ESTUDIOS KAIROLÓGICOS GRECORROMANOS
© Carlos Rojas Osorio
La experiencia del momento oportuno (kairós) se relaciona con
experiencias cotidianas como el momento adecuado de la siembra y la cosecha en
el mundo de la agricultura, tal como lo narra Hesíodo y como aparece en el
simbolismo órfico; se relaciona también con la destreza de guiar una nave por el
tumultuoso mar como nos dice Platón. Es decir, se trata de experiencias prácticas
que cualquiera puede comprender. Pero, como todo tiene su momento, su
oportunidad feliz, entonces la literatura que recoge esas experiencias, aunque por
lo general fragmentarias, es muy rica y variada en espacio y tiempo. Rubén Soto
ha estudiado en otros libros suyos autores griegos como Arcesilao 1, Parménides2
y Plotino3; autores españoles como Quevedo4 y Gracián5, y en este nuevo libro6
nos ilustra sobre otros autores griegos y romanos. Su rica experiencia en la
temática kairológica nos conduce con mano maestra por un laberinto de textos
que teje con ingenio y novedad.

Presentación del libro de Rubén Soto Rivera: Kairo-teo-ontología en algunos pensadores grecorromanos,
Gurabo (Puerto Rico): Editorial Caeros, 2003. La misma fue leída por el Dr. Rojas Osorio durante la
presentación organizada por el Dr. Juan J. Sánchez Castellanos y auspiciada por el Departamento de
Humanidades de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, el martes 23 de noviembre de 2004, de 10:30
A.M.-12:00 M.
1
Rubén Soto Rivera, Arcesilao, filósofo kairológico. Bayamón, Impresos Glael, 1997. También: Ensayos
de filosofía arcesiliana, Bayamón, I9mpresos Glael, 1999.
2
Rubén Soto Rivera, De Parménides a Demonacte, Bayamón, Impresos Glael, 1999.
3
Rubén Soto Rivera, Lo Uno y la Díada indefinida en Plotino: el Kairós como el momentum de la
procesión plotiniana, Humacao, Universidad de Puerto Rico, Museo Casa Roig, 2001.
4
Rubén Soto Rivera, Consideraciones tempestivas acerca de la Celestina y de la Hora de Todos y la
Fortuna con seso, San Juan, Jay-Ce Printing, 1995.
5
Rubén Soto Rivera, La temporalidad tempestiva en la obra literaria de Baltasar Gracián (tesis doctoral).
6
Rubén Soto Rivera, Kairo-teo-ontología en algunos pensadores grecorromanos, Bayamón, Caeros, 2003.
1
André Dacier, en comentario al “Sueño de Escipión”, de Cicerón y
Macrobio, nos dice que “los pitagóricos llamaban a la primera causa o Principio
Oportunidad; y el propio Maestro hizo un precepto de la Oportunidad”. 7 Soto se
detiene primeramente con Dacier, un helenista francés del siglo XVIII, quien
afirma que el precepto pitagórico que se relaciona con la oportunidad emerge en
el ámbito de la agricultura y, en específico, en lo relacionado con los calendarios
agrícolas de los caldeos, y de los cuales se beneficiaron incluso los griegos como
lo muestra con toda claridad el caso de Hesíodo. Dacier entendió bien que la
idea según la cual “la medida es lo mejor” incluye “el precepto de la observancia
del kairós”. (: 29) En los Versos dorados de Pitágoras, se lee: “En la bebida, el
alimento y la gimnasia, que la medida sea observada”.8 Un comentarista antiguo
de los Versos dorados, Hierocles, nos dice que aun en el uso de los alimentos es
“necesario fijar la justa medida”, y agrega que la justa medida, la da la razón. La
razón debe elegir de tal modo que prevalezcan las operaciones del espíritu. La
razón se preocupa del cuerpo, en cuanto debe servir al alma. Soto nos dice con
razón que estos preceptos pueden fundamentarse en un significativo pasaje de
Aristóteles en el cual se afirma que el bien en la categoría del tiempo es la
ocasión. Y habla de una ciencia de la ocasión que se aplicaría a la estrategia en la
guerra, y a la medicina como “medida” en la alimentación.9 “La kairología sería
7
Cicerón, El sueño de Escipión, Madrid: Edaf, 1984.
Pitagóras, Versos de oro (verso XXXIII-XXXIV), incluidos en el volumen El sueño de Escipión.
