Dolores Ibárruri (1895-1989)
1936
¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas! ¡Viva la República del pueblo! ¡Los
fascistas no pasarán! ¡No pasarán!
¡Obreros! ¡Campesinos! ¡Antifascistas! ¡Españoles patriotas!... Frente a la sublevación militar fascista
¡todos en pie, a defender la República, a defender las libertades populares y las conquistas democráticas
del pueblo!...
A través de las notas del gobierno y del Frente Popular, el pueblo conoce la gravedad del momento actual.
En Marruecos y en Canarias luchan los trabajadores, unidos a las fuerzas leales a la República, contra los
militares y fascistas sublevados.
Al grito de ¡el fascismo no pasará, no pasarán los verdugos de octubre!... los obreros y campesinos de
distintas provincias de España se incorporan a la lucha contra los enemigos de la República alzados en
armas. Los comunistas, los socialistas y anarquistas, los republicanos demócratas, los soldados y las
fuerzas fieles a la República han infligido las primeras derrotas a los facciosos, que arrastran por el fango
de la traición el honor militar de que tantas veces han alardeado.
Todo el país vibra de indignación ante esos desalmados que quieren hundir la España democrática y
popular en un infierno de terror y de muerte.
Pero ¡NO PASARÁN!
España entera se dispone al combate. En Madrid el pueblo está en la calle, apoyando al gobierno y
estimulándole con su decisión y espíritu de lucha para que llegue hasta el fin en el aplastamiento de los
militares y fascistas sublevados.
¡Jóvenes, preparaos para la pelea!
¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres asturianas en 1934; luchad
también vosotras al lado de los hombres para defender la vida y la libertad de vuestros hijos, que el
fascismo amenaza!
¡Soldados, hijos del pueblo! ¡Manteneos fieles al gobierno de la República, luchad al lado de los
trabajadores, al lado de las fuerzas del Frente Popular, junto a vuestros padres, vuestros hermanos y
compañeros! ¡Luchad por la España del 16 de febrero, luchad por la República, ayudadlos a triunfar!
¡Trabajadores de todas las tendencias! El gobierno pone en nuestras manos las armas para que salvemos a
España y al pueblo del horror y de la vergüenza que significaría el triunfo de los sangrientos verdugos de
octubre.
¡Que nadie vacile! Todos dispuestos para la acción. Cada obrero, cada antifascista debe considerarse un
soldado en armas.
¡Pueblos de Cataluña, Vasconia y Galicia! ¡Españoles todos! A defender la República democrática, a
consolidar la victoria lograda por el pueblo el 16 de febrero.
El Partido Comunista os llama a la lucha. Os llama especialmente a vosotros, obreros, campesinos,
intelectuales, a ocupar un puesto en el combate para aplastar definitivamente a los enemigos de la
República y de las libertades populares. ¡Viva el Frente Popular! ¡Viva la unión de todos los antifascistas!
¡Viva la República del pueblo! ¡Los fascistas no pasarán! ¡No pasarán!"
(http://www.retoricas.com/2010/06/discurso-pasionaria-no-pasaran.html)
Francisco Franco
"Nosotros venimos para ser el pueblo, venimos para los humildes, para la clase media; no para los
capitalistas. Nuestra obra exige el sacrificio de todos, principalmente el de los que tienen más, en
beneficio de los que no tienen nada. Tendremos vivo empeño en que no haya un hogar sin lumbre, en el
que no haya un español sin pan; llevaremos a buen término la santa obra de una reforma social impuesta
con cariño, exigiendo a todos el cumplimiento de sus deberes [...]
Por la paz y el bienestar del campo; por la mejora, racional y justa, de las clases obrera y media; por la
libertad de conciencia y el respeto a la religión y a las tradiciones; por la tranquilidad y el bienestar de los
hogares; por nuestra civilización amenazada, y por el prestigio de nuestra Bandera; por la independencia
de nuestra Patria, por una España Nueva, por una España Libre y por una España Grande, luchan hoy
nuestros soldados [...]
