La casualidad
A algunas cuadras de ellos, caminando en su dirección.
- Qué interesante todo lo que comentan, chicos (Pati se acomoda la vincha).
- Si estábamos callados (Jorge).
- Ay, qué detallista, Jorge; Pati decía así en general (Natacha con Rafles tirando de la correa).
- ¿A vos qué es lo que más te gusta, Juliana, amiga? (Pati “todo sonrisas tipo dueña de casa”).
- Y... no… ¿La verdad? (Juliana).
- … (los demás).
- No, pero…
- … (expectación)
- … (silencio Juliana).
- Contanos, amiga, por algo somos nuevos amigos (Natacha sonrisa: ¿Y a ésta qué le pasa?).
- Baterista (Juliana voz tímida).
- ¡¿Có c… có … có mo?! (Natacha: flash, saltó la chapita, adiós térmica, se cayó el sistema, se sobrecalentó la red).
- ¿Está mal? (Juliana hilito de voz).
- ¡Sos mi ídola, Juliana! ¡Toda la vida quise ser baterista! (Natacha).
- ¿Y cómo yo ni sabía, Nati? (Pati).
- Porque ni me dio tiempo decirte, Pati pero, ahora que lo oí, te lo confieso (Nati).
- Pero yo no soy, chicas, eh (Juliana).
- Si recién dijiste (Jorge: ¿cuánto costará regalar una batería?).
- Lo que dije es que me gusta, me gustaría ser (juliana).
- Pero algo tocarás ya (Natacha).
- Tocaba, sí, pero apenas, porque me compraron una.
- ¿Tus papás te compraron? (Natacha se detiene sorprendida).
- Sí, ¿por?
- ¿Tus propios papás? (Pati ojos abiertos).
- Más bien.
- Qué genios (Pati asombro total).
- ¿¡Dónde nacimos nosotras, Pati, dónde nacimos!? (Natacha retoma caminata).
- Ay, no exageres, Nati, que son re buenos nuestros papás (Pati toma del brazo a Natacha).
- Pero ¡¿cómo no somos hijos de ellos también, te imaginás?! (Natacha).
- Sí, ja, tendrían un hermano celoso como el que tengo (Juliana camina mirando el suelo).
- ¡¿Qué te hizo?! (Jorge alerta: ¿hay que reventarlo?).
- Los hermanos más chiquitos siempre hinch… (Pati).
- Es mi hermano mayor; ¡y es más celoso!, no es malo; pero no se aguanta (Juliana).
- Entonces, ¿qué hizo?! (Jorge: ¿lo reviento?).
- Yo les decía a mis papás que quería ser baterista, y primero ellos pensaron que se me había ocurrido nomás, pero
después vieron que me armaba una batería con unas cajas de zapatos, o con cacerolas de la cocina, o con latas y tocaba
con tenedores… yo lo hacía para mostrarles, pero era en serio también, porque me re gustaba jugar a la baterista…
(Juliana).
- Ay, Juli ¿y cómo te inspiraste así? (Natacha fascinada).
- Siempre quise, no sé de dónde me vino, desde chiquita. Y tanto me vieron, taaannnto me vieron que averiguaron con
un profe que da clases para chicos y me compraron una…
- Ge-ni-os, tus papás, son extra planetarios, Juli, un ejemplo para la humanidad. No sé cómo decirte (Natacha).
- Y mi hermano…
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- ¡¿Qué te hizo?! (Jorge alerta).
- Cuando vio que me la habían comprado no se esperó que le compraran algo que él quisiera, le dio un ataque. Me la
trajeron un martes y el domingo siguiente sin decirme nada la desarmó y se llevó los tambores a la cancha de fútbol para
ver un partido con sus amigos… (Juliana).
- … (Jorge se agarró la cara con las manos).
- … y cuando los trajo de vueltas estaban todos abollados, los parches rotos (juliana).
- … (Jorge: lo mato, lo mato, lo mato, lo mato, lo mato, lo mato, lo mato, lo mato… ).
- Yo me quería morir de la bronca (Juliana).
- ¿Y tus papás? (Pati).
- No le dijeron nada, porque se dieron cuenta que habían sido los celos (Juliana).
- ¡Qué “los celos”! ¡Tu hermano fue! (Jorge indignado).