9
Aristóteles, Etica nicomaquea, 1096ª. Trad. de Antonio Gómez Robledo, Universidad Nacional
Autónomo de México, 1954, pp. 25-35.
8
2
ese saber de todas las cosas subsumidas bajo la Idea, o Eidos, de Kairós, una
episteme de todos los bienes”. (: 32)
Proclo también comentó los Versos dorados de Pitágoras y añade, en
palabras de Soto, que “la justa medida, por parte de la razón, debe ajustarse a
cada caso en particular”. (: 32) El justo medio es un dictado “razonable”
(eulogikos) pues su rasgo es “esencialmente situacional acomodaticio” (: 33) La
gimnasia está al servicio del sano entendimiento: “La catarsis pitagórica incluye
la purificación del cuerpo, con el fin de gozar de una óptima salud”. (: 33) La
dieta adecuada no puede ser la misma para el joven que para el anciano, para el
sano que para el enfermo, para el “que se inicia en la filosofía que para el que ha
llegado a su cumbre”.10 Como bien comenta Soto, se trata de una “kairosofía
médica”, la cual ya está presente en Hipócrates. Pues, como ha señalado Michel
Foucault, comentando la ética griega, el cuidado de sí mismo implica también el
cuidado del cuerpo. Resulta obvio que, para Proclo, hay una asociación entre “la
moderación pitagórica con el tiempo oportuno”. (: 36) Ahora bien, la afirmación
kairológica principal de Proclo es la denominación del Primer Principio como
Kairós. Tema sobre el cual R. Soto ya había investigado (: 2001).
La moderación es necesaria para que todas las cosas lleguen a la
perfección. Pero, además, Proclo afirma que la perfección que es “dada a todos
los entes es el kairós” (: 37) De hecho, la moderación “queda subsumida en la
observancia del kairós”. (: 37) El siguiente verso dorado de Pitágoras resume
10
Proclo, Versos de Pitágoras, cit.: p. 34.
3
bien lo que significa la medida: “Por justa medida entiendo aquello que nunca te
apenará.11
Clemente de Alejandría cita a Anaxarco, afirmando que la mucha
erudición también puede hacer daño: “Es necesario conocer las reglas del
momento, porque ésa es la definición de la sabiduría. Sin embargo, cuantos
cacarean un discurso a destiempo, aunque de alguna manera lo proclamaron
sensato, no son tenidos por sabios, sino como necios”.12 Es interesante anotar
entre paréntesis que nuestro Eugenio María de Hostos también muestra la
necesidad de la adecuación del discurso al momento justo: “Habla a tiempo. La
palabra oportuna es una potencia; pero no la prodigues, perderá su fuerza, y de enérgico
te harás débil.”13
El camino hacia la verdad requiere de una metanoia o transformación
moral. El filósofo, instruido en la verdad requiere de esta metanoia. El momento
justo, kairós, debe ir acompañado de la metanoia. Soto saca una significativa
conclusión del análisis de la metanoia. “Quien deja pasar la oportunidad se
arrepiente de su negligencia”. (: 42)
La justa medida aplica también a los bienes económicos. El verso XXXV a
XXVIII de Pitágoras afirma: No seas avaro tampoco; en todas las cosas, guarda la
medida. No gastes inoportunamente, como aquel que ignora la decencia y la medida de lo
adecuado. (cit.: 44) Soto concluye: “Lo económico se asocia principalmente con lo
11
Pitágoras, Versos dorados, p. 100, cit.: p. 37.
Clemente de Alejandría, Stromata, I, 36 (cit.: p. 58).
13
E. M. de Hostos, Obras completas, (I, 144), San Juan, Edición Conmemorativa del Gobierno de Puerto
Rico, 1969.
