Dirigir es Educar

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Dirigir es Educar
http://www.revistainterforum.com/espanol/articulos/091001negocios.html
Tal vez el título de este articulo llame la atención. La connotación definitivamente
es innovadora, no solamente por que se pretende aportar a los verdaderos líderes
organizacionales, que han demostrado una gran habilidad para trabajar con gente;
una visión nueva de su contexto laboral. Las personas que han sido exitosas en
sus funciones de liderazgo, saben que una mayor parte del tiempo en dichas
funciones consiste en enseñar a otros.
Con los cambios violentos paradigmáticos que han ocurrido en los últimos años en
nuestra sociedad, cambios no solamente de tecnología dura, sino también blanda,
se viene reafirmando insistentemente que dirigir no es simplemente mandar, que
dirigir en la habilidad de identificar y seleccionar con acierto metas y objetivos a los
más cercanos colaboradores, y por supuesto utilizar las mejores técnicas de
motivación intrínseca para que los alcance. Se puede afirmar que las
responsabilidades y deberes de los que ocupan cargos de dirección va más allá
de la simple relación de subordinación, que a los más cercanos colaboradores no
solamente hay que indicarles las metas y objetivos y, motivarlos, sino que deben
educárseles, para que colaboren eficientemente en la consecución de los mismos,
así como sepan y quieran aprender a trabajar eficazmente en equipo, para
garantizar el logro de los fines de la organización. Y definitivamente esta realidad
tiene que ser así - trabajar eficazmente en equipo- , por cuanto esta técnica
representa una herramienta de garantía relacionada a la calidad de las decisiones
que adopten, además que un líder mal formado y mal informado representa una
gran debilidad para la empresa, sin otra defensa para tratar de mantener su cargo
que la injusticia y el halago. Bajo este panorama, tiene que haber un gran cambio
en el estilo de gerenciar nuestras organizaciones, por cuanto los aspectos
institucionalizador y pedagógico deben ser elementos claves del éxito
organizacional.
Un buen líder, no solamente es un director de las operaciones de la empresa, en
la estricta connotación de la palabra, es sobre todo un maestro de sus
seguidores, en el sentido más honesto de esta sabia y antigua profesión. Para
enseñar primero hay que aprender, y para saber mandar, primero hay que saber
colaborar y obedecer.
Tomando en cuenta este novedoso estilo de dirección, el verdadero líder entre sus
responsabilidades más importantes figuran las siguientes dimensiones: una
dimensión ética, indisoluble de su actuación como tal. La dimensión institucionalmoral, que caracteriza al líder genuino, ambas dimensiones exigen a los líderes
desarrollar un proceso de aprendizaje personal, que por supuesto deberá ir
alcanzando con la madurez organizacional. Este proceso de aprendizaje continuo
reclama una formulación, que debe incluir el aspecto ascético, de su carrera
profesional. Los directivos no pueden olvidarse de ciertos cualidades personales
que son importantes debido a su condición humana, tampoco le pueden hacer
extraños los de sus más cercanos seguidores, entendiéndose estos factores como
el “Ciclo de Vida de los Directivos”. Los fundamentos de la ética orientan al
directivo a hacer lo que debe hacer y no lo que se le antoja, y frecuentemente lo
alertan acerca de que su interés personal debe supeditarse al colectivo y al de la
empresa.
Bajo estas características, la empresa es un lugar donde el líder organizacional
realiza sus funciones, en consecuencia tiene que ser una “organización humana”,
en donde diferentes tipos de personas interactúan con diferentes interés y
propósitos. Grupos de personas muy heterogéneos, denominados entres otras con
las siguientes acepciones: participes, accionantes, actores, etc. En consecuencia
el directivo en su función institucional, es el responsable por mantener el delicado
equilibrio representado por la convivencia exitosa entre los clientes externos (
gobierno, financistas, proveedores, etc. ) y clientes internos (accionistas, dueños,
colegas, gremios, etc.)
Tendente a cumplir satisfactoriamente esta misión, se hace indispensable diseñar
una buena planificación estratégica de los recursos humanos, basada por estilos
de liderazgo participativo, adaptados a la idiosincrasia de la fuerza laboral e
inspirada en una elevada escala de valores y principios. Bajo esta premisa, resulta
fácil entender que la dirección de los recursos humanos no es una tarea
únicamente de una unidad organizacional funcional de la empresa, es una función
muy sobresaliente de la dirección general. Es decir significa la superación del
enfoque mecanicista de la economía y, por elevación, del enfoque sociológico de
la organización. Este es un enfoque fundamentalmente humano de la empresa,
que no por ello se olvida de la función fundamental de agente económico, lo cual
requiere de un beneficio tangible, que paradójicamente y para obtenerlo, requiere
la satisfacción psicológica para sus trabajadores.
La función de crear los conocimientos, capacidades y habilidades necesarias para
conseguir este fin institucional es la que deben desarrollar los directivos.
Informando, entrenando y formando, tanto en los aspectos técnicos y
empresariales, como en los sociales. Pero sin olvidar el desarrollo moral y ético de
esos directivos. Este conjunto de actividades, al que actualmente se denomina
educación, será tanto más posible en cuanto se comprenda que siempre es una
buena inversión estratégica y nunca un gasto.
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