Nutrición, Salud y Desarrollo:
Una inversión inseparable e impostergable
para América Latina
Dr. Manuel Peña
Representante de la Organización Panamericana de la
Salud (OPS) para el Perú
Centro Global para el Desarrollo y la Democracia
Fundación Comunidad
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NUTRICION SALUD Y DESARROLLO
1. INTRODUCCIÓN
Hoy más que nunca, la lucha contra la desnutrición se encuentra
fuertemente instalada en la agenda de los gobiernos y las agencias
de cooperación (1). Hoy más que nunca, existe un consenso sobre la
estrecha relación entre nutrición y desarrollo individual y colectivo, y
sobre la necesidad de estructurar políticas y programas integrales,
coordinados, intersectoriales, sostenidos en el tiempo y con enfoque
de derechos (2). Hoy más que ayer, están dadas las condiciones
nacionales e internacionales para resolver el problema del hambre y
la malnutrición en nuestra Región y contribuir así, de manera
contundente, a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio.
Esta propuesta constituye un llamado a los/as Directores/as Regionales
de las Agencias del Sistema de NNUU y del Sistema Interamericano
para aunar esfuerzos y conformar una Alianza Panamericana en torno
de un tema que, como pocos, refleja el peso de los determinantes
sociales sobre las condiciones de vida de la población y requiere de la
cooperación técnica de todas y cada una de nuestra instituciones, de
forma simultánea, coordinada y complementaria.
2. CONSIDERACIONES GENERALES
2.1.
¿Por que nutrición?
La malnutrición, en especial el retardo de talla y la anemia,
constituyen importantes problemas de salud pública en América
En el año 2000 los países miembros de las NNUU se comprometen con los ODM, siendo el
primero de ellos “erradicar la pobreza extrema y el hambre”. En el 2005 los presidentes de
Guatemala y Brasil propusieron la Iniciativa America Latina sin Hambre, que cuenta con el
apoyo de FAO y ha sido adoptada por varios países de la Región. En septiembre del 2006 los
Ministros de Salud de las Américas aprobaron la Estrategia Regional y Plan de Acción en
Nutrición para la Salud y el Desarrollo y ese mismo año el Programa Mundial de Alimentos
impulsa la iniciativa “Hacia la Erradicación de la Desnutrición Infantil en América Latina y el
Caribe”. En mayo del 2008, la Cumbre de Presidentes de Centroamérica suscribió la
Declaración sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria. Este mismo año, en la 5ta. Cumbre de
América Latina y el Caribe – Unión Europea (ALC-UE), llevada a cabo en Lima, Perú, los
presidentes se comprometieron a reducir el analfabetismo y la desnutrición.
1
En lo últimos años, varios países de la región han implementado políticas y programas
sociales integrales de lucha contra la pobreza, el hambre y la malnutrición, entre los que se
destacan: Oportunidades en México, Fome Zero en Brasil, Desnutrición Cero en Bolivia,
Hambre Cero en Nicaragua, CRECER en el Perú.
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Latina y son reflejos de la pobreza, el hambre y las inequidades que
padecen millones de ciudadanos/as de nuestra Región.
Cerca de 9 millones de niños menores de 5 años con desnutrición
crónica [i], 22.3 millones de los niños preescolares, 33 millones de las
mujeres en edad fértil y 3.6 millones de las embarazadas con anemia
[ii] son las cifras de la vergüenza para un continente que produce una
cantidad de alimentos que supera en 30% los requeridos para
alimentar adecuadamente a toda su población.
Y este sentimiento de vergüenza se combina con indignación al
comprobar que la distribución de los riesgos de padecer alguna de
estas formas de malnutrición no es homogénea entre los diferentes
países y se incrementa notablemente en las poblaciones rurales y los
pueblos originarios, lo cual constituye una de las expresiones más
claras de las profundas brechas e inequidades que caracterizan a
nuestra Región.
A nivel global, se estima que la malnutrición del niño y la lactancia
materna subóptima son responsables del 35% de las muertes de
menores de 5 años y sumadas a muertes maternas relacionadas con
la anemia durante el embarazo explican el 11% de la carga global de
enfermedad [1].
En América Latina la prevalencia de retardo en talla varía entre 3%
(Chile) y 54% (Guatemala) [iii].
Ese mismo indicador, muestra
prevalencias de 20%, 22% y 20% entre los niños/as menores de 5 años
no indígenas de Bolivia, Ecuador y Perú respectivamente, las cuales
ascienden 40%, 50% y 45% entre los niños/as indígenas de esos mismo
países [iv]. Asimismo, en el Perú, las Encuestas de Demografía y Salud
de los años 1992 al 2006, muestran que las prevalencias de retardo de
talla en zonas rurales duplican a las de las zonas urbanas.