12
4
cuantitativo, pero el kairós, es, según Aristóteles, el bien en el tiempo, es decir, lo
cualitativo en lo cuantitativo”. (: 45) La liberalidad, comenta Hierocles, es la
virtud que regula el dar y el tomar; sabe encontrar, tanto en los ingresos como en
los gastos, la conducta adecuada y que dispone de todos los bienes exteriores con
arreglo a la recta razón”. 14 Y Soto nos lleva a la conclusión: “La recta razón es la
prudencia, centrada en dar en el blanco del término medio, o justa medida, entre
extremos del exceso y del defecto, lo cual subdetermina, a su vez, sofrónicamente
la prudencia, observante del kairós de cada cosa”. (: 47-48)
H. Stephanus, en su Thesaurus Grecae Linguae, parece pensar que “el
vocablo kairós era principalmente de cuño órfico.” (: 53) Pausanias nos dice que
Ión de Quíos compuso un himno al Kairós. Y afirma que Kairós era el hijo menor
de Zeus; Pausanias también asevera que, a la entrada del estadio olímpico, había
un altar dedicado a Kairós. El simbolismo órfico incluye también antiguos
rituales agrícolas y mágico-religiosos. Afrodita es caracterizada como “el tiempo
en el cual es apropiado sembrar; tempus quo seminare oportet.” (: 58) Soto anota
que, según Eustacio, mítos, o mítoma: “urdimbre”, era sinónimo de kaîros, “el hilo
de la trama del tejido”. (: 58) Luego, agrega: “Atenea era la diosa patrona de los
(las) tejedores; por lo cual preside el kairós”. (: 59) Como mítos- kaîros-kairós
significa semilla, entonces “Atenea se enseñorea también del tiempo oportuno de
cuándo es necesario sembrar”. (: 59) Soto sostiene que el “orfismo fue una
vertiente del pitagorismo”. (: 60)
14
Hierocles, cit.: p. 47
5
Continuando con el tiempo oportuno para sembrar, nos dice Hesíodo:
Siembra desnudo, ara desnudo y siega desnudo cuando a cada cosa le llegue su
momento.15 Para amoldarse a la circunstancias de la vida agrícola, es necesario el
uso de una kairosofía. Siguiendo en este mundo natural, Atenágoras nos dice
que Zeus “era la ocasión que cambia el tiempo en buena temperatura [...] y que
por eso escapó a Crono”.16 De lo cual concluye Soto que “Kairós era Zeus”. (: 64)
Zeus es, pues, responsable del giro del tiempo. Sabemos que kairós, en la
reinterpretación órfica, es hijo de Zeus. Atenágoras agrega que Krónos es el
tiempo que corta (lat., tempus, gr. témnein: “cortar”), mientras que kairós es el
giro, o vuelta, del tiempo. San Agustín señala que, en la mitología, Saturno
manda en toda simiente. Soto concluye: “Krónos es el dios de las simientes, y
Afrodita el tiempo oportuno cuando es necesario sembrar. Pero, desde antiguo,
Krónos se ha identificado con Crónos, tempus. Luego, Krónos sería el tiempo de
sembrar las semillas, el tiempo oportuno cuando es necesario sembrar las
simientes, estación de la sementera, en fin, Kairós”. (: 66) Krónos también sería
Kairós. Per según Proclo, para los pitagóricos, el Primer Dios es Kairós. Hemos
pasado, pues, del Krónos órfico, a quien se caracteriza como Kairós, al concepto
pitagórico de que el Primer Dios (Krónos) es efectivamente Kairós.
“El kairós eulógico de Aristóteles” es un capítulo que nos trae tres textos
kairológicos del filósofo. Soto cita una paráfrasis del texto del Estagirita hecha
por Heliodoro: “Pues la ocasión es el tiempo conveniente de cada uno”. (cit.: 72)
15
16
Hesíodo, Obras y fragmentos, cit.: p. 62.
Atenágoras, Legatio pro christianis, 22. cit.: p. 64.
6
Para Aristóteles, así como lo ente se dice en muchos sentidos, asimismo el bien.
El bien se toma en tantos sentidos como el ente, puesto que se predica de la sustancia,
como Dios y la inteligencia; y de la cualidad, como en las virtudes; y de la cantidad como
en la medida; y de la relación como lo útil; y del tiempo como la ocasión. (Et. Nic.,
1096ª23-32).
En otro texto kairológico de Aristóteles, recalca que en la conducta
práctica no se puede exigir lo mismo que en la filosofía y en la ciencia, es decir, la
exactitud; ni tampoco una norma técnica que cobije a todos. De acuerdo con
Aristóteles: Es menester que quienes han de actuar atiendan siempre a la oportunidad
del momento, como se hace en la medicina y el pilotaje (Et. Nic., 1103b32)
Soto nos recuerda que este pensamiento kairológico está también en el
maestro de Aristóteles. Que la divinidad es todo, y junto con la divinidad, el azar y la
oportunidad gobiernan los asuntos humanos en su totalidad.17 De hecho, Platón alude
también a la necesidad de la oportunidad en el arte del piloto. Arcesilao y
Aristón de Quíos privilegian la conducta práctica y definen el bien como kairós:
“El sabio de Pitane enseña que lo más propio de la filosofía es conocer el kairós
de cada cosa”. (: 76) Arcesilao se refiere también al kairós como la medición, y se
refiere al arte del piloto. Para Aristóteles, la razón determina las circunstancias
apropiadas al bien debido y, entre ellas, está “el tiempo oportuno e inoportuno”.
