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El concepto de “posición estratégica”. Reseña de un libro y avances de una
investigación
Santiago Aguiar
Licenciado en Ciencias Sociales y Humanidades- Universidad Nacional de
Quilmes, Argentina
Magisterando en Ciencias Sociales m/ Sociología de la ModernizaciónUniversidad de Chile
4 de enero de 2009
Tuve recientemente la fortuna de poder leer un libro importante. Se trata del libro
de John Womack Jr., “Posición estratégica y fuerza obrera. Hacia una nueva
historia de los movimientos obreros”, publicado el año 2007 por Fondo de Cultura
Económica y el Fideicomiso Historia de las Américas de El Colegio de México.
Quiero presentar algunas de sus ideas centrales y una visión panorámica del texto
(i.), proponer algunas discusiones (ii.), integrar otras elaboraciones (iii.), efectuar
una utilización general del concepto de posición estratégica aplicado a Chile de
conjunto (iv.), y adelantar un extracto de una investigación en curso sobre una
fábrica en particular (v.) que converge en algunas categorías y preocupaciones, en
especial, también con el concepto de “posición estratégica”.
I.
Un libro para estudiar, un concepto para utilizar
El autor expresa una preocupación de importancia central, que ordena, a mi
entender, todo su libro y su concepto de posiciones estratégicas, la del poder en el
trabajo:
2
“Siempre se atravesaba en la historia alguna especie de
contradicción que oscurecía la cuestión más importante: el poder
en el trabajo”1.
Para esclarecer esta cuestión oscurecida, propone que:
“Yo quería concebir la ingeniería de la producción social, su
mecánica, sus fuerzas y movimientos”2.
Partiendo por afirmar la centralidad del trabajo en la vida social y la historia
humana, constata el poco interés por la historia obrera, entre los historiadores, y
en especial, en “el público” en general.
Entre los historiadores que se han dedicado a la historia obrera, señala el
predominio de una corriente específica con la que polemiza a lo largo de todo el
texto, que se centra en la preocupación por la subjetividad:
“Estos historiadores se concentran en la injusticia, en la
generación (o pérdida) de la comunidad y solidaridad laborales y
exclusivamente en las ‘relaciones sociales’ (¿o su experiencia?),
sin duda porque consideran que describirlos dentro de una
organización
técnica
trabajadores,
una
es
una
negación
falta
de
su
de
respeto
dignidad
hacia
los
humana,
un
‘reduccionismo’ aburrido. No aceptan que en sus casas se use un
vocabulario o gramática para un discurso sobre las divisiones
técnicas humanas en la producción industrial. Sin embargo, esta
Womack Jr., John (2007). “Posición estratégica y fuerza obrera. Hacia una nueva historia de los
movimientos obreros”: p. 23. Fondo de Cultura Económica - Fideicomiso Historia de las Américas
de El Colegio de México. México.
2 Womack Jr., John (2007). Idem.: p. 22.
1
3
postura implica que el poder que han logrado reunir los obreros
para sus luchas proviene sólo de sus méritos morales o de las
multitudes reunidas, e implica negar que alguna vez han tenido
(además o sólo) un poder técnicamente determinado que les
permitiera conseguir victorias. Las razones de esta negación se
remontan quizás 25 años.
En ese entonces la disciplina estaba dominada por varios
gigantes. Sobre todo Thompson, pero también otros historiadores,
sociólogos y politólogos (…) todos los jóvenes seguían la línea de
Thompson al reconocer como su tema la subjetividad, la ‘agencia’
o ‘agentividad’ (agency), de los trabajadores”.
Ante esta tendencia predominante, el autor propone un concepto alternativo para
estudiar la clase obrera, la historia obrera, en su caso: el concepto de posiciones
estratégicas.
