
acción militar se plantea favorablemente para Israel que triunfa. El triunfo se cierra con los armisticios de
1949 que sitúan a Israel en una posición aún más ventajosa de lo que suponía el plan de Partición del 47.
Jerusalén queda dividida entre una zona árabe y una judía (una pertenece a Israel y otra a Jordania). El Estado
de Israel se hace más compacto. También los Estados árabes tuvieron un beneficio ya que aparece Jordania
formada con la antigua Transjordania más la ocupación de los territorios de la orilla izquierda del Jordán.
Egipto se beneficia también porque ocupa toda la franja territorial de Gaza.
La primera guerra árabe−israelí tendrá una consecuencia reflejada en la descolonización. Hablamos de
sociedades convulsas que acusan a sus dirigentes de haber permitido la derrota frente a Israel, de ser
responsables de la creación de Israel. Estas acusaciones de negligencia y corrupción derivan en la creación de
movimientos nacionalistas que pretenden desplazar a sus dirigentes. El caso emblemático será Egipto a finales
de los ´40 con los dirigentes libres con Naguib a la cabeza que derrota a la monarquía. Tras él llega Nasser
que desafiará en Suez a las potencias coloniales europeas.
En cuanto a Asia, vemos que en 1945 prácticamente sólo existía un estado independiente (Tailandia), en tanto
que en 1957 casi todos los Estados de la zona han adquirido la independencia. En 12 años el mapa de Asia se
ha transformado radicalmente y tenemos 10 Estados soberanos. En el caso de la descolonización de Asia se
puede distinguir entre el caso de la India y el caso de los territorios en torno a la península de Indochina.
34
India:
En el caso de la India, este territorio estaba bajo soberanía británica pero desde hacía tiempo estaba generando
una élite política e intelectual vinculada al deseo de la independencia. Estos círculos independentistas se
habían agrupado en torno al Partido del Congreso a fines del XIX. Como en otros territorios asiáticos, la
segunda guerra mundial hace su impacto en el posicionamiento de estos círculos a favor de la independencia.
Ante el avance japonés sobre Birmania y la amenaza sobre la India, la India reclama a Gran Bretaña su
derecho a armarse e independizarse. En 1945 la cosa estaba madura para la soberanía política de la India. El
primero que negocia con los británicos la independencia fue Nehru. El gobierno laborista acepta conceder la
independencia a la India, pero esto se realiza en unas condiciones de gran inestabilidad y bajo el clima de una
guerra civil entre las poblaciones indias. La India era un mosaico de etnias y religiones donde básicamente
destacaban dos grupos: uno mayoritario hindú y otro minoritario musulmán. El primero se reúne en torno a
Nehru para crear un Estado laico y tolerante con las distintas confesiones. Es un partido de enorme posición
nacionalista.
El otro colectivo se organiza en torno a la liga musulmana y pretende la creación de un Estado confesional
islámico porque sienten que ante el colectivo mayoritario hindú sus intereses están en peligro. El Partido del
Congreso quiere una India unida pero los musulmanes quieren dos Estados diferentes.
El resultado será la partición de la India en un Estado hindú y otro musulmán (Pakistán). Las dificultades para
trazar bien las fronteras entre estos dos nuevos Estados hará que la convivencia sea complicada y que se
desencadene la guerra. En esta guerra también interviene la ONU en 1948. Por primera vez aparecen las
fuerzas de la ONU (el origen de los cascos azules) con la misión de observar el alto el fuego. Pakistán siempre
va a tener la sensación de ser un territorio a merced de la potencia económica, demográfica y militar de la
India. La India tendrá problemas con Pakistán, con Portugal por Goa y con China por el caso del Tíbet.
Junto a la independencia de la India destaca también la de Filipinas, concedida por los EE.UU., la de Birmania
en 1948 por Gran Bretaña y la Ceilán.
Indochina:
Una crisis importante fue la de la península de Indochina, que involucra a Vietnam, Laos y Camboya. Esta
crisis se centra en la guerra de Indochina (1946−1954). La potencia colonial principal en la zona es Francia,
que no quiere dejar escapar a estos territorios. Indochina ve cómo Japón se hizo independiente y ellos también
quieren, pero Francia inicia la guerra en 1946. En 1954 se firman los Acuerdos de Ginebra con la derrota
francesa. Para Francia, Indochina era importante porque su deseo colonial era muy claro.
Segunda fase descolonizadora.
Esta segunda fase se inicia en 1950 y gira en torno a tres factores:
• Abril de 1955, Bandung.
• Julio de 1956, Suez.
• El comportamiento de la ONU.
Este último factor está determinado por la actitud de los EE.UU. y la U.R.S.S., en el sentido de que a partir de
1955 las superpotencias permiten no vetar la admisión de nuevos miembros soberanos a la organización.
Hasta 1955 esta admisión había sido precedida de negociaciones entre las dos potencias y, a partir de dicha
fecha, se decide el no veto en principio; y eso en un marco en que los Estados están adquiriendo la
independencia, facilita su acceso. El resultado inmediato será el que los Estados del Tercer Mundo entran
masivamente en la organización, rompen el equilibrio que entre Estados capitalistas y socialistas existía y esa
presencia masiva de antiguas colonias hace que en 1960 se apruebe la resolución 1514 XV, la Carta Magna de
35
la descolonización.
A diferencia de lo que ha sido la primera ola descolonizadora, esta segunda tiene como espacio principal el
mundo africano y, específicamente, el ámbito del África negra y, en menor medida, el norte de África.
La conferencia de Bandung (Indonesia): se reúnen 24 Estados de África y Asia, que han adquirido
recientemente su independencia. Se inaugura en el momento en que termina la guerra de Indochina, en 1954,
y en que la guerra de Corea ha entrado en un punto muerto. También es un momento en que algunos Estados
nuevos han logrado establecer entre ellos mecanismos para solucionar de forma dialogada conflictos
fronterizos y políticos. Por lo tanto es un momento propicio en una atmósfera clave.
Es la primera reunión internacional en que ni los Estados Unidos ni la Unión Soviética ni Europa están
presentes; por tanto es una conferencia de Estados que se creen vinculados por los mismos problemas y
realidades sociales y económicas, que saben que han adquirido la independencia política pero que sienten que
su independencia económica todavía no se ha alcanzado, por lo que siguen sometidos a lazos de dependencia
con las antiguas metrópolis, consideran que no pesan en la escena internacional y que, además, perciben cómo
el fenómeno del colonialismo sigue siendo actual en otras partes del mundo.