(Et. Nic., 1104b19-25) La virtud requiere, pues, de lo debido y de la justa
oportunidad. Como comenta Soto: “La justicia y las demás virtudes quedan
17
Platón, Leyes, (4.709), Madrid: Akal, 1988.
7
subsumidas bajo lo debido y lo oportuno”. (: 78) En Lo justo (375ª), un diálogo
apócrifo de Platón, se lee: “Anónimo: A mí, pues, me parece que cada una de
estas cosas, cuando se hace como se debe y a su debido tiempo, es justa, y
cuando no se hace como se debe, es injusta.18
En los Tópicos, Aristóteles hace otra importante referencia al bien y la
ocasión: “A veces lo bueno es cuando, v. gr. lo que se da en el momento
oportuno. Muchas veces es el cuanto v. g., en el caso de lo ajustado a medida,
pues también se llama bueno lo ajustado a la medida”.19 Para Soto, aquí hay una
“definición del kairós como el bien en el tiempo”. (: 79) Asimismo, el bien en sí
del que habla Platón “se da en su kairós”. (: 79) Soto concluye que también el
intelecto divino del que habla Aristóteles está kairomorfoseado. Proclo afirma
que el Primer Dios es Kairós. Pero interesa más bien la argumentación que
conduce a Soto a la afirmación de que también el Dios aristotélico es Kairós. Soto
sostiene que “los pitagóricos que redenominaban al primer Dios Kairós se
basaban en un pasaje aristotélico de los Analytica prima (1.36 48b35)”. (: 81)
Pasaremos, pues, a analizar este texto de los Analíticos. El problema está aquí en
la traducción. Soto cita varias traducciones. La traducción castellana de Candel
Sanmartín dice: Aún, que la ocasión no es el tiempo oportuno, pues la ocasión es para
Dios, en cambio el tiempo oportuno no, pues nada es provechoso para Dios. Soto difiere
al decirnos que “tiempo oportuno (jronos déon) no tiene un único significado.”
18
19
Platón, Diálogos apócrifos y dudosos, Buenos Aires: EUDEBA, 1966.
Aristóteles, Tópicos, (107.5-10).
8
Más bien hay implicados dos significados: 1) tiempo que ata, y 2) tiempo indigente,
además del de tiempo oportuno. El traductor al inglés R. Smith optó por tiempo
indigente (“time needed”). A la luz del texto y comenatrio de Smith, Soto traduce:
“Otra vez: La Oportunidad, mas no el tiempo indigente, porque Dios no necesita
de nada útil. En efecto, Oportunidad, Tiempo indigente, Dios deben ponerse
como términos y la proposición debe entenderse en caso nominativo”. (: 86) Soto,
con los datos anteriores, arma un silogismo Felapton: Si ninguna oportunidad es el
tiempo, y si la oportunidad es dios, entonces algún dios no es el tiempo indigente. (: 8687) Soto pasa de la significación múltiple de lo ente y del bien a la del Kairós: “El
tiempo encadenante, o que ata, es el giro del kairós”. (: 88) Así, pretende declarar
que Aristóteles pensaba en la teología órfica, cuando redactaba ese pasaje de los
Primeros Analíticos.
De acuerdo con Cicerón, Zeus encadena a Cronos, o Saturno: “para que no
tuviera cursos inmoderados y para atarlo con los vínculos de las estrellas”.20
Júpiter somete el Tiempo a estrictas medidas cósmicas. Pero medida es el sentido
principal de kairós, u “ocasión” griega. También, para mantenernos en las
metáforas agrícolas, “ocasión” implica la occatio y la consiguiente satio, o
“siembra”, “plantación”, “sazón”, “sementera”, “campo sembrado”.
Soto relaciona el “portón del instante”, del que habla Nietzsche en Así
habló Zaratustra, con un texto de Porfirio que dice así: “Los pitagóricos
consideraban las Puertas como símbolos del Dios Principio de todas las cosas”. (:
20
Cicerón, De natura deorum, 2.25.