Este concepto lo aprendió de los textos sobre Relaciones Industriales de John
Dunlop, y es muy simple:
“sus
‘posiciones
estratégicas’
eran
cualesquiera
que
les
permitieran a algunos obreros detener la producción de muchos
otros, ya sea dentro de una compañía o en toda una economía
(…) una idea que va más allá de las ‘relaciones sociales en la
producción’ o las ‘relaciones sociales del trabajo’; simplemente la
idea de las relaciones industriales o materiales o técnicas de la
producción, que ahora yo podía captar como ‘relaciones técnicas
de la producción’.3”
Determinar ésto, implica la consideración de que:
3
Womack Jr., John (2007). Idem.: p. 50.
4
“la estructura del trabajo industrial enmarca la organización de la
clase trabajadora industrial, orienta sus movimientos y proporciona
los vectores materiales de su estrategia”4.
La importancia de “poder ver en cualquier estudio qué tipo(s) de posiciones
estratégicas ocupaban los obreros”, está en un hecho de la mayor importancia: la
determinación de la estrategia para actuar, lo que, de paso, ahorra una discusión
generalmente mal planteada entre estructura y acción:
“Hay que subrayar de manera muy clara que este método de
análisis no proviene de la teoría de juegos, sino de la historia
militar, y que no se trata de movimientos o acomodos dentro de
una matriz, sino de ganar una guerra. Corolario: sin conocimiento
de las posiciones estratégicas, no hay estrategia”5.
Definido el concepto, el autor procede a ver su origen y evolución (cap. II), a
rastrear las nociones de poder y producción en las ciencias sociales burguesas
(cap. III)6, en el debate sobre la huelga general de masas de los socialistas
alemanes entre 1895 y 1918 (cap. IV)7, los marxistas rusos y soviéticos en el
4
Womack Jr., John (2007). Idem.: p. 70.
Womack Jr., John (2007). Idem.: p. 50. Y para comprender más a fondo este argumento: “todavía
quería ver las fuerzas veracruzanas de producción industrial sincronizadas en el espacio, encontrar
la concepción que tendría un ingeniero de la industria y las plantas industriales como la que tendría
un general de la geografía y las encrucijadas, encontrar el mapa industrial que hubiera trazado un
guerrero sindicalista para ubicar las posiciones estratégicamente importantes o un comité central
comunista para elegir su estrategia”: p. 26.
6 Revisa los clásicos de la sociología burguesa (entre ellos Comte, Spencer, Durkheim, Simmel,
Pareto, Weber), a sus hijos (entre ellos los Webb, Parsons, etc), a los estudios de las Relaciones
Industriales, las teorías de la organización, la economía del trabajo, los hermanos Tilly.
7 Engels, Bernstein, Parvus, Kautsky, Roland-Holst, Rosa Luxemburgo, Pannekoek.
5
5
período 1905-1932 (cap. V)8, las discusiones en la Internacional Sindical Roja
entre 1923 y 1930 (cap., VI), el marxismo occidental (cap. VII)9.
Por último, es importante destacara que su libro, de 442 páginas, aporta más de
230 páginas de citas y bibliografía muy útil para conocer las elaboraciones de
historia obrera y las discusiones del concepto de estrategia aquí tratado.
II.
Relaciones
técnicas
de
producción,
relaciones
sociales
de
producción y política: una discusión
Es posible plantear una discusión con el fin de fortalecer este concepto y extender
su uso.
Porque el punto aquí, es dar cuenta de que, aún estableciendo las posiciones
estratégicas, las estrategias seguidas pueden conducir igualmente a que la clase
obrera no pueda “sacarles el mejor provecho”.
Cuando el autor cita el caso del Partido Comunista de Estados Unidos en la
década de 1920 y 1930 y su figura “J. Peters”, que sí logró establecer las
posiciones estratégicas de la clase obrera estadounidense de esos años, queda
un vacío en la explicación de por qué posteriormente se entró en un lento proceso
de retroceso.
Este vacío, se puede profundizar más con el rechazo del autor a tratar, además de
las “relaciones técnicas de producción”, las relaciones sociales de producción y la
política (que, a mi parecer, es el ámbito del despliegue de la estrategia), porque,
con este rechazo, ¿no se debilita un concepto qué sí resulta esencial elaborar y
sobre el cual trabajar?
