Tendencias de la educación del siglo XXI
Para dar paso a la necesidad que se tiene de revolucionar el proceso de
educación, es importante señalar el artículo de Los siete saberes necesarios para
la educación del futuro como un medio donde se advierte lo que el hombre
necesitará.
Las cegueras del conocimiento: El error y la ilusión.
Lo que nos deja este saber es que el individuo debe ser capaz de tomar en cuenta
otros puntos de vista al momento de estar en duda. No existen las ideas falsas, ni
las verdaderas, todos corremos con el riesgo de equivocarnos, lo que nos lleva a
modificar nuestras ideas para ampliar nuestro conocimiento. Es común que el ser
humano por naturaleza sea egocéntrico, lo que provoca que éste se quiera casar
con su propia idea que tal vez está determinada por ideas antiguas.
La educación tiene como tarea enseñar al alumno a conocer a conocer, por medio
de estrategias que no sean individualistas conductistas, sino grupales o
interacciónales para conocer otras ideas. Es importante que se motive al alumno a
preguntarse de donde viene lo que le están enseñando, esto le permite
desenvolverse en un ambiente de competencias donde necesita saber lo que hace
y cómo lo hace para lograr metas establecidas. Se necesita que las personas
tengan ideas justificadas que estén determinadas para la mejoría de nuestro
mundo. Para esto, hay que aprender a equivocarse.
Los principios de un conocimiento pertinente.
Por tanto el saber de los conocimientos pertinentes juega un papel importante al
momento que se determinan los contenidos que se enseñarán en las escuelas. Es
importante que los contenidos seleccionados le permitan al estudiante la
resolución de problemas en el contexto donde se desenvuelve, tomando en cuenta
el fenómeno de la globalización donde se incluyen las dimensiones sociológicas,
históricas, económicas, etcétera.
Enseñar la identidad terrenal
“El tesoro de la humanidad está en su diversidad creativa, pero la fuente de su
creatividad están en su unidad generadora”
Ahonda en el tema de conseguir una enseñanza terrenal, pensando al mundo
como complejo, y globalmente.
La mundialización, como fase actual de la era planetaria, significa primero, como
lo dijo el geógrafo Jacques Lévy: «El surgimiento de un objeto nuevo: el mundo
como tal». Pero entre más atrapados estamos por el mundo, más difícil nos es
atraparlo.
En la época de las telecomunicaciones, de la información, de la Internet, estamos
sumergidos por la complejidad del mundo, y las innumerables informaciones sobre
el mundo ahogan nuestras posibilidades de inteligibilidad.
Educar para este pensamiento es la finalidad de la educación del futuro que debe
trabajar para la identidad y la conciencia terrenal.
El mundo es cada vez más un todo, que hace cada parte que comprende de él, se
pragmagtice en mas partes. Se constata en naciones y pueblos, así como en los
individuos. Cada individuo recibe o consume las informaciones y substancias
provenientes de todo el universo, en un entorno en donde la globalización abre las
puertas a una cercanía imposibilitada.
El mundo cada vez más se vuelve uno pero al mismo tiempo se divide,
favoreciendo la parcelación generalizada en Estados-nación; en realidad, la
demanda emancipadora de nación está estimulada por un movimiento que recurre
a la identidad ancestral y se efectúa como reacción al curso planetario de
homogeneización civilizacional. Esta demanda se intensifica con la crisis
generalizada del futuro.
Concebido únicamente de manera técnico-económica, el desarrollo está en un
punto insostenible incluyendo el desarrollo sostenible. Es necesaria una noción
más rica y compleja del desarrollo, que sea no sólo material sino también
intelectual, afectiva, moral...
Por esto, es necesario aprender a “estar-ahí” como lo menciona Edgar Morín,
queriendo decir, aprender a vivir, compartir, comunicarse, aquello que se aprende
por las culturas singulares, pero esto mismo también aprender a ser, vivir,
compartir como personas individuales, dedicándonos no solo a dominar sino a
acondicionar, mejorar, comprender las diversas situaciones.
Presenta diversas conciencias que de manera siguiente se mencionan explicando
la relación y desarrollo que nuestra formación comprende.
La conciencia antropológica que reconoce nuestra unidad en nuestra diversidad.
La conciencia ecológica, es decir, la conciencia de habitar con todos los seres
mortales una misma esfera viviente (biosfera); reconocer nuestro lazo
consustancial con la biosfera nos conduce a abandonar el sueño prometeico del
dominio del universo para alimentar la aspiración a la convivencia sobre la
Tierra.
La conciencia cívica terrenal de la responsabilidad y de la solidaridad para los
hijos de la Tierra.