9
92) Pero según Proclo, el Primer Dios era kairós. Así, pues: “algunos pitagóricos
habían podido simbolizar a kairós a través de la imagen de la puerta”. (: 92)
Como se ha visto, para ciertos pitagóricos, Kairós era el Primer Dios y la
Primera Causa. Soto indaga acerca de la evidencia pitagórica para esa aserción.
La temporalidad tempestiva quedó personificada tanto en el Kairós como en las
Horas. Acmón es el progenitor de Uranos. Eustacio, habiendo aducido esto,
menciona inmediatamente el concepto de kairia: “circunstancias favorables”,
“oportunidad”, “partes vitales del cuerpo”. Soto, tan afecto del silogismo,
resume deductivamente: Si Uranos es Acmón, y si el Primer Rey de los dioses es
Uranos, entonces el Primer Rey de los dioses es Acmón. Y si Acmón es Kairós, y si el
Primer Rey de los Dioses es Acmón, entonces el Primer Rey de los Dioses es Kairós. (:
115) Según Porfirio: “El tiempo camina a través de los instantes (kairon).” (: 122)
Para Porfirio, Dionisos causa la danza circular de los planetas y, por ello, hace
crecer los frutos. El sol que gira alrededor de las estaciones se le denomina Horus.
El Tiempo (Jrónos) es danza (joreúo): “la duración del baile en corro del Tiempo
cósmico constituye el Aión o Aeternitas. Pero el axis chorae es Kairos”. (: 124)
Acmón se asocia con Kairós porque Akmón se deriva de akmé. (: 126) Akmé sería
sinónimo de kairós. Soto nos dice que esa etimología es falsa, pero significativa
para la teología de Numenio y Porfirio.
Kairós es el hijo más joven de Zeus y su madre parece ser Túje. Porfirio
también pensó en lo Uno, Mónada asociada con la Eternidad (Aión), y la Díada la
denomina Natura. La Díada, o Natura, parece ser la esposa de Cronos. Por lo cual
10
Cronos sería otra denominación para lo Uno. El principio de Todo es el Tiempo
(Orfeo), y Kairós es también Primer Principio. Plutarco escribe: “El ser divino
siendo único llena la sucesión del tiempo en un único presente”. (cit: 155). El ser
divino es lo único que existe de este modo. El primer nombre de Dios es el
Instante Eterno (Nunc Stans), como en el poema ontológico de Parménides.
Para Porfirio, el no-ser es la materia. La materia es alteridad, lo otro que el
Ser. La Ocasión sería la Segunda Hipóstasis, o Inteligencia: “Semejantemente la
madre de Kairós, según Porfirio, es un correlato de lo que Plotino denomina
primera Alteridad, Audacia, Díada Indefinida, Apostasía, o realización de lo
debido u oportuno.” (: 162) La madre de Kairós sería, según Porfirio, Túje, o
Fortuna. Para los antiguos, el número Siete estaba asociado con la Fortuna, como
el bizantino Juan L. F. Lido también afirma que los antiguos “asignaron la
ocasión a la Fortuna, porque la ocasión, en los asuntos, y la destreza, de cada
uno, para dar en el blanco (son) el fundamento”. (cit.: 163) Para Porfirio: “si hay
kairós, habrá Tijé, pero no siempre que haya Tijé, habrá kairós”. (: 163)
Anaximandro pone todas las cosas bajo el orden del tiempo. Soto escribe
que el tiempo de Anaximandro: “se torna en eternidad transtemporal”. (: 180) El
apócrifo Plutarco nos habla del “movimiento cíclico de su eternidad infinita”.
(aion apeiros [: 180]) Lo infinito sería un atributo del Aión, -comenta Soto.
Platón definió en forma provisional el tiempo como imagen móvil de la
eternidad (Timeo). Pero Soto nos asegura que Platón siguió buscando una mejor
definición del tiempo; de lo cual hay algunos indicios, pero, sobre todo, una
11
interpretación que ofrece aquel filósofo bizantino. Ya he citado el pensamiento
platónico según el cual la divinidad lo gobierna todos los asuntos humanos,
junto con el azar y la oportunidad. De acuerdo con Soto, es Lido, quien nos dice
cuál es la verdadera concepción platónica del tiempo. A Lido, se le atribuye
afirmar: “el tiempo es el éxtasis indefinido de la eternidad”. (cit.: 189) Lido
mismo afirma que “la Eternidad Indefinida es cierta revolución de los cuerpos
celestes, o la completa revolución del cielo mismo; el Tiempo es el Éxtasis
(desplazamiento) Indefinido de la eternidad. De este modo, también se dice que
Krónos es hijo de Uranos. Pues el Tiempo sale de las revoluciones del Cielo, de
modo que [el] Kairós es el Paradigma del Tiempo, y no el Tiempo mismo”. (: 190)
Soto relaciona el texto de Lido con el de Aristóteles en el cual éste afirma que el
fin del cielo entero, y el límite o fin que contiene todo el tiempo y la infinitud, es la
eternidad (aión), nombre derivado del ser siempre (aéi on); eternidad inmortal divina.21
La etimología de aión como aei on, la atribuye, Varrón, al estoico Crisipo.