- Si, pero por los celos, digo (Juliana).
- … (Ah… tan tan tan tan tan tan genios no son… Natacha)
Siguieron caminando en silencio. Rafles ya había marcado tanto territorio que ahora tenía que dejar pasar unos
árboles y juntar otro poco porque se había quedado sin con qué marcar, de modo que avanzaban sin desviarse ni
detenerse.
- … (Primero lo reviento y después averiguo cuánto costará una batería… Jorge).
- Uy, chicos, ése es Sebastián, de mi grado (Juliana sorprendida)
- ¡Pati! ¡Es el chico que nos miraba! (Natacha se quedó paralizada, Rafles casi da un salto mortal en el aire por el tirón de
la cuerda).
- ¡Natacha! ¡¿Qué hacemos?! ¡Es ese chico, Nati! (Pati manos a la vincha).
- ¡Sebastián! ¡Hola! (Juliana contenta grita a la otra vereda).
- ¡No! ¡No lo llames! ¡Sí, llamalo! ¡Dejá que pase! ¡Dejá que venga solo! ¡Sigamos, chicos! ¡Peinate, Nati! ¡Hagamos como
si nada! ¡Pati, te corriste la vincha! (Pati y Natacha, al mismo tiempo).
El otro chico se detuvo, saludó con la mano, dudó un segundo, abandonó su camino y cruzó la calle en dirección
de Juliana, Jorge, Rafles, y Combustión 1 y Combustión 2.
Más casualidad
- Hola, chicas.
Saludó Sebastián a sus amigas, tímido y en realidad mirando hacia Natacha y Pati.
- Holamuchogusto (Pati acomodándose la vincha).
- Pará, Pati que no nos saludó todavía a nosotras (Natacha).
- ¿Qué hacés por acá, Sebas? (Juliana).
- Mis abuelos viven cerca y paso el día con ellos (Sebastián).
- Uh, ¿pero son buena onda? (Juliana).
- … (Pati mira).
- Re-buena onda, pero además mi mamá era su hija menor y yo soy el último nieto…
- … (Nati mira).
- Uuuhh, ¡ya me imagino! (Juliana).
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- ¡No, no sabés lo que son! (Sebas).
- ¡Te miman con todo! (Juliana).
- A mí y a mis primos, parece una juguetería su casa (Sebas).
- … (Nati mira).
- Pero a vos más (Juliana).
- … (Pati mira).
- Mi mamá dice que no, pero creo que sí, alquilamos pelis juntos o vamos al cine a ver, pero no de grandes, el abuelo me
invita con los chicos, nos acompaña y vamos a ver todas, pero todas todas todas (Sebas).
- … (Rafles y Jorge miran).
- ¿Y qué saliste a hacer? (juliana).
- … (¿Y, no nos saluda?... Natacha).
- El abuelo me pidió que le busque unas revistas en el kiosc…
- ¡Portate bien, Rafles! (Natacha al perro que estaba quieto).
- Ah, Sebas, mirá, estos chicos son del grado que visitamos (Juliana).
- Sí, me acuerdo (Sebastián bajó mirada, tímido).
- Presentate vos primero ahora, Nati (Pati se tocó la vincha).
- El se llama “Rafles” (Natacha súbito ataque de pánico).
- Pero ella a veces le dice “Raflisunchis” y todo así de cariño (Pati pánico).
- … (Jorge mira).
- Me encantan los perros.
Dijo Sebastián y se agachó a acariciarle la cabeza, pero Rafles se echó panza arriba y abrió las patas.
- ¡Ay, no te digo! No seas grosero, Raflis, sentate bien y tapate (Natacha sonrisa).
- Dejalo, a los perros les encanta que les rasquen la barriga (Sebastián).
- Yo soy Jorge y ellas Natacha y Pati (Jorge).
- Ay, pará, ansioso ¿qué te apurás decirle nuestros nombres si ya le íbamos a decir, nene? (Pati: se saca la vincha, se
pone la vincha).
- ¿Qué soy, una acuarela? Hace media hora que ni me saludan (Jorge hombros levantados).
- Hola… la pasamos re bien la otra vez en el parque (Sebas con Rafles).
- Estuvo alucinante, ahora, yo pensé que nos iban a dar cualquier cantidad de regalos en la pantalla, vieron (Jorge feliz al
recordar).
