AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
QUEJOSA: **********
PONENTE: MINISTRO JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ
SECRETARIA: CARMEN VERGARA LÓPEZ
SUMARIO
********** fue nombrada Juez de Primera Instancia del Ramo Civil del Distrito
Judicial de Salvador Alvarado, Sinaloa. El diecisiete de diciembre de dos mil diez,
fueron presentadas dos quejas administrativas en contra de la citada funcionaria
judicial, por presuntas irregularidades cometidas al resolver los juicios sumarios
civiles promovidos en contra de la **********, en los cuales se demandó
servidumbre legal de paso. El once de mayo de dos mil doce, el Pleno del
Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa determinó destituir a la
juzgadora, previa substanciación del procedimiento administrativo sancionador
correspondiente. En contra de tal destitución, se promovió juicio de amparo
indirecto, mismo que fue resuelto por el Juez Séptimo de Distrito en el Estado de
Sinaloa, en el sentido de sobreseer por una parte y conceder el amparo; esto
último, en virtud de que el citado Supremo Tribunal no motivó adecuadamente la
gravedad de las conductas atribuidas a la quejosa y vulneró el principio de exacta
aplicación de la ley, al imponer una sanción no prevista en el artículo 19, fracción
IX, de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de Sinaloa. Tanto la
autoridad responsable como la parte quejosa interpusieron recursos de revisión,
mismos que fueron admitidos a trámite por el Tercer Tribunal Colegiado del
Décimo Segundo Circuito. Sin embargo, mediante resolución de doce de junio de
dos mil trece, esta Primera Sala determinó ejercer su facultad de atracción para
conocer del asunto, cuya litis consiste en determinar si los agravios formulados
por la parte quejosa y la autoridad responsable logran, respectivamente,
desvirtuar las consideraciones esbozadas por el Juez de Distrito para determinar
que el acto reclamado se encontraba debidamente fundado y motivado en
relación con las infracciones atribuidas a la parte quejosa y, por otra parte, refutar
los argumentos a través de los cuales se concluyó que fue indebida la
fundamentación y motivación de la gravedad de la infracción atribuida a la
quejosa, así como de la sanción de remoción impuesta.
CUESTIONARIO
¿Son eficaces los agravios tendientes a revocar la conclusión del Juez de Distrito
respecto de la debida fundamentación de la calificativa de “graves” de las
infracciones atribuidas a la quejosa?, ¿El Juez de Distrito suplió la deficiencia de
la queja para declarar la indebida motivación de la gravedad de las infracciones
atribuidas a la quejosa?, ¿Fue correcta la determinación del Juez de Distrito
relativa a que la resolución reclamada transgrede el principio de exacta aplicación
de la ley aplicable en la materia administrativa sancionadora? y ¿Resulta
procedente estudiar los agravios hechos valer en la revisión adhesiva?
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
México, Distrito Federal. La Primera Sala de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación, en la sesión correspondiente al día quince de
enero de dos mil catorce, emite la siguiente:
SENTENCIA
Mediante la que se resuelven los autos relativos al amparo en revisión
358/2013, interpuesto en contra de la sentencia dictada por el Juez
Séptimo de Distrito en el Estado de Sinaloa, dentro del juicio de
amparo 341/2012-5.
I. ANTECEDENTES
1.
Los antecedentes que informan el presente asunto, según se advierte
de las constancias de autos, son los siguientes:
2.
********** fue nombrada Juez de Primera Instancia del Ramo Civil del
Distrito Judicial de Salvador Alvarado, Sinaloa, el catorce de
septiembre de dos mil nueve, por un periodo de tres meses. El
veintisiete de mayo de dos mil diez se le otorgó un nuevo
nombramiento por tres años más.
3.
El diecisiete de diciembre de dos mil diez se presentaron dos quejas
administrativas en contra de la citada funcionaria judicial, en las que
se le atribuyeron presuntas irregularidades (revocación de sus propias
determinaciones y como consecuencia la orden de embargo de
cuentas bancarias a nombre de la **********, así como indebida
declaración de extemporaneidad del recurso de apelación interpuesto
por dicha paraestatal) en la tramitación de los procedimientos relativos
a los juicios sumarios civiles promovidos en contra de la citada
**********, en los cuales se le demandó servidumbre legal de paso.
2
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
4.
Previa substanciación del procedimiento administrativo sancionador
correspondiente, el Pleno del Supremo Tribunal de Justicia del Estado
de Sinaloa determinó destituir a la juzgadora, el once de mayo de dos
mil doce.
II. TRÁMITE
5.
Demanda de amparo. ********** promovió demanda de amparo el
veintitrés de mayo de dos mil doce, en contra de la resolución dictada
por el Pleno del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa, a
través de la cual determinó su destitución como Juez de Primera
Instancia Civil. En dicha demanda, señaló como autoridades
ejecutoras del acto reclamado al actuario, al visitador de juzgados y al
oficial mayor, todos del citado tribunal.
6.
La quejosa señaló como derechos humanos violados en su perjuicio,
los previstos en los artículos 14, 16, 17 y 113 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos.
7.
Trámite del juicio de amparo. Conoció de la demanda el Juez
Séptimo de Distrito en el Estado de Sinaloa, quien la admitió a trámite
y ordenó su registro con el número 341/2012-5, mediante auto de
veinticuatro de mayo de dos mil doce.
8.
Substanciado el juicio de amparo, el juzgador federal dictó sentencia
el diecinueve de julio del mismo año, en la que sobreseyó respecto del
acto reclamado al visitador de juzgados del Poder Judicial del Estado
de Sinaloa, en virtud de que al rendir su informe justificado negó el
acto reclamado y la parte quejosa no desvirtuó dicha negativa; y,
concedió la protección constitucional en contra de la resolución
reclamada, porque consideró que el tribunal responsable no motivó
adecuadamente la gravedad de las conductas atribuidas a la quejosa
y se vulneró el principio de exacta aplicación de la ley, al imponer una
3
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
sanción no prevista en el artículo 19, fracción IX, de la Ley Orgánica
del Poder Judicial del Estado de Sinaloa.
9.
El amparo concedido fue para el efecto de que el tribunal dejara
insubsistente la resolución reclamada y en su lugar dictara otra en la
que, siguiendo los lineamientos del fallo protector, determinara si las
conductas realizadas por la quejosa fueron graves o no y, con plenitud
de jurisdicción, le impusiera la sanción que conforme al precepto legal
exactamente aplicable al caso procediera. Dicha concesión se hizo
extensiva a los actos reclamados del actuario y oficial mayor del
órgano jurisdiccional responsable.
10. Interposición de los recursos de revisión. El treinta de octubre de
dos mil doce, el Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa y
la parte quejosa interpusieron, respectivamente, recursos de revisión.
11. El Presidente del Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Segundo
Circuito admitió a trámite los recursos de revisión, mediante auto de
tres de enero de dos mil trece, y ordenó su registro con el número
10/2013. El once de enero del mismo año, la parte quejosa presentó
revisión adhesiva, la que tuvo por interpuesta el órgano jurisdiccional
aludido mediante auto de catorce de enero siguiente.
12. Trámite del ejercicio de la facultad de atracción. El ocho de abril de
dos mil trece, los Magistrados del Supremo Tribunal de Justicia del
Estado de Sinaloa solicitaron a esta Primera Sala ejercer la facultad
de atracción para conocer del amparo en revisión antes referido.
13. En sesión privada de ocho de mayo del mismo año, el Ministro José
Ramón Cossío Díaz hizo suya la solicitud de la facultad de atracción,
ante la falta de legitimación de los peticionarios. En esta misma fecha,
el Presidente de la Primera Sala solicitó al Presidente del Tercer
4
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
Tribunal Colegiado del Décimo Segundo Circuito remitir los autos del
amparo en revisión 10/2013 de su índice.
14. Mediante acuerdo de dieciséis de mayo de dos mil trece, el Presidente
de la Primera Sala admitió a trámite la solicitud de ejercicio de la
facultad de atracción, ordenó registrar el asunto con el número
118/2013 y enviar los autos a la Ponencia del Ministro solicitante para
la elaboración del proyecto de resolución respectivo.
15. La Primera Sala determinó, en sesión de doce de junio de dos mil
trece, ejercer su facultad de atracción para conocer del presente
asunto.
16. Trámite del amparo en revisión ante este Alto Tribunal. Por auto
de cinco de julio de dos mil trece, el Presidente de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación determinó que ésta asumía su competencia
originaria para conocer de los recursos de revisión hechos valer tanto
por la autoridad responsable como por la quejosa, así como de la
revisión adhesiva formulada por ésta; ordenó su registro con el
número 358/2013; la notificación correspondiente a las autoridades
responsables y al Procurador General de la República para los efectos
legales conducentes; y turnar el asunto al Ministro José Ramón
Cossío Díaz para su estudio, así como enviar los autos a la Sala de su
adscripción para el trámite de avocamiento respectivo1.
17. El Presidente de la Primera Sala, mediante auto de doce de julio del
mismo año, acordó el avocamiento de ésta para conocer del asunto y
ordenó el envío de los autos al Ministro Ponente para la elaboración
del proyecto de resolución2.
1
El acuerdo mencionado se puede apreciar en las fojas 164 a 166 del toca de revisión que se
resuelve.
2
Ídem., foja 168.
5
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
III. COMPETENCIA
18. Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es
competente para conocer del presente asunto, en términos de lo
dispuesto en los artículos 107, fracción VIII, segundo párrafo, de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 84, fracción
III, de la Ley de Amparo vigente hasta el dos de abril de dos mil trece,
en términos del artículo Tercero Transitorio de la Ley de Amparo
Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el tres de abril del mismo año, en relación con el diverso
21, fracción II, inciso b), de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la
Federación. Esto, en virtud de que en sesión de doce de junio de dos
mil trece, esta Sala determinó ejercer su facultad de atracción para
conocer del asunto.
IV. PROCEDENCIA
19. Los recursos de revisión son procedentes, en virtud de que, tal como
ya se apuntó, se interponen en contra de una sentencia dictada por un
Juez de Distrito en la audiencia constitucional de un juicio de amparo,
en el que se controvirtió la constitucionalidad de la resolución por la
cual se separó del cargo que venía ocupando la quejosa como Juez
de Primera Instancia del Ramo Civil del Distrito Judicial de Salvador
Alvarado, Sinaloa, y esta Primera Sala determinó ejercer su facultad
de atracción para conocer del asunto.
V. OPORTUNIDAD
20. El recurso de revisión interpuesto por la autoridad responsable es
oportuno, pues la sentencia recurrida le fue notificada mediante oficio
6
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
el día jueves dieciocho de octubre de dos mil doce3; surtiendo efectos
el mismo día. De ahí que el plazo de diez días previsto por el artículo
86 de la Ley de Amparo aplicable para interponer el recurso de
revisión transcurrió del diecinueve de octubre al uno de
noviembre del año en cita, descontando del cómputo los días veinte,
veintiuno, veintisiete y veintiocho de octubre, por ser sábados y
domingos e inhábiles de conformidad con los artículos 23 de la Ley de
Amparo y 163 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.
21. Por tanto, si dicho recurso de revisión fue presentado el treinta de
octubre de dos mil doce, ante el Juzgado Séptimo de Distrito en el
Estado de Sinaloa4, cabe concluir que su interposición es oportuna.
22. De igual forma, la revisión interpuesta por la parte quejosa es
oportuna, en tanto que la sentencia recurrida le fue notificada
personalmente el lunes quince de octubre de dos mil doce5; surtiendo
efectos al día hábil siguiente, esto es, el martes dieciséis. De ahí que
el plazo de diez días para interponer el recurso de revisión
transcurrió del diecisiete al treinta de octubre del año en cita,
descontando del cómputo los días veinte, veintiuno, veintisiete y
veintiocho de octubre, por ser sábados y domingos e inhábiles de
conformidad con los fundamentos legales ya referidos.