Será una conferencia que dará como resultado un doble marco:
• La denuncia del hecho colonial en lo político y en lo económico. Esto quedó resumido en 4 puntos (que son
la Declaración sobre los problemas de los pueblos dependientes).
• Los compromisos y las resoluciones para crear un orden internacional en el que estos Estados puedan tener
cabida y voz especial.
La segunda cuestión se ve favorecida por la Cumbre de Brioni (1956), que reúne a Tito (Yugoslavia), Nasser
(Egipto) y Nehru (India). Estos tres líderes políticos van a poner las bases de lo que será el movimiento de los
no−alineados: en un mundo dominado por la bipolaridad se quiere aprovechar la emergencia de los países
descolonizados que rompen con la dialéctica bipolar y tenga en cuenta los intereses de otros actores
diferentes. Este movimiento que se identifica, sobre todo, con los países del tercer Mundo, se desarrolla
mucho en los ´60 y principios de los ´70 (El Cairo, Argel...) y entrará en declive a finales de los ´70 y durante
los ´80.
La crisis de Suez: Muchos pueblos que siguen sometidos al yugo colonizador se aferran a la Conferencia de
Bandung dispuestos a obtener la independencia. La denuncia internacional del colonialismo, que es lo que
Bandung supone, se ve acompañada, además, de un triunfo político sobre las antiguas potencias coloniales,
que será la llamada Crisis de Suez. Si Bandung es la denuncia teórica del colonialismo, Suez será el triunfo
práctico sobre los colonialistas. La combinación de estos dos elementos explica la nueva dimensión de la
lucha descolonizadora a partir de 1956.
La crisis de Suez se plantea en Egipto en 1956. Un Egipto que está bajo el control del coronel Nasser, que
estaba detrás del golpe de Estado que derribó a la monarquía y que plantea un discurso panarabista, con un
deseo de integrar a toda la Nación Árabe para que se plantee una defensa efectiva de sus intereses. Luego el
nasserismo se caracteriza por una clara beligerancia hacia Israel y las metrópolis coloniales y, por último,
desea el desarrollo del impulso material de Egipto.
Estos tres factores se encadenaron en Suez: el deseo de incrementar el desarrollo conduce a Nasser a la
construcción de la presa de Assuán, que permitiría regular las crecidas del Nilo y, sobre todo, debía ser un
elemento para producir energía eléctrica que permitiera la transformación industrial del país. Para la
construcción Egipto solicita ayuda al capital internacional, que se le niega, sobre todo por parte de EE.UU. y
Gran Bretaña. Como respuesta a esta negativa en el 56 Nasser nacionaliza el canal de Suez, que pertenecía a
una compañía internacional de capital francés e inglés. La nacionalización de Suez es considerada por Europa
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como un desafío, un reto al que hay que contestar de forma contundente. Nasser es un personaje que
obstaculiza las posiciones de estas potencias en Próximo Oriente y norte de África. Esta política panarabista
de Nasser se considera un perjuicio para los intereses británicos y franceses; Nasser es problemático porque
financia y arma a la rebelión argelina (FLN) y también, por cuestiones obvias, es un problema para Israel.
La respuesta de las potencias coloniales será la del S. XIX: en 1956 Gran Bretaña y Francia se ponen de
acuerdo en una operación secreta, que consiste en que Israel desencadene un ataque preventivo contra Egipto
(porque se considera amenazada con la nacionalización del Canal) que de inmediato tendría la respuesta de
Francia y Gran Bretaña que indicarían su posición de actuar de mediadores entre Egipto e Israel. Como Nasser
no aceptaría la mediación de París y Londres, éstos tendrían excusa para intervenir contra Egipto (que son
cláusulas del acuerdo secreto de Sevrés).
La cosa se inicia con un ataque de Israel que conquista todo el Sinaí y llega cerca de Suez. Nasser no acepta la
mediación franco−británica lo que les empuja a la intervención y bombardeo de ciertas posiciones egipcias.
Cuando todo parece inclinarse por París y Londres, la reacción surge por parte de las superpotencias: los
Estados Unidos denuncian la actuación europea y exigen que la ONU se haga cargo. La Unión Soviética
amenaza con el empleo de armas nucleares si no se abandona la operación. Los EE.UU. actúan sobre la libra
esterlina por lo que Eden tiene que dar marcha atrás.
El resultado de esta crisis es que se humilla a las dos antiguas potencias coloniales. A partir de 1956 se puede
considerar liquidada la influencia política de Francia y Gran Bretaña sobre el Próximo Oriente árabe. Y esta
derrota es la que anima a otros pueblos sometidos a Francia o Gran Bretaña a luchar por su independencia. Y
el vacío que dejarán será ocupado por las superpotencias ya que es una zona estratégica. Los EE.UU. pondrán
en marcha la doctrina Eisenhower y la U.R.S.S. el plan Chepilov.
En los procesos descolonizadores tiene consecuencias inmediatas. En 1956 adquieren la independencia
Marruecos y Túnez. También en torno al norte de África se inicia la guerra de descolonización en Argelia, un
proceso que se inicia en el 54, que se acentúa a partir del 56 con la formación del FLN y que se independiza
en 1962 a través de los acuerdos de Evian. Pero más importante que esto es todo el proceso descolonizador
que tiene lugar en el África subsahariana o negra; que tiene su plasmación en los ´60, respecto sobre todo a
Francia y Gran Bretaña, y que llevará aparejado el intento por parte de los nuevos países de fórmulas políticas
muy interesantes y sugerentes: un socialismo africano en el que se intenta acomodar el planteamiento de la
transformación social marxista con la realidad cultural y étnica de estos países. Unas experiencias que no
resultaron satisfactorias y que abrieron la puerta a sistemas autoritarios y dictatoriales. Y, a veces, hubo
procesos descolonizadores muy sangrantes como el caso del Congo y su guerra civil en los ´60.
