PUERTO MONTT, junio veintidós de dos mil siete.
VISTOS, OIDO Y CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que, desde el día veintiocho de mayo al doce de junio del año en
curso, ante este Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Puerto Montt, constituido por el juez
Presidente de la Sala don Jaime Rojas Mundaca, y los jueces titulares doña Neyda Santelices
Moreno y don José Ignacio Bustos Valenzuela, se llevó a efecto la audiencia de Juicio Oral en la
causa rol interno N°17-2007, seguida en contra de IVONNE DEL CARMEN JÄGER
RAMIREZ, chilena, viuda, nacida el día 25 de abril de 1963, 44 años de edad, cédula nacional de
identidad N°8.911.290-7, médico, domiciliado en Las Piedras N°101 comuna de Frutillar.
Sostuvo la acusación el Ministerio Público, representado por los Fiscales Adjuntos
don Marcelo Maldonado González, y don Alejandro Ríos Carrasco.
La defensa del acusado, estuvo a cargo de los Defensores Penales Públicos, señores
Norman Santibáñez Handschuch, Francisco Geisse Graepp, y Oscar Soto V.
ACUSACIÓN, MINISTERIO PÚBLICO.
“SEGUNDO: Que, el Ministerio Público, de acuerdo a la estricta literalidad del auto de apertura
remitido a este Tribunal, ha formulado acusación en contra de la acusada, en calidad de autora del
delito de parricidio en la persona de su hijo Andrés Walter Vienne Jäger, fundada en lo siguiente:
Antecedentes:
El día 3 de julio de 2006, después de las 14:00 horas, en el domicilio del grupo
familiar de calle Covadonga N° 49 de esta ciudad, una paramédico, por instrucción de la imputada
Ivonne Jäger Ramírez, médico cirujano, suministró al hijo de ésta, Andrés Vienne Jäger, vía
endovenosa, Diazepam 10 mg. y 50 mg. Clorpromazina. Además, la imputada suministró
personalmente a su hijo 8 mg. en cápsulas de Ravotril, para posteriormente ser trasladado a urgencia
de la Clínica Los Andes, provocando en éste una depresión respiratoria, afectando gravemente su
salud, y a las 16:25 horas sufrió un paro respiratorio que obligó a intubarlo y conectarlo a
ventilación mecánica, que de no haber mediado la oportuna intervención de facultativos médicos y
el equipo a su cargo, hubiesen provocado la muerte de la víctima.
Luego, el día 8 de julio de 2006, cerca de las 07:00 horas, encontrándose la victima
interna en Clínica Los Andes, recuperándose de los cuadros presentados el día 3 de julio, la
imputada ingresó a la habitación donde se encontraba la víctima suministrándole sustancias que
provocaron en él una serie de calambres y sensación de angustia.
Posteriormente, el día 10 de julio de 2006, en horas de la tarde en el domicilio de la
ciudad de Puerto Montt de calle Covadonga 49, y estando sola con su hijo, Andrés Vienne, a pesar
de su estado de salud, la imputada le suministró una serie de fármacos y sustancias ajenos a un
tratamiento médico y sin que algún otro facultativo las hubiese prescrito, los que provocaron en
Andrés Vienne perdida de conciencia, hipoglicemia, hipotensión, que en su conjunto generaron en
la víctima un deterioro severo en sus funciones vitales presentando posteriormente edema pulmonar,
que de no haber mediado la oportuna intervención de facultativos médicos y el equipo a su cargo,
hubiesen provocado la muerte de la víctima.
Hechos imputados:
Por último, el 12 de Julio del año 2006, en horas de la tarde, en circunstancias que
la víctima Andrés Vienne Jäger permanecía interno en la Unidad de Paciente Crítico del Hospital
Base de Puerto Montt, recuperándose de un edema pulmonar con riesgo vital detectado el día
anterior, con signos de mejoría y planificándose próxima extubación y desconexión de ventilación
mecánica, su madre, la imputada Ivonne Jäger Ramírez, médico cirujano, con especialidad de
internista y reumatóloga, sin autorización ni conocimiento del equipo médico tratante y con el
objetivo de provocarle la muerte, suministró a la víctima fármacos y sustancias al margen de
cualquier tratamiento médico que le causaron un súbito deterioro muy severo de sus funciones
vitales, que implicó hipoglicemia, inestabilidad hemodinámica y desadaptación al ventilador,
presentando un nuevo edema pulmonar, que hizo necesario casi por un lapso de una hora efectuar
diversas maniobras de reanimación, dado que los signos vitales de la víctima variaron abruptamente
de rangos, principalmente presión venosa central, frecuencia respiratoria y frecuencia cardiaca, que
de no haber mediado la oportuna intervención del facultativo médico y el equipo a su cargo,
hubiesen provocado la muerte de la víctima.
Todos estos antecedentes fueron puestos a disposición del Juzgado de Familia de
Puerto Montt, el que conociendo la denuncia y sus antecedentes fundantes, resolvió en causa RIT F
639-2006, con fecha 14 de julio de 2006, medida de protección a favor de la víctima y que afectaba
a la imputada: “Prohibición de la presencia de la imputada en la sala o Unidad donde se encuentre
hospitalizado su hijo Andrés Vienne Jäger”.