- ¡Más truchos eran! (Sebastián risa).
- Ay, chicos, no exageren. Nos regalaron ver la peli. Eran re amables con nosotros (las tres chicas al mismo tiempo).
- ¡Qué peli! ¡Ni una papita, loco! (Jorge).
- Totalmente, y nosotros no sé qué nos imaginamos y yo ni llevé nada para comer y miraba la peli y lo único que pensaba
era que tenía hambre (Sebas risas).
- Ay, ¿porrr qué serán así los varones, chicas? (Natacha mano en un cachete tipo señora de barrio “que-no-lo-pue-decreer”).
- Porque son varones, Natacha (Juliana manos en jarra en su cintura, tipo: “qué es-cán-da-lo”).
- Digan que estamos nosotras, chicas (Pati brazos cruzados: “los varones son más infantiles”).
- ¡¿Y cuando la tipa se hizo la anfitriona?! (Sebastián atacado de la risa).
- ¡Me quería morir! ¡Con ese microfonito! “Bienvenidos, ahora van a ver cómo se termina el Planeta” (Jorge imitándola,
risas).
Natacha, Pati y Luciana (miran prevenidas porque ya estaban atacando a-u-na-mu-jer).
- “Niños, pórtense correctamente porque les tenemos que mostrar un desastre de la naturaleza” (Sebastián, atacado de
la risa imitando voz femenina).
- “No hablen cuando vean que todo estalla” (Jorge voz finita, agarrándose la panza).
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- No sean maleducados. Ella estaba trabajando. Sí, y era re amable. Y era su trabajo. Sí, y nos tenía que dar la bienvenida
(las tres chicas al mismo tiempo).
Jorge y Sebastián se secaron las lágrimas de tanto reírse.
- ¿Quieren acompañarme al kiosco? (Sebastián).
- ¡SÍ! (Natacha).
- ¿No íbamos a buscar a los otros? (Juliana desconcertada).
- Ay, Juli, qué ansiosa, ya los vamos a encontrar (Pati mira a Sebastián y se arregla el pelo).
- Porque Sandra, Maite y Vivi con unos chicos del grado de ellos fueron a mi casa (Juliana).
- ¿Para? (Sebastián).
- No sabemos (Juliana).
- Aaaah, sí.. Yo vi que se escribían unas cartas (Sebastián).
- ¿¡Con quien!? (Pati y Natacha).
- A un “Jorg…” ¡Con vos era! ¡A vos! “Jorge” decían (Sebastián cae en la cuenta).
- ¡¿A mí?! (Jorge).
- Ay, qué secretero que sos, Jorge, eh (Natacha reproche ojos finitos).
- ¡Si yo ni recibí nada! (Jorge se defiende).
- … (Sebastián sonrisa suspicaz).
- ¿Habrán hecho un plan vos decís? (Juliana).
- Pero ¿un plan de qué?, chicos (Pati voz de confabular).
- Ni idea, les juro, pero algo hicieron (Sebastián).
- Qué truchos, se pudieron de acuerdo de encontrarse entre ellos y no decir nada, eso hicieron (Jorge).
- Si las cartas decían tu nombre, nene (Natacha).
- Pero no me las mandaron (Jorge).
Silencio. Cálculo de posibilidades. Sospecha. Investigación mental tipo: “¿Qué hubiera hecho si hubieran hecho
lo que hubiera hecho para qué lo habría hecho si lo hubiera hecho?”. Tabla de relaciones: flechita de carta que sale de
Maite une a Rubén con Vivi, y sale flechita que une a Fede, hacemos un círculo, por lo tanto: flechita que sale de Fede
une a carta misteriosa. Estrategias, planes. Cálculo, cálculo.
- ¡Uy, Natacha! ¡Tu mamá! (Jorge señala la otra vereda).
- ¡¿Cómo?! (Que no me vea que este chico me ve… Natacha la saluda con la mano).
- ¡Hola, señora, estamos aquí! (Jorge contento).
- ¡Dejala, Jorge! ¡Después nos vemos en casa, mami! (Natacha sonrisa congelada saluda con la mano tipo “quedate ahí”).
- … (madre de todos modos venía caminando en esta dirección).