En 1957 prácticamente no existía ningún país independiente en el África Negra, pero en 1967 ya casi todos
habían accedido a la independencia, lo cual se produce en el marco de las negociaciones con Francia y Gran
Bretaña. Este proceso va de forma progresiva, territorio a territorio, a través de etapas de negociación, de
forma pacífica. Nigeria, Kenia, Sierra Leona y Tanzania van a ser los países que del 57 al 62 adquiere la
independencia.
En los territorios franceses el acceso a la independencia se platea de forma distinta: Francia va a mantener una
posición más dura y en la que irá modificando su perspectiva pero siempre intentando frenar los procesos
independentistas. El primer momento se dará en 1947 con la Unión Francesa: todos los territorios franceses
en África se han convertido en territorios de ultramar y se otorga a sus ciudadanos la posibilidad de elegir
representantes en las instituciones francesas. Esta Unión Francesa era, en realidad, un procedimiento para
reafirmar los principios coloniales franceses.
La siguiente etapa se dará en 1956 con la llamada Ley Marco: con esto, Francia ofrece una amplia autonomía
a sus territorios africanos para prepararles a la independencia en la autogestión de la vida política y
económica. Se preveía también la creación de Asambleas autóctonas en cada uno de los países como forma
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para introducirlos en el autogobierno; pero seguía siendo, en el fondo, un intento por reafirmar la presencia
francesa.
El último paso se dará en 1958 con la presencia de De Gaulle. Los Estados africanos pueden elegir entre la
independencia y la secesión o su integración en un nuevo órgano (la Comunidad Francesa) en el cual los
países africanos gozarían de casi toda la soberanía política, excepto en asuntos exteriores y defensa nacional.
A cambio, Francia ofrecía una importante colaboración económica. La mayoría optó por la comunidad
excepto Guinea y su líder Fouré, que optó por la secesión. Esto hizo que en los años posteriores (desde 1961)
el resto de territorios siguieran la vía guineana.
En cuanto a Bélgica, con su territorio principal, el Congo, era un espacio económico más importante que
ofrecía mayores riquezas que ningún otro en el África negra (oro, diamantes...). cuando se produce la oleada
descolonizadora en la zona británica y francesa, Bruselas se ve obligada a conceder la independencia. En 1960
concede automáticamente la soberanía, pero es una independencia poco preparada por el gobierno belga, y se
pasa rápidamente del colonialismo a la soberanía. La falta de preparación va a introducir al Congo en un
proceso de inestabilidad. Inicialmente, hay dos tipos de problemas:
• División entre las propias figuras de la independencia, con polémicas.
• Oposición de las principales empresas belgas y alguna multinacional, que no están dispuestas a perder su
mercado.
Ambos factores explican la guerra que se va a producir. Dentro de los líderes congoleños hay dos tipos de
políticas:
• Quienes defienden un Congo como Estado centralizado.
• Quienes defienden un Congo como República Federal.
Entre los primeros están los máximos representantes de la independencia congoleña, como Patricio Lubumba
y Joshep Kasabubu. Los segundos se mueven en torno a la región de Katangas, donde están las principales
exportaciones de cobre y de diamantes del país. Aquí las empresas belgas y las multinacionales financian la
aparición de un grupo que proclama la secesión de la República de Katanga. Lo que ocurre es que, dentro del
propio movimiento centralista, existen importantes diferencias políticas; Lubumba representa a un Congo en
vías hacia el socialismo; y Kasabubu, en cambio, quería una vinculación a los intereses occidentales de las
democracias capitalistas. Ambos entran en un proceso de guerra civil que se une a la guerra contra los
secesionistas de Katanga. Esto hace que la ONU intervenga. Los cascos azules han hecho su aparición por
primera vez en la crisis de Suez, en el Congo, van a tener una intervención militar completa en todos los
frentes y acciones (no va a ser una supervisión), sosteniendo al Estado central del Congo frente a Katanga.
Esto se desarrolla en 1962 y 1963, saldándose en un desastre militar; en 1964 una operación más planificada
permite el triunfo frente a los secesionistas. Esto fue una catarsis para la ONU: el propio Secretario General
murió en el Congo (posiblemente víctima de un atentado y no de una accidente de aviación). El futuro del
Congo se hace problemático. La guerra civil entre Lubumba y Kasabubu termina con el asesinato del primero
y los militares en manos de Mobutu retoman el poder y permanecerán hasta 1997.
La muerte de Lubumba fue una tragedia para una forma de entender el proceso de independencia del África
negra: el socialismo y apoyo de la U.R.S.S., pero conservando cierta independencia e la superpotencia. Su
muerte pone encima de la mesa lo que va a ser el fracaso de una vía socialista para el África negra.
La crisis del Congo ha sido también un exponente del momento que vive la ONU. Esta es presionada por la
fuerza cada vez mayor de los países tercermundistas en la Asamblea General, que van aprobando un conjunto
de resoluciones anticolonialistas que colocan a las potencias occidentales en la ONU en situaciones
comprometidas: así, Francia va a ser denunciada por su política en Argelia durante estos años. Por primera
vez aparece un Secretario General vinculado al Tercer Mundo: el birmano U. Thant en los ´60. El Tercer
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Mundo va a seguir insistiendo en el mantenimiento del Movimiento de los No Alineados, que va a celebrar
importantes cumbres (como Lusaka o Argel) donde van definiendo su estrategia internacional. Pero, con el
paso del tiempo, los intereses que les vinculan se hacen difíciles de mantener, por lo que se dividen en dos
grupos:
• Defensores de la política anticolonial beligerante.
• Sostenedores de la neutralidad.
El Movimiento de los No Alineados entra, pues, en un proceso de paulatina inactividad y su casi desaparecer.
• EL MUNDO SOCIALISTA.
Bibliografía:
• Ricardo Martín de la Guardia. La Hª de los países del este. 1945−1995. Síntesis, 1995.
La Hª de la Europa balcánica hasta la segunda guerra mundial. Síntesis, 1996.
• Bodgdan. La Hª de los países del este. Argos−vergara. Argentina, 1991.
De la misma manera que el campo occidental se organiza tras la segunda guerra mundial, también se
construye el mundo socialista a partir de 1947. Una construcción que plantea un esquema de actuación e
interpretación similar al occidental, es decir, el papel preponderante y hegemónico que en este caso la
U.R.S.S. va a tener desde el punto de vista ideológico, económico y militar en torno a su área de influencia.
