Dictamen de la Procuración General:
El Tribunal del Trabajo Nº 1
de Lanús acogió parcialmente la demanda de indemnización
por
incapacidad
promovida
-al
responsabilidad
derivada
amparo
civil
de
del
enfermedad
sistema
de
extracontractual-
profesional,
atribución
por
Ramón
de
Santos
Ríos contra Helio Bianco y Provincia A.R.T. S.A.
Previa
inconstitucionalidad
del
art.
39
declaración
de
la
ley
de
24.557,
la
sentencia en crisis condenó al primero de los nombrados -en
su carácter de empleador- por las sumas y conceptos que
determina,
resultando
absuelta,
en
cambio,
la
A.R.T.
coaccionada, por considerar el a quo que en relación a la
misma la demanda carecía de causa jurídica que la sustente
(v. fs. 258/269).
Dicho modo de resolver motivó
el alzamiento, tanto de la parte actora –por apoderadomediante
recursos
extraordinarios
de
nulidad
y
de
inaplicabilidad de ley, como de la coaccionada vencida,
quien
–con
patrocinio
letrado-
asimismo,
interpuso
el
último de los remedios procesales nombrados (v. fs. 285/293
y 300/312 vta., respectivamente).
I. Con cita de los arts. 168
y 171 de la Constitución provincial, la queja de nulidad,
única que convoca mi intervención en autos (v. fs. 330), se
halla
estructurada
sobre
la
denuncia
de
omisión
de
cuestiones esenciales y falta de fundamentación en el texto
expreso de la ley que el quejoso endilga a la sentencia en
crisis, conforme los agravios que seguidamente se reseñan:
1.
grado
resulta
arbitrario,
El
toda
pronunciamiento
vez
que
el
de
tribunal
interviniente rechazó la demanda en relación a Provincia
A.R.T. S.A. sobre la base de considerar que su parte no
había aportado argumento alguno para hacer responsable a la
aseguradora
a
través
de
la
vía
elegida,
esto
es,
la
reparación integral formalizada en el derecho común.
Alega en tal sentido que con
las
pruebas
producidas
en
autos
quedó
demostrada
la
responsabilidad de la A.R.T., tal como se había expuesto en
la demanda y quedara acreditado con los informes periciales
que refiere, los cuales, según afirma, fueron soslayados
por el a quo.
2. El sentenciante de mérito
omitió la aplicación de intereses al capital de condena
fijado en el decisorio impugnado.
II. En mi opinión, el recurso
logra parcial acogida.
En
efecto,
los
argumentos
desarrollados por el apelante para impugnar lo decidido en
la
instancia
Provincia
de
grado
con
relación
A.R.T.
S.A.,
escapan
al
a
la
coaccionada
acotado
ámbito
de
actuación del remedio procesal bajo análisis, pues –como es
sabido- las alegaciones relativas a la prueba, e incluso a
la existencia de una eventual preterición de alguna pieza
de dicha naturaleza por parte del Tribunal del Trabajo, son
ajenas
al
ámbito
del
recurso
extraordinario
de
nulidad
(conf. S.C.B.A., causas L. 47.485, sent. del 6/X/92; L.
61.469, sent. del 1/VII/97; L. 80.420, sent. del 21/IV/04 y
L. 88.959, sent. del 27/III/08, entre muchas más).
Ahora
bien,
distinta
es
la
postura que habré de asumir respecto del agravio vinculado
con la omisión en que incurriera el sentenciante de origen
al
liquidar
el
capital
de
condena
sin
adicionar
los
intereses moratorios que expresa y que fueran oportunamente
solicitados en el escrito de demanda (v. fs. 14 vta.).
De
la
simple
lectura
del
fallo en embate se desprende que el tópico en cuestión no
recibió respuesta alguna por parte del a quo, razón por la
cual estimo que resulta de aplicación en la especie la
doctrina legal que dimana de los precedentes “Sosa”, Ac.
40.231, sent. del 15/XI/88; “Orsi de Suarez”, Ac. 46.937,
sent.
del
2/VI/92
y
“Fontana”
Ac.
80.859,
sent.
del
29/V/02; “Villavicencio”, C. 85.236, sent. del 21/V/08; C.
97.631, sent. del 2/IX/09.
En
considero
que
la
sentencia
merito
en
de
lo
censura
expuesto,
deberá
ser
parcialmente anulada, pues la autonomía de las acciones
deducidas y, en consecuencia, de los agravios que expone el
recurrente, permite dicha solución (conf. S.C.B.A., causas
L. 80.137, sent. del 6/IX/06; L. 88.911, sent. del 7/III/07
y L. 81.389, sent. del 30/IV/08, entre otras). Esto es,
nulificar la decisión de grado únicamente en lo que hace a
los intereses omitidos, lo que así dejo propuesto a V.E.
