SEÑOR DOCTOR ANTONIO GAGLIARDO, FISCAL DE LA PROVINCIA DEL
GUAYAS.-
ABG. JOFFRE ARMANDO CAMPAÑA MORA, por los derechos que represento, en
mi calidad de PROCURADOR JUDICIAL, de la COMPAÑÍA ANÓNIMA EL
UNIVERSO, ante usted, atentamente, comparezco para presentar la siguiente denuncia
en contra del señor JUAN ALBERTO PAREDES FERNÁNDEZ,, en los términos
siguientes:
I
DENUNCIANTE
Mis nombres completos son los que quedan indicados. Soy ecuatoriano, casado, de 44
años de edad, abogado, domiciliado en esta ciudad de Guayaquil, ciudadela Los Ceibos,
avenida Segunda N°420 y Calle Séptima. Intervengo por los derechos que represento, en
mi calidad de Procurador Judicial, de la COMPAÑÍA ANÓNIMA EL UNIVERSO, de
conformidad con la facultad prevista en el artículo 50 inciso final del Código de
Procedimiento Penal.
Recibiré notificaciones en el casillero judicial 1417 del Palacio de Justicia de la ciudad de
Guayaquil.
II
DENUNCIADO
Presento esta denuncia en contra de los autores, cómplices y encubridores del delito que
denuncio.
Entre los autores consta el señor JUAN ALBERTO PAREDES FERNÁNDEZ, quien es
ecuatoriano, abogado y cuyo domicilio desconozco. Sin embargo, por cuanto es público
que el denunciado es funcionario judicial, su dirección domiciliaria debe reposar en la
oficina de Recursos Humanos de la Delegación Provincial Guayas del Consejo Nacional
de la Judicatura.
III
COMPETENCIA
Usted, señor Fiscal, es competente para sustanciar esta denuncia, de conformidad con lo
previsto en el artículo 308 del Código Orgánico de la Función Judicial, en razón del fuero
de Corte Provincial de que goza el denunciado.
IV
HECHOS DENUNCIADOS
El día 22 de marzo del 2011 a las 10h45, el Presidente de la República economista Rafael
Correa Delgado presentó una querella en contra de los señores Emilio Palacio Urrutia,
Carlos Nicolás Pérez Lapentti, Carlos Eduardo Pérez Barriga, César Enrique Pérez
Barriga y de COMPAÑÍA ANÓNIMA EL UNIVERSO.
Luego del sorteo correspondiente, la referida querella recayó en el Juzgado Décimo
Quinto de Garantías Penales del Guayas.
Durante el proceso, varios jueces estuvieron encargados de su sustanciación. Unos de
ellos es el abogado Juan Aurelio Paredes Fernández.
El día 19 de julio de 2011, a partir de las 10h05 se celebró la audiencia final prevista en el
artículo 373 del Código de Procedimiento Penal, la misma que concluyó
aproximadamente a las 16h00 de ese mismo día 19 de julio de 2011.
Desde la foja 5836 a la foja 5879 del expediente, es decir, en 85 páginas, consta la
transcripción casi exacta de la audiencia celebrada ese mismo día, la cual se realiza en
virtud de lo que ordena el artículo 373 del Código de Procedimiento Penal. En el acta de
la transcripción realizada, foja 5836 vuelta se citan artículos completos del Código de
Procedimiento Penal, derogados, distintos a los que se leyeron el día de la audiencia, lo
que hace presumir que el acta pudiera contener otras falsedades.
El día 20 de julio de 2011 a las 16h12 se dictó la correspondiente sentencia, la misma que
fue notificada a las partes aproximadamente a las 17h30, a través de las respectivas
casillas judiciales.
La sentencia dictada tiene 156 páginas.
De conformidad con lo previsto en el artículo 373 el Juez de Garantías Penales tiene la
obligación de dictar sentencia en el plazo de 4 días.
