DE I’BECCHI AL CIELO
1817: Caserío de I’Becchi, en la campiña piamontesa, a 30 kilómetros de Turín.
Casi en lo más alto de la loma, se escuchan llantos de un niño que se resiste a salir,
y una mujer fuerte que dice a su hijo más pequeño: “Pobre hijo mío, ven conmigo;
ya no tienes papá”. Como si Margarita tuviera poco quedando viuda con tres
muchachos y una suegra anciana, pronto llegó la miseria, reclamando un lugar.
Mataron al ternero, su carne fue trocada por otros productos, y Juanito aprendió a
la fuerza que la confianza en la Providencia y el sacrificio van juntos.
1824: en el mismo caserío de I’Becchi. “Hazte humilde, fuerte y robusto...”. Juanito
despierta y comparte el sueño con su familia. Cada uno lo interpreta. José le
anunció un futuro de pastor y Margarita vislumbró que sería sacerdote. Antonio
dijo: Si no trabajas, serás un capo maffia. Juan se plegó a la opinión de su abuela
(“No hay que hacer caso a esas cosas”), pero nunca pudo olvidar aquel sueño. Ha
comenzado su tiempo de saltimbanqui catequista.
1825: Misión en Buttigliera... De todos los villorrios bajan rudos piamonteses a
escuchar a los misioneros. Volviendo a casa, la gente de Morialdo se mezcla con sus
vecinos de I’Becchi. Al cura Calosso le llama la atención ver a un chiquilín de
cabello ensortijado, que marcha solo en la multitud. “¡A ver qué entendiste!”, lo
desafía. Deslumbrado por su memoria e inteligencia, se ofrece a ser su maestro. En
Moncucco, los Moglia lo admiran por su celo en alternar los libros con la azada, el
rebaño, la siega y el ordeñe.
1830: Dividida la herencia del padre, Antonio ya no tiene por qué reclamar
braceros. “Para no perder más tiempo resolvimos que yo fuera a Chieri y estudiara
con seriedad”. Y lo hace en la escuela parroquial. Al mismo tiempo, da clases
particulares, trabaja en una fonda, aprende oficios e inventa la Sociedad de la
Alegría.
1835: I’Becchi. Con veinte años Juan ingresa al seminario de Chieri. Su madre lo
despide así: “Querido Juan, ahora vestirás sotana... Cuando viniste al mundo te
consagré a la Santísima Virgen; al iniciar los estudios te recomendé su devoción;
ahora te aconsejo ser todo suyo: ama a los compañeros devotos de María y, si
llegas a ser sacerdote, recomienda y propaga siempre la devoción a María”.
1841, Fiesta de la Santísima Trinidad en la catedral de Turín. Mons. Luis Franzoni
ordena sacerdote a Juan Bosco. Al día siguiente, Don Bosco celebra en la iglesia de
San Francisco. Al día siguiente, en la Consolata. El miércoles, se va acercando a los
suyos y celebra en Chieri. Y el jueves de Corpus Christi, sus vecinos y amigos
llenan la iglesia de Castelnuovo. “Il nostro Gioann è prete”. Por consejo de Don
Cafasso, su director espiritual y amigo, se muda al Convitto, un centro de estudios
para eclesiásticos, preparándose mejor para el ministerio.
Valdocco por esos años. De Turín, la capital del reino del Piamonte, apenas un
suburbio. Por esa razón había terrenos baratos, para que cuanto loco idealista
lograra lo que quisiera. Ahí, el canónigo José B. Cottolengo fundó su hospicio para
enfermos mentales, huérfanos y desamparados. A dos cuadras la Marquesa Barolo
levantó el hospital Sta. Filomena, el Refugio para muchachas pobres y abandonadas
y el convento de las Magdalenas. Don Cafasso vivía a quince cuadras, en el
Convitto. Apenas podía, dedicaba su ministerio a los presos, en particular a los
condenados a muerte, hasta el último momento. El monumento a “Il Prete della
Forca” (el cura de la horca) lo recuerda en el lugar donde se hacían las ejecuciones.
Ahí, entre esos vecinos, el 5 de abril de 1846 Don Bosco alquila un espacio techado
de 15 x 6 para reunir a sus muchachos.
1846, Valdocco - Cobertizo Pinardi. Aquellos muchachos a quienes habían corrido
de los patios de la iglesia de San Francisco, de Casa Moretta, de los molinos del
Dora, del campo de los hermanos Filippi; los albañilitos, lustrabotas, y aprendices
analfabetos que seguían a Don Bosco ahora tenían su casa y un patio para jugar.
¡Era Pascua! La compra definitiva de todo el edificio y sus alrededores se hizo en
febrero de 1851. Entonces comienza la construcción de la iglesia de San Francisco
de Sales.
1862, Valdocco. Habitaciones de Don Bosco: profesan los primeros 22 salesianos.
Don Bosco les dice: “Una razón que me anima a confiar en esta Sociedad es el fin
que nos hemos propuesto: buscar la mayor gloria de Dios y la salvación de las
almas... De aquí a veinticinco o treinta años, si el Señor nos bendice como hasta
ahora, llegaremos a muchas partes del mundo. Unos estarán predicando para
evangelizar al pueblo humilde, otros educarán a los niños abandonados, aquéllos
darán clase, éstos escribirán y propagarán libros buenos... íCuánto bien se hará!”.
1865 – 1868, Valdocco. Construcción y bendición de la Basílica de María
Auxiliadora. En su cúpula se lee: “Ésta es mi casa. De aquí saldrá mi gloria”. A
partir de entonces, ésa es la iglesia madre de la congregación y centro espiritual de
toda la Familia Salesiana. Desde 1875 en adelante, han salido 143 expediciones
misioneras, que han llegado a los cinco continentes. En febrero de 1877 abrió sus
puertas el Colegio Pío, y en diciembre llegaron las salesianas. De ahí en adelante,
es nuestra historia de todos los días...
Don Bosco: una historia nacida en I’Becchi y madurada en Valdoco, que ha dado
frutos en todo el mundo. La fama de su persona y de su obra mereció elogios hasta
del fundador del comunismo en China, Mao Tse Tung, (1893- 1976) que en su Libro
Rojo, el catecismo que todo chino debía saber de memoria, escribió: “Honrarás a
Juan Bosco, que se cuidó de los humildes y educó a los obreros”. Sin tanta
ideología, ¡podrían agregarse tantas cosas!
A los doscientos años de su nacimiento, ¡cuántos quisieran ir de visita a su casa y
celebrar juntos el cumpleaños? Y, ¡qué más quisiera Don Bosco que poder recibir a
todos, dignamente; y hacerles participar de la Mesa del Padre y de su
hospitalidad...
Hoy, Don Pascual Chávez, superior general de los salesianos y sucesor suyo, nos
invita a todos a I’Becchi y a Valdocco. ¡Vengan, festejemos a Don Bosco en su casa
y en su día! ¡Vengan todos! ¡No falte ninguno! Solo les pido que, para poder recibir
bien a todos, cada uno colabore para que la Basílica esté linda y la casa esté
ordenada y limpia. Que los jóvenes encuentren las cosas de su agrado, y los
veteranos tengan un banco para descansar.
A todos los que quieran ayudar en la restauración y adecuación de los ambientes
para las peregrinaciones del 2015, la inspectoría salesiana de Uruguay pone a
disposición dos cuentas en el BROU:: CC 185-9811 (pesos) y CC 185-11116
(dólares). Titular de ambas: la Sociedad San Francisco de Sales. Se solicita que al
hacer el depósito se indique la intención:”Bicentenario DB”.
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1817: Caserío de I`Becchi, en la campiña