Resta
agregar
que
el
fallo
posee sustento en expresas normas legales, cumpliendo de
tal modo con el imperativo que consagra el art. 171 de la
Carta bonaerense, independientemente del grado de acierto
jurídico de lo dispuesto en la instancia ordinaria.
Es mi dictamen.
La Plata,
4 de noviembre de
2009 - Juan Angel de Oliveira
A C U E R D O
En la ciudad de La Plata, a 11 de septiembre de
2013,
habiéndose
dispuesto
siguiente
en
el
establecido,
Acuerdo
orden
de
2078,
votación:
de
que
conformidad
deberá
doctores
con
observarse
Soria,
lo
el
Negri,
Hitters, Kogan, se reúnen los señores jueces de la Suprema
Corte
de
Justicia
en
acuerdo
ordinario
para
pronunciar
sentencia definitiva en la causa L. 107.433, "Ríos, Ramón
Santos contra Bianco, Helio y otra. Daños y perjuicios".
A N T E C E D E N T E S
El Tribunal del Trabajo nº 1 con asiento en la
ciudad
de
imponiendo
Lanús
las
hizo
costas
lugar
del
a
modo
la
que
acción
promovida,
especificó
(v.
fs.
258/269).
Ambas partes interpusieron recursos extraordinarios
de inaplicabilidad de ley (fs. 285/293, 300/312), alzándose
además la legitimada activa con recurso extraordinario de
nulidad (fs. 286 vta./289), los que fueron concedidos por
el citado tribunal a fs. 313/314 vta.
Oído
311/333),
el
dictada
señor
a
fs.
Subprocurador
334
la
General
providencia
de
(fs.
autos
y
hallándose la causa en estado de pronunciar sentencia, la
Suprema Corte decidió plantear y votar las siguientes
C U E S T I O N E S
1ª) ¿Es fundado el recurso extraordinario de nulidad?
En su caso:
2ª) ¿Lo es el de inaplicabilidad de ley deducido
también por la parte actora?
3ª) ¿Lo es el interpuesto por la demandada?
V O T A C I Ó N
A la primera cuestión planteada, el señor Juez
doctor Soria dijo:
I. El tribunal de grado hizo lugar a la demanda
promovida
por
"Provincia
Ramón
A.R.T.
reclamado
el
Santos
S.A.",
pago
de
Ríos
contra
mediante
una
la
Helio
cual
indemnización
Blanco
les
y
había
integral
-con
sustento en las disposiciones del derecho civil- por los
daños y perjuicios derivados de la incapacidad provocada
por la dolencia que contrajera a consecuencia de las tareas
desarrolladas a órdenes de su empleadora.
II. La parte actora deduce recurso extraordinario
de nulidad (fs. 286 vta./289).
Con
cita
de
los
arts.
168
y
171
de
la
Constitución de la Provincia de Buenos Aires, denuncia que
el sentenciante de origen no se pronunció acerca de dos
cuestiones que a su criterio resultaban esenciales para la
solución de la litis.
Señala que el fallo de grado es arbitrario, toda
vez
que
en
él se
dispuso
el
rechazo
de
la
demanda
en
relación a "Provincia A.R.T. S.A." por considerar que el
actor
no
había
aportado
argumento
alguno
para
hacer
responsable a dicha aseguradora en los términos del derecho
común,
cuando
de
las
pericias
técnica
y
contable
-cuyo
soslayo por parte del tribunal de grado también invoca-, y
la
demás
prueba
producida,
luce
acreditado
su
incumplimiento a las obligaciones de control y prevención
que la ley puso a su cargo.
Por otro lado, afirma que no obstante haber sido
planteada la petición en el escrito de promoción de la
demanda, el juzgador omitió aplicar intereses al capital de
condena.
III. De conformidad con lo manifestado por el
señor
Subprocurador
General,
en
mi
opinión,
el
recurso
admite una procedencia parcial.
1. En lo referente a la primera cuestión que se
dice
omitida,
considero
que
no
se
consuma
en
el
caso
infracción al art. 168 de la Constitución provincial, pues,
hallándose inequívocamente orientado el agravio hacia la
consideración y valoración de la prueba rendida, lo que en
realidad imputa el recurrente al a quo es la comisión de
errores
de
juzgamiento,
materia
propia
del
recurso
extraordinario de inaplicabilidad de ley y ajena al aquí
examinado (conf. causas L. 92.360, "Galandzij", sent. de
10-III-2010; L. 91.464, "Santillán", sent. de 22-IV-2009;
L. 90.498, "Corigliano", sent. de 19-IX-2007; L. 82.468,
"Brauton", sent. de 9-XI-2005; entre otras).
Concretamente tiene dicho este Tribunal que las
alegaciones
referidas
al
material
probatorio,
tanto
lo
concerniente a la eventual ausencia de su tratamiento, como
al deficiente examen del mismo, resultan extrañas al ámbito
del
recurso
intentado
-art.
168
de
la
Constitución
provincial- (conf. causas L. 94.288, "Fernández", sent. de
28-IV-2010; L. 84.144, "Bratelli", sent. de 11-IV-2007; L.
