Juguemos en el cielo...
Cuando nos reunimos en la casa de Matilda a jugar con Lara, Victoria y Florencia, siempre ella
quiere que juguemos al ¿Lobo está?
Nos conocimos en la salita roja del jardín de infantes y, desde esa época, somos muy amigas y
nos encanta jugar a este juego.
Es algo así como una costumbre, un hábito muy particular, ya que la casa de Matilda tiene un
jardín muy grande y hermoso, lleno de arbustos, plantas, árboles y flores. A esa edad nos
parecía que era el bosque ideal para jugar y correr hasta que el lobo alcanzaba a alguna La
verdad es que crecimos bastante, ya cursamos el tercer grado de la escuela primaria y creo que
ahora estamos un poco grandecitas para jugarlo, además de aburridas de hacer siempre lo
mismo. Entonces pensé en algo por demás de innovador e interesante.
Una noche de verano, luego de cenar con ellas y saborear los riquísimos panqueques que hace
su mamá Silvina, propuse hacerle un cambio a dicho juego. Es que esa noche el cielo estaba
muy luminoso o, al menos, se veían brillar las estrellas con gran intensidad, como parpadeando
cerca nuestro, inquietas, alborotadas y con ganas de jugar. Entonces se me ocurrió esta idea...
-¿Qué les parece si jugamos al Lobo pero con las estrellas?
-¿Qué? ¡Vos estás loca!- dijeron casi al unísono.
-¡Va a ser divertido! –agreguéTodo lo que hay que hacer es elegir una estrella, girar en ronda cantando con los ojos cerrados
y, a la cuenta de tres, detenernos, abrirlos y encontrarla. Eso sí, no vale cambiar de estrella en el
momento de darse por vencida al no hallarla. La última en encontrarla, pierde.
Mis amigas sonrieron, asintiendo con su cabeza y Florencia dijo:
-Probemos, a ver qué pasa.
-Bueno, hagamos una ronda y cantemos.
“ Juguemos en el cielo...” entoné afinadamente.
Cada una de nosotras eligió una estrella o constelación .A mí siempre me gustaron Las tres
Marías, así que sin dudarlo, pensé en ellas.
Lara eligió La cruz del sur, Florencia, la Osa menor, Matilda, el Lucero y Victoria, Centauro.
Todas cerramos los ojos y muertas de risa giramos cantando la canción. Al decir ,estrella estás?
los abrimos y comenzamos a buscarlas.
Luego de unos instantes, mientras mirábamos fijamente el cielo estrellado...
-No la puedo ver-dijo Lara impaciente.
-¡Allí está la mía! –gritó Victoria
-Matilda miraba con tanto fervor que parecía que los ojos se le iban a salir de las órbitas hasta
que dijo:
-¡La encontré!-señalándola con el dedo índice bien firme ,por si acaso se le fuera a perder la
estrella. El Lucero es muy brillante. ¡Cómo para no encontrarlo!
Florencia giraba y observaba detenidamente sin hallar su estrella, hasta que dijo:
-Este juego está reaburrido. No juguemos más- queda demostrado que a ella no le gusta perderpensé.
-A mí me gusta, sigamos –dijo Lara, mientras seguía buscando su estrella sin pestanear.
Yo había visto a Las tres Marías, pero hacía que las buscaba para que no pensaran que quería
jugar a este juego porque tengo conocimiento de las constelaciones y estrellas. En realidad, lo
tengo porque ,desde muy niña, mi padre y yo nos sentábamos a mirar el cielo detenidamente,
cada noche de verano, especialmente cuando había luna nueva, para disfrutarlas más ,ya que en
la oscuridad de la noche es cuando mejor se pueden apreciar.
En las vacaciones de invierno me llevaba al Planetario de la ciudad de Buenos Aires a ver la
“Noche mágica” Así le decía yo al espectáculo de luces que muestra todo el firmamento.
Supe que existen diferentes galaxias, entre ellas, la Vía láctea, que es la nuestra. A ella
pertenece el Sistema solar, donde , entre otros planetas ,está la Tierra
Allí conocí a la gran familia del sol. Aprendí los nombres de los planetas, ví algún que otro
meteorito, satélites, las fases de la luna los dibujos estelares...
-¡Allá está la cruz del sur! –gritó Lara muy feliz, mientras Florencia daba vueltas y vueltas
buscando su estrella sin poder hallarla.
Como solamente faltaba ella, para no decepcionarla, esperé a mostrar mi constelación.
-Allá hay una nube muy grande-dijo Matilda señalándola- para darle al menos una esperanza
Esperemos unos segundos hasta que el aire la traslade y vemos si está ahí -añadió
A los pocos segundos la nube se movió y apareció, muy brillante, la Osa menor.
-¡Al fin! –dijo ya un poco más tranquila.
-Y allá están Las tres Marías- agregué disimuladamente, cerrando todo intento de falsa
búsqueda.
Nos tomamos todas de las manos y giramos cantando:
Juguemos en el cielo, mientras mi estrella no está ¿Estrella estás?
Sí - gritamos a coro y nos reímos como locas.
-Al final estuvo buenísimo este juego –dijo Lara
-Genial-añadió Matilda
-Me encantó-dijo Victoria
-Sí , después de todo, tan mal no resultó- opinó Florencia más convencida, ya que, finalmente,
no fue la perdedora de la gran noche estrellada.
-Bueno, la semana próxima jugamos otra vez, pero si no hay nubes- dije guiñando el ojo y con
picardía, para que Florencia recuperase la sonrisa- Tal vez así tenga más chances de ser la
primera en encontrar su estrella.
¡Esta vez perdí pero prontito, seguro les voy a ganar! –añadí disimuladamente, aún sabiendo
que obtuve el primer puesto.
La mamá de Matilda había preparado una sabrosa ensalada de frutas y cuando vino al jardín
con la bandeja, nos encontró sentadas sobre el césped, mirando hacia el cielo, observando las
estrellas, porque si bien el juego había concluído, aún permanecíamos allí, descubriendo formas
y siluetas en los grupos de estrellas más cercanas. Entonces ,al vernos tan entusiasmadas y
concentradas ,dijo:
-Escuché por la radio que, el viernes, habrá un eclipse de luna. Si quieren, pueden venir a cenar
nuevamente y lo observamos juntas. Va a ser algo maravilloso.
-¡Qué bueno! ¡Gracias, aquí estaremos!- dijimos todas.
-Podríamos jugar otra vez a buscar estrellas mientras esperamos el eclipse -agregó Matilda.
-Eso estaría bueno, pero cambiemos de constelaciones. No vale repetir las mismas -dijo Lara
- Para eso tenemos que leer sobre astronomía o buscar en la compu -añadió Victoria.
-Tenemos varios días ,así que comencemos cuanto antes a investigar y el viernes jugamos otra
vez -dije muy contenta porque en realidad, el lo que más me agrada.
Así fue que todas nos entusiasmamos con la tarea .Este nuevo juego fue todo un éxito .Además,
la noticia del eclipse despertó mucho interés, en mis amigas, por investigar sobre la gran
aventura del espacio.
De este modo, un poco jugando y otro poco aprendiendo, pudimos interiorizarnos de la
mágica, maravillosa y apasionante historia del Universo. No seremos astrónomas, pero, como
dice mi abuela......” ¡Por algo se empieza!”
Claudia Beatriz Felippo
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