PANORAMICA DE LA LABRANZA DE CONSERVACION EN MEXICO Y EN
AMERICA LATINA
Ramón Claverán Alonso
INIFAP - CENAPROS
INTRODUCCION
La agricultura es la actividad pacífica por excelencia, pero ella misma
está sujeta a revoluciones internas y periódicas, que la cambian y le dan nueva
vida, deben haberse presentado muchas de ellas a lo largo de su historia. El
primer cambio sobresaliente en tiempos más recientes fue el ocurrido en el siglo
19, la revolución industrial provocó cambios en la agricultura, pero son más
trascendentes los que ha sufrido en el siglo 20, particularmente en la segunda
mitad. Así un punto notable de quiebre fue la llamada "Revolución Verde" de la
década de los sesenta, que tuvo la habilidad de sintetizar las tecnologías que
había generado la investigación en fórmulas de aplicación práctica, las que
definitivamente elevaron substancialmente la productividad siempre que los
ambientes y los recursos disponibles reunieran las condiciones para su éxito.
La revolución verde tenía un enfoque eminentemente productivista y una
década mas tarde, empezó a dejarse sentir la reacción mundial, preocupada por
la preservación de los recursos naturales, situación que había sido soslayada
por la revolución verde. El concepto de agricultura sostenible comenzó a
conocerse en muchos países, como la solución conciliatoria y permanente entre
la productividad y la conservación de los recursos particularmente suelo, agua y
biota. El primer paso obligado para ingresar al ámbito agrícola conservacionista
y eventualmente sostenible, es practicar la llamada labranza de conservación, la
cual tiene varias modalidades en su aplicación, desde labranza mínima hasta la
ausencia total de labranza o labranza cero. En cualquiera de las formas que se
aplique, existe una condicionante ineludible: cubrir el suelo con parte de los
residuos de la cosecha anterior, para así acercarse mas al proceso natural.
El lugar de origen y la mayor extensión mundial bajo labranza de
conservación se encuentra en Estados Unidos, seguido por otros países del
continente americano. En esta región del mundo se encuentra el 96% de la
superficie total del globo bajo labranza de conservación (Derpsch, 1999). El
proceso de cambio de la agricultura convencional a labranza de conservación no
es de ninguna manera sencillo, veamos el caso de México, cuyo macro
escenario y antecedentes se describirán resumidamente, con el propósito de
explicar la situación actual del país respecto a labranza de conservación que
indudablemente es de rezago, pero no puede decirse que sea atípica de la
mayor parte de los países de América Latina.
EL ESCENARIO
México es un país con una superficie de 194 millones de hectáreas de las
cuales están abiertas a la agricultura aproximadamente 30 y se cosechan
anualmente alrededor de 20 millones que equivalen al 10% de la superficie total.
El país presenta grandes variaciones altitudinales debidas a dos grandes
cadenas de montañas que corren paralelas a lo largo del país y se fusionan
para formar una tercera cordillera en el extremo sur. Esta topografía
relacionada con la latitud, origina un variado sistema climatológico que va desde
climas áridos extremos con precipitaciones medias anuales menores de 200 mm
a climas tropicales húmedos con lluvias medias anuales superiores a 2000 mm.
Un total de 28 tipos de climas se identifican en un mosaico complejo, donde
desafortunadamente en mas del 50% del país predominan climas áridos y
semiáridos. (Medina et al 1998).
El origen geológico, el relieve y el clima han dado lugar a una variedad de
suelos en México, donde ocurren 25 de las 28 unidades de suelos propuestas
por la clasificación FAO/UNESCO/ISRIC, los suelos más abundantes son los
Leptosoles , Regosoles y Calcisoles. (INEGI, 1998).
En el país ocurren 37 regiones hidrológicas y se delimitan 314 cuencas
hidrográficas mayores. México recibe una media anual aproximada de 475
kilómetros cúbicos de agua, de los cuales 182 mil millones de metros cúbicos se
almacenan en 2,100 presas. (INEGI, 1998).
México para fines exclusivamente prácticos, fue dividido en cuatro
grandes regiones: árida y semiárida 52%, (150 a 500 mm) templada 13% (600 a
900mm de precipitación anual media) aquí se incluye la mayor parte de las
montañas, tropical seca 27% (900 a 1200 mm) y tropical húmeda 8% (superior a
1200 mm). Esta no es una clasificación científica, pero da una idea general de
la situación que guardan las grandes regiones ecológicas del país.
La población humana tuvo un crecimiento exagerado en el siglo 20; en la
primera mitad solamente se duplicó, cambio de 10 a 20 millones, pero en el
periodo comprendido de la mitad al fin de siglo, aumentó de 20 millones a casi
100 millones (400%) que en cierto modo sigue la tendencia mundial. Además de
este incremento demográfico tan importante (y preocupante), la población se
mudó de sitio, a mediados de siglo era México un país predominantemente rural
para convertirse en la actualidad en un país urbano, los números prácticamente
se invirtieron. Este es un fenómeno común en toda América Latina. Otra fuga
importante de la población rural es al extranjero, tendencia que creció bastante
en la última mitad del siglo y se trata principalmente de población
predominantemente rural (INEGI, 1991).
LA AGRICULTURA MEXICANA
2
El origen de la agricultura mexicana partió de la fusión de dos culturas. La base
fue la agricultura indígena mesoamericana que de hecho tenía un historial de
alrededor de 5000 a 9000 años de antigüedad y que entre otras cosas había
logrado domesticar al maíz (Fussell, 1992). La agricultura original era en
realidad conservacionista, sembraban a piquete y nunca quedaba la superficie
desnuda. Incluso la roza-tumba y quema no era nociva porque los ciclos de
descanso eran lo suficiente largos para permitir la rehabilitación total del suelo.
Fue sobrepuesta a ella la agricultura europea, particularmente la originaria del
mediterráneo que trajo al Continente Americano nuevos cultivos,
herramientasaperos de trabajo y animales, lo más sobresaliente de este cambio
fue haber introducido a los sistemas indígenas una nueva fuente de energía
generada por animales: equinos y bovinos, hasta entonces desconocidos aquí.
Esta fuerza animal jalaba un arado de tipo egipcio que roturaba la tierra, pero
afortunadamente no invertía el perfil, hacía en realidad el trabajo de un cincel.
La integración de ambas culturas fue gradual y dio lugar a sistemas
autóctonos muy variados y acoplados a todos los ambientes del país. Aunque la
agricultura que depende exclusivamente de la energía humana no ha
desaparecido hasta ahora, debido principalmente a la dificultad de hacer
agricultura en suelos con pendientes demasiado pronunciadas, muy frecuentes
en México, o bien porque los agricultores aun cuando tengan suelos con menos
pendiente carecen de recursos para comprar o rentar los animales de trabajo
(Cruz, 1997).
Durante el siglo 19 hubo algunos insumos tecnológicos del exterior, pero
no produjeron cambios importantes en los sistemas agrícolas. La evolución de la
agricultura nacional se dio realmente hasta el siglo 20 y la mayor
transformación tuvo lugar en la segunda mitad de ese siglo. Así el arado de
vertedera que invierte el perfil del suelo, inventado en Holanda y posteriormente
rediseñado y comercializado masivamente en Estados Unidos por John Deere, a
partir de la segunda mitad del siglo 19. Este se popularizó en México con
esfuerzo del gobierno hasta casi un siglo después y ahora, curiosamente la
tendencia es eliminarlo totalmente de la agricultura, para beneficio del propio
suelo.