80.781, "Sansberro", sent. de 30-XI-2005; entre otras).
2. Distinta es la suerte que ha de correr la
segunda
de
las
cuestiones
que
el
recurrente
señala
preterida.
a.
El
tribunal
de
grado
ha
incurrido
en
la
infracción denunciada, toda vez que nada dijo -y no surge
del
trazo
lógico
plasmado
en
la
decisión,
razón
que
justifique tal descuido- respecto del reclamo oportunamente
incorporado
intereses
en
al
la
demanda
capital
de
referido
a
condena
(v.
la
aplicación
fs.
14
de
vta.),
configurándose en consecuencia un supuesto de incongruencia
por omisión (conf. doct. causa L. 92.985, "Díaz", sent. de
7-IV-2010).
Huelga
mencionar
que
el
proveído
de
fs.
284,
motivado por la aclaratoria interpuesta por la parte actora
a fs. 280, además de estar suscripta sólo por uno de los
magistrados integrantes del tribunal, tampoco se hace cargo
-al cabo- de brindar respuesta a la concreta petición que
allí formulara el actor para que se subsane la omisión en
que
incurriera
pronunciamiento,
el
órgano
vinculada
jurisdiccional
con
la
al
emitir
aplicación
de
su
los
mentados accesorios.
b. La nulidad propuesta no ha de alcanzar a la
totalidad del fallo de grado sino solamente a la parcela
afectada por el vicio nulificante señalado, pues la omisión
en
que
ha
pretensión
incurrido
no
pesa
el
en
a
quo
las
respecto
restantes
de
la
(conf.
referida
causas
L.
81.389, "Vanetti", sent. de 30-IV-2008; L. 80.137, "Garín",
sent. de 6-IX-2006; entre otras).
IV. En virtud de lo expuesto, corresponde hacer
lugar
parcialmente
al
recurso
extraordinario
traído,
disponiéndose la nulidad parcial del pronunciamiento. La
causa debe ser devuelta al tribunal de origen para que -con
otra integración- dicte un nuevo pronunciamiento resolviendo
la cuestión que se señala omitida en la presente (art. 298,
C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
Los
señores
jueces
doctores
Negri,
Hitters
y
Kogan, por los mismos fundamentos del señor Juez doctor
Soria,
votaron
la
primera
cuestión
también
por
la
afirmativa.
A la segunda cuestión planteada, el señor Juez
doctor Soria dijo:
I. Contra la sentencia de grado que rechazó la
pretensión
aseguradora
de
extender
de
riesgos
solidariamente
del
trabajo,
la
condena
la
parte
a
la
actora
interpone recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley
(v. fs. 289/293).
Señala que dicha conclusión es arbitraria, por
cuanto en el escrito de promoción de la demanda se formuló
una imputación clara y concreta a "Provincia A.R.T. S.A."
respecto del incumplimiento de las obligaciones que la ley
puso a su cargo. De allí que -continúa- al haber quedado
demostrada tal inobservancia con las pruebas obrantes en la
causa, resultaba de aplicación lo dispuesto por el art.
1074
del
Código
Civil,
debiéndose
-en
consecuencia-
declarar procedente la acción (v. fs. 289 vta./290).
En otro orden, y en la inteligencia que la suerte
del
recurso
implicará
la
modificación
de
la
condena
en
costas, peticiona se deje sin efecto la dispuesta contra el
actor con relación a los honorarios de la representación
letrada de la aseguradora (v. fs. 292).
II. El recurso no prospera.
1. a. Tiene reiteradamente dicho esta Corte que
la interpretación de los escritos constitutivos de la litis
constituye una facultad privativa de los jueces de grado, y
las
conclusiones
que
al
respecto
formulen
sólo
son
revisables en esta Sede extraordinaria mediante la idónea
alegación y eficaz demostración del absurdo (conf. causas
L.
99.082,
"Ferreyra",
"Solís",
sent.
sent.
2-VII-2010;
de
de
24-IV-2011;
L.
97.912,
L.
98.775,
"Cabrera",
sent. de 14-X-2009; entre muchas otras).
b. En la especie, además de prescindirse de toda
denuncia relativa a la supuesta configuración del aludido
vicio, los cuestionamientos que se esbozan en torno a las
conclusiones a las que arribó el a quo para desestimar la
pretensión
de
extender
solidariamente
la
condena
a
la
aseguradora de riesgos del trabajo no resultan suficientes,
en
modo
alguno
evidencian
que
la
decisión
provenga
del
error grave, grosero y manifiesto que autoriza la apertura
de la instancia extraordinaria en lo que concierne a la
revisión de cuestiones de hecho y prueba.
La crítica no cumple con la carga de la adecuada
fundamentación que requiere el art. 279 del Código Procesal
Civil y Comercial, ya que no se ocupa de rebatir eficazmente
las
argumentaciones
del
fallo
que
se
constituyeron
en
factores esenciales de la decisión adoptada.
