PROGRAMA INTRO
INGRESO 2014
RESPONSABILIDAD SOCIAL Y
CAPITAL
PROFESORA: Lic. Aurora Arena
Sede Mar de Ajó: Martes 17 a 21 hora
1
INTRODUCCIÓN
“Los hombres son como los ríos: el agua es en todos la misma, pero
cada uno de ellos es más angosto aquí, más rápido acá; allí más lento,
allá más ancho; a veces limpio, a veces turbio; ora frío, ora cálido. Cada
hombre lleva en sí los gérmenes de todas las cualidades humanas, pero
a veces se manifiesta una cualidad, otras veces otra y el hombre se
torna diferente de sí, a la vez que sigue siendo el mismo hombre.”
León Tolstoi
Este
módulo
está
destinado
a
los
ingresantes
al
PROGRAMA
INTRO
del
Departamento de Ingreso y Admisión de la Universidad Atlántida Argentina. Los
contenidos propuestos serán
transversales a la formación académica que recibirán los
alumnos durante las cursadas de sus respectivas carreras de grado.
Las lecturas seleccionadas proponen poner en contacto a los alumnos con textos
académicos provenientes de diversas disciplinas de las
periodísticos, entrevistas y diversas
ciencias sociales, artículos
fuentes de datos.
En este módulo te proponemos:

Reconocer la importancia de los actuales debates sobre el capital social desde
el enfoque del Desarrollo Humano.

Leer, interpretar y analizar diferentes fuentes: bibliográficas, gráficas,
estadísticas, orales y escritas) vinculadas al Desarrollo Humano en Argentina.

Incorporar, analizar, interpretar, asociar y comparar conceptos aportados por el
Enfoque del Desarrollo Humano.
2
CONTENIDOS
La condición humana
El poeta, filósofo y ecologista español Jorge Riechmann analiza la sociabilidad
humana como un componente inherente
a la condición humana. Este pensador
considera que:
“Los
intensamente sociales. La copresencia de
seres
humanos
somos
animales
un yo y un tú es el hecho constitutivo
de lo humano: lo humano se funda en lo
Interhumano. Somos siempre
interdependientes (además de ecodependientes, ya
habrá ocasión de insistir sobre
ello). Como nos recuerda Tzvetan Todorov –en
ese imprescindible ensayo de
“antropología de la sociabilidad” que es La vida en
común--, la primera distancia
en la cual puede focalizarse la mirada del bebé no
es 2 cm. – –donde se
encuentra el seno que lo amamanta— sino 20 cm., donde se
encuentra el rostro
de su madre. “La sociabilidad no es un accidente ni una contingencia: es la
definición misma de la
condición humana. (…) Esta ‘vocación’ significa que
tenemos una necesidad imperiosa de los otros, no para satisfacer nuestra vanidad
sino porque, marcados por una incompletud original,
les debemos nuestra
existencia misma”.
3
ACTIVIDAD 1:
Te invitamos a leer un breve texto de Tzvetan Todorov y a conocer en tu
opinión por qué para este autor “la sociabilidad no es maldita, (sino) liberadora”.
LA SOCIABILIDAD NO ES MALDITA, ES LIBERADORA
“Siempre hay que volver a esto: no existe un sí mismo anteriormente
como un capital que se transmite por herencia, que se puede
distribuyéndolo entre los otros o encerrar cuidadosamente en la
disfrutarlo a gusto. El sí mismo sólo existe en y por las
otros; intensificar el intercambio social significa
de la existencia no podría ser uno u otro,
sino ‘en las horas del milagro’, para hablar
constituido,
dilapidar
trastienda para
relaciones con los
intensificar el sí mismo. La meta
más de sí mismo o más sociedad,
como Saint-Exupéry, ‘una cierta
calidad de las relaciones humanas’.
(...) Si la meta última de las fuerzas políticas de un país es solamente
alcanzar el máximo de consumo y el máximo de producción, sin interrogarse
nunca
sobre el efecto que estos logros tendrán sobre las relaciones
interpersonales,
que la meta
el despertar puede llegar a ser brutal (...). Tomar conciencia de
del deseo humano no es el placer sino la relación entre los seres
humanos puede
aparecerían como
actuar de modo
permitirnos que nos reconciliemos con situaciones que
insatisfactorias bajo la vara de otros criterios y, a la vez,
que se mejore la vida de la sociedad de forma duradera y
general.
4
(...) La dependencia no es alienante, la sociabilidad no es maldita, es
liberadora; hay que deshacerse de las ilusiones individualistas. (...) No hay
ver en la sociabilidad ni una cualidad que debe ser cultivada ni una tara
debe ser extirpada, y no hay que reducirla ni a la generosidad ni a la
Todo el mundo tiene derecho a existir y solicita, para lograr su meta,
del otro: esta solicitación no es nada condenable; puesto que no se
que
que
vanidad.
la mirada
relaciona
con ninguna elección, es por definición extramoral.”
Tzvetan Todorov, La vida en común, Taurus, Madrid 1995, p. 207-209.
Las sociedades: ¿Están progresando o van a
peor?
Evolución y tipos de sociedades: (Macionis, John y Plummer, Ken, Sociología,
Capitulo 3, Sociedad, Madrid, Prentice Hall, 1999)
Como cabe imaginar, cada uno de ellos dio respuestas distintas a esta preguntas. A
medida que vayamos avanzando en el capítulo iremos señalando en qué se parecen
y en qué se diferencian sus respuestas.
5
Evolución y tipos de sociedades
El hombre de hielo, al que nos hemos referido al principio del capítulo vivía en una
sociedad muy antigua. Vivió antes del nacimiento del imperio egipcio y de la
civilización griega, y antes incluso del nacimiento de las ciudades en Europa.
Como personas acostumbradas a los modernos medios de transporte y los continuos
avances tecnológicos en el mundo de la comunicación miramos al hombre de hielo,
un remoto antepasado nuestro, con una enorme expectación. Pero los sociólogos que
estudian las sociedades antiguas (junto con los arqueólogos y los antropólogos) ya
han aprendido mucho acerca de nuestro pasado. Gerhard Lenski y Jean Lenski han
registrado las más importantes características de las sociedades que han aparecido y
desaparecido a lo largo de la historia. Además de entender las sociedades pasadas,
su
trabajo
nos
sirve
también
para
entender
nuestra
propia
sociedad.
En
la
terminología de estos autores, el objeto de su investigación el estudio de la evolución
sociocultural, esto es, el estudio de los cambios sociales que se suceden cuando una
sociedad adquiere nuevos conocimientos, en particular, nuevas tecnologías (Lenski,
Nolan y Lenski, 1995).
De forma parecida al biólogo que estudia la evolución de las especies, el sociólogo
que emplea esta perspectiva estudia cómo las sociedades se van transformando a lo
largo de los siglos a medida en que van consiguiendo tener un mayor control del
entorno natural en el que se desenvuelven. Las sociedades que sólo disponen de
tecnología rudimentaria sólo pueden alimentar a un número muy limitado de personas,
que tienen poco control sobre sus propias vidas. Por el contrario, las sociedades
avanzadas tecnológicamente (y aquí avanzadas no implica mejores) son sociedades
con una población mucho más numerosa, cuyos miembros son también más diferentes
6
o distintos entre sí. En estas sociedades viven personas que tienen profesiones u
ocupaciones
más
especializadas
y,
generalmente,
personas
que
tienen
distintas
actitudes, creencias, oportunidades y estilos de vida
Cuanto mayor sea el capital tecnológico que tiene una sociedad, mayor será el ritmo
del cambio social. Las sociedades tecnológicamente simples cambian muy lentamente.