- Chicos, sigamos dónde íbamos (hacia los demás). ¡Ahora nos vemos, mami! ¡Qué suerte que vas a casa! (Natacha
saluda tipo: “atrás, mami, para atrás”).
- Viene para acá, Nati (Pati).
- Vamos al kiosco, sigamos, dale Rafles, ¿para qué te metés vos? (Natacha a los demás, al perro, a Jorge).
Parece mentira
Rafles tironea de la cuerda, salta feliz, ladra, pues ve a la mamá de Natacha cruzar la calle y acercarse.
-¡Hola, señora! ¡No sabés las meriendas que prepara! (saluda Jorge y le explica a Sebastián).
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- Chicos, ¿y esta sorpresa, tantos amigos juntos?
- Loquesonlascosasmamá, ya nos íbamos (Natacha tira de la cuerda a Rafles que salta a las piernas de la mamá).
- ¡Calma, Rafles, calma! (la mamá le acaricia la cabeza), Hola ¿y vos quién sos?
- Se llama Sebastián, y ella Juliana y son de la escuela que fuimos a ese parque…
- Los encontramos de casualidad, mami, no te pienses (Natacha).
- Es una mañana de muchas casualidades, ¿saben a quién acabo de saludar? (mamá acaricia a Rafles que está feliz como
si la viera regresar de un viaje interestelar de mil años, y no de hace unas horas).
- ¡A Fede! (Natacha y Pati al mismo tiempo).
- Frío (mamá interesante).
- ¡Un camión de propaganda regalando una play! (Jorge)
- A la maestra de ustedes conversando en un café con la maestra de ustedes dos.
- ¡Uuuh, hacen trammmmmpa! (Pati se agarra cabeza).
- ¿Cómo “trampa”? me dijeron que son amigas hace tiempo; un encanto me pareció la de ustedes (a Luciana).
- Porque se juntan a hablar de nosotros en secreto, mamá, por qué va a ser (Natacha).
- ¿Quién les dijo eso? (mamá).
- Ay, mamá, obbbbbbvio que es así (Natacha).
- ¿¡Las vamos a espiar de sorpresa!? (Sebastián idea).
- Vayan a saludarlas, no a espiarlas (mamá).
- Tengo un plan, decinos cuál bar, mami, vamos y nos escondemos a ver qué dicen de nosotros (Natacha).
- ¡Y las asustamos! (Jorge).
- ¿Qué bar, mami? (Natacha).
- Ni loca les digo (mamá).
- Ella venía de allá, Nati, ¡ya sé cuál es! (Pati).
- Sos una genia, Pati, mamá llevate a Rafles, por favor (Nati).
- Vos lo sacaste a pasear, vos llevalo, tengo que ir a la verdulería (mamá).
- Mamá, es tu hijito también, no seas.
- ¡Llevémoslo y pensamos algo! (Sebastián ojos abiertos).
- Dame ese perro (madre toma correa).
- ¡Pensemos un plan, antes, chicos! (Pati excitación).
- ¡Chicos, si se van no hay plan que sirva! (Jorge alterado).
- Sigan jugando, no vayan a molestarlas (mamá).
- ¡Primero espiemos y después pensamos un plan mientras espiamos! (Sebastián).
- ¡Gracias, mamá, chau, mamá, sos una genia, mami!
Le da un beso Natacha, y sale corriendo junto al grupo. Frenan antes de cruzar la calle, pero no todos al mismo
tiempo… ni con el mismo peso: Jorge empuja al resto, Pati empuja a Jorge, Jorge devuelve el empujón, Natacha empuja
a Jorge. Sebastián intenta separarlos, Juliana lo empuja. Cruzan y siguen corriendo.
En dirección contraria
(no es una película pero ya sabemos que se encontrarán)
- Ahora, chicos, va en serio: el equipo ya está cerrado… (Fede).
- … (Qué plomo… Maite se agarra la cabeza)
- … prometan que no incluimos a ni uno más (Fede).
- Fede, amigo, si ya lo prometimos hace un rato (Rubén).
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- Pero no quiero, chicos, de verdad, así ya estamos bien (Fede).
- ¿¡Y quién incluyó a alguien más?! (Vivi).
- Todavía nadie, pero ustedes las chicas son más tipo de incluir (Fede).
- ¡Yo no incluí a nadie, nene, no digas! (Sandra).