No es el Ejército el que lucha solo, teniendo el apartamiento y la hostilidad del resto de la población civil.
Toda nuestra Nación está en armas; espontáneamente se ha movilizado toda la población civil, sin
distinción de clases, sexos ni edades. En el frente de guerra se encuentran unidos el aristócrata de la
estirpe más linajuda española junto al campesino y proletario de la ciudad, y los intelectuales
universitarios en fraternal compañía con los modestos menestrales, burgueses, empleados y asalariados.
Los sacerdotes, por su sagrado ministerio, no pueden ser combatientes activos, pero demuestran su valor
dando los auxilios espirituales a los que los necesitan, en las primeras líneas de fuego."
(A los componentes de la Junta de Defensa, el día de asumir la Jefatura del Estado. 1-X-1936)
“¡En pie, Españoles! ¡Españoles! A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del
Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a cuantos jurasteis
defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la Nación os llama a su defensa.” (Proclama del
Alzamiento, 18 de julio de 1936)
"Ponéis en mis manos a España. Mi mano será firme, mi pulso no temblará y yo procuraré alzar a España
al puesto que le corresponde conforme a su Historia y que ocupó en épocas pretéritas..." (1936)
"Todos los españoles estarán obligados a trabajar sin exclusión: el nuevo Estado no puede sostener
ciudadanos parásitos."(1937)
"Ganamos día a día la guerra, con paso firme y seguro, como ganamos y ganaremos la paz para España."
(1937)
"Es aspiración del Estado arbitrar los medios conducentes para que la tierra, en condiciones justas, pase a
ser de quién directamente la explota." (1937)
"El Estado reconoce a la familia como célula primaria natural y fundamento de la sociedad, y al mismo
tiempo como institución moral dotada de derecho inalienable y superior a toda ley positiva. Para mayor
garantía de su conservación y continuidad se reconocerá el patrimonio familiar inembargable." (1938)
"El Estado, sin ser confesional, concordará con la Iglesia Católica, respetando la tradición nacional y el
sentimiento religioso de la inmensa mayoría de los españoles, sin que ello signifique intromisión ni reste
libertad para la dirección de las funciones específicas del Estado." (1938)
"A esa juventud heroica que en las trincheras lucha, a esos beneméritos soldados que en los frentes
resisten alegres las inclemencias del invierno y dan con admirable desprendimiento su vida por España,
les afirmo que sus sacrificios serán fecundos, y que la España que se forja en los duros golpes de los
campos de batalla tendrá unidad y fortaleza, que nada dividirá a la España Nacional, que la estrecha unión
de la juventud española, generosa, noble, sin reservas, no ha de ser por nada ni por nadie desvirtuada."
(1938)
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"Hemos de despertar en todos los españoles el sentimiento de la Patria, el orgullo de sentirse españoles,
creando condiciones de vida para las clases sociales que les permitan apreciar, sin rencores ni dolores, la
grandeza política del nuevo Estado." (1938)
"Ya lucen en Vizcaya las banderas de España, ya marchan por las calles y se escuchan en ellas los himnos
nacionales, ya suena nueva música, y el nuevo programa de la España Nacional, programa de justicia
social que nunca les cumplieron, y aquellos bravos campesinos, aquellos sencillos aldeanos vascos,
aquellos obreros envenenados, abren los ojos y elevan su corazón y lloran porque dicen que estos
soldados que cumplen su palabra, estos hombres que conquistan lo que dicen, éstos, no tienen más que
una fortaleza y una voluntad, cumplen su palabra, y cuando hablan de justicia social, de hermandad entre
los españoles, de la grandeza de la Patria, es porque van a cumplir cuanto manifiestan, porque lo juran
ante la sangre de sus hijos, que es la que los mártires de la Religión y de la Causa. ¡¡Arriba España!!!"