De hecho, algunas prendas de vestir que llevaba el hombre de hielo del que hemos
hablado son muy parecidos a las que llevaban los pastores que vivían en esa misma
zona a principios de este siglo. Por el contrario, las sociedades tecnológicamente
complejas cambian a un ritmo tan rápido que al final de su vida una persona apenas
puede imaginarse cómo era la sociedad y sus propias condiciones de vida en el
momento en que nació. Piense por un instante en algunos elementos que son ya
parte
de
nuestra
cultura
que
dejarían
perplejo,
quizá
entusiasmado,
pero
más
probablemente atemorizado a cualquiera que hubiera vivido tres o cuatro generaciones
anteriores a la suya: los restaurantes de comida rápida, el fax, el teléfono Móvil, el
cibersexo, los corazones artificiales,
la cirugía por láser, la reproducción in vitro, la
ingeniería genética, la realidad virtual creada por ordenador, la fibra óptica, los misiles
inteligentes, la amenaza del holocausto nuclear, las estaciones espaciales, la cirugía
transexual, la transmisión de imágenes vía satélite, etc. La verdad es que nos ha
tocado vivir en un mundo bastante extraño; muy extraño incluso si lo comparamos
con el mundo de nuestros abuelos.
A medida que una sociedad se va haciendo tecnológicamente más avanzada, se
generan cambios a un ritmo y de un alcance cada vez mayor y que terminan
afectando todas las esferas de la vida. Por ejemplo, cuando nuestros antepasados
aprendieron a utilizar la fuerza del viento, pronto empezaron a construir barcos de
vela, molinos de viento y, más adelante, los primeros planeadores. Por poner un
7
ejemplo más actual, piense por un momento en los cambios que han producido en
nuestro
estilo
de
vida
la
energía
atómica
o
la
informática.
Siguiendo
las
investigaciones de Gerhard y Jean Lenski, y tomando la tecnología como rasgo
distintivo, vamos a describir a continuación cinco tipos de sociedades, que son las
sociedades de cazadores y recolectores, las primeras sociedades agrícolas y de
pastores, las sociedades propiamente agrarias, las sociedades industriales y las
sociedades posindustríales.
Sociedades de cazadores y recolectores
Son sociedades que disponen de tecnologías simples que les sirven para cazar
animales y recolectar alimentos. Desde el origen de la especie humana hasta hace
unos
doce
mil
años,
todas
las
sociedades
eran
sociedades
de
cazadores
y
recolectores. Hace pocos siglos este tipo de sociedad era todavía relativamente
frecuente en algunos territorios, pero hoy en día quedan pocas sociedades este tipo.
Los aka y pigmeos de África central, los bosquimanos de África surororiental, los
aborígenes australianos, los indios kaska del Canadá noroccidental, etc.
Sin tecnologías que les sirvan para
producir alimentos, los miembros de sus
sociedades están continuamente buscando comida en su entorno natural. Sólo cuando
una sociedad de este tipo habita una región en la que hay abundancia de alimentos,
sus
miembros
tienen
algún
tiempo
de
ocio.
Las
sociedades
de
cazadores
y
recolectores se dividen en pequeñas bandas de pequeñas docenas de individuos cada
una de ellas, que viven relativamente alejadas unas de otros. Son bandas nómadas,
además, y se desplazan siguiendo la ruta de animales migratorios o cuando han
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agolado los recursos naturales de la zona. Aunque periódicamente vuelven a sus
lugares favoritos, no se asientan permanentemente en ningún lugar.
Las sociedades de cazadores y recolectores están organizadas por vínculos de
parentesco. La familia obtiene y distribuye los alimentos, protege a sus miembros más
débiles y enseña a los niños las habilidades básicas para la supervivencia. La
mayoría de los miembros participa en la mayoría de las actividades del grupo; la más
importante, buscar comida. Hay sin embargo una especialización del trabajo, según
criterios de edad y género. Los más jóvenes y los más viejos contribuyen en lo poco
que pueden. Los adultos sanos tienen la responsabilidad de obtener los alimentos. De
la recolección de frutos y alimentos vegetales se suelen encargar, las mujeres, y los
hombres suelen especializarse en la caza. A pesar de esta división del trabajo y de
responsabilidades, hombres y mujeres tienen un estatus o posición social semejante
(Leacock, 1978).
No existe un poder político formal en este tipo de sociedades. En la mayoría de
ellas existe la figura del chaman, un líder espiritual que puede tener cieno prestigio
en el grupo. El chaman no recibe ningún tipo de beneficio o compensación material
por serio, y tiene que colaborar en la búsqueda de alimentos como cualquier otro
miembro de la comunidad. También, aquellos que parecen más hábiles en la caza o
la búsqueda de alimentos pueden tener más prestigio social, pero en realidad la
organización de este tipo de sociedades es relativamente simple e igualitaria.
Estas sociedades no suelen ser sociedades guerreras. Las lanzas, las flechas o los
cuchillos de piedra se usan para la caza, pero no para la guerra. Las enfermedades
y los desastres naturales (las sequías, las inundaciones, etc.) son sus mayores
enemigos. Viviendo en condiciones en general bastante difíciles, los miembros de
estas sociedades cooperan estrechamente unos con otros y comparten los recursos.
9
Aun así, muchos mueren en los primeros años de vida y, quizá, la mitad no llega a
superar los veinte años de edad (Lenski, Nolan y Lenski, 1995:104).
A lo largo de este siglo, muchas sociedades de cazadores se han visto fuertemente
amenazadas por otras sociedades más complejas, que las han arrinconado en
espacios cada vez más reducidos y dañado seriamente sus entornos naturales.
Gerhard y Jean Lenski piensan que a finales del siglo XX habrán desaparecido por
completo. Pero si bien es cierto que muchas de estas sociedades están seriamente
amenazadas o en trance de extinción, también es cierto que algunas de ellas (como
los innuit de Canadá, por ejemplo) no se han resignado
a la extinción y están luchando por mantener su cultura y estilo de vida.
Primeras sociedades agrícolas y ganaderas
Hace diez o doce mil años nuevas tecnologías transformaron muchas antiguas
sociedades de cazadores y recolectores. Se desarrolló, en primer lugar, una tecnología
agrícola rudimentaria, que permitía la producción de alimentos a pequeña escala. Las
herramientas más características en este periodo son la azada para remover la tierra,
y todo tipo de utensilios utilizados para cavar y plantar las semillas. Parece ser que
se empezó a utilizar estas herramientas en las tierras fértiles de Oriente Medio. Por
un proceso de difusión cultural, estas nuevas, técnicas agrícolas ya se habían
entendido en la mayor parte del mundo hace unos seis mil años.
La transformación de las sociedades de cazadores y recolectores en sociedades
agrícolas no fue inmediata ni generalizada. Los grupos humanos asentados en
territorios ricos en caza y recursos alimentarios posiblemente no pensaron que las
nuevas tecnologías fueran motivo suficiente para abandonar su estilo de vida y
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estrategias de supervivencia (Fisher, 1979). Los yanomamo de la selva brasileña, son
un ejemplo de una sociedad que decidió combinar la caza y recolección con el
empleo de estas técnicas agrícolas rudimentarias (Chagnon. 1992).
También hubo otras sociedades, en particular las que habitaban regiones más áridas
o montañosas (como la región de los Alpes, donde vivió nuestro hombre de hielo),
que no encontraron grandes beneficios en las nuevas técnicas agrícolas.
