Mujeres japonesas
Enfrentan discriminación y presión empresarial
Por Leticia Puente Beresford/corresponsal
Nueva York, 10 agosto 07 (CIMAC).- Con todo y que Japón aprobó la primera ley de
igualdad de oportunidades en 1985, Equal Employment Opportunity Law, las mujeres
japonesas enfrentan discriminación y presiones empresariales.
Yukako Kurose se incorporó a la fuerza laboral en Tokio en 1986 esperando que esa ley
le abriera las puertas al igual que a las demás mujeres jóvenes, sin embargo la promesa
de su “carrera” en la oficina de la corporación en la que laboraba término hace 15 años
cuando tuvo a su hijo, informó esta semana el New York Times (NYT).
Al narrar su historia, el diario precisa que mientras otros países desarrollados hacen
progresos en la promoción de la mujer, el Japón no.
Kurose pasó por todas las promociones en la empresa donde trabajaba, se retiraba de la
oficina a las 6:30 de la tarde para recoger a su hija en la guardería, luego vino su
descenso para terminar como oficinista administrativa, hasta que finalmente se
autodespidió.
“Las costumbres de trabajo japonesas casi hacen imposible para la mujer tener ambos:
familia y carrera”, afirma Kurose, de 45 años de edad, quien hoy trabaja en otra
compañía.
Desde que la Equal Employment Opportunity Law entró en vigor en el Japón, las
mujeres aparecieron en las industrias, en la construcción y como taxistas, pero han
tenido menos oportunidades para alcanzar posiciones de autoridad.
En 1985, indica el NYT, las mujeres japonesas sólo estuvieron en el 6.6 por ciento del
manejo directivo de los trabajos en empresas y el gobierno, informó la International
Labor Organization (ILO), agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para 2005, el número se elevó al 10.1 por ciento, aun cuando la fuerza de trabajo de las
mujeres representa 27 millones, cifra cercana a la mitad de la totalidad laboral en Japón.
En los Estados Unidos, en contraste, las mujeres ocupan cargos directivos en un 42.5
por ciento, dijo la ILO.
Los expertos dicen que los prejuicios es uno de los problemas que se presenta entre las
mujeres japonesas. Además de las barreras a nivel nacional en la cultura de las
corporaciones, particularmente en las expectativas de trabajo respecto a los horarios,
que van desde la mañana hasta la media noche.
Estadísticas del gobierno japonés muestran que muchas mujeres abandonan sus trabajos
entre los primeros años 20 y finales de los 30, edad en que empiezan a ser madres.
La tasa de natalidad japonesa ha disminuido rápidamente y está creciendo la
preocupación porque de continuar así, perderán mucha potencialidad laboral.
“Si las expectativas de trabajo al día son de 15 horas, muchas mujeres no podrán
hacerlo”, apunto Kuniko Inoguchi, integrante del gabinete de igualdad de género.
“Japón está perdiendo la mitad de su poder cerebral como lo muestra laboralmente”,
dijo.
Otro aspecto que resalta el NYT es el relacionado con la ley de igualdad, la cual no
incluye castigo para las compañías que continúan discriminando a las mujeres.
Lo que pasa en el Japón “es una situación patética”, afirma Kumiko Morizane, director
de la División de empleo igualitario del Ministerio de Trabajo en Japón, añadiendo que
“es como en Pakistán, donde las mujeres cubren sus rostros pero tienen una primer
ministra mujer”.
La ILO indica que a 20 años de la ley de igualdad de oportunidades japonesa, las
mujeres reflejan poco progreso en dirigencia empresarial y compara al Japón con
Filipinas, país que pasó de un 21.9 por ciento al 57.8 por ciento.
Otros datos son Estados Unidos que pasó de 35.6 por ciento a 42.5, Alemania de 25.8
por ciento a 37.3, Australia de 17.6 por ciento al 37.3, entre otros.
Como muestra de la cultura japonesa, el NYT reseña el caso de Takako Ariishi, hija
única de empresario quien fue obligada por su padre a vestir como niño y no jugar con
muñecas.
Al crecer, Takako se casó y tuvo un hijo. El padre heredó al nieto, no a su hija; sin
embargo, tras su muerte ella decidió ocupar el cargo de su padre en la compañía donde
trabajaba y denunciar la discriminación de ser la única mujer de 160 en la empresa
Nissan: “Tengo que probar todo el tiempo que una mujer puede ser presidenta”, dijo.
Discriminación y desigualdad laboral que continúa en un país considerado “rico” y
desarrollado.
07/LPB/GT/CV
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