Si bien puede resultar opinable lo expuesto por
el tribunal al expresar que la parte actora en orden a la
pretensión fundada en el derecho civil "nada argumenta,
siquiera someramente, para hacer responsable a través de
esa vía a la A.R.T." (v. sent., fs. 267), por cuanto el
escrito de inicio permite advertir que le fue adjudicada a
Provincia A.R.T. S.A. responsabilidad civil extracontractual
por inobservar las obligaciones de control que la ley puso
a su cargo (v. demanda, fs. 13 y vta.); lo cierto es que en
el recurso se ha marginado de todo agravio la definición
que
-sustentada
en
la
doctrina
del
precedente
de
este
Tribunal L. 82.874, "M., A.", sent. de 11-IV-2007- plasmó
el a quo en su pronunciamiento al juzgar que no se había
concretado en la demanda que el incumplimiento atribuido a
la aseguradora hubiera devenido en condición necesaria para
generar el daño (v. sent., fs. 267, 3er. párrafo).
En este orden, se ha sostenido que es requisito
ineludible del recurso extraordinario de inaplicabilidad de
ley
la
impugnación
motivaciones
concreta,
esenciales
del
directa
y
eficaz
pronunciamiento
de
las
objetado,
siendo insuficiente el que deja incólume la decisión por
falta de cuestionamiento de los conceptos sobre los que la
misma se asienta (conf. causas L. 104.784, "Riedel", sent.
de 24-VIII-2011; L. 103.003, "Tristani Cárdenas", sent. de
3-XI-2010; L. 93.135, "Mosquera", sent. de 24-VI-2009; L.
92.043, "Isoardi", sent. de 5-XI-2008; L. 87.862, "Cardozo",
sent. de 16-V-2007; entre muchas otras).
c.
Resta
indicar,
para
conocimiento
del
recurrente, que la cita de la jurisprudencia emanada de los
fallos emitidos por distintos organismos jurisdiccionales
(v. rec., fs. 290/292) no constituye la doctrina legal a
que alude el art. 279 del Código Procesal Civil y Comercial
(conf. causas L. 101.038, "R., M.", sent. de 10-XI-2010; L.
93.147, "Facorro", sent. de 14-IV-2010; L. 93.721, "Martín",
sent. de 29-IV-2009).
d. Tampoco resulta útil la denuncia de violación
de la doctrina proveniente de la causa L. 83.118, "S. V.",
sent. de 9-V-2007, cuyos lineamientos, para más, no han
sido debidamente individualizados por el quejoso (v. rec.,
fs. 291 vta.), quien únicamente extrae una parcela de lo
fallado por este Tribunal en el mentado precedente, que
agrego, fue resuelto en un contexto fáctico disímil al que
rodea
al
sub
insuficiencia
lite,
del
en
recurso
una
decisión
extraordinario
fundada
en
la
interpuesto
en
aquella oportunidad.
2. Finalmente, y sin dejar de resaltar la pobreza
argumental que acompaña al agravio, cabe señalar que en
razón
de
la
solución
que
se
propicia
en
el
apartado
anterior, no cabe tratar la petición por la que pretende se
deje sin efecto la imposición de costas a cargo de la parte
actora en concepto de honorarios regulados en la instancia
a la representación letrada de "Provincia A.R.T. S.A.".
III.
Por
lo
expuesto,
corresponde
rechazar
el
recurso deducido, con costas (art. 289, C.P.C.C.).
Voto por la negativa.
Los
señores
jueces
doctores
Negri,
Hitters
y
Kogan, por los mismos fundamentos del señor Juez doctor
Soria, votaron la segunda cuestión también por la negativa.
A la tercera cuestión planteada, el señor Juez
doctor Soria dijo:
I. En su recurso extraordinario de inaplicabilidad
de ley, la parte demandada invoca la transgresión de los
arts. 29 y 32 de la ley 11.653; 163 inc. 6 del Código
Procesal Civil y Comercial; 23 de la Ley de Contrato de
Trabajo; 14 de la ley 24.557; 512, 902, 907, 1072, 1075,
1109, 1113 y 2311 del Código Civil; 110, 111 y 118 de la
ley
17.418;
15,
20,
31,
161,
166,
168
y
171
de
la
Constitución de la Provincia de Buenos Aires; 17 y 18 de la
Constitución nacional y doctrina legal que identifica.
1. Sostiene que la sentencia de grado parte de
una
premisa
errónea,
ya
que
para
juzgar
acreditada
la
existencia del vínculo laboral, el tribunal remitió a los
fundamentos que expusiera al resolver la causa "Ríos, Ramón
Santos c/ Bianco Helio y otra s/ Despido" (expte. 9539), de
trámite por ante ese mismo órgano jurisdiccional, cuando en
esas
actuaciones,
como
fuera
manifestado
en
el
recurso
extraordinario de inaplicabilidad de ley que se dedujera
contra el pronunciamiento allí dictado, dicha cuestión no
había sido debidamente analizada, pues se había soslayado
el tratamiento de la excepción de falta de legitimación
pasiva opuesta por la parte demandada.