Esos grupos humanos, sin embargo, desarrollaron otra tecnología, la del pastoreo, y
que consiste en la domesticación de animales. También hubo sociedades que
combinaron las dos tecnologías y que empezaron a obtener la mayoría de sus
recursos alimentarios del cultivo rudimentario de la tierra y de los rebaños. Hoy en
día, hay sociedades de este tipo en América del Sur, África y Asia.
La domesticación de animales y el cultivo de "pequeños terrenos aumentó rápidamente
la producción de alimentos. Esto permitió que las sociedades pudieran aumentar de
tamaño, al ser posible alimentar no a docenas, sino a centenares de personas. Las
sociedades especializadas en el pastoreo siguieron siendo nómadas pues tenían que
mudarse constantemente en búsqueda de pastos frescos para el ganado. Por el
contrario, las que adoptaron las técnicas agrícolas comenzaron a crear asentamientos
más o menos permanentes, que se abandonaban cuando los campos dejaban de
rendir lo suficiente. En estos asentamientos podían llegar a vivir miles de personas.
La posibilidad de producir alimentos (cultivando el campo o creando rebaños) implicó
la creación de un excedente material, esto es, se obtenían más recursos de los
necesarios para la supervivencia diaria. Estos excedentes permitieron que algunas
personas pudieran dedicarse a otras actividades distintas de la
producción de
alimentos, como la fabricación de herramientas, el comercio, la interpretación de las
señales divinas, etc. En comparación con las sociedades de cazadores y recolectores,
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las sociedades agrícolas y de pastoreo eran más complejas, pues ya empezaba a
manifestarse una división o especialización del trabajo.
Las creencias religiosas también sufrieron ciertos cambios. Mientras que los miembros
de las sociedades de cazadores y recolectores solían pensar que el mundo estaba
habitado por espíritus, los de las sociedades agrícolas practicaban el culto a los
antepasados y solían pensar en la figura de Dios como el creador. Las sociedades
de pastores dieron un paso más y pensaban que Dios intervenía directamente en el
destino de la comunidad. La metáfora de Dios como el «pastor» de la comunidad
(que era su «rebaño») la comparten el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Tres
religiones que nacieron en Oriente Medio y a partir de las creencias religiosas de las
sociedades de pastores.
Un mayor nivel de especialización y de complejidad en la organización social también
produce un mayor nivel de desigualdad social. Siempre había familias o clanes que
podían producir más que otros, con lo que obtenían más prestigio social y poder o
influencia sobre el resto de la comunidad. Las alianzas con familias o clanes de igual
prestigio o posición social servían para reforzar la preeminencia social de esas
familias y garantizar su transmisión a los herederos. Con ello emergieron los sistemas
formales de desigualdad social, Y así también sistemas políticos de dominación (o
gobiernos, para entendernos; aunque gobiernos muy rudimentarios) que, respaldados
por una fuera militar, tenían como finalidad proteger la posición social y económica de
las familias o clanes más favorecidos. En un principio eran gobiernos que sólo podían
tener autoridad sobre un territorio pequeño y un número bastante limitado de
personas. Los grandes imperios nacerían más tarde, cuando ya se hizo posible
desplazar las fuerzas militares rápidamente y a distancias más largas.
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La domesticación de animales y el cultivo de la tierra transformaron las sociedades.
Estas aumentaron sus recursos y se hicieron más complejas, pero, como acabamos
de ver también más desiguales. Hubo avances tecnológicos, ciertamente, pero estos
avances también dieron paso a instituciones como la esclavitud o a situaciones de
guerra casi permanente.
Sociedades agrarias
Hace alrededor de unos cinco mil años (en la época en que vivió nuestro hombre de
hielo), se produjo en Oriente Medio una nueva revolución tecnológica que transformó
la historia de la humanidad. Se trató nada más y nada menos que el descubrimiento
de la agricultura a gran escala, facilitada por la invención del arado y el empleo de
animales de tiro. La importancia de este avance tecnológico, junto con la invención
de la rueda, de los sistemas de irrigación, la escritura, la numeración y el uso cada
vez más extensivo de los metales marcan claramente un periodo en la historia de la
sociedad. El uso del arado permitió el cultivo de extensiones de tierra mucho más
grandes que lo que permitía la azada u otras herramientas semejantes. Con el arado,
además, se podía remover y airear la tierra mucho mejor que con la azada, con lo
que, además de aumentar el rendimiento del suelo, se consiguió prolongar la fertilidad
del mismo. Esta tecnología permitió a las sociedades agrarias cultivar las mismas
tierras
durante
varios
decenios,
y
así,
crear
asentamientos
permanentes.
Los
excedentes alimentarios, y la posibilidad de transportarlos en carros tirados por
animales, supusieron la creación de sociedades de grandes dimensiones, en términos
de población y territorio. Y también, de grandes imperios. Se ha calculado que, en su
periodo de esplendor, vivían en el Imperio Romano unos setenta millones de
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personas,
en
una
extensión
de
unos
cinco
millones
de
kilómetros
cuadrados
(Stavrianos, 1983; Lenski, Nolan y Lenski, 1995).
Como ya había sucedido en la etapa anterior, un mayor excedente de recursos
produjo un mayor grado de complejidad social. Algunas tareas que antes acaso todo
el mundo realizaba (como abrir los campos o conservar o custodiar los alimentos) se
convirtieron, en ocupaciones especializadas. La especialización hizo obsoleto el viejo
sistema del trueque, y así no tardó en aparecer el dinero: A su vez, la invención del
dinero facilitó el comercio y, consecuentemente, el desarrollo de las ciudades, que
eran el centro dé las transacciones comerciales.
Las sociedades agrarias eran también sociedades profundamente desiguales. En el
extremo inferior estaban los esclavos y los campesinos, la fuerza de trabajo de las
elites. Libres del trabajo manual, las élites de estas sociedades podían dedicarse a la
filosofía y las artes; y, por supuesto, al gobierno dé la sociedad.
Si bien en las sociedades de cazadores y recolectores y, hasta cierto punto, en las
agrícolas las mujeres tenían un papel fundamental en la provisión de alimentos, con
la
invención
del
arado
las
mujeres
fueron
relegadas
a
tareas
subsidiarias
o
secundarias. Según algunos autores, esto produjo la subordinación de la mujer frente
al hombre (Boulding, 1976; Fisher, 1979).
La religión reforzó el poder de las elites. Las creencias religiosas reforzaron la idea
de que las personas estaban obligadas moralmente a ejercer aquellos trabajos que les
correspondieran según su posición en la jerarquía social. Muchas de las maravillas del
mundo antiguo, como la muralla china o las grandes pirámides de
Egipto, fueron posibles porque emperadores y faraones ejercían un poder absoluto
sobre
grandes
contingentes
de
personas,
obligados
a
trabajar
en
las
peores
condiciones y sin esperanza de mejora.
14
En las sociedades agrarias, en fin, las elites acumularon un poder inmenso. Para
mantener el control de los imperios se hizo necesario formar y reclutar toda suerte
de burócratas y seguidores, encargados de administrar y controlar los dominios.
De esta forma, junto con unas economías florecientes, emergieron los aparatos
políticos y administrativos como esfera aparte o separada de la vida social.
En las sociedades agrarias aumentó el nivel de complejidad y desigualdad social.