8
Tugan Baranowski, Martov, Trotsky, Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Lenin, Stalin, Radek, Stanislav
Strumilin, Aleksei Gastev.
9 El PC de EEUU y la figura de “J. Peters”, los trotskystas, la izquierda socialista italiana, el
marxismo francés, los maoístas, la llamada nueva izquierda de los ’60, los marxistas académicos
de Europa y Estados Unidos post ’68, Braverman, los posteriores críticos de Braverman, Luca
Perrone, la “nueva geografía económica”, Bryn Jones, John Nelly, Richard Walter, Jerry Lembcke.
6
Pienso que sí es posible considerar estos tres conceptos –relaciones técnicas de
producción, relaciones sociales de producción y política- como una unidad
jerárquicamente diferenciada, sin que tenga que perderse el concepto de
posiciones estratégicas. ¿De qué modo? Reconociendo que las relaciones
técnicas del trabajo ocupan el lugar, precisamente, de la base técnica de la
relación social capitalista de producción, al modo en que Marx trataba los medios
de producción en su unidad contradictoria con el obrero10.
Las relaciones sociales de producción deben ser estudiadas y criticadas, porque la
naturalización de capitalismo, que es un hecho social que descansa en las
relaciones sociales capitalistas mismas, permite que “la negación obrera”, que es
capaz de “hacer que disminuya la producción”, devenga en mera oposición.
Además, esta alternativa (entre “negación obrera” y oposición) es, finalmente, el
escenario de lucha de las diferentes estrategias, la política.
Este hecho no es menor. Aún hoy, en medio de una profunda crisis del capitalismo
mundial, se lo naturaliza con la frase incansablemente repetida de que “toda crisis
es una oportunidad”.
Sin embargo el concepto de “posición estratégica” no es mayormente (veremos
algunas excepciones) utilizado en los estudios sobre la clase obrera.
¿Es posible su utilización de acuerdo a lo que aquí he propuesto como unidad
jerárquicamente diferenciada de relaciones técnicas de producción, relaciones
“Los medios de producción que emplea el obrero en el proceso real de trabajo son, ciertamente,
propiedad del capitalista y en cuanto capital se enfrentan –tal como lo hemos desarrollado
anteriormente- al trabajo, que es la manifestación vital misma del obrero. Pero por otra parte es él
quien los emplea en su trabajo. En el proceso laboral efectivo el obrero consume los medios de
trabajo como vehículo de su trabajo, y el objeto de trabajo como la materia en la cual su trabajo se
ofrece a la vista. Precisamente por esto transforma los medios de producción en la forma,
adecuada a un fin, del producto. Desde el punto de vista del proceso de valorización, empero, las
cosas se presentan diferentemente. No es el obrero quien emplea los medios de producción, son
los medios de producción los que emplean al obrero. No es el trabajo vivo el que se realiza en el
trabajo material como en su órgano objetivo; es el trabajo material el que se conserva y acrecienta
por la succión del trabajo vivo, gracias a lo cual se convierte en un valor que se valoriza, en capital,
y funciona como tal”. Marx, Karl (1990). “El Capital. Capítulo VI (inédito). Resultados del proceso
inmediato de producción”: p. 17. Siglo Veintiuno Editores. México.
10
7
sociales de producción y política, con las relaciones técnicas de producción como
la base de este edificio?
En términos teóricos, Marx da cuenta de estos tres elementos, en un mismo
tratamiento, ese gran libro dentro de otro libro que es el capítulo XII “Maquinaria y
gran industria” del tomo I de El Capital.
Considera que los instrumentos de producción, base técnica del proceso de
producción11, están en la base de las relaciones sociales de producción12:
“La transformación del tipo social de explotación, producto
obligado de la transformación experimentada por el instrumento de
producción, se opera a través de un caos abigarrado de formas de
transición”13.
