“TODO LO QUE
NECESITAMOS
SABER SOBRE LAS
TÉCNICAS DE
ESTUDIO”.
AUTORA: Marta Mª Teijido Pérez.
Licenciada en Psicopedagogía.
Colaboradora de REDEM (España).
INDICE
1. INTRODUCCIÓN.
Conceptos : qué es estudiar, hábitos de estudio y estudio eficaz.
Factores que influyen en el estudio eficaz.
2. DÓNDE ESTUDIAR.
Factores ambientales.
3. CÓMO ESTUDIAR.
3.1 Técnicas de trabajo intelectual.
3.2 Memorización.
4. PREPARACIÓN PARA LOS EXÁMENES.
5. NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS AL ESTUDIO.
6. BIBLIOGRAFÍA.
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1. INTRODUCCIÓN.
El estudio y principalmente el estudio eficaz es un tema que interesa a
estudiantes, padres, profesores, psicólogos, pedagogos y otros profesionales de la
educación. Todos hemos pasado por la época de estudiantes y nos hemos desenvuelto
mejor o peor en las tareas de estudio. Ahora bien, ¿nos han enseñado a estudiar?, ¿se
puede aprender a estudiar?, ¿podemos mejorar nuestra forma de estudiar?
Para responder a todas estas preguntas se debe empezar definiendo qué es
estudiar. Estudiar es situarse adecuadamente ante unos contenidos, interpretarlos,
asimilarlos, retenerlos, para después poder expresarlos… Es decir, estudiar no significa
“empollar”, retener sin comprender, sino adquirir una buena formación mental que nos
posibilite conocer el mundo e interpretar la realidad. Esta habilidad mental podría
definirse con las siguientes características: flexibilidad, agilidad, capacidad crítica,
creatividad, curiosidad y sensibilidad intelectuales, capacidad para el análisis y síntesis
y facilidad de lectura y expresión. Todas estas capacidades se pueden aprender y
potenciar para conseguir un estudio significativo.
Es una realidad que unos estudiantes obtienen mejores resultados académicos que
otros. Las causas o factores que influyen en el rendimiento escolar son diversas.
Algunas no dependen de uno mismo, como: el ambiente familiar, el tiempo disponible,
la actuación de los profesores (cómo exponen la materia, cómo evalúan…), el tipo de
actividades a realizar… Otras causas, por el contrario, tienen que ver con la forma de
ser y de actuar de quien estudia, como: la capacidad intelectual, interés hacia los
estudios, esfuerzo perseverante, método de estudio…
Aunque son muchos los factores que influyen directa o indirectamente sobre el
rendimiento académico, como las aptitudes intelectuales, los conocimientos previos, la
motivación, los hábitos de estudio y las técnicas de estudio, nos centraremos en los
últimos debido a que la realidad es que no siempre el que posee mayores aptitudes
intelectuales es el que consigue mejores resultados académicos.
En cuanto a hábitos de estudio nos referimos a la conducta que repetimos
habitualmente y de forma casi inconsciente a la hora de estudiar: lugar de estudio,
horario y tiempo empleado…
Y si hablamos de técnicas de estudio nos referiremos al conjunto de herramientas
y recursos que ayudan a mejorar el rendimiento y facilitan el proceso de memorización
y estudio.
Estos buenos hábitos y las técnicas de estudio nos serán muy útiles para estudiar
mejor, desarrollar un método de estudio propio, mejorar las propias capacidades
intelectuales, potenciar las aptitudes personales (lectura, análisis, comprensión…) a
través de las distintas asignaturas y disponer de más tiempo libre.
Para desarrollar unos buenos hábitos de estudio empezaremos preguntándonos
¿dónde estudiar y cómo?
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2. DÓNDE ESTUDIAR.
Los factores ambientales inciden directamente sobre el rendimiento académico al
actuar sobre la concentración y la relajación del estudiante, y propiciar un ambiente
adecuado o inadecuado para la tarea de estudiar.