También, y si las comparamos con las sociedades de cazadores y recolectores o las
sociedades agrícolas y ganaderas, las sociedades agrarias se diferenciaban más entre
sí, ya que los continuos avances tecnológicos, que permitían tener un mayor control
sobre la naturaleza, daban pie a un mayor grado de variabilidad en las formas de
organización social.
Sociedades industriales
Una nueva transformación tuvo lugar con el desarrollo de la tecnología industrial,
basada en el empleo de maquinaria especializada por medio de fuentes avanzadas de
energía. Hasta la época industrial, la principal fuente de energía había sido la energía
muscular del hombre y los animales de carga. Al inicio de la revolución industrial,
que podemos datar a mediados del siglo XVIII, empezó a generalizar el uso de la
energía hidráulica en talleres y fábricas. Más adelante se empezó a emplear el vapor,
lo que permitió el empleo de maquinaria más grande, pesada y eficiente.
La invención de estas tecnologías disparó un proceso de cambio social inimaginable
hasta entonces. En el transcurso de cien años, las sociedades que incorporaron estas
tecnologías cambiaron mucho más de lo que habían cambiado en varios miles de
años en el pasado. Estas grandes transformaciones sociales explican el nacimiento
15
mismo de la sociología. En el siglo XIX, los ferrocarriles y los barcos de vapor
revolucionaron los transportes. Al poco tiempo, en algunas ciudades empezaron a
construir
grandes
rascacielos
que,
haciendo
pequeñas
las
viejas
catedrales,
simbolizaban muy bien la llegada de una nueva era.
En los inicios del siglo XIX, el motor de combustión transformo aún más las
sociedades, y la electricidad cambiaría drásticamente la vida cotidiana de las personas.
El teléfono, la radio y la televisión explican la emergencia de lo que se llama la
“cultura de masas”. Estos medios de comunicación fueron recortando gradualmente la
importancia de las distancias geográficas, haciendo el mundo cada vez más pequeño.
Los avances en la aeronáutica permitieron viajar a una velocidad mayor que el
sonido, e incluso traspasar los límites de la tierra. La energía nuclear también ha
cambiado el mundo de forma irreversible. Y el uso cada vez más extensivo de los
ordenadores, que han multiplicado de forma hasta entonces inimaginable la capacidad
de procesar información, ha originado a su vez una revolución informática, que está
dando lugar a toda una nueva serie de cambios y a otro modelo de sociedad: la
sociedad postindustrial. También el trabajo se ha transformado radicalmente. Si en las
sociedades agrarias la mayoría de las personas trabajaban en el campo o en sus
casas, en la sociedad industrial la mayoría de las personas comenzó a trabajar por
cuenta ajena y en fábricas, instaladas en las proximidades de las fuentes de energía.
Con ello perdieron importancia los vínculos de parentesco, los valores tradicionales, las
creencias y las costumbres propias del mundo rural.
La industrialización creo sociedades enormemente prósperas. Si bien al principio las
condiciones sanitarias en las ciudades y núcleos industriales de
Europa y Norteamérica eran bastante malas, las nuevas tecnologías y conocimientos
médicos y la mejora en el nivel de vida de la población provocaron un descenso
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notable en la incidencia de enfermedades infecciosas. Aumento así la esperanza de
vida y, con ello, el tamaño de la población. La industrialización produjo también
fuertes movimientos migratorios del campo a la ciudad, donde se concentraban las
fábricas. Así, mientras que en las sociedades agrarias solo una de cada diez
personas vivía en la cuidad, en las sociedades industriales tres de cada cuatro
personas viven en centros urbanos.
El nivel de especialización ocupacional, que como hemos visto ha ido aumentando
gradualmente en el transcurso del tiempo, ha alcanzado su máximo nivel en la
sociedad industrial. En las sociedades industriales, el prestigio de una persona
depende de su ocupación o profesión y no de su pertenencia a un clan, una familia
o una red clientelística, como ocurría en las sociedades agrarias. La movilidad
geográfica y laboral genera a su vez una mayor conciencia de individualidad y, con
ello, una mayor diversidad cultural. Esto se muestra en la formación de una enorme
variedad de culturas, subculturas y contraculturas.
La industrialización ha transformado también la institución familiar. El papel de la
familia como agente de socialización (esto es, como el lugar donde se transmiten
conocimientos, valores y creencias de generación a generación) se ha visto bastante
erosionado. También, las familias han dejado de ser unidades de producción para ser
unidades de consumo. El cambio tecnológico también está produciendo la aparición de
nuevos
modelos
de
familia,
distinto
de
la
familia
tradicional,
como
la
familia
monoparenteral, las uniones homosexuales, etc.
En los inicios de la industrialización solo un reducido número de personas pudo
rentabilizar y beneficiarse de los avances tecnológicos, viviendo la mayoría de la
población en condiciones de pobreza. Con el tiempo, sin embargo, oda la población
pudo beneficiarse del aumento de los recursos que produjo la revolución industrial.
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Ciertamente, la pobreza sigue siendo un problema importante en las sociedades
industriales, pero comparada la situación actual con la de hace un siglo las cosas
han mejorado notablemente: el nivel de vida es cinco veces mejor que hace cien
años, y la desigualdad económica, política y social se ha reducido notablemente. Esto
se debe, en parte a que las sociedades industriales necesitan trabajadores más
cualificados. Mientras que en las sociales agrarias la mayoría de la población es
analfabeta, las sociedades industriales dedican una parte importante de sus recursos a
la educación de sus miembros, que tienen, además, una serie de derechos políticos
inimaginables hasta entonces. De hecho, la industrialización genera demandas y
expectativas de democratización, como se ha visto recientemente en Corea del Sur,
Taiwán, República popular China, la antigua Unión Soviética o en Europa del Este.
Sociedades post- industriales
Muchas sociedades industriales están entrando en una nueva fase de desarrollo
tecnológico. Hace algunos años, el sociólogo norteamericano Daniel Bell
(1973) acuñó
el término sociedad postindustrial para referirse al impacto de las nuevas tecnologías,
que están orientando la economía a la producción y transmisión de información y
conocimientos y, así, transformando de nuevo las sociedades. Si las sociedades
industriales se caracterizan por sus fábricas y maquinarias, que sirven para la
producción de bienes a gran escala, las sociedades postindustriales caracterizadas por
el uso extensivo de las tecnologías que sirven para procesar, almacenar, transmitir
información y conocimientos. Si en las sociedades industriales muchas ocupaciones
requerían
dominar
ciertas
habilidades
mecánicas,
las
personas
que
viven
en
18
sociedades postindustriales tienen que saber emplear las nuevas tecnologías de la
información y la comunicación.
Las nuevas tecnologías de la información están cambiando el tipo de calificaciones
que demanda el mercado de trabajo, lo que implica un cambio en la estructura
ocupacional de la sociedad. Veremos allí que en las sociedades postindustriales el
contingente de trabajadores dedicados a la producción industrial es cada vez menor,
al tiempo que el número de personas que está trabajando en ocupaciones en las
que se procesa información (trabajadores de oficinas, científicos, profesores, ejecutivos,
relaciones públicas, etc.) está aumentando progresivamente.
La
revolución
de
la
información
está
transformando
más
drásticamente
a
las
sociedades más ricas, pero esta es una revolución sin fronteras y su impacto se está
haciendo notar a nivel global. La rapidez con la que es posible transmitir información
y conocimientos a un bajo coste de una punta a otra del planeta está haciendo que
el contacto entre las sociedades sea cada vez más estrecho y, así, que esté
apareciendo una cultura global. Las nuevas tecnologías están acelerando el proceso
de globalización.