Considera que la configuración de los obreros en el lugar de trabajo –su
distribución, la composición obrera del lugar de trabajo, la división del trabajo en
la fábrica- está dada por su base técnica, por la “estructura industrial”, es decir, no
es una mera descripción de las categorías de empleo. Podría decir entonces, creo
“La tecnología descubre asimismo esas pocas grandes formas fundamentales del movimiento a
las que se ajusta forzosamente, pese a la variedad de los instrumentos empleados, toda la
actividad productiva del cuerpo humano, del mismo modo que la mecánica no pierde vista las
potencias mecánicas simples, constantemente repetidas, por grande que sea la complicación de la
maquinaria. La moderna industria no considera ni trata jamás como definitiva la forma existente de
un proceso de producción. Su base técnica es, por tanto, revolucionaria, a diferencia de los
sistemas anteriores, cuya base técnica era esencialmente conservadora”: p. 407.
12 Para evitar equívocos, consideramos que esta definición es entendible desde esta otra: “Un
negro es un negro. Sólo en determinadas condiciones se convierte en esclavo. Una máquina de
hilar algodón es una máquina para hilar algodón. Sólo en determinadas condiciones se convierte
en capital. Arrancada a estas condiciones, no tiene nada de capital, del mismo modo que el oro no
es de por sí dinero, ni el azúcar el precio del azúcar”. Marx, Karl (1975). “Trabajo asalariado y
capital”: p. 36. Editorial Polémica. Buenos Aires.
13 Marx, Karl (1973). “El Capital”, t. I: p. 395. Fondo de Cultura Económica. México. Y para
entenderlo mejor: “Hemos visto cómo la gran industria viene a abolir técnicamente la división
manufacturera del trabajo, lo que supone anexionar de por vida a un hombre a una operación
detallista, al paso que la forma capitalista de la gran industria reproduce en proporciones todavía
más monstruosas aquella división del trabajo; en la verdadera fábrica, al convertir al obrero en
accesorio con conciencia propia de una máquina parcial y en los demás sitios mediante el empleo
esporádico de máquinas y de trabajo mecánico, y mediante la aplicación del trabajo de la mujer y
del niño y del trabajo inexperto como nueva base de la división del trabajo”: p. 405.
11
8
que sin forzarlo, aunque no lo hubiera desarrollado así, que ocupan posiciones
estratégicas14:
“Cuando reaparece en la fábrica automática la división del trabajo,
es siempre con el carácter primordial de distribución de los obreros
entre las máquinas especializadas y de asignación de masas de
obreros, que no llegan a formar verdaderos grupos orgánicos, a
los diversos departamentos de la fábrica, donde trabajan en
máquinas-herramientas iguales o parecidas, alineadas las unas
junto a las otras, en régimen de simple cooperación. El grupo
orgánico de la manufactura es sustituido por la concatenación del
obrero principal con unos pocos auxiliares. La distinción esencial
es la que se establece entre los obreros que trabajan
efectivamente en las máquinas-herramientas (incluyendo también
en esta categoría a los obreros que vigilan o alimentan las
máquinas motrices) y los simples peones que ayudan a estos
obreros mecánicos (y que son casi exclusivamente niños). Entre
14
Marx, en el pasaje que veremos en seguida, lo tratará al nivel de la fábrica. Por otro lado,
también lo hace Engels, y en el pasaje que citamos a continuación, lo trata a nivel nacional, en el
mismo sentido: “El orden en que debemos considerar las diversas categorías del proletariado
resulta de la precedente historia de su origen. Los primeros proletarios pertenecieron a la industria
y fueron producto directa de ellas; los trabajadores industriales, aquellos que se ocupan de la
elaboración de la materia prima, ocuparán en primer término, por tanto, nuestra atención. La
producción de material industrial, de las materias primas y combustibles adquirió importancia en
seguida de la revolución industrial, e hizo surgir un nuevo proletariado: los trabajadores de las
minas de carbón y de las minas de metales. En tercer lugar, la industria desplegó su acción sobre
la agricultura, y en cuarto lugar, sobre Irlanda; y conforme a ello se debe asignar a su puesto a las
fracciones del proletariado que pertenecen a ella. Encontraremos también, exceptuados quizá los
irlandeses, que el grado de educación de los diversos trabajadores guarda relación, precisamente,
con su conexión con la industria y que, por lo tanto, los trabajadores industriales en su mayoría, los
mineros ya menos, y los agricultores casi nada, son concientes de sus intereses. Volveremos a
encontrar ese mismo orden entre los trabajadores industriales, y veremos cómo los trabajadores de
las fábricas, esos antiquísimos hijos de la revolución industrial, han sido, desde el principio hasta
hora, el alma del movimiento obrero, y cómo los restantes se unieron al movimiento en la medida
en que su oficio era atacado por la revolución industrial; comprenderemos, por el ejemplo de
Inglaterra, por la concordancia entre la marcha del movimiento obrero y la del movimiento
industrial, la importancia histórica de la industria”. Engels, Federico (1974). “La situación de la clase
obrera en Inglaterra”: p. 41. Ediciones Diáspora. Buenos Aires.