Idéntica situación presenta la anemia cuya prevalencia en niños/as
menores de 5 años varia entre 14% y 64% [v], con un promedio regional
de 39.5%, y entre las mujeres en edad fértil y embarazadas las
prevalencias varían entre 20 y 64%, con un promedio regional 23.5 y
31.1% respectivamente [2].
La malnutrición esta íntimamente relacionada con la pobrezavi. Datos
de 9 países de la región muestran que 33% de los niños menores de 5
años que viven en hogares en el quintil mas bajo de ingreso sufren de
desnutrición crónica comparado con el 4.6% de los que viven en el
quintil mas alto [vii]. El mismo estudio muestra que únicamente el 32.5%
de las mujeres entre 15 y 49 años en el quintil mas bajo de ingreso
completan el quinto grado de educación primaria. Al respecto, vale la
pena destacar que un estudio multicéntrico, llevado a cabo en
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nuestra Región, muestra que el 40% de la desnutrición de niños esta
relacionada con la educación de la madre (viii). La baja escolaridad
también determina la falta de desarrollo o formación de habilidades y
destrezas para el trabajo, y el acceso limitado al trabajo digno y bien
remunerado.
Por otra lado, en el año 2007 la pobreza y la indigencia afectaron al
35.1% y al 12.7% de la población de America Latina respectivamente
[ix], con marcadas diferencias entre países y entre la población urbana
y rural de cada país. Las estimaciones que realiza regularmente CEPAL
de la incidencia de la pobreza y la indigencia para los países de
América Latina constituyen una base para cuantificar el impacto que
estarían teniendo las alzas de los precios de alimentos sobre esas
variables. Partiendo de las proyecciones de la indigencia realizadas
para 2007 se ha calculado que un incremento del 15% en el precio de
los alimentos eleva la incidencia de la indigencia en más de tres
puntos –de 12,7% a 15,9%. Ello implica que esa alteración de los
precios provocaría que 15,7 millones más de latinoamericanos caigan
en la indigencia. En el caso de la pobreza, los aumentos son parecidos
ya que una cantidad similar de residentes en la región pasarían a ser
pobres (3).
Junto con la pobreza se encuentran el limitado acceso al ambiente
saludable, la vivienda adecuada, el agua segura, el saneamiento
básico, y los servicios de salud oportunos y de buena calidad. Estudios
realizados con datos de las encuestas de demografía y salud (DHS)
muestran que las intervenciones para mejorar la nutrición, proveer
agua segura y saneamiento básico y el uso de combustibles limpios
pueden reducir en 14% la mortalidad de niños menores de 5 cinco
años [x].
La importancia de estas cifras no radica solamente en su magnitud
sino también en la pérdida de capital humano resultante de los
problemas nutricionales; muy especialmente, en el impacto negativo
sobre la morbilidad y mortalidad materna y de la niñez, en los años
potencialmente perdidos por muerte o discapacidad, y en el costo
económico y social relacionado con la atención de estas patologías,
con el bajo retorno económico de la inversión en educación, y con la
merma de la productividad.
En síntesis, hay probadas evidencias sobre la íntima relación que existe
entre pobreza y malnutrición, lo cual se expresa en el hecho que las
familias pobres tienen mayor riesgo de tener niños/as con deficiencias
3
Comunicado de CEPAL: “EL ALZA DE LOS PRECIOS DE ALIMENTOS PUEDE AUMENTAR LA POBREZA Y LA INDIGENCIA EN MÁS
DE DIEZ MILLONES DE PERSONAS EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE”, 18 de abril de 2008
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nutricionales, las cuales se asocian no solo a un mayor riesgo de
enfermar y morir tempranamente sino también a limitaciones en las
capacidades motoras, cognitivas y socio-emocionales [xi,xii]. Luego,
este déficit en las diferentes esferas del desarrollo conducirá a
dificultades de aprendizaje durante la etapa escolar y a un abandono
temprano del sistema educativo, hecho que comprometerá
seriamente, y de forma casi definitiva, el ingreso del joven y el adulto
al mercado de trabajo, cerrándose así el proceso de transmisión
intergeneracional de la pobreza. Además, existe una relación entre la
nutrición temprana y el riesgo aumentado de enfermedades crónicas
en el adulto (diabetes, hipertensión, arteriosclerosis e infarto), las
cuales tienen un fuerte impacto económico y social, no solo para las
familias sino para la sociedad en general.
2.2. La baja talla como marcador de pobreza y deficientes
condiciones de vida
Siempre se ha considerado a la baja talla para la edad o
“desnutrición crónica” como la resultante de múltiples factores (malos
hábitos de alimentación y deficiencias nutricionales, insuficientes
cuidados de la salud e infecciones repetidas a lo largo del ciclo de
vida, falta de acceso a saneamiento básico, bajo nivel de instrucción,
etc.) que actúan de manera simultánea y por períodos prolongados
[xiii ].