ACTIVIDAD 2:
Teniendo en cuenta la descripción que nos presentan Macionis John y Plummer
Ken sobre la evolución y los tipos de sociedades, te proponemos que completes
el siguiente cuadro sinóptico describiendo sus
características de acuerdo a cada
uno de los modelos de sociedad.
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TIPO DE
MODELO DE
TECNOLOGÍA
DIVISIÓN DEL
SOCIEDAD
ORGANIZACIÓN
EMPLEADA
TRABAJO
PODER POLÍTICO
SOCIEDADES DE
CAZADORES Y
RECOLECTORES
PRIMERAS
SOCIEDADES
AGRÍCOALS Y
GANADERAS
SOCIEDADES
AGRARIAS
SOCIEDADES
INDUSTRIALES
SOCIEDADES
POSTINDUSTRALES
20
Capitalismo y Pobreza
A continuación transcribimos una entrevista realizada por el Diario Página/12 a
Natalia Alonso, directora de Oxfam organización de ayuda humanitaria, quien analiza
los defectos y efectos del modelo
económico europeo. (Diario Página / 12, 20 de enero
de 2014).
ACTIVIDAD 3: ¿Te animas a colocar el título a cada texto de la entrevista que
transcribimos a continuación?
TITULO: ………………………………………………………………………………………..
El Viejo Continente exhibe un nuevo mapa de la pobreza como consecuencia de las
medidas de ajuste y los rescates a bancos y estados.. A más de cinco años del
estallido financiero de 2008 y la gran recesión mundial del siglo XXI, Europa exhibe
un nuevo mapa de la pobreza que, según la organización humanitaria Oxfam, podría
tomar 25 años en revertirse. Las medidas de ajuste implementadas para equilibrar los
más de cuatro millones de euros gastados en el rescate de bancos y estados están
llevando a una explosión de los números de la pobreza tanto en el centro como en
la periferia. En Portugal un 18 por ciento vive debajo de la línea de la pobreza, en
España tres millones sobreviven con menos de 307 euros por mes, en Italia se
duplicó el número de pobres en los últimos seis años y en el país más rico de los
europeos, Alemania, casi ocho millones de personas sobreviven con sueldos de 450
21
euros mensuales gracias a los minitrabajos de la flexibilización laboral. Página/12
dialogó con la directora internacional de Oxfam, Natalia Alonso, sobre este nuevo
panorama europeo.
TITULO: ………………………………………………………………………………………….
–Hay un nuevo mapa de la pobreza en Europa por las medidas de austeridad que
han aumentado no sólo la pobreza sino los niveles de desigualdad. El cálculo que
hacemos es que si se siguen aplicando estas medidas habrá entre 15 y 25 millones
de europeos más en riesgo de pobreza en 2025. Si sumamos esta estimación a la
población que ya hoy enfrenta este riesgo de pobreza según las cifras oficiales de la
oficina de estadísticas europea, la Eurostat, tendríamos que en 2025 unos 146
millones de europeos, más de una cuarta parte de la población, estaría enfrentando
este riesgo. Esto significa un aumento considerable en términos de lo que se llama
pobreza relativa, medida en relación con el ingreso promedio de un país, pero
también en cuanto a la pobreza absoluta, donde la supervivencia misma está en
juego. Con la pérdida del empleo se va perdiendo la vivienda, la fuente de ingresos,
los derechos sociales. Si a esto le añadimos el desmantelamiento de los sistemas de
protección social por las medidas de ajuste, el resultado es un enorme aumento del
número de gente vulnerable. Y lejos de resolver el problema de la deuda o de
estimular el crecimiento, estas medidas de ajuste están empeorando la situación en
ambos frentes.
TITULO: …………………………………………………………………………………………
–Estos países por presión externa o de la misma Unión Europea han impuesto
medidas muy drásticas y, por tanto, están experimentando un importante salto en los
niveles de pobreza. Estos niveles se ven no sólo en el aumento del desempleo, sino
22
en el desempleo de más de dos años que significa en muchos países europeos la
pérdida de cobertura social y la profundización de una espiral de pobreza. Cada país
tiene su dinámica particular. En España e Irlanda hemos visto el fenómeno de los
desahucios
o
desalojos
de
vivienda
que
impacta
aún
más
sobre
la
extrema
vulnerabilidad del desempleo generando virtuales parias y marginados sociales. En un
momento en España se echaba a 115 familias por día de sus casas y no sólo se
los echaba sino que se les mantenía la deuda porque no se admitía el valor del
piso como pago. Esto a su vez afecta a los garantes del piso, que con frecuencia
son los padres o familiares.
TITULO: …………………………………………………………………………………………
–En el caso del Reino Unido, las medidas de austeridad que ha seguido el gobierno
han impactado mucho más duramente al 10 por ciento más pobre que al más rico.
Este 10 por ciento más pobre vio una reducción del 38 por ciento en su ingreso
neto desde 2007. Es el impacto que han tenido los programas de ajuste en la
desigualdad en Europa en general. En Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, España y el
Reino Unido se ha visto un crecimiento de los niveles de desigualdad comparables
con el 16 por ciento de aumento que experimentó Bolivia en los seis años que
siguieron al programa de ajuste de los ’90. En estos países europeos, o el 10 por
ciento más rico gana más o el 10 por ciento más pobre gana menos o ambas
cosas. Hoy el Reino Unido tiene niveles de desigualdad mayores que Estados Unidos.
Si no se revierte la actual situación y se sigue con la política, el Coeficiente Gini de
la desigualdad del Reino Unido y España se parecerá muchísimo al de Paraguay.
23
TITULO: ………………………………………………………………………………………….
–La acción reequilibrante que tenía la Seguridad Social ya no está funcionando de la
misma manera porque se han quitado o reducido los apoyos que existían a personas
discapacitadas o desempleados. Esto crea mayor desigualdad, pobreza y crisis social.
Y está aumentando otras desigualdades como la de género. Las mujeres son las
primeras que pierden los puestos de trabajo. Estamos ante un modelo cada vez más
desequilibrado, en el que muy pocos tienen mucho y gozan de una extraordinaria
proximidad al poder político, lo que genera problemas de legitimidad. Según las
proyecciones, se supone que habrá crecimiento económico en 2014 y 2015 en la
Unión Europea, pero en caso de que efectivamente se produzca este crecimiento será
muy desigual. La austeridad está sentando las bases de una Europa de profundas
divisiones sociales y nacionales.
El capital social, principios y crítica
Gardy Augusto Bolívar Espinoza y Antonio Elizalde (2011)
Capital y capital social
1 La perspectiva teórica del Capital, del siglo XIX, aparece alejada del capital social
del siglo XXI.
Ambas, con la misma raíz, sin embargo, pareciera que no se tocan,
ni teórica ni prácticamente.
Quizás, sería pertinente escudriñar esta relación.
2 Desde la década de los noventa, el tema del “capital social” ha sido visto por
muchos
estudiosos
de
la
realidad
social
contemporánea
como
una
propuesta
promisoria, transversal y hegemónica. Tanto desde la economía, las ciencias morales,
la ciencia y la sociología política, expertos de diversas instituciones internacionales han
24
concurrido a este campo en busca de soluciones para el diseño de políticas públicas,
que es donde parece brillar más este concepto.