- Ni yo, ¿vos, Vivi? (Sandra).
- ¡A quién voy a incluir si estamos juntos desde que salimos!
- Discúlpenlo, chicas, hoy se le cayó la pastilla y no la tomó (Rubén toma hombro de su amigo).
- Salí, pesado. Lo que sí les confieso es que, cuando dijimos de hacer el equipo yo pensé: “Sonamos, va a ser una
investigación sobre muñecas rosadas” (Fede).
- ¡Ay, nene! ¿qué te pensás? (Maite).
- A mí también me dio miedo: los varones iban a querer algo con motos, con coches de carrera… (Sandra).
- … (Buenísimo: Fede).
- … (Me hubiera recopado: Rubén).
- … pero nada que ver (Sandra).
Siguieron caminando en silencio cuando oyeron una voz conocida que les gritó:
- ¡Che! ¡¿Se pusieron de novios ustedes?!
Era Jorge, escondido atrás de un árbol, en la vereda de enfrente un café. Atrás de una florería asomaba Natacha
y lo retaba.
- ¡Chicos! ¡Acá! (Jorge medio asomado atrás del árbol).
Pati asomaba detrás de otro árbol y le hacía señas de que se callara y volviera a esconderse.
- ¡Uh! ¡No! ¡Qué plomo! ¿Vieron por qué les decía lo del equipo? (Fede).
- Chicas, miren: ¡Juliana y Sebastián! (Vivi).
- No, no, sigamos, chicos, acuérdense la promesa (Fede malhumorado).
- ¿¡Qué hacen acá?! (Maite manos como bocina para gritar más fuerte).
Jorge salió de atrás de su árbol y fue hasta dónde se ocultaba Juliana, le preguntó:
- ¿Esa es Sandra?
- ¿Para qué querés saber? (Juliana).
- Vos me dijiste, nena (Jorge extrañado).
- Ah, sí (Uf… ).
- Porque la otra también trae vincha (Jorge ojos finitos).
- ¿Ahora te vas a poner a hablar con ella nomás y nosotros vamos a hacer el trabajo solos? (Juliana).
- ¡¡¡ … !!! ¿Qué? Pero… (Jorge no entiende nada nada nada).
- Chicos, el papá de esta chica es un guionista famoso… (grita Nico).
- Yo no dije que era famoso (Vivi).
- … de historietas, un capo (Nico).
Desde la otra vereda grita Natacha:
- ¿Qué hacen por acá, ustedes si mi casa queda para la otra cuadra?
- ¿Y ustedes? ¿Para qué se esconden? ¿no querían que los encontremos, nenita? (grita Rubén desde esta vereda).
- … (Sebastián hace señas hacia el café, y otras que parecen pedir secreto, después señala la cafetería de nuevo, después
hace unas que parecen pedir que se crucen, después hace otra con una mano e imita como si caminara en puntas de
pie).
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- ¡No se te entiende nada, nene! (grita Maite).
- Estamos espiando a las maestra, chicos (grita Sebastián).
- … (Natacha se tapa la cara).
para de vivi guiones videojuegos
jorge ve las chicas y pregunta cuál es sandra y luciana siente celos ahora
vivi y maite: si sintieron algo o no, Sandra ni sabe de qué hablan
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YOGA
- Mamá, ¿cómo se llama esa gimnasia que hace abu Marta? (Natacha).
- Yoga, pero no es gimnasia, son posturas, ejercicios de respiración, meditación (madre buscando harina en la alacena).
- Mejor: no transpirás, ni son vueltas a la cancha, ni nada (Natacha: obbbbbbvio).
- Eso también es necesario, Nati (madre busca busca busca).
- Nada que ver, mami, la otra es más completa, ¿sabés lo bien que te hace? (Natacha estira los brazos imitando una
postura que vio en su abuela).
- Natacha, ¿vos no habrás agarrado la harina por casualidad? (madre busca busca busca busca).
- ¡Siempre yo no tengo la culpa! (Natacha sentada piernas abiertas).
- Acá está. La tenía enfrente y no la veía.
- ¿Viste? Si respiraras como la abu Marta se te va el estrés y jugarías más conmigo, mami.
- Bueno, bueno, atención al pase de facturas. ¿Y por qué no te gusta la otra gimnasia?
