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La interpretación de estos versículos también se podría basar en el impacto de un
cometa, asteroide o meteorito contra la Tierra, capaz.de desencadenar todos los eventos
señalados.
Simulaciones computacionales realizadas por astrónomos, afirman que si uno de estos
cuerpos cósmicos de tan sólo 2 km de diámetro colisionara con la Tierra desencadenaría
una catástrofe global, el objeto atravesaría nuestra atmósfera en segundos (algunos de
sus fragmentos incandescentes podrían parecer estrellas cayendo del cielo) y se
estrellaría a más de 160 mil km/h provocando una descomunal descarga de energía en
forma de fuego y radiación (lo cual podría explicar que la luna, por el reflejo del
resplandor, se vuelva como sangre) y una enorme nube de polvo oscurecería el sol
durante meses sumiendo a la Tierra en un invierno nuclear. Sólo el impacto mataría a
millones de personas, pero la consiguiente reacción en cadena de desastres naturales
sería mucho más devastadora. Numerosos terremotos asolarían el planeta, monstruosos
tsunamis se adentrarían en tierra firme, la escacés de agua y alimentos y la caída de las
redes eléctricas terminarían por asolar al planeta y en menos de un año la población
mundial habría sido aniquilada. Científicos de la Nasa afirman que esta perspectiva
puede hacerse realidad. (Sucesos registrados: 1908 Tunguska, 1994 Evento de Cando,
Junio 2002 del Mediterráneo Oriental, Septiembre 2002 de Vitim etc.)
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Para confirmar la inminencia de estos sucesos.
El peligro está más cerca de lo que quisiéramos. En nuestro sistema solar existen
cinturones de objetos cósmicos formados principalmente por asteroides, pero también
de planetoides (meteoritos) y cometas. Los 2 más importantes son el Cinturón de Kuiper
situado en los límites del sistema solar, es decir, más allá del último planeta (Neptuno) y
el Cinturón de asteroides ubicado entre los planetas Marte y Júpiter.
Este planeta es el llamado “Gigante Gaseoso”, que por su gigantesco tamaño (120 veces
mayor que la Tierra) y su gran masa, presenta un poderoso campo gravitacional capaz
de desviar, atrayendo o desintegrando durante el acercamiento, la trayectoria de objetos
celestes y/o meteoritos, que pudieran impactar nuestra Tierra.
Sin embargo, el enorme campo gravitatorio de Júpiter, en algunos puntos entra en
resonancia con los objetos que orbitan el cinturón, provocando zonas de muy baja
densidad e inestabilidad en las órbitas. Si algún asteroide pasa a ocupar esta zona,
podría ser expelido hacia algún planeta interior, como la Tierra y colisionar con ella.
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