La transformación de la agricultura en México se aceleró a partir a la
mitad del siglo 20, el inicio de la segunda guerra mundial, marcó el principio del
proceso actual de globalización. El mejoramiento genético de maíz y trigo, la
aplicación masiva de fertilizantes químicos y pesticidas culminó con avances
tecnológicos espectaculares y el paquete completo se denominó "revolución
verde", aplicado con éxito productivo solamente cuando las condiciones
ambientales y socioeconómicas lo permitían. El siguiente paso fue popularizar
las fórmulas de la revolución en todos los sistemas agrícolas, del país, por
supuesto que no se logró, pero si se consiguió incorporar a casi todos ellos
algunos elementos de su catálogo tecnológico, que en muchos casos se aplican
3
separadamente, tales como semillas mejoradas, fertilización química, combate
de plagas, etc. Existe en México enorme diversidad en el numero de
combinaciones y la intensidad con que estos elementos concurren en los
sistemas de producción actuales. La tendencia hacia la agricultura
conservacionista que se inició a partir de los setenta y se incorpora poco a poco
a la agricultura mexicana, será descrita en este documento.
La situación que guarda actualmente la agricultura del país, la definen
una multitud de indicadores, ante la dificultad de enunciarlos, se cita la fuente
de energía que se utiliza para hacer el mayor volumen de trabajo que el cultivo
requiere particularmente en el suelo, aparece en el Cuadro 1. Estos datos dan
una idea general sobre el nivel de desarrollo socioeconómico, la capitalización
del campo, así como también el grado de dificultad que tiene la agricultura, por
efecto de la pendiente de muchos terrenos marginales para la agricultura que
son trabajados a mano, los que en muchos casos tienen potencial forestal, para
captación de agua, pecuario y otros usos.
Cuadro 1 Clasificación de agricultores con relación a la fuente
de energía utilizada. (INEGI, 1991)
Fuente de Energía Utilizada
Número de agricultores (miles)
Energía humana solamente
1,200
Energía animal
1,200
Energía animal y tractor
400
Totalmente mecanizados
685
Total 3,485
EL PROBLEMA DE DETERIORO
Paralelo al incremento demográfico y al desarrollo moderno de la
agricultura en el ultimo medio siglo, el deterioro de los recursos naturales se ha
convertido en un problema ascendente de proporciones preocupantes. Mass y
García-Oliva (1990) hicieron un análisis del problema, citan a cinco autores que
estimaron la superficie de México afectada por erosión acelerada y la media de
estas observaciones es mayor de 80%. Anualmente se pierden
aproximadamente 535 millones de toneladas de suelo (SEMARNAP, 1997), el
69% de estos sedimentos van a dar al mar y 31% se deposita en el cauce de los
ríos, lagos, presas y lagunas, esto se convierte en otro grave problema debido a
la dificultad de desazolvar estos almacenamientos de agua. El origen del
problema es el mal manejo de las tres actividades básicas: la tasa de
deforestación en desbalance con las plantaciones, sobrepastoreo del ganado y
agricultura convencional o la tradicional como tumba-roza y quema que por el
incremento demográfico, acortan los tiempos de descanso y deterioran los
recursos naturales.
4
En zonas con pendientes pronunciadas como la región de Los Tuxtlas,
Veracruz producir un kilogramo de maíz bajo agricultura convencional tiene un
costo ecológico de 27 kilos de suelo (Uribe, 1999). Se estima que en los últimos
40 años se ha perdido 5 veces más suelo que en los 400 años de historia del
país (Mason, 1984, in Mass y García-Oliva 1990). Las pérdidas anuales se
estiman entre 250,000 y 300,000 hectáreas de tierra agrícola. En caso que esta
tendencia no se modifique, seguramente en el siglo 21 se perderá la mayor
parte de la tierra de cultivo.
Además de la perdida de suelo, es de importancia económica la perdida
de nutrimentos disponibles para las plantas que son transportados por el agua
sobre la superficie del suelo y también por los mantos subterráneos,
produciendo un daño doble, primero la pérdida de la mayor parte del fertilizante
aplicado y en segundo lugar acumulación en el agua de substancias tóxicas
como son los nitratos. El nitrógeno es el más importante en dos sentidos: es el
de mayor contenido energético que se aplica al cultivo de maíz, y es también
uno de los insumos de costo más elevado para el agricultor. En el Bajío, una de
las regiones agrícolas más importantes de México, solamente una tercera parte
del nitrógeno aplicado al trigo es utilizado por la planta (Grageda, 1999). En la
cuenca hidrográfica de Pátzcuaro, Michoacán se midió una pérdida por ciclo en
el cultivo de maíz de nitrógeno, 2.5 más alta en labranza de convencional que
en labranza cero, (Velázquez et al, 1997). Fuga de nutrimentos del suelo es una
área de investigación donde se requiere mas información, para dimensionar con
mayor precisión el problema, pero es todavía más urgente detener este proceso.
La labranza de conservación ha probado ser la solución.
LA LABRANZA DE CONSERVACION EN MEXICO
Los antecedentes
Como antes fue mencionado, la euforia de la revolución verde duró menos de
una década, una serie de sucesos como la crisis del petróleo que se presentó
en Estados Unidos en los años setenta, las sequías en Africa, la contaminación,
los altos índices de pérdida de suelo observados en todo el mundo, etc. crearon
la necesidad para el cambio de agricultura, que se inició precisamente en
Estados Unidos.
Uno de los primeros contactos que se tuvo en México con el nuevo
sistema de cultivo, se dio a fines de la década de los setenta cuando el CIMMYT
inició un programa de capacitación en sus instalaciones e invito a un grupo de
técnicos e investigadores del FIRA (Institución financiera y de desarrollo de
segundo piso) y del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y
Pecuarias (INIFAP) a un recorrido por varias regiones agrícolas de Estados
Unidos, que habían adoptado la labranza de conservación. A su regreso ambas
instituciones iniciaron actividades de labranza de conservación en sus campos
respectivos: demostración y promoción en el FIRA e investigación en el INIFAP.
5
FIRA a partir de entonces inició un programa permanente de actividades
de capacitación, construyó centros de capacitación especializados y estableció
una profusa red de lotes de demostración, conferencias, congresos
internacionales, organización de productores, y sobre todo promoviendo y
descontando con bancos de primer piso, financiamientos para préstamos de
avío y refaccionarios dirigidos a fomentar labranza de conservación en todo el
país. (González, 1990).
La investigación
La investigación del INIFAP en labranza de conservación tiene sus
primeros antecedentes desde la década de los años 50, cuando fueron
establecidos experimentos con labranza cero, aunque el suelo no fue cubierto
con residuos. Los resultados obtenidos no fueron sobresalientes y se abandonó
esa línea de investigación, sólo algunos ensayos aislados se hicieron
posteriormente. Se retomó la investigación a raíz del viaje de observación
patrocinado por el CIMMYT, fueron establecidos lotes experimentales en varios
lugares del país, desafortunadamente, su actividad fue en declive hasta el inicio
de la década de los noventa en la que se aceleró con la coordinación de la
región Centro, con la Pacifico Centro para organizar un programa más agresivo
de investigación en labranza de conservación. En 1996 el INIFAP creo un
Centro Nacional de Investigación para Producción Sostenible (CENAPROS) que
tiene la responsabilidad de coordinar la investigación sobre labranza de
conservación, que desarrollan los ocho centros regionales de la institución,
donde aproximadamente 55 investigadores participan directamente en
investigación sobre labranza de conservación en un programa nacional. El
primer informe fue publicado en 1997, donde se resumen los resultados
obtenidos por INIFAP y otras instituciones relacionadas o afines (INIFAPCENAPROS, 1997).
