Opiniones sobre el fenómeno del GNC en Argentina

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Opiniones sobre el fenómeno del GNC en Argentina
El Diario La Nación del 10 de agosto de 2003 publica un artículo en el que se emiten
diferentes opiniones sobre el fenómeno del incremento de usuarios de GNC que ya
llegan a 1.200.000 en Argentina, con un incremento mensual del orden de 20.000
vehículos mensuales.
A dichas opiniones se suma la perspectiva de aprobación de un proyecto de ley de
carácter estratégico que tiene estado parlamentario, para promover la gasificación del
transporte pesado.
Argentina es un país con el recurso gas natural mucho más abundante que el recurso
petrolero, con una gran cultura del uso del gas y con todo lo necesario para mostrar al
mundo, un fenómeno de transformación para el uso racional de sus recursos naturales
y la posibilidad de contar con el transporte más barato del mundo.
Hay encontradas opiniones dado que hay reacción de los intereses creados No es sólo
el tema precio de combustibles el que subyace en los pro y contra, sino la posibilidad
de hacer más competitiva la economía argentina, ayudando a la reactivación
económica y a la disminución del costo social derivado de la condición de Combustible
Limpio del gas natural.
Se ha hecho muy poca difusión de lo que implica para la salud pública la eliminación de
los tóxicos del aire que se consigue con el GNC (ya que carece de los cancerígenos
benceno, 1.3 butadieno y del material particulado letal y otros).
Sin embargo los intereses creados argumentan que pese a ser un combustible
económico de origen, debería ser gravado para no cambiar el “statu quo”.
Problemas coyunturales derivados de la actualización en trámite del precio del gas en
boca de pozo, se usan pretendiendo neutralizar la expansión del GNC.
Es de interés el artículo del Diario La Nación del 10 de agosto de 2003 que
transcribimos, dejando al lector sacar sus propias conclusiones políticas, económicas y
de sentido común.
Gregorio Kopyto
Gerente de la Cámara Argentina del GNC
“Por cuestiones de precio, el GNC se transformó para los argentinos en
la nueva estrella de los combustibles.
Tendencias
Por cuestiones de precio, el GNC se transformó para los argentinos en la nueva estrella
de los combustibles
Se ha convertido a este sistema más de un millón de autos y las empresas petroleras,
preocupadas, estiman que en 2006 se venderá más gas que nafta.
A estas alturas del siglo XXI, un Ford Falcon modelo 70 y una Grand Cherokee 2003
tienen en común no mucho más que el volante y las cuatro ruedas. Pero en la
Argentina de la crisis y los aumentos de combustible, bien puede agregarse otra
coincidencia: no es extraño ver a ambos funcionando con gas natural comprimido
(GNC).
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El bolsillo es la única razón de peso para que la Argentina sea el país de mayor arraigo
de esta tendencia en el mundo y para que sean ya más de 1,1 millón los automóviles
con esta modalidad.
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¿Alguien quiere pasar un fin de semana en Mar del Plata? Bien, desde Buenos Aires,
ida y vuelta, con un auto mediano, le costará alrededor de 152 pesos con nafta, 84 con
gasoil o 28 con GNC. Así de implacable.
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El crecimiento de los últimos años fue febril. La primera empresa que fabricó equipos
de conversión para vehículos y puntos de venta fue Galileo, el 21 de diciembre de
1984. Comenzó con dos estaciones de servicio en la Capital Federal, ubicadas en Retiro
(en la esquina de las avenidas Madero y Córdoba) y en Parque de los Patricios
(avenida Amancio Alcorta y Luna), que estaban a cargo de Gas del Estado. Y con
apenas 600 vehículos: 300 taxis y 300 autos particulares. Diecinueve años después,
56 firmas se dedican a convertir automóviles.
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Amores y rechazos
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La cuestión genera adhesiones entrañables y rechazos enérgicos. Mientras los
empresarios petroleros advierten la presencia de un nuevo enemigo que los amenaza
con una competencia que consideran desigual, los usuarios, en cambio, encontraron en
el GNC el modo de amortiguar los aumentos en los precios de los combustibles, que
llegaron al 90% en la nafta y al 130% en el gasoil después de la devaluación.