El Código Orgánico de la Función Judicial dispone en el artículo 7 que “La jurisdicción
y la competencia nacen de la Constitución y la ley. Solo podrán ejercer la potestad
jurisdiccional las juezas y jueces nombrados de conformidad con sus preceptos…”. (El
resaltado es mío).
El artículo 309 del Código de Procedimiento Penal determina los requisitos que debe
contener la sentencia, en tanto que el artículo 76 de la Constitución, en el numeral 7 literal
l ordena que “En todo proceso en el que se determinen derechos y obligaciones de
cualquier orden, se asegurará el derecho al debido proceso que incluirá las siguientes
garantías básicas: (…) 7. El derecho de las personas a la defensa incluirá las siguientes
garantías: (…) l) Las resoluciones de los poderes públicos deberán ser motivadas. No
habrá motivación si en la resolución no se enuncian las normas o principios jurídicos en
que se funda y no se explica la pertinencia de su aplicación a los antecedentes de hecho.
Los actos administrativos, resoluciones o fallos que no se encuentren debidamente
motivados se considerarán nulos. Las servidoras o servidores responsables serán
sancionados.”
Dictar una sentencia, que constituye facultad exclusiva y excluyente de los jueces, exige
indudablemente el análisis previo de todo el expediente, ya que de lo contrario es
imposible dar cumplimiento a la obligación de motivar las resoluciones. No hacerlo y
dictar una sentencia haciendo creer que sí, constituye una actuación irregular que puede
dar lugar al delito de falsedad ideológica, sancionado de conformidad con lo previsto en
los artículos 337 y 338 del Código Penal.
En otro orden, en la parte final de la sentencia, consta una razón sentada por la Oficial
Mayor encargada de la Secretaría del Juzgado, que señala, refiriéndose al mismo día 20
de julio de 2011, que “En esta fecha se procedió a dar cumplimiento a lo dispuesto en el
artículo 277 del Código de Procedimiento Civil”.
Este artículo 277 del Código de Procedimiento Civil señala que “Los jueces y tribunales,
inmediatamente después de firmada la sentencia y autorizada por el secretario, la harán
leer en público y a su presencia. Si hubiere algún voto salvado, se publicará también”.
Por tanto, según la razón sentada, el denunciado ordenó dar lectura a las 156 páginas
de la sentencia, lo que supuestamente se realizó, según consta de la razón indicada.
Sin embargo, si la sentencia se dictó a las 16h12 minutos, y se notificó en las casillas
judiciales a las 17h30 aproximadamente, es físicamente imposible haber dado lectura a
la sentencia, lo cual configuraría también el delito de falsedad ideológica.
Como se ha reseñado, en definitiva, a partir del día 19 de julio de 2011 a las 16h00,
aproximadamente, en que terminó la audiencia en el juicio citado, debieron realizarse
los siguientes actos:
1. La transcripción de la audiencia realizada el día 19 de julio de 2011, que duró
cerca de 6 horas. El acta consta de 85 páginas. La transcripción supuestamente
se efectuó de forma previa a la expedición de la sentencia. Si la audiencia duró
seis horas, la transcripción debió durar mucho más que seis horas.
2. El estudio por parte del denunciado, de todo el expediente, que tiene
enumeradas 5878 fojas, muchas de las cuales están escritas en ambas caras, lo que
significa que el número de páginas del expediente supera las 6000. El juez pudo
tener acceso al acta de transcripción de la audiencia luego de que su transcripción
hubiese sido realizada.
3. La redacción y corrección ortográfica de las 156 páginas de la sentencia.
4. La impresión del original de las 156 páginas de la sentencia.
5. La impresión o fotocopia de al menos 7 ejemplares de la sentencia, es decir, la
impresión o fotocopia de 1092 páginas.
6. La lectura de las 156 páginas de la sentencia en presencia del juez denunciado.
7. La preparación del correspondiente boletín para remitir las copias de la sentencia
a la oficina de citaciones; y,
8. El envío del boletín acompañado de las copias de las sentencias a la oficina de
citaciones.
Las actividades descritas en los numerales 2 y 3 tuvieron que necesariamente realizarse
por el Juez denunciado, en tanto que la actividad enumerada como 6, debió realizarse
por orden y en presencia del Juez denunciado.
Sin embargo, en el tiempo transcurrido entre la finalización de la audiencia final
celebrada el día 19 de julio de 2011, 16h00 aproximadamente, y las 16h12
aproximadamente del día 20 de agosto de 2011, no parece físicamente posible que el juez
denunciado hubiera podido haber realizado todos los actos que le correspondían, lo cual
ha sido corroborado por una investigación debidamente sustentada y documentada
publicada en el Diario El Universo de Guayaquil el día domingo 21 de agosto de 2011.
Tan grave es lo señalado que entre las 16h12 del 20 de agosto de 2011, en que se dictó la
sentencia y las 17h30 aproximadamente, del día 20 de agosto de 2011, en que la misma
se notificó, no parece verosímil que se haya dado lectura en presencia del denunciado a
las 156 páginas de la sentencia, tal como lo ordena el artículo 277 del Código de
Procedimiento Civil.
Los hechos relatados hacen presumir que se ha cometido el delito de falsedad ideológica,
sin perjuicio de que la conducta acusada se encuadre también en el delito de prevaricato.
V
LA INVESTIGACIÓN REALIZADA POR EL DIARIO EL UNIVERSO
En la edición del domingo 21 de agosto de 2011 del Diario El Universo de Guayaquil,
aparece la publicación de los resultados de una investigación documentada realizada
respecto de los hechos denunciados.
En dicha publicación se lee lo siguiente:
“Una investigación notariada muestra que no es posible que el juez que dictó el pago de $ 40
millones a Rafael Correa haya leído todo el proceso.
Desde el final de la audiencia de juzgamiento (a las 16:00 del 19 de julio) hasta la notificación de
la sentencia (a las 17;50 del 20), el juez Juan Paredes tuvo máximo 25 horas con 50 minutos para
efectuar, por lo menos, tres de los siguientes trámites dentro del juicio por injurias que el
presidente Rafael Correa sigue contra este Diario, tres directivos y el ex editor de Opinión.
Uno revisar 41 cuerpos del caso (más de 5.000 páginas); dos redactar la sentencia de 156 hojas;
tres, dar lectura al fallo.
Esto toma más de cien horas, según una diligencia notarial solicitada por la defensa de este Diario.
Paredes, sin embargo, cumplió estos tres procedimientos en prácticamente un día, pese a que
recién el mismo 19 de julio retomó este caso que, hasta ese día, tenía al menos 3.600 hojas nuevas
(es decir, 36 cuerpos completos sin ser leídos)
Los tiempos no cuadran. ¿Cuánto toma revisar un proceso legal de más de 5.000 páginas, redactar
una sentencia de 156 y dar lectura al fallo completo? Más de cien horas, según los resultados de
una diligencia notarial solicitada por EL UNIVERSO. El juez Juan Paredes, sin embargo,
cumplió estos tres procedimientos en prácticamente un día.
El 19 de julio, como magistrado temporal, Paredes regresó al Juzgado 15 de Garantías Penales del
Guayas y ese mismo día, a las 10:00, encabezó la audiencia de juzgamiento del juicio por injurias
que el presidente Rafael Correa inició contra C. A. EL UNIVERSO, los hermanos Carlos, César
y Nicolás Pérez, directivos de este Diario, y Emilio Palacio, ex editor de Opinión.
La audiencia terminó a las 16:00 y -25 horas con 50 minutos después- la sentencia fue notificada
a las partes: Tres años de cárcel para los cuatros demandados y el pago de una indemnización de
$ 40 millones a Correa ($10 millones de la empresa y $ 30 de los procesados).
¿Es posible que, luego de la audiencia, Paredes haya tenido tiempo suficiente para seguir al menos
tres pasos: Revisar los cuerpos del proceso, redactar la sentencia y darle lectura? Para ello solo
tuvo 25 horas con 50 minutos, si se cuenta desde que terminó la audiencia (a las 16:00 del 19 de
julio) hasta que se notificó (a las 17:50 del 20).
Sin embargo, este tiempo puede reducirse. ¿Por qué ¿ Primero porque, en la página web de la
Corte Provincial de Justicia, un texto apareció como sentencia dictada a las 00:15 del 20 (es decir,
desde el final de la audiencia habrían transcurrido 8 horas con 15 minutos), pero en el documento
notificado se registró otra hora de sentencia: Las 16:12 del 20 (24 horas con 12 minutos después
de la audiencia). Paredes, además, dijo que trabajó hasta las 05:00 del 20 y regresó a las 10:00
(con lo que habría tenido cinco horas menos).
Pero, en la práctica, ¿cuánto demora revisar un proceso de este tipo? Para conocer esto, la defensa
de EL UNIVERSO pidió efectuar cuatro diligencias notariales. El objetivo de tres de ellas era
calcular cuánto tiempo toma, en promedio, realizar los siguientes procesos: el primero, leer uno
de los cuerpos legales del caso; el segundo, redactar las 156 páginas de la sentencia; y el último,
dar lectura a ese fallo.
Estas diligencias –realizadas entre el 3 y 18 de agosto- se desarrollaron en las oficinas de la Notaria
38 de Guayaquil, a cargo de Humberto Moya Flores; y fueron grabadas íntegramente con una
cámara de video. Primero, en otra diligencia del 2 de agosto, el notario certificó que accedió a la
página web de la Función Judicial para revisar la sentencia dictada por Juan Paredes. Comparó
ese contenido con el documento impreso que se empleó en dos de las tres diligencias: el tipeo y la
lectura del fallo. Comprobó que ambos textos tenían las mismas palabras y signos de puntuación.
Se tomó el tiempo con un cronómetro que solo era detenido en los recesos (el esfuerzo físico
implicaba hacer pausas y estas también fueron grabadas en los videos). La lectura y tipeo de los
documentos estuvieron a cargo de una secretaria experta en mecanografía, con varios títulos en
ramas afines y más de 25 años de experiencia en la materia.
El caso, cuando fue retomado por Juan Paredes, tenía al menos 3.600 páginas nuevas que el
magistrado no había revisado.
REVISION DEL PROCESO
Hasta el 19 de julio, el caso alcanzaba los 41 cuerpos. ¿Qué significa esto? Legalmente, ningún
cuerpo puede tener menos de 100 fojas. Una foja es el término legal que se emplea para hablar de
una hoja –que forma parte de un documento oficial- que puede estar escrita de un solo lado o de
ambos, sin que por ello se contabilice como dos.
En otras palabras, el expediente estaba compuesto de, por lo menos 4.100 páginas. En realidad
son más: al menos 5.000, según la defensa del Diario, porque hay cuerpos que superan las 100
páginas y, además, seis están escritos por ambos lados.
Paredes –que había tomado este caso el 16 de mayo, en reemplazo del juez Oswaldo Sierra- fue
recusado el 10 de junio. La recusación es un proceso mediante el cual un juez queda impedido de
conocer la causa y, reemplazo, se nombra a otro.
Hasta el día que estuvo a cargo del proceso, este solo tenía cinco cuerpos, es decir, al menos 500
fojas. Paredes no volvió a conocer este caso sino hasta la mañana del 19 de julio, el día que se
realizó la audiencia de juzgamiento en un Palacio de Justicia rodeado de militares. Es decir, el
juez estuvo ausente por más de un mes y, en ese lapso, se añadieron al menos 3.600 páginas.
¿Se pueden leer 3.600 páginas en tan poco tiempo? Según los resultados de la diligencia notarial,
la lectura de un solo cuerpo –sin pausas para analizar contenidos- tomó 2 horas, 34 minutos y
21 segundos (es decir 154 minutos con 21 segundos).
Se leyó, en voz alta, el cuerpo No. 1 del juicio (154 fojas escritas de un solo lado y con un
interlineado a doble espacio). Esto significa que si, en promedio, se destina un minuto por página,
leer 3.600 fojas tomaría 3.600 minutos (60 horas o dos días y medio sin interrupciones). Esto si
es que, para dictar el fallo, Paredes recordaba lo que había leído hace ya más de un mes.
Si luego de la audiencia el juez hubiese leído el caso completo -41 cuerpos de más de 5.000 hojasesto le tendría que haber llevado, aproximadamente, 83 horas (casi tres días y medio).
REDACCIÓN DE LA SENTENCIA
Luego de revisar el proceso, Paredes redactó la sentencia. Aquí hay que analizar al menos dos
escenarios posibles. El primero: el juez redactó las 156 páginas que componen este fallo. El
segundo: redactó solo una parte, pues el resto se trataría de una incorporación de fragmentos del
proceso, según dijeron, días después el juez y Alembert Vera. Abogado de Correa.
En el primer caso, según los resultados de la diligencia notarial, se necesitan 18 horas, 0 minutos
y 2 segundos. Este fue el tiempo que requirió la secretaria, experta en mecanografía, según consta
en los escritos firmados por Moya Flores.
Hay que destacar, sin embargo, que aquí se toma en cuenta un tipeo simple, es decir, la
transcripción textual de un documento. La elaboración de una sentencia va más allá: su redacción
implica un proceso de análisis y, por tanto, se entiende que toma más tiempo que un tipeo. Además,
en la sentencia del juez Paredes se incluyen citas de libros y otras publicaciones.
En la diligencia notarial, debito al esfuerzo físico que implicaba, la secretaria tipea las 156 fojas
en cuatro sesiones: en la primera, de la página 1 a las 49, en la segunda, de la 50 a la 95; en la
tercera, de la 96 a la 141; y en la cuarta, de la 142 a la 156.
El segundo escenario es distinto. El juez, si redactó únicamente la parte resolutiva y “copió” y
“pegó” el resto, debía seguir un proceso que, según los abogados, no es sencillo”.
Los cuerpos legales se presentan únicamente por escrito (a computadora o máquina), es decir, el
juez no dispone de una versión digital entregada por las partes. Para obtenerla, el juez puede
escanear los documentos, pero el tiempo que demanda este trámite suele ser largo y depende de
múltiples factores, entre ellos, el estado de estos documentos, el número de hojas seleccionadas y,
sobre todo, el tipo de máquina empleada.
Estos aparatos pueden convertir el texto de una hoja impresa en un texto digital, pero, aún así,
siempre hay que “limpiar" documento final, más si se trata de un proceso legal.
¿Qué quiere decir esto? Que alguien debe comparar la versión original con la digital para
comprobar que el escáner no ha cambiado letras. Esto ocurre cuando, por ejemplo, las hojas no
son muy claras, presentan manchas, garabatos o marcas ajenas (como sellos). La máquina puede
interpretar como una “ñ” lo que, en realidad, es una mancha encima de una “n”. Al leer de nuevo
el texto, se corrigen los errores de este tipo.
La defensa del Diario destaca que, incluso para escanear, cualquier juez debió leer primero el
contenido del proceso para poder hacer una selección y, ya con ese insumo, armar luego la
sentencia. Es decir, no se trata de un simple “copie” y “pegue”.
LECTURA FINAL
Del proceso se desprende que, luego de redactada la sentencia, con base en el artículo 277 del
Código de Procedimiento Civil, se dio paso a su lectura. Este aparato dice textualmente lo
siguiente: “Los jueces y tribunales inmediatamente después de firmada la sentencia y autorizada
por el secretario, la harán leer en público y a su presencia”.