Antecedentes:
Estando la imputada en conocimiento de la medida de protección que la afectaba,
descrita anteriormente, el 18 de Julio del año 2006, cerca del mediodía encontrándose la víctima en
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la Unidad de Paciente Crítico del Hospital Base de Puerto Montt, a través de su hijo menor de 13
años de edad, de iniciales E.V.J., en el horario de visita, remitió a la víctima Andrés Vienne Jäger,
un diario que en su interior contenía un sobre con dos cápsulas, las cuales tenían compuestos
químicos principalmente con efectos de antihipertensivos e hipoglicemiantes que la imputada sabía
eran capaces de provocarle a la víctima cuadros de riesgo vital similares a los que anteriormente
había presentado, y con el objetivo de asegurar que la víctima ingiriera dichos fármacos, lo llamó
por teléfono, tratando de convencerlo, sin embargo, éste finalmente y pese a la insistencia de la
madre decidió no ingerirlos.”
Aspectos debatidos
SEXTO: Que en relación al aspecto fáctico de la decisión, teniendo en
consideración las alegaciones de apertura, clausura y réplicas de los intervinientes, como la
naturaleza jurídica del delito imputado, la discusión obligaba al Ministerio Público, antes de atribuir
participación criminal a alguna persona en los hechos motivantes, establecer previamente, con la
prueba ofrecida e incorporada en la audiencia, la tipicidad objetiva del delito de resultado que
suponía concurrente, tipicidad imperfecta que en la especie, según el tenor literal de la acusación se
reducía, a la acción de suministrar, sin autorización ni conocimiento del equipo médico tratante,
fármacos y substancias al margen de cualquier tratamiento médico, y que esta acción de suministrar
haya sido capaz de provocar en Andrés Vienne Jäger, un súbito deterioro muy severo de sus
funciones vitales, hipoglicemia, inestabilidad hemodinámica, desadaptación al ventilador, edema
pulmonar, variación abrupta de presión venosa central, y de la frecuencia respiratoria y cardiaca,
cuadro clínico que de no haber mediado oportuna intervención médica hubiesen originado su
deceso; resultado que debía encontrar como antecedente preciso, necesario y excluyente las
acciones directas desplegadas y atribuidas a la acusada, debiendo denominarse a ese vínculo o
relación que habría existido entre el actuar humano precedente y el resultado injusto producido, el
nexo causal del evento.
En cuanto al derecho, la discusión se centra en establecer a priori, si la acusación
contiene los presupuestos fácticos a título imputativo, tanto a propósito del derecho a defensa, como
para la correcta determinación de la figura imperfecta que supone asistente, ello conforme a lo
dispuesto en el artículo 7 del Código Penal, esto es, si en la acusación se imputaron todos y cada
uno de las acciones aptas para provocar la muerte de la víctima, la que no se habría producido por
circunstancias ajenas a la voluntad de la acusada.
En segundo término y siempre desde la perspectiva normativa, de acuerdo a lo
adelantado en el veredicto, se ha de establecer, si la mutación en el mundo natural, tiene como
antecedente, una acción humana voluntaria y determinada, o dicha mutación no es posible ligarla,
mas allá de toda duda razonable a una acción en concreto, lo que le restaría relevancia penal, o lo
que es lo mismo que en la especie no se encontraría acreditada la tipicidad objetiva del evento.
Falta de precisión en la imputación
Vulneración del derecho a la defensa – vulneración del derecho a no
autoincriminarse
SÉPTIMO: Que tal como se adelantara en el veredicto, la primera dificultad que
enfrentó el Tribunal al momento de conocer y resolver los hechos que motivaron la acusación,
devino de la ambigüedad e imprecisión de la imputación contenida en el libelo acusatorio,
particularmente a nivel de descripción de la acción matadora que debía realizar el agente,
vagamente circunstanciada por las expresiones: “…sin autorización ni conocimiento del equipo
médico tratante, y con el objetivo de provocarle la muerte, suministró a la víctima fármacos y
sustancias al margen de cualquier tratamiento médico…”
Llama la atención en esta parte la amplitud de las expresiones a que se hace
referencia, pues más allá de su léxica claridad, igual de evidente resulta, la ausencia de taxatividad
en el fáctico imputativo, circunstancia que a priori vulnera lo establecido en el literal b) del artículo
259 del Código Procesal Penal, cuando al referirse al contenido de la imputación impone que “La
acusación deberá contener en forma clara y precisa la relación circunstanciada de él o los
hechos atribuidos y de su calificación jurídica.”, norma que debe ser correctamente armonizada
con lo dispuesto en los artículos 8 y 102 y siguientes del mismo estatuto, esto es, el derecho a
defensa, y a lo consagrado en el artículo 19 N° 3 de la Constitución Política de la República, que en
lo pertinente dispone la igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos, puntualizando en
su inciso segundo, que toda persona tiene derecho a defensa jurídica en la forma que la ley señale y
ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención del
letrado si hubiere sido requerida. En similares términos es consagrado el principio en el artículo 14
numeral 3 letra d) del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y en el artículo 8.2 de la
Convención Americana de Derechos Humanos.