9
los peones se cuentan sobre poco más o menos todos los feeders
(que se limitan a suministrar a las máquinas los materiales
trabajados por ellas). Además de estas clases, que son las
principales, hay el personal, poco importante numéricamente,
encargado del control de toda la maquinaria y de las reparaciones
continuas: ingenieros, mecánicos, carpinteros, etc. Trátase de una
categoría de trabajadores de nivel superior, que en parte tiene una
cultura científica y en parte son simplemente artesanos, y que se
mueve al margen de la órbita de los obreros fabriles, como
elementos agregados a ellos. Como se ve, esta división del trabajo
es puramente técnica (…) La supeditación técnica del obrero a la
marcha uniforme del instrumento de trabajo y la composición
característica del organismo de trabajo, formado por individuos de
ambos sexos y diversas edades, crean una disciplina cuartelaria,
que se desarrolla hasta integrar el régimen fabril perfecto, dando
vuelos al trabajo de vigilancia a que nos hemos referido más atrás
y, por tanto, a la división de los obreros en obreros manuales y
capataces obreros, en soldados rasos y suboficiales del ejército de
la industria”15.
Es por eso que puede establecer una jerarquía correspondiente a la base técnica,
a la estructura industrial: el obrero principal, los obreros auxiliares; los obreros que
trabajan las máquinas-herramientas, seguidos de los simples peones, más abajo
aún los feeders, y (esto es notorio: una categoría “de nivel superior”, pero que es
un elemento agregado), los últimos en importancia en la “fábrica automática” de
los años de Marx: “los ingenieros, mecánicos, carpinteros, etc”.
15
Marx, Karl (1973). Idem: p. 347 /350.
10
No es casual que Marx utilice aquí (un hecho que preocupa a Womack Jr)
terminología militar: el ejército de la industria, con su jerarquía militar: obreros
manuales y capataces obreros, soldados rasos y suboficiales.
Entonces, es que Marx puede introducir la dimensión de la estrategia, que en su
despliegue, es la de la política:
“Si la legislación fabril, como primera concesión arrancada a duras
penas al capital, se limita a combinar la enseñanza elemental con
el trabajo fabril, no cabe duda que la conquista inevitable del poder
político por la clase obrera conquistará también para la enseñanza
tecnológica el puesto teórico y práctico que le corresponde en las
escuelas del trabajo. Tampoco ofrece duda de que la forma
capitalista de la producción y las condiciones económicas del
trabajo que a ella corresponden se hallan en diametral oposición
con esos fermentos revolucionarios y con su meta: la abolición de
la antigua división del trabajo. Sin embargo, el único camino
histórico por el cual pueden destruirse y transformarse las
contradicciones de una forma histórica de producción es el
desarrollo de esas mismas contradicciones”16.
Acuerdo sí en que es determinante entonces estudiar primero la base técnica, las
relaciones
técnicas
de
producción,
el
elemento
“dejado
de
lado”,
no
inocentemente, por los estudios sobre la clase obrera, con el criterio aquí
propuesto de considerar una unidad jerárquicamente diferenciada.
III.