Por todo ello debemos cuidar el lugar de estudio y adquirir unos buenos hábitos en
torno al mismo. Así debemos optar por estudiar siempre en el mismo lugar, el cual ha
de ser:
-
Algún espacio de la casa de uso exclusivo para el estudio, donde evitemos
ruidos que nos puedan distraer y donde exista una ventilación adecuada.
-
Debemos disponer de una mesa de trabajo amplia en donde poder organizar
todo el material con el que vamos a trabajar.
-
Debemos adoptar una posición correcta a la hora de sentarnos, con la
espalda recta y en una silla con respaldo firme.
-
Es una ventaja disponer de estanterías cercanas con el fin de tener fácil
acceso al material que necesitemos.
-
La habitación destinada al estudio ha de tener una correcta iluminación. La
luz ha de ser preferiblemente natural, y si no es posible es mejor blanca o
azul, y que proceda del lado contrario a la mano con la que se escribe.
-
La temperatura de la habitación ha de ser agradable, ni mucho frío ni
excesivo calor.
Es aconsejable también que estudies todos los días aunque sea durante poco
tiempo, y procura no hacerlo después de comer o de realizar un ejercicio físico, es mejor
que te tomes unos minutos de descanso antes de ponerte a estudiar.
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3. CÓMO ESTUDIAR.
Uno de los errores que suelen cometer algunos estudiantes es abordar la tarea de
estudio sin planificación. Es frecuente proceder del siguiente modo: hacer los deberes
en ocasiones y dejar el estudio para los días previos a los exámenes.
Para contribuir a consolidar un adecuado hábito de estudio, el estudiante tiene que
aprender a planificar su tiempo de trabajo y hacer un reparto racional de las actividades
que debe realizar. Es uno de los aspectos más difíciles de cumplir, pero es sin duda una
de las claves de excelentes resultados.
La planificación ha de ser siempre:
-
Realista, que se pueda cumplir y nos deje tiempo para el ocio.
Flexible, que se pueda adaptar a cualquier imprevisto que pueda surgir.
Constante, ya que el trabajo diario facilita el hábito de estudio.
Rectificable, que se pueda modificar si con el tiempo vemos que no somos
capaces de cumplirla.
Una vez que tenemos clara la importancia de la planificación podemos empezar
con la sesión de estudio. Para ello debemos buscar el momento de estudio que mejor se
adapte al tiempo del que dispone el estudiante, a su rendimiento y a sus características
personales, procurando no madrugar ni trasnochar en exceso.
Antes de comenzar, prepara todo el material que vayas a necesitar y así ganarás
tiempo sin perder concentración. Después establece un orden previo en cuanto a las
diferentes tareas que vas a realizar, en base a la dificultad y al esfuerzo que para ti
suponen. Es bueno que comiences con las tareas de dificultad media y que te resulten
más atractivas, después pasa a las más difíciles y procura terminar con las que te
resulten más sencillas. Reserva siempre un tiempo al finalizar las tareas para repasar.
Una buena costumbre es trabajar con una agenda. Con ella llevarás un mayor
control de las actividades que día a día vas realizando. Anota después de cada sesión de
estudio las tareas que has hecho y el tiempo que has dedicado a cada una de ellas,
colocando en las fechas correspondientes a medida que las conozcas, las fechas de los
exámenes, entrega de trabajos…
Asimismo es importante llevar a cabo una buena distribución del tiempo. Para ello
debes trabajar en períodos de tiempo seguidos, intercalando pequeños descansos en los
que puedes dedicarte a otras tareas que te ayuden a relajarte (escuchar música, hacer
estiramientos…). A medida que pasan las horas de estudio, los descansos han de ser
mayores, pero nunca han de sobrepasar los 30 minutos porque se produciría una
disminución de la concentración y te costaría más motivarte para comenzar a estudiar de
nuevo.