Soto tiende un puente entre Lido y Heidegger, pues también para éste último el
tiempo es éxtasis: “La esencia extática del Dasein está pensada desde el cuidado,
así como, a la inversa, el cuidado sólo es experimentado suficientemente en su
esencia extática. El estar fuera como soporte, así experimentado, es la esencia de
lo que hay que pensar aquí como éxtasis”.22 Max Müller, explicando a Heidegger,
nos dice que el Ser en cuanto Tiempo se da en el Ahora. La libertad es histórica,
21
22
Aristóteles, De Coelo (279a20-30).
Heidegger, Qué es metafísica, Madrid: Alianza Editorial, 2003, p. 78-79.
12
no intemporal. Por eso, el Ahora como plenitud de los tiempos se da en cada
ahora, y la eternidad irrumpe en el Ahora. Ese Ahora es un Kairós.
¿Qué significa que “el kairós sea el paradigma del tiempo y no el tiempo
mismo”? El Kairós sería Eternidad. El paradigma por excelencia para Platón es el
Bien, pero puesto que Kairós es también paradigma (del tiempo), es, por tanto,
un bien. El paradigma del tiempo en el Timeo sería Kairos en cuando “paradigma
inteligible de una imagen sensible del tiempo”. (: 199): “Si el paradigma del
Tiempo es Aión, y si kairós es el Paradigma del Tiempo, entonces kairós es Aión”.
(: 199) En la Mónada neopitagórica, se da a la vez el tiempo y la eternidad: “La
mónada era tanto Aión como tiempo”. Pues la mónada era considerada
Eternidad (Aión) y la Díada era la consorte de Saturno, Cronos o Tiempo. (: 199)
Kairós es un paradigma inteligible de la imagen sensible del Tiempo.
Hay un “risueño kairós gnóstico judío”. Menandro nos dice que “entre los
mortales la risa intempestiva es un mal terrible”. Y Soto agrega que la risa a
tiempo es un bien. Afirma también, Menandro, que “la risa oportuna causa
alegría”. (: 205) De lo cual Soto deduce que “la risa oportuna causa alegría”. (:
205) Soto nos recuerda que, para Arcesilao, la filosofía es el conocimiento de la
ocasión propicia de cada cosa, y que la risa era para él muy importante.
Menandro también nos dice “Hombre soy y pienso que nada humano me es
ajeno”. Y en otro aforismo agrega: “Ninguna ocasión enajena lo propio de la
Naturaleza”. Nietzsche trae también la risa de Zaratustra, en su “Visión del
enigma”. Tanto este texto como el de la Gaya scienza remiten al instante y al
13
eterno retorno. En el Portón, en el que está escrito “Instante”, convergen las dos
eternidades. Cuando el pastor escupe la cabeza de la serpiente, se siente
iluminado y ríe como jamás hombre alguno había reído. La del pastor fue una
risa iluminada y liberadora.
En un libro sobre Moisés, “La Mónada”, se nos informa que de la risa del
Dios nacieron siete dioses. El séptimo, –número pitagórico (Aristóteles, Met.,
985b)-, es Kairós: “Se ríe por segunda vez y todo fue agua”. En el poema del
Papiro XXII, Kairós surge de una alegre risa. (: 226)
También, San Pablo denomina “Kairós” a Jesucristo. Kairós aparece como
un dios del tiempo. “Y todo te estará sometido, lo pasado y lo porvenir; en ti se
hallará la fuerza”. Asimismo, afirma que kairós es el dios de las estaciones. El
Dios que mide el tiempo: “Kairos era tan cosmocrator como helios”. (: 244).