Otras instituciones también han desarrollado investigación y programas
de transferencia de tecnología conservacionista, algunas de ellas son de
enseñanza y entre estas es el Colegio de Posgraduados el más activo en este
campo, ha efectuado investigación en varios lugares del país así como
elaborado tesis de maestría y doctorado con particular énfasis en las
propiedades y relaciones edáficas. El Centro Internacional de Mejoramiento de
Maíz y Trigo (CIMMYT) ha trabajado en principalmente en regiones tropicales:
La Fraylesca y Motozintla,Chiapas (Van Nieuwkoop. 1994) y los Tuxtlas,
Veracruz. (Erenstein y Cadena, 1997; Buckles y Erenstein, 1996; Soule, 1997) y
en Cd. Guzmán, Jalisco (Scopel, 1997) desde hace más de 10 años. Asimismo
algunas organizaciones no gubernamentales (ONG) vienen participado
también en el campo investigación-transferencia. Un ejemplo organizado es la
red que ha consolidado y financiado parcialmente la Fundación Rockefeller la
cual opera principalmente en ambientes tropicales y están coordinadas
universidades, instituciones de investigación, gobiernos estatales y con otras
6
ONG. Uno de sus programas más importantes es el del sur de Sinaloa en
coordinación con INIFAP y la Universidad Autónoma Agrícola Chapingo
(UAACH). (Herrera y Palacios, 1996) donde se trabaja en manejo agrosilvo
pastorilde los recursos y es uno de los primeros lugares de México donde se
aplica labranza de conservación en la producción de forrajes.
La investigación que se ha hecho hasta el presente ha priorizado los
aspectos cruciales de la labranza de conservación. Las incógnitas más
importantes, que se tenían en el punto de partida, eran definir el tipo de
labranza de conservación más eficiente, mínima labranza o cero labranza y
cuando era necesario recomendar labranza en bandas (ridge tillage), partiendo
por supuesto de labranza convencional como punto de comparación . La otra
duda era la cantidad mínima de residuos de la cosecha anterior que se debe
dejar sobre el suelo, por la importancia tan grande que tiene este aspecto en
México. La tercera era el tipo de sembradora de labranza de conservación que
reuniera las condiciones de eficiencia y costo accesible. Otro conocimiento
indispensable era el comportamiento de estas prácticas, bajo condiciones de
temporal y bajo riego.
Los resultados experimentales mostraron en primer término, ventajas
significativas de labranza de conservación sobre labranza convencional y entre
labranza cero y labranza mínima. Respecto a esta última inclusive se detectó en
suelos con pendiente, mayor erosión producida en labranza mínima que en
labranza convencional. Bajo esas mismas condiciones de ladera y andosoles se
encontró en los primeros años diferencias de 400% mayor erosión en labranza
convencional comparada con labranza cero (Tiscareño et al, 1997). En terrenos
cultivados con mayores pendientes en el sur de Veracruz producir un kilo maíz
costo 27 kilos de suelo, en cambio bajo labranza cero la perdida se redujo a
menos de un kilogramo en promedio de 4 años (Uribe, 1998). Más de cien
experimentos efectuados en el programa nacional durante 5 años mostraron
que la labranza cero reduce la tasa de erosión en aproximadamente 80% en el
maíz y 95% en el caso de trigo comparado con labranza convencional. A medida
que se continúa aplicando la labranza cero, la tendencia es aumentar aun mas
la protección del suelo (Osuna, 1997, Velásquez, 1997).
Respecto a la cobertura del suelo se encontró que dejando la tercera
parte del residuo de la cosecha (no el porcentaje de cobertura) la protección
contra la erosión es suficiente (Velázquez et al, 1997) en ambientes de climas
templados, esto concuerda con datos obtenidos en otros países (Leite, 1997).
Esto no se cumple en climas tropicales donde se requiere mayor cantidad de
residuos (Nieuwkoop et al, 1994, Erenstein, 1999), en virtud de la alta tasa de
descomposición de la materia orgánica. El programa de investigación ha ganado
suficiente experiencia a través del tiempo, en el manejo especifico de los dos
residuos más importantes que son rastrojo y paja de trigo.
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La maquinaria agrícola en los primeros años, fue una limitante primordial
para ingresar a la labranza de conservación, porque las únicas sembradoras
disponibles eran importadas y a precios inasequibles para la mayor parte de los
agricultores. Posteriormente, se han diseñado equipos funcionales para tiro
mecánico y animal por INIFAP (Del toro, 1997; Campos, 1996, 1997, 1999) y
otras instituciones como la UAACH (Gaytán et al, 1999a, 1999b); además varias
compañías pequeñas (mínimo 12), han entrado al mercado con sus propios
diseños, incluso actualmente algunas fabrican localmente equipos para siembra
directa de precisión (Dobladense). Por otra parte, las grandes compañías como
John Deere y New Holland comenzaron a fabricar sembradoras en México para
pequeños y medianos agricultores.
Resumiendo los resultados de investigación de INIFAP y otras
instituciones contenidas en los documentos citados se concluye que:
1 No se detectó diferencia en el comportamiento de semillas mejoradas de
maíz, tanto las de las compañías comerciales, como aquellas que fueron
generadas por el INIFAP, cuando se sembraban bajo labranza de
conservación y en agricultura convencional.
2 La productividad en maíz de temporal bajo labranza de conservación se
incrementó entre 10 y 15%, media de 5 años en clima templado, pero en el
trópico la productividad se ha elevado hasta 32% con respecto a labranza
convencional (Nieuwkoop et al, 1994).
3 Los costos de producción de maíz en temporal y trigo en riego en labranza
de conservación disminuyeron entre 25 y 30% con relación a labranza
convencional.
4 El contenido de humedad del suelo estuvo en promedio 20% arriba en
labranza de conservación y es una salvaguarda en la agricultura de temporal.
Principales limitantes para su adopción
En la práctica, se han encontrado las siguientes barreras y combinaciones entre
ellas, que han impedido la difusión extensiva de la labranza de conservación:
1
La tradición agrícola de cinco siglos, ha creado una actitud social que
dificulta el cambio de agricultura convencional a labranza de
conservación, particularmente entre los agricultores de mayor edad.
2
El convencimiento para dejar sobre el suelo el rastrojo o la paja no es
fácil porque la mayoría de los agricultores: a) utilizan los residuos para
alimentar a sus animales durante los periodos secos, b) los venden,
puesto que estos tienen valor de mercado en muchas regiones, c) los
8
queman para "limpiar" el suelo. Otra variante de este problema es el
sistema de tumba-roza y quema, que se practica en el sureste de México.
3
No existen aun suficientes asesores en el país, para dar servicio de
asistencia y capacitación a los agricultores en la cantidad y con la calidad
requerida. Malas experiencias tenidas por los agricultores debido a la
falta de asesoría, o deficiencias en esta, dificultan la futura adopción de
labranza de conservación en esa región.
4
El grado de capitalización del campo es bajo y el acceso para recibir
financiamiento crediticio no es fácil, particularmente para los pequeños
agricultores.
5
El costo de los herbicidas es alto en México en comparación con otros
países, así por ejemplo, el precio de un litro de Faena (Round up) es diez
veces mas alto en México que en Argentina.
6
En el caso de los agricultores que utilizan exclusivamente energía
humana (1´200 000) en el cultivo de maíz y frijol, esta solucionada la
primera condición de labranza de conservación, puesto que al no usar el
arado, no invierten el perfil del suelo, pero no dejan residuos sobre la
superficie, porque la mayor parte de los agricultores del trópico aplican el
sistema de "roza-tumba y quema" y el suelo queda desnudo. Aquellos
que no hacen esta práctica, están generalmente bajo las circunstancias
del inciso 2 de esta sección.
LA SITUACION ACTUAL
1. México está dentro de los acuerdos internacionales para fomentar la
labranza de conservación, firmó el documento de Río de Janeiro, la Agenda
21 se refiere a la labranza entre otros instrumentos, para conservar el suelo y
el agua. Asimismo la Cámara de Senadores en 1995 ratificó la Convención
Internacional de Lucha contra la Desertificación que también la involucra.
Operan en México redes y asociaciones internacionales para este efecto.
2. La estimación sobre la superficie del país bajo labranza de conservación
hechas por FIRA (Ochoa, 1999) es de aproximadamente 650 mil hectáreas
esto representa aproximadamente el 3.25% de la superficie cosechada
anualmente en México en los ciclos primavera-verano y otoño-invierno. La
mayor superficie bajo labranza de conservación está concentrada en el
centro occidente del país 79.9%, en la región sur 8.9%, en el sureste 10%,
en el norte 1% y solamente 0.2% en el noreste. En lo que se refiere a
cultivos, el maíz es el más importante aproximadamente 57%, le sigue el
sorgo con 37.8%, el trigo 8.4% y otros cultivos 0.8% donde están algunas
hortalizas como el brócoli.
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3. Es preocupación del gobierno federal y de los estados fomentar la labranza
de conservación, la Secretaria de Agricultura Ganadería y Desarrollo Rural
(SAGAR) contrató en 8 mil técnicos distribuidos en todo el país, la mitad de
ellos para asesorar el incremento de la productividad y el resto para
programas de desarrollo rural. En 1999 se les impartieron un total de 202
cursos sobre labranza de conservación y practicas afines a un total de 5827
de esos técnicos para coadyuvar al Programa de Agricultura Sostenible y
Reconversión Productiva. El Programa de Alianza para el Campo también
contempla el subsidio de 20% del precio en la compra de sembradoras para
labranza de conservación lo mismo que tractores y la reparación de estos.
4. Existe en México infraestructura y recursos humanos para desarrollar
investigación tanto en el INIFAP como en las Universidades, lo que
evidentemente falta es integración de esfuerzos. En el caso de transferencia
de tecnología existen los elementos como las que se citan antes en el
Programa Alianza. FIRA desarrolla una función permanente capacitando
aproximadamente 300 técnicos y agricultores por año en su centro
especializado, además de las otros aspectos de fomento donde el más
importante es el descuento de los financiamientos otorgados para adquirir
maquinaria y establecer labranza de conservación.
5. El conocimiento y experiencias acumuladas en México sobre labranza de
conservación son suficientes para aplicarse a los principales cultivos básicos,
se requiere todavía indagar muchas relaciones causa-efecto para hacer los
procesos más eficientes como es la microbiología y materia orgánica, la
relación carbono-nitogeno, relaciones hídricas y climáticas, plagas rizófagas,
etc. También algunos problemas prácticos necesitan más investigación para
ser resueltos, como es el caso de los suelos rojos tropicales donde la
labranza de conservación no ha tenido mucho éxito (Nieuwkoop, 1994).
6. Paralelamente al mejor conocimiento y dominio de la labranza de
conservación es urgente entrar a la siguiente fase de la agricultura
conservacionista, que consiste mejorar la fertilidad del suelo combinando la
labranza de conservación con abonos verdes, asociación y rotación de
cultivos tal como se está haciendo Brasil. Ahora mismo, estamos
desaprovechando esa oportunidad, que significa mejoramiento del suelo y
también de los agricultores.
LABRANZA DE CONSERVACION EN AMERICA LATINA
Como antes había sido mencionado, la mayor superficie de labranza de
conservación en el mundo, después de Estados Unidos, se encuentra
establecida en América Latina y tres países del cono sur: Brasil, Argentina y
Paraguay es donde más se ha extendido. En el resto de los países es aun
incipiente (menos de 100 mil hectáreas) o desproporcionadamente baja con
10
relación a la superficie agrícola total, como es el caso de México, antes descrito.
Existen dos casos adicionales que vale la pena mencionar.
El caso de Costa Rica es original y merece citarse, el país tiene muy
poca superficie bajo labranza de conservación (menos de mil hectáreas) pero
ha estructurado concienzudamente y aprobado una legislación muy avanzada a
este respecto, para integrarla a su agricultura y están iniciando el proceso
ordenadamente.
En El Salvador, a pesar de los graves problemas por la guerra interna que
sufrió en su historia reciente, es uno de los pioneros de labranza de
conservación en América Latina y en demostrar que la conservación y la
productividad pueden asociarse con éxito en un sistema productivo. Iniciaron en
1970 un programa de labranza de conservación incorporándolo a la tradicional
asociación maíz-sorgo, que sembraban a mano en la región de Guaymango de
aproximadamente 5 mil hectáreas con pendientes de 40 a 90%. Esta región se
ha convertido en un ejemplo nacional e internacional muy visitado Los
pequeños agricultores continúan sembrando a mano principalmente y algo con
energía animal. Antes de iniciar con la labranza de conservación habían
adoptado ya híbridos y fertilización química de nitrógeno y fósforo, dejaron de
quemar los residuos de la cosecha para depositar parte de ellos en el suelo. En
los siguientes 16 años la producción de maíz se incrementa de 0.7 a 3.23 ton/ha
y el sorgo de 0.6 a 2.1 ton/ha y además todos los beneficios de la conservación
y el enriquecimiento del suelo (Sain y Barreto, 1996; Erenstein, 1999).
Desafortunadamente la labranza de conservación no se ha extendido como se
esperaba, existen un poco más de dos mil hectáreas en el país (FAO, 1999).
Brasil es el caso mas avanzado y extenso de América Latina, y ejemplo
mundial de adopción de labranza de conservación, debido a varias
circunstancias: la versatilidad de los ambientes ecológicos donde se practica, el
tamaño de los predios desde pequeños a grandes agricultores, la ingeniosa
maquinaria que han desarrollado para energía animal o mecánica, el catálogo
tan variado de tecnologías diseñadas con gran imaginación y que aplican
extensivamente. La superficie que han cubierto con labranza de conservación,
es de aproximadamente 12 millones de hectáreas, alrededor de la tercera parte
de la tierra cultivada del país, en los últimos cuatro años ha aumentado mas de
un millón de hectáreas por año (Derpsch, 1999).
La labranza de conservación se inició en Brasil en la década de los
setenta en Paraná y Río Grande do Sul, a partir de la iniciativa de un grupo de
agricultores, algunos de ellos muy sobresalientes, que visitaron la Universidad
de Kentucky y se interesaron en el cambio. En el inicio tuvieron dificultades por
la ausencia de sembradoras para siembra directa y tuvieron que importarlas,
pero la mayor parte de los agricultores solucionaron el problema,
acondicionando ellos mismos las sembradoras de labranza convencional que
tenían. Otro problema grave fue la escasez y el alto costo de los herbicidas en el
11
país. La investigación del estado participó puntualmente desde mediados de la
década de los 70, en coordinación con compañías comerciales y agencias
internacionales. Paraná se convirtió en el núcleo irradiador de la nueva
tecnología para el sur de Brasil. Mas tarde la labranza de conservación se
difundió a otras regiones, entre ellas las grandes extensiones productoras de
soya y maíz de la región centro oeste (Da Veiga, 1997, Derpsch, 1998).
Son muchos los puntos relevantes de la labranza de conservación en
Brasil, uno que rebasó muy pronto los limites de esta, para integrarse con otras
prácticas: abonos verdes, asociación y rotación de cultivos. En el primer caso
utilizan numerosas leguminosas para incrementar el nitrógeno disponible en el
suelo, pero también emplean gramíneas como el mijo de ciclo muy corto y la
avena negra que es muy popular en el sur. Las rotaciones de cultivos alternando
generalmente gramíneas y leguminosas fue el remedio mas practico para
resolver los problemas del suelo ocasionados por el monocultivo (Da Veiga,
1997) .
Otro enfoque muy importante de Brasil, que también se inició en el sur,
fue la integración de estos sistemas agrícolas, con aquellos pecuarios y
forestales dentro del contexto de cuencas hidrográficas. Estas fueron
sobrepuestas a los limites de los territorios municipales, circunstancia que
facilitó el establecimiento de programas regionales de gran alcance, con
financiamiento nacional e internacional. (CEPA/SC, 1999). En esta estructura (y
prácticamente en todas) se ha tenido éxito debido principalmente a la
participación activa de los productores con trabajo y otros recursos así como de
ejecutivos, técnicos, investigadores y prestadores de servicios formando equipos
muy eficientes.
Argentina, el segundo en América Latina en extensión, se inició en
labranza de conservación desde1974, tanto en investigación como en su
aplicación práctica. El cuello de botella al inicio también fueron los herbicidas y
la maquinaria para siembra. Es cierto que los agricultores argentinos siempre
tuvieron buena organización en labranza convencional y ahora han alcanzado
un grado alto de organización también en materia de labranza conservacionista.
El país pasó de 25 mil hectáreas bajo labranza cero en 1988 a
aproximadamente 7 millones de hectáreas en la actualidad. El panorama inicial
ha cambiado en el presente, en Argentina, existen 30 fábricas de sembradoras
de siembra directa y los herbicidas se fabrican en el país (Derpsch, 1998)
Aunque en ambos países se practica labranza de conservación. es
pertinente hacer notar las diferencias entre Brasil y Argentina En este último
país no hay minifundio, predominan fincas muy extensas y organizadas, la
agricultura depende fundamentalmente de energía mecánica. No se ha
integrado la labranza de conservación con la aplicación de abonos verdes y
rotaciones como es el caso de Brasil, tampoco se maneja el concepto integral
de manejo de cuencas.
12
Paraguay es un caso excepcional por la velocidad que ha alcanzado el
cambio a la labranza de conservación en relación con la superficie agrícola del
país. A pesar que domina el minifundio y se presentan las características de la
mayor parte de los países tropicales latinoamericanos, que no son muy propicias
para el cambio. Los primeros intentos se hicieron a principios de los ochenta y
fallaron por mala calidad de las máquinas y falta de herbicidas. Posteriormente
el Gobierno asociado con JICA de Japón, lograron arrancar el programa. En
1992, había solamente 20,000 ha: un programa del gobierno con la GTZ de
Alemania fue iniciado en 1993 y en 1998 se tenían 500,000, actualmente existe
una superficie de alrededor de 800,000 hectáreas, al mayor parte de cual
corresponde a soya. Este programa rebasó las metas acordadas y cubre más
del 50% de la superficie del país. (Derpsch, 1998, 1999). Por otra parte, América
Latina es la región del mundo que tiene más redes activas de investigadores y
técnicos solo por mencionar dos: La Red Latinoamericana de Agricultura
Conservacionista (RELACO) y CAAPAS que es una federación latinoamericana
de asociaciones de agricultura sostenible, que tiene tanto prestigio que han
ingresado a ella asociaciones de otras regiones del mundo.
Identidade Latino-Americana
Ainda hoje é difícil definir uma "identidade latinoamericana", pois a maioria das obras sobre o assunto
carregam fortes preconceitos.
Identidade Latino - Americana: pensadores do século
XIX
Por Camila Rodrigues
Identidade é uma palavra que traz no seu próprio
sentido a marca do caráter complexo das questões
que discute, uma vez que pode significar tanto a
qualidade do idêntico e do comum, como o conjunto
de caráter próprios e exclusivos. Daí concluirmos que
esta construção simbólica que supõe tão vivamente a
adesão de sentimentos constrói-se, invariavelmente,
em relação a um "outro". Assim, a identificação pode
surgir de fora para
13
dentro, ou seja, a partir do outro; ou de dentro para
fora, ou seja, em relação ao outro.
No caso da América Latina as identidades construídas
a partir do outro são inúmeras, a começar pelo próprio
termo "América Latina" que nada mais é que uma
criação de Luís Bonaparte para designar o território
que pretendia conquistar, ou seja, era o olhar do
dominador concebendo uma identidade totalmente
alheia ao povo que constituía essas sociedades.
Nem sempre as construções identitárias latinas
americanas feitas a partir de uma visão de fora têm
como objetivo impor uma visão de dominação ou de
inferioridade, um exemplo é a obra do pesquisador de
história natural Alexandre von Humboldt que olha
para o "Novo Mundo" de forma até deslumbrada.
Aqui, interessa-nos discutir as visões dos latinoamericanos que, ao olhar para o "outro", para o
externo, o fizeram tentando descobrir quem eram eles
mesmos. Muitos são os textos que discutem essas
questões. Irlemar Chiampi, no livro "O Realismo
Maravilhoso" introduz a sua análise da literatura realfantástica com uma reflexão sobre a posição central
das discussões sobre identidade no pensamento latino
americano. Para ela, o desejo identificador atua como
uma força propulsora da cultura latino-americana, a
qual estaria sempre pensando a si mesma.
Laura de Mello e Souza no primeiro artigo do seu livro
"Inferno Atlântico", denominado "América Diabólica",
coloca que o europeu que chegou à América e que a
colonizou e que escreveu as primeiras crônicas sobre
o novo Mundo, o fez a partir de uma mentalidade
barroca, ou seja, concebia o mundo de forma
bipolarizada e maniqueísta: Se Europa e suas
instituições eram, para ele, a representação do bem, a
América passava imediatamente para a posição do
mal, e daí ser identificada com os símbolos da
alteridade na Europa : o demônio e as bruxas e
14
feiticeiras.
Assim, ao construir uma imagem depreciativa da
América, o Europeu exaltava a posição da Europa
como local onde prevalecia o bem e a lei de Deus,
numa dupla construção identitária.
É preciso não esquecer, no entanto, que os textos
sobre identidade produzidos na América Latina no
século XIX, trazem como herança essa construção
identitária colonial cheia de juízos de valor e de
considerações negativas, e com ela dialogam, mesmo
que seja para negá-la.
Assim, defendemos que Simon Bolívar, Domingo
Sarmiento e José Martí, os três principais
articuladores dos processos de independência e de
pós-independência, partem dos discursos coloniais
para edificar a identidade entre os Estados latinoamericanos. Bolívar deixa de ser mais um
representante da elite criolla para ser visto como o
mito do Libertdor justamente porque seu discurso
soube utilizar o passado colonial como um fator
legitimador da idéia de União latino-americana. A
América latina bolivariana, à época da "Carta da
Jamaica", é aquela que precisa da união: "já que tem
uma só origem, uma só língua, mesmos costumes e
uma só religião, devendo, por conseguinte ter um só
governo que confederasse os diferentes Estados que
haverão de se formar."
Então, será rompendo com as origens coloniais, sejam
elas os laços políticos efetivados nas independências
ou os laços culturais que estão na base da própria
idéia de identidade, que será possível à América
Espanhola distinguir-se da Espanha pela força
adquirida em século de experiência colonial, onde o
latino americano surge como um contraponto tanto do
índio
como do espanhol e é, salvo particularidades, um tipo
único que detém tanto a herança nativa quanto a
15
espanhola - não sendo inteiramente nativo nem
espanhol e sendo capaz, então, de caminhar som seus
próprios pés, reforçando o caráter da união
continental como responsável pela formação do
governo livre.
Na "Carta ao general Juan José Flores", posterior ao
Congresso do Panamá, lemos um Bolívar descrente,
em total contraponto com o da primeira carta: aqui a
idéia de união é vista como uma utopia do passado,
onde ele serviu a uma revolução, o que nas suas
palavras corresponde a "arar no mar".
Desta feita a identidade é construída num sentido
bastante depreciador - que é o da "América
ingovernável" - e o discurso do passado colonial é
retomado quase que em sua forma original, no sentido
de identificar os americanos pelo caráter negativo :
esta América não unida não serve nem de reconquista
aos europeus.
Se para Bolívar a origem colonial tem, por si mesma, o
papel legitimador da idéia de União sem a qual a
América é um projeto fadado ao fracasso, Sarmiento
lerá esse mesmo passado de forma diferente : a
mentalidade maniqueísta presente nas fundações
barrocas das identidades latino-americanas influencia
claramente o seu discurso, o qual é marcado
pela dualida e entre a civilização e a barbárie,
representativas do Bem em oposição ao Mal, idéia tão
presente no imaginário latino americano. O que
Sarmiento propõe, e isso fica bastante claro em
"Facundo - Civilização e Barbárie", é que os
argentinos afastem a barbárie, entendida tanto como
os espanhóis atrasados, quanto os nativos - e
promovam a civilização . Aqui, afastamento significa,
inclusive, uma negação da experiência adquirida em
comunhão com esses grupos, através da construção
de um presente diferenciador e de um futuro
civilizado que, por si, tenha o poder de contrapor-se
16
esmagadoramente à herança da barbárie. Na verdade
a concepção de Sarmiento, trocados os papéis, é a
mesma dos colonizadores: os latino-americanos
civilizados só construirão uma identidade colocandose em destaque através da depreciação dos grupos
denominados de barbárie. A questão da identidade
versus alteridade aparece clara no discurso de
Sarmiento, se pensarmos que se a barbárie que
constitui a alteridade são os nativos e a Espanha : a
civilização é o modelo representado pelos norteamericanos. Assim, depois do governo da barbárie
(Juan Rosas),
espera que a Argentina consiga um governo civilizado
(nos modelos norte-americanos).
Na coletânea de textos "Edemas em torno de
Latinoamerica", o mesmo discurso barroco e dual de
civilização versus barbárie vai ser usado em favor da
defesa de uma América do Sul que não deve deter os
Estados Unidos, pelo contrário, deve tornar-se como
ele: é a aquisição de um novo modelo, e aqui o papel
do "outro" tem um caráter de reconhecimento de
pontos comuns. É no que a Argentina pode identificarse com os Estados Unidos que mora o fio do novelo do
desenvolvimento.
Enquanto Sarmiento relê o passado colonial com o
objetivo de transformá-lo, ainda que o faça partindo
da mesma estrutura polarizada em que o discurso
colonial original foi construído, e nisso difere de
Bolívar que lê o passado colonial como recipiente de
tormentos a serem cobrados e vingados assistimos
em Martí o despontar de uma nova utilização desta
experiência: o passado colonial não negado, mas
conhecido e superado. José Martí defende que
"conhecer o país e governá-lo conforme o
conhecimento é o único modo de livrá-lo de tiranias ...
A história da América, dos incas para cá, deve ser
ensinada minuciosamente, mesmo que não se ensine
17
a dos arcontes da Grécia. A nossa Grécia é preferível à
Grécia que não é nossa." Com base nessa idéia seria
possível ao latino -americano livrar-se da dominação a
qual está subjugado e que a independência política
não foi capaz de derrotar, uma vez que "a colônia
continuou vivendo na república."
No discurso de Martí, onde o destaque está na
apologia do interesse dos latinos no que é peculiar à
América Latina, a experiência passada surge como
ponto comum de princípio de formação identitária.
Inicialmente tal teoria assemelha-se ao que propunha
Bolívar, e realmente a idéia de "Nossa América" tem
origem bolivariana, mas há que se ressaltar as
diferenças contextuais : enquanto a América de
Bolívar era marcada pela insegurança dos processos
de independência e de consolidação das
nacionalidades, a América de Martí estava fadada ao
sucesso, através do afastamento do modelo norteamericano e da procura pelas raízes e especificidades
de todas as esferas latino-americanas para construir a
identidade, entre elas também o passado colonial.
Cada pensador constrói seu discurso de modo coeso
com o seu tempo, no sentido de eleger um "outro"
mais ou menos apropriado : se para Bolívar a questão
versava em torno das independências e dos primeiros
passos das nações independentes a alteridade era
construída em relação à Espanha; já para Sarmiento o
"outro" era representante da barbárie, que eram o
índio e o espanhol; e para Martí, que escreve sob a
sombra anexionista norte-americana, era preciso
livrar-se dos EUA, o qual tinha projetos ideológicos
dominadores.
Embora todos eles pensem, primeiramente, numa
construção identitária nacional, também todos eles
vão estender esse projeto para o supra nacional.
Bolívar entende as lutas pela independência como
fator primário para a constituição da União Americana
18
livre que seria o projeto de solidariedade continental;
Sarmiento e sua concepção dual enxerga primeiro
a Argentina polarizada entre civilização e barbárie e
depois também estende o conceito : haveria duas
Américas, a civilizada e a bárbara; e Martí reformula a
idéia de pan-americanismo, primeiro a partir da clara
confiança na capacidade emancipacionista de Cuba, e
depois de cada uma das nações latino-americanas que
formariam a "Nossa América". A extensão destes
projetos está fundamentada na forte herança que o
passado colonial deixou no imaginário latino
americano, que funda uma base comum da
experiência latina e da natureza destes discursos.
Caudilhismo
O Caudilhismo convencionou-se mesmo ser típico da
América Latina, notadamente dos países surgidos do
Império espanhol.
De acordo com os dicionários, caudilho é chefe militar
ou simplesmente chefe, quem dirige um bando o.u
facção. É o mesmo que cacique. Se o fenômeno é
universal, adquire vigor em áreas caracterizadas pelo
subdesenvolvimento, como forma política rudimentar.
Convencionou-se mesmo ser típico da América Latina,
notadamente dos países surgidos do Império
espanhol.
Como se escreveu, nas lutas pela Independência, os
líderes em realce subordinam tudo mais, encampando
o poder político, do qual não abrem mão. O caudilho
sobrepõe-se à lei, sua vontade é lei. Não admite
crítica ou oposição, pois se considera entidade não
contestável. Cerca-se de servidores fiéis, designados
para cargos importantes, como prepostos. Forma-se
assim máquina administrativa de traços rudimentares,
a coisa pública vista como particular, organização
19
patrimonial, feita para o exercício de um homem ou
grupo, desconhecendo as normas de racionalida de,
de eficiência em tom impessoai. Premiando os
submissos e perseguindo desafetos, obtém fidelidades
totais - tudo fora do esquéma é perseguido ou
exterminado. . Se os primeiros caudilhos foram
lutadores pela Independência, mantém-se entre eles a
tradição de falar em liberdade.
Surgem, quase sempre, chefiando movimento pela
derrubada de quem usurpa o poder e o exerce
tiranicamente. O novo chefe projeta-se invocando a
liberdade, assume o govemo com o apoio popular; aí
instalado, quer manter-se e repete a experiência
contra a qual lutou, para enfrentar a oposição,
necessariamente logo formada.
A falta de tradição política explica o fenômeno do
caudilho. Ele pode ser simples agente dos grandes
proprietários de terras contra as inquietaçòes
populares, das senhores do comércio com o exterior
ou dos agentes do capital imperialista explorador do
país. Ou é um elemento do povo, inflamado por sua
causa e pregando-a com vigor e até demagogia,
fascinando as massas, nos raros momentos de
estabilidade institucional, até tomar o gaverno e
subverter a ordem. A pobreza geral e a falta de
perspectivas para superação do quadro econômico
condicionam o aparecimento de um novo líder.
Na História da América Latina há chefes lúcidos e
broncos, estes em maior número. Como na Europa no
tempo do absolutismo se falou em déspota
esclarecido, o dirigente sem contestação, mas com
programa de trabalho conduzindo ao bem-estar do
maior número, o mesmo pode ser encontrado no Novo
Mundo. Houve caudilhos com programas inteligentes,
dedicados à causa do seu povo ou da nação. No
comum, no entanto, eles se conduzem em termos
apenas de continuísmo, submetendo tudo e todos a
20
uma disciplina rígida e até eliminadora de qualquer
pretensão livre. O apoio do Exército é imprescindível,
se o governo está fundado na força: dele provém o
maior número` desses dirigentes. Se a oposição tem
origem popular, se é o povo a maior vítima, com o
tempo alguma figura de militar de prestígio passa a
ambicionar o posto supremn. Conspira e quando
deflagra o movimento e depõe o governante
malquisto, conta com o apoio entusiástico do povo,
com o qual às vezes já mantinha relação com vistas ao
golpe político.
Demais, nunca faltou à dasse dirigente o apoio
externo. O caudilhismo, para se perpetuar, entrega-se
à corrupção, interna e externa. As forças da ùonomia
mundial, com interesses em países americanos, não
negam apoio a essas autoridades, conquanto
resguardem seus negòcios. Chegam mesmo a dar
dinheiro, para armar o poder. Completam-se assim
dois interesses escusos: o de quem deseja continuar e
aceita o apoio externo e o das forças exploradoras dos
recursos nacionais, se têm a garantia dos mesmos
grupos arn~ados para continuarem no ramo rendoso,
com baixos salários ao povo sem meios de revolta.
Nem todos os caudilhos foram corruptos, é certo, mas
é decorrência do pròprio sistema a corrupção, pois o
único valor é a continuidade do poder.
Todos os países latino-americanos conheceram essa
figura. Elas surgem, crescem e muitas vezes acabam
derrubadas por força adversa, com vigor adquirido ao
longo dos anos. O fim comum do caudilho é a fuga
para o exterior ou ser assassinado pelo inimigo que
lhe ocupa o lugar. Em quase regra esse novo
govemante, se aparece em nome da liberdade, acaba
também por ser caudilho. Dezenas de exemplos
poderiam ser invocados.
21
Lembre-se, entre outros, Porfirio Diaz, com o govemo
do México de 1876 até 1910 - homem lúcido, realizou
grandes obras em seu país, marcando o seu período
com trabalhos notáveis.
Começou como liberal, adquirindo aos poucos os
traços de intolerância. De fató,`é impossível a alguém
perpetuar-se no poder sem adquirir conotações de
violência, corrupção, desprezo pelo povo. Porfirio Diaz
tentou modemizar o México, negando-lhe a tradição e
com o desapreço de seu povo. Atraiu técnicos
estrangeiros - a capital teve urbanização à maneira
francesa. Para ele, civilizar era desindianizar.
Contra o seu sistema se fez a Revolução em 1910: ela
vai exatamente valorizar ao máximo o índio, a
tradição. Contará em seu princípio com vários
caudilhos de acidentada trajetória, como Pancho Villa,
Zapata, Obregon e outros. Na História do país, antes e
depois de 19Jo, como na das outras nações do
continente, o caudilhismo foi quase regra.
A política da América é uma sucessão
de_absolutismos, não de liberdades: não há longos
períodos de leis interrompidos por golpes, mas longos
períodos de violência intercalados por momentos de
paz, de ordem e respeito às normas legais.
História para o Vestibular e Cursos de Segundo Grau
Francisco Iglesias
DIFEL
A HISTORIA A SER APRENDIDA
O Texto de Alexandre Barbosa faz uma avaliação crítica do
ensino da História da América, considerando as visões
22
expressas na maior parte das obras sobre o tema, suas
influências e permanências na cultura social.
A História a ser aprendida
Por Alexandre Barbosa*
Quando o escritor colombiano Gabriel García Márquez
escreveu Cem anos de Solidão ele se referia, entre outras
idéias, ao isolamento histórico do povo da América Latina,
sempre excluído de ser sujeito da história. Tese reforçada
pelo artigo do professor de sociologia da USP, Emir Sader,
publicado em "O Globo" (10/05/97), ao citar o provérbio
africano que diz "até que os leões tenham seus próprios
historiadores, as histórias de caça continuarão glorificando o
caçador". O povo nunca aparece na História.
É preciso que se aprenda a História da América Latina.
Antes, no entanto, é necessário definir qual a historiografia
será adotada. Segundo Michel de Certeau, “é impossível
eliminar do trabalho historiográfico as ideologias que nele
habitam”.(1) A pesquisa histórica é mobilizada pela
localização sócio-cultural de quem a faz. Para E.H. Carr, o
“historiador, antes de começar a escrever história, é o
produto da história. O ponto de vista que determinou a
abordagem do historiador está enraizado no background
social e histórico do pesquisador”.(2)
Segundo o historiador Júlio José Chiavenato, "uma das
características básicas da historiografia oficial é negar ao
povo qualquer participação profunda nas mudanças da
sociedade".(3) A partir daí são construídas as supostas
idéias dos grandes heróis nacionais e dos baderneiros, dos
defensores dos interesses do Brasil e dos que querem
destruí-lo, dos mantenedores da ordem, da paz e da família
e dos que querem vendê-lo ao terrorismo internacional.
Apoiadas na mídia - entendida desde a carta de Caminha
até os modernos jornais de hoje - as elites conseguem
23
escrever sua própria história.
O interessante é alagar o horizonte da História e incluir
aqueles que foram excluídos pela historiografia. “Somente
hoje tornou-se possível, pela primeira vez, até mesmo
imaginar um mundo inteiro consistindo de pessoas que, no
sentindo mais completo da palavra, entraram na história e
tornaram-se o interesse, não mais do administrador colonial
ou do antropólogo, mas do historiador”.(4)
É preciso compreender que há dois tipos de interpretações
históricas. Aquela ensinada nos livros primários e depois
aprofundada com documentos, objetos históricos e
interpretações de pesquisadores, ensinadas nos cursos
médios e até superiores. Reverberada em jornais, revistas e
programas televisivos, são escutadas nas datas nacionais,
esculpidas em placas nas praças públicas, repetidas em
conversas de bar e, o pior, publicadas nos livros e
divulgadas nos filmes. “Quando se pega um trabalho
histórico, não basta procurar o nome do autor na capa do
livro: procura-se também a data de publicação ou em que
época foi escrito - às vezes é inclusive mais revelador. (...)
A história começa com a seleção e ordenação dos fatos pelo
historiador”.(5)
Há, como lembrou Sader, a história dos leões caçados. Que
surgem em polêmicas como no 21 de abril, no 7 de
setembro ou quando filmes como Canudos ou O que é Isso
Companheiro? vão às telas e depois caem novamente no
esquecimento geral e ficam confinadas a casos raros como
os já citados Chiavenato e Emir Sader ou ainda José Arbex
Jr. e Maria Helena Senise no "Cinco Séculos de Brasil"
(Editora Moderna).
As histórias de caçadores são várias, e tão fixadas no
imaginário, que pegam desprevenidos até os próprios
professores, a quem supostamente seria obrigatório o
conhecimento de, pelo menos, apresentar a versão do
caçador e a do leão. No entanto, as precárias condições de
ensino no país e a própria força da História oficial,
aumentam o número de profissionais despreparados para
24
ensino de História.
Exemplos não faltam. Começa com o próprio nome do
continente. Quantos se perguntam porque esta faixa de
terra se chama América e não Colômbia, já que seu
descobridor foi Cristóvão Colombo e não Américo Vespúcio.
A historiografia oficial é simplista e diz que foi em
homenagem a Américo, o primeiro a admitir que as terras
eram um novo continente. Mas esta explicação não mostra a
complexidade do caso. Dizer que a América era um novo
continente era trair a Igreja, que pregava o mundo como
uma massa de água com apenas a Europa, a Ásia e África. O
novo continente, de acordo com José Arbex, significava
também "a abolição do velho mundo bíblico", característica
marcante dos séculos XV e XVI. São estes tipos de histórias
que pegam de surpresa historiadores e professores, com o
enorme risco de perpetuar sempre a visão fantástica e
entusiástica dos fatos e de indivíduos. “Desde que nos
estágios iniciais do capitalismo as unidades de produção e
distribuição estavam em grande parte nas mãos de
indivíduos isolados, a ideologia da nova ordem social
enfatizou fortemente o papel da iniciativa individual na
ordem social. (...) O desejo de colocar o gênio individual
como a força criadora da história é característico dos
estágios primitivos da consciência histórica”.(6) Carr cita
como exemplos as teorias que afirmam ser o comunismo
obra do “cérebro” de Marx, a Revolução Bolchevique
conseqüência da estupidez de Nicolau II ou as duas guerras
mundiais como perversidade de Guilherme II e Hitler. Na
América Latina outras histórias se multiplicam.