Otro elemento a destacar es que la talla para la edad es un indicador
fácil de medir, confiable y que forma parte de las prácticas regulares
de los servicios de salud e incluso del sector educación. Por todo ello,
se le considera como un trazador de las condiciones de vida de la
población y un indicador útil para evaluar, a largo plazo, políticas y
programas destinados a la lucha contra la pobreza.
Medidas e integrales para problemas complejos
Tradicionalmente, la desnutrición se ha asociado a factores
eminentemente alimentarios, restando importancia -o simplemente
ignorando- un conjunto de determinantes que juegan un papel
fundamental, como son: la educación y el estado de salud de la
madre, la paridad, la condiciones del ambiente físico y social, el
acceso a servicios de salud y educación de calidad, el ejercicio de los
derechos, el acceso a la información, los ingresos económicos de la
familia, las condiciones laborales, etc.
Este abordaje parcial y fragmentado explica, en gran medida, el
hecho de que, a pesar del crecimiento económico sostenido que
exhiben la mayoría de países de la Región, los resultados en relación
con la situación nutricional de la población son insatisfactorios.
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En otras palabras, los problemas complejos no aceptan soluciones
únicas o simplistas, por lo tanto es necesario aunar esfuerzos entre el
conjunto de agencias de NNUU y convocar a los distintos sectores y
actores sociales comprometidos con el desarrollo y bienestar de la
población.
En resumen, se requiere trabajar simultáneamente en:
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mejorar el ambiente comunitario e intradomiciliario, para
prevenir la exposición a contaminantes;
garantizar la seguridad alimentaria;
favorecer la producción, intercambio y comercialización de
alimentos.
eliminar el analfabetismo y mejorar la educación de las mujeres;
ampliar las coberturas de educación y estimulación inicial
(cognitiva, emocional, social), garantizar el acceso a la
educación primaria de calidad y promover la educación
secundaria;
mejorar los ingresos de las familias más vulnerables a través del
desarrollo de habilidades para el trabajo y oportunidades de
empleo
mejorar el acceso al agua segura y al saneamiento básico
fortalecer las capacidades de las familias para la crianza de sus
hijos
mejorar el acceso y la calidad de la atención de salud a lo largo
del ciclo de vida, renovando la atención primaria de la salud.
mejorar las condiciones laborales, en especial de las mujeres
promover el ejercicio de los derechos para reducir la
discriminación por género o etnia;
Por otro lado, este conjunto de intervenciones y lineamientos de
trabajo no solo permitirá reducir significativamente las tasas de
malnutrición sino también contribuirá a reducir el riesgo de enfermar y
morir por causas evitables, mejorar el desarrollo individual y los logros
educativos, aumentar la capacidad de trabajo y la productividad, y
romper así el ciclo pobreza-desnutrición-pobreza.
2.3.
¿Por qué una Alianza?
El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, en la última
Conferencia de Roma, sostuvo que la batalla contra la inseguridad
alimentaria debe ser la prioridad de la agenda mundial y consideró
que se trata de una lucha que la comunidad internacional no se
puede dar el lujo de perder. Asimismo convocó a los líderes mundiales
y a todos los participantes en la Conferencia a crear asociaciones
multinacionales y organizaciones mixtas de la sociedad civil y el sector
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privado para implementar urgentemente un plan de acción que
garantice el acceso a los alimentos a la población más pobre.
Por otro lado, el mandato emanado de la Conferencia sobre
Seguridad Alimentaria de la Cumbre de Roma convoca a todos a la
acción conjunta e insta a trabajar de manera coordinada para
aumentar la eficiencia de la respuesta ante este escenario de crisis.
En este sentido, la alianza permitirá a las Agencias del sistema
identificar prioridades y fortalezas, integrar mandatos y planes de
trabajo, y hacer un uso eficiente de los recursos tras un objetivo
común, respondiendo asimismo al objetivo de la reforma de Naciones
Unidas.
Ahora bien, no se trata de una alianza más, sino que debe convertirse
en un instrumento que permita aunar esfuerzos, acordar el conjunto de
intervenciones multisectoriales e interprogramáticas efectivas y
basadas en evidencia a ser implementadas de manera coordinada a
nivel regional, trasnacional, nacional y local, con herramientas de
seguimiento, monitoreo y evaluación claramente identificadas y
consensuadas. La Alianza asegura un esfuerzo interagencial mas
amplio, un abordaje multi-sectorial que responde a la multi-causalidad
de la malnutrición, la colaboración e intercambio entre países y
gobiernos particularmente a nivel de fronteras comunes. Además
brinda la oportunidad de la planificación sobre las lecciones
aprendidas y las experiencias vigentes en los países4, y refuerza o
potencialaza otras iniciativas como el Consenso Estratégico
Interagencial para la Reducción de la Morbilidad Neonatal en
America Latina y el Caribe, o la Alianza para la Salud de la Madre, el
Recién Nacido y el Niño.
3. HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE LA ALIANZA PANAMERICANA POR LA
NUTRICIÓN Y EL DESARROLLO
3.1.
Objetivo
Abordar los determinantes sociales de la nutrición y la salud a través
de la promoción e implementación de una estrategia coordinada
entre las Agencias de Naciones Unidas, que respondan a las
prioridades establecidas por los países de la Región y con la
participación de otros actores relevantes a fin de acelerar el logro de
los objetivos de desarrollo del milenio, en especial la reducción de la
pobreza extrema y el hambre, ODM-1, la mortalidad infantil, ODM-4, la
4
Progresa y Oportunidades en México; Chile crece contigo en Chile, entre otros.
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mortalidad de materna, ODM-5 y de los otros objetivos de desarrollo
donde la nutrición juega un papel determinante.
3.2.
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
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3.3.
Enfoque Multisectorial
Ambiente y desarrollo
Agricultura, alimentación y comercio
Educación y habilidades para el trabajo
Agua y saneamiento básico
Salud y nutrición
Condiciones laborales
Participación social, empoderamiento y derechos
¿Quienes conformarían la Alianza?
En estas áreas de trabajo se requiere el concurso y coordinación de:
Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL; Fondo
de las Naciones Unidad para la Infancia, UNICEF; Fondo de las
Naciones Unidas para la Mujer, UNIFEM; Fondo de Población, UNFPA;
Organización Panamericana de la Salud, OPS; Organización para la
Alimentación y la Agricultura, FAO; Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente, (UNEP), Programa de las Naciones Unidas
para los Asentamientos Urbanos. (UN-HABITAT), demás agencias de
Naciones Unidas, Organización de Estados Americanos, OEA;
Programa Mundial de Alimentos, PMA; Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo, PNUD; Banco Mundial, WB; Banco
Interamericano de Desarrollo, BID; otros actores se complementa con
la participación de ONG e instituciones académicas de la Región.
3.4.
¿Cómo nos organizamos?
Desde el punto de vista funcional la Alianza se organiza en cuatro
planos o niveles operativos
Regional: lo conforman los Directores de cada una de la Agencias
(RDT) que integran la Alianza y se coordina a través de un secretariado
rotatorio (DR de agencia). Cuenta con el apoyo de un Secretariado
Ejecutivo integrado por puntos focales de las agencias a nivel regional
y nacional y el Capítulo Latinoamericano del SCN como grupo asesor
externo.
Trans-nacional: se conforma a través de la integración de los UNCT de
varios países y es responsable de proponer e implementar
intervenciones que respondan a las necesidades de grupos de
población con características comunes en cada uno de ellos, como
son las poblaciones en fronteras. Se priorizará: 1) Recolectar y analizar
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información; 2) Proponer estrategias e intervenciones trans-nacionales.
3) Promover y establecer alianzas y acuerdos multilaterales. 4)
Monitorear el cumplimiento de las intervenciones propuestas. 5)
Movilizar y ordenar los recursos multilaterales.
En función de criterios de vulnerabilidad, prevalencia de problemas
nutricionales y retraso respecto del logro de los ODM, se proponen los
siguiente ámbitos de intervención: a) Mosquitia (Honduras-Nicaragua);
b) Amazonia (Colombia-Peru-Ecuador-Brasil); c) Altiplano Titicaca
(Bolivia-Perú); y d) Chaco (Argentina-Paraguay).
Nacional: se conforma a través de un secretariado técnico a cargo de
las Agencias del Sistema de ONU.que es responsable de la
coordinación y entrega efectiva de la cooperación técnica
interagencial. Sus funciones principales serán: 1) Establecer alianzas
nacionales
y subnacionales a partir de un marco operativo
concensuado (si es posible en el marco del UNDAF), 2) Promover la
adopción
de
políticas
y
estrategias
multisectoriales
e
interprogramáticas a nivel nacional y sub-nacional; 3) Identificar áreas
priorizadas para desarrollar proyectos integrales y coordinados entre
las distintas agencias; 4) Recolectar y analizar información sobre la
situación de la nutrición y sus determinantes sociales y desarrollar
herramientas para la gestión del conocimiento; 5) Movilizar recursos
para el cofinanciamiento del conjunto de intervenciones priorizadas.
Local: se conforma a través del apoyo coordinado del UNCT a los
gobiernos locales de las zonas priorizadas y sobre la base de proyectos
específicos que promuevan la intersectorialidad, la participación
comunitaria y la gestión local.
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