También de la misma manera, aunque en distinta intensidad, la opción del mundo socialista nos va a situar
ante las dificultades y los problemas de las relaciones entre la Unión Soviética y ese conjunto de países o
democracias populares.
Por lo tanto, desde 1945 hay que tener presente, como una constante, el tema de las relaciones entre Moscú y
el conjunto de países del campo socialista. Relaciones que en algunos momentos serán distendidas pero
también enormemente conflictivas en otras ocasiones, cuando a través de la acción militar la U.R.S.S.
reafirmará su liderazgo dentro del campo socialista.
En realidad, la U.R.S.S. actúa como una superpotencia que exige un control ideológico, económico y militar,
sobre un área que considera clave para mantener su status de superpotencia. Quizá desde el principio donde se
comenzaron a ver las discrepancias fue en el campo ideológico. 1957 nos sitúa en una era estalinista. Un
Stalin que concentra la mayor parte de los mecanismos de poder; una U.R.S.S. que concibe la construcción
del socialismo a través de esta formulación estalinista, y que exige que la construcción del socialismo en el
resto de los países siga el modelo soviético. No hay, por tanto, una construcción del socialismo que no sea la
que plantea la U.R.S.S.
Desde esta situación se pusieron en marcha las herramientas para el liderazgo de la U.R.S.S. en el mundo
socialista. Unas herramientas que fueron siempre respuestas a iniciativas que previamente se habían tomado
desde occidente:
• En 1947 se creaba el Kominform, organización destinada a controlar ideológicamente al movimiento
comunista internacional desde la U.R.S.S. se ensalza el modelo estalinista y se denuncia el imperialismo
americano y exige una adscripción ideológica absoluta de las fuerzas comunistas. Ha sido la respuesta al
Plan Marshall.
• En 1945 se crea, como respuesta a la OECE, el Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON),
mediante el cual se establecen una serie de vías para facilitar las relaciones comerciales entre la U.R.S.S. y
las democracias populares de la Europa oriental. Un COMECON que más allá de todo esto establece un
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modelo de cooperación económica muy beneficioso para la U.R.S.S. también permite la difusión de los
principios económicos como el de la colectivización de la tierra y el fomento de la industria pesada (esto
está en la base de las quejas de algunos países, como Checoslovaquia o Hungría, ya que eran industriales y
se valían de ello para comerciar con otros países de su alrededor que eran agrícolas, como Bulgaria; y,
desde esto, la paridad industrial terminó por hacer decaer sus sistemas de comercio).
• En 1955 se crea, en el plano militar, el Pacto de Varsovia, el cual sigue el modelo de la OTAN (1949). Un
Pacto que se produce por la entrada de la RFA en el seno de la OTAN. Hasta ese momento el sistema de
seguridad de la U.R.S.S. se había construido bajo la fórmula de firmar convenios de asistencia militar
bilaterales con cada una de las democracias populares. Ahora se da el carácter multilateral al sistema
defensivo a través de un Pacto que comporta el establecimiento de una jefatura militar reservada para los
mariscales soviéticos, cuyo ejército asume así el carácter de guardián de la ortodoxia.
Esta construcción no siempre va a ser aceptada y asumida por el resto de los actores socialistas. En primer
lugar porque hay importantes discrepancias ideológicas y porque muchos de estos actores identificarán el
papel soviético como una forma de imperialismo. El resultado será la aparición de una serie de cismas y crisis
que en algunos casos serán controlados por la U.R.S.S., y en otros plantearán rupturas y formas alternativas
para la construcción del socialismo. Hay dos cismas importantes que acabarán en rupturas, y hay otra serie de
crisis solucionadas por la U.R.S.S.
Las primeras serán la de 1948 planteada por Tito en Yugoslavia, y la de los ´60 planteada por la China de
Mao. En esta última habrá que ver discrepancias ideológicas pero también en torno a intereses internacionales.
Las segundas nos hablan del deseo de ciertos países de entender que la construcción del socialismo amparada
por la U.R.S.S. podía tener formas nacionales. Este será el caso de la Hungría de 1956 (Nagy), y de la
Checoslovaquia de 1968. La teoría de la soberanía limitada de Breznev para las democracias populares
delimitará el intento de construcción socialista desde fórums nacionales.
Un cierto cambio comienza a percibirse desde 1953. En marzo muere Stalin, iniciándose un nuevo tiempo
político que afectará a la U.R.S.S. y a las democracias populares: la desestalinización. Es un proceso
caracterizado también con el término del deshielo. La desaparición de Stalin supuso una concepción del poder
más diluida, no tan concentrada en una sola persona; en una tímida amnistía y en la aparición de personajes
que atacan el culto a la personalidad que ha supuesto la época estalinista. En realidad, este cambio se
desarrolla entre 1953 y 1956. Nuevos personajes (Malenkov, Kruschev, Bulganin...) van a ir progresivamente
haciéndose con las riendas del poder. Kruschev marca una etapa política clara a finales de los ´50 y principios
de los ´60.
En 1956 se puede decir que la U.R.S.S. ha puesto fin a la época estalinista a través de Kruschev. El Secretario
General del PCUS, en un famoso discurso (informe al 20 congreso del PCUS), anuncia un giro en la política
de la U.R.S.S. el informe tiene dos partes, una pública y otra secreta en la que Kruschev ataca el estalinismo,
el culto a la personalidad e insiste en la necesidad de un nuevo esquema de relaciones con occidente, así como
la diversidad de vías nacionales para la construcción del socialismo. Hay, pues, una nueva situación política
que afecta a las relaciones entre la U.R.S.S. y las democracias populares, y entre la superpotencia y occidente.
En 1955 la U.R.S.S. está dispuesta a poner fin a la situación del territorio de Austria; se va a firmar con
occidente el Tratado de Estado para Austria que ponía fin a la ocupación militar del país, estableciendo una
neutralidad y prohibiendo su anexión a Alemania.
Kruschev se mantiene en el poder hasta el año 64. La desestalinización ofreció, desde la perspectiva de las
relaciones entre la U.R.S.S. y las democracias populares, la posibilidad de un marco más flexible y de menor
sometimiento. Es decir, la posibilidad de una vía propia en la construcción del socialismo en las otras
democracias populares en las que, al igual que en la U.R.S.S., se desarrolló una lucha por el poder entre
estalinistas y no estalinistas. En esta lucha, destacó el caso de dos Estados: Polonia y Hungría.