23. Por tanto, si el recurso de revisión fue presentado el treinta de
octubre de dos mil doce, ante el Juzgado Séptimo de Distrito en el
Estado de Sinaloa 6, cabe concluir que su interposición es oportuna.
24. Por cuanto hace a la revisión adhesiva, también resulta oportuna su
presentación, en tanto que el auto de admisión del recurso por parte
del Tribunal Colegiado que previno en el conocimiento del asunto fue
3
Foja 1369 del cuaderno de amparo.
Foja 106 del toca principal.
5 Foja 1278 del cuaderno de amparo.
6 Foja 3 del toca principal.
4
7
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
notificado a la parte quejosa el día viernes cuatro de enero de dos mil
trece7, surtiendo sus efectos el día hábil siguiente, es decir, el lunes
siete. Por lo que el plazo de cinco días previsto por el artículo 83,
fracción V, de la Ley de Amparo abrogada, transcurrió del martes
ocho al lunes catorce del mismo mes y año; descontando de dicho
cómputo los días doce y trece, por ser sábado y domingo, e inhábiles
en términos de los artículos 23 de la Ley de Amparo y 163 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial de la Federación.
25. De ahí que si la revisión adhesiva fue presentada el once de enero,
ante el Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Segundo Circuito,
entonces su interposición fue oportuna.
VI. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS
26. Cuestión previa. Debe quedar firme el sobreseimiento decretado por
el Juez de Distrito en el resolutivo primero de su sentencia, en relación
con el considerando tercero de la misma, por cuanto hace al acto
reclamado al visitador de juzgados del Poder Judicial del estado de
Sinaloa, consistente en la ejecución de la resolución reclamada, ante
la negativa de dicha autoridad sin prueba en contrario, por no haber
sido controvertida por la parte quejosa a quien pudiera perjudicar.
27. Apoya esta determinación la jurisprudencia 62/2006, sustentada por
esta Primera Sala, de rubro: “REVISIÓN EN AMPARO. LAS
CONSIDERACIONES
NO
IMPUGNADAS
DE
LA
SENTENCIA
DEBEN DECLARARSE FIRMES”8.
7
Foja 76 del cuaderno de revisión del Tribunal Colegiado.
la sentencia recurrida se apoya en dos o más consideraciones desvinculadas entre sí y
cada una de ellas sustenta la declaratoria de inconstitucionalidad de distintos preceptos o actos,
no deben estimarse inoperantes los agravios expresados por la parte recurrente que controvierten
sólo una de esas consideraciones, pues al tratarse de razonamientos que revisten autonomía, el
recurrente se encuentra en posibilidad legal de combatir únicamente la parte de la sentencia que
estime contraria a sus intereses. En ese orden de ideas, cuando alguna consideración de la
sentencia impugnada afecte a la recurrente y ésta no expresa agravio en su contra, tal
8“Cuando
8
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
28. Problemática
jurídica
a
resolver.
En
este
asunto
deberá
determinarse si los agravios formulados por la parte quejosa y la
autoridad
responsable
logran,
respectivamente,
desvirtuar
las
consideraciones esbozadas por el Juez de Distrito para determinar
que el acto reclamado se encontraba debidamente fundado en
relación con las infracciones atribuidas a la parte quejosa y, por otra
parte, refutar los argumentos a través de los cuales se concluyó que
fue indebida la fundamentación y motivación de la gravedad de dichas
infracciones, así como de la sanción de remoción impuesta a la
quejosa.
29. Para una mejor comprensión del asunto, importa precisar que de la
resolución que constituye el acto reclamado, se advierte que el Pleno
del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Sinaloa determinó que
la quejosa infringió “por omisión” lo dispuesto en el artículo 47,
fracción XIX, de la Ley de Responsabilidades de los Servidores
Públicos del estado de Sinaloa y, además, vulneró los principios de
lealtad y eficiencia en su función judicial.
30. La primera infracción que le atribuyó derivó de que la quejosa ordenó,
mediante acuerdos de siete de diciembre de dos mil diez, el embargo
de cuentas bancarias de la **********, no obstante que en dos
ocasiones previas acordó improcedente el embargo respectivo. Lo
cual, implicaba revocar sus propias determinaciones sin que mediara
el recurso de apelación, en contravención del deber impuesto por el
citado artículo 47, fracción XIX, referido.
31. La segunda infracción obedeció a que la quejosa, a juicio de la
autoridad responsable, actuó irregularmente y de mala fe en el
procedimiento de ejecución de sentencia que recayó en el juicio
sumario 297/2009, al impedir que prosperara el recurso de apelación
consideración debe declararse firme”. Novena Época, Semanario Judicial de la Federación y su
Gaceta, tomo XXIV, septiembre de 2006, pág. 185, registro 174177.
9
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
que presentó el apoderado legal de la **********, en contra de la
resolución que declaró improcedente el incidente de levantamiento del
embargo referido, al considerar por proveído de veintidós de agosto
de dos mil once, que el recurso interpuesto resultaba extemporáneo,
no obstante que su presentación fue legal y oportuna.
32. Destacado lo anterior, esta Primera Sala procede al análisis de los
argumentos respectivos en función de las siguientes interrogantes:
 ¿Son eficaces los agravios tendientes a revocar la conclusión del Juez
de Distrito respecto de la debida fundamentación de la calificativa de
“graves” de las infracciones atribuidas a la quejosa?
 ¿El Juez de Distrito suplió la deficiencia de la queja para declarar la
indebida motivación de la gravedad de las infracciones atribuidas a la
quejosa?
 ¿Fue correcta la determinación del Juez de Distrito relativa a que la
resolución reclamada transgrede el principio de exacta aplicación de
la ley aplicable en la materia administrativa sancionadora?
 ¿Resulta procedente estudiar los agravios hechos valer en la revisión
adhesiva?
33. Primera cuestión: ¿Son eficaces los agravios tendientes a revocar la
conclusión del Juez de Distrito, respecto de la debida fundamentación
de la calificativa de “graves” de las infracciones atribuidas a la
quejosa?
34. La quejosa recurrente formula tres agravios en los que controvierte el
análisis del Juez de Distrito, a través del cual concluyó que la
infracción de que se trata estaba debidamente fundada.
35. En su primer agravio, la quejosa recurrente aduce que ni el Juez de
Distrito ni la autoridad responsable señalaron la norma que
expresamente prohíbe el cambio de criterio jurídico, mismo que, en la
especie, consistió en ordenar el embargo de las cuentas bancarias de
10
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
la **********, no obstante que previamente había negado su
procedencia.
36. Precisa que lo anterior fue así porque no existe, en la legislación
procesal
civil
sinaloense,
disposición
alguna
que
establezca
expresamente que los jueces no puedan cambiar de criterio.
37. Agrega que el Juez de Distrito confundió lo que es la cosa juzgada
con el hecho de revocar sus determinaciones.
38. Es inoperante el agravio propuesto; en la parte sintetizada en los dos
primeros apartados, en virtud de que la quejosa recurrente insiste en
lo que planteó en su demanda de amparo, en el sentido de que la
resolución reclamada carece de una debida fundamentación y
motivación, en virtud de que en la legislación sinaloense no existe
precepto alguno que establezca expresamente que los jueces no
puedan cambiar de criterio. De ahí que diga que ni la autoridad
responsable ni el juzgador de amparo hayan podido señalar
fundamento legal alguno relativo a ese aspecto y, por ende, dicha
situación
no
podía
ser
analizada
en
un
procedimiento
administrativo sancionador; pero se olvida de controvertir las
consideraciones del Juez de Distrito, para desestimar el concepto de
violación respectivo.
39. En efecto, como se advierte de la sentencia recurrida, el citado
juzgador determinó infundado el argumento relativo de la quejosa
porque consideró que el hecho de que a través de la queja
administrativa no se puedan modificar situaciones jurídicas concretas
derivadas de las resoluciones judiciales, no implicaba que no debieran
analizarse en su contenido junto con las constancias agregadas a los
autos,
que
originaron
la
determinación
jurídica
materia
de
responsabilidad administrativa, a fin de establecer si se trataban de
11
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
actuaciones fuera de legalidad, que no sean de criterio jurídico,
debatible u opinable.
40. Así, el juzgador destacó que en la resolución reclamada no se efectuó
un análisis del criterio jurídico de la quejosa, sino más bien una
constatación de los elementos que rodearon la emisión de sus
actuaciones a fin de verificar si se apegaron a los principios de
excelencia,
objetividad,
imparcialidad,
profesionalismo
e
independencia que debían caracterizar su actividad.
41. Esto es, que lo reprochado a la juzgadora no fue su cambio de criterio
jurídico, sino emitir actuaciones en clara contravención a la ley e
ignorar las constancias de los autos, al revocar lo determinado por ella
misma en dos acuerdos previos en los que negó la procedencia del
embargo de cuentas de la **********, a través de un acuerdo posterior,
en el cual declaraba procedente dicho embargo y ordenó su
ejecución, sin que hubiera mediado recurso de apelación alguno en
contra de los primeros, así como el haber anulado la posibilidad de
dicha paraestatal para interponer el citado medio de impugnación en
contra de la resolución que declaró improcedente el incidente de
levantamiento de embargo de la cuenta bancaria que hizo por la
cantidad de **********, en tanto lo declaró extemporáneo, de forma
indebida, al considerar que el término para su interposición debía
computarse a partir de la notificación por lista de acuerdos y no la
hecha de manera personal al apoderado legal de la paraestatal. Esto
es, sin tomar en cuenta que ésta no había revocado el domicilio que
señaló para oír y recibir notificaciones y que, conforme a la ley, la
resolución que pretendió apelar debe notificarse personalmente.
42. De la síntesis de la parte relativa de la sentencia recurrida, se hace
evidente la inoperancia de los argumentos en estudio de la recurrente,
por las razones precisadas.
12
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
43. Apoya la anterior determinación la jurisprudencia 1a./J. 19/2012 de
esta Primera Sala, de rubro: “AGRAVIOS INOPERANTES. SON
AQUELLOS
QUE
CONSIDERACIONES
NO
COMBATEN
CONTENIDAS
EN
TODAS
LA
LAS
SENTENCIA
RECURRIDA”9.
44. A igual consideración se llega respecto del diverso argumento de la
inconforme, en el que dice que el Juez de Distrito confundió lo que es
la cosa juzgada con el hecho de revocar sus determinaciones, pues
no expresa argumento alguno para sustentar su aserto.
45. Cobra aplicación la jurisprudencia 1a./J. 81/2002, de esta Primera
Sala de rubro: “CONCEPTOS DE VIOLACIÓN O AGRAVIOS. AUN
CUANDO PARA LA PROCEDENCIA DE SU ESTUDIO BASTA CON
EXPRESAR LA CAUSA DE PEDIR, ELLO NO IMPLICA QUE LOS
QUEJOSOS O RECURRENTES SE LIMITEN A REALIZAR MERAS
AFIRMACIONES SIN FUNDAMENTO”10.
9Su
texto dice: “Ha sido criterio reiterado de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación, que los
agravios son inoperantes cuando no se combaten todas y cada una de las consideraciones
contenidas en la sentencia recurrida. Ahora bien, desde la anterior Tercera Sala, en su tesis
jurisprudencial número 13/90, se sustentó el criterio de que cuando el tribunal de amparo no ciñe
su estudio a los conceptos de violación esgrimidos en la demanda, sino que lo amplía en relación
a los problemas debatidos, tal actuación no causa ningún agravio al quejoso, ni el juzgador de
amparo incurre en irregularidad alguna, sino por el contrario, actúa debidamente al buscar una
mejor y más profunda comprensión del problema a dilucidar y la solución más fundada y acertada
a las pretensiones aducidas. Por tanto, resulta claro que el recurrente está obligado a impugnar
todas y cada una de las consideraciones sustentadas por el tribunal de amparo aun cuando éstas
no se ajusten estrictamente a los argumentos esgrimidos como conceptos de violación en el
escrito de demanda de amparo”. Visible en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
décima época, tomo 2, libro XIII, octubre de 2012, página 731, registro número 159947.
