LENGUA CASTELLANA – DBH-3 – 2014-15
LO FEO y LO COTIDIANO.
Para realizar el proyecto, tienes que leer estos textos y responder a las cuestiones
correspondientes:
Siglos de Oro.
1. La fealdad en el siglo XVI: la sociedad. Primer tratado del Lazarillo:
http://www.elhuevodechocolate.com/cuentos/lazaro1.htm Lee por lo menos hasta el episodio del
jarro de vino, incluido.
CUESTIONES:
 ¿Qué puedes destacar de este texto que se relacione con lo feo?
 Relaciona el texto con la fealdad física y la fealdad moral.
 ¿Quién narra la historia? ¿Con qué intención?
 ¿Qué características del ciego destaca el narrador al describirlo?
 ¿Qué tiene de feo la sociedad en la que vive Lázaro?
2. Cervantes, Novelas ejemplares.Autorretrato:
"Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres
ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que
fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no
tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos
con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que
morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La
Galatea y de Don Quijote de la Mancha , y del que hizo el Viaje del Parnaso , a imitación del de
César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su
dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y
medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de
Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa,
por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver
los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo
Quinto, de felice memoria".
CUESTIONES:
 ¿Qué tipo de descripción realiza Cervantes?
 ¿Qué pretende con ella?
 ¿Qué quiere decir Cervantes con: aunque parece fea, él la tiene por hermosa?
 ¿Responde Cervantes a la definición de cortesano? ¿Por qué?
 Explica la expresión: hijo del rayo de la guerra.
3. El Quijote. Episodio de los molinos de viento.
CAPÍTULO VIII
Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura
de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación
En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así
como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves
allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien
pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer,
que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la
tierra.
—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.
—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener
algunos de casi dos leguas.
—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son
gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del
viento, hacen andar la piedra del molino.
—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras:
ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a
entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su
escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes,
aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su
escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en
voces altas:
—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.
Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual
visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.
Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole
que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a
todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una
lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí
al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a
socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el
golpe que dio con él Rocinante.
—¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo
que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales
en la cabeza?
—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que
otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel
sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por
quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de
poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.
—Dios lo haga como puede —respondió Sancho Panza.
Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y,
hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don
Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy
pasajero; sino que iba muy pesaroso, por haberle faltado la lanza; y diciéndoselo a su escudero, le
dijo:
—Yo me acuerdo haber leído que un caballero español llamado Diego Pérez de Vargas,
habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con
él hizo tales cosas aquel día y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre «Machuca»,
y así él como sus descendientes se llamaron desde aquel día en adelante «Vargas y Machuca».
Hete dicho esto porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco,
tal y tan bueno como aquel que me imagino; y pienso hacer con él tales hazañas, que tú te tengas
por bien afortunado de haber merecido venir a vellas y a ser testigo de cosas que apenas podrán
ser creídas.
—A la mano de Dios —dijo Sancho—. Yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice;
pero enderécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la
caída.
—Así es la verdad —respondió don Quijote—, y si no me quejo del dolor, es porque no
es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.
—Si eso es así, no tengo yo que replicar —respondió Sancho—; pero sabe Dios si yo me
holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De mí sé decir que me he de
quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los
caballeros andantes eso del no quejarse.
CUESTIONES:
 Los molinos, elemento usual en el paisaje de aquella tierra y época, cobran una especial
importancia en este capítulo, ¿cuál? ¿Qué lo hace posible?
 ¿Qué figura literaria destaca en la descripción de los gigantes?
 ¿Qué dos personajes dialogan en este pasaje? ¿Qué relación les une? ¿En qué se diferencian?
 ¿Por qué Don Quijote decide enfrentarse a los molinos-gigantes?
4. Francisco de Quevedo: A una nariz.
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.
CUESTIONES:
 ¿Qué intención tiene el poeta en este poema?
 ¿Qué clase de poema es? Explica la métrica.
 ¿Qué figuras literarias destacan?
 ¿Alguna palabra inventada? ¿Qué quiere expresar?
 ¿Con qué elementos identifica la nariz?

¿A qué religión hace referencia? ¿Por qué?
5. Algunos de los versos más irrespetuosos y soeces de Francisco de Quevedo:
Descripción de la hermosura
Piojos cría el cabello más dorado,
lagañas hace el ojo más vistoso,
en la nariz del rostro más hermoso
el asqueroso moco está enredado.
La boca de clavel más encarnado
tal vez regüelda a hálito fatigoso,
y la mano más blanca es muy forzoso
que al culo de su dueño haya llegado.
El mejor papo de la dama mea
y [a] dos dedos del culo vive y mora,
y cuando aquesta caga, es mierda pura.
Esto tiene la hermosa y más la fea,
veis aquí el muladar que os enamora,
cágome en el Amor y en su hermosura.
…………………………
"La vida empieza en lágrimas y caca,
Luego viene la mu, con mama y coco,
Síguense las viruelas, baba y moco,
Y luego llega el trompo y la matraca."
……………………………………
"La voz del ojo, que llamamos pedo
(ruiseñor de los putos) detenida,
da muerte a la salud más presumida,
y el propio Preste Juan le tiene miedo".
CUESTIONES:
 ¿Qué efecto quiere conseguir Quevedo en el soneto? ¿Cómo lo consigue?
6.
Luis de Góngora: Letrilla.
Ándeme yo caliente
y ríase la gente.