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La lucha por el poder en estos dos Estados dio lugar a ver hasta qué punto estaba dispuesta a llegar la U.R.S.S.
de Kruschev en esa liberalización de las relaciones entre Moscú y el resto de Estados socialistas.
Polonia:
En Polonia, la lucha enfrentó a una antiguo dirigente, Gomulka, que representaba a la línea antiestalinista.
Gomulka era un antiguo dirigente del Partido Comunista Polaco que había sido represaliado en el 51 por el
cuestionamiento que hacía del papel de la U.R.S.S. respecto a las otras democracias populares. En el 56
Gomulka se hace Secretario del PC y se enfrenta a los sectores estalinistas, representados por el Ministro de
Defensa que es un general soviético (Kokossovki).
En esta lucha por el poder, Kruschev, que se traslada a Varsovia, apuesta por Gomulka. Este respaldo le
permite eliminar políticamente a Kokossovki en una operación que casi fue un golpe de Estado. Kruschev
había aceptado a Gomulka porque el nuevo poder polaco no cuestionaba los fundamentos ideológicos
socialistas ni los intereses estratégicos y militares de la U.R.S.S. Polonia continúa en el Pacto de Varsovia. El
problema polaco no desestabiliza los intereses del Estado ruso.
Hungría:
La experiencia húngara supone lo contrario a lo anterior. En Hungría en 196 se vivía una durísima lucha
política: estalinistas liderados por Rakosi contra antiestalinistas encabezados por Nagy. Esta lucha inicial por
el poder se había solventado, en un primer momento, mediante un reparto del poder entre estos dos sectores:
Rakosi y Nagy se dividen la presidencia de Hungría.
El problema es que el debate político en Hungría tenía una profundidad mayor al caso polaco. Las propuestas
de Nagy eran socialistas, pero de un socialismo democrático, vinculado más a los partidos socialistas de la
Europa occidental que al socialismo de las democracias populares. Por otra parte, Nagy, recogiendo la
tradición húngara, se presentaba como un político profundamente nacionalista. Esta posición derivaba en un
programa político sustentado en 3 principios básicos:
• Pluralidad política para Hungría y desaparición del PC como única formación política.
• Abandono de Hungría del Pacto de Varsovia.
• Neutralidad de Hungría en el orden internacional.
Así como la oposición de Gomulka no cuestionaba los intereses de la U.R.S.S., las propuestas de Nagy eran
un ataque frontal a la posición soviética. Nagy exigía la retirada del ejército rojo del territorio húngaro y la
salida de Hungría del Pacto de Varsovia.
Los soviéticos salieron de Austria en 1955. A la salida de Austria hay que unir la retirada de las tropas de la
U.R.S.S. de Hungría con lo que la U.R.S.S. saldría de Europa central. A ello se unía el que una de las piezas
del socialismo de las democracias populares abandonaba ideológicamente el socialismo ruso.
Entre octubre y noviembre de 1956, la U.R.S.S. opta por la vía militar para solucionar la crisis húngara. Las
tropas soviéticas entrarán en Hungría ejerciendo una feroz represión. Nagy será detenido y ajusticiado. La
experiencia húngara muestra los límites de la desestalinización y de la política de Kruschev.
La crisis húngara suscitó la ocupación de Hungría y una amplia oposición en los países occidentales que
exigían a sus gobiernos actuación y firmeza ante la represión soviética en Hungría. Los gobiernos occidentales
y EE.UU. dejaron, sin embargo, actuar a la U.R.S.S. en Hungría. Esta situación fue llamada por los
intelectuales la nueva negación de Europa y se explica por el interés de las superpotencias por solucionar este
tipo de crisis. La crisis húngara coincide con la de Suez y son casos similares. EE.UU. se encuentra con los
ingleses y franceses que se rebelan contra la superpotencia y la U.R.S.S. también ve cómo tiene un socio
41
díscolo que cuestiona su poder como superpotencia y al que debe someter, como EE.UU. somete a los que le
cuestionan.
La política de Kruschev comenzó a verse cuestionada a principios de los años ´60. Las dificultades
económicas y, específicamente, el no alcanzar unos objetivos en la planificación de la agricultura, así como
los escasos éxitos en política exterior, hicieron debilitarse a Kruschev. En 1964 una revuelta palaciega hará
retirarse Kruschev de la escena política. Esta retirada da lugar a una fase de transición en la que el poder está
en manos de una actuación colectiva, la troika del 64, de la que pronto destaca Breznev que permanecerá
hasta 984 al frente del Partido. Breznev (o Brechnev) será el centro fundamental del poder político de la
U.R.S.S. y representa, frente a Kruschev, una fase de inmovilismo y de menor flexibilidad.
La experiencia a la que se enfrenta la U.R.S.S. de Breznev con las democracias populares será la crisis de
Checoslovaquia de agosto de 1968.
Checoslovaquia:
Checoslovaquia era, a mediados de los ´60, uno de los elementos más débiles de las democracias populares de
la Europa oriental. Atravesaba una grave crisis económica que la situaba con una renta nacional muy baja
dentro de las democracias populares. A la crisis económica se une una importante crisis política que nacía de
varias consideraciones:
• La cuestión eslovaca: dentro de Checoslovaquia había dos grandes conjuntos nacionales, la parte
checa y la parte eslovaca. El poder político estaba prácticamente monopolizado por los sectores
checos, en tanto que la parte eslovaca no tenía un mismo reconocimiento político y jurídico respecto a
los checos. De la parte eslovaca saldrán los principales líderes del 68.
• El inmenso debate que el PCCh vivía entre ortodoxos y reformistas sobre cómo afrontar la crisis
económica de Checoslovaquia, así como el problema nacional que afectaba al país.
En 1968 explotan todas estas crisis. Inicialmente, Novotny se va a hacer cargo de la secretaría general del
PCCh, en un intento por buscar una salida conciliadora entre ortodoxos y reformistas. Sin embargo, esta salida
se muestra bloqueada y los reformistas se harán con el control de la situación a través de la figura de A.