(1938)
"El carácter nacional y patriótico de nuestro Movimiento es absolutamente incompatible con la
concepción de ninguna hipótesis sobre el suelo de España y sus colonias. Nosotros no vendemos nuestra
Patria al extranjero." (1939)
(http://www.retoricas.com/2009/07/recopilacion-discursos-general-franco.html)
3
Juan Carlos I
Discurso de SS.MM. el Rey D. Juan Carlos I en Madrid, noche del 23 al 24 de febrero de 1981,
después del Golpe de Estado.
Al dirigirme a todos los españoles, con brevedad y concisión, en las circunstancias extraordinarias que en
estos momentos estamos viviendo, pido a todos la mayor serenidad y confianza y les hago saber que he
cursado a los Capitanes Generales de las Regiones Militares, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas la
orden siguiente:
«Ante la situación creada por los sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso y para evitar cualquier
posible confusión, confirmo que he ordenado a las Autoridades Civiles y a la Junta de Jefes de Estado
Mayor que tomen todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la
legalidad vigente.
Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubiera de tomarse deberá contar con la aprobación
de la Junta de Jefes de Estado Mayor.»
La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o
actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución
votada por el pueblo español determinó en su día a través de referéndum.
(http://www.retoricas.com/2009/07/intento-golpe-de-estado-23f-juan-carlos.html)
4
Adolfo Suárez
"Discurso de Investidura"
Discurso pronunciado el 30 de marzo de 1979
Discurso de Investidura de Adolfo Suárez González como Primer Presidente de la Democracia Española
en el Congreso de los Diputados, 30 de marzo de 1979:
Muchas gracias, señor Presidente. Con su venia. Señoras y señores Diputados, por designación de S. M.
el Rey comparezco ante SS. SS. en un acto cuya significación y alcance se delimitan en el artículo 99 de
nuestra Constitución. Me propongo, pues, en estricto cumplimiento del mandato constitucional, formular
los principios programáticos básicos, trazar las coordenadas de actuación y fijar los objetivos y medidas
fundamentales que perfilarán durante la presente Legislatura nuestra acción de Gobierno si la Cámara
expresa su aprobación.
El cambio político realizado en nuestro país ha sido profundo y sincero. Pero ahora comienza un nuevo
período; comienza una etapa de transformación profunda de la sociedad.
Se trata, por consiguiente, de saber realizar el cambio social con sinceridad, conjugando prudencia y
audacia y eligiendo también el camino de la reforma responsable y gradual que conformó la realización
del cambio político y tal es, ni más ni menos, la expresión última de la voluntad política del próximo
Gobierno de UCD.
El cambio político se verificó en torno a un eje de sensatez consistente en ajustar los ritmos de tiempo sin
regatear o eludir los contenidos. Nos proponemos ahora realizar el cambio social en una búsqueda
constante de la justicia, demostrando en el terreno de los hechos que la vía reformista es la más adecuada
para la transformación de la sociedad.
Con esta voluntad, me permito invitar a SS. SS. a avanzar en la definitiva institucionalización de una
democracia a la altura de nuestro tiempo y a vivir la gran ilusión colectiva de la progresiva modernización
de la sociedad española.
[...]
En síntesis, éste es el cuadro y en este gran marco se inscribe la gran tarea que tiene que cumplir el pueblo
español y de la que el Gobierno de la Nación se esforzará en ser impulsor. Somos un país viejo que no
tiene sus nuevas fronteras fuera de sí, sino dentro de lo que a lo largo de los siglos ha sido la difícil y terca
voluntad de convivencia entre lenguas y culturas diferentes. El reto actual consiste en admitir que somos
como somos, en empeñarnos en mejorar cada día y en levantar el país a base de trabajo, capacidad
autocrítica y espíritu de sacrificio. La nueva frontera, en una palabra, no está lejos de nosotros, sino
dentro de todos y cada uno de nosotros mismos. Hemos de saber encerrarnos en esta identidad definitoria
para plantar sólidamente las raíces del gran pueblo que todos juntos podemos ser.