Kairós también se relaciona con Hermes; se trata, de acuerdo con algunos
expertos-, de dos figuras correspondientes. Kairós era una apoteosis de algún
atributo del Hermes psicopompo. (: 252) Un judío helenizado que vivió en Egipto
parece haber sido el autor del Papiro XIII: “La apoteosis del kairós a rango de
Dios supremo parece haber sido un pensamiento propio de un judío
helenizado”. (: 254) También en Filón de Alejandría, hay una deificación del
Kairós. En este otro judío helenizante, Kairós aparece como ministro de Dios.
Cicerón narra que, en los campos de Tarquinia, mientras se labraba la
tierra, se abrió un surco muy profundo y, de ahí, salió Tages con figura de niño y
sabiduría de anciano. Soto comenta que esta aparición “como joven y viejo a la
14
vez puede asociarse de cierto modo con la figura mitológica de Aión”. (: 275)
Isidoro de Sevilla, en sus Etimologías, agrega que Tages después de surgir de la
tierra, “dictó la ciencia aruspicial” y luego murió. Agrega además que los
romanos tradujeron esos libros del etrusco al latín. Ovidio, en sus Metamorfosis,
asevera no sólo que Tages surgió de lo hondo del surco, sino que “fueron los
terrones de tierra (“gleba”) los metamorfoseados en figura de niño”. (: 279) Tages se
figura como hijo de Hércules y Minerva (Heracles y de Atenea). El campesino
que araba la tierra, cuando surgió Tages, se llamaba Tarcón, fundador de
Tarquinia: “Al arar delimitaba fundacionalmente los límites de la ciudad de
Etruria”. (: 284) Soto halla una analogía entre Tages y Occator: “La hierofanía de
Tages corresponde a la occatio, después de la arada y antes de la siempre. Por
tanto, Tages aparece bajo los auspicios de Occator. [...] El primitivo dios agrícola
latino Occator debe comportar alguna correspondencia con Tages”. (: 286) Occator
es un dios agrícola romano. Para Cicerón, occatio se asocia con occaeco y semen.
Occator se asocia también con Nox: Noche: “Hay una oculta correspondencia
entre Occator y Saturno (Kronos): “Saturno pertenece a las semillas, que vuelven
de nuevo a la tierra de que nacen”, -según explica San Agustín. Kronos es
también el tiempo que necesitan las semillas para ser fecundadas. Las semillas
están bajo la tutela de Saturno. Krónos se asocia también con “saturación,
plenitud”: “En este aspecto, Saturno, propiamente se denominaría sator, un
nombre de otro Dios agrícola romano, quien ocasiona la sazón de los frutos”. (:
297) Saturno / Kronos, como duración del tiempo, se subsume bajo Aión /
15
aevum. Cronos se representa encanecido, para manifestar que el tiempo envejece.
Saturno / Kronos se asocia a Aevum / eternidad: “Saturno debe interpretarse
como la tierra. ya que ésta devora lo que ha producido, cuando las semillas
retornan para ser recibidas de nuevo en su seno”. (: 300) Saturno, pues, se puede
considerar como Occator: “La occatio, o el rastrillaje de la gleba, cubre la semilla
para, por así decirlo, devorarla”. (: 301) “Kronos, al devorar la gleba, hace la
occatio en beneficio de la semilla, de la cual es su protector”. (: 301)
Atenea es otro nombre de Kairós. Kronos-Saturno se metamorfosea en
Afrodita, pues ambas son diosas de la sementera: “La occatio de Occator
corresponde con el kairós de la sementera de Afrodita. Occator se metamorfosea
en el concepto, en la occatio agri, es decir, el kairós de la sementera”. (: 316):
“Kairós como Sartor sería Sastre y en este sentido sería un Recuperador del
tiempo”. (: 316)
Para Menandro, el amor es una “prueba para el alma”. Al parecer, Eros es
el dios que causa esta prueba. Soto cita otra traducción del mismo pasaje en que
se afirma que “esta enfermedad es una crisis del alma. El que es alcanzado lleva
una herida interna”. (: 352) Una crisis del alma no es otra cosa que una auténtica
prueba por la que tiene que pasar. Kairós se nos presenta, pues, como crisis y
prueba; a esto se refiere la enfermedad del alma. Soto concluye que el causante de
la enfermedad del alma puede ser Kairós. “El tópico del amor como una
enfermedad implica una larga historia en el pensamiento occidental. Sin
embargo, lo que no es tan conocido es la vinculación temática del amor-
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enfermedad con la noción de oportunidad, o tiempo tempestivo. En griego
antiguo, la asociación estaba a flor de boca, porque el plural neutro del adjetivo
kaírios, a saber, kaíria, significaba no sólo las circunstancias favorables, u
oportunidad, sino además las partes vitales del cuerpo (en que son mortales las
heridas)”. (: 355)
Para concluir su libro, Soto comenta un poema de amor de Cayo Valerio
Catulo. En su comentario, asocia a Kairós y Akmé. Akmé es nombre griego que
alude a la flor de la vida. Akmé significa: 1, “filo, extremidad, corte”. 2. “flor,
vigor, agudeza, madurez”, 3. “ocasión, oportuno, tiempo justo, momento
decisivo, crisis”. Por tanto: “Akmé es en griego sinónimo de de kairós”. (: 334):
“Catulo nombra sub specie occasionis al amante de Akmé”. (: 335) Para el apócrifo
Platón de las Definiciones (414): “Oportunidad: tiempo propio para lo
conveniente; tiempo colaborador del bien”. Aduce Soto que: “El poema 45 de
Catulo puede entenderse como otra exfrasis referida al propio dios Cupido, o a
una estatua suya, a la que la imaginación de los dos amantes presta vida por un
momento”. (: 342) Oculta presencia de kairós en el Poema 45 de Catulo.