Dubcek, eslovaco, que en el 68 se hace con la secretaría general del PCCh y que pondrá en marcha el llamado
Programa de Acción que ha pasado a ser conocido como el programa del socialismo de rostro humano. Para
entender el control de Dubcek en Checoslovaquia hay que ver el apoyo de los intelectuales checoslovacos a
los reformistas. Los intelectuales eran un poder fáctico que se agrupaban en asociaciones, de las que
destacaban algunas. Con este respaldo Dubcek se hace con el poder.
El Programa de Acción de Dubcek del 68 no es un ataque al sistema socialista ni un cuestionamiento de los
fundamentos ideológicos del socialismo, ni en lo económico ni en los político, sino que es un programa
reformista que quiere acabar con los vicios del estalinismo adecuando la realidad checoslovaca al socialismo.
En abril del 68 los grupos reformistas en el poder aprueban el Programa de Acción. No se plantean cuestiones
contra los planteamientos socialistas en lo económico, o contra el papel dirigente del PCCh, no conducía, e
definitiva, a la implantación de la democracia occidental.
Cuando ese programa se aprueba se adoptan las primeras reformas: disminución de la censura, organización
constitucional de los dos ámbitos de Checoslovaquia y un mayor reconocimiento de las confesiones religiosas.
Llegados a este punto, la clave era saber la respuesta que la U.R.S.S. (el PCUS) iba a dar a esta situación. A
pesar de que el proyecto checoslovaco no atentaba los fundamentos socialistas, Moscú intenta frenar el
proceso checoslovaco porque podía abrir una nueva crisis como la de Hungría o Polonia, ambas del 56, y
porque, además, el campo de las democracias populares en el 68 estaba comenzando a resquebrajarse por otro
42
aliado: Rumania. Rumania cuestiona el liderazgo de la U.R.S.S. aunque más progresivamente que
Checoslovaquia, así se está separando del control soviético. Lo que podía debilitar el poder de la U.R.S.S.
Se constituye el grupo de los cinco (U.R.S.S., Polonia, RDA, Hungría y Bulgaria) que redacta un manifiesto
exigiendo la vuelta a la ortodoxia socialista en Checoslovaquia. Se denuncia la aparición de las fuerzas
antisocialistas en el país y el carácter contrarrevolucionario de los acontecimientos.
Postulan una ofensiva contra esta situación en Checoslovaquia. Esto era el preámbulo de la salida militar que
se toma para la crisis checoslovaca. Hay 3 decisiones que adopta el poder checoslovaco y que conducen a que
en agosto del 68 las tropas del Pacto de Varsovia ocupen Praga. Estas decisiones son:
• La depuración que el gobierno checoslovaco hará dentro de sus cuerpos de seguridad, eliminando a
agentes soviéticos.
• El cambio constitucional respecto al papel del PCCh.
• La intensificación de las relaciones entre Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumania.
En el verano de 1968 Tito y el dirigente rumano vuelan a Praga. A la U.R.S.S. le parece que se está creando
un bloque independiente que se ha de neutralizar. En agosto de ese mismo año, las tropas del Pacto de
Varsovia, en concreto las de el Grupo de los Cinco, ocupan Praga, acaban con la experiencia del conspirador
del movimiento checoslovaco. A Husak (presidente del movimiento checo) se le quitó el poder y se le mandó
a otro sitio.
La intervención en Checoslovaquia se justificó con lo que iba a ser después una nueva doctrina que la
U.R.S.S. defenderá desde ahora para seguir controlando el mundo de las democracias populares. Esta teoría es
la de la llamada soberanía limitada, doctrina obra de Kovalev e inspirada por Breznev. Esta teoría dice que
cada país es soberano pero que su soberanía está condicionada al hecho de que su evolución no ponga en
peligro las conquistas del socialismo. Por lo tanto, la soberanía estaba por debajo del internacionalismo
proletario. Y cuando un país podía poner en peligro dichas conquistas la intervención estaba justificada.
Esta doctrina la aplica la U.R.S.S. desde finales de los ´60 hasta que, desde más o menos el 82, decae con la
caída de Breznev y por los acontecimientos de Polonia (con el sindicato Solidaridad). En esta etapa hay dos
acontecimientos:
• Crisis de Afganistán de diciembre de 1979.
• Crisis de Polonia de 1981−82.
Afganistán:
En el 78 este país es una monarquía en fase de disolución, de crisis interna. Una monarquía que es tumbada
por un golpe de Estado liderado por diversas fuerzas, destacando los comunistas afganos. El control de los
comunistas en Afganistán degenera en una guerra civil entre distintos sectores comunistas, lo que obliga a la
U.R.S.S. en diciembre del 79 a invadir el territorio para fortalecer a uno de los líderes comunistas, controlando
la situación del país limítrofe.
Esta invasión se justifica aplicando el concepto de la soberanía limitada; en este caso, considerando que un
país que ha entrado en la órbita socialista tiene que consolidar su socialismo y no puede salirse de él, porque
perjudicaría al conjunto de las conquistas sociales del socialismo.
Esto se convirtió en un avispero, como Vietnam para EE.UU., y perjudicó a la U.R.S.S. y sólo Gorbachov con
se acabó abandonando Afganistán. En realidad, esa intervención se debía a razones sociopolíticas: en ese
momento se ha asistido a la caída del Sháh de Persia en Irán donde triunfan los musulmanes y este es un
Estado muy inestable, tradicionalmente aliado de EE.UU.. Pero en ese momento estaba en malas relaciones
43
con éste (por aquello de la embajada de Teherán). La U.R.S.S. temía una intervención norteamericana allí
consolidándose. La U.R.S.S. se adelanta (la invasión de Afganistán es para tener acceso al Índico). Esta
intervención supuso un debate en los partidos comunistas europeos: el PCF lo apoyará, el español y el italiano
no. Vemos una ruptura en el movimiento comunista internacional.
Polonia:
A principios de los ´80 hay una crisis política debido a:
• Por una parte al papel principal de la iglesia católica, que se intensifica cuando el arzobispo de Cracovia se
convierte en el Papa Juan Pablo II.
• La crisis económica del Estado polaco, que precipita la aparición de un movimiento obrero al margen de las
estructuras del Partido Comunista y del sindicalismo oficial. Un sindicato libre en torno a la ciudad de
Gudans, llamado Solidaridad, que va a ser reconocido oficialmente en el verano de 1980. Walesa será su
principal líder.