16
Mirar más allá: elaboraciones de la militancia de izquierda
Marx, Karl (1973). Idem: p. 409
11
Planteaba al principio la necesidad de integrar otras elaboraciones. Porque la
Academia, corporativamente cerrada sobre sí misma, o indiferente por suficiencia,
en la mayoría de los casos, ignora las elaboraciones de la izquierda militante (o
sólo la menciona para mostrar que cubre “la literatura” extensamente, pero con
desdén).
Entre estas elaboraciones puedo mencionar un estudio que, sin utilizar el concepto
de posiciones estratégicas, se aproxima mencionando el de “los batallones
centrales y neurálgicos del proletariado”:
“La lucha de clases es el resultado de esta contradicción de la
unidad
dialéctica
fundante
de
la
acumulación
capitalista,
reproduciendo en un polo más poderosos capitalistas, y en otro
polo un ejército proletario con sus secciones en activo y en
reserva.
Pero ésto que, despejando imágenes, debería resultar evidente,
exige observar las variaciones en su composición, porque el
resultado del proceso de acumulación capitalista es la creación de
nuevos sectores del proletariado, la atracción de parte de la
superpoblación relativa, del proletariado sobrante, al mismo tiempo
que expulsa a otros fuera del proceso de producción en calidad
de, precisamente, superpoblación relativa, ejército industrial de
reserva. Estos movimientos son el resultado de las necesidades
de la valorización del capital en el proceso de acumulación (…)
Identificar los momentos de formación de la clase obrera, permite
pensar sus continuidades y discontinuidades, que la ley del
desarrollo desigual y combinado también se refleja en la
conformación del proletariado.
Desde este punto de vista, y considerando la formación social
chilena y la historia de su clase obrera, podemos señalar, sin
12
posibilidad de extendernos en este artículo, en tres momentos de
formación del proletariado chileno. Mencionaremos por lo tanto, no
las luchas múltiples y diversas de los diferentes sectores del
proletariado, sino a sus batallones centrales, los que se
concentraban
en
los
puntos
neurálgicos
del
régimen
de
acumulación capitalista dominante, que constituían una amenaza
potencial o efectiva a la dominación de la burguesía, y alrededor
de
los
que
se
constituía
el proletariado
como
clase
y
consiguientemente la lucha de clases.
Porque la identificación de los batallones centrales y neurálgicos
del proletariado, resultado concreto del mismo movimiento de un
momento determinado, concreto, del proceso de acumulación
capitalista, que refleja determinados fenómenos en la formación
del proletariado, no es un capricho analítico, ni puede estar sujeto
a las decepciones políticas (la casi inexistencia de luchas
significativas del proletariado en las últimas décadas), a las modas
teóricas (los excluidos, los pobres, los desocupados, etc), sino que
serán el eje alrededor del que se organice, se despliegue y
desarrolle la lucha de clases”17.
Creo que es importante (re)establecer una alianza fértil entre las elaboraciones (no
todas) académicas, y las elaboraciones (no todas) de la militancia de izquierda.
IV.
El concepto de posición estratégica: una aproximación de conjunto
al Chile actual
Miranda, Nicolás (2005). “La industria del salmón. Un caso de acumulación originaria del capital
y formación del proletariado”. Disponible en: www.clasecontraclase.cl/publicaciones.php
17
13
Puedo ahora efectuar una utilización general del concepto aplicado a Chile de
conjunto, como primera aproximación a nivel de país que enmarque y oriente un
estudio que, por definición, debe sumergirse en las principales estructuras
mineras, industriales, y de servicios.
En este sentido, las principales estructuras donde se posiciona estratégicamente
la clase obrera en Chile está dada por el peso relativo de cada rama o sector de la
economía, por su peso en la economía nacional, más que por el número de
trabajadores. Por ejemplo, es claro que la minería, y el cobre en específico, sigue
siendo “el sueldo de Chile”18, sin embargo, ocupa una proporción insignificante de
trabajadores (1,4%19).