En
tales
condiciones,
afirma,
el
juzgador
ha
incurrido en la arbitrariedad de emitir ambas sentencias
omitiendo expedirse sobre aspectos decisivos de la litis,
lo cual condujo además a condenar a su parte a pagar una
indemnización por daños y perjuicios sin ser empleador,
propietario o administrador del establecimiento donde el
actor prestaba tareas, ni tampoco dueño o guardián de la
cosa presuntamente riesgosa que provocó las afecciones que
este último alegó padecer.
2. Se opone a la conclusión que juzgó acreditado
el carácter riesgoso de la actividad desempeñada por el
actor Ríos en su lugar de trabajo, ya que las tareas que
allí se prestan no pueden enmarcarse -tal como erróneamente
hubo
de
considerarlo
el
tribunal
a
quo-
dentro
de
la
definición de cosa productora de riesgos a que se refiere
la norma del art. 1113 del Código Civil.
Alega
también
que
el
tribunal,
"en
exceso
de
interpretación" de la prueba testimonial, entendió que el
trabajo efectuado por el accionante era riesgoso. Expresó,
además, que estar parado frente a una máquina no es una
tarea que pueda así ser calificada, de hecho -afirma- miles
de personas trabajan en estado de bipedestación y nunca en
su vida tienen várices (sic. fs. 309).
3.
Finalmente
controvierte
el
rechazo
de
la
condena a "Provincia A.R.T. S.A.", y ello por considerar
que
si
bien
la
pretensión
actoral
se
sustentó
en
las
disposiciones del derecho común, ésta debe responder por
las obligaciones que ha contraído en el marco de la ley
24.557. Ello es así, expresa, por cuanto eximirla de toda
responsabilidad implicaría un daño al empleador, quien se
vería privado del beneficio del seguro que ha contratado.
II. El recurso prospera parcialmente.
1. a. En lo que concierne al primer agravio, cabe
señalar que el tribunal de grado tuvo por acreditada la
existencia de una relación laboral entre las partes, así
como sus modalidades, remuneración y tareas cumplidas por
el actor, por conducto de la remisión que efectuó a las
consideraciones vertidas en la sentencia que emitiera en
los autos caratulados "Ríos, Ramón Santos c/ Bianco, Helio
s/ Despido" (expte. 9539), que tramitaran también por ante
ese
mismo
órgano
jurisdiccional,
pues
-indicó-
las
argumentaciones que las partes esgrimieron en las presentes
actuaciones resultaron idénticas a las que formularon en el
expediente antes citado, siendo además los mismos testigos
los
que
declararon
en
oportunidad
de
celebrarse
la
audiencia de vista de la causa, habiendo éstos -inclusivereiterado sus dichos. No obstante lo cual, y a los efectos
de salvaguardar la autosuficiencia del fallo, procedió a
transcribir los párrafos fundamentales que definieron la
solución
brindada
en
aquel
pronunciamiento
(v.
fs.
258
vta./259 vta.).
En
tales
condiciones,
determinó
que
el
actor
Ramón Santos Ríos trabajó para el demandado Helio Blanco
desde
el
mes
de
febrero
de
1990,
cumpliendo
tareas
de
"trinchador - desflorador", siendo su mejor remuneración
mensual, normal y habitual percibida durante el último año
de
$
1.120;
juzgó
acreditado
también,
que
la
relación
laboral "siempre fue mantenida sin registrar" (v. vered.,
fs. 259 vta.).
b. Frente a tales definiciones, la crítica que
porta el recurso -sustentada principalmente en la supuesta
ausencia de tratamiento por parte del tribunal a quo de la
excepción de falta de legitimación pasiva opuesta por la
parte demandada en las actuaciones por las que tramitó el
despido del actor (expte. 9539)- deviene improcedente para
obtener la modificación de lo aquí decidido.
En
oportunidad
de
resolver
el
recurso
extraordinario de inaplicabilidad de ley deducido contra la
sentencia dictada en el expediente "Ríos, Ramón Santos c/
Bianco, Helio s/ Despido" (expte. 9539), de cuya existencia
da cuenta el agraviado en su queja, esta Suprema Corte hubo
de
confirmar
tal
pronunciamiento
por
considerar
que
la
decisión -precisamente- tuvo como punto de partida a la
defensa, de falta de legitimación pasiva, excepción basada
en
el
argumento
que
indicaba
que
Helio
Blanco
también
resultaría dependiente de quien sería el empleador de Ríos
"Vicente Bianco Sucesión". Al respecto, esta Corte remarcó
que expresamente el a quo había declarado, tras ponderar
las
diferentes
constancias
de
la
causa,
que
"toda
la
construcción defensista del accionado podría haber tenido
algún tipo de andamiaje en el caso de que la relación
laboral estuviera registrada"; esto último también hubo de
reiterarlo el tribunal de grado en estas actuaciones (v.
vered., fs. 259 y sent., fs. 264).
