Querida familia y amigos,

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Querida familia y amigos,
Muchos de ustedes ya deben estar enterados del nacimiento de nuestro hijo Ignacio Pazos
Soto, esto fue el viernes 24 de octubre a las 12:18 del mediodía, pesó 1,150 Kg. y midió
36 cm., esto debido a que su tiempo de gestación era de 27 semanas (6 meses y 10 días
exactamente). La historia va mas o menos así (contada por Mariale): a los 5 meses y
medio decidí controlarme con un doctor adicional, así que una semana antes de la cita
con mi medico, fui con otra doctora, me hizo el eco y todo iba muy bien hasta que
decidió revisarme ginecológicamente y se dio cuenta de que tenía las membranas
abombadas (esto significa que el cuello del útero se dilata y las membranas dentro de las
cuales se encontraba Ignacio, se estaban saliendo), de una manera muy poco sutil me
informó la gravedad de lo que estaba ocurriendo y me recetó un tratamiento,
inmediatamente llamé a Pancho y nos dirigimos al médico que me había venido
controlando el embarazo, él dijo lo mismo y decidió hospitalizarme. Pasé 3 días en la
clínica, durante los cuales Pancho me cuidó, volví a casa, pero al día siguiente tuve que
regresar nuevamente a la clínica, esta vez por una semana, durante la cual me cuidó mi
mamá, quien definitivamente fue un ángel. Volví a casa con la condición de mantenerme
en reposo absoluto, Pancho alquiló una cama clínica para que yo me sintiera más
cómoda, mi mamá continuó cuidándome (le estaré agradecida toda la vida por ser tan
buena). Durante todo este tiempo, estuve tomando medicamentos para ayudar a madurar
los pulmones de Ignacio. Luego de dos semanas en la casa, el viernes 24, me desperté
contando el sueño que había tenido: había parido a mi bebé y aunque era prematuro, tenía
la plena seguridad que estaba bien, fue muy extraño porque durante todo el embarazo no
había soñado que daba a luz. Mi mamá se dio cuenta de que la vía intravenosa por la que
me suministraban el medicamento para evitar las contracciones se había infiltrado y
decidió salir a buscar una enfermera para que me tomara otra vía, dejándome al cuidado
de la muchacha que nos ayuda en la casa y a quien mi mamá estaba entrenando para
cuidarme, me volví a dormir, y me desperté empapada, primero me asusté mucho, pero
luego mi optimismo me hizo pensar que me había hecho pipí, por supuesto, mi propia
teoría me parecía bastante absurda pero me ayudó a calmarme por un momento, la
muchacha me cambió y me dije a mi misma: si me vuelvo a mojar estando despierta, las
cosas no están muy bien. Efectivamente, a los pocos minutos, volvía a estar empapada,
entonces llamé a Pancho, a mi mamá (quien por el apuro había olvidado su celular) y a
mi cuñada Mariangel (que vive en el piso de arriba), quien aun estaba acostada pero de
manera impresionante llegó a mi cuarto en un minuto para ayudarme (ella también se ha
portado como un ángel). Para este momento ya eran las 9 de la mañana, Mariangel me
vistió para ir a la clínica, llegó Pancho, luego mi mamá (con el enfermero… ya no lo
necesitábamos!!), salimos a la clínica y en el camino llamamos al doctor, adivinen!!, no
estaba en la ciudad!!, así que él se encargó de llamar a médicos de su confianza para que
me atendieran, una vez en la clínica conocí al obstetra, le expliqué que de ser posible
quería que fuese un parto natural y no por cesárea, él me revisó, me hizo unas cuantas
preguntas, y decidió que a pesar de la prematuridad, sí era posible un parto natural. Me
llevaron a la sala de partos, yo estaba muy calmada y pidiendo a cada rato que dejaran
entrar a Pancho, el doctor y las enfermeras se veían las caras hasta que finalmente el
doctor me dijo: por normas de la clínica, tu esposo no podrá entrar a acompañarte. En ese
momento, arranqué a llorar y armé todo un berrinche hasta que el doctor salió a buscar a
Pancho, desde ese momento todo pasó rapidito, unas cuantas contracciones, luego pujé
como cuatro veces y nació Ignacio, lloró mucho, lo cual los alegró enormemente a
Pancho y a mí. Me permitieron darle un beso y se lo llevaron a la incubadora. Desde ese
momento, nuestro bebé lo único que ha hecho es darnos alegrías, él respiró solito desde el
principio, le colocaron oxígeno para ayudarlo, pero hoy, 10 días después de su
nacimiento, le retiraron el casco de oxígeno, desde el segundo día de vida está tomando
mi leche gracias a una sonda, comenzó con 4 cc cada 3 horas, y hoy va por 22 cc cada 3
horas. Nos permiten visitarlo varias veces al día y durante esa visita le hablamos, lo
acariciamos y Pancho le canta (se lo imaginan?). Su evolución ha sido muy muy buena, y
ahora lo que esperamos es que gane peso, para que pueda succionar y llevárnoslo a la
casita.
Disculpen lo extenso del relato, pero supuse que por ser ustedes gente que nos quiere
mucho, querrían saber los detalles y pormenores de la historia. Pancho dice que la
mayoría no va a leer este email tan largo, yo no le hice caso.
Estamos muy agradecidos con todos los que nos han llamado o hecho saber su
preocupación y buenos deseos para nosotros tres.
Nunca me imaginé que este sentimiento de amor por un hijo era tan pero tan inmenso, no
puedo evitar llorar de alegría cada vez que pienso en Ignacio. Estamos muy felices!!.
Pancho y Mariale.
P.D.: Estamos enviando unas fotitos adjuntas para que conozcan a Ignacio.
Ignacio a los 15 meses, 24-1-05
Igancio con su hermanita Rebeca, nacida 15-9-05
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