Así, entre las posiciones estratégicas, a nivel agregado, nacional, y que solamente
menciono aquí en forma general, está la clase obrera de la minería. La clase
obrera de la industria forestal20. La agricultura es otro de los pilares de la
economía nacional, es por eso que ocupa una posición estratégica la clase obrera
de la agricultura, los “temporeros”21. Puesto que la economía chilena tiene su otro
pilar, además de la explotación de sus recursos naturales, en la exportación, es
estratégica la clase obrera de los puertos22. La industria de procesamiento de
18
Representa el 24,4% de la estructura del PIB 2007 (www.sofofa.cl), y es la principal fuente de
divisas con 43.680,9 millones de dólares en 2007 (www.sonami.cl).
19 Reinecke, Gerhard y Velasco Jacobo (2007). “Informe de Empleo Para el año 2006”. Disponible
en:
http://www.estudiosdeltrabajo.cl/wp-content/uploads/2008/11/informe-de-empleo-chile-2006oit.pdf. En este documento se indica la estructura total del empleo por rama de actividad:
Agricultura 12.3 / Minería 1.4 / Industria 13.3 / servicio doméstico 4.6 / Construcción 8.4 / Comercio
19.6 / Transporte 8.1 / Servicios financieros 8.6 / Serv. sociales y personales 27.6.
20 Es la segunda generadora de divisas, con exportaciones por 4960,1 millones de dólares en
2007. Dicho sea de paso, ocupa 130 mil empleos directos y 130 mil indirectos. En 1890 empresas
(www.corma.cl), 1001 exportadoras (www.infor.cl).
21 Dentro de esta rama, los sectores más consolidados y dinámicos en la exportación son los vinos,
las frutas y hortalizas procesadas, las carnes de aves, y las carnes de cerdos y ovina
(www.seminariochilepotenciaalimentaria.cl). Con exportaciones por más de 10.000 millones de
dólares. Ocupa el 12% de la fuerza de trabajo total del país. Con 700.000 puestos de trabajo en
temporada baja y 900.000 en la alta. El sector frutícola declara ocupar 450 mil empleos directos
(150 mil permanentes y 300 mil temporeros), y cuenta con 9057 productores, 423 compañías
exportadoras, 385 cámaras de frío, 100 packings, 1000 packings satélites (huertos). Esto da una
idea de los puntos estratégicos que observar a la hora de estudiar ramas específicas.
22 Por los puertos se comercializa el 85% del comercio exterior chileno (www.camport.cl). Se
distribuye en 10 puerto públicos, 6 concesionados.
14
alimentos es un centro vital de la industria nacional, y dentro de ésta destaca la
industria del salmón23. Por último, deben considerarse los trabajadores de los
servicios básicos como la electricidad, pues al cortar el suministro, pueden
paralizar completamente toda la industria y la minería.
V.
El concepto de posición estratégica: una aplicación al nivel de
fábrica
Por último adelanto sólo un extracto de una investigación en curso, que entre otros
objetivos ha podido ir estableciendo posiciones estratégicas de trabajadores en la
producción. Se trata de una empresa de manufactura del sector forestal.
En una entrevista en profundidad semiestructurada a un obrero de producción
logré detectar la posición estratégica al nivel de la fábrica.
Primero establecimos la fuerza de trabajo ocupada en la línea de producción:
“tengo que armar para esa moldura la máquina que me
corresponde a mí y clasificar, esa es mi pega
¿no es sólo clasificar entonces?
No, no
También es armar las máquinas que va cambiando de acuerdo a
los tipos de moldura distinta que piden.
exacto
¿Entonces trabajas más en equipo con el maestro de la línea?
Si
A la que se ha llamado “el segundo sueldo de Chile”. Con exportaciones por 2241 millones de
dólares en 2007, es el segundo productor y exportador mundial. Ocupa 45.000 trabajadores.
23
15
¿y en la línea en total cuántos trabajan?