• La intensificación de un sentimiento nacionalista auspiciado por los círculos intelectuales.
La situación de crisis se abre en 1981 por los conflictos entre el gobierno y Solidaridad, que será la principal
fuerza política social de Polonia con cerca de 10 millones de militantes. La crisis entre el poder político y el
sindicalismo libre empuja a la U.R.S.S. a considerar una salida a la crisis polaca.
En este momento hay una transición en la jefatura del PCUS tras la muerte de Breznev. Así, los soviéticos
optan por una salida propiamente polaca a la crisis. Esto significa el reforzamiento del poder de los
comunistas polacos. En diciembre se produce un golpe de Estado militar (auspiciado por la U.R.S.S.) que
llevará a un prosoviético al poder, Jarvzelski. Un golpe militar que tiene como derivaciones inmediatas el
establecimiento de un estado de sitio, la ilegalización de Solidaridad (en 982) y el incremento de la
representación sobre la iglesia católica polaca, que ha entrado actuando junto a Solidaridad y frente al poder
comunista. Esta situación va a ir modificando la posición polaca a lo lago de los ´80 debido a dos
circunstancias:
• El papel social relevante que el sindicalismo libre sigue teniendo, al igual que la jerarquía católica.
• Los cambios que se producen en la U.R.S.S. desde 1984 con la llegada de Gorbachov.
Así, a partir de 1985 Jarvzelski busca la colaboración con la jerarquía católica, con el sindicalismo libre y abre
a Polonia a los países occidentales. Viaja a Francia para firmar un acuerdo financiero con occidente que saque
a Polonia de la crisis económica.
El día de Navidad de 1991 Gorbachov se dirigirá a los ciudadanos de la U.R.S.S. diciéndoles que dimitía
como presidente de la U.R.S.S. Con este discurso desaparecía la U.R.S.S. Un proceso que se pone en marcha
en 1984 en el momento en que Gorbachov asume la dirección de la superpotencia. Sus reformas van a crear
tal contradicción en el seno del sistema soviético que la crisis creada tiene como consecuencia la desaparición
del Estado. ¿Porqué fracasaron las reformas? Hay que tener en cuenta una serie de factores que tienen que ver
con una grave crisis económica y social; con una oposición férrea de las estructuras burocráticas de la
U.R.S.S., con el escaso respaldo que en los propios sectores reformistas Gorbachov logró obtener y con la
descomposición del bloque de las democracias populares a partir de 1985. Un proceso de cambio político
respaldado por la propia U.R.S.S.. Y tiene que ver con la aparición del problema de las nacionalidades que la
U.R.S.S. había siempre vivido desde los zares.
A parte de esto, la desaparición de la U.R.S.S. va a crear en el ámbito intelectual conservador la idea de que
hemos llegado al final de la Historia.
Llegada y fracaso de Gorbachov al poder:
44
Breznev muere en 1982 dejando a la U.R.S.S. en una posición internacional muy fuerte. Pero internamente su
situación es muy difícil, especialmente en lo económico y social. Ha desarrollado una economía sobre el
desarrollo de los bienes de producción sacrificando a los bienes de consumo: el nivel de vida de la población
está muy erosionado a principios de los ´80. En este sentido, juega un papel importante la estrategia americana
de la guerra de las galaxias, que obliga a la U.R.S.S. a iniciar un proceso de rearme absoluto.
Esta dislocación de la economía soviética coincide con un proceso de crisis política. La sucesión de Breznev
se complica al no haber continuidad en el proyecto político, pues sus sucesores mueren en el intervalo de 2
años: Yuri Andropov y Chernienko.
No hay pues continuidad en la jefatura del poder político. Hay que decir que Andropov y Chernienko sueñan
introducir reformas económicas para salir de la crisis. Tras su muerte el PCUS opta por llevar a la jefatura a
un hombre más joven que posibilite esa continuidad en el poder. El personaje que mejor se identifica con este
perfil será Gorbachov, especialista en temas agrícolas, y que llega al poder en 1984. A partir de 1985 empieza
a ejecutar un proceso de cambio.
La óptica de Gorbachov es poner en marcha un proceso de reformas que, inicialmente, deben comenzar por
los aspectos políticos, y una vez consolidados éstos, entrar en el campo de las reformas económicas. Este
programa tendrá dos elementos esenciales: la Perestroika (reconstrucción o reforma) y la Gladsnot
(transparencia informativa en el seno de la U.R.S.S.).
Desde el punto de vista político la etapa de Gorbachov tiene dos momentos principales:
• 1985−1988: intenta rodearse de sectores afines políticamente (reformistas como Yeltsin) e ir liquidando
progresivamente a los sectores más conservadores en la burocracia del Partido.
• 1988−final: reforma constitucional cuyo objetivo era el de permitir un mayor debate y libertad en el
proceso electoral de la U.R.S.S.. Las elecciones al soviet van a seguir dominadas por el PCUS, pero la
reforma constitucional permite la aparición de candidatos libres aunque con el visto bueno del PCUS. Esto
genera un profundo debate en la U.R.S.S. y en el propio Partido como no se había vivido desde 1928.
De esta forma van a aparecer dos sectores políticos:
• Conservadores, en torno a Ligachov.
• Reformistas, en torno a Yeltsin.
Las elecciones de 1989 muestran la fuerza que los reformistas tienen.
Puesto en marcha el proceso político, Gorbachov va a empezar su segunda orientación que son las reformas
económicas, caracterizadas por una gran cantidad de decretos que pretenden liberalizar la economía y
apartarla de todo sentido burocrático.
Se va estableciendo un sector privado en la agricultura, comercio y la pequeña industria. Al mismo tiempo se
inicia el desmantelamiento de la estructura burocrática de la planificación económica y la liquidación de
empresas muy deficitarias.
Esta reforma económica estaba planteada a 5 años y tenía como referencia fundamental el llamado gosplan,
que era el elemento a través del cual se planificaba la economía de la U.R.S.S.: para terminar con la
planificación Gorbi acentuó el poder del Gosplan. Esto era una contradicción pero no había otra opción pues
el Gosplan era el instrumento que controlaba la economía: el Gosplan estaba destinado a desaparecer y, a la
vez, dirigir la reforma. Así, los elementos burocráticos que iban a desaparecer se convirtieron en oposición.