La ética resalta en estos estudios kairológico de Rubén Soto. La virtud de
la prudencia se ve aureolada con una nueva luz al verse asociada con el kairós. Y
viceversa, el kairós mismo queda mejor caracterizado al asociarse directamente
con la prudencia. Hay un momento oportuno para hacer el bien, aprendemos
esto de la ética aristotélica. Si la virtud es el justo medio entre dos extremos
viciosos, esto significa que la virtud es una cierta medida, y, ahí, está también, el
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kairós, en su versión pitagórica. Asimismo, la ética no es el ámbito de lo científico
racional, sino de lo prudencial, o razonable (eulogikos). Soto declara que: “Sin
duda ninguna, la razón es necesariamente inteligencia, pero la inteligencia no es
exclusivamente la razón, sino que abarca otros ámbitos del pensamiento
humano, como por ejemplo, lo razonable, el buen gusto, el goce estético”. (: 259)
Esta ética kairológica, -como señalé al comienzo-, está relacionada con
experiencias de ciertas prácticas cotidianas de los seres humanos en su entorno
natural, como el tiempo oportuno para la siembra y la cosecha, como se
manifiesta en los mitos relacionados con Saturno y Tages, tan bien explicados por
Soto. Experiencias también relacionadas con el amor, como aparece en los mitos
de Cupido y el Poema 45 de Catulo.
Más compleja es la red textual relacionada con la mitología de la
genealogía de los dioses. Es así porque, al parecer, Kairós luce estar asociado con
casi todos los dioses. En efecto, Kairós es Zeus, pero también hijo de Zeus. Kairós
es Krónos (tiempo), pero también Eternidad como Zeus. Kairós es Atenea pero
también Eros. Kairós es hijo de Zeus, pero su madre no es Hera, la esposa del
dios supremo, sino Túje. Dionisos es Kairós. A mi modo de ver, se puede
concluir que la mitología griega y romana, al pensar la divinidad, le atribuyeron
un carácter kairótico, lo cual se hace presente míticamente al hacer aparecer a
kairós asociado con los distintos dioses. En el monoteísmo, kairós y eternidad
pasan a ser atributos de Dios, así aparece en Filón de Alejandría, y en el cristiano
bizantino Lido. También, los filósofos teístas caracterizan al Dios por la eternidad
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y el kairós. Así aparece en el Bien platónico, en lo Uno plotiniano, en la
Inteligencia Divina de Aristóteles, y en la importante definición que trae Plutarco
de la eternidad como Nunc Stans, atributo que sólo Dios posee según él mismo
aclara. La unidad de kairós (“momento oportuno”, por tanto, “tiempo
tempestivo”), y aevum (“eternidad”) parece ser paradójica, pero bien puede
caracterizarse con la expresión de Nicolás de Cusa, según la cual en Dios se da la
coincidentia oppositorum.
Ética, mitología, teología son, pues, tres áreas del saber humano que los
estudios kairológicos greco-romanos reciben nueva luz bajo la sutil mirada
exegética de Rubén Soto, y de la cual, nosotros, estudiosos de las Humanidades,
podemos aprovechar amplia y profundamente.
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estudios kairologicos grecorromanos