10 Su texto es del tenor siguiente: “El hecho de que el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación haya establecido en su jurisprudencia que para que proceda el estudio de los
conceptos de violación o de los agravios, basta con que en ellos se exprese la causa de pedir,
obedece a la necesidad de precisar que aquéllos no necesariamente deben plantearse a manera
de silogismo jurídico, o bien, bajo cierta redacción sacramental, pero ello de manera alguna
implica que los quejosos o recurrentes se limiten a realizar meras afirmaciones sin sustento o
fundamento, pues es obvio que a ellos corresponde (salvo en los supuestos legales de suplencia
de la queja) exponer razonadamente el por qué estiman inconstitucionales o ilegales los actos que
reclaman o recurren. Lo anterior se corrobora con el criterio sustentado por este Alto Tribunal en el
sentido de que resultan inoperantes aquellos argumentos que no atacan los fundamentos del acto
o resolución que con ellos pretende combatirse.” Novena Época, visible en el Semanario Judicial
de la Federación y su Gaceta, tomo XVI, diciembre de 2002, página 61, registro número 185425.
13
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
46. No obsta a lo anterior, el diverso argumento de la recurrente relativo a
que el hecho de que en contra de los proveídos en los que se declaró
la inembargabilidad de las cuentas bancarias procediera el recurso de
apelación, no significaba, como lo resolvió el juzgador federal, que
tácitamente se prohíbe al Juez revocar sus determinaciones, en virtud
de que con dicho argumento no se controvierten las razones por las
cuales el Juez de Distrito arribó a la conclusión a que alude la
quejosa.
47. Esto es, porque todo órgano jurisdiccional al emitir una determinación
sobre cuestiones jurídicas concretas, ya sea en el procedimiento
previo a la sentencia o en el procedimiento de ejecución de dicha
sentencia, reconoce un derecho a favor de alguna de las partes, que
sólo puede ser modificado a través del recurso de apelación, máxime
cuando la ley prevé dicho medio de impugnación. De ahí que los
juzgadores no puedan revocar sus propias determinaciones como lo
hizo la quejosa y de que opere la preclusión en el procedimiento de
ejecución, tratándose de determinados supuestos.
48. Luego, es evidente que de una confrontación de lo alegado por la
recurrente en el argumento referido con lo sustentado por el Juez de
Distrito al respecto, permite concluir que no establece por qué las
determinaciones judiciales pronunciadas previamente al dictado de la
sentencia o durante su ejecución, aun cuando generen derechos a
favor de las partes, contrariamente a lo que sostuvo el Juez de
amparo, sí pueden ser revocadas por el mismo juzgador que las dictó
y sin necesidad de que medie el recurso de apelación, aun cuando la
ley prevea ese medio de impugnación. De ahí la inoperancia del
argumento.
49. Apoya esta decisión la jurisprudencia 19/2012, sustentada por esta
Primera Sala, ya citada.
14
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
50. Por último, la recurrente alega en el agravio en estudio, que no ignoró
constancias al declarar extemporáneo el recurso de apelación
interpuesto por la ********** contra los autos de embargo de cuentas
bancarias, como se refiere en la sentencia recurrida, pues en el
acuerdo mediante el cual se negó la admisión del citado recurso se
sostuvo que el recurrente era un nuevo apoderado legal de la
demandada y que, por ende, éste debió especificar el domicilio para
recibir notificaciones, ya que el único señalado en el juicio lo indicó un
diverso apoderado legal. De ahí que las notificaciones respectivas se
tenían que efectuar mediante lista.
51. Dicho argumento también resulta inoperante, en virtud de que el Juez
Federal se pronunció en el sentido que lo hizo respecto a este tema,
no porque la servidora pública haya desconocido que el recurrente era
un nuevo apoderado legal de la **********, como al parecer se
pretende, sino porque no tomó en cuenta que el domicilio para oír y
recibir notificaciones señalado por la citada ********** desde que
compareció a juicio, no había sido revocado y que conforme a la ley,
la resolución que pretendió apelar debía notificarse personalmente,
por lo cual fue indebido que no tomara en cuenta la notificación
personal hecha al apoderado legal de la paraestatal, sino la efectuada
por lista.
52. En este contexto, es evidente que la recurrente pretende controvertir
la sentencia recurrida a través de argumentos que no sustentó el Juez
Federal en su decisión. De ahí su inoperancia.
53. Cobra aplicación, por analogía, la jurisprudencia 1a./J. 26/2000 de
esta Primera Sala, de rubro: “AGRAVIO INOPERANTE DE LA
15
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
AUTORIDAD, SI ATRIBUYE A LA SENTENCIA RECURRIDA
ARGUMENTO AJENO Y SE LIMITA A COMBATIR ÉSTE”11.
54. En su segundo agravio, la quejosa recurrente apunta que le causa
agravio lo resuelto por el Juez de Distrito en el sentido de que: “Luego,
es inconcuso que contrario a lo argüido por la quejosa, la responsable
sí explicó los razonamientos que llevaron a la autoridad a la
conclusión de que el acto concreto de que se trata, encuadra en la
hipótesis prevista en dicho precepto, pues refirió que el hecho de
revocar sus determinaciones anteriores, implicó omitir y observar las
disposiciones jurídicas contempladas en los artículos 132, 133, 510 y
687 del Código de Procedimientos Civiles del Estado, encuadrando en
el supuesto descrito por el artículo 47, fracción XIX, de la Ley de
Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
en el sentido de que debía de abstenerse de todo acto u omisión que
implique incumplimiento de cualquier disposición jurídica relacionada
con el servicio público, entre las que evidentemente encuadra la
omisión de observar la actualización de diversos preceptos legales”.
55. Aduce que lo anterior es así porque, indebidamente, estimó que la
quejosa soslayó lo establecido en los artículos 132 y 133 del Código
de Procedimientos Civiles, vigente en el estado de Sinaloa. Cuando,
como lo ha sostenido, dichos preceptos establecen el principio de
preclusión procesal, pero que no son aplicables en la etapa de
ejecución de sentencia, por lo que al determinar la embargabilidad de
bienes de la paraestatal citada y revocar sus determinaciones
anteriores, no tenía por qué acatar dichos preceptos, ya que el
derecho de la parte actora en los juicios sumarios que dieron motivo al
procedimiento administrativo no estaba sujeto a la figura jurídica de
Su texto dice: “Si una sentencia de un Juez de Distrito se funda en determinadas
consideraciones para otorgar el amparo y en el escrito de revisión de la autoridad se le atribuye un
argumento ajeno y es éste el que se combate, el agravio debe considerarse inoperante”. Visible en
el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, tomo XII, octubre de 2000,
página 69, registro número 191056.
11
16
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
preclusión, sino a la de prescripción, en tanto la primera sólo opera
sobre derechos de carácter procesal, tal como lo sostuvo la Primera
Sala en la jurisprudencia de rubro: “INCIDENTE DE LIQUIDACIÓN DE
INTERESES. EL EJERCICIO DE LA ACCIÓN RELATIVA NO ESTÁ
SUJETO A LA FIGURA JURÍDICA DE LA PRECLUSIÓN, SINO A LA
DE LA PRESCRIPCIÓN (LEGISLACIÓN PARA EL DISTRITO
FEDERAL).
56. A efecto de sustentar su aserto, la recurrente transcribe parte de la
ejecutoria que originó la jurisprudencia referida, para concluir que en
ese contexto se evidencia lo erróneo de la decisión del Juez Federal
al respecto, ya que como bien lo sostuvo este Alto Tribunal, los únicos
derechos o facultades sujetos a la preclusión, son de carácter
estrictamente procesal y sólo pueden incidir en relación con los
derechos propiamente procesales que tienen las partes, pero no se
actualiza, por lo que hace a ejecutar el derecho reconocido en
sentencia firme, que constituye cosa juzgada.
57. Es inoperante el agravio sintetizado. La primera parte de él porque,
contrariamente a lo que se dice, en la parte de la sentencia que
transcribe la quejosa, el Juez Federal no se ocupó de analizar la
debida fundamentación y motivación de la sentencia en relación con la
aplicabilidad o no de los artículos del Código de Procedimientos
Civiles, vigente en el estado de Sinaloa, a que se refirió en la
sentencia, sino a si la autoridad responsable explicó o no por qué
encuadró lo dispuesto en dichos artículos en el supuesto del 47,
fracción XIX, de la Ley de Responsabilidades de los Servidores
Públicos del Estado de Sinaloa.
58. Se llega a la anterior consideración en razón de que tal como se
advierte de las páginas 44 a 48 de la sentencia recurrida, el Juez de
Distrito, después de sintetizar el segundo concepto de violación, se
17
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
pronunció en el sentido de dividir su estudio, pues el relativo a la
debida fundamentación y motivación de la gravedad de las conductas,
así como la imposición de la sanción, las analizaría más adelante, por
estar vinculadas al análisis tanto de la prescripción de la investigación
de las conductas, como a la sanción de remoción de que fue objeto la
quejosa.
59. Así, entró al estudio del citado concepto de violación, en la parte en
que se alegó que la autoridad responsable ajustó la conducta
reprochada a lo dispuesto en el artículo 47, fracción XIX, de la Ley de
Responsabilidades estatal, sin motivar o expresar las razones de por
qué revocar un proveído sin que mediara el recurso de apelación
encuadraba en dicha hipótesis normativa; declarando parcialmente
infundados dichos razonamientos, en los términos que transcribe la
recurrente en su agravio, previa precisión que hizo de la parte
conducente de la resolución reclamada.
60. Luego, es evidente la inoperancia de esa parte del agravio que se
analiza, pues a través de él atribuye al Juez de amparo
consideraciones que no sostuvo en su sentencia, como es que haya
estimado que la quejosa soslayó lo establecido en los artículos 132 y
133 del Código de Procedimientos Civiles, vigente en el estado de
Sinaloa.
61. Resulta aplicable a la anterior determinación, la tesis de jurisprudencia
1a./J. 26/2000 de esta Primera Sala, de rubro: “AGRAVIO
INOPERANTE DE LA AUTORIDAD, SI ATRIBUYE A LA SENTENCIA
RECURRIDA ARGUMENTO AJENO Y SE LIMITA A COMBATIR
ÉSTE”, ya citada en este fallo.
62. No pasa inadvertido para esta Sala que, en otra parte de la sentencia
recurrida, el Juez Federal se ocupó de los argumentos de la quejosa,
en los que sostuvo que el principio de preclusión no resultaba
18
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
aplicable en la etapa de ejecución de sentencia, sino el de
prescripción, como sostiene ahora en su agravio, esto es, al ocuparse
del primer concepto de violación hecho valer, en tanto que,
sustancialmente, adujo que: todo juez al emitir una determinación
sobre cuestiones jurídicas concretas, ya sea en el procedimiento
previo a la sentencia o en el procedimiento de ejecución, está
reconociendo un derecho a favor de alguna de las partes, que sólo
puede ser modificado a través del recurso de apelación, máxime
cuando la ley prevé dicho medio de impugnación. De ahí que los
juzgadores no puedan revocar sus propias determinaciones como lo
hizo la quejosa y de que opere la preclusión en el procedimiento de
ejecución, tratándose de determinados supuestos.
63. Por lo que al ser el escrito de agravios un todo, obliga a esta Sala a
ocuparse de los demás argumentos de la recurrente, en los que
pretende apoyar su aserto de que el principio de preclusión no opera
en el procedimiento de ejecución de sentencia (contrariamente a lo
que sostuvo el Juez de Distrito), en la jurisprudencia de esta Primera
Sala de rubro: “INCIDENTE DE LIQUIDACIÓN DE INTERESES. EL
EJERCICIO DE LA ACCIÓN RELATIVA NO ESTÁ SUJETO A LA
FIGURA JURÍDICA DE LA PRECLUSIÓN, SINO A LA DE LA
PRESCRIPCIÓN (LEGISLACIÓN PARA EL DISTRITO FEDERAL),
así como en las consideraciones que sustentaron la ejecutoria que le
dio origen.
64. Así, se considera que dichos argumentos son inoperantes por
constituir cuestiones novedosas que no se plantearon en la demanda
de amparo, pues de una lectura integral de ella no se advierte que la
quejosa los haya propuesto, por lo cual el juzgador de amparo no tuvo
oportunidad de pronunciarse respecto de ellos, y conforme a la
técnica de amparo, esta Sala no está en aptitud de analizarlos.
19
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
65. Apoya la anterior determinación la jurisprudencia número 1a./J.
150/2005
de
esta
Primera
Sala,
de
rubro:
“AGRAVIOS
INOPERANTES. LO SON AQUELLOS QUE SE REFIEREN A
CUESTIONES NO INVOCADAS EN LA DEMANDA Y QUE, POR
ENDE,
CONSTITUYEN
ASPECTOS
NOVEDOSOS
EN
LA
REVISIÓN”12.
66. La recurrente afirma en su tercer agravio que existe una confusión por
parte del Juez Federal al desestimar su cuarto concepto de violación,
en el que hizo valer que no existe fundamento legal alguno para
calificar como graves las conductas, de siete de diciembre, que se le
atribuyeron, pues el juzgador tomó en cuenta la parte de la resolución
en la que la responsable, para darle la calidad de graves a las
conductas que se le atribuyeron, toma en cuenta lo dispuesto en el
artículo 33, fracción I, de la Ley de Responsabilidades Administrativas
de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa, en la parte que
establece “la conveniencia para la administración de justicia de
desaparecer las prácticas que infringen la ley”. Precepto que se le
aplicó retroactivamente al individualizar la sanción que se le impuso.
67. Sin embargo, continúa la recurrente, una cosa es la calidad de la
conducta (grave o no grave) y otra la gravedad de la misma para
efectos de la individualización de la sanción. Por lo que debió declarar
fundado su argumento en el sentido de que bajo el imperio de la ley
vigente al momento de los hechos cometidos el siete de diciembre de
dos mil diez, no existían faltas graves o no graves. De ahí que la
El texto de la tesis señala: “En términos del artículo 88 de la Ley de Amparo, la parte a quien
perjudica una sentencia tiene la carga procesal de demostrar su ilegalidad a través de los agravios
correspondientes. En ese contexto, y atento al principio de estricto derecho previsto en el artículo
91, fracción I, de la ley mencionada, resultan inoperantes los agravios referidos a cuestiones no
invocadas en la demanda de garantías, toda vez que al basarse en razones distintas a las
originalmente señaladas, constituyen aspectos novedosos que no tienden a combatir los
fundamentos y motivos establecidos en la sentencia recurrida, sino que introducen nuevas
cuestiones que no fueron abordadas en el fallo combatido, de ahí que no exista propiamente
agravio alguno que dé lugar a modificar o revocar la resolución recurrida”. Tesis publicada en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, tomo XXII, pág. 52, registro
número 176604.
12
20
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
responsable no fundó ni motivó debidamente la calificación que en
ese sentido dio a las conductas que se le atribuyeron.
68. Precisa que es incorrecto el argumento del juzgador federal en el
sentido de que si una norma en materia de responsabilidad de
servidores públicos no contempla un catálogo de faltas graves,
entonces la autoridad sancionadora puede válidamente declarar
cuáles
conductas
lo
son,
atendiendo
a
las
circunstancias
socioeconómicas del infractor, nivel jerárquico, entre otras, pues
dichos
aspectos
sólo
pueden
ser
considerados
para
la
individualización de la pena, mas no así para determinar la calidad de
la conducta (grave o no grave). Por ende, concluye la quejosa
recurrente, de omitirse calificar como grave la conducta, el derecho de
la responsable estaría prescrito a la luz del artículo 76 del
ordenamiento referido, esto es, el vigente al momento de los hechos.
69. Es infundado el agravio sintetizado, de conformidad con las siguientes
consideraciones:
70. En el concepto de violación relativo, la quejosa argumentó que se
vulneraron en su perjuicio los derechos previstos en los artículos 14 y
16 constitucionales, al aplicarle el artículo 76 de la Ley de
Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
vigente en la época de los hechos que se le imputaron, que
establecía: “El procedimiento ante el superior jerárquico, por faltas
administrativas que le competa sancionar, sólo podrá iniciarse dentro
del mes siguiente de que se tenga conocimiento de la probable falta.
Tratándose de la obtención de un lucro o si se causan daños
patrimoniales y cuando se trate de actos u omisiones, graves, el
procedimiento podrá iniciarse durante el período del desempeño del
empleo, cargo o comisión y hasta tres años después de concluidos
éstos”.
21
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
71. A juicio de la quejosa, para determinar la responsable que el
procedimiento administrativo no había prescrito, calificó las faltas que
se le atribuyeron como graves, sin fundamento legal alguno, pues la
jurisprudencia en que se sustentó esa determinación no es aplicable
al caso, en virtud de que en ella se interpreta el artículo 13 de la Ley
Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores
Públicos, cuyo contenido es similar al del 15 de la Ley de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del
Estado de Sinaloa, publicada en el Periódico Oficial del Estado el
trece de abril de dos mil once, que contiene el catálogo de conductas
consideradas como faltas administrativas.
72. Agregó que el antepenúltimo párrafo del artículo 13 de la ley citada en
primer término, establece cuáles conductas son consideradas como
graves; mientras que en la legislación estatal, el apartado 34 es el que
prevé cuáles conductas son graves; pero que ni el artículo 15 ni el 34
de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores
Públicos del Estado de Sinaloa vigente, son aplicables en el
procedimiento de responsabilidad administrativa, sustanciado en su
contra, por no ser la ley vigente en la época en que ocurrieron los
hechos, ya que los acuerdos que se analizaron en dichos
procedimientos fueron dictados el siete de diciembre de dos mil diez.
73. En virtud de lo anterior, la quejosa afirmó que si los hechos que se le
imputan ocurrieron bajo el imperio de la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
aprobada por Decreto Número 291, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el día ocho de noviembre de mil novecientos ochenta y
cinco, el cual no prevé qué conductas son consideradas como graves,
es más ni siquiera establece conductas graves o no graves, no existe
fundamento para calificar de esa manera las que se le atribuyeron. De
22
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
ahí que la resolución reclamada carezca de una debida motivación y
fundamentación, lo que redundó en la desestimación de la excepción
de prescripción que hizo valer, conculcándose así la garantía de
exacta aplicación.
74. El Juez Federal en respuesta a dichos argumentos, esto es,
únicamente en cuanto a que se violó el principio de exacta aplicación
de la ley, respecto de la prescripción de las facultades sancionadoras
de la autoridad responsable, los consideró infundados en tanto que
ésta al analizar lo relativo a la prescripción dividió su análisis en
atención a las fechas en que las conductas infractoras se cometieron.
Que las efectuadas el siete de diciembre de dos mil diez atendieron al
contenido
del
artículo
76
de
la
Ley
de
Responsabilidades
Administrativas para los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
considerando que se trataba de conductas graves y de que la
servidora pública continuaba desempeñando su cargo. Agregando,
que incluso la autoridad responsable también analizó dicha figura
jurídica a la luz de la ley vigente, sosteniendo que bajo ésta tampoco
se daba.
75. En cuanto al carácter de graves dichas conductas, esto es, las del
siete de diciembre de dos mil diez, dijo que la autoridad responsable
también las
analizó conforme a la normatividad de ambos
ordenamientos. De ahí que no se estuviera transgrediendo en su
perjuicio la garantía de exacta aplicación de la ley. Y que,
contrariamente a lo argumentado por la quejosa, la jurisprudencia que
citó la autoridad responsable era válida, en tanto que orientaba su
criterio, pues interpreta una situación similar, en el sentido de que aun
cuando una norma en materia de responsabilidades de servidores
públicos no contemple un catálogo de conductas graves, la autoridad
sancionadora
puede
válidamente
declarar
que
determinadas
conductas resultan graves o no, atendiendo a las circunstancias
23
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
socioeconómicas,
nivel
jerárquico,
antecedentes
del
infractor,
antigüedad en el servicio, condiciones exteriores y los medios de
ejecución, etcétera.
76. En este orden de ideas, en el agravio en estudio lo que pretende la
recurrente es, esencialmente, controvertir la decisión del juzgador de
amparo, en el sentido de que la resolución reclamada no violó en su
perjuicio la garantía de exacta aplicación de la ley al resolver respecto
de su alegato relativo a la prescripción de las
facultades
sancionadoras de la autoridad responsable, entre otras cosas, porque
estimó que válidamente ésta podía calificar las infracciones que se le
atribuyeron como graves, aun cuando la ley aplicable no prevea un
catálogo de éstas.
77. Sin embargo, como ya se adelantó, dicho agravio es infundado, pues
esta Sala considera que es correcta la decisión del Juez Federal.
78. En efecto, la mecánica para la determinación de las infracciones
administrativas tienen su fundamento constitucional en el artículo 113
de la Constitución Federal13, al establecer que las leyes sobre
responsabilidades
administrativas
de
los
servidores
públicos
determinarán sus obligaciones y las sanciones aplicables, así como
los procedimientos y las autoridades facultadas para aplicarlas a fin de
salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia
en el desempeño de sus funciones, empleos, cargos y comisiones.
“Artículo 113. Las leyes sobre responsabilidades administrativas de los servidores públicos,
determinarán sus obligaciones a fin de salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad,
y eficiencia en el desempeño de sus funciones, empleos, cargos y comisiones; las sanciones
aplicables por los actos u omisiones en que incurran, así como los procedimientos y las
autoridades para aplicarlas. Dichas sanciones, además de las que señalen las leyes, consistirán
en suspensión, destitución e inhabilitación, así como en sanciones económicas, y deberán
establecerse de acuerdo con los beneficios económicos obtenidos por el responsable y con los
daños y perjuicios patrimoniales causados por sus actos u omisiones a que se refiere la fracción III
del artículo 109, pero que no podrán exceder de tres tantos de los beneficios obtenidos o de los
daños y perjuicios causados”.
13
24
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
79. Así, la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del
Estado de Sinaloa, vigente al momento en que se realizaron las
conductas a que hemos venido haciendo referencia, es decir, en el
dos mil diez, en su artículo 46 disponía que: “los servidores públicos
deben salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y
eficiencia en el desempeño de su empleo, cargo o comisión” y el 47
establecía sus obligaciones, entre las cuales, en la fracción XIX,
preveía la de “abstenerse de todo acto u omisión que implique
incumplimiento de cualquier disposición jurídica relacionada con el
servicio público”.
80. El artículo 48 disponía que el incumplimiento de las obligaciones
administrativas a que se refiere ese capítulo V de la ley daría lugar,
entre otras sanciones, a la destitución del servidor público; y el artículo
53 del propio ordenamiento señalaba como uno de los elementos que
deben
considerarse
para
la
imposición
de
las
sanciones
administrativas la gravedad de la infracción.
81. De ahí que el juzgador al determinar la sanción administrativa,
necesariamente tendría que establecer si la falta cometida por el
funcionario denunciado fue o no grave, aun cuando la ley no previera
un catálogo de ellas, pues si no fuera así, qué objeto tendría que el
legislador haya señalado como un elemento a tener en cuenta para la
imposición de la sanción su gravedad, si le estuviera vedado a la
autoridad en ejercicio del arbitrio judicial conferido fijarla. Así, las faltas
de los servidores públicos a sus obligaciones podían ser consideradas
graves, menos graves o leves, y correspondía a la autoridad
competente ponderar dicha situación, exponiendo, desde luego, las
razones de su conclusión.
82. Para ello, válidamente podía atender a los elementos relativos a las
circunstancias socioeconómicas, nivel jerárquico, antecedentes del
25
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
infractor, antigüedad del servicio, condiciones exteriores y los medios
de ejecución, la reincidencia en el incumplimiento de obligaciones y el
monto del beneficio, daño o perjuicio derivado del incumplimiento de
dichas obligaciones (como sucedió en el caso), a que se refiere el
artículo 53 de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos
del Estado de Sinaloa, vigente en el momento de los hechos, para la
imposición de las sanciones administrativas.
83. Sin que sea óbice a la anterior consideración el argumento de la
recurrente, en el sentido de que los elementos antes referidos sólo
pueden ser considerados para la individualización de la pena, mas no
así para determinar la calidad de la conducta (grave, menos grave o
leve), en tanto que una cosa es esta calidad y otra la gravedad de la
misma para efectos de la individualización de la sanción, pues esta
Sala considera que dichos aspectos son inherentes al citado arbitrio
judicial, en tanto que configuran elementos objetivos (circunstancias
en que la conducta se ejecutó) y subjetivos (antecedentes y
condiciones particulares del servidor público), que trascienden a la
calidad de la conducta, pues precisamente su análisis y la expresión
de porqué agravan o no la situación de la infractora, y su ponderación
al decretar la sanción implica su relación con la gravedad de la
conducta.
84. Finalmente, la quejosa alega que el Juez de Distrito no analizó
íntegramente el cuarto concepto de violación, concretamente lo
aducido en las páginas 21 a 25, primer párrafo de su demanda, por lo
cual solicita que se entre a su estudio.
85. En las páginas del escrito de la demanda de amparo a que alude, la
recurrente argumentó, esencialmente, que para determinar la
gravedad de las infracciones la responsable introdujo a la litis,
oficiosamente, el argumento relativo a que con su conducta se
26
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
causaron daños patrimoniales a la **********, lo cual era indebido, pues
en los acuerdos de inicio del procedimiento sancionador, no se
determinó que dicho aspecto fuera parte de la controversia, por lo
cual, no podía ser analizado, y al hacerlo trajo como consecuencia
que desestimara la excepción de prescripción de las facultades de la
autoridad sancionadora, que hizo valer.
86. Agregó, además, que la responsable aplicó inexactamente el artículo
42, fracción I, de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los
Servidores Públicos del Estado de Sinaloa vigente, sin precisar qué
hipótesis de las que prevé se actualizaba para considerar que la
prescripción operaba en tres años.
87. Es infundado el agravio hecho valer en relación con esta última parte
del concepto de violación, cuya omisión de estudio atribuye al Juez de
Distrito. En efecto, contrariamente a lo que se aduce, de la sentencia
recurrida, se advierte14 que el citado juzgador sí atendió a dichos
argumentos en la medida que sostuvo al respecto lo siguiente:
“…deviene infundado lo señalado por la quejosa, en el
sentido de que al analizar la prescripción de la conducta
relativa al desechamiento del recurso de apelación
realizado mediante proveído de veintidós de agosto de
dos mil once, la responsable no motivó correctamente la
aplicación del artículo 42, fracción I, de la Ley de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores
Públicos, actual vigente, al no establecer qué hipótesis
aplicó, esto es, si se obtuvo beneficio, se causó un daño,
etcétera.--- Se afirma lo anterior, pues basta imponerse
del contenido de todo el razonamiento relativo al análisis
de la prescripción, para advertir que cuando el Pleno
responsable alude al artículo de mérito, lo hace en
relación a la hipótesis final, esto es, que se trate de
faltas administrativas de carácter disciplinario, pues
dicho cardinal establece que prescriben en tres año, si el
beneficio obtenido o el daño causado no excede de
quinientas veces el salario mínimo ‘…o, si se trata de
14
Página 1261 del expediente de amparo.
27
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
faltas administrativas de carácter disciplinario…’ y fue
respecto de esta hipótesis a la que hizo alusión la
responsable, al establecer: (se transcribe parte de la
sentencia), de lo que se colige que al hacer el análisis
con posterioridad, en todo momento se está refiriendo a
la citada hipótesis jurídica”.
88. Luego, es evidente lo infundado del agravio en análisis.
89. En cambio, es fundado el argumento de la recurrente en el sentido de
que el Juez de amparo fue omiso en pronunciarse en relación con su
alegato ya precisado en el párrafo 84 de este fallo.
90. En efecto, de la sentencia recurrida no se advierte que el citado
juzgador haya hecho pronunciamiento alguno al respecto, por lo cual,
esta Primera Sala se hace cargo de su estudio, de conformidad con el
artículo 91, fracción I, de Ley de Amparo.
91. Es infundado el concepto de violación en el que la quejosa reclama,
esencialmente, que la autoridad responsable varió la litis, al
determinar que con su conducta causó un daño patrimonial a la
**********.
92. Se llega a la anterior determinación porque si bien en la resolución
reclamada la autoridad responsable se pronunció en el sentido que
dice la quejosa, ello no implica que se haya variado la litis, pues ésta
se circunscribió a determinar si las conductas que se le atribuyeron
constituían una infracción a sus obligaciones legales y, de ser así,
aplicar
la
sanción
correspondiente,
cuya
individualización
necesariamente requería determinar su gravedad.
93. Así, la autoridad procedió a analizar dicha gravedad a partir de
diversos elementos, entre ellos: “el monto del beneficio obtenido y el
daño o perjuicio económico derivado del incumplimiento de sus
28
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
obligaciones”, por lo cual de dicho análisis llegó a la conclusión de que
se causó un daño económico a la paraestatal referida, sin que ello
pueda estimarse como una variación de la litis, sino que fue una
consideración expresada a fin de atender precisamente uno de los
elementos que integraban la materia del procedimiento sancionador
respectivo, precisando la gravedad de las infracciones, lo que desde
luego repercutiría en la individualización de la sanción.
94. En este orden de ideas, tampoco asiste la razón a la quejosa al decir
que con motivo del actuar de la autoridad, fue que desestimó la
excepción de prescripción de las facultades sancionadoras de la
autoridad que hizo valer. Esto es así porque dicha consideración fue
sólo uno de los elementos que se tomaron en cuenta para determinar
la gravedad de las infracciones, por lo cual no fue determinante para
desestimar la citada excepción.
95. Analizados los agravios de la quejosa, procede el estudio de los
hechos valer por la autoridad responsable.
96. Segunda cuestión: ¿El Juez de Distrito suplió la deficiencia de la
queja para declarar la indebida motivación de la gravedad de las
infracciones atribuidas a la quejosa?
97. El primer agravio de la autoridad recurrente presenta dos líneas
argumentativas: por una parte, aduce que en la sentencia recurrida
indebidamente se suplió la deficiencia de la queja para determinar la
ilegal motivación de la gravedad de la infracción atribuida a la quejosa
y, por otra, controvierte las consideraciones sustentadas por el Juez
de Distrito para arribar a dicha conclusión, es decir, la deficiente
motivación de la gravedad.
29
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
98. Esta Sala estudiará, en principio, la primera línea argumentativa, pues
de resultar fundada, haría innecesario ocuparse de la segunda, en
tanto presupondría revisar un estudio sustentado en la suplencia de la
queja que se atribuye al Juez Federal.
99. Así, la autoridad recurrente aduce que el Juez de Distrito suplió la
queja deficiente, al determinar que en el acto reclamado no se motivó
adecuadamente la gravedad de la infracción atribuida a la quejosa,
teniendo como base los siguientes argumentos:

La autoridad responsable para determinar la gravedad de la
infracción, omitió considerar que la conducta imputada a la quejosa no
fue el hecho de ordenar el embargo, sino revocar sus propias
determinaciones; así como que el
monto embargado no puede
estimarse por sí como un daño a la **********, en la medida en que
dichas cantidades debían ser cubiertas por la paraestatal al existir
sentencia firme que le obligaba a ello.

La autoridad responsable realizó el análisis de la gravedad de las
infracciones a la luz del artículo 33 de la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa
vigente, mismo que sólo era aplicable a la infracción de veintidós de
agosto de dos mil once15, pero no a las cometidas el siete de
diciembre de dos mil diez16, a las que se debió aplicar el artículo 53 de
la normatividad vigente en la época de los hechos.

Para evidenciar la gravedad de la infracción, la autoridad responsable
se basó en la “inusual rapidez” con que la quejosa dictó los acuerdos
de embargo.
15
Consistente en declarar extemporáneo el recurso de apelación hecho valer por la **********, no
obstante su presentación legal y oportuna.
16Los acuerdos mediante los cuales ordenó el embargo de una cuenta bancaria de la **********, no
obstante que en dos ocasiones previas acordó improcedente el embargo respectivo; lo que implicó
la revocación de sus propias determinaciones sin que mediara el recurso de apelación.
30
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
100. Esos argumentos, insiste la autoridad recurrente, no fueron hechos
valer en la demanda de amparo y, por ende, al haber sido
incorporados a la litis por el Juez de Distrito, suplió la queja a favor de
la quejosa, soslayando el principio de estricto derecho que rige el
presente asunto, y tornando incongruente la sentencia recurrida.
101. Resulta, sustancialmente, fundado el argumento en estudio, en
atención a las siguientes consideraciones:
102. Como se precisó en los párrafos 67 a 70 de esta ejecutoria, de la
lectura de la demanda de amparo se advierte que la quejosa
controvirtió en su cuarto concepto de violación la motivación de la
gravedad de las infracciones que se le atribuyeron, expresando para
ello argumentos que, para una mejor comprensión del tema que ahora
nos ocupa, es conveniente reiterarlos:
102.1 Se vulneraron en su perjuicio los derechos previstos en los artículos
14 y 16 constitucionales, al aplicarle el 76 de la Ley de
Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
vigente en la época de los hechos que se le imputaron, que
establecía: “El procedimiento ante el superior jerárquico, por faltas
administrativas que le competa sancionar, sólo podrá iniciarse dentro
del mes siguiente de que se tenga conocimiento de la probable falta.
Tratándose de la obtención de un lucro o si se causan daños
patrimoniales y cuando se trate de actos u omisiones graves el
procedimiento podrá iniciarse durante el período del desempeño del
empleo, cargo o comisión y hasta tres años después de concluidos
éstos”.
102.2 Afirmó lo anterior, pues a su juicio, la responsable determinó que el
procedimiento administrativo no había prescrito, a partir de calificar las
infracciones que se le atribuyeron como graves, sin fundamento legal
31
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
alguno, ya que la jurisprudencia en que se sustentó esta última
determinación17 no resultaba aplicable al caso, en virtud de que en
ella
se
interpretaba
el
artículo
13
de
la
Ley
Federal
de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos, cuyo
contenido es similar al del 15 de la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
publicada en el Periódico Oficial del Estado el trece de abril de dos mil
once, que contiene el catálogo de conductas consideradas como
faltas administrativas.
102.3 Agregó que el antepenúltimo párrafo del artículo 13 de la ley citada en
primer término, establece cuáles conductas son consideradas como
graves; mientras que en la legislación estatal, el diverso 34 es el que
prevé cuáles conductas son graves; pero que ni el artículo 15 ni el 34
de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores
Públicos del Estado de Sinaloa vigente, son aplicables en el
procedimiento de responsabilidad administrativa sustanciado en su
17“RESPONSABILIDADES
ADMINISTRATIVAS DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS. EL
ANTEPENÚLTIMO PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 13 DE LA LEY FEDERAL RELATIVA, NO
ESTABLECE LIMITATIVAMENTE LAS CONDUCTAS QUE PUEDEN CALIFICARSE COMO
GRAVES POR LA AUTORIDAD SANCIONADORA. El artículo 113 de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos establece que las leyes sobre responsabilidades administrativas de
los servidores públicos determinarán sus obligaciones y las sanciones aplicables, así como los
procedimientos y las autoridades facultadas para aplicarlas, a fin de salvaguardar la legalidad,
honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia en el desempeño de sus funciones, empleos, cargos y
comisiones. Asimismo, de la exposición de motivos de la Ley Federal de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos, se advierte que parte de su objeto fue reducir la
discrecionalidad de las autoridades en la imposición de las sanciones administrativas, evitando
conductas arbitrarias contrarias a los derechos de los trabajadores al servicio del Estado, e
impidiendo actos a través de los cuales pretenda eludirse la imposición de una sanción a los
servidores públicos infractores de dicho ordenamiento. Por lo anterior, el legislador dispuso en el
antepenúltimo párrafo del artículo 13 de la ley citada, que en todo caso el incumplimiento a las
obligaciones previstas en las fracciones VIII, X a XIV, XVI, XIX, XXII y XXIII del artículo 8 de la
propia ley se considerará como grave para efectos de la sanción correspondiente, lo cual
constituye una limitación para la autoridad sancionadora, pues al ubicar la conducta irregular de un
servidor público en las referidas fracciones, deberá indefectiblemente calificarla como grave. Lo
anterior no significa que tales infracciones sean las únicas que pueden catalogarse como graves
por la autoridad sancionadora, pues el indicado artículo 13 no acota sus facultades para clasificar
así a las infracciones no señaladas en su antepenúltimo párrafo, por lo que en ejercicio de sus
atribuciones legales puede determinar, dentro del marco legal aplicable a las responsabilidades
administrativas de los servidores públicos, si las infracciones a las obligaciones previstas en las
fracciones I a VII, IX, XV, XVII, XVIII, XX, XXI y XXIV del artículo 8 de la ley de la materia resultan
graves o no, atendiendo a las circunstancias socioeconómicas, nivel jerárquico, antecedentes del
infractor, antigüedad en el servicio, condiciones exteriores y los medios de ejecución, la
reincidencia en el incumplimiento de obligaciones y el monto del beneficio, daño o perjuicio
derivado del incumplimiento de dichas obligaciones”. Establecida por la Segunda Sala, consultable
en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, tomo XXX, septiembre de
2009, pág. 678, número de registro: 166295.
32
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
contra, por no ser la ley vigente en la época en que ocurrieron los
hechos, ya que los acuerdos que se analizaron en dichos
procedimientos fueron dictados el siete de diciembre de dos mil diez.
102.4 En virtud de lo anterior, concluyó la quejosa, si los hechos que se le
imputan ocurrieron bajo el imperio de la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
aprobada por Decreto Número 291, publicada en el Diario Oficial de la
Federación el día ocho de noviembre de mil novecientos ochenta y
cinco, el cual no prevé qué conductas son consideradas como graves,
es más ni siquiera establece conductas graves o no graves, no existe
fundamento para calificar de esa manera las citadas conductas. De
ahí que la resolución reclamada carezca de una debida motivación y
fundamentación, lo que redundó en la desestimación de la excepción
de prescripción que hizo valer, conculcándose así la garantía de
exacta aplicación de la ley.
103. Al analizar dicho concepto de violación, el Juez de Distrito determinó
infundado el argumento relativo a la violación al principio de exacta
aplicación de la ley, respecto de la prescripción de las facultades de la
autoridad sancionadora (en los términos ya precisados en este fallo
—puntos 71 y 72—, al estudiar el agravio respectivo de la quejosa);
sin embargo, atendiendo a la causa de pedir, consideró fundado el
concepto de violación en la parte que, a decir del propio juzgador, se
aducía que el Pleno del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de
Sinaloa no motivó adecuadamente la gravedad de las infracciones,
sustentándose, esencialmente, en las siguientes consideraciones:
103.1 En varios apartados de la resolución reclamada, el Pleno del Tribunal
Superior de Justicia del Estado de Sinaloa se refirió a la gravedad de
las conductas, pero no analizó dicho aspecto en los términos que él
mismo señaló debía hacerse, esto es, atendiendo a las circunstancias
33
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
socioeconómicas,
nivel
jerárquico,
antecedentes
del
infractor,
antigüedad en el servicio, condiciones exteriores y los medios de
ejecución.
103.2 La autoridad responsable se limitó a establecer que las conductas son
graves, en tanto que la quejosa había revocado sus propias
determinaciones; sin embargo, dice el Juez de Distrito, tales asertos
resultaban ser una mera afirmación genérica, en la cual no existía un
análisis real de la gravedad de las conductas, sino sólo una
descripción de los hechos en materia de responsabilidad.
103.3 También, argumentó el juzgador de amparo que la autoridad
responsable señaló expresamente que analizaría el tema de la
gravedad al momento de estudiar la individualización de la sanción.
Sin embargo, al abordar dicho aspecto, sólo relató los hechos materia
de la infracción y los calificó como “graves en los términos ya
explicados”. Lo cual no había hecho.
103.4 Para determinar la gravedad de la infracción, la autoridad responsable
omitió considerar que la conducta imputada a la quejosa no fue el
hecho
de
ordenar
el
embargo,
determinaciones; así como que el
sino
revocar
sus
propias
monto embargado no puede
considerarse por sí como un daño a la **********, en la medida en que
dichas cantidades debían ser cubiertas por la paraestatal al existir
sentencia firme que le obligaba a ello.
103.5 La autoridad responsable realizó el análisis de la gravedad de las
infracciones a la luz del artículo 33 de la Ley de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa
vigente, mismo que sólo era aplicable a la infracción de veintidós de
agosto de dos mil once, pero no a las cometidas el siete de diciembre
34
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
de dos mil diez, a las que se debió aplicar el artículo 53 de la
normatividad vigente en la época de los hechos.
103.6 En otro orden de ideas, el juzgador federal apuntó que la
consideración toral por la que fue considerada como grave la
conducta de la quejosa se basó en una “actitud sospechosa”, al haber
actuado con demasiada celeridad en los asuntos, acordar el embargo
y entregar el numerario respectivo; cuestiones que, a decir del
juzgador, no son válidas para establecer la gravedad de una
conducta, máxime si no se está demostrando algún interés especial.
103.7 El Juez de Distrito refirió que, tal como sostuvo la autoridad
responsable, para considerar grave una conducta, deben ponderarse
la conveniencia para la administración de justicia de desaparecer
prácticas que infrinjan disposición de la ley, las circunstancias
económicas del servidor público, el nivel jerárquico, los antecedentes
de servicio del infractor, las condiciones exteriores y los medios de
ejecución, la reincidencia en el incumplimiento de sus deberes, el
monto del beneficio obtenido y del daño o perjuicio económico
derivado del incumplimiento de sus obligaciones; todos estos, datos
objetivos que deben estar plenamente demostrados, pero que no
podían tomarse en cuenta elementos subjetivos que no infringen la ley
y que no son atribuibles al servidor público, pues el embargo si bien
se realizó el propio día del acuerdo, no lo efectuó la quejosa, sino el
actuario judicial.
103.8 Además, continúa el juzgador, no se apreciaba de qué forma las
actuaciones llevadas a cabo con celeridad y dentro de los plazos
legales deberían desaparecer de la administración de justicia, en tanto
ello implicaría hacer que los jueces retardaran su actuación a efecto
de que no se sospechara que estuvieran actuando de mala fe. Todo
35
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
ello, a su juicio, confirmaba que la responsable partió de premisas
subjetivas.
103.9 El Juez de Distrito agregó que no era óbice a su determinación el
hecho de que el Pleno hubiera analizado otros elementos para
determinar la gravedad de las conductas (tales como gravedad de la
falta administrativa, reincidencia, condición económica del infractor,
nivel jerárquico, condiciones exteriores y medios de ejecución, monto
del beneficio económico obtenido y daño económico causado), pues
consideró que todos los tópicos que en conjunto relacionó para ello,
debían ser ponderados. De ahí que haya considerado que no podía
sustituirse a la responsable para dicha ponderación a fin de establecer
que bastaba con los demás puntos analizados para estimar como
graves las conductas, ya que se le causaría mayor perjuicio a la
quejosa, por lo que debía ser la propia responsable la que realizara un
nuevo análisis, para determinar si eliminando las cuestiones indicadas
en el fallo protector, las conductas atribuidas a la quejosa seguían
considerándose como graves.
104. Los aspectos reseñados, esto es, lo hecho valer en el concepto de
violación cuarto y la parte relativa de la sentencia recurrida, ponen de
manifiesto que, tal como aduce la autoridad recurrente, el Juez de
Distrito determinó fundados lo argumentos de la quejosa tendientes a
controvertir la gravedad de la infracción que se le atribuyó, a partir de
razonamientos que no fueron hechos valer en la demanda y que, por
ende, implicaron suplir la deficiencia de la queja en un asunto que no
se encuentra bajo los supuestos legales para su procedencia, por las
razones que más adelante se precisarán.
105. En efecto, la suplencia de la queja prevista en el artículo 76 Bis de la
Ley de Amparo, tanto en relación con el juicio constitucional como con
los recursos en ella establecidos, consiste, en esencia, en examinar
36
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
cuestiones no propuestas por el quejoso o recurrente, en sus
conceptos de violación o en sus agravios, respectivamente, que
podrían resultar favorables, independientemente de que en definitiva
lo sean18.
106. Sin embargo, dicha figura jurídica opera sólo en aquellos casos
expresamente establecidos en la ley reglamentaria aplicable19, en
tanto constituyen una excepción al principio rector del juicio de
amparo relativo al estricto derecho, que obliga al juzgador a
considerar únicamente los argumentos formulados por el promovente
del amparo o por quien interpone un recurso.
107. En el caso, como ya se apuntó, la quejosa controvirtió la
fundamentación y motivación de la gravedad de la infracción atribuida
(los acuerdos de siete de diciembre de dos mil diez), bajo el
argumento toral de que dicha calificativa, esto es, la de “grave”, se
fundó
en
un
ordenamiento
legal
posterior
a
la
ley
de
responsabilidades estatal vigente al momento de los hechos (lo que
redundaba en la prescripción de las infracciones correspondientes) y
18En
ese sentido, véase la jurisprudencia 26/2008, sustentada por la Segunda Sala, que esta
Primera comparte, de rubro y texto siguientes: “SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE.
CONSISTE EN EXAMINAR CUESTIONES NO PROPUESTAS, INDEPENDIENTEMENTE DE
QUE RESULTEN FAVORABLES A QUIEN SE SUPLE. La figura de la suplencia de la queja
prevista en el artículo 76 Bis de la Ley de Amparo, tanto en relación con el juicio de garantías
como con los recursos en ella establecidos consiste, en esencia, en examinar cuestiones no
propuestas por el quejoso o recurrente, en sus conceptos de violación o en sus agravios,
respectivamente, que podrían resultar favorables, independientemente de que finalmente lo sean.
Así, es incorrecto entender que sólo debe suplirse cuando ello favorezca a quien se le suple, pues
para determinar si procede dicha figura tendría que examinarse previamente la cuestión relativa, lo
que implicaría necesariamente haber realizado la suplencia. Por consiguiente, es suficiente que el
análisis de un problema no propuesto pudiera resultar benéfico para que se deba suplir, realizando
el estudio correspondiente”. Consultable en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
novena época, tomo XXVII, marzo de 2008, pág. 242, registro número 170008.
19“Artículo 76 Bis. Las autoridades que conozcan del juicio de amparo deberán suplir la deficiencia
de los conceptos de violación de la demanda, así como la de los agravios formulados en los
recursos que esta ley establece, conforme a lo siguiente:
I.- En cualquier materia, cuando el acto reclamado se funde en leyes declaradas inconstitucionales
por la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia.
II.- En materia penal, la suplencia operará aun ante la ausencia de conceptos de violación o de
agravios del reo.
III.- En materia agraria, conforme a lo dispuesto por el artículo 227 de esta Ley.
IV.- En materia laboral, la suplencia sólo se aplicará en favor del trabajador.
V.- En favor de los menores de edad o incapaces.
VI.- En otras materias, cuando se advierta que ha habido en contra del quejoso o del particular
recurrente una violación manifiesta de la ley que lo haya dejado sin defensa”.
37
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
que la jurisprudencia utilizada por la autoridad responsable para
sustentar su potestad de estimar como graves determinadas
conductas infractoras, resultaba inaplicable por interpretar un
ordenamiento federal que sí preveía un catálogo de faltas graves, lo
que no acontecía con el ordenamiento estatal vigente al momento de
los hechos reprochados a la quejosa.
108. Asimismo, argumentó que para determinar la gravedad de las
infracciones, la responsable introdujo a la litis, oficiosamente, el
argumento relativo a que con su conducta se causaron daños
patrimoniales a la **********, lo cual era indebido, pues en los acuerdos
de inicio del procedimiento sancionador, no se determinó que dicho
aspecto fuera parte de la controversia, por lo cual no podía ser
analizado, y al hacerlo dio lugar a que se desestimara la excepción de
prescripción de las facultades de la autoridad sancionadora, que hizo
valer.
109. Luego, si el juzgador federal arribó a la conclusión de que la gravedad
de las infracciones respectivas no estuvo debidamente motivada, a
partir de argumentos no hechos valer por la quejosa, tales como que
la autoridad responsable omitió considerar que la conducta imputada
a la quejosa no fue el hecho de ordenar el embargo, sino revocar sus
propias determinaciones y que para evidenciar la gravedad de la
infracción, la autoridad responsable se basó en la “inusual rapidez”
con que la quejosa dictó los acuerdos de embargo, entonces es claro
que el actuar del Juez de Distrito trastocó el principio de congruencia
que debe regir las sentencias de amparo, al suplir la queja sin darse
alguno de los supuestos previsto en el artículo 76 Bis de la Ley de
Amparo, para ello.
110. Sin que obste a lo anterior, el hecho de que en la sentencia de
amparo se haya establecido que lo fundado de los argumentos de
38
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
referencia, atiende a la causa de pedir, pues lo cierto es que la lectura
integral de la demanda de amparo no permite advertir la configuración
de dicha institución en el sentido apuntado por el Juez de Distrito.
111. Se llega a la anterior determinación teniendo en cuenta que el
Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia ha establecido que
la demanda de amparo no debe examinarse por sus partes aisladas,
sino considerarse en su conjunto, debiendo tener como conceptos de
violación todos los razonamientos que, con tal contenido, aparezcan
en la demanda, aunque no estén en el capítulo relativo y aunque no
guarden un apego estricto a la forma lógica del silogismo, siendo
suficiente que en alguna parte del escrito se exprese con claridad la
causa de pedir, señalándose cuál es la lesión o agravio que el quejoso
estima le causa el acto, resolución o ley impugnada y los motivos que
originaron ese agravio, para que el Juez de amparo deba estudiarlo20.
112. Así, la causa de pedir se configura con dos elementos, a saber: la
expresión clara de cuál es la lesión o agravio causado por el acto
reclamado y los motivos que originan dicha afectación. En ese
sentido, la quejosa planteó como lesión causada por el acto
reclamado, la vulneración de su derecho a la legalidad, cuya fuente
radicaba en la indebida fundamentación y motivación de la gravedad
de las infracciones atribuidas, solamente en relación al ordenamiento
en que se fundó dicha modalidad y la inaplicabilidad que, a su juicio,
tenía la jurisprudencia invocada por la autoridad responsable para
sustentar que las conductas infractoras eran graves.
113. Luego, si el Juez de Distrito invocó para su decisión la causa de pedir,
atendiendo a motivos diversos a aquellos por los que la quejosa alegó
20En
ese sentido, véase la jurisprudencia 68/2000, sustentada por el Tribunal Pleno, cuyo rubro
establece: “CONCEPTOS DE VIOLACIÓN. PARA QUE SE ESTUDIEN, BASTA CON EXPRESAR
CLARAMENTE EN LA DEMANDA DE GARANTÍAS LA CAUSA DE PEDIR”. Consultable en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, novena época, tomo XII, agosto de 2000, pág.
38, registro número 191384.
39
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
la falta de fundamentación y motivación de la resolución reclamada,
es evidente que desbordó dicha institución, y que más bien suplió la
queja deficiente en un asunto regido por el principio de estricto
derecho.
114. No obstante lo anterior, es importante destacar que los aspectos
efectivamente planteados también fueron analizados en la sentencia
recurrida y declarados infundados, todo ello al analizar la inexacta
aplicación de la ley respecto de la prescripción de las facultades de la
autoridad sancionadora. De ahí que aun cuando el juzgador federal
incorporó a la litis constitucional motivos diversos a los realmente
planteados por la quejosa, no la dejó inaudita en ese aspecto.
115. Por tanto, la pregunta que nos ocupa debe resolverse en sentido
negativo, pues las consideraciones sustentadas por el Juez de Distrito
para estimar la indebida motivación de la gravedad de las infracciones
cometidas por la quejosa, en modo alguno, son acordes con la causa
de pedir existente en la demanda de amparo, sino que se apartaron
de la cuestión efectivamente planteada y, por ende, implicaron suplir
la queja deficiente en un amparo regido por el principio de estricto
derecho.
116. Ante lo fundado del primer agravio, en su primera línea argumentativa,
resulta innecesario ocuparse del resto de los argumentos propuestos
en el mismo, es decir, la segunda línea argumentativa, toda vez que,
como ya se precisó, va encaminada a controvertir las consideraciones
de la sentencia recurrida, relativas a la indebida motivación de la
gravedad de las infracciones, y que la autoridad recurrente hizo valer
para el caso de que se desestimara su primer argumento, lo cual
como ya quedó evidenciado no es así; y, por ende, su análisis
implicaría ocuparse de un estudio sustentado en suplencia de la
queja, cuya improcedencia ya se determinó.
40
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
117. Tercera cuestión: ¿Fue correcta la determinación del Juez de
Distrito relativa a que la resolución reclamada transgrede el
principio de exacta aplicación de la ley aplicable en la materia
administrativa sancionadora?
118. Para resolver esta interrogante, es importante precisar que el Juez de
Distrito estimó fundado el sexto concepto de violación enderezado a
evidenciar que el acto reclamado transgrede el principio de exacta
aplicación de la ley, trasladado de la materia penal a la administrativa
sancionadora, con apoyo en las siguientes consideraciones:
118.1 El principio de exacta aplicación de la ley que rige la materia penal
puede ser trasladado a la materia administrativa sancionadora, de
conformidad con la tesis aislada sustentada por la Segunda Sala, de
rubro: “RESPONSABILIDADES DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS.
LAS SANCIONES ADMINISTRATIVAS PREVISTAS EN LA LEY
FEDERAL RELATIVA TAMBIÉN SE RIGEN POR EL PRINCIPIO
CONSTITUCIONAL DE EXACTA APLICACIÓN DE LA LEY QUE
IMPERA EN LAS DE CARÁCTER PENAL, AUN CUANDO SEAN DE
DIVERSA NATURALEZA”.
118.2 En ese sentido, el juzgador de amparo sostuvo que la autoridad
responsable, al momento de establecer la sanción correspondiente a
las infracciones cometidas por la quejosa, señaló que con la suma de
todos los elementos establecidos en el artículo 33 de la Ley de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del
Estado de Sinaloa, la sanción a imponer debía ser la remoción
prevista en el artículo 19, fracción IX, de la Ley Orgánica del Poder
Judicial de dicha entidad.
41
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
118.3 Sin embargo, el juzgador señaló que, como argumentó la quejosa,
este último precepto no prescribe como sanción administrativa la
remoción, sino la facultad de la autoridad responsable para nombrar,
resolver sobre renuncias, remover, suspender y cambiar de
adscripción, entre otros servidores públicos, a los jueces de primera
instancia, como la quejosa. Facultad que no puede ser arbitraria, sino
sujeta a los supuestos en que la ley prevé como sanción la remoción
del funcionario.
118.4 Precisó, además, que atendiendo a la garantía jurisdiccional de
independencia, el hecho de que la fracción IX del artículo 19 de la Ley
Orgánica referida prevea la facultad originaria de remover jueces, no
autoriza a la responsable para remover a un integrante de la
judicatura local sin fundarse específicamente en un precepto legal que
establezca dicha sanción en forma expresa, aun cuando lo hubiese
encontrado
responsable
de
alguna
conducta
irregular
en
el
desempeño de sus funciones, pues bajo esa premisa se desconocería
el estado de derecho vigente.
118.5 En consecuencia, concedió el amparo para el efecto de que la
responsable dejara insubsistente la resolución reclamada y en su
lugar dictara otra, en la cual, siguiendo los lineamientos del fallo
protector, determinara si las conductas realizadas por la quejosa eran
o no graves y, con plenitud de jurisdicción, estableciera en forma
debidamente fundada y motivada la sanción que conforme al precepto
legal aplicable al caso procediera, la que incluso podría consistir
nuevamente en la remoción, siempre y cuando se indicara el precepto
legal que contemple como tal esa sanción y que le sea aplicable a los
servidores públicos del Poder Judicial estatal.
119. La autoridad recurrente argumenta en su segundo agravio que fue
incorrecto el pronunciamiento del Juez de Distrito en los términos
42
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
arriba precisados, toda vez que los principios constitucionales que
rigen el sistema de sanciones penales no pueden trasladarse con la
misma intensidad al sistema de sanciones administrativas, en virtud
de la diversidad de sus causas, naturalezas y fines.
120. Afirma que, contrariamente a lo sustentado por el referido juzgador, en
la resolución reclamada se citó la norma que prevé como sanción
administrativa la destitución, pero que el Juez Federal analizó en
forma sesgada los fundamentos respectivos, pues debió advertir que
la sanción de destitución se encuentra en el artículo 17 de la Ley de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del
Estado de Sinaloa, la cual sólo viene a dar eficacia directa de lo
prescrito por los artículos 113 de la Constitución Federal y 139 de la
Constitución Local. Preceptos que se invocaron en la resolución
reclamada (transcribe la parte relativa de ésta) y que deben
interpretarse de manera sistemática y conforme a la Constitución.
121. Agrega la recurrente que no es obstáculo a lo anterior que en una
parte de la resolución reclamada se haya señalado que “se considera
adecuado y necesario imponer sanción administrativa disciplinaria en
términos del aludido artículo 19, fracción IX, de la Ley Orgánica del
Poder Judicial del Estado de Sinaloa”, en tanto que dicha resolución
constituye un todo que debe analizarse en su integridad, por lo que si
en ésta se citaron y transcribieron los preceptos que prevén como
sanción la impuesta, no puede aducirse que no fueron invocados y
que por ello en la resolución reclamada se haya violado el principio de
exacta aplicación de la ley. De ahí que no resulte aplicable la
jurisprudencia que invoca el Juez Federal, de rubro: “PODERES
JUDICIALES
DE
LOS
ESTADOS.
MARCO
JURÍDICO
DE
GARANTÍAS ESTABLECIDO EN EL ARTÍCULO 116, FRACCIÓN III,
DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL”.
43
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
122. Es sustancialmente fundado el agravio propuesto por el Pleno del
Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Sinaloa, atento a las
siguientes consideraciones:
123. Esta Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido en la
jurisprudencia número P./J. 99/200621, que para la construcción de los
principios del derecho administrativo sancionador es válido acudir a
los establecidos en el derecho penal, en tanto que estas dos
vertientes del Derecho son manifestaciones inequívocas de la
potestad punitiva del Estado, entendida como la facultad que tiene
este último de imponer penas y medidas de seguridad ante la
comisión de ilícitos.
124. Sin embargo, como se advierte de la jurisprudencia en cita y lo refiere
la autoridad recurrente, dicha traslación de principios no puede ser
absoluta y sin modulación alguna, pues ello equivaldría a pretender
asimilar ambas vertientes de la potestad punitiva estatal, como si
fueran iguales, lo que evidentemente no es así, en función de su
naturaleza (que excepcionalmente es similar) y fines22.
125. En este contexto, esta Primera Sala considera que, tal como refiere la
autoridad recurrente, la resolución reclamada por virtud de la cual se
determinó la remoción del cargo de juzgadora de la quejosa, no
transgrede el citado principio constitucional.
21“DERECHO
ADMINISTRATIVO SANCIONADOR. PARA LA CONSTRUCCIÓN DE SUS
PROPIOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES ES VÁLIDO ACUDIR DE MANERA PRUDENTE A
LAS TÉCNICAS GARANTISTAS DEL DERECHO PENAL, EN TANTO AMBOS SON
MANIFESTACIONES DE LA POTESTAD PUNITIVA DEL ESTADO”. Consultable en el Semanario
Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, tomo XXIV, Agosto de 2006, página 1565,
registro número 174488.
22Esta diferenciación incluso ha sido reconocida por la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, por ejemplo: Caso López Mendoza vs. Venezuela, Sentencia de 1 de septiembre de
2011 (Fondo, reparaciones y costas) “111. Al respecto, la Corte ha indicado que todos los órganos
que ejerzan funciones de naturaleza materialmente jurisdiccional, sean penales o no, tienen el
deber de adoptar decisiones justas basadas en el respeto pleno a las garantías del debido proceso
establecidas en el artículo 8 de la Convención Americana. Asimismo, la Corte recuerda lo
expuesto en su jurisprudencia previa en el sentido de que las sanciones administrativas y
disciplinarias son, como las penales, una expresión del poder punitivo del Estado y que tienen, en
ocasiones, naturaleza similar a la de éstas”. En el mismo sentido, véase el caso Vélez Loor vs.
Panamá en la sentencia de 23 de noviembre de 2010 (Excepciones preliminares, fondo,
reparaciones y costas), párrafo 170.
44
AMPARO EN REVISIÓN 358/2013
126. Lo anterior es así, porque la lectura de la resolución reclamada
evidencia que la sanción impuesta a la quejosa se fundamentó en la
interpretación armónica y sistemática de los artículos 113 de la
Constitución Federal, 139 de la Constitución Política del Estado de
Sinaloa, 17 de la Ley de Responsabilidades Administrativas de los
Servidores Públicos del Estado de Sinaloa, actualmente en vigor, así
como 19, fracción IX, de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado
de Sinaloa23, los cuales, en la parte que interesa, prescriben lo
siguiente:
“Artículo 113. Las leyes sobre responsabilidades
administrativas de los servidores públicos, determinarán
sus obligaciones a fin de salvaguardar la legalidad,
honradez, lealtad, imparcialidad, y eficiencia en el
desempeño de sus funciones, empleos, cargos y
comisiones; las sanciones aplicables por los actos u
omisiones en que incurran, así como los procedimientos
y las autoridades para aplicarlas. Dichas sanciones,
además de las que señalen las leyes, consistirán en
suspensión, destitución e inhabilitación, así como en
sanciones económicas, y deberán establecerse de
acuerdo con los beneficios económicos obtenidos por el
responsable y con los daños y perjuicios patrimoniales
causados por sus actos u omisiones a que se refiere la
fracción III del artículo 109, pero que no podrán exceder
de tres tantos de los beneficios obtenidos o de los daños
y perjuicios causados”.
“Artículo 139. Las sanciones administrativas se
establecerán en proporción a los daños y perjuicios
patrimoniales causados y de acuerdo al beneficio
económico obtenido por el servidor público, las que
podrán
consistir
en
suspensión,
destitución,
inhabilitación, sanciones económicas y en las demás
que señale la Ley, pero las sanciones económicas no
excederán del triple del beneficio obtenido o de los
daños y perjuicios causados”.
“Artículo 17. Se configurara como falta administrativa de
los servidores públicos, el incumplimiento de sus
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Tal como se advierte de las páginas 94 a 102, de la resolución que constituye el acto reclamado
en el presente asunto.
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deberes o cuando incurran en las conductas prohibidas
señaladas en esta ley.
Las sanciones por la comisión de las faltas
administrativas consistirán en:
I. Amonestación;
II. Suspensión;
III. Destitución;
IV. Sanción económica; y,
V. Inhabilitación para desempeñar empleo, cargo o
comisión en el servicio público”.
“Artículo 19. Son atribuciones del Pleno del Supremo
Tribunal de Justicia del Estado:
[…]
IX. Nombrar, resolver sobre renuncias, remover,
suspender y cambiar de adscripción a los Magistrados
de Circuito, Jueces, Secretarios, Actuarios, Visitadores
de Juzgados y demás servidores públicos integrantes
del Poder Judicial;
[…]”. El énfasis es nuestro.
127. Con base en lo anterior, resulta evidente que la sanción impuesta a la
quejosa no se fundamentó, exclusivamente, en el artículo 19, fracción
IX, de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de Sinaloa, que
prevé, entre otras cuestiones, la facultad de la autoridad recurrente de
remover jueces de la citada entidad federativa y que fue al único al
que se refirió el Juez Federal, para sustentar su decisión, pasando por
alto los demás preceptos invocados por la autoridad responsable. De
ahí que el análisis efectuado en la sentencia recurrida resulta
jurídicamente inadecuado.
128. En efecto, las resoluciones jurisdiccionales (carácter que comporta el
acto reclamado) son resultado de una argumentación integral por
parte de quien las emite y, por ende, el análisis que respecto de ellas
realice el órgano de alzada (en caso de que proceda recurso ordinario
alguno), o bien el juzgador de amparo en la sede constitucional, debe
ser congruente con dicha calidad, esto es, analizar en su integridad
los razonamientos expresados en ellas a efecto de establecer si se
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encuentran o no apegadas a la letra de Ley, así como de la
Constitución Federal.
129. Por tanto, si tal como aduce la autoridad recurrente, el juzgador de
amparo determinó que el acto reclamado transgredía el principio de
exacta aplicación de la ley administrativa sancionadora, partiendo de
un análisis incompleto de la fundamentación que efectivamente tuvo el
acto reclamado, entonces es clara la actualización del agravio que se
hace valer.
130. Fundamentación que, por lo demás, esta Primera Sala considera
suficiente para establecer que el acto reclamado no transgrede el
citado principio constitucional de exacta aplicación de la ley, puesto
que la destitución decretada no fue impuesta por analogía o por
mayoría de razón, sino que tuvo su fundamento en normas de rango
constitucional como legal, que establecen ese tipo de sanción y que,
por tanto, son plenamente aplicables a las infracciones que se
atribuyeron a la quejosa, con el carácter de graves.
131. Así, la interrogante que nos ocupa debe resolverse en sentido
negativo; esto es, fue incorrecta la determinación del Juez de Distrito
relativa a que la resolución reclamada transgrede el principio de
exacta aplicación de la ley aplicable en la materia administrativa
sancionadora, en tanto que la sanción impuesta a la quejosa sí estaba
prevista en ley, como lo son: la Constitución Local, la Ley de
Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos del
Estado de Sinaloa y la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de
Sinaloa.
132. Ante lo fundado de los agravios de la autoridad recurrente, hasta aquí
analizados, procede modificar la sentencia recurrida dejando sin
efectos la concesión de amparo, siendo así innecesario analizar su
tercer agravio, a través del cual controvierte los efectos de dicha
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concesión otorgada por el Juez de Distrito. Sin que para ello obste el
análisis de eficacia que enseguida se efectuará respecto de los
argumentos formulados por la quejosa adherente.
133. Cuarta cuestión: ¿Resulta procedente estudiar los agravios
hechos valer en la revisión adhesiva?
134. En este medio de defensa, la quejosa adherente refiere, en síntesis,
que el Juez de Distrito confundió la gravedad de las conductas
atribuidas a la quejosa con la gravedad para efectos de la
individualización de la sanción impuesta, pues si bien determinó que
la responsable no motivó de manera adecuada lo relativo a la
gravedad de las conductas, pasó por alto que tampoco se motivó
debidamente la resolución, al analizar la gravedad de las infracciones
en relación con la sanción determinada, ya que a su juicio son
aspectos diferentes. De ahí que insista en lo que alegó en su recurso
de revisión principal, en el sentido de que en la Ley de
Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de Sinaloa,
vigente al momento de los hechos, no existía la clasificación de
infracciones graves o no graves. Así solicita subsanar la omisión que
atribuye al Juez de amparo.
135. Tales
argumentos
resultan
inoperantes,
en
términos
de
lo
determinado por el Tribunal Pleno en sesión de veintiocho de mayo de
dos mil trece, al resolver la contradicción de tesis 300/2010, cuyo
engrose está pendiente, pero que de las versiones taquigráficas
correspondientes se advierte que se resolvió en el sentido de que la
adhesión al recurso de revisión no es autónoma, sino un medio
procesal que garantiza a quien obtuvo sentencia favorable, la
posibilidad de mejorar y reforzar las consideraciones que condujeron
al punto resolutivo que le benefició, en la medida en la que
proporciona al tribunal revisor, como materia de estudio en la segunda
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instancia, nuevos elementos que permitan confirmar la sentencia en la
parte impugnada a través del recurso de revisión y que, por ende,
resultaban inoperantes aquellos argumentos tendientes a controvertir
consideraciones
específicas
del juzgador de amparo que le
perjudicaron a la adherente y, en consecuencia, debían hacerse valer
en el recurso principal.
136. En este orden de ideas, si la adherente atribuye al Juez Federal
confusión en los temas planteados y, por ende, su indebido estudio,
es claro que tales argumentos no son materia de la revisión adhesiva,
sino del recurso de revisión principal.
137. Por tanto, la pregunta que nos ocupa debe resolverse en sentido
negativo; esto es, no procede estudiar los agravios hechos valer en la
revisión adhesiva por la parte quejosa, dada su inoperancia.
VII. DECISIÓN
138. Ante lo inoperante e infundado de los agravios propuestos por la
quejosa, así como lo fundado de los agravios hechos valer por la
autoridad recurrente, procede modificar la sentencia recurrida y negar
el amparo solicitado, en los términos de esta ejecutoria.
139. En consecuencia, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación
RESUELVE:
PRIMERO. Se modifica la sentencia recurrida.
SEGUNDO. Queda firme el sobreseimiento decretado por el Juez de
Distrito, respecto del acto reclamado al visitador de juzgados del
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Poder Judicial del Estado de Sinaloa, consistente en la ejecución de la
resolución reclamada, en términos del párrafo 26 de este fallo.
TERCERO. En la materia de la revisión, la Justicia de la Unión no
ampara ni protege a ********** en contra de la resolución de once de
mayo de dos mil doce, que reclama del Pleno del Supremo Tribunal
de Justicia del Estado de Sinaloa, así como de los actos de ejecución
atribuidos al Actuario y al Oficial Mayor adscritos a dicho órgano
jurisdiccional, en términos de esta ejecutoria.
Notifíquese; con testimonio de la presente resolución, devuélvanse
los autos al Tercer Tribunal Colegiado del Décimo Segundo Circuito y,
en su oportunidad, archívese el toca como asunto concluido.
Así lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, por mayoría de cuatro votos de los señores Ministros:
Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz (Ponente),
Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Presidente Jorge Mario
Pardo Rebolledo, en contra del emitido por el Ministro Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena, quien se reserva el derecho a formular voto
particular.
Firman el Ministro Presidente de la Primera Sala y el Ministro
Ponente, con el Secretario de Acuerdos, quien autoriza y da fe.
PRESIDENTE DE LA PRIMERA SALA
MINISTRO JORGE MARIO PARDO REBOLLEDO
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PONENTE
MINISTRO JOSÉ RAMÓN COSSÍO DÍAZ
SECRETARIO DE ACUERDOS DE LA PRIMERA SALA
LIC. HERIBERTO PÉREZ REYES
En términos de lo previsto en los artículos 3º, fracción II, 13, 14 y 18 de la Ley Federal de
Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental; en esta versión pública se
suprime la información considerada legalmente como reservada o confidencial que encuadra en
esos supuestos normativos.
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