- Primero que la profe falta y falta… que se le resfrió el hijo, que tiene que atender al marido, que su madre no sé qué,
¡más trucha, mami! La seño un día le dijo “Usted se casó con un hospital”
Se para, estira los brazos hacia arriba, empieza a doblar el torso hacia atrás hasta que hace un puente con su
cuerpo.
- Mirá lo que inventé.
- ¡Qué bien, Nati! ¡Mirá si salís acróbata o bailarina!
- O circo, mami.
- Pedile a abu Marta que te enseñe algo de yoga.
- Sí, podría hacer el trabajo del planeta con yoga.
Natacha, Pati y el resto de las chicas, después de la primera “clase” que ella tomó con abu Marta:
- Siéntense en ronda, amigas y quítense los pies descalzos.
- ¡Nati! (risas).
- Bueno, que se saquen las zapas, eso. Rafles, andate que mami tiene que dar una clase de yoga.
- ¡Chicas, miren si nos hacemos especialistas en yoga, profesoras, así y preparamos un acto para el fin de año! (Sabrina
sacándose sandalias).
- ¡Sería buenísimo! O les enseñamos a los chicos de la otra escuela. Primero nos separamos en grupo para que no sean
un montón por cada profesora, tipo atención más personalizada (Leonor sacándose zapatillas).
- Yo puedo hacer el cartel de la escuela: “Academia Chicas Perla: yoga, inglés, secundario… de todo” (Pati sacándose
sandalias).
- Pongámosle que enseñemos más cosas, chicas, si no: vamos a tener tres alumnos y nos morimos de hambre. Más
ecologista: “Academia Planeta Tierra” (Leonor sacándose zapatos).
- Pero empezamos de a poco, Leonor, ¿sabés cuándo se empiece a correr la fama cómo se nos llena de alumnos? Y va a
haber que empezar a echar gente (Valeria sacándose sandalias).
- Bueno pero si no hay lugar que no insistan (Leonor).
- Pero es re feo echar (Valeria).
- Que no insistan, que esperen otro año o busquen otra academia (Leonor).
- Natacha, Rafles ya empezó a molestarme, ¡salite! (Pati).
- Pati, ¿con ese carácter querés hacer meditación? Quiere compartir, no molesta (Natacha se sienta en posición de loto).
- Me respira encima, Nati (Pati voz quejosa).
- Porque él vio la clase que me dio abu Marta y algo aprendió, aprovechá (Natacha).
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- ¿Hay que sentarse así? (Sabrina mira a Natacha).
- No, yo porque soy la profesora ustedes siéntense como siempre… (Natacha en posición de loto).
- Menos mal (Leonor levantando las cejas).
- El yoga tiene dos respiraciones que son del sol y la luna, porque el cuerpo es un pequeño universo. Cuando respiramos
del lado derecho entra el sol, y del izquierdo es la luna, que son las energías del mundo. Cuando se te tapa la energía te
sentís mal y vas a yoga y conectás con el universo de nuevo y listo, pero para eso hay que saber respirar no como las
personas que se apuran todo el día y crean tensiones en todo todo todo el cuerpo y así nos separamos del universo…
esperen que cambio de posición porque se me durmió una pierna, ¿entienden, chicas? (Natacha).
- Más bien (Leonor: ay, justo pensé en otra cosa y no la oí).
- Perfecto (Valeria: ¿qué dijo?).
- ¿Ya terminamos, Nati? (Pati sorprendida).
- ¡Ay, Pati! ¿No ves que les estaba explicando primero? (Natacha vuelve a cambiar la posición de las piernas) Chicas,
mejor nos paramos un rato porque se me re-durmió esta pierna.
- … (alivio general, se paran todas).
- Bueno, lo primero que tenemos que enseñar es a cerrar los ojos porque la mente si no se queda mirando todo, en vez,
al cerrar los ojos ¡sonó! No le queda otra y se tiene que poner a meditar (Natacha cierra ojos).
- … (todas ojos cerrados).
- … (Sabrina espía apenas entreabriendo un ojo).
- … (Leonor ojos muy apretados, ceño fruncido).
- … (Pati espía a las demás, con un ojo).
- … (Natacha entreabre un ojo).
- ¡Pati y Natacha están espiando, chicas! (Sabrina).
- ¿Y vos cómo nos viste, nena? (Pati).