[...]
Nuestro verdadero compromiso está, pues, identificado con el futuro. Vamos a esforzarnos para que, por
primera vez en nuestra Historia, la Constitución no sea únicamente una solemne declaración de derechos,
sino el fundamento efectivo de una democracia estable y justa.
[...]
Nos encaminamos a la realización de un programa de Gobierno concebido bajo la óptica de un programa
de partido y coherente con la palabra comprometida ante el electorado pero que pretende servir
honestamente a la totalidad de los españoles y a los intereses generales del país.
Se trata de un programa centrista, a través del cual queremos que España se incorpore plenamente a la
vida europea de hoy. La defensa del modelo de sociedad occidental, la inspiración en la ética y en los
valores del humanismo cristiano y la asunción del sistema de economía de mercado, corregido por unos
objetivos sociales que le sitúan al servicio del hombre e impiden hacer del hombre un engranaje al
servicio de fuerzas deshumanizadas, constituyen los fundamentos imprescindibles, los fundamentos que
5
nosotros asumimos, en la búsqueda de un adecuado equilibrio entre progreso, libertad, igualdad y
solidaridad entendidas como dimensiones de la justicia.
[...]
A la incomprensión de quienes no entienden lo que es un partido de centro, de raíz popular, interclasista,
surgido en el seno de una sociedad industrial y ajeno, por tanto, a una concepción bipolar del antagonismo
social, contestamos con la coherencia de un programa de gobierno progresista y reformista que supondrá,
si el acierto preside nuestras decisiones, un progreso social cierto. No vamos a hacer una política al
servicio de un sector de la sociedad, ni tampoco en beneficio exclusivo de nuestros afiliados o votantes.
El Gobierno realizará una política al servicio de todo el pueblo español, procurando que ninguna
pretensión legítima deje de ser defendida ni ninguna causa desoída.
[...]
En el ámbito internacional, el Gobierno se propone llevar a cabo una política realista activa e
independiente que, partiendo de las transformaciones internas operadas en España, sea capaz de potenciar
nuestra acción y defender nuestros intereses, en un mundo cada vez más interdependiente y en rápido
proceso de transformación.
Esta política estará encaminada a garantizar nuestra seguridad y nuestra independencia, a restablecer con
la recuperación de Gibraltar nuestra integridad territorial, a asegurar el suministro de materias primas y
productos energéticos, a mejorar las condiciones de vida y los niveles de bienestar de los españoles y a
contribuir a la construcción de un mundo más libre, más pacífico, más seguro y más justo.
Por convicción profunda somos partidarios del mantenimiento de la paz y contrarios al uso de la violencia
y estamos dispuestos, en la medida de nuestras posibilidades, a favorecer el entendimiento, la solución
pacífica de los conflictos y la distensión internacional. Pero esta decidida vocación de paz nuestra no
puede hacernos olvidar que vivimos en un mundo donde todavía persisten confrontaciones, conflictos y
tensiones.
España está incluida en el dispositivo estratégico occidental a través del Tratado Bilateral con Estados
Unidos. Este Tratado deberá redactarse a su vencimiento para adecuarlo a la nueva realidad.
[...]
(http://www.retoricas.com/2009/07/discurso-investifura-adolfo-suarez-1979.html)
6
Felipe González
"Discurso de Investidura"
Discurso pronunciado el 30 de noviembre de 1982 en la toma de poder
Discurso de Investidura de Felipe González Márquez, Congreso de los Diputados, 30 de noviembre de
1982:
Señor Presidente, señoras y señores Diputados:
Al disponerme a solicitar la investidura de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 99 de la Constitución,
quiero, ante todo, transmitir a la Cámara y a los ciudadanos que representamos la convicción de que este
acto no es un simple trámite; al contrario, estamos viviendo una jornada histórica y decisiva para nuestro
futuro. Histórica, porque hoy comienza el cambio; decisiva, porque, desde los primeros pasos por el
nuevo camino, empezamos ya a ir configurando su trazado.