La impugnación exhibe, en el punto, un notorio
apartamiento de los argumentos en los que se sustentó el
fallo que se impugna, déficit que autoriza a desestimar sin
más el agravio.
2. El agravio que atañe a la calificación de la
actividad desempeñada por el actor como riesgosa también
deviene insuficiente.
a. El tribunal juzgó acreditado en el veredicto
que el accionante presenta "várices en safenas internas y
externas de los dos miembros inferiores, con complicaciones
por úlcera varicosa y dermatitis ocre", que le provoca una
minusvalía
del
25%
de
la
total
obrera.
También
halló
probada la calidad de cosa viciosa o riesgosa de las tareas
que originaron el daño en la salud del trabajador y su
consecuente incapacidad (v. vered., fs. 260/261 y sent.,
fs. 265).
En
este
último
aspecto,
y
con
sustento
en
la
doctrina de este Tribunal emanada del precedente L. 79.690,
"R., L." (sent. de 28-VI-2006), sostuvo que la expresión
"cosa" utilizada por el art. 1113 del Código Civil excede
el marco restringido de la definición del art. 2311 del
ordenamiento citado y, en este sentido, puede ser utilizada
para
designar
conceptualmente
una
tarea
(v.
sent.,
fs.
cit.).
Asimismo,
dicho
órgano
jurisdiccional
entendió
que en la especie resultaba de aplicación lo decidido por
esta Corte al fallar en la causa L. 76.864, "Obredor",
sent. de 13-IV-2005, donde manifestó que en el análisis del
art. 1113 del Código Civil lo importante era examinar si la
tarea
reviste
el
carácter
de
riesgosa,
así
como
la
incidencia de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en
su realización, ya que existe una gran cantidad de daños
que se producen sin la intervención de cosas y no por ello
cabe
desestimar
la
responsabilidad
(v.
sent.,
fs.
265
vta.).
b. El planteo referido a la interpretación que
efectuó
el
tribunal
de
grado
del
art.
1113
la
parte
del
Código
Civil, no es de recibo.
En
fundar
su
su
escrito
pretensión,
de
inicio,
sostuvo
que
las
actora,
al
condiciones
de
trabajo o bien las labores que cumplía el coaccionado para
Blanco
eran
riesgosas
(v.
fs.
12
vta./13);
sustentó
su
reclamo -entre otras normas- en el art. 1113 del Código
Civil (v. fs. 19 vta.).
Frente a ello al contestar la demanda, ni aun en
subsidio de sus principales defensas el mentado codemandado
esgrimió argumento alguno vinculado con el concepto de cosa
riesgosa al que alude el citado precepto legal; más aún,
cuando expresamente se refirió a las tareas realizadas por
el
actor,
causal
sólo
afirmó
el
supuesto
con
que
éstas
no
guardaban
relación
padecimiento
de
(v.
fs.
independientemente
de
opinión
que
aquél
64/71).
Luego,
e
la
pueda merecer lo juzgado en el punto por el a quo, la
crítica traída en el recurso deducido luce extemporánea,
fruto de una reflexión tardía, lo que obsta a su análisis
en esta Sede extraordinaria (conf. doct. causas L. 98.450,
"Cabello", sent. de 14-III-2012; L. 98.492, "Molina", sent.
de 23-XI-2011; L. 98.733, "Martínez", sent. de 3-XI-2010).
c. Sin perjuicio de lo expuesto, cabe destacar
que
las
argumentaciones
dirigidas
a
objetar
la
labor
axiológica desplegada por el tribunal en torno a los hechos
y las pruebas tampoco se presentan como eficaz propuesta de
impugnación.
Tiene reiteradamente dicho esta Corte que tanto
el análisis del material probatorio aportado por las partes
al
proceso,
como
la
determinación
relativa
a
si
se
configuran -o no- los presupuestos que tornan viable la
procedencia de la acción de daños y perjuicios deducida en
los términos de los arts. 1109 y 1113 del Código Civil, es
facultad privativa de los jueces de mérito, salvo absurdo,
que debe ser demostrado por quien lo invoca (conf. causas
L. 88.380, "M., M.", sent. de 24-V-2011; L. 99.420, "A.,
G.", sent. de 29-IX-2010; L. 90.803, "Solís", sent. de 7-X2009;
L.
95.476,
"Mendoza",
sent.
de
26-XI-2008;
entre
otras).