3 El “capital social”, sin embargo, –al contrario de su homónimo, el capital de Marx–
no tiene una sola vertiente epistemológica ni posee una sola biblia que lo anide y,
más bien, se expresa en múltiples vulgatas que se esfuerzan por encontrar su
significado. Dentro de estas diversas interpretaciones, sin embargo, el neoliberalismo
económico,
la
perspectiva
del
rational
choice
y
el
individualismo
metodológico
parecieran tener un papel especial. Aunque no es menos cierto que el tema del
capital social también ha sido abordado por liberales y por movimientos sociales
progresistas, que ven en él modos de acceder a una mayor equidad y a más justas
y solidarias relaciones sociales.
4 Teñido de aportes teóricos y metodológicos novedosos, el capital social no está
exento de referencias a clásicos antiguos y cercanos. Este hecho le da mayor
amplitud y riqueza, pero también contribuye a su oscuridad: definiciones vagas o,
simplemente, falta de definición, situación que afecta seriamente los intentos de
cuantificación. El “Capital social” se usa pero no se está muy claro en qué se
entiende por él. Probablemente porque, en su comprensión, concurre oblicuamente la
sociología clásica en temas tradicionales de la economía; y, ésta vuelve a reconsiderar
su relación con la ciencia política. De ahí que no es extraño que se cite a menudo
a Aristóteles, Rousseau, Smith, Tocqueville, y Durkheim, pero, poco se cita a Marx.
5. Dos son las corrientes en que se puede ordenar el amplio campo del capital
humano: las “definiciones estructurales” fundamentalmente referidas a Bourdieu y
Coleman, y las definiciones culturales cuyo mejor representante sería Putnam. La
primera se ubica, según Bourdieu, en “el agregado de recursos reales o potenciales
que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos
25
institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuo”: acceso a la información,
obligaciones que se desprenden de la confianza mutua, o aprovechamiento de las
normas sociales cooperativas. La referencia material de este enfoque se encuentra en
las
redes.
Éstas
tienen
historia
y
continuidad,
pueden
estar
cerradas,
ser
unidireccionales, simétricas, horizontales o, sus contrarios; los vínculos pueden ser
fuertes o débiles o frecuentes, con puentes hacia otras redes, o volcados hacia su
interior, etc.
6 La segunda, refiere a un fenómeno subjetivo: valores y actitudes cuyo centro es la
confianza generalizada, vinculada a un “juicio moral” conectado con la “cultura política”.
Se podría decir que para Putnam la virtud cívica es capital social. Los temas que
recurren a este concepto son variados y amplios: la creación de Capital Humano; la
efectividad de las instituciones democráticas; el desarrollo económico; y la acción
colectiva. En las investigaciones sobre capital social éste aparece ya sea como
variable dependiente o independiente: ya sea el conjunto de causas y procesos
implicados en su formación, o sus consecuencias.
7 Uno de los intentos de aclarar el “capital social” sostiene que su denominación es
retórica; el capital social sería sólo una “metáfora” o una metonimia. Sin embargo, no
queda claro qué papel jugaría en el caso del capital social cada uno de los términos
que componen este recurso lingüístico. Más bien, como indica la evidencia, lo social
de este “nuevo” capital es un adjetivo, por lo demás no muy novedoso; afirmaría que
el capital sería social, en oposición a otros capitales, los cuales: ¿no serían sociales?
Se trataría de un “vehículo”, pero no se define cuál es el “fundamento” que
permitiría enriquecer el significado del “tenor”. Desde la CEPAL se intenta justificar así
al Capital social como metáfora: “recursos”.
26
8 “Los recursos son instrumentalidades que pueden ser aplicadas a la consecución de
ciertos fines. En cuanto tales, son acumulables, transferibles, y aplicables a fines
productivos. Es la noción de “recurso” lo que fundamenta la metáfora de la
asociatividad tratada como “capital”.” (Atria (Consultor CEPAL), 2002). Es decir, lo que
se entendería por capital social serían… recursos.
ACTIVIDAD 4: En este breve texto se presentan dos enfoques sobre el significado
del concepto CAPITAL SOCIAL.
Te proponemos que trabajes grupalmente para
responder el siguiente interrogante:
¿Qué diferencias encontras entre la definición estructural y la definición cultural del
concepto Capital Social? Realiza un breve punteo de sus principales argumentos.
El
desarrollo
humano:
Enfoque
centrado en el bienestar
Luis F. López-Calva y Roberto Vélez Grajales, (2003) PNUD, México.
El concepto de desarrollo humano: historia y estado de la discusión:
La utilización del índice de desarrollo humano como indicador del nivel de desarrollo
de una población se basa en la idea, generalmente aceptada hoy en los medios
27
políticos y académicos, de que si bien el crecimiento económico es una condición
necesaria para explicar el grado de avance de un país, no constituye una condición
suficiente. En otras palabras, se acepta la idea de que crecimiento y desarrollo son
conceptos relacionados, pero distintos.
La implicación empírica de dicha posición no es trivial: los indicadores del producto
per capita, utilizados por muchos años como medidas del desarrollo de los países,
son incompletos y no proporcionan toda la información deseada. Es común ver en la
literatura correspondiente ejemplos de países que tienen una posición relativamente
aceptable si las comparaciones internacionales se realizan con base en su ingreso per
capita, mientras que resultan en posiciones inferiores cuando se incorporan otros
indicadores. Existen también los casos opuestos, países cuya política social ha sido
exitosa y brinda a la población acceso a servicios sociales que están por encima de
lo que su nivel de ingreso podría permitirles.
Conceptualmente, la discusión sobre el desarrollo económico fue redefinida a partir de
las conferencias del profesor Amartya Sen tituladas “Equality of What?”. Sen retomó la
discusión sobre la importancia de la igualdad económica planteando una pregunta
central: ¿cuál es la dimensión relevante para medir la desigualdad?.
Los conceptos introducidos en dicho debate serían desarrollados posteriormente en los
trabajos del profesor Sen y de otros filósofos y economistas del desarrollo, de entre
los cuales destaca “Bienes y capacidades”
El argumento central de estos trabajos se basa en la idea de que la medición del
bienestar no debe derivarse de indicadores “ex-post”, como lo planteaban los filósofos
utilitaristas clásicos al otorgar una importancia central al acceso a bienes y servicios.
De acuerdo con el profesor Sen, esta visión utilitarista carece de relevancia normativa.
La nueva propuesta hace énfasis en el carácter instrumental del acceso a bienes y
28
servicios, concibiéndolos únicamente como un medio para poder alcanzar un plan de
vida o una realización individual plena. Así, la medición del bienestar debería verse
como un proceso con varios componentes: el acceso a bienes y servicios, una
función de “conversión” de estos bienes y servicios en opciones reales de planes de
vida y, por último, una función de “evaluación” que transforma la elección hecha en
un nivel de satisfacción individual.
La función de conversión, por ejemplo, introduce una gran heterogeneidad entre
individuos, heterogeneidad que se consideraba inexistente en los enfoques utilitaristas o
bien
derivaba
en
implicaciones
inaceptables.
Un
ejemplo
clásico
de
implicación
inaceptable de la regla utilitarista de bienestar social sería la de dar menos bienes a
un individuo con alguna discapacidad debido a su imposibilidad de “convertir” dichos
bienes en niveles altos de bienestar.
ACTIVIDAD
5:
1. Explica brevemente en qué consiste la tesis del Profesor Amartya Sen
según la
cual crecimiento y desarrollo no constituyen sinónimos.
2. Lee el texto qué a continuación se presenta y describí en qué consiste el
INDICE DE DESARROLLO HUMANO (IDH) a partir de los indicadores que propone
para medir el desarrollo de los países.