5
10
15
20
25
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
30
35
40
yo, conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.
Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama,
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.
Pues Amor es tan crüel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.
CUESTIONES:
 ¿Qué elementos cotidianos cobran en este poema especial relevancia? ¿Por qué?
 ¿Quiénes son Leandro, Píramo, Tisbe y Filomena?
 ¿Por qué Amor está escrito con mayúscula?
 ¿Qué es la blanca o roja corriente?
El siglo XX.
La poesía de las cosas cotidianas
Hay días en que los relojes, las tazas, los sombreros o las llaves son simplemente objetos cotidianos,
pobladores imprecisos de las casas, que se llevan con descuido de un lado a otro de los cuartos. Pero
hay también cuando esos mismos enseres habituales se cubren de importancia inesperada y pueden
suscitar revelaciones que les convierten en tema de un poema.
La poesía sobre objetos cotidianos es una de las formas que el poeta tiene de desprender sentidos
trascendentes desde su realidad más inmediata. No hablo de baúles misteriosos, antiguos medallones
o estatuillas de precio incalculable; hablo de las cosas más comunes y anodinas, aquellas sobre las
que nadie piensa mucho: tiliches, utensilios, cosas de la vida diaria que terminan siendo de repente
una especie de lado visible del espíritu.
Pablo Neruda: Oda a los Calcetines, donde Neruda logra, a partir de un motivo tan trivial, escribir un
texto que, escapando de las frases obvias, nos habla del tiempo y del amor.
"Resistí la tentación
aguda de guardarlos como los colegiales
preservan las luciérnagas,
como los eruditos coleccionan
documentos sagrados,
resistí el impulso furioso de ponerlas
en una jaula de oro y darles cada
día alpiste y pulpa de melón rosado.
Como descubridores que en la selva
entregan el rarísimo venado verde
al asador y se lo comen con remordimiento,
estiré los pies y me enfundé
los bellos calcetines, y luego los zapatos.
Y es esta la moral de mi Oda:
Dos veces es belleza la belleza,
y lo que es bueno es doblemente bueno,
cuando se trata de dos calcetines
de lana en el invierno."
Fragmento de Oda a los Calcetines de Pablo Neruda
Pablo Neruda: de Las cosas
Mi armario se estremece si lo abro y me asomo,
las sábanas son sábanas cuando me echo sobre ellas
y la cama se queja cuando yo me levanto.
¿Qué será de las cosas cuando el hombre se acabe?
Como perros las cosas no existen sin el amo.
Jorge Luis Borges escribió sobre la persistencia de los objetos que nos sirven con ciega lealtad,
nuestras cosas que se quedan en el mundo cuando el resto de nosotros falta:
"¡Cuántas cosas,/ limas, umbrales, atlas, copas, clavos,/ nos sirven como tácitos
esclavos,/ ciegas y extrañamente sigilosas!/ Durarán más allá de nuestro olvido;/no
sabrán nunca que nos hemos ido. (Las Cosas).
Eliseo Diego. Poema Las Herramientas todas del hombre:
Estas son las navajas de filo exacto con que se afeita el tiempo.
Y estas tijeras para cortar los paños,
para cortar los hipogrifos y las flores
y cortar las máscaras y todas las tramas y, en fin,
para cortar la vida misma del hombre, que es un hilo.
Estas son las sierras y serruchos -también cuchillos, sin duda, pero imaginados
de tal modo que los propios defectos del borde sirvan al propósito.
Y esta es una cuchara que alude a los principios y a las postrimerías
y en resumen
al incalificable desvalimiento del hombre.
Antonio Machado, el poeta español, describió en Las Moscas la manera en que la realidad más
común, aquella que de tan presente se nos hace imperceptible, es la que consigo lleva la cifra de lo
que ha tenido lugar, pues incluso en las "vulgares moscas" puede el de mirada atenta abrir la puerta
más distante del olvido.
Y en la aborrecida escuela
raudas moscas divertidas,
perseguidas, perseguidas,
por amor de lo que vuela.
Yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas
ni brilláis cual mariposas,
pequeñitas, revoltosas,
vosotras amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.
Gerardo Diego: de Guitarra
"La guitarra es un pozo
con viento en vez de agua"
de Reloj
Quiróptero
de una paciencia extraordinaria
no exenta de crueldad,
sobre todo
con los ajedrecistas y lo novios.
Gloria Fuertes: de Objetos y apariciones
Monumentos a cada momento
hechos con los desechos de cada momento:
jaulas de infinito.
Canicas, botones, dedales, dados,
alfileres, timbres, cuentas de vidrio:
cuentos del tiempo.
Octavio Paz: de Balada para mis juguetes
Han pasado calendarios
y se han despoblado los minutos de mi vida
y aquellos amigos a quienes di un nombre y una historia,
ciudadanos de mi cuarto
no sobrevivieron a mis guerras.
Ahora -en tiempos del deshielocuando la infancia y la muerte
me juegan a los dados con mis manos
pido asilo entre mis juguetes
aunque sea ya un extranjero
en ese país de luces y fantasmas.
Ramón Cote Baraibar:
El reloj de arena
juega
a llenarse de luz
a vaciarse de sombra
Nosotros le damos vuelta
jugamos a no perdernos:
nos vaciarnos de luz
nos llenarnos de sombra.
CUESTIONES:
•
Resume cada poema o fragmento en una frase.
Descargar

Textos tercera evaluacion_lo feo y lo cotidoano