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Se trata, por lo demás, de una inversión con réditos relativamente rápidos. Un equipo
de GNC cuesta en la Argentina en promedio unos 2000 pesos. Según los entendidos,
suponiendo que el automovilista que decide comprarlo acostumbraba a gastar 220
pesos de nafta súper por mes, al cabo de un año recuperará el desembolso.
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Por supuesto que ese mismo usuario tendrá algunas dificultades. No todo es perfecto,
y la preocupación empezará en el momento de cargar combustible. ¿Cómo evitar las
interminables colas durante la temporada de vacaciones? Un tanque lleno de GNC
alcanza apenas para 160 km, el equivalente a lo que se recorre en un auto mediano
con 16 litros de nafta.
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El mal humor puede aumentar si el usuario decide, por ejemplo, hacer un viaje a Santa
Cruz, provincia que no tiene una sola estación de servicio con ese combustible. Esta
ausencia obedece a las desgravaciones impositivas que se aplicaron en el pasado de
los combustibles líquidos en esa área, lo que volvió poco rentable la instalación de
proveedores.
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Hay en la actualidad unas 1100 estaciones de servicio expendedoras en todo el país,
pero el 32% de ellas está concentrado en la Capital Federal y el conurbano
bonaerense, según datos del Enargas. Y las provincias abastecidas son apenas 17. Así,
además de Santa Cruz, quedan sin combustible Chubut, Chaco, Misiones, Corrientes y
Formosa.
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"Pero no hay que olvidarse de que el vehículo es dual, y puede utilizarse con nafta en
algunos tramos - dice Fausto Maranca, presidente de la Cámara Argentina del Gas
Natural Comprimido- . He visto colas de 2 kilómetros volviendo de Chascomús, en una
estación que dista sólo de 80 km de otra que está más vacía. Si esa gente pasa el
motor a nafta y recorre esos 80 km gasta sólo 12 pesos más. Me parece que, en esos
días de fin de temporada, muchos pierden el raciocinio."
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El tercer escollo de la cuestión afecta sólo a los amantes de la velocidad y los motores,
pero es real. La potencia de un automóvil que funciona con GNC puede ser hasta un
10% menor que la de un vehículo con nafta.
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¿Qué significa esto? Básicamente, que se pierde por ejemplo algo de aceleración,
aunque no en exceso. Las pruebas de los especialistas indican que un automóvil
mediano con gas demora un segundo y medio más que un naftero en alcanzar los 100
km/h desde punto muerto. Conclusión: nunca falta quien sueñe con el circuito de
Monza, pero la diferencia no es determinante para un viaje común en las autopistas
argentinas.
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Para quienes lo venden, el GNC significó un excelente negocio que comenzó en 1992,
gracias a la estabilidad monetaria, con la proliferación de una gran cantidad de
estaciones de servicio de la especialidad. Ese aluvión perdura hasta hoy: mientras los
propietarios de las estaciones de servicio tradicionales son un canto al pesimismo cerraron unas 1500 en los últimos dos años- , quienes se dedican al GNC planean abrir
140 nuevas estaciones durante el próximo año.
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Más GNC que nafta
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"En estos momentos, estamos en un porcentaje ideal entre la oferta y la demanda. No
sé si hay más lugar, porque la actividad parece haber tocado un techo", dice Maranca.
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El escenario es exactamente el opuesto para los refinadores de petróleo, que
vislumbran un horizonte cercano preocupante. No hace falta describir demasiado si se
miran los números: mientras la venta de nafta cayó un 41% desde 1992 hasta hoy, la
de GNC creció un 170 por ciento.
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Esto provoca escalofríos entre los empresarios petroleros, cuyos estudios anticipan
que, a este ritmo, en 2006, en la Argentina se venderá más GNC que nafta, lo que
sería un cambio histórico y drástico en el sector.
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"El futuro para una empresa que se dedica a la refinación es más que preocupante",
dice Juan José Aranguren, presidente de la compañía angloholandesa Shell.
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Ante este panorama, la primera sensación de los petroleros es que se sienten
discriminados por el Gobierno. Dicen que no es grave que un consumidor elija lo que
más conviene a su bolsillo, pero que la política fiscal no es equitativa. La queja se
sustenta en importantes diferencias tributarias: el GNC, por caso, paga un 3,75% de
impuesto a las transferencias de los combustibles (ITC), y la nafta, un 53,75 por
ciento.