¿Cuánto tiempo toma leer 156 fojas? Según los resultados de esta diligencia notarial, también
grabada en video, se requieren 4 horas, 28 minutos y 36 segundos. ¿En qué momento se cumplió
este paso? En el texto de la resolución, que fue notificada a las partes a las 17:50 del 20 de julio,
se registra como hora de la sentencia las 16:12 del mismo día. ¿Hubo tiempo para esto?
En resumen: entre 60 y 83 horas solo en la revisión del caso, 18 horas más para redactar una
sentencia de 156 páginas y casi 4 horas y media para leerla, Juan Paredes tuvo apenas un día”.
VI
CONSERVACIÓN DE ELEMENTOS DE PRUEBA
De otra parte, por orden de un Juez de la Niñez y Adolescencia de Guayaquil, dictada
dentro de una Acción de Medidas Cautelares, se realizó el día 26 de agosto de 2011 una
diligencia en el Juzgado Décimo Quinto de lo Garantías Penales del Guayas, en la cual
se obtuvo un clon del disco duro de la computadora asignada a dicho Juzgado, la cual
aparentemente se utilizó para la elaboración de la sentencia. El clon del disco duro de
dicha computadora se encuentra en custodia en una notaría de la ciudad, a efectos de
preservar evidencia que en el momento procesal oportuno de lugar a que se realicen las
experticias necesarias para el esclarecimiento de los hechos.
El análisis que del disco duro de la computadora asignada al Juzgado Décimo Quinto de
Garantías Penales del Guayas deberá realizarse, ayudará a esclarecer los hechos
denunciados.
VII
LAS DECLARACIONES POSTERIORES SOBRE EL PROCESO DE
ELABORACIÓN DE LA SENTENCIA
Con posterioridad a la notificación de la sentencia, tanto el denunciado como el abogado
Alembert Vera han señalado, refiriéndose a los cuestionamientos respecto de la rapidez
con que se expidió la sentencia, que en el proceso de su elaboración se habría utilizado
un escáner.
Así, Según información aparecida en la página web del Diario El Universo
http://www.eluniverso.com/2011/07/20/1/1355/juez-anuncia-sentencia-juicio-contrauniverso-palacio.html, el denunciado habría señalado lo siguiente:
"Ayer una vez que concluyó la audiencia en el caso EL UNIVERSO, me vine al despacho y me
quedé trabajando hasta la 5 de la mañana. Como esa es mi responsabilidad y está dentro de mi
voluntad dictar la resolución lo voy hacer (sic). Es por eso que a partir de las 00:15 de hoy comencé
a trabajar y lo que está ingresado en la página web de la Corte es la primera parte de la sentencia.
Gracias a la tecnología porque hay sccner, por eso me ha ahorrado tiempo", dijo hace pocos
minutos el juez Juan Paredes…”
Lo mencionado por el juez hace presumir que hasta las 00h15 del día 20 de julio de 2011
ya se había transcrito o escaneado y corregido la primera parte de la sentencia, lo cual
vuelve inverosímil tal hecho, en razón de que no existió el tiempo necesario requerido
para hacerlo, tal como lo comprobó la investigación documentada del Diario El Universo
que antes he referido.
También
en
la
edición
digital
del
Diario
El
Comercio
de
Quito,
http://ww1.elcomercio.com/politica/Universo-pide-nulidad-fallo_0_521948020.html,
aparecen las siguientes declaraciones que habría dado el denunciado:
“El Juez respondió que su rapidez se debió al uso de un escáner. Al preguntársele en qué escáner
trabajó dubitó: “Yo tengo uno en mi casa... Y aquí en el... en el... en el.. .en secretaría también
tenemos”. Paredes no quiso opinar sobre el contenido de la sentencia”.
Si estas declaraciones son verdaderas, el denunciado habría tenido que escanear la
primera parte de la sentencia en su casa, lo que significa que debió llevarse las más de
5000 fojas del expediente a su domicilio, lo cual, como lo corroboran numerosos testigos,
jamás ocurrió ese día 19 de julio de 2011, a partir de las 16h00 aproximadamente, en que
terminó la audiencia.