Lo proclamo con la satisfacción de haber sido uno más de los que han luchado por este día; pero también
con la humildad debida porque ha sido el pueblo español, libre y pacíficamente, quien ha instaurado el
cambio, y nosotros no somos más que los encargados de desempeñar la honrosa tarea de impulsarlo.
Para constatar lo que afirmo basta contemplar esta Cámara, y comparar su composición con la de hace
pocas semanas. Nuestro pueblo ha querido otras Cámaras, otras leyes, otros modos, otros contenidos de
Gobierno y lo ha querido con tal sabiduría y con tan clara conciencia cívica que nuestro primer deber, el
deber de todos nosotros, consiste en interpretar con acierto, esa voluntad popular. El pueblo ha votado el
cambio y nuestra obligación es realizarlo; un cambio hacia delante, un cambio sintonizado con el futuro,
un cambio hacia una España que progrese en paz y libertad.
Para conseguirlo, los ciudadanos han elegido el 28 de octubre unas Cámaras con una mayoría fuerte –es
decir, con un Gobierno sólido– y con otras fuerzas políticas vigorosas. Yo me felicito de esos aciertos,
porque creo en la eficacia del diálogo y la participación, lo que supone necesariamente interlocutores
capaces; porque es más fácil la generosidad y la lealtad desde posiciones de fortaleza que desde la
debilidad que necesita recurrir con frecuencia a las armas oblicuas de la astucia.
Por eso espero que nuestras naturales discrepancias se manifiesten siempre en esta Cámara con claridad y
comprensión, que por mi parte ofrezco desde ahora sin ninguna reserva. Todos tenemos que pensar en el
presente y en el futuro de España, aunque sea de distinta manera; hacer compatibles esas diversas
maneras y conjugarlas al servicio de interés común es lo que nos exigen los ciudadanos con su rotunda
votación.
Por obra de ese mandato, y no sólo por un trámite establecido, es por lo que solicito de la Cámara mi
investidura como Presidente del Gobierno.
[...]
Nos proponemos gobernar sobre la base de tres principios que quiero proclamar categóricamente:
- La paz social, es decir, la seguridad ciudadana como garantía de desarrollo de las libertades, que es un
concepto más noble y amplio que el de orden público, reducido a la tranquilidad en las calles. Paz y
seguridad en todos los ámbitos: en el trabajo, en el ocio, en la creación, en la interdependencia de nuestra
vida en común, en las relaciones internacionales.
- La unidad nacional, que se fortalece con la diversidad de nuestros pueblos, con las preferencias de los
grupos, con las singularidades propias de este rico y variado mundo que llamamos España. No sólo no
excluye esas diferencias, sino que, al contrario, la unidad se vigoriza gracias a la autenticidad con que son
vividas por sus portadores humanos. Unidad, por tanto, en el sentido creador de estimularnos y
potenciarnos unos a otros, precisamente porque somos diferentes, nunca en la interpretación negativa de
antagonismos o luchas destructoras.
- El progreso, como un instrumento al servicio de la justicia, como un concepto que va más allá del mero
desarrollo económico, que incluye el incremento de la riqueza nacional, pero que atiende a las
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necesidades vitales de los seres humanos, a su profundo afán de comprensión, de dignidad, de igualdad.
Por ello nos obliga a luchar contra las diferencias que privilegian a ciertos grupos y marginan
lacerantemente a otros.
[...]
Paz, unidad y progreso; ese es el perfil del horizonte, de nuestro rumbo permanente.
[...]
Cuatro son las áreas de problemas en las que agrupo los aspectos detallados en nuestro programa
electoral, que es, naturalmente, la base del programa de Gobierno, porque sólo cumpliendo aquél
responderemos fielmente al voto mayoritario expresado por los españoles. Enumeraré así esas cuatro
áreas, para que pueda seguirse más fácilmente mi exposición:
Primera, la lucha contra la crisis económica y el paro.