- Yo para no descuidarlas, Sabrina, pero vos cerrá los ojos, nena (Natacha).
- ¡Qué viva! (Sabrina cierra los ojos).
- Lo primero de la meditación es hacer silencio… Ahora vamos a hacer silencio, o pueden pensar en una luz que sea
linda, o una playa… un lugar que hayan ido, alguna vez, que sea lindo, tiene que ser bien de paz, y hacemos silencio,
vamos a conectarnos con toddddo todo todo el universo, chicas, si hacemos bien silencio conectamos con el universo…
(Natacha).
- ¿Cómo dijiste? (Leonor ojos cerrados).
- ¿Quién habló? (Natacha ojos cerrados).
- Yo, Leonor, ¿cómo dijiste antes? (ojos cerrados).
- Ah, que hacemos silencio, entonces nos entra una paz, así, nos sentimos tranquilas… ¡ah, cierto! También hay que
prestarle atención a la respiración, porque la respiración es como el pastor de la mente, que cuando te olvidás capaz que
la imaginación se te va para cualquier lado, en vez si respiramos y nos concentramos hay que hacer esto por lo menos
cinco minutos todos los días para que la energía del universo, así, del sol, de la luna, toda, lo que sea, pase bien, porque
el cuerpo se va limpiando y pasa mejor la luz, como los vidrios, cuando una ventana está sucia… (Natacha).
- Che, Nati, no te enojes, pero si seguís hablando no me escucho que hago silencio (Valeria).
- A mí también me distraía (Sabrina).
- Ay, perdón, chicas; era para adelantar, pero eso se los enseño después, ahora me callo (Natacha ojos cerrados).
- … (silencio de todas que dura unos nueve segundos, once, como mucho).
- Chicas, ¿alguna me hace cosquillitas de broma? (Pati ojos cerrados).
- No (el resto).
- Rafles, salí si no te gusta el yoga, nene (Pati abre los ojos).
- Rafles, andá al balcón un rato; o, si quieren, paramos aquí, chicas (Natacha ojos abiertos).
- Yo por mí seguimos, pero también ya avanzamos mucho, ¿no, chicas? (Leonor).
- ¿Esto ya se lo podemos enseñar a los demás, Nati? (Valeria).
- Practíquenlo una vez más en su casa por las dudas, y listo. Más bien.
- Chicas, ¿a la seño le gustará como trabajo práctico? (Sabrina).
- ¡Si empezamos a conectar con el universo no vamos a conectar con el Planeta! (Pati: obbbbvio).
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Esa noche Natacha escribió
Querido diario: hoy fundamos una escuela de yoga con las Chicas Perla. A las chicas les encantó porque por
ahora
empezamos conectando con el universo nomás, pero era la primera clase apenas. ¡No hay que ser, tampoco!
Abu Marta es re linda cuando cierra los ojos. La espío y respira tranquilita. Me explicó que todas las personas
estamos hechas de lo mismo que las estrellas. No entendí pero me encantó ni bien lo dijo.
Yo creo que entre los meteoritos que no paran de llegar o un polvo estelar o cosas así, el sol ponele.
A la Tierra se le cruza de todo en el medio, por más que ni nos damos cuenta.
Y no es que es lo mismo lo mismo que las estrellas, pero algún producto que vino de una estrella, después pasó el ciclo
de la lluvia, va a la tierra, lo absorbe una planta, le viene la fotosíntesis, va a la verdulería, la comprás, te la comés ¡y
resulta que tenía polvo estelar!
O cuando se formó el planeta, ponele.
Me imaginé que el Rafles, y Pati, que tenemos pedacitos de estrellas por todo el cuerpo y parecemos que brillamos.
Las personas estamos hechas de minerales, pero resulta que las estrellas y otros planetas también. Y las estrellas dan
luz, entonces aunque sea un poquito, un poquitititititititititititititito nosotros también. El Rafles es medio pavo y si lo
viera se pone a ladrar, pero es así:
Natacha dibujó a Pati y a ella misma con cuerpos brillantes.
PALABRAS
planeta tierra 1 = 16.817
planeta tierra 2 = 13.061
planeta tierra 3 = 4.289
TOTAL = 34.167
FRIN: 37.634
92
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La casualidad A algunas cuadras de ellos, caminando en su