En
la
especie,
no
sólo
ha
incumplido
el
recurrente con denunciar la supuesta configuración de este
excepcional vicio invalidante, sino que además no despliega
argumentos válidos tendientes a neutralizar las concretas
razones con las cuales el juzgador de grado -partiendo de
una definición fáctica lograda en ejercicio de facultades
que por regla le son privativas- fundó el acogimiento de la
demanda por la que se pretendía la reparación integral del
daño. Sólo se limita a contraponer su mera y discrepante
opinión, así, aquella por la cual le endilga al trabajador
no haber comunicado al accionado -se entiende, vigente al
supuesto vínculo- que las tareas prestadas perjudicaban su
salud, para que de este modo se dispusiera el cese de dicha
actividad o bien se modificaran las condiciones de trabajo
(v. rec., fs. 308 in fine y vta.).
Luego, resulta de aplicación la doctrina de esta
Corte que tacha de insuficiente al recurso extraordinario
de inaplicabilidad de ley que agota su pretensión en el
mero intento de sustituir el criterio de los jueces de
origen
-en
lo
concerniente
a
las
cuestiones
fácticas
y
probatorias- por el propio, porque el absurdo se configura
ante el error grave y manifiesto, siendo ineficaz a los
fines de su demostración la mera exhibición de una opinión
discrepante en orden a la apreciación de los hechos (conf.
causas
L.
100.928,
"González",
sent.
de
21-IV-2010;
L.
99.061, "Sacchi", sent. de 20-V-2009; L. 93.006, "Hermann",
sent. de 28-V-2008; entre muchas más).
A la par, tampoco puede tener favorable recepción
la argumentación por la que se le reprocha al sentenciante
haber tenido por acreditado el carácter riesgoso de las
tareas
prestadas
por
el
actor
con
las
declaraciones
brindadas por dos testigos (v. rec., fs. 308 vta./309),
pues,
el
agravio
compareciente
privativa
que
de
así
planteado
disputarle
tiene
de
revela
al
apreciar
la
juzgador
la
intención
la
prueba,
del
facultad
esquema
impugnatorio inapropiado para revertir el fallo en casación
(conf. causa L. 83.812, "Glorioso", sent. de 30-VIII-2006).
Siendo dable resaltar, además, que las prerrogativas que en
materia de selección, jerarquización, habilidad, mérito y
eficacia de la prueba testimonial ejercen los jueces del
trabajo, sólo ceden si se demuestra la concurrencia de un
razonamiento absurdo o incompatible con las constancias que
derivan de la causa (conf. L. 103.502, "Peñalva", sent. de
10-VIII-2011),
acontecido.
lo
que
en
la
especie
-reitero-
no
ha
3. Asiste razón en cambio al recurrente en cuanto
pretende le sea extendida la condena a la aseguradora de
riesgos del trabajo hasta el límite de las prestaciones
previstas en la ley 24.557 (v. rec., fs. 310/311 vta.).
En efecto, la Corte Suprema de Justicia de la
Nación al fallar en la causa A. 2652. XXXVIII, "Recurso de
hecho.
Aquino,
Isacio
c/
Cargo
Servicios
Industriales
S.A.", sent. de 21-IX-2004 ("La Ley", suplemento especial
de 27-IX-2004), puntualmente expresó que -aun derribado en
un caso concreto, por inconstitucional, el valladar a la
reparación
integral
contenido
en
el
art.
39
de
la
ley
24.557- las aseguradoras de riesgos del trabajo no han de
quedar relevadas de satisfacer las obligaciones que han
contraído en el marco de la Ley de Riesgos del Trabajo,
posibilitando que el empleador pueda encontrar protección
en la medida de su aseguramiento (conf. consid. 14º del
voto de los dres. Petracchi y Zaffaroni; consid. 11º del
voto del doctor Maqueda).
Siguiendo
las
directrices
emanadas
del
citado
precedente, esta Corte ha tenido oportunidad de expresar
-por mayoría- que el daño sufrido por el trabajador o sus
derechohabientes
debe
ser
atendido
por
quien
resulte
obligado a su pago, sea la compañía aseguradora de riesgos
del trabajo, el empleador o ambos según el modo en que
hayan
quedado
acreditadas
las
bases
de
sus
respectivas
responsabilidades (conf. causa L. 87.394, "V. d. C., M.
C.", sent. de 11-V-2005), ya que -en su caso- la patronal
deberá obtener protección en la medida del aseguramiento
(conf. causas L. 86.587 "Zaccardi", sent. de 21-VI-2006; L.
84.402,
"Barrientos",
sent.
de
13-IX-2006;
L.
84.640
"Calderón de Loiza", sent. de 18-VII-2007; entre muchas).
Adviértase
que
al
presentarse
al
litigio,
el
codemandado Blanco sostuvo la aplicación al caso de la ley
24.557 (v. fs. 68 vta.), peticionando a todo evento -por
conducto de la cita del precedente L. 81.216, "Castro"- la
condena de la restante coaccionada en los límites de la Ley
de Riesgos del Trabajo (fs. 69/70) y la Aseguradora de
Riesgos del Trabajo manifestó que sólo eventualmente podría
resultar
responsable
dinerarias
por
previstas
en
las
la
prestaciones
ley
24.557,
en
en
especie
virtud
y
del
contrato de afiliación suscripto con aquélla (v. fs. 107
vta.).