De cierto es que, a estos jueces les parece que el universo de fármacos existentes, o
que al menos están a disposición de la humanidad, debe ser conmensurable, pero no es menos
certero afirmar, que la falta de especificación a nivel imputativo, los transforma en una familia
infinita. Si la bastedad insinuada, es la característica de los fármacos en la acusación, una
conclusión similar ha de predicarse respecto a ese conjunto ilimitado e inespecificado de
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materialidades, que en el libelo acusador se liga a los fármacos, mediante la conjunción “y” bajo la
denominación de sustancias.
Se deberá estar atento en lo sucesivo a esta conjunción utilizada por el acusador, en
desmedro de la disyunción “o” pues inadvertidamente para dicha parte, tendrá insospechadas
consecuencias, al momento de resolver el establecimiento de la tipicidad objetiva que concurriría en
la especie en sede probatoria.
Que efectivamente desde ya, se puede compartir con estos juzgadores, que ningún
acusado está en condiciones de conocer la totalidad de sustancias y fármacos que existen en el
mundo, y por lo tanto, esta sola conclusión le impediría soportar con éxito el poder punitivo que el
Estado ejerce sobre él.
Que si aceptamos lo anterior, como una conclusión evidente, y que contiene por
cierto, un fundamento reproducible, pues su concatenación deviene categórica en la exposición que
se desarrolla, la indefensión no termina allí, peor aún, si por alguna razón, este acusado hipotético
se encontrara con la posibilidad de contar con la asistencia de una Defensa Técnica que conociera la
totalidad de los fármacos y sustancias que existen en el planeta (lo limitamos quizás impropiamente,
al planeta tierra, pues en la acusación nada se dice); ello tampoco resulta suficiente, pues además se
requeriría que dichos profesionales conocieran la totalidad de los tratamientos médicos aplicables a
los distintos padecimientos y enfermedades que sufre la humanidad desde que se abrió la caja de
Pandora, pues no es otra cosa, lo que demanda la expresión, “…fármacos y sustancias que se
encuentran al margen de cualquier tratamiento médico…”. Se podrá advertir, que ni siquiera se
especifica, que se trate del tratamiento médico que la supuesta víctima recibe en los momentos que
describe la acusación, sino que se usa la expresión cualquier tratamiento médico, en un claro afán, como se verá- de expandir la acusación, en términos tales que hacen ilusoria o improbable su
refutación.
La vulneración al derecho a defensa, no termina con las alternativas que se anotan,
pues ni aún el conocimiento de la totalidad de los fármacos y substancias que existen en el mundo,
ni de todas las enfermedades y padecimientos que sufre la humanidad bastan para resolver el puzzle
descriptivo del acusador, sino que además se requiere conocer, la dosificación medicamentosa con
que cada uno de estos fármacos y sustancias, interactúan con las distintas enfermedades, único
conocimiento que permite determinar, cual es el tratamiento pertinente en una u otra enfermedad o
padecimiento, lo anterior, sin posibilidades de distinguir, entre los distintos individuos de la raza
humana, no importando su edad o condición, pues sabido es, que una misma enfermedad puede ser
tratada médicamente de manera diferente de acuerdo a las particulares características del paciente.
Son múltiples los beneficios de imputar precaria o vagamente, en primer lugar, por
que el acusador no se encuentra ligado a los pormenores fácticos concretos que pueda describir en
su libelo, lo que en rigor le permite, durante la audiencia de juicio, ir encontrando diversas
alternativas que completarán de igual forma el contenido de su acusación; en segundo lugar, es
común que a falta de precisión, y a pretexto de estar litigando con un fantasma, la defensa técnica,
termine completando las imprecisiones del acusador con su propia actividad probatoria, pues,
más difícil resulta a dicha parte, optar como teoría del caso, solo por alegar la vulneración a su
derecho a defenderse por vaguedad en la imputación, lo que en estricto rigor constituye ni mas ni
menos, que obligar a la defensa a auto incriminarse.
Lo expuesto con inmediata precedencia, no quiere sino precisar que una acusación
defectuosa, en los términos explicitados, no puede ser presupuesto válido del juicio y de una
sentencia condenatoria. Lo anterior, resulta indudable, si se considera que el proceso se encuentra
integrado por diferentes actos, vinculados por un nexo de validez, apareciendo unos actos como
presupuestos necesarios de los que los siguen, hasta llegar a la sentencia; de este modo, una
acusación correcta es el presupuesto de un debate válido y éste a su vez de una sentencia
válida.1 La alternativa que se viene sosteniendo, ha sido recogida por el legislador nacional, al
contemplar entre los motivos absolutos de nulidad la vulneración al derecho a defensa, decisión
que se recoge en el artículo 374 literal c) del Código Procesal Penal, en relación por cierto, con los
artículos 8, 102 y siguientes, y 259 literal b)., del mismo cuerpo legal; 19 N°3 de la Constitución
Política del Estado; 8.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos, y 14.3 del Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
1
.-Julio B.J. Maie, op. cit. Pág. 558.-
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