29
¿Sí un país se enriquece, sus habitantes viven mejor?:
PNUD (2002): El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XX.
La
experiencia argentina de los 90 ofrece elementos clave para responder a esta
pregunta. Mientras en esa década crecía el Producto Bruto Interno, la nueva
economía expulsaba mano de obra desde el sector industrial al sector de servicios o
cuentapropista.
En buena medida, este fenómeno se relacionó con la difusión de las nuevas
tecnologías basadas en la informática, que permiten tener altos niveles de producción
con
muy
pocas
personas
empleadas.
A
través
de
este
proceso,
millones
de
trabajadores perdieron sus empleos estables. Los nuevos contratos de trabajo se
caracterizaron por su precariedad y gran parte de los trabajadores despojados de una
ocupación estable se sumaron a las filas de los sectores más pobres de la sociedad.
De
este
modo, se
entiende
por
qué
el
crecimiento
económico
no
debe
ser
considerado un fin en sí mismo. Por el contrario, un país crece cuando sus
habitantes fortalecen su capacidad de elegir entre diversas opciones y no se ven
limitados tan sólo a vivir bajo el imperio de necesidades económicas.
En este sentido, el PNUD postuló el concepto de Desarrollo Humano como un
proceso cuya meta es la expansión de las capacidades y opciones de los habitantes
del país, que les permita alcanzar una vida libre para cada uno y justa para todos.
Un cambio de rumbo como el que se propone aquí debe contar con un sistema de
información confiable. En este sentido, el Índice de Desarrollo Humano (IDH) tiene
como objetivo la obtención de información adecuada para medir y comparar el
desarrollo humano alcanzado por distintos países. Este índice elaborado por el PNUD
toma en cuenta algunas condiciones básicas comunes a todas las sociedades y todos
los tiempos y, a partir de ellas, elabora tres indicadores para medir el desarrollo
30
humano en la población de los países: la longevidad (tener una vida larga y sana),
la educación (poseer los conocimientos necesarios para comprender y relacionarse con
el entorno social) y el estándar de vida (tener ingresos suficientes como para acceder
a un nivel de vida decente).
COMPONENTES DEL IDHA
1 VIDA LARGA Y SALUDABLE


Esperanza de vida al nacer
Mortalidad infantil por causas reducibles

2 CONOCIMIENTOS




Escolaridad (alfabetización y matrícula)
Sobreedad escolar
Calidad educativa (% de respuestas correctas en Matemática y Lengua)
3 VIDA DECENTE



Ingreso total familiar per cápita ajustado
Tasa de empleo (relación entre la población ocupada y la población total)
Tasa de desempleo (relación entre la población desocupada y la población
económicamente activa)
31
El desarrollo Humano en Argentina
Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2013
Argentina en un mundo incierto: asegurar el desarrollo humano en el siglo XXI
El Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2013, Argentina en un mundo incierto:
Asegurar el desarrollo humano en el siglo XXI, muestra la evolución del desarrollo
humano en el país, describe tendencias globales que condicionarán su futuro, y
analiza las opciones estratégicas de Argentina para aprovechar las oportunidades y
mitigar los riesgos e incertidumbres de un mundo en transformación.
Este informe contribuye a la agenda de un debate complejo y, al mismo tiempo,
fundamental para el futuro del país. Es una invitación a reflexionar sobre diagnósticos
y lineamientos de políticas para favorecer el desarrollo humano de Argentina.
La evolución del desarrollo humano: convergencia y cambios en la desigualdad
32
En las últimas tres décadas el desarrollo humano en el país presentó, en promedio,
una tendencia positiva moderada, aunque muy variable. El nivel promedio de Argentina
se mantuvo siempre por encima del promedio mundial y el de América Latina y el
Caribe, y por debajo del promedio de la OCDE. Argentina disminuyó su brecha con
la OCDE, la cual se redujo del -11% en 1980 al -8% hacia 2010. Al mismo tiempo,
la brecha entre Argentina y América Latina y el Caribe se redujo del 15% al 8% en
el mismo periodo, mientras que respecto del promedio mundial se redujo del 20% al
16%. Estas variaciones sugieren que la Argentina participa de un proceso de
convergencia del desarrollo humano mundial hacia niveles cada vez más altos.
A nivel subnacional, todas las jurisdicciones muestran, en mayor o menor medida,
incrementos paulatinos en sus índices de desarrollo humano.
También
puede
cambió la desigualdad en el desarrollo humano en los últimos lustros, como
apreciarse
en
la
tabla.
La
desigualdad
en
el
desarrollo
humano
es
33
multidimensional: se manifiesta tanto en el desigual acceso a la salud, la educación y
el ingreso, como en el desbalance entre estas dimensiones. La desigualdad penaliza
el nivel de desarrollo humano, y hace que sea más bajo de lo que podría
potencialmente ser. El desarrollo humano en Argentina se ve afectado por la
desigualdad aunque con modificaciones en el tiempo, debido principalmente a cambios
en la distribución del ingreso. La pérdida de desarrollo humano atribuible a la
desigualdad, luego de incrementarse del 4,8% al 4,9% entre 1996 y 2001, disminuyó
a 4,3% en 2006 y a 3,4% en 2011. Los cambios en la desigualdad a nivel nacional
se reprodujeron con un patrón similar en casi todas las provincias. Esto invita a
redoblar esfuerzos para que el país alcance un desarrollo humano congruente con su
potencial de recursos humanos y físicos, y un grado de igualdad acorde con su
historia social, objetivos aún distantes.
34
El nivel de desarrollo humano y la desigualdad, presentan una relación inversa: las
provincias con más alto desarrollo humano son las menos desiguales, mientras que
las provincias de menor desarrollo humano son las más desiguales. Mientras algunas
de las provincias patagónicas (Santa Cruz y Tierra del Fuego) y la Ciudad de
Buenos Aires presentan los mayores índices de desarrollo humano y la menor
desigualdad, las provincias del Chaco y Misiones presentan índices de desarrollo
humano bajos y desigualdad alta.
La desigualdad también se manifiesta en el acceso diferenciado entre varones y
mujeres a las dimensiones básicas del desarrollo humano. Para medirla se usa el
Índice de Desigualdad de Género. El gráfico de abajo presenta el Índice de
Desarrollo Humano (IDH) y el Índice de Desigualdad de Género (IDG) en 2011 para
cada
provincia.
La
diferencia
entre
uno
y
otro
índice
en
cada
una
de
las
jurisdicciones es poca, lo que significa que la brecha de oportunidades entre mujeres
y varones es relativamente baja. El rango de la diferencia entre ambos índices varía
de 0,002 puntos o menos (en la ciudad de Buenos Aires y Río Negro) a 0,009
puntos (en San Luis y Catamarca).
35
Esto se debe a que las dimensiones de educación y salud favorecen en casi todas
las jurisdicciones a las mujeres, que tienen una mayor esperanza de vida y mayor
nivel educativo. La dimensión de ingreso, por el contrario, muestra siempre un sesgo
favorable a los varones.
ACTIVIDAD 6: 1) Selecciona un cuadro estadístico del Informe Nacional sobre
Desarrollo Humano 2013 en Argentina. 2) Analiza sus indicadores. 3) Describí
brevemente los datos más relevantes aportados.