Luego, si bien es cierto que si -declarada la
invalidez constitucional del art. 39 de la ley 24.557, como
ha
ocurrido
en
la
especie
(v.
sent.,
fs.
263/264),
en
conclusión que no ha sido motivo de agravio- la reparación
integral deberá obtenerse de quien resultó ser el empleador
que se benefició con el trabajo del dependiente dañado, no
lo es menos que del monto presupuestado en tal concepto
deberá
ser
descontada
-en
su
caso-
la
incidencia
reparatoria de la porción prestacional garantizada por el
sistema de la ley especial, que debe quedar a cargo de la
Aseguradora de Riesgos del Trabajo (conf. causa L. 87.394,
"V. d. C., M. C.", cit.).
De ahí que resulte necesario precisar el límite
de las prestaciones que eventualmente se encuentra obligada
a otorgar la firma aseguradora de conformidad a las pautas
de la ley 24.557, para así poder estar en condiciones de
determinar el alcance con que deberá responder el empleador
(como quedó dicho: por la porción del daño padecido por el
trabajador
que
no
alcanza
a
ser
resarcido
por
las
prestaciones de la ley especial).
III.
Por
lo
expuesto,
corresponde
hacer
lugar
parcialmente al recurso extraordinario de inaplicabilidad
de ley deducido y revocar la sentencia de grado en cuanto
excluyó de toda condena a "Provincia A.R.T. S.A.". La causa
deberá
ser
devuelta
al
tribunal
de
origen
para
que
se
expida respecto de la obligación que en su caso le cabe a
ésta
en
orden
contempladas
en
al
la
otorgamiento
ley
especial
de
de
las
prestaciones
conformidad
con
lo
en
el
precedentemente manifestado.
Costas
de
esta
instancia
extraordinaria
orden causado (art. 289, C.P.C.C.).
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
A la tercera cuestión planteada, el señor Juez
doctor Negri dijo:
Adhiero al voto del doctor Soria y a la propuesta
de remitir la causa a la instancia de origen a los fines de
que
el
tribunal
de
trabajo
precise
el
límite
de
las
prestaciones a las que eventualmente se encuentra obligada
a otorgar "Provincia A.R.T. S.A." en los términos de la ley
24.557
y
el
contrato
de
afiliación
suscripto
con
el
demandado. Ello así, toda vez que, como lo he expresado en
la
causa
L.
93.024,
"Ojeda",
sent.
del
2-VII-2010,
una
nueva reflexión me lleva a suscribir la doctrina sentada en
el precedente L. 87.394, "V. d. C., M. C. y otros", en
cuanto
allí
reparación
se
dispuso
integral
a
que
cargo
corresponde
del
descontar
empleador,
el
de
la
importe
equivalente a las prestaciones garantizadas por el sistema
de la ley especial, por los que responden las aseguradoras
de riesgos del trabajo.
Con el alcance indicado, voto por la afirmativa.
El
señor
Juez
doctor
Hitters,
por
los
mismos
fundamentos del señor Juez doctor Soria, votó la tercera
cuestión también por la afirmativa.
La señora Jueza doctora Kogan, por los mismos
fundamentos del señor Juez doctor Negri, votó la tercera
cuestión también por la afirmativa.
Con
siguiente
lo
que
terminó
el
acuerdo,
dictándose
la
S E N T E N C I A
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede, de
conformidad con lo dictaminado por el señor Subprocurador
General,
se
hace
lugar
parcialmente
al
recurso
extraordinario de nulidad traído y, en consecuencia, se
anula la sentencia del tribunal del trabajo exclusivamente
en cuanto omitió expedirse sobre el reclamo vinculado a la
aplicación de intereses al capital de condena (art. 298,
C.P.C.C.).
Con
relación
al
de
inaplicabilidad
de
ley
también deducido por la parte actora, se lo rechaza, con
costas (art. 289, Cód. cit.).
Respecto
del
recurso
extraordinario
de
inaplicabilidad de ley interpuesto por la demandada, se
hace lugar parcialmente al mismo y se revoca la sentencia
impugnada con el alcance establecido en el apartado III,
del voto emitido en primer término respecto de la tercera
cuestión aquí resuelta. Costas por su orden, en atención al
progreso parcial del recurso (art. 289, C.P.C.C.).
Vuelvan los autos al tribunal de origen para que
-con otra integración- renueve los actos procesales que
estime pertinentes y oportunamente dicte el pronunciamiento
que corresponda con arreglo a lo que aquí se ha resuelto.
Regístrese y notifíquese.
HECTOR NEGRI
DANIEL FERNANDO SORIA
JUAN CARLOS HITTERS
HILDA KOGAN
GUILLERMO LUIS COMADIRA
Secretario
sm
Descargar

Dictamen de la Procuración General: