T.2 LA CONSOLIDACION Y LA RECONSTRUCCION: PROBLEMAS DE LOS DIVERSOS
ESTADOS AMERICANOS
2.1 Las consecuencias económicas y sociales de las independencias en América Latina
La derrota de las posiciones metropolitanas dio paso a un nuevo panorama político, económico y social, en el
que la definición del sistema político y la delimitación territorial de las nuevas entidades políticas, junto con la
fijación de un nuevo modo de integración económica en los mercados internacionales, se presentaron como
prioritarios.
Para delimitar las consecuencias de la independencia es necesario establecer una diferencia clara entre los
costes económicos de la propia independencia y aquellos relacionados con la obtención de esta, dependiendo
de la duración y de la intensidad de la lucha y de la guerra. Debemos decir que la independencia comportó
unos claros beneficios económicos, unidos a la supresión de un sistema fiscal complejo con numerosos
impuestos metropolitanos y a la superación del monopolio comercia y a la ruptura de formas institucionales
arcaicas que retrasaban el crecimiento económico. La economía latinoamericana logro alcanzar dos grandes
ventajas: el libre comercio y el acceso directo a los mercados internacionales de capital. Pero es cierto que la
lucha por la obtención de la independencia ocasiono elevados costes económicos a corto y medio plazo.
Un efecto más trascendente sobre la actividad económica que las bajas por la guerra es el que tuvo la
desviación de la mano de obra de los sectores agrícola y minero. La captación voluntaria o forzosa de esclavos
negros o la movilización de miles de indios, son algunos ejemplos de la desviación de la mano de obra de la
esfera productiva hacia las tareas de la guerra. El abandono de las explotaciones, las expropiaciones de
productos y los abandonos de haciendas, minas y plantaciones, no solo por el déficit de la mano de obra o de
la inestabilidad social, sino por la descapitalizacion añadida, hicieron caer el nivel de la producción en fechas
inmediatamente posteriores a la independencia.
La importancia de la minería de plata en las economías de algunas de las nuevas repúblicas implico que las
repercusiones de la reducción en su producción fueran profundas, tanto para sus niveles de ocupación y de
renta como para su volumen de préstamo. Todos estos factores obstaculizaron la recuperación de la
producción en los primeros tiempos de vida independiente.
La producción agrícola se vio reducida, y resulto muy perjudicada su recuperación por la ruptura de los
mercados y de las rutas de comercio coloniales y por las dificultades para encontrar mercados alternativos.
Toda actividad económica, así como la de las entidades estatales, padeció durante los años siguientes a la
lucha una importante fuga de capitales y la descapitalizacion, provocada tanto por el éxodo de españoles y
americanos realistas como por el aumento de las importaciones vinculadas a la presencia de comerciantes
extranjeros.
La salida de estos capitales agravó en todos los casos la gran escasez de metálico que asolaba a las nuevas
repúblicas y que se amplio con las perdidas que implicaba la compra a los comerciantes extranjeros de los
cuantiosos productos importados, que accedían libremente a los puertos americanos y que tenían que ser
pagados con capital activo.
La apertura comercial tuvo duros efectos para los comerciantes locales, poco preparados para competir con las
nuevas practicas comerciales de ingleses y norteamericanos, que introducían productos industriales de
consumo popular a precios más bajos que los suyos. La competencia de norteamericanos, franceses y
alemanes afecto poco a los ingleses, por lo que los mercados de Gran Bretaña fueron los mas favorecidos por
la inversión del sentido de la balanza comercial de la región tras la guerra.
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Esta presencia de comerciantes y de baratos productos de consumo británicos fue un primer efecto positivo de
la relación comercial con el principal socio, que ya no era España. Sin embargo, la carencia de capital local y
la ausencia de inversiones extranjeras relevantes en la actividad productiva impidieron que se mejoraran las
exportaciones, por lo que el incremento de las importaciones y el estancamiento de las exportaciones
latinoamericanas tradicionales convirtió el déficit comercial en algo habitual hasta bien entrada la segunda
mitad del siglo.
El estado recurrió, con varios grados de éxito, al mercado interno de capitales, y al exterior, para poder hacer
frente a los gastos de administración y defensa. El endeudamiento interno y externo alcanzó niveles muy
elevados de volumen, con relación al reducido producto interno nacional. Las limitaciones del mercado
interno de capitales y la puesta en marcha de políticas que perjudicaban a los prestamistas locales favorecieron
el desarrollo del endeudamiento externo en los primeros años de la década de los veinte.
Si el estado de la Gran Colombia fue el primero en conseguir un préstamo externo, en 1822 y en Gran
Bretaña, acompañado aquel año por los de Chile y Perú, fue este el primero en suspender sus pagos en octubre
de 1825. Otras suspensiones siguieron a la peruana, antes incluso de que la crisis bancaria desencadenada en
la bolsa de Londres en diciembre de 1825 rompiera la llegada de nuevos prestamos e inversiones de América
Latina. A mediados de 1828, todas las nuevas repúblicas habían dejado de hacer frente a sus deudas, y no
pudieron conseguir mas prestamos al dejar de ser destinos atractivos para los prestamistas europeos hasta las
décadas centrales del siglo. La excepción fue Brasil, apenas afectado en su economía por la independencia,
con un ritmo de crecimiento lento que apenas debió nada a los cambios políticos inaugurados en 1822.
Las dificultades presupuestarias de los nuevos estados no significaron una reducción de los gastos militares.
Después de años de guerra para derrotar a los realistas, mantuvieron sus armas y ejercieron toda la presión
posible sobre los nuevos dirigentes para asegurar su poder. La militarización afectó a todo el territorio, puesto
que estuvo vinculada a los profundos cambios en la base y en la distribución del poder derivados de la
independencia. Ahora la base del poder no surgía de las divisiones políticas y sociales coloniales, sino de un
consenso que edificaba un nuevo orden basado en la lealtad política y en la igualdad jurídica. Pero la guerra y
la violencia generalizada hicieron que en la definición de la autoridad legitima pesara más la capacidad de
coacción que el prestigio legitimo. La participación de los oficiales rebeldes en la consecución de la
independencia los convirtió en el primer estamento del nuevo estado, un colectivo que después resulto
necesario para garantizar el orden interno.
Esta influencia la disfrutaban los ejércitos regulares y las fuerzas milicianas, con oficiales procedentes de
distintos estamentos sociales. Esta militarización de la vida política entre 1810−1830 siguió dos modelos:
• el mexicano− peruano
. los jefes militares se sustentaban sobre el ejercito regular, continuador del realista, y
y combinaba la ambición personal con las pretensiones corporativas, para intentar
controlar al gobierno en connivencia con sectores de la clase alta civil
• el del Río de la plata
la militarización iba unida al dominio de jefes o caudillos de milicias locales con apoyo de comerciantes y
propietarios de la región, que no pretendían controlar en poder central sino mantener el orden y la estabilidad.
El control de militares por parte de las autoridades civiles tuvo mas éxito que en México y Perú, al ser más
fácil desmontar los restos de los ejércitos insurgentes y al volver muchos de los oficiales a sus propiedades
rurales. Este relativo control del ejercito no evito que ante la debilidad de los nuevos estados y la ruralización
de la vida cotidiana, los caudillos locales se convirtieran en los principales actores.
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La ruralización aludida se produjo por la afluencia de varios factores. Por un lado la guerra por la
independencia tuvo entre los más afectados a los sectores urbanos más acomodados: grandes comerciantes y
funcionarios peninsulares. La descapitalizacion posterior, el desmantelamiento de las antiguas
administraciones de las colonias y la fragmentación de los espacios económicos coloniales que tenían su
centro en las ciudades más tradicionales estuvieron acompañados de la tensión entre las ciudades de provincia
y las viejas capitales coloniales a la hora de dibujar la nueva organización política. La inestabilidad añadió
peligrosidad a la vida urbana y favoreció el regreso a las bases de origen de la riqueza más estable del
momento y a su seguridad: la tierra.
La guerra privó a las antiguas elites urbanas de gran parte de su riqueza, prestigio y enriquecimiento, con lo
cual los terratenientes no solo ganaron poder político, sino económico, al contar con el factor de producción
capaz de construir nuevas fortunas y reconstruir algunas.
Aunque esta ruralización de las relaciones sociales no estuvo acompañada de cambios radicales en el campo,
es un efecto de democratización relativa de la sociedad latinoamericana ligada a la independencia. Aunque no
desapareciera del todo, la esclavitud o la marginación del indígena, la independencia inicio una tradición
política liberal que tendría como ideal político un gobierno representativo y constitucional que reconocía la
igualdad jurídica de los ciudadanos. La guerra abrió paso a movilizaciones que alteraron la sociedad
coloniales.
2.1.1 La fragmentación de Hispanoamérica
La larga lucha por la independencia provoco una fragmentación de lo que había sido el dominio colonial
español. El viejo sistema colonial había conseguido incluir en una única unidad politico−administrativa unos
territorios inmensos , de una gran diversidad social, económica y geográfica. Pero las tendencias
disgregadoras y la propia dinámica de la guerra se habían impuesto a las tendencias unificadoras. En 1825, 8
estados se repartían los antiguos dominios españoles: México, Las Provincias unidas de América Central, La
Gran Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Las provincias unidas del río de la plata.
Ya desde los inicios de los movimientos disgregadores, surgió una alternativa panamericanista que ponía
énfasis en los elementos que unían a los habitantes de toda hispanoamerica y en las ventajas políticas y
económicas que comportaba construir un gran bloque unido, especialmente ante las potencias extranjeras.
Simón Bolívar fue el elemento más destacado de esta corriente. Para él, todos los americanos tenían un mismo
origen, lengua, costumbres y religión. Por esto, tendría que construir una misma nación. Evidentemente, solo
se pueden hacer estas afirmaciones referidas a los criollos de origen español. Bolívar intento realizar su sueño
de unidad americana en el Congreso de Panamá (1826). Los recelos de muchos países y las presiones de
Inglaterra y de otras grandes potencias frustraron el proyecto.
No solo no se llego a crear la gran nación, sino que no se pudieron mantener algunos de los estados más
importantes surgidos de la derrota española: la Gran Colombia y las Provincias Unidas de América Central.
Tampoco se consolido una efímera Confederación Peruanoboliviana.
La república de Colombia, llamada Gran Colombia, nació en 1819 y reunió a los movimientos
independentistas de Colombia, Venezuela y Quito, después Ecuador. Hasta 1822, los realistas no fueron
definitivamente derrotados. El prestigio y la voluntad de Bolívar, el hecho de haber pertenecido a un mismo
virreinato colonial, el de Nueva Granada, favorecían la unidad. En cambio, numerosos factores facilitaban la
desintegración. En los 3 territorios ya existía una conciencia diferencial arraigada. La capitanía general de
Venezuela ya había sido independiente del virreinato de Nueva Granada. La Gran Colombia reunía territorios
muy extensos, mal comunicados, separados por altas montañas y selvas tropicales. No había ninguna clase de
unión económica, puesto que se exportaban productos agrícolas a Europa y se importaban productos
industriales europeos.
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El aparato estatal siempre fue débil. La guerra contra los españoles había arruinado la hacienda y favorecido
un peso de los militares en la vida política. La corrupción y la existencia de grandes latifundios también
dificultaban la existencia de un estado eficaz. Otro factor de disgregación fue el malestar creado en Colombia
y Venezuela por las expediciones bolivianas a favor de las independencias de los países de los Andes
centrales. Por esto, Bolívar se negó a organizar un régimen federal, y así, la constitución de 1821 estableció un
sistema unitario presidencialista.
En 1830, triunfaron las tendencias disgregadoras. La antigua Gran Colombia se dividió en tres repúblicas: la
de Nueva Granada, la de Venezuela y la de Quito.
Las provincias unidas de América Central surgieron en 1823, cuando los antiguos territorios de la capitanía
general de Guatemala aprovecharon la caída del emperador Iturbide para separarse de México, al que se
habían unido en 1821. Solo la provincia de Chiapas siguió fiel a México.
El nuevo estado adoptó una constitución federal inspirada en la de EEUU. Así habría 5 estados: Guatemala,
Honduras, El salvador, Nicaragua y Costa Rica. La capital se ubico en Guatemala. La nueva constitución
también estaba muy influida por el liberalismo de la de Cádiz de 1812.
Este modelo pecaba de ser demasiado ambicioso, puesto que se tenia que aplicar en algunos de los territorios
mas atrasados. La nueva federación era de una gran diversidad económica, social y política.
Las provincias unidas de América Central sufrieron una gran inestabilidad debido a las tendencias centralistas
de Guatemala, la debilidad económica y las luchas entre liberales y conservadores. La federación estallo en
1838 cuando el congreso federal intento controlar las rentas de los estados. Estos se opusieron a esta medida y
se declararon independientes. Así, surgieron las repúblicas de Guatemala, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y
El Salvador.
Durante casi todo el s XIX, la evolución de estas naciones estuvo marcada por los intentos fallidos de
reunificación, el predominio de Guatemala, las luchas entre conservadores y liberales, un escaso desarrollo
económico, y las intervenciones de Gran Bretaña y EEUU.
Bolivia y Perú fueron dos de los estados que más dificultades tuvieron para consolidarse. Bolivia surgió en
1825 a raíz de las victorias de Sucre contra los realistas en las tierras que se conocían como el alto Perú. En
1829 ocupó el poder el general Andrés de Santa Cruz, típico caudillo decimonónico. Este, en 1836, aprovecho
un periodo de anarquía política en Perú para incorporar a esta república a una nueva Confederación
Peruanoboliviana. Esto levanto la oposición de buena parte de la clase política peruana, así como la de las
provincias unidas del río de la plata y de la república de chile. Cuando Santa Cruz fue derrotado por una
expedición chilena (1839), la confederación se disolvió.
El fraccionamiento iberoamericano se incremento más a raíz de las tardías independencias de la república
oriental de Uruguay (1828) y de la república dominicana (1844). En ambos casos no se separaron
directamente de España, puesto que aprovechando las guerras de independencia habían caído bajo control de
Portugal, y después de Brasil independiente, y de Haití. Panamá también intento proclamar su independencia
en 1830 y permaneció independiente entre 1840 y 1842, aprovechando los problemas internos de Nueva
Granada.
Brasil se mantuvo unido pese a la existencia de importantes diferencias regionales y de tendencias
disgregadoras. El centralismo de la carta constitucional de 1824 fue rechazado por las provincias del norte,
algunas de las cuales intentaron crear una confederación del Ecuador independiente.
Brasil se extendió hacia el oeste a expensas de las repúblicas hispanoamericanas. Incorporo los territorios más
occidentales del Paraguay en 1872 y compro la provincia boliviana del Acre en 1903.
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2.1.2 La primera formación de los estados nacionales latinoamericanos
No existía un imaginario nacional que hiciera posible construir una nueva identidad colectiva sobre un sujeto
único, abstracto y depositario de la soberanía que podríamos definir como la nación moderna.
Ante el problema de sustituir la legitimidad previa de la monarquía castellana se mostraron varios proyectos
de organización estatal, enfrentados a un desafío inédito, definido por la existencia de varias concepciones de
la soberanía en franca lucha. La principal cuestión a resolver tras la derrota de los españoles seria la
organización de un estado que conciliara los intereses de las distintas partes participantes en el proceso. Para
estas elites, la cuestión de la nacionalidad era irrelevante porque entendían como sinónimos los términos de
estado y nación, por lo que la construccion de una nación− estado se entendía con rasgos contractuales y
racionalistas, de raíz ilustrada, y no del tipo de la de los románticos posteriores. Una nación se fundaría
entonces cuando apareciera un estado o comunidad política que se rigiera por la misma ley. De aquí la
importancia de conseguir un acuerdo que respetara los atributos reconocidos a cada participante por el
derecho de gentes.
Esta necesidad de acuerdo se enfrento a algunas dificultades, vinculadas a la tradición institucional colonial,
que no incluía la existencia de instituciones representativas de los distintos reinos o provincias que habrían
podido hacer más fácil la sustitución de la legitimidad real y el acuerdo en la definición de los nuevos sujetos
de la soberanía.
Las dificultades para consensuar esta definición llegaban de la mano del origen de la nueva legitimidad
defendida en los territorios americanos ante los acontecimientos de 1808: el principio de retroversion de la
soberanía.
Cada pueblo, cada ciudad con cabildo entendió que por este principio, conservaba parte de la soberanía ante la
ausencia del rey legitimo y, aunque existían concepciones individualistas, predominaban las que se basaban en
las ideas según las cuales la sociedad estaba formada por cuerpos políticos y que era posible la divisibilidad de
la soberanía entre ellos. Estos pueblos, con parte de la legitimidad reasumida, se mostraran muy dispuestos a
integrarse mutuamente, para crear una nueva forma de asociación política o de estado, sin que esto supusiera
la renuncia a su naturaleza soberana. Las principales capitales de los virreinatos y las capitanías generales irán
destacando su primacía sobre el resto del territorio, derivada de su situación privilegiada bajo la colonia,
postulando su hegemonía y la dirección en el proceso de construccion del nuevo estado y defendiendo con
fuerza el dogma de la indivisibilidad de la soberanía. La reacción de las ciudades provinciales, defensoras de
su soberanía, esta en la base de los conflictos que marcan las primeras décadas de vida independiente,
alargándose en el tiempo en una lucha mas doctrinaria entre centralistas y federalistas.
Frente a las propuestas centralistas encabezadas por las antiguas capitales coloniales, en casi toda
Hispanoamerica los primeros proyectos de institucionalización del nuevo poder político tienden a adoptar la
forma de confederación, guardando la soberanía y la independencia absoluta de las provincias o estados
incluidos en el proyecto de asociación. Junto con este concepto confederal de soberanía se presentan otros dos
alternativos: el centralista y el federal. Para ambos el objetivo central era el de construir un estado nacional
con plena e indisoluble soberanía, aunque en el segundo modelo, a imitación de la constitución
norteamericana de 1786, se respetaban algunas facultades soberanas de los estados miembros.
La tendencia presente en los años inmediatos a la independencia fue la de la superación progresiva, y a veces
violenta, del principio de independencia de los pueblos soberanos ante la necesidad de crear nuevas
asociaciones para garantizar la supervivencia de todos. Las primeras décadas de las nuevas repúblicas son, no
solo de guerras y caudillos, sino de la expresión de varias practicas políticas autónomas en un proceso de
institucionalización complejo, que fue derivando hacia enfrentamientos facciosos por el poder.
En ninguna parte las luchas entre unitarios y federales fueron tan acérrimas como en argentina. Durante
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décadas este problema pone en peligro el surgimiento de una nación única en este territorio. El conflicto entre
Buenos Aires y las regiones del interior ya venían de la época colonial, pero con la independencia adquirió
una nueva dimensión. Desde los inicios de la lucha Buenos Aires logro un papel de liderazgo, sus grupos de
dirigentes oscilaron entre el unitarismo y el reconocimiento del federalismo. Las ciudades más importantes del
interior se iban organizando en provincias. Un congreso de 1812 declaraba la soberanía de las provincias
unidas del río de la plata y reconocía el autogobierno de las provincias del interior.
En 1816, en otro congreso en Tucumán, Juan Martín de Pueyrredón consiguió imponer un federalismo
moderado. Este fue rechazado por Jose Artigas y su Liga Federal, de carácter confederal y que agrupaba a las
provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba y Uruguay. Derrotado militarmente el progresista
Artigas, el congreso de las provincias unidas del río de la plata redacto en 1819 una constitución de carácter
centralista. Esto unido al cierre del Paraná, principal vía de comercio, encolerizo a las provincias del interior.
Por todas partes surgieron caudillos provinciales y ejércitos de gauchos. En 1820 los caudillos de Santa Fe,
Entre Ríos y Corrientes triunfaron militarmente sobre Buenos Aires e hicieron desvanecer cualquier
pretensión de unitarismo.
Las provincias dominadas por caudillos tenían su propia política y economía, así como ejércitos particulares.
Algunos fueron muy ignorantes y crueles, como Facundo Quiroga, de La Rioja. También hubo guerras entre
los caudillos.
En 1826, Bernardino Rivadiva que había dado reformas liberales a la provincia de Buenos Aires, promulgó
una constitución de las provincias unidas de América del Sur, de carácter unitario. Este intento de estructurar
la región fue rechazado por las provincias que obtuvieron la disolución del gobierno central y la creación de la
confederación del río de la plata (1827). Buenos Aires pasó a ser gobernada por el federal Manuel Dorrego.
En diciembre de 1828, las tropas que volvían de luchar contra los brasileños en Uruguay se apoderaron de
Buenos Aires en nombre de los unitarios. En 1829, una milicia de ganaderos a las ordenes de Juan Manuel
Rosas volvió a apoderarse de la ciudad.
Rosas gobernó de forma dictatorial la provincia hasta 1852. Gobernó en nombre del federalismo y dejo en vilo
a la organización constitucional, eliminó a los caudillos provinciales que le hicieron sombra y fue hegemónico
en el seno de la confederación.
Como reacción a Rosas se difundieron mucho las ideas liberales y unitarias. Los intelectuales acusaban a los
federales del atraso y la barbarie. Domingo Faustino Sarmiento hacia 1845 contraponía la barbarie del mundo
rural, todavía influido por los indígenas, a la civilización del mundo urbano.
En 1852, el gobernador de Entre Ríos, Justo Jose de Urquiza derrocó a Rosas en la batalla de Caseros.
Urquiza también federal, impulso la constitución de 1853, que estableció la confederación argentina. Esta
estableció un estado federal dispuesto a imponer una soberanía de carácter nacional sobre todas las provincias.
Buenos Aires se opuso a ceder los enormes ingresos de sus aduanas al nuevo gobierno federal, Rechazo esta
constitución y se produjo la secesión de la provincia. Esta, promulgo incluso una constitución propia. Se
inició entonces una lucha entre Buenos Aires, que controlaba el comercio, y la confederación, militarmente
superior. La confederación instaló su capital en Paraná. En 1859, Buenos Aires fue derrotado por las armas y
tuvo que integrarse en la confederación.
En 1860, el presidente confederal, Santiago Derqui, no acepto a los diputados elegidos en Buenos Aires y
volvió la guerra. Las tropas de la provincia, dirigidas por Mitre consiguieron triunfar en la batalla de Pavon de
1861. Derqui dimitió y Mitre se hizo cargo del poder. Este aceptó la constitución de 1853, y en octubre de
1862 fue elegido presidente. Esta considerado el primer presidente de la república. Durante su administración
(1862− 1868) hubo grandes avances para convertirse en un estado− nación único con un régimen federal.
Tuvieron un auge económico que necesitaba la colaboración entre las tierras del interior y Buenos Aires.
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Mitre creo un sistema jurídico de carácter nacional, un sistema fiscal único, un nuevo ejercito nacional y un
banco de crédito nacional. Se amplió la red ferroviaria y se fomentó la exportación de lana. La guerra contra
Paraguay contribuyo a fomentar el proceso unificador. La resistencia contra la unificación fue encabezada por
algunos caudillos de las provincias del interior. El ultimo gran caudillo fue Lopez Jordán de Entre Ríos,
derrotado en 1874.
Mitre fue sustituido por Domingo Faustino Sarmiento y por Nicolás Avellaneda que culminaron la obra
iniciada en 1862. En 1874 y 1880 fracasaron dos levantamientos militares de Buenos Aires que consideraban
que su preeminencia en el seno de la república tenia que ser mayor. En 1880 se solución el problema de
encajar a Buenos Aires. La ciudad fue separada de la provincia y elegida capital federal y se fundo La Plata
como capital provincial de Buenos Aires. Fueron suprimidas las milicias de las provincias. Finalizó así el
periodo denominado de organización nacional.
Las luchas entre unitarios y federales también fueron importantes en México. En 1824 se dotó de una
constitución federal. El sistema federal fue derogado cuando triunfaron los centralistas, entre 1835 y 1841, y
de nuevo entre 1844 y 1846. Los centralistas no resolvieron ninguno de los grandes problemas del país y
provocaron el crecimiento del separatismo en algunas regiones. La constitución de 1857 consagró
definitivamente el federalismo de los estados unidos mexicanos.
En Brasil inicialmente se optó por una forma unitaria con la constitución centralista de 1824. Esto provoco
revueltas federalistas en los años 20 en el norte del país. Se multiplicaron en los años 30. En 1834 se tuvo que
modificar la constitución para dar autogobierno a las provincias. Solo en 1891, con la caída del imperio, Brasil
optó por un sistema federal, la república federativa de Brasil. Aun así era un federalismo moderado, con
sentido unitario, donde los estados no tenían legislación propia.
La configuración de Venezuela favorecía el surtimiento de tendencias federalistas. En 1811 tenían
constitución federal. A partir de 1830, el federalismo fue propugnado por los liberales. Entre 1859 y 1863 el
país padeció la guerra federal que ganaron loa liberales federales. En 1864, una nueva constitución estableció
un régimen federal para los estados unidos de Venezuela, denominación que se mantuvo hasta 1953.
La república de Nueva Granada tenia en 1811 una constitución federal. Después las luchas entre unitarios y
federales tuvieron mucha importancia. En 1853, la primera constitución liberal tuvo un carácter federal. La
constitución conservadora de 1858 mantuvo este sistema bajo el nombre de confederación Granadina.
También fue federal la constitución de los estados unidos de Colombia (1863) que fue sustituida en 1886 por
una constitución unitaria. También tuvieron constituciones federales las provincias unidas de América Central
(1824) y la confederación Peruanoboliviana (1837).
Las tendencias unitarias fueron predominantes en Perú, Bolivia, Chile y los estados de dimensiones medianas
o pequeñas. Ecuador tuvo una efímera constitución federal y Chile un breve periodo federal entre 1825 y
1829. En Uruguay los blancos eran más proclives al federalismo. Algunos estados adoptaron formulas a
medio camino entre el federalismo y el unitarismo, como la constitución peruana de 1828, la venezolana de
1830 y la de El Salvador de 1841.
Las diferencias entre conservadores y liberales, es que los primeros tenían el apoyo de los terratenientes,
clérigos y militares. Eran defensores del orden, autoritarios y querían un sufragio restringido, el
proteccionismo económico y la instauración de monarquías constitucionales. Los segundos eran defensores de
las libertades individuales, del sufragio universal, del libre cambio y de la república. La postura ante la iglesia
era lo que más les diferenciaba. Los primeros defendieron los privilegios de esta porque consideraban que era
un bastión de defensa del orden social. Los segundos querían limitar su poder, desamortizar sus bienes y
expulsar a las ordenes religiosas, en especial a los jesuitas.Los ideales liberales se fueron imponiendo poco a
poco.
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Mexico.La caída de Antonio Lopez de Santa Anna (1855) inauguro una nueva época política que
transformaría el país. El nuevo gobierno liberal inició transformaciones conocidas como La Reforma. En 1855
se promulgó la ley Juárez, por el ministro Benito Juárez. Esta ley suprimía algunos tribunales y limitaba los de
la iglesia y ejercito. La ley Lerdo del ministro Lerdo de Tejada desamortizaba las fincas rústicas y urbanas
propiedad de corporaciones civiles y religiosas. Hacia falta desarmar el poder teocrático y consolidar las
instituciones democráticas. La constitución de 1857 reconoció numerosas libertades como la de la imprenta,
opinión, enseñanza, comercio y conciencia. Provocó la oposición de la iglesia. En 1858 se produjo un
pronunciamiento reaccionario. El presidente, Ignacio de Comonfort dimitió y nombro para sucederlo a Benito
Juárez. Empezó entonces la guerra entre conservadores y liberales. Juárez promulgó leyes que separaban la
iglesia del estado, secularizaban la sociedad mexicana y suponían la emancipación de la república de la tutela
a la cual había sido sometida por parte de la iglesia. En 1861 triunfaron los liberales, pero poco después se
produjo la inferencia francesa que tuvo el apoyo de los sectores más reaccionarios. En 1867 Juárez derrotó a
sus enemigos y empezó el periodo de la República Restaurada. Una minoría ilustrada y liberal impulso la
reorganización del estado y emprendió medidas positivas como el esfuerzo educativo, que hizo obligatorias
las primeras letras.
Juárez ocupó la presidencia hasta su muerte (1872). Le sucedió Lerdo de Tejada, que siguió la política
constitucional y liberal.
En 1822 Brasil devino independiente bajo una formula monárquica (el imperio) y sin transformaciones
sociales de importancia. La constitución de 1824 estableció una monarquía constitucional donde solo tenían
derecho a voto las personas con ocupación y bienes de fortuna. La mayoría de la población era esclava. En
1846 todavía se restringió mas el voto. Bajo el reinado de Pedro II se alternaron en el poder conservadores y
liberales. La caída del imperio (1889) se debió a una conjunción de intereses entre los hacendados, molestos
por la supresión de la esclavitud, y los militares, influidos por las ideas republicanos y federalistas. La
constitución republicana federal de 1891 ampliaba el sufragio y separaba la iglesia del estado.
Guatemala. El régimen conservador del jefe mestizo Rafael Carrera dominó entre 1838 y 1865. Tuvo el apoyo
de las oligarquías terrateniente y comercial y de las masas indias. En los años 70, las nuevas condiciones
económicas y los inicios de la hegemonía de EEUU favorecieron el triunfo del liberalismo en Guatemala,
representado por Justo Rufino Barrios.
En el resto de América Central, la hegemonía de los conservadores implicó la continuidad de las estructuras
coloniales, especialmente en Nicaragua y Honduras. En el Salvador el reformismo liberal iniciado por Rafael
Zaldívar perjudicó a los campesinos al eliminar las tierras comunales. En Costa Rica el reformismo liberal fue
más gradual y consensuado. En 1871 esta república oligárquica relativamente estable se doto de una
constitución liberal.
En Venezuela, donde predominaban los caudillos militares, inicialmente gobernó la nueva república el
conservador Jose Antonio Paez. En 1846− 1848 los liberales apoyaron a los hermanos Jose Tadeo y Jose
Gregorio Monagas, que ocuparon el poder hasta 1858. A partir de aquí, liberales y conservadores serian
conocidos como amarillos y azules respectivamente. Los liberales eran federalistas y los conservadores
unitarios. Los liberales realizaron la constitución de 1864, donde se reconocen muchas libertades publicas y
privadas y se prohibe la esclavitud. En 1870, el caudillo liberal, Antonio Guzmán Blanco acabo con el
gobierno conservador.
En Nueva Granada, Fco de Paula Santander y los presidentes que lo sucedieron establecieron una república
oligárquica conservadora. En 1849, un malestar económico fue canalizado por los liberales que alcanzaron el
poder con Jose Hilario Lopez. Desde aquí y hasta 1884 se abrió un periodo de luchas entre conservadores y
liberales. Predominaban los liberales que consiguieron promulgar las constituciones de 1853 y 1863. Esta fue
la que llamó Colombia a la república y es una de las más liberales de Hispanoamerica.
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En la república de Ecuador desde 1835 el predominio conservador estuvo latente. Primero dominaron con
Juan Jose Flores y después con Gabriel García Moreno (1859− 1875), que era autoritario y clerical a ultranza
y reprimió con dureza a los liberales. Pero favoreció un crecimiento económico y controló las tendencias
militaristas. Hasta 1895 no triunfó una revolución liberal en Ecuador.
En Chile, los conservadores predominaron entre 1830 y 1860, liderados por Diego Portales que organizo un
estado autoritario con un fuerte ejecutivo. Los liberales a partir de 1856 se orientaron hacia el anticlericalismo.
También fueron duras las luchas entre colorados blancos en la república oriental del Uruguay. En 1870 los
liberales consiguieron ocupar el poder que mantendrán hasta 1958.
En Paraguay tras la guerra, predomina el partido colorado republicano, claramente conservador, que tendrá el
poder hasta 1904.
2.1.3 El Caudillismo
En el contexto político latinoamericano postindependiente, marcado por las dificultades expuestas para
generar nuevas formas de gobierno, emergió con fuerza de ejercicio personalista del poder, conocida como
caudillismo. Aparece tras la independencia tanto por las crisis de legitimidad abierta desde 1808, como por el
proceso de desinstitucionalización y reinstitucionalización posterior, en un marco en el que la disolución del
orden civil provocada por la guerra fue amplia. El caudillismo tiene que ser entendido como un efecto de la
fractura institucional de la colonia y de la guerra, y tiene que ser considerado como una expresión del
pluralismo político espontaneo y estructurado como un sistema de supraordinacion y subordinación piramidal,
sostenido a través de cadenas de lealtades personales.
Las condiciones necesarias para la emergencia del caudillo no se dieron hasta el hundimiento del imperio
colonial español. Los caudillos aparecieron en casi todas las repúblicas, entendiendo por tales a cualquier tipo
de lideres preeminentes entre 1810 y 1870. La mayoría de ellos eran lideres militares con renombre adquirido
en la guerra de independencia.
Hay una gran correspondencia entre el poder del caudillo y el dictatorial. Incluso algunos de los libertadores
actuaron en esta línea. El dictador estaba considerado una especie de protector del pueblo contra las
tendencias caóticas o los intereses desestabilizadores de la sociedad.
En determinadas circunstancias los términos caudillo y dictador, resultaban intercambiables, refiriéndose
ambas a un dirigente absoluto que ejerce un poder personal. Con el matiz de que el poder dictatorial goza de
un carácter institucional, cosa que no tiene el caudillo. El caudillo se refiere a un jefe local, mientras que
dictador es nacional.
El caudillismo encontró su máximo esplendor en las fronteras localistas. Entre el caudillo y sus partidarios
existen lazos de lealtad, se fundamentan en el compadrazgo. Los 3 rasgos del caudillismo son: una base
económica, una implantación social y un proyecto político.
Las alianzas individuales se intensificaran y ganaran complejidad hasta conformar una estructura piramidal,
en la que los patronos se convierten en clientes de otros patronos, hasta llegar a la cúspide: el superpatrón.
El caudillo ascendía al poder por métodos violentos, de ahí que la legitimidad de su poder pudiese ser
cuestionada, y pudiese ser derribado por otro caudillo.
Protegían los recursos nacionales, la tierra y los cargos, ya que en ellos basaban su poder. Para obtener
seguidores prometían tierra. Esto retrasaba la construccion de un estado.
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2.2 América del Norte
Las presidencias presidenciales de Washington y Adams se cerraron con beneficios para el nuevo Estado,
visibles en la gestión de los problemas económicos y monetarios y en el manejo político de las tensiones
creadas alrededor de la lectura de la constitución de 1787 y de la política exterior.
Los programas de organización fiscal y de promoción industrial de Hamilton permitieron mejorar la situación
económica y restaurar el crédito publico, aunque se debieron sofocar las primeras sublevaciones contra los
impuestos al consumo.
La revolución Francesa hizo ver dos bandos en el segundo gobierno de Washington. Los republicanos
simpatizaban con los republicanos franceses, al identificar sus ideales con lo que se había defendido en el
origen de EEUU, y exigían una actitud mas firme ante Gran Bretaña. El presidente Adams y los federalistas se
identificaban con los ingleses y aprovecharon la guerra para aumentar los impuestos y endurecer las
condiciones de la estancia de extranjeros. Esta división facilitó la victoria de Jefferson en las elecciones
presidenciales de 1800. Por primera vez la oposición accedía al poder. El republicanismo de Jefferson tuvo
que enfrentarse al presidente del Tribunal Supremo entre 1801 y 1835, Marshall, proclive a reconocer los
poderes implícitos del gobierno federal frente a las competencias de los estados. Abolió algunos impuestos de
consumo, redujo gastos de militares, y descendió la deuda publica.
La compra de Louisiana en 1803 hizo que Jefferson recurriera a los poderes implícitos, al pedir un aumento
extraordinario del gasto y la justificación de una aparente extralimitación federal de sus atribuciones
constitucionales: se ponía en duda que fuera posible la compra de territorio por gobierno federal y que pudiera
conceder la ciudadanía a sus habitantes. Las contradicciones se superaron con la aprobación por el senado del
Acuerdo de Compra. Con el se fortaleció el poder de los republicanos y se despertaron en su contra veleidades
secesionistas en Nueva York y Nueva Inglaterra.
La guerra contra Gran Bretaña, declarada por el sucesor en la presidencia, Madison, en 1812, resucitó el
peligro de ruptura en la Unión, latente en los estados del norte, que incluso en época de guerra mantuvieron
relaciones comerciales y financieras con el enemigo. La convención de Hartford se reunió en 1814 con los
estados de Nueva Inglaterra para ratificar el derecho de anulación y proponer enmiendas constitucionales. El
fin de la guerra impidió que se cumplieran estas demandas, que fue seguido de un desarrollo industrial de
Nueva Inglaterra, aprovechando las políticas arancelarias proteccionistas desplegadas por el ya presidente
Monroe en 1816 y que formaron parte del nacionalismo conocido como la Segunda guerra de independencia.
Fue Monroe quien puso de moda su doctrina en la que dice que el continente americano no puede quedar
sujeto a nuevas ocupaciones coloniales, y que cualquier intento en esa dirección será considerado peligroso
para la paz y la libertad de EEUU.
La situación europea condicionó al gobierno. La Santa Alianza había logrado éxitos para la contrarrevolución
en Nápoles y en España, despertando en Gran Bretaña y EEUU recelos ante la posible actuación de la
coalición en América con la pretensión de que España recuperase sus antiguas colonias. EEUU hizo saber
ante esto que cualquier intromisión contra sus hermanos del sur no seria vista con indiferencia.
En Europa no se hizo caso a este comentario, aun no se pensaba que EEUU fuera a tener el peso que ahora
tiene.
Al concluir la guerra civil norteamericana, nuevas posibilidades se abrieron a EEUU, en el subcontinente
americano, y la doctrina Monroe se revitalizo con varios corolarios. Cuando en la década de los 60 del s XIX
se hizo real la recuperación colonial en América, sin violencia y como resultado de la petición de protección
hecha a potencias europeas por gobiernos latinoamericanos impotentes ante el caos y el desorden, EEUU
reacciono. La República Dominicana ofreció el protectorado a España en 1855 y en 1861. El fracaso
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económico y militar de la reintegración fue reconocido por España que abandono la isla y reconoció su
independencia en 1865. El presidente Grant emitió, en 1870, su corolario a la doctrina Monroe, estableciendo
el principio de no traspaso, por el que EEUU establecía que ninguna nación americana, podía someterse a
potencia europea.
Será a principios del XX cuando el expansionismo norteamericano en el subcontinente se concrete, sobretodo
con los corolarios de Roosevelt y Lodge.
Los problemas internos de EEUU a partir de los años 30 del XIX fueron la profundización en el sistema
democrático y el enfrentamiento entre el sur agrícola y el norte industrial. Esto unido a la conquista del oeste y
la derrota de los indios y la esclavitud.
En 1829 llego a la presidencia Jackson que simboliza el fin de la hegemonía de las elites del este. Fue el jefe
del nuevo Partido Demócrata, que surgió en 1832 de una escisión del Partido Republicano Demócrata. Con el
se produjo una popularización y democratización de la vida política, que dejo de estar en manos de una
minoría ilustrada. Se cambio el sistema de nominación de los candidatos a la presidencia y se sustituyo el
predominio de los notables en la administración por la presencia de los políticos del bando ganador en las
elecciones. Jackson dio medidas a favor de los pequeños granjeros libres.
Tras el vinieron Van Buren, Harrison, Tyler, Polk, Taylor, Fillmore y Buchanan.
En 1820 con el compromiso de Missouri, se admitió la incorporación de este territorio como estado esclavista
a cambio de la prohibición de la esclavitud al norte del paralelo 36º. Después los sudistas comprendieron que
fue un error, puesto que al norte del paralelo surgieron nuevos estados mientras que en el sur solo apareció
uno, Arkansas. En 1845 se admitió a Texas como estado esclavista y en 1850 se llego a un acuerdo sobre los
territorios conquistados en México.
En los años 40 y 50, la oposición norte, sur provoco la fragmentación de iglesias y partidos. El Whig
desapareció. En 18545 apareció en el norte el partido republicano, agrupando a antiguos whigs, demócratas
disidentes y seguidores de partidos minoritarios.
En 1860 Lincoln llegó a la presidencia. Aunque prometio que no se metería en la esclavitud en los estados en
los que ya existía, el sur considero su elección una derrota. Entre diciembre de 1860 y febrero de 1861
proclamaron su secesión: Carolina del sur, Georgia, Alabama, Florida, Mississippi, Louisiana y Texas, y se
unieron para crear una nueva entidad, la confederación de Estados de América, con Jefferson Davis como
presidente y Richmond por capital. Lincoln rechazó la postura. Virginia, Carolina del norte, Tennessee y
Arkansas también optaron por la secesión. En abril de 1861 empezó la guerra. El norte tenia ventaja en
recursos humanos y materiales. Los sudistas comenzaron ganando, pero la batalla de Gettysburg le dio la
vuelta a la historia.(abril de 1865).
En 1863 Lincoln proclamaba la emancipación de los esclavos de los estados rebeldes y en 1865 se aprobó una
enmienda a la constitución contraria a la esclavitud.
La victoria del norte implico que EEUU se consolidara como una nación y que desapareciera la esclavitud.
Lincoln (asesinado en 1865) fue sucedido por Johnson que pretendía una reconstrucción moderada del sur.
Los republicanos radicales reaccionaron ante esta situación y ganaron los comicios legislativos de 1866. Esto
provoco un enfrentamiento entre el presidente y el congreso. Fue este el que se impuso. Se prohibió el
ejercicio de funciones publicas a los antiguos dirigentes del sur y solo se permitió la reincorporación de sus
estados cuando aceptaran la plena concesión de la ciudadanía a los negros. El sur fue dividido en 5 distritos
militares gobernados por generales de la Unión. Bajo la presión de las tropas, entre 1868 y 1871, todos los
estados del sur aceptaron las condiciones y fueron admitidos.
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Le siguió el presidente Grant que también recurrió a lo militar para los problemas del sur. Así, en 1871,
desarticulo el Ku Klux Klan.
Los antiguos esclavos no se convirtieron en dueños de tierras, sino que pasaron a ser medieros. En 1868 y
1870 dos nuevas enmiendas extendieron la plena ciudadanía a los negros y garantizaron sus derechos civiles.
En el sur, cuando desapareció la protección del norte, su situación empeoro. Los gobiernos estatales
demócratas que ocuparon el poder a partir de 1877 promovieron una política de segregación racial. Los negros
fueron privados del derecho al voto y de muchos derechos civiles.
2.3 Las guerras de frontera
Fueron otra de las consecuencia de las emancipaciones. Los nuevos estados debían delimitar su territorio
nacional, y en poco tiempo los puntos de conflicto entre los nuevos estados fueron las fronteras con los piases
vecinos.
Las guerras más relevantes fueron la de México contra EEUU (1846− 1848); guerra de la Triple Alianza, de
Paraguay contra Brasil, Argentina y Uruguay (1865− 1870) y la guerra del Pacifico o Salitrera de Perú y
Bolivia contra Chile (1879− 1883).
La guerra de México contra EEUU se origino en el separatismo Texano y en la política norteamericana de
expansión territorial. Texas era un estado americano pero con mucha inmigración norteamericana, quienes en
1835 no aceptaron al gobierno centralista de México. En marzo de 1836, declararon la independencia de
Texas. El presidente Santa Anna los venció en el Alamo, pero los texanos le vencieron y le apresaron en San
Jacinto. Fue liberado porque ordenó el cese de las hostilidades y que el ejercito mexicano abandonara Texas.
En 1845 EEUU acepto a Texas como estado de la Unión y se preparo para la guerra. Washington quería la
frontera en río Grande, México la quería en río Nueces. El 13 de mayo de 1846 EEUU declaro la guerra a
México.
Hubo 3 frentes de batalla. El del nordeste donde el norteamericano Taylor entro en Monterrey el 16 de sep de
1846. Santa Anna detuvo las tropas de Taylor en enero de 1847 en la batalla de Buena Vista. En el frente
noroeste el norteamericano Kearny conquistó Santa Fe y anexionó Nuevo México. En California los colonos,
encabezados por Freemont se rebelaron y ayudaron a que Kearny les conquistara en 1847. El 3º frente de
batalla fue el camino hacia la capital mexicana, que empezó cuando las tropas de Scott desembarcaron en
Veracruz el 9 de febrero de 1847. Scott venció a Santa Anna en Cerro Gordo el 12 y 17 de abril y en
Churubusco el 20 de agosto. Scott entró en ciudad de México el 14 de sep de 1847. La guerra acabó con la
firma el 2− 2− 1848 del tratado de Guadalupe Hidalgo, por el cual la frontera entre Texas y México se situó
en el río Grande y EEUU se quedó con California y Nuevo México a cambio de la deuda mexicana.
La guerra de La Triple Alianza se centró en la cuenca alta del río de la plata y del Paraná, donde tenían
intereses los argentinos, paraguayos y brasileños.
La guerra empezó por un problema político. En Uruguay, los brasileños apoyaban a los liberales y los
paraguayos a los conservadores. En 1864, las tropas brasileñas invadieron Uruguay para darle la espalda al
candidato conservador Venancio Flores y los argentinos les apoyaron. El presidente paraguayo, Solano López,
entre diciembre de 1864 y enero de 1865 invadió Mato Grosso en represalia y pidió permiso a Argentina para
que sus tropas invadieran Río grande do Sul por el territorio de Corrientes. Los argentinos se negaron Solano
López les declaro la guerra e invadió Corrientes. Brasil, Argentina y Uruguay habían firmado aquel mes de
mayo una triple alianza contra la invasión paraguaya y Mitre fue nombrado general jefe de las tropas aliadas.
La guerra (1865− 1870) acabó cuando murió Solano López en 1870 en Cerro Corá el 1 de mayo. Solano
López había intentado pactar una paz con Mitre, pero este se negó. La guerra fue un repliegue continuado de
los paraguayos.
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Las tropas aliadas ocuparon Paraguay, le dieron la constitución de 1870 y les dieron un sistema nuevo de
partidos políticos, dividido entre los probrasileños, los proargentinos y los nacionalistas. Los brasileños se
quedaron las tierras al norte del río Apa en 1872 y ocuparon Uruguay hasta 1876. El territorio entre los ríos
Pilcomayo, Paraguay y Verde fue sometido al arbitraje de EEUU que en 1878 lo adjudico a Paraguay, y cedió
a Argentina las tierras al sur del Pilcomayo y una parte de las situadas entre el Uruguay y el Iguazú.
La guerra del Pacífico fue por el desierto de Atacama. Allí los chilenos tenían interés por la explotación del
salitre de las zonas jurisdiccionalmente bolivianas y peruanas. En 1873, Perú y Bolivia habían firmado un
tratado de defensa mutua. En 1879, Bolivia violó el tratado de frontera con Chile. Chile como represalia
ocupó la zona costera de Antofagasta el 14−2−1879. Después pidió la neutralidad de Perú, pero el tratado
salió a la luz y Chile le declaró la guerra a Perú. El 26−5−1880 el ejército chileno venció al combinado de
peruanos y bolivianos. Bolivia se retiró de la guerra y los chilenos vencieron al ejercito peruano en Arica el 7
de junio. El gobierno peruano organizó un nuevo ejercito con los reservistas que fue derrotado en la defensa
de Lima el 15−1−1881 y el día 17 los chilenos ocupaban la capital. Los enfrentamientos continuaron dos años
más como guerra de guerrillas en la sierra peruana, hasta que una facción de la guerrilla peruana reconoció la
derrota y firmó el tratado de Ancón el 20−10−1883. Perú cedió a Chile la provincia de Tarapacá para siempre,
y Tacna y Arica por 10 años, tras los cuales, un plebiscito decidiría la nacionalidad. La paz con Bolivia no
llegó hasta 1904, pero el 4−4−1884 firmaron una tregua en Valparaíso.
2.4 El problema de la esclavitud
Los colonizadores europeos sufrieron una carencia de mano de obra en las explotaciones agrícolas y mineras.
Los indios eran pocos y no se adaptaban a este tipo de trabajos. La importación de esclavos africanos
solucionó este problema.
Los esclavos africanos, sufrían una terrible explotación y un proceso consciente de desarraigo cultural.
2.4.1. Las plantaciones de las Antillas
Las Antillas eran el principal centro de producción de azúcar y el crecimiento de los esclavos fue paralelo al
desarrollo de la industria y del comercio del producto. Los ingleses y los franceses llenaron sus colonias de
esclavos negros para poder explotar sus plantaciones. La población negra, duplicaba a la blanca: Jamaica,
Guadalupe y Martinica, son ejemplo de esto. También había mulatos, fruto de las uniones entre los
hacendados blancos y las esclavas negras. Estos mulatos eran libres, y a veces tenían plantaciones. Los
blancos se empeñaron en que fueran ciudadanos de segunda categoría, promulgando leyes discriminatorias.
Con la revolución francesa, fueron los mulatos los primeros que se alzaron.
Fue la revuelta de los esclavos (agosto de 1791) la que marcó la destrucción de la sacarocracia de Saint
Domingue y el surgimiento del Haití negro. El triunfo de los esclavos provocó una conmoción en las
sociedades esclavistas del continente americano. Se extendió el miedo a la aparición de nuevas revueltas que
pudieran seguir el modelo haitiano.
Los esclavos trabajaban de 17 a 20 horas diarias los 7 días de la semana. Un reglamento de 1843 que fijaba la
jornada laboral en 16 horas, solía no ser respetado.
En Cuba el sistema esclavista era muy rentable, permitió un rápido enriquecimiento. Allí, se ha definido a la
sociedad esclavista como una sociedad clasista− estamental. Los estamentos eran: blancos, libres de color y
esclavos. Entre los esclavos diferenciamos entre los bozales, los criollos y los rellollos.
2.4.2. La esclavitud en los estados meridionales de EEUU
En los estados del sur de EEUU también se desarrolló una economía basada en las grandes plantaciones que
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usaban mano de obra esclava. Esta economía esclavista era muy eficiente, el esclavo trabajaba más que el
campesino blanco. La principal fuente de reposición de los esclavos era el crecimiento natural. Existieron
zonas periféricas, donde blancos se dedicaban a criar negros para venderlos.
Hacia 1820, los estados esclavistas, eran Virginia, Maryland, Delaware, Carolina del norte, Carolina del sur,
Georgia, Tennesse, Kentucky, Alabama, Mississippi, Lousiana y Missouri. Florida y Arkansas también
estaban abiertos a la esclavitud. Una minoría de hacendados concentraba a la mayoría de esclavos. Sólo el
10% de los esclavos vivía en las ciudades encargándose del servicio doméstico y trabajando en la industria.
Trabajaban mientras había luz, e incluso algunas horas nocturnas. Utilizaban látigo, aunque existieron casos
paternalista.
En el territorio de EEUU no se dieron grandes sublevaciones, ya que las posibilidades de éxito eran mínimas.
La única resistencia era ser ineficaz. Los robos eran una plaga, y las fugas constantes.
Se dieron oleadas de revueltas y conspiraciones entre 1790−1802, 1819−1823, 1829−1832, 1850−1860. El
miedo de revueltas y conspiraciones era constante.
2.4.3 La esclavitud en la América continental española y en Brasil
Brasil conoció un gran desarrollo en los s XVIII y XIX gracias a las plantaciones y al uso de la esclavitud.
Cultivaban algodón, caña, azúcar, y trabajaban la minería.
La llegada de tantos esclavos negros provocó un cambio en la composición de la población de Brasil.
También había muchos mulatos. En 1872 el 60% de los brasileños era de color.
En ninguna de las colonias continentales españolas la esclavitud alcanzó la importancia que tuvo en las
Antillas.
Durante la segunda mitad del XVIII se incrementó la llegada de esclavos sobretodo en Venezuela y en el Río
de la Plata. En México y Guatemala sólo hubo una minoría de esclavos. En el virreinato de Nueva Granada
fueron más numerosos. En Perú, se concentraban en las plantaciones de la costa.
En toda la zona hubo movimientos de resistencia, aunque no pusieron en peligro el sistema colonial. Hubo
muchas huidas, convirtiéndose en cimarrones (negros que viven en libertad fuera de la ley).
La revolución de Haití les dio fuerzas y entre 1807 y 1835 se dieron sublevaciones en Bahía (Brasil), de
esclavos musulmanes. En Jamaica también las hubo, la más importante fue la protagonizada por Sam Sharpe
en 1832. En Cuba en 1844 se descubrió la conspiración de la Escalera que originó una brutal represión.
2.4.4 La abolición de la esclavitud
El primer lugar donde se abolió la esclavitud fue Saint Domingue, afectada por la revolución francesa. L
revuelta de los esclavos de 1791 inicio un periodo de luchas. Estos tuvieron el apoyo de los españoles de Sto.
Domingo, mientras que los mulatos y blancos, solicitaron el británico. Entonces el comisionado francés
Sonthonax por miedo a perder la colonia, abolió la esclavitud (abril de 1793). El líder negro Toussaint−
Louverture aceptó colaborar con Francia. Expulsó a los españoles y a los británicos y gobernó en nombre de
Francia. Intento que los esclavos trabajaran en las plantaciones como asalariados. Napoleón en 1802
desembarcó en la isla y restableció la esclavitud. Los franceses fueron derrotados y los antiguos esclavos
proclamaron la independencia de Haití en 1804. La venganza de los negros contra los blancos fue tremenda.
Las independencias favorecieron la abolición, aunque en su totalidad fueron tardías. Los dirigentes más
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progresistas si se manifestaban a su favor: Bolívar, San Martín, e incluso liberaron a los que eran de su
propiedad. Los realistas también liberaron a los que lucharon en sus filas. En México los precursores de la
independencia, Hidalgo y Morelos prohibieron la esclavitud en 1810, pero fueron derrotados por los realistas.
Fueron los estados hispanoamericanos con menos esclavos los primeros en emanciparlos: las provincias
unidas del río de la plata(1853), Chile (1823), las provincias unidas de América Central (1824) y México
(1829).
La prohibición del trafico y el aumento del trabajo asalariado facilitaron la abolición. Colombia la suprimió en
1849, Ecuador en 1852, y Venezuela y Perú en 1854. Bolivia y Paraguay lo hicieron en 1841. Paraguay lo
hizo en 1870, fue el ultimo.
El movimiento abolicionista arraigó mucho en Gran Bretaña. En 1807, el Parlamento prohibió el trafico de
esclavos en los territorios británicos. También lo hicieron Dinamarca, Holanda y Francia. En 1815, Londres
consiguió en el Congreso de Viena que todos los estados europeos renunciaran al trafico de esclavos. En 1834
se abolió la esclavitud en las Antillas británicas, pero los esclavos pagaban su libertad con 6 años de trabajo
gratuito. En 1838 se dio la emancipación total.
En los años 30 del XIX se incrementó el movimiento abolicionista norteamericano. En 1817 se fundó la
American Colonization Society que pretendía liberar a los negros y devolverlos a Africa. El regreso era poco
deseado por los esclavos, que pedían quedarse allí. En 1831 se creó The Liberation, uno de los órganos más
importantes del abolicionismo.
En el sur, seguían defendiendo ardientemente la esclavitud. Incluso la iglesia se dividió en dos: la metodista y
la anabaptista.
La incorporación de los territorios quitados a México en 1848 crispó la polémica entre esclavistas y
antiesclavistas. En 1850 se admitió a California como estado libre y se abolía la esclavitud en Columbia. A
cambio en Utah y Nuevo México habría esclavitud y todos los estados tendrían que cumplir la ley sobre
esclavos fugitivos.
Pese a esto, la tensión siguió. En 1854, nació el partido republicano en el norte, partidario de parar la
esclavitud. El triunfo de Lincoln en 1860 causó la secesión de los estados del sur. La necesidad de mantener la
Unión comenzó la guerra. Estados esclavistas como Delaware, Maryland, Kentucky, Missouri y parte de
Virginia siguieron fieles a la Unión. En enero de 1863, Lincoln proclamó la emancipación de los esclavos de
los estados en rebeldía. En enero de 1865 se aprobó la enmienda XIII que suprimía la esclavitud. En abril se
retiraban los confederados.
La guerra de los 10 años (1868−1878) aceleró la crisis esclavista. En 1870, el gobierno español promulgó la
ley de los vientres libres, porque daba la libertad a los recién nacidos. También se daba la libertad a los que
luchaban en el bando español. En 1870 Cuba proclamó la emancipación total de los esclavos. El gobierno
español eliminó la segregación de las escuelas en 1879, en el tren y en sitios públicos en 1880 y en el teatro en
1885.
Los esclavos podían quedarse como asalariados en la plantación o irse a la ciudad y formar parte del
lumpenproletariado.
Puerto Rico, la abolición fue más temprana en virtud de una ley española de marzo de 1873.
Gran Bretaña presionó a Brasil para que aboliera el trafico de esclavos. En 1815−1817 se suprimió el
comercio en el norte de Ecuador. En 1826 Brasil admitió eliminar el trafico en tres años. Pese a esto, el trafico
continuó e incluso se intensificó. La presión de Gran Bretaña aumentó y en 1850 se promulgó una ley que
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prohibió totalmente el trafico de esclavos.
En 1865, se plantea seriamente la abolición, la esclavitud ya no es rentable, resulta muy caro por la
prohibición del trafico y el escaso crecimiento natural. En 1871 se declararon libres a los hijos de esclavos. En
1885 se libero a los esclavos mayores de 60 años. En 1888 se declaró la emancipación total.
2.5 La cuestión indígena
2.5.1 El peso del mundo indígena
Los indios representaban el 40% de la población y los mestizos el 20%. Las zonas donde eran más numerosos
eran México, Guatemala, Perú y Paraguay. En la zona de portugueses, anglosajones y franceses, los nativos
eran menos comunes y el mestizaje muy poco frecuente.
Los indígenas que no estaban bajo control colonial dominaban anchas extensiones de territorio. La ocupación
real de los europeos era periférica, aunque en el XVIII se empezó a avanzar en zonas como el norte de México
o el Mississippi.
El numero total de indios iba en descenso debido a las epidemias y a las luchas con los blancos.
Los colonos ingleses fueron ocupando las tierras de los indios en forma de parcelas pequeñas. Estas eran
cultivadas por ellos mismos de forma individual y expulsaban o eliminaban a los indígenas. Por esto,
prácticamente no hubo indios sometidos en las trece colonias. A veces, se les reconoció una cierta soberanía y
se firmaban tratados con ellos.
Los colonos españoles conquistaron tierras densamente pobladas y se las repartieron en enormes latifundios.
Los indios eran la mano de obra que permitía el enriquecimiento de blancos y criollos. Los indígenas tenían
que pagar un tributo y servir de mano de obra forzada, especialmente en la minería.
La integración laboral de los indígenas también se realizaba con el trabajo libre. En la minería y en el campo
existió el peonaje, que consistía en que los campesinos indígenas alquilaban una parcela de una hacienda y la
cultivaban a cambio de pagar una renta trabajando en esta gran propiedad.
Las autoridades españolas desarrollaron un cierto proteccionismo hacia los indios. Habían eliminado su
lengua, su religión y su cultura pero intentaban la mayor igualdad posible. Los indios constituyeron la
República de los Indios, un régimen político diferenciado. Los miembros de las diversas naciones indias eran
agrupados en pueblos donde sólo residían algunos españoles autorizados. La máxima autoridad era un
gobernador español, llamado corregidor o alcalde mayor. La política de aislamiento no fue rígida, y en las
ciudades de españoles podíamos ver barrios de indios, llamados cercados.
Esta situación fue posible por la colaboración de las noblezas indígenas, los caciques y la iglesia.
2.5.2 EEUU y la cuestión indígena
EEUU siguió la política británica, pero un hubo un endurecimiento en las relaciones con los indios, ya que les
quitaron su territorio. En 1826 se creó el Bureau of Indian Affairs que debía encargarse de la cuestión india y
conciliar a los amerindios y a los colonos. Pero no funcionó. En 1830 la Removal Act expulsó a los indios al
oeste del Mississippi. A partir de 1831 se reconoció en ocasiones a las naciones indias el estatuto de naciones
domesticas dependientes en estado de tutela. No tenían soberanía pero sí, un cierto autogobierno.
En 1849, los indios fueron recluidos en reservas. A medida que avanzaban los colonos, aumentaban las
reservas. El ejercito vigilaba sus fronteras. Las condiciones de vida provocaron una mortalidad altísima. El
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territorio de las reservas fue menguando con excusas varias.
En 1867 se creó el territorio indio (Oklahoma). Desde el principio sufrieron incursiones de cazadores blancos.
Fue suprimido en 1889. En 1907 se constituyó como estado.
En los años 90 derrotada la resistencia india, se puso en marcha una política de desindianización, que consistía
en escolarizar a los niños para occidentarizarlos y en convertir a los indios en pequeños propietarios agrícolas.
El General Allotment Act de 1887 permitió que se concedieran asignaciones individuales de tierras en casi
todas las reservas. En 1898, la Curtis Act puso fin a la propiedad tribal india.
Los indios eran considerados seres humanos diferentes, eran bárbaros.
2.5.3 Los nuevos estados iberoamericanos y la cuestión indígena
Las independencias no ayudaron a los indios. Los que vivían en zonas de europeos y eran numeroso tuvieron
que hacer frente a un proceso de desposesión de sus tierras comunales. Se quería incorporar a los indios a la
vida nacional, para esto los indios tenían que abandonarlo todo.
Los únicos independentistas que intentaron una cierta alianza con las poblaciones indias o mestizas, fueron
derrotados. Es el caso de Hidalgo, en México, que proponía la entrega de tierras de cultivo a los mestizos para
crear pequeñas propiedades agrarias. Los indios mantendrían sus tierras comunales y recuperarían las que les
habían sido usurpadas. Abolió el tributo que pagaban los amerindios. Muerto en 1811, Morelos continuó su
lucha hasta 1815.
En el Río de la Plata, el criollo Artigas promulgó en 1815 un reglamento de tierras que preveía el reparto de
las tierras de los realistas entre los negros libres, zambos, indios, y criollos pobres. Fue derrotado por los
realistas portugueses.
En Perú se intentó suprimir el problema indio desde arriba. Se quiso crear una nación homogénea basada en la
cultura occidental. Se intentó convertir a los indios en peruanos, pero sin fusión de elementos. La república
legisló como si no hubiera diferencias etnoculturales entre sus ciudadanos. La igualdad teórica de los indios
no implicó el fin de su marginación social, política y económica. San Martín hizo que se les llamara
ciudadanos y abolió la mita y los trabajos forzados. Bajo la administración de Bolívar se decretó la abolición
de la propiedad comunal. La legislación liberal permitió la consolidación de las haciendas de la sierra peruana
a expensas de las tierras comunales indias. El descontento indígena se tradujo en levantamientos campesinos
de carácter local. Hacia 1866 en la sociedad de amigos de los indios en la figura de Bustamante apareció el
primer movimiento indigenista. En 1867, los indios del altiplano se alzaron en armas por la reimplantación del
tributo personal. En la represión murió Bustamante.
En México también tuvieron problemas y sublevaciones indígenas.
Guatemala. Las lenguas indias se mantuvieron y continuó existiendo un grupo social indio, los principales,
que continuo ejerciendo cierta representación política y jurisdiccional en el ámbito interno de las comunidades
indias. En el XIX los regímenes guatemaltecos mantuvieron esta situación de subordinación y aislamiento y
cierto paternalismo. Los gobiernos liberales perjudicaron a las sociedades indias. Barrios fue nefasto para
ellos, no reconoció la propiedad comunal y favoreció la inmigración de los blancos. Se expoliaron las tierras
indígenas para dárselas a los inmigrantes blancos. En 1871 hubo una revolución liberal, tras la cual se
incrementó la vigencia del trabajo forzoso. El trabajo forzoso se suprimió en 1944.
En Bolivia se mantuvo el tributo sobre los indígenas hasta 1882. Hacia 1866−1868, las tierras comunales de
los indios fueron expropiadas y tuvieron que pagar impuestos para no perder sus derechos. Esto provocó
levantamientos. A fines del XIX hubo leyes de desamortización. En 1895 y 1899 hubo más levantamientos.
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En la Gran Colombia, hubo igualdad decretada en 1820−1821, por ella dejaban de pagar los tributos, pero
perdían sus tierras comunales, llamadas resguardos. En 1890 se aprobó una ley que reconocía los resguardos,
los declaraba propiedad de los indios y dejaba las puertas abiertas para que estos pudieran reclamar las tierras
que habían perdido.
2.5.4 La destrucción de los pueblos indios libres
Las trece colonias fueron poco a poco comiendo territorio a los indios, que luchaban por mantener su territorio
intacto, sin embargo no lo conseguían, y estaban cada vez más arrinconados.
Durante la guerra de EEUU y Gran Bretaña (1812−1814) los indios intentaron parar el expansionismo colono.
Desde 1808 el shawnee Tecumseh intentó unir a todos los indios. En 1811 fue derrotado en Tippecanoe. En
1812 se alió con los británicos, como los Cherokee y los Creek. Tecumseh fue muerto en 1813 en el río
Thames.
Muchas comunidades indias fueron deportadas al oeste del Mississippi. Algunos no lo aceptaron y huyeron a
las montañas y pantanos. La ultima guerra india en el nordeste fue la de los sauk y los fox en 1832 para no ser
deportados.
En 1830 los blancos habían colonizado casi todos los territorios al este del Mississippi, excepto Minnesota, el
norte de Michigan e Illinois, y en el sur, zonas de Florida. En el mismo año se aprobó la Removal Act que
permitió la deportación de los indios al este del Mississippi, al nuevo territorio de Oklahoma.
En 1848 EEUU arrebató a México California, Nuevo México y Texas. Desde entonces, la presión contra los
indios, aumentó. La resistencia india fue tenaz.
En California los indios fueron expulsados por los buscadores de oro, y cuando se resistieron fueron
masacrados. Las enfermedades también les mataron. En los años 50 el gobierno se apropió de sus tierras y los
mandó a reservas.
En el noroeste, en 1846, EEUU anexionó Oregón. También aquí la influencia de los colonos produjo
levantamientos en 1858 y 1879. Todos los indios acabaron en reservas o deportados a Oklahoma.
Fuerte fue la resistencia de un jefe de los nez percé, Joseph, que en 1877 para liberar a su pueblo de la
reclusión inició la marcha hacia Canadá. Pese a algunas victorias y a los kilómetros recorridos, se tuvo que
rendir.
Los indios de las praderas también opusieron mucha resistencia. Hasta los 50 del XIX mantuvieron buena
parte de su independencia. En la segunda mitad del siglo, su modo de vida, fue destruido. En 1862 estalló el
conflicto con los sois sanee de Minnesota, que atacaron a los indios cristianos y a los blancos. Su jefe fue
Lintel Croa. El ejercito federal les derrotó.
En 1864−1865 los cheyenne atacaron a las caravanas, y los sioux llevados por Red Cloud se unieron a ellos.
Vencieron en Upper Platte. Los sioux lucharon hasta que en 1868 se firmó el tratado de Fort Laramie. En los
70 fueron derrotados y recluidos en reservas los kiowa y comanche.
En 1874 el ejercito invadió el territorio de las montañas Negras, sagrado para los indios. Los sioux y los
cheyenne se unieron y ganaron en Roseberd Creek y Little Big Horn, donde murió el general Custer (1876).
Aun así, fueron derrotados. En 1877 se rindieron los últimos indios armados de las praderas. Algunos de los
principales jefes sioux en aquella guerra fueron Crazy Horse, Gall y Sitting Bull.
La ultima resistencia india contra EEUU estuvo en el suroeste. Aquí los navajo atacaron a los colonos de
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Arizona hasta que fueron derrotados en 1863−1864.
Tras las ultimas guerras indias todos los amerindios estaban recluidos en reservas. Aun así, se dieron algunos
intentos de resistencia y de intento de evasión de las reservas.
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