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Sin embargo, ¿un gobierno no puede alentar determinado consumo que beneficie al
usuario? Aranguren dice que sí, pero que esas políticas deberían dirigirse a los más
necesitados. "A nadie se le va a escapar que el GNC es, desde el punto de vista
ambiental, mucho más amigable. Y me parece bien que se quiera utilizar para el
transporte público o los de menores recursos. Pero, ¿qué sentido tiene una Blazer con
GNC, que yo he visto muchas? Al dueño de la Blazer, alguien le está pagando el
combustible, porque es un subsidio. Ya pasó con el gasoil, hasta que su consumo
aumentó y el Gobierno empezó a subir los impuestos. En los 90 se veían Mercedes
Benz y Audi con gasoil."
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Así, el drama petrolero tiene un solo desenlace: se vende poca nafta y más gasoil, con
lo que las refinadoras empiezan a buscar desesperadamente mercados adonde
exportar el sobrante de nafta que les queda del petróleo refinado. Y, como no lo
encuentran porque la Argentina está lejos de esos mercados, el ajuste es inevitable. O
se tira la nafta a la basura o se produce menos gasoil - lo único que se vende en estos
momentos- y no se desperdicia más sobrante.
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"No sabemos dónde meter la nafta", graficó un ejecutivo de una compañía que tiene
producción y refinación.
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No es extraño, entonces, que desde estas empresas reclamen constantemente por una
igualdad tributaria, con estudios propios que apuntan de lleno a conmover la avidez
fiscal del Gobierno: por las diferencias de impuestos entre el GNC y la nafta, el Estado
deja de recaudar 1550 millones de pesos por año.
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"La distorsión es tal - sigue Aranguren- que sólo el costo en impuestos de un litro de
nafta súper, 86 centavos, es más caro que todo el precio de un metro cúbico de GNC,
que orilla los 44 centavos. Quiere decir que si nosotros regalára mos la nafta, igual
sería más cara. ¿Tiene sentido?"
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Los especialistas independientes no son tan tajantes, y consideran que es bueno
favorecer impositivamente al GNC. Pero no de un modo artificial como ocurre hoy: el
costo del gas pesificado deja el precio final muy por debajo de lo normal.
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Daniel Montamat, ex secretario de Energía y consultor independiente, observa que el
Gobierno debería buscar un equilibrio. "El GNC sigue siendo un insumo que debe tener
ventajas impositivas, porque ambientalmente es mucho más apropiado: no libera
materia particulada, como el gasoil. Esa humareda que generan los ómnibus tiene
efectos cancerígenos. Sin embargo, alentar el consumo de GNC no debe provenir de
que tenga un insumo como el gas natural pesificado. Eso es peligroso. La
infraestructura del gas está saturada y no sé si llegará a ser correspondida con la
oferta."
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Por Francisco Olivera
De la Redacción de LA NACION
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La Argentina, para el récord mundial
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El gas natural comprimido (GNC) comenzó a utilizarse en la Argentina durante el
gobierno de Raúl Alfonsín, con un ambicioso plan lanzado en 1983, mientras se
pensaba en el autoabastecimiento de petróleo. Por entonces, con precios oficiales para
los insumos petroleros, la meta era lograr una amplia sustitución de combustibles
líquidos.
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Hoy, la Argentina es el país con mayor cantidad de vehículos que utilizan GNC en el
mundo, con más de 1,1 millón de automóviles. En el segundo lugar se ubica Brasil, con
más de 550.000; tercero, Italia, con 434.000; cuarto, Paquistán, con 360.000; quinto,
la India, con 156.700, y sexto, Estados Unidos, con más de 130.000.
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Daniel Montamat, ex secretario de Energía, considera que pueden distinguirse tres
etapas en la utilización del GNC en el país. "La primera fueron los 80, cuando se quería
sustituir líquidos. La segunda, en la década del 90, cuando se desreguló el mercado.
En esos tiempos perdió un poco de fuerza su desarrollo cuando se le bajaron los
impuestos al gasoil, que tuvo también muchos adeptos. Y la tercera es ahora, con los
precios relativos después de la megadevaluación. Porque el consumo, que a mi juicio
debe ser incentivado por una cuestión ambiental, no tiene sólo ventajas impositivas
porque su principal insumo está pesificado".
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