Segunda, el avance hacia una sociedad más libre y más igualitaria.
Tercera, la reforma progresiva de la Administración del Estado, en cumplimiento del artículo 103 de la
Constitución y del contenido del Título VIII que exige una nueva distribución del poder en el ámbito de
las comunidades autónomas y de los entes locales.
Cuarta, la proyección hacia el exterior, digna y eficazmente de la realidad de España.
[...]
Entre los desequilibrios mencionados, sin duda el más doloroso, desde un punto de vista humano, es el
del paro. No intentemos disfrazar su crudeza con el término menos agresivo de "desempleo". Nuestro
deber es vivir el paro como el drama de cada hombre o cada mujer que desea trabajar sin conseguirlo;
vivirlo como una serie interminable de días de frustración y de desesperanza, porque no se trata sólo de
un problema económico que se pudiera aliviar sustancialmente con un subsidio; el paro ataca a las raíces
más profundas del ser humano, socava la energía moral y la confianza, debilita el espíritu de participación
ciudadana, lleva a cuestionar la solidaridad social. No podemos resignarnos a que el joven aprendiz o el
universitario repitan lo que está en trance de convertirse en una frase hecha: "estamos estudiando para el
paro". Porque eso les lleva a la desilusión, al rechazo del sistema y a la rebeldía; como tampoco podemos
aceptar que hombres maduros y responsables sientan herida su dignidad por el despido, como si no fueran
capaces de trabajar para atender las necesidades de los suyos, como si no tuvieran nada que ofrecer para
contribuir con su esfuerzo al progreso de todos.
El paro es un castigo moral inmerecido, además del castigo material que impone la penuria a quienes lo
sufren. Y el hecho de que sea una plaga prácticamente mundial, agravada en España en comparación con
los países desarrollados, no nos dispensa de combatirlo tenazmente.
En esa lucha prioritaria emplearemos todos nuestros instrumentos disponibles, todos los esfuerzos, desde
la inversión creadora de empleo hasta la modificación y reducción de los horarios; desde los reajustes de
técnicas y de sectores hasta apoyos públicos a contratos para los sectores que encuentran más dificultad
para acceder a un empleo; desde la ayuda a la readaptación de los trabajadores a nuevas tareas, hasta la
aplicación de estos medios en el campo de la empresa privada como en el sector público, en la agricultura
como en la industria, en la construcción como en los servicios, en el terreno de la educación para nuevas
profesiones como en el de la exportación a mercados extranjeros.
No perderemos la menor oportunidad para crear trabajo. Cuando sea inevitable sectorial o temporalmente
el paro, pondremos en juego la solidaridad de todos para no colocar en una situación de desamparo y de
miseria insostenible a quienes se vean reducidos a él, de la misma manera que combatiremos el fraude
laboral con todas sus formas de picaresca que degradan a quienes se ven implicados en ellas, ya sean
trabajadores o empresarios. Esa picaresca, como el fraude fiscal, la evasión de capitales y otras formas de
delitos relacionados con la actividad económica, serán perseguidos con el rigor a que obliga la ley y con
la dureza que merecen las actitudes punibles de egoísmo insolidario.
[...]
8
Otro desequilibrio fundamental es el del déficit del sector público, cuyo crecimiento aspiramos primero a
frenar y, en años sucesivos, a reducir, al tiempo que reestructuramos el gasto público; queremos inclinarlo
más en el sentido de la inversión y de las transferencias constructivas. Afortunadamente, disponemos de
más palancas de control en nuestras manos para abordar este problema que en el caso anterior, sobre todo
si una actitud general de austeridad, de trabajo y de rendimiento reduce la inaceptable costumbre de paliar
por la vía de las subvenciones u otras ayudas públicas los problemas que no se han sabido o no se ha
tenido voluntad política de atacar en sus causas profundas. En cualquier caso, la actitud de ampliar el
déficit público con negligencia, financiándolo de manera inflacionista, lejos de ser una panacea que
resuelve los problemas, es una grave irresponsabilidad, que golpea a los sectores más débiles, y, por
consiguente, se debe preferir de modo más riguroso y correcto la financiación a través de ingresos
públicos claramente planeados, de los gastos considerados socialmente necesarios o convenientes.
