Los ocho países más poderosos del planeta son dueños del 65 por ciento
del PIB mundial
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Hoy comienza, en medio de protestas, la cumbre en la que se tratará desde
economía, pobreza y medio ambiente.
Sólo el 22 por ciento del Producto Interno Bruto del Grupo de los Ocho (G8) es
igual al que suman todos los países pobres y en vía de desarrollo del planeta.
De ese tamaño son las diferencias de la economía mundial, que conducen a
los países menos desarrollados a solicitar ayuda del club de los más
poderosos.
Con un PIB que llega hasta los 26,4 billones de dólares, el club de los siete
países más industrializados más Rusia se convierte en centro de las miradas
del resto del mundo que en algunas ocasiones los acusan de ser indolentes
frente al resto del mundo.
Según las cifras del Banco Mundial del PIB mundial estimado en 40,88 billones
de dólares apenas 5,7 billones suman los países de América Latina, el Caribe,
Oriente Medio, Africa y el sur de Asia. Mientras que sólo la economía más
grande del planeta, Estados Unidos, suma 11,6 billones de dólares.
El Grupo de los Ocho (G8), que arrancó su cumbre anual en Gleneagles
(Escocia), ha sido criticado en los últimos años por defender los intereses de
una élite de naciones, en detrimento de las necesidades de un mundo mucho
más amplio.
En el G-8 (Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos,
Canadá y Rusia) no están representados países clave con economías
emergentes como China o India, ni tampoco hay ningún país de Africa o
América Latina, lo que ha provocado las críticas de elitismo por parte de estos
países y algunos sectores sociales.
Para hacer frente a esas críticas, el G-8 ha invitado últimamente a algunos
líderes de países en desarrollo, y así este año se sentarán un día a la misma
mesa los presidentes de México, Brasil, la India, China y Suráfrica, grupo
conocido como el G-5.
Habitualmente y en representación de la Unión Europea (UE) asisten el
Presidente de la Comisión Europea y el jefe de gobierno del país que preside
en ese momento la UE, aunque no toman parte en las discusiones políticas.
En este caso, en el Reino Unido coinciden la doble presidencia del grupo y de
la Unión Europea, esta última desde el primero de julio.
La presidencia del G-8 recae por turno rotatorio de un año en cada país
miembro. El país que ostenta la presidencia es el responsable de albergar las
reuniones y organizar la agenda anual.
Durante muchos años, las cumbres anuales tenían lugar en las capitales o
ciudades principales del país al cargo de la presidencia.
Sin embargo, debido a los graves y sangrientos disturbios que se produjeron en
Génova en 2001, en la actualidad la tendencia es a llevar las cumbres a
lugares más alejados y dotarlas de grandes medidas de seguridad.
El origen del Grupo se remonta a la crisis del petróleo y la recesión económica
mundial de principios de los 70, que llevaron a Estados Unidos a formar en
1973 el llamado Grupo de la Biblioteca.
Se trataba de una reunión informal de ministros de Finanzas de Europa, Japón
y Estados Unidos que se reunían en la biblioteca de la Casa Blanca.
En 1975, el presidente francés Valery Giscard D’Estaing invitó a los líderes de
los países industrializados más ricos a reunirse en Rambouillet, cerca de París,
para tratar problemas económicos.
En aquella primera reunión estuvieron presentes los jefes de Estado y de
gobierno de Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Italia y Japón.
Decidieron juntarse una vez al año y comenzaron a ser conocidos como el
Grupo de los Seis o G-6, que se convertiría en el G-7 al unirse Canadá al año
siguiente, y finalmente en el G-8 en 1998, cuando se invitó a la Rusia
poscomunista a formar parte del grupo.
Aunque en un principio los temas que se trataban eran económicos, a finales
de los 70 la política fue ocupando su lugar con asuntos como la ayuda a los
países en desarrollo, la seguridad mundial, la paz en Oriente Medio o la
reconstrucción de Irak.
Los miembros del G-8 pueden llegar a acuerdos y establecer objetivos
comunes, pero el cumplimiento de éstos es voluntario.
Así, se han llegado a acuerdos para crear un fondo mundial de lucha contra el
Sida, la tuberculosis y la malaria, establecer un plan de acción para el
desarrollo en Africa, el desmantelamiento de instalaciones nucleares en Rusia,
combatir el blanqueo de dinero y condonar deudas contraídas por los países
más pobres.
También hay desacuerdos entre los miembros, sobre todo en política
medioambiental. Es conocido el rechazo de George W. Bush a los
compromisos del Protocolo de Kioto respecto al calentamiento global, y
también ha habido fuertes tensiones por la guerra de Irak.
La próxima cumbre anual tendrá lugar en San Petersburgo en 2006, año en
que Rusia ostentará la presidencia por primera vez.
China aspira a ingresar al club
Como séptima potencia económica del mundo, China participa por segunda
vez en una cumbre del G8.
Estados Unidos presiona a China para que revalúe su moneda, la fijación del
yuan al dólar estadounidense abarata las exportaciones chinas e incrementa el
déficit comercial de E.U. y cuesta puestos de trabajo.
En cuanto al comercio, hay un fuerte incremento de exportaciones chinas de
productos textiles tras la caída de las cuotas en el comercio mundial del sector.
Punto álgido es la petición de China de una mayor presencia de los países en
vías de desarrollo en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y su rechazo
a la solicitud de Alemania, Japón, India y Brasil de un puesto permanente en el
Consejo de Seguridad.
En cuanto a su relación con Taipei, en todo el mundo fue criticada la nueva ley
china que plantea la guerra en caso de que Taiwán, considerada por Beijing
una provincia secesionista, se separe o fracasen todos los esfuerzos de una
reunificación.