8
8… ¿son 2 clasificadores, un maestro…
2 maestros
2 maestros
Cada maestro tiene un ayudante, y dos personas al final que van
echando al pallet
Eso es después que clasificas, sería. Entonces está primero el
maestro sus ayudantes, después el clasificador, después los que
echan al pallet”
Después, determinamos las máquinas que intervienen en el proceso de
producción:
“la moldura tiene dos capas de pintura, pero la primera capa que
pasa tiene que pasar por un horno, después pasa por la lija, la que
armo yo, después pasa por la otra trefila que es la segunda mano,
esa trefila es la que te pinta el material, después pasa por otro
horno que tiene que secarse, y llega allá, otra lija más, otra
máquina que también estoy encargado y ahí llega a mis manos, yo
la veo al ojo no más
(…) El múltiple, ¿el múltiple no es parte de la línea?
No
16
¿por qué, qué hace el múltiple?
No, es que… lo que yo te explicaba, cuando yo llegué ahí, empecé
a trabajar en esa máquina, como ayudante no mas, ahí lo que
hacen ahí es pasar la plancha para cortarlo a la medida…
Antes de meterlo en esta línea entonces…
A la medida de cómo va a ser la moldura y después esa moldura
que va a cortar le dan la forma en unas máquinas que se llaman
hidro y ahí llega a la línea donde te decía yo recién se hace el
proceso de pintura y se escogen las buenas”
Finalmente, pudimos determinar la posición estratégica al nivel de la
fábrica:
“Supuestamente
son
maquinaria
automatizada,
pero
la
mantención deja mucho que desear, y eso también influye en el
bono, porque va a haber un día que trabajes poco, un día que
trabajes más. Son muchos factores, pero ellos siempre tratan de
sacarte el jugo a ti para que tú te las ingenies sobre cómo sacar la
pega adelante. No debería ser así. Y a ellos se les hacen ver que
las máquinas están malas pero siempre le buscan la quinta pata al
gato.
Las máquinas automatizadas son buenas, porque es más cómodo
y más preciso para trabajar con las velocidades, y los tiempos.
Por ejemplo, la otra máquina de la línea 4, le echan la pintura con
el tarro al hombro son cientos de litros de pintura… eso es
mantención también, las bombas de pintura. El trabajador de la
trefila tendría que tirar la llave y que caiga la pintura, pero no, así
volvemos a lo de antes, porque el maestro tiene que hacerse
17
embarrar la espalda y estará acarreando tarros de pintura y andar
echando arriba
O sea que es una empresa automatizada pero que no funciona
como si estuviera automatizada, al menos en algunas partes
Sí, sí, en algunas partes funciona bien, pero creo que les dan
prioridad a algunas partes, por ejemplo, los múltiples le dan más
prioridad de mantención, a la hidro le dan más prioridad de
mantención
¿Por qué?
Porque esa es la base. Si no trabajan los múltiples no hay pega
para nadie, quedamos todos parados, todos dependemos de esas
máquinas
Y en esas máquinas… ¿en el múltiple cuántos trabajan?
Dos
Dos personas por mútiple… ¿y hay dos múltiples por planta?
Dos en general
Dos todo
Pero sí, si el múltiple no aporta material quedamos todos parados
Esa es la parte que está más automatizada, la que está mejor, sin
problemas de mantención, ni nada
Claro
18
Y las otras las resuelven ustedes, prefieren perder material, que
ustedes resuelvan el problema como puedan que mantenerlas
Debería ser así, deberían mantenerlas donde trabajamos nosotros
porque ahí es donde termina el proceso de las molduras poh, de
ahí, es donde se va para exportación
Pero de última hacen más cortes y que vuelvan a trabajar ustedes
más entonces
Si así sería
No les importa, por eso les hacen pagar a ustedes los platos rotos
Sí, y no debería ser así
Y los trabajadores, ¿qué son, maestros que trabajan con el
múltiple, están sindicalizados también?
No
¿y ganan mas que el trabajador común?
Sí, el maestro gana más”
Con esta la presentación de este extracto de una investigación en curso, pretendo
mostrar que es un camino que se puede recorrer, aunque esté en los inicios, hasta
donde conozco, y proponer que se abra una línea de investigación en este sentido
en los estudios del trabajo y la clase obrera en Chile.
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V. El concepto de posición estratégica

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