También el abogado Alembert Vera señaló en un foro realizado en la Universidad de
Especialidades
Espíritu
Santo
UEES,
que
se
publica
en
la
web,
http://www.youtube.com/watch?v=zbXx7nHX3Tk, lo siguiente:
“La sentencia tiene 146, 156 folios perdón esto es la sentencia de los cuales, 145 folios son un
scanner exacto e integro de la querella que usted leyó, y son un scanner integro de las
contestaciones de la contraparte y de ciertas pruebas, casi todas las pruebas enumeradas.
Es decir que de parte resolutiva de la sentencia únicamente hay ocho folios, con lo cual me parece
increíblemente importante esa prueba que tiene ahí, porque no sabremos cuanto este folio o el
proceso que extensión tiene, pero me parece razonable que al escribir un folio de sentencia haya
escrito solo ocho, y por eso insisto no quiero repetirlo porque lo repito mucho en las entrevistas
que he tenido no se dejen engañar. Esta es la sentencia son 156 páginas de las cuales esta son una
copia, son una vil copia, no vil porque es un antecedente del juicio, pero son una copia íntegra,
ósea no hay, es un scanner, aquí todos sabemos que es un scanner, copia de la querella y las
contestaciones y de parte resolutiva son exclusivamente 8 folios, entonces con estos
desmitificamos su parte del 1800-leo rápido”. (El resaltado es mío).
Así mismo, resulta inverosímil la aseveración, aparte de que habría que preguntarle al
citado abogado cómo se enteró de cuál fue el proceso de elaboración de la sentencia, lo
cual constituiría una información privilegiada que no forma parte del expediente.
VIII
DENUNCIA
El artículo 42 del Código de Procedimiento Penal ordena la presentación de una
denuncia cuando llegare a conocimiento de alguien que se ha cometido un delito de
acción pública:
“Art. 42.- Denuncia.- La persona que conociere que se ha cometido un delito de acción pública,
excepto aquella a quien la Ley se lo prohíbe, debe presentar su denuncia ante el fiscal competente,
la Policía Judicial o la Policía Nacional”.
En consecuencia y por cuanto los hechos denunciados podrían ser constitutivos de los
delitos de prevaricato, falsedad ideológica, u otros, concurro ante usted para presentar
la respectiva denuncia y solicitar se proceda al inicio de las investigaciones
correspondientes para sancionar los hechos antijurídicos denunciados.
De los hechos denunciados podrían tener conocimiento los servidores judiciales del
Juzgado Décimo Quinto de lo Garantías Penales del Guayas, así como el abogado
Alembert Vera y el economista Rafal Correa Delgado.
IX
AUSENCIA DE PROHIBICIÓN PARA DENUNCIAR
Bajo juramento declaro no estar incurso en ninguna de las prohibiciones previstas en el
artículo 45 del Código de Procedimiento Penal que me impidan presentar esta denuncia.
X
RECONOCIMIENTO
Estoy presto a reconocer esta denuncia cuando usted así lo disponga.
XI
VERSIONES
Aparte de las diligencias de ley, sírvase señalar día y hora para que rindan sus versiones
las siguientes personas:
Ab. Oswaldo Sierra, Ab. Carmen Suriaga, Ab. Elvia Ayora, señora Sara Salazar, Juez
Décimo Quinto de Garantías Penales del Guayas, Secretaria, Oficial mayor y Asistente
del Juzgado indicado, respectivamente.
XII
DOCUMENTOS
Adjunto originales de los siguientes documentos:
Testimonio Auténtico de la Escritura Pública de Procuración Judicial a favor del abogado
Joffre Campaña Mora.
Ocho testimonios auténticos de escrituras públicas de 8 diligencias notariales realizadas
ante el notario Dr. Humberto Moya Flores y que recogen la investigación realizada por
el Diario El Universo de Guayaquil.
Sírvase proceder en consecuencia, señor Fiscal, de conformidad con lo que ordena la ley.
Es justicia, etc.,
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