Por otro lado, los desajustes y disfunciones acumulados en el sector público ofrecen, sin duda, un campo
muy amplio para actuar con rigor, con el fin de conseguir el máximo rendimiento de los caudales que
aporta al Estado el pueblo entero. Queremos acometer inmediatamente las reformas institucionales
necesarias para mejorar el rendimiento de la Administración en todos sus aspectos y para conseguir que el
control del gasto no sea meramente formal, sino capaz de comprobar que se aprovechan eficazmente los
recursos puestos a disposición del Estado.
[...]
El medio ambiente es un componente vital de la existencia humana y su degradación irresponsable no
sólo se traduce en perturbaciones sanitarias o psíquicas, sino que, al ser afectado por agresiones
destructoras, reduce la calidad de la vida.
La creciente protesta de los ecologistas, perceptible en todas partes, especialmente en los países
industrializados, responde a esa sensibilidad humana hacia su entorno, y evidencia la necesidad de
adoptar medidas como las que hemos visto en nuestro programa.
De todas maneras, el enfoque y la solución de los problemas del bienestar tienen que empezar en cada
uno de nosotros mediante el enriquecimiento de las posibilidades individuales por la vía de la educación y
de la cultura. Más que en las compensaciones económicas, e incluso en los servicios sociales colectivos,
es en este campo de la formación donde se encuentra la clave del progreso social.
La educación aumenta la igualdad de oportunidades al fomentar las capacidades individuales, y, por tanto,
el desempeño de tareas más idóneas. Además, el ejercicio de la libertad ciudadana sólo se alcanza
plenamente con una educación que nos instruya sobre nuestros derechos y sobre los medios de
reclamarlos al mismo tiempo que nos inspire el respeto hacia los derechos de los demás. Por otra parte, la
riqueza cultural aumenta el gozo que pueda suministrar el disfrute de servicios públicos de este tipo o
incluso del ambiente mismo. Y sobre todo, sin propósito de agotar el tema, recordaré tan sólo que el
progreso social es obra de los hombres, que son los hombres los que hacen la historia.
Todo ello explica el hecho de que la educación y la cultura sean piezas clave de nuestra futura tarea de
Gobierno, a fin de conseguir la "democracia avanzada" propugnada en nuestra Constitución. Para ello el
texto constituyente establece derechos tales como la libertad de expresión, la superación de las
discriminaciones socioeconómicas o la igualdad de oportunidades ante la cultura, como instrumentos
decisivos para el pleno desarrollo de la personalidad.
[...]
El Gobierno reafirmará con todo vigor la reivindicación de Gibraltar, cuya actual situación colonial atenta
a la integridad del territorio nacional y menoscaba la posición internacional y estratégica de España.
Consecuentemente, el Gobierno mantiene el propósito de reintegrar Gibraltar al territorio nacional
mediante negociaciones con el Reino Unido que conduzcan a ese objetivo, de acuerdo con las
resoluciones de las Naciones Unidas. Al desarrollar este eje prioritario de su política, el Gobierno obrará
de manera que no se penalice a la pobleción de Gibraltar ni a la del campo de Gibraltar y que el resultado
final de la negociación respete los intereses legítimos de la población.
[...]
9
Empezamos una nueva etapa en la vida política española. Con Su Majestad el Rey, cuyo papel en favor
de la paz y la libertad reconocemos todos los españoles, quiero manifestar una vez más mi fe en el futuro
de España.
[...]
(http://www.retoricas.com/2009/07/discurso-investidura-felipe-gonzalez.html)
10
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