La conciencia espiritual de la humana condición, que viene del ejercicio complejo
del pensamiento y que nos permite a la vez criticarnos mutuamente,
autocriticarnos y comprendemos entre sí.
Los Estados pueden jugar un papel decisivo con la condición de aceptar, en su
propio beneficio, el abandono de su soberanía absoluta sobre todos los grandes
problemas de interés común, sobre todo los problemas de vida o de muerte que
sobrepasan su competencia aislada. De todas maneras, la era de fecundidad de
los Estados-nación dotados de un poder absoluto está revaluada, lo que significa
que es necesario, no desintegrarlos, sino respetarlos integrándolos en conjuntos y
haciéndoles respetar el conjunto del cual hacen parte, tanto en condiciones de
vida individual, colectiva, así como nuestras actitudes para con el medio ambiente
Enfrentar las incertidumbres
Hay que aprender a enfrentar la incertidumbre puesto que vivimos una época
cambiante donde los valores son ambivalentes, donde todo está ligado. Es por eso
que la educación del futuro debe volver sobre las incertidumbres ligadas al
conocimiento
Se derivan algunos precedentes de incertidumbres:
Un principio de incertidumbre cerebro-mental que se deriva del proceso de
traducción / reconstrucción propio a todo conocimiento.
Un principio de incertidumbre lógica. «ni la contradicción es señal de falsedad ni la
no contradicción es señal de verdad».
Un principio de incertidumbre racional ya que la racionalidad, si no mantiene su
vigilancia autocrítica, cae en la racionalización.
Un principio de incertidumbre psicológica: No existe la posibilidad de ser
totalmente consciente de lo que pasa en la maquinaria de nuestra mente, la cual
siempre conserva algo fundamentalmente inconsciente. Existe pues, la dificultad
de un auto-examen crítico por medio del cual nuestra sinceridad no garantiza
certidumbre; existen límites para cualquier auto-conocimiento.
El conocimiento es una aventura incierta que conlleva en sí mismo y
permanentemente el riesgo de ilusión y de error. En ella interviene la noción de
ecología de la acción. Tan pronto como un individuo emprende una acción, ésta
empieza a escapar a sus intenciones. Dicha acción entra en un universo de
interacciones y finalmente es el entorno el que la toma en uno u otro sentido que
puede contrariar la intención inicial. A menudo, la acción se nos devuelve como un
boomerang, lo que nos obliga a seguirla, a intentar corregirla (si hay tiempo) y, en
ocasiones a destruirla.
En conclusión la ecología de la acción, es tener en cuenta la propia complejidad,
es decir, riesgo, azar, iniciativa, decisión, imprevisto, conciencia de
transformaciones y desviaciones.
Aprender a ser y convivir va de la mano con estos principios que desarrollan en el
ser humano una conciencia crítica, en la cual se forme tanto para un entorno
globalizador e informático, no perdiendo conciencia de la complejidad y globalidad
del mundo desde cada una de sus partes.
La ética del género humano.
Aquí hace la relación del individuo, sociedad y especie dando origen a una ética
llamada antropo-etica. Esta es para que se logre una conciencia en la sociedad.
Todo en si lo que ocurre en nuestros países, en nuestro planeta en ocasiones son
situaciones muy desalentadoras pero existen mejoras posibles que pueden
renovar todo lo ya existente.
Sexto saber – Enseñar la comprensión
La información, si es bien transmitida y comprendida, conlleva inteligibilidad,
primera condición necesaria para la comprensión, pero no suficiente.
La comprensión humana tiene que sobrepasar la explicación, se tiene que llevar a
cabo. Si solo decimos que comprendemos con explicarlo está bien pero para que
sea un proceso al 100% se tiene que aplicar en cierto momento que se necesite.
Aunque dentro de todo ello existen los factores que hacen que uno tenga ciertos
obstáculos para llegar a la comprensión, como que cada quien entiende o capta
una idea de lo que es cierta cosa que se nos explica, el ruido que uno escucha al
estar poniendo atención y te pierdes para captar la idea completamente…etc.
Algo de importante realce y que estoy de acuerdo es que comprender también nos
lleva a reaprender. Esta tiene mucha influencias con las culturas, todo en el
mundo es variado y debemos de estar consciente y tener mucha apertura a las
diferentes formas en que convive cada persona; por ello, es importante la
comprensión dentro de la comunicación en sí. Es por eso que el autor Edgar
Morín, nos dice: “El planeta necesita comprensiones mutuas en todos los
sentidos. Dada la importancia de la educación en la comprensión a todos los
niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita
una reforma planetaria de las mentalidades; esa debe ser la labor de la educación
del futuro”.
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