Por otra parte, las autoridades de China se muestran decepcionados con la
Unión Europea, que ha aplazado el prometido levantamiento del embargo de
venta de armas impuesto en 1989.
En la lucha contra el calentamiento global, China juega un papel crucial como
segundo mayor productor del perjudicial dióxido de carbono.
Europa recortará subsidios agrícolas
La Comisión Europea propuso aumentar hasta 1.000 millones de euros anuales
la ayuda que la UE destina a elevar la capacidad exportadora de los países en
desarrollo, y renovó su oferta de suprimir todos los subsidios a la exportación
de productos agrícolas europeos.
“La Unión Europea sigue dispuesta a suprimir todos los subsidios a la
exportación de productos agrícolas, si nuestros socios hacen lo mismo”, afirmó
el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, al comenzar la cumbre del
G8 en Escocia.
Esta será una de las principales iniciativas de la UE para esta reunión,
consistente en dar “un significativo empujón” a la asistencia técnica al comercio
que Europa destina a las naciones menos desarrolladas, que pasaría de 700
millones de euros anuales a 1.000 millones.
La UE pondrá sobre la mesa del G8 otro compromiso, confirmado hace menos
de un mes por los veinticinco líderes europeos, por el que duplicará en seis
años su ayuda oficial al desarrollo, desde los 46.000 millones de euros en 2005
hasta más de 90.000 millones en 2015.
Los países europeos habrán alcanzado en 2015 el objetivo fijado por la ONU
de dedicar el 0,7 por ciento del PIB a la ayuda a los menos desarrollados.
Efe
Dirigentes de talla mundial
Tony Blair. El primer ministro británico, de 52 años, es el anfitrión de la cumbre.
Se trata de un promotor de la socialdemocracia con una fuerte dosis de
economía de mercado y es considerado el artífice del renacimiento económico
británico desde que llegó al poder, en 1997. Sin embargo, la reputación de Blair
se ha visto afectada tanto a nivel nacional como internacional por su decisión
de apoyar la invasión de Irak dirigida por Estados Unidos, en marzo de 2003.
Paul Martin. El primer ministro de Canadá, de 66 años, enfrenta problemas
políticos. Desde que llegó al poder, a fines de 2003, su gobierno minoritario se
ha visto sacudido por un escándalo relativo a sobornos pagados a la anterior
administración liberal. Gracias a su alianza con el izquierdista Nuevo Partido
Democrático, el gobierno Liberal de Martin logró sobrevivir a un voto de
confianza a fines de mayo, frustrando los esfuerzos de los conservadores y del
Bloc Quebecois de forzar elecciones anticipadas.
Jacques Chirac. El presidente de Francia, de 72 años, es el decano de los
miembros del G8. Esta será su 11 cumbre desde que llegó al poder, en 1995.
La popularidad de Chirac sufrió una fuerte caída en las últimas semanas,
fundamentalmente porque no logró la ratificación del Tratado Constitucional
Europeo en un referéndum realizado a fines de mayo. El mandatario francés es
el principal crítico de la gestión de Blair. Ambos se enfrentaron recientemente
debido al presupuesto de la Unión Europea.
Gerhard Schroeder. El canciller alemán, de 61 años, obtuvo deliberadamente
un voto de censura en el parlamento el viernes pasado, para convocar a
elecciones anticipadas que podrían tener lugar en septiembre de este año.
Schroeder fue electo en 1998 y resultó reelegido por escaso margen en el
2002. El canciller ha tratado de llevar a cabo varias reformas económicas en su
país, que decepcionaron a buena parte de su electorado del Partido Social
Demócrata.
Silvio Berlusconi. El primer ministro de Italia, de 69 años, es un aliado de Blair.
La semana pasada anunció que buscará la reelección como jefe del gobierno el
año próximo. El respaldo a su gestión se ha visto afectado por la crisis
económica y la impopular participación de Italia en la guerra contra Irak dirigida
por Estados Unidos. Berlusconi, considerado uno de los hombres más ricos de
Italia y dueño de un enorme imperio de medios de comunicación, comenzó su
meteórica carrera política en 1994.
Junichiro Koizumi. El primer ministro de Japón, de 63 años, llegó al poder en
2001 gracias a un programa de reformas económicas, pero tuvo que enfrentar
una fuerte resistencia por parte de los conservadores de su partido. La
economía nipona ha registrado mejoras cíclicas, pero sigue afectada por las
deudas morosas y los problemas de ineficiencia. Su apoyo a la guerra contra
Irak le costó numerosas críticas en su país. Las relaciones de Japón con China
y Corea del Sur también se han visto deterioradas.
Vladimir Putin. El presidente de Rusia, de 53 años, llegó al poder en el 2000.
Putin alcanzó la cumbre después de celebrar el 60 aniversario de la victoria
sobre la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial, el 9 de mayo en Moscú,
un acontecimiento que atrajo a líderes de todo el mundo. No obstante, ha sido
muy criticado por su política respecto a Chechenia y la supuesta falta de
democracia en Rusia, país que debe asumir la presidencia del Grupo de los
Ocho el año próximo.
George W. Bush. El presidente de Estados Unidos celebró ayer su cumpleaños
número 59, al tiempo que se inauguró la cumbre. Los ataques terroristas del 11
de septiembre de 2001 han marcado su presidencia, llevándolo a lanzar una
“guerra contra el terrorismo” a nivel mundial. Esto lo llevó a invadir Afganistán e
Irak, creando divisiones entre los países que lo apoyan y que se oponen a su
política, fundamentalmente en Europa. A pesar de ser reelecto a fines de 2004,
Bush ha perdido popularidad.
AFP
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