También hay una oposición por las consecuencias sociales inmediatas de la reforma: se disparó el paro, lo que
provocó los primeros movimientos huelguísticos que contribuyeron a desestabilizar aun más la situación.
45
Políticamente, en el año 1990 Gorbachov se encuentra aislado. Insiste en su posición de centro reformista,
pero se ve criticado por los conservadores y abandonado por los sectores radicales que consideran que la
reforma debe de ser aún más profunda; unos radicales que van aglutinándose en torno a Yeltsin.
Desde 1990 la situación es de colapso general. Se asiste por una parte a la descomposición del régimen
socialista y, por otra, al estallido interno de la U.R.S.S.. Un doble proceso sobre el cual están actuando tres
factores:
• Crisis económica.
• Fenómeno de las nacionalidades.
• Desaparición del bloque socialista (democracias populares).
• Crisis económica.
La economía entra en un proceso de colapso del sistema. Se dispara la inflación y las reformas se ven
detenidas. La producción de bienes de consumo se ve frenada. Por primera vez desde 1917 la U.R.S.S. tiene
que acudir al préstamo internacional para financiar su economía. También por primera vez tiene que aceptar
ayuda internacional para abastecer a ciertas repúblicas.
• Nacionalismos.
Había sido un problema desde el poder zarista. La U.R.S.S. se había configurado como un mosaico de pueblos
y etnias diferentes sobre los cuales había imperado un ideal superior −el socialismo− capaz de superar esa
fractura interna. Los problemas fundamentales son:
• la existencia de un conjunto de estados que habían tenido una experiencia política distinta a la de la
U.R.S.S.: las provincias bálticas (Estonia, Letonia, Lituania) que mantienen su independencia nacional
hasta 1941. Además, éstos estados presentaban peculiaridades; no eran estados eslavos ni ortodoxos en lo
religioso y culturalmente se habían mantenido fuera de la influencia rusa. En 1990 eran los miembros más
desarrollados de la U.R.S.S., manteniendo unos niveles de calidad de vida superiores y que consideraban
que su economía vivía lastrada por mantenerse dentro de la U.R.S.S.. Por esto, las Repúblicas Bálticas
constituían un enclave geopolítico fundamental: cierran el acceso al mar Báltico y es la salida fundamental
de la flota rusa junto a Crimea (en el mar Negro). Además, poseen las principales conducciones de gas y
petróleo de Rusia, que atraviesan su territorio.
• La existencia, en la U.R.S.S., de una distinción entre el norte y el sur. Entre las repúblicas más
desarrolladas y otras más marginales.
• Existía una cierta prepotencia rusa. Tradicionalmente esto había sido el centro de decisiones en lo político y
económico y esto se había convertido en el deseo de rusificar a las otras comunidades de la U.R.S.S..
El estallido interno de la U.R.S.S. comienza en las Repúblicas Bálticas. Entre 1988 y 1991 van poniendo las
iniciativas para la independencia. Moscú reacciona utilizando la fuerza (enero 1991) para poder neutralizar el
proceso. Sin embargo, a la larga es una situación irreversible y entre febrero y agosto de 1991 las tres
repúblicas logran la independencia.
Junto a estos problemas también los hay en la propia Federación Rusa, ya que Yeltsin cuestiona el sistema
federal de la U.R.S.S. Yeltsin aprueba un decreto por el cual establecía que las leyes de la Federación estaban
por encima de las soviéticas. Suponía cuestionar directamente el tratado de 1922 que había establecido la
estructura de la U.R.S.S.. El ejemplo de Yeltsin va a ser seguido por otras repúblicas del momento. Ante este
estado de descomposición, Gorbachov intentó mantener los lazos entre las repúblicas: se firma el tratado de
la Venida (¿?) (finales de 1988), que buscaba mantener los lazos mínimos para que la federación de la
U.R.S.S. pudiera mantenerse. Esta iniciativa de Gorbachov no tuvo éxito porque en agosto de 1991 un golpe
de Estado intentó la recuperación del poder por los conservadores. Un golpe neutralizado pero que supuso la
muerte política de Gorbachov y la desaparición de la U.R.S.S. el 25 de diciembre de 1991. Se asistía así al
46
final de la guerra fría (la guerra fría ha muerto ¡viva la guerra fría!).
FIN DE LA ASIGNATURA
1
Propósitos:
• Mantener la paz y seguridad internacionales.
• Mantener relaciones de amistad en las RR. II.
• Mantener la cooperación internacional económica, social y cultural.
• Servir como centro que armonice las relaciones.
Principios:
• Igualdad
• El cumplimiento de los objetivos de buena fe.
• Arreglar los problemas por medios pacíficos.
• No recurrir a la fuerza o la amenaza.
• Prestar ayuda a las Naciones Unidas y seguir sus decisiones.
• Los que no pertenezcan a las Naciones Unidas seguirán también sus principios.
• Las Naciones Unidas no interferirán en política interior.
Una de las primeras medidas de las Naciones Unidas fue la de crear en 1946 una Comisión de Energía
Atómica. En la primera reunión de esta comisión, Bernard M. Baruch presentó, en nombre de los EE.UU., un
plan para crear una Autoridad de Desarrollo Atómico Internacional que tendría exclusivo control y posesión
de cualquier actividad nuclear potencialmente útil para la guerra y tendría también derecho a inspeccionar
todas las demás actividades atómicas . Una vez que se contase con un control internacional efectivo, los
EE.UU. destruirían su arsenal. Pero los EE.UU. no podrían destruir sus avanzados conocimientos y retrasaría
los avances de la U.R.S.S. en física nuclear; además, suponía la anulación, en este campo, del veto.
Calvocoressi, P. Hª política del mundo contemporáneo. Pág. 12.
Declaración sobre los problemas de los pueblos dependientes:
• Declarar que el colonialismo [..] es un mal al que hay que poner fin.
• Declarar que la situación de los pueblos sometidos a un yugo extranjero [..] constituye una negación a los
derechos fundamentales del hombre, la Carta de las Naciones Unidas y la paz.
• Se llama la atención a las principales potencias mundiales.
• Se pide la libertad y la independencia para estos pueblos.
Comunicado final de la Conferencia de Bandung, de 14 de abril de 1955.
47
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