É a história de D. Pedro de uniforme militar, cavalo branco,
cercado de soldados robustos, espada levantada,
proclamando a independência. Já é de conhecimento geral
que o futuro imperador estava montando numa mula, de
25
ceroulas e acometido de uma disenteria que o fazia parar a
tantos minutos. É a história de que Canudos não passou de
um bando de fanáticos liderados por um lunático que odiava
a República e que queria reinstalar a Monarquia. Não se fala
do massacre do Exército Brasileiro, da organização social de
Canudos e muito menos das condições histórico-sociais do
Nordeste. É a história de que Palmares era um quilombo
formado por escravos foragidos que foi destruído por um
bandeirante. Mas dificilmente se fala da comunidade
estabelecida em Palmares, resistente, como Canudos, a
diversas ofensivas militares. É a história da Guerra do
Paraguai, gloriosa para o Brasil, colocando Caxias como
grande figura histórica, herói nacional, nome de rua, praça e
avenida, merecedor de estátuas. Poucas vozes se erguem
para falar do massacre do povo paraguaio promovido por
Brasil e Argentina, patrocinados pela Inglaterra. É a história,
recente, de que os que resistiam à Ditadura Militar eram
terroristas, financiados pelo comunismo internacional e que
queriam transformar o Brasil num Soviete Assassino,
comedor de crianças destruidor de famílias e lares e, por
isso, deviam ser perseguidos e mortos. Aos que se julgam
esclarecidos isto pode parecer besteira, mas ainda é aceita a
idéia de que a polícia deve reprimir as greves, para manter
a ordem. Quem defende a intervenção da polícia numa
greve de petroleiros, numa passeata de estudantes, numa
ocupação de sem terra ou numa greve de caminhoneiros
não deve se enfurecer porque o DOI-CODI torturou até a
morte um quadro da ALN (Ação Libertadora Nacional). O
argumento é o mesmo.
É preciso ficar claro que, mais que a roupa usada por D.
Pedro ou a circunstância em que aconteceu a proclamação,
o importante é a ausência do povo neste processo histórico.
A independência do Brasil, ao contrário de outras nações, foi
um pacto de elite: o poder passou da Coroa Portuguesa para
a aristocracia criada por ela no Brasil. Não houve uma
guerra de independência. O processo não se rompeu. A
escravidão não acabou, o Brasil continuou dependente de
26
Londres e tecnologicamente atrasado. A historiografia não
deve apenas criticar o quadro de Pedro Américo como um
embuste, mas deve apontar o processo de independência
formal política de Portugal passando para dependência do
capital inglês, e também evidenciar que a Proclamação da
República, a queda de Vargas, o fim da Ditadura, tudo não
passou de pactos de elite. Apesar das enormes pressões
populares ocorridas, por exemplo, no final da Ditadura
Militar, a forma que o governo passou dos militares para os
civis foi da maneira menos traumática possível
transformando Tancredo Neves em um mártir nacional.
Mais do que compreender os verdadeiros motivos da Guerra
de Canudos é preciso enxergar a maneira como o Exército
se livrou de seus opositores, cortando a cabeça de
Conselheiro, já morto, e expondo-a, como maneira de
intimidação. O massacre cometido em Canudos é visto como
glória no monumento erguido em frente ao Quartel General
da Polícia Militar de São Paulo, na Praça Cel. Fernando
Prestes. Mais de cem anos depois não mudaram os métodos
das "milícias estaduais", transformadas em polícias
estaduais. A imprensa continua a noticiar chacinas em
favelas, blitz transformada em sessões de tortura e todos
assistem da mesma forma que os leitores de Euclides da
Cunha: à distância, com desprezo.
Mais do que explicar a existência de Zumbi, a historiografia
precisa contar da avançada organização do Palmares.
Enquanto a elite acabava com o solo do Nordeste com a
monocultura de cana-de-acúcar, os negros do Quilombo
plantavam algodão, milho, mandioca, feijão, legumes,
batatas e frutas. Era dividido em repúblicas, com
"organização política e econômica apoiada na experiência
tribal africana para estabelecer formas de governo". Talvez
o medo de que organizações como essa, muito superiores
aos dos brancos ocidentais, assustassem tanto as elites que
estas promoveram massacres dos quilombos e deixaram aos
seus descendentes a imagem da sub-raça. "Durante quatro
séculos, os negros foram tratados como mercadoria, grande
27
parte da historiografia acabou retratando o negro como ser
passivo, disposto a aceitar o seu destino como o gado a
caminho do matadouro. Seria complicado reconhecer nele
um ser humano que luta pela própria liberdade e ainda
assim justificar a escravidão". (7)
O mesmo raciocínio pode ser aplicado à Guerra do Paraguai.
Não basta refutar a versão oficial de glória do Exército e
mostrar o massacre cometido na população do Paraguai. É
preciso compreender que o exemplo do Paraguai precisava
ser extirpado, afinal era um país que tentava se desenvolver
por vias próprias, fora da bolha econômica da Inglaterra.
Nada mais fácil do que pintar um ditador, mostrar suas
crueldades e formar uma aliança internacional para
promover a ordem e interferir em um país que,
supostamente, “invadiu fronteiras”. O castigo: extermínio da
população, quebra das indústrias, envenenamento da água,
destruição das plantações. Este parece ser um filme
repetido várias vezes. As intervenções em Cuba, Iraque,
Iugoslávia, Colômbia, Granada, Vietnã, Coréia, Nicarágua e
tantos outros tiveram a mesma justificativa. Apenas trocase a Inglaterra pelos EUA ou pela OTAN e está o mesmo
discurso. Todos tiveram seus destinos decididos em
gabinetes presidenciais e ganharam a benção da
comunidade internacional. E, em muitos casos, mesmo após
os massacres da guerra, a falsa imagem de que nada
aconteceu ganha manchetes e telas. Da mesma forma que
na Macondo de Cem Anos de Solidão, quando a companhia
bananeira matou mais de três mil e para todos nada
aconteceu, a TV mostra que ninguém morreu no Iraque, que
não havia tortura no Brasil e que não há desaparecidos
políticos.
O romance de García Márquez ganha cada vez mais
realidade de maneira assombrosa quando se lê hoje parte
28
da historiografia que caracteriza todo o movimento de
resistência como coisa de inconseqüentes, de jovens
utópicos, de sectários, de adolescentes embalados por
crenças pueris, que entre uma cerveja e outra resolveram
seqüestrar um embaixador, ou assaltar um banco e, de
quebra, fazer a revolução. São livros, filmes e reportagens
que mostram jovens imberbes segurando metralhadoras ao
som de canções de protesto, com os olhares perdidos como
se não soubessem o que faziam, liderados por velhos
comunistas remanescentes da Intentona. Ora, aceitar que
toda a resistência não passou de uma aventura
inconseqüente, que eles não sabiam o que faziam é ser tão
cego quanto foram os habitantes de Macondo que juravam
que nada aconteceu na cidade ou como os que acreditam
que não houve mortos no Iraque. As feridas da ditadura
militar são muito recentes para deixar tudo na lata de lixo
da história.
É evidente que o resultado deste trabalho não resolverá
todos os problemas de cobertura internacional sobre
América Latina, porém um dos objetivos gerais é,
justamente, promover o debate nos cursos superiores de
graduação em jornalismo sobre os programas curriculares
envolvendo História e Política Internacional na América
Latina. Também é um objetivo geral que o próprio jornalista
se questione sobre sua formação acadêmica e passe a dar
mais valor nas questões ligadas à América Latina. Dessa
forma, o objetivo final será melhorar, para aqueles que se
sentirem atingidos por essa pesquisa, a qualidade da
cobertura internacional sobre a América Latina,
conseqüentemente, a do Brasil.
As oportunidades para se reescrever a história estão postas.
Porém, mais urgente do que recontá-la é não permitir que
novas versões de caçadores se perpetuem a partir de fatos
do presente. Não permitir que episódios como Eldorado dos
Carajás, Corumbiara e índio Galdino se confundam como
atos isolados de minorias que reclamam sem razão. Se o
ritmo da historiografia oficial não for interrompido, não
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faltará quem afirme quem em Eldorado e Corumbiara não
morreu ninguém, que o índio foi queimado por brincadeira,
e, de maneira trágica, se cumpra a sentença fatal de que as
estirpes condenadas a quinhentos anos de solidão não
tenham, definitivamente, outra chance sobre a terra.
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