Tendencias globales
Oportunidades, riesgos e incertidumbres para el desarrollo humano
El mundo experimenta transformaciones que abren importantes oportunidades, pero
también generan riesgos e incertidumbres. Tres tendencias globales son, por su
alcance y su impacto, particularmente significativas para la trayectoria a mediano y
largo plazo del desarrollo humano: la evolución demográfica, la revolución tecnológica
y la globalización acelerada.
36
La evolución demográfica ha posibilitado un crecimiento sostenido de la población
mundial, hasta alcanzar los 7000 millones de personas, y ha cambiado su estructura
etaria, con un peso relativo mayor de las personas de más edad. Al mismo tiempo,
la salud y la educación han mejorado. La esperanza de vida promedio en el mundo
alcanza los 70 años, mientras que desde 1990 la alfabetización supera el 80%, la
escolaridad promedio se incrementó en dos años, y la matriculación se incrementó en
12 puntos porcentuales. Asimismo, la migración, que entre migrantes internos e
internacionales hoy totaliza 1000 millones de personas, presenta un gran potencial
para el desarrollo humano, al facilitar a las personas movilizarse en busca de mejores
oportunidades y opciones de vida.
La revolución
tecnológica replantea
las
formas
de
producción
y
consumo.
El
desarrollo humano depende en buena medida de la innovación productiva, es decir de
la capacidad de los países y regiones para participar activamente en la creación de
conocimientos y tecnologías, y difundirlos e incorporarlos en el conjunto de sus
actividades económicas y sus relaciones sociales. Solo en 2011, los cuatro principales
países en términos de innovación productiva (Japón, Estados Unidos, China y Corea
del Sur aprobaron más de 700.000 nuevas patentes. La innovación en productos y
37
servicios facilita una mejor calidad de vida; por ejemplo, en los últimos años se han
creado nuevas medicinas y alimentos de mayor poder nutritivo. Además, la innovación
en procesos productivos y organizativos incrementa la productividad. Esto, a su vez,
libera recursos que pueden ser orientados hacia otras áreas, como servicios de salud
o educativos, o emprendimientos culturales. La ola innovadora más reciente, con la
“revolución 2.0” como emblema, ha cambiado las formas de producción y gestión, la
prestación y el intercambio internacional de bienes y servicios, y ha relocalizado
industrias y empresas. Durante la última década, el uso de teléfonos celulares alcanzó
casi a 90 de 100 habitantes, e internet superó los 30 cada 100, y en países de
medianos y bajos ingresos creció exponencialmente.
La globalización
acelerada genera
una
mayor
interdependencia
mundial,
y
se
manifiesta en la ampliación e intensificación de las relaciones entre diferentes países,
instituciones, grupos sociales y personas. Cada vez más, eventos distantes impactan
localmente, mientras que eventos locales lo hacen a escala mundial. La globalización
es una gran oportunidad para el desarrollo humano. El potencial para expandir las
capacidades y libertades reales de las personas crece con sus posibilidades de
interactuar con otras personas y grupos, y cuando se exponen a otras culturas y
modos de vida. La globalización se manifiesta en varios ámbitos. En la creciente
interdependencia científica y tecnológica: el 35% de los artículos publicados en revistas
internacionales son resultado de la cooperación transfronteriza, frente al 25% hace 15
años; en la reestructuración productiva mundial, con la permanente relocalización de
centros de producción y la formación de cadenas globales de valor más extensas y
complejas; o en la redefinición de los esquemas de integración y cooperación
internacional y el ascenso del “Sur global” y de nuevas potencias emergentes, como
los países BRICS.
38
Mirando hacia el futuro: opciones estratégicas para asegurar el desarrollo humano
en un mundo incierto
Las tendencias globales de cambio inducen a pensar en un conjunto de opciones
estratégicas para Argentina que se pueden ordenar en una secuencia lógica. La
evolución demográfica nos recuerda que el activo más importante del país es su
capital humano. Al mismo tiempo, la revolución tecnológica nos enseña que el capital
humano es hoy un insumo fundamental para la innovación productiva, ya que la
creación y la adaptación de nuevas tecnologías no pueden llevarse a cabo sin una
dosis sustantiva de creatividad. Por su parte, la globalización acelerada nos muestra
que la innovación productiva constituye hoy la base fundamental para operar un
cambio estructural que incremente la competitividad del país, de modo de lograr una
inserción internacional inteligente y provechosa en la globalización que caracteriza al
mundo contemporáneo. Fortalecer el capital humano para el desarrollo y la igualdad,
requiere aprovechar el bono demográfico, potenciar la inclusión con un salto de
calidad en la salud y la educación, y afianzar la reconquista de derechos para
conseguir igualdad en el trabajo y la migración.
39
Argentina cuenta hoy con un “bono demográfico”. Esto implica un incremento de la
cantidad relativa de trabajadores activos respecto del número de niñas, niños, ancianas
y ancianos. La población argentina de 65 o más años es el 10,2% del total, mientras
que la población de jóvenes menores de 29 años es de alrededor del 25% y la de
menores entre 0 y 14 años se reduce de manera gradual. Los adultos que trabajan
disponen entonces de un excedente para destinarlo a diversos fines, como el
incremento en la tasa de ahorro e inversión. Sin embargo, este excedente se agotará
cuando el bono demográfico se extinga, aproximadamente en dos décadas. Para
entonces, debería asegurarse la transformación efectiva del excedente temporal que
brinda el bono en ahorro e inversión, tanto en capital humano (salud y educación)
como en capital e innovación productiva.
En el ámbito de la salud, el gasto público y privado es elevado: alrededor del 10%
de PIB, muy por encima del promedio de América Latina, y más cerca de los
valores de países europeos. Pero existen aún desafíos, como la fragmentación de la
cobertura
y
la
calidad
del
sistema,
la
relativamente
elevada
proporción
de
enfermedades transmisibles, las tasas de mortalidad y los años potenciales de vida
perdidos a causa de enfermedades y accidentes (hoy en 662,2 años cada 10.000
habitantes). En el ámbito de la educación, se han realizado importantes esfuerzos
para garantizar la inclusión educativa y se ha incrementado el gasto educativo, que
hoy supera los 6 puntos del producto interno bruto. No obstante, hay espacio para
reducir la repitencia, la sobreedad y el abandono, y mejorar la promoción efectiva, el
egreso y, en especial, la calidad de la educación. El desempeño decae a medida
que avanza el ciclo escolar. Y en términos comparativos Argentina está por debajo
40
del rendimiento promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE), debajo de Chile y Uruguay, y con resultados próximos
a los de México, Brasil o Colombia en ciencia y matemática.
Actividad 7:
1) Elabore un mapa conceptual en el que sintetice las tres tendencias globales
presentes en el desarrollo humano.
2) Usted, está de acuerdo con la tesis que plantea que al fortalecer el capital
humano se contribuye al desarrollo y a la igualdad. Argumente.
41
BIBLIOGRAFÍA
(Diario Página / 12, 20 de enero de 2014): Desigualdad, pobreza y crisis. LA
ACTUAL
OXFAM.
SITUACION
DE
EUROPA,
SEGUN
LA
ORGANIZACION
HUMANITARIA
Gardy Augusto Bolívar Espinoza y Antonio Elizalde (2011): « Capital
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López-Calva L, F y Vélez Grajales R (2003): El concepto de desarrollo humano, su
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PNUD México No. 2003-1.
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Prentice Hall.
Tzvetan Todorov (1995): La vida en común, Taurus, Madrid, p. 207-209.
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Wacquant Loic (2009): Parias Urbanos: Gueto, periferia y Estado. Siglo XXI Editores.
Buenos Aires.
42
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Desigualdades económicas

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