Otro factor que influye de manera importante en el aprendizaje es la motivación
del estudiante. La motivación está formada por todos aquellos elementos que te dan la
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energía necesaria para mantenerte en el estudio y conseguir los objetivos propuestos.
Existen técnicas útiles para mejorar la motivación:
-
Buscar objetivos. Los objetivos mantienen el interés en los estudios.
Empezar por objetivos concretos y fáciles de conseguir. Un estudiante que
no tiene hábito de estudio, difícilmente se marcará desde el primer
momento tres horas de estudio diarias, pero sí puede ir poco a poco hasta
conseguir este objetivo más ambicioso.
-
Desarrollar la curiosidad y el interés. Un factor importante es el trabajo
del profesor como fuente inagotable de recursos para los estudiantes.
-
Hacer un sobreesfuerzo inicial. Al inicio de curso hay que organizar el
trabajo de todo el año.
-
Tener autoconfianza. Las experiencias repetidas de fracaso generan
sentimientos de inadecuación e incapacidad, y dan como resultado una
visión negativa y de rechazo hacia el estudio. Es conveniente analizar las
causas de esos fracasos: falta de estudio, falta de conocimientos previos,
uso no adecuado de las técnicas de estudio… Es el momento de buscar
soluciones y confiar siempre en nuestras posibilidades.
3.1 TÉCNICAS DE TRABAJO INTELECTUAL.
Como ya comentamos antes, la capacidad intelectual no es suficiente para
conseguir buenos resultados. Estudiar no significa memorizar una materia sino llegar a
la comprensión de la misma. Para ello se necesitan el esfuerzo y la asimilación de unas
técnicas de trabajo intelectual. Existen estudios que muestran que entre un 30 y un 40%
de la eficacia está en conocer y aplicar dichas técnicas.
El estudio requiere seguir un proceso racional, es decir, un sistema organizado de
pensamiento cuyo objetivo es guiar y promover la acción para alcanzar el éxito en los
estudios. Este proceso debe ser funcional y dinámico.
Debemos seguir unos pasos ordenados que establecen el método de estudio:
 Prelectura. El objetivo será captar la idea general del tema en cuestión. Es
una fase corta en la cual se hace una lectura rápida del tema. Para ello
debemos fijarnos en los títulos y subtítulos, fotografías y gráficos, además
de los conceptos destacados. Su ventaja es que nos introduce en el tema y
nos facilita una buena comprensión posterior del mismo.
 Lectura comprensiva. Consiste en leer detenidamente el texto, consultando
en el diccionario los términos desconocidos y desentrañando el significado
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del mismo. Su ventaja es que nos va a ayudar a comprender lo que leemos
y, a su vez, a no olvidar los contenidos rápidamente.
 Anotaciones marginales. Consiste en tomar notas al margen del texto a
medida que lees. Nos van a ayudar a organizar las ideas principales y todos
los detalles que las justifican. Debes de organizar las ideas de manera que
tengan sentido para ti, lo cual te facilitará recordar los detalles. Sus
ventajas son que te fomentan un estudio activo, favorecen una buena
comprensión del tema y facilitan la realización de los pasos siguientes.
 Subrayado. Es una técnica para destacar lo más importante del texto y
consistiría en la segunda lectura completa del mismo. Su objetivo es
centrar la atención sobre estas partes o ideas para facilitar una lectura
simplificada del contenido. Sus ventajas son que hace el estudio más activo
y agradable, facilita la concentración, fomenta la comprensión, facilita la
elaboración de esquemas y mapas conceptuales, y desarrolla funciones
mentales de análisis, observación y jerarquización.
 Esquematización. Es una síntesis que expresa gráficamente y debidamente
jerarquizada las diferentes ideas de un tema. Con el esquema se ordenan
los datos presentando los lazos lógicos de dependencia entre las diferentes
ideas de un texto. Debe ser claro, breve y ordenado. A través de palabras
clave debe abarcar la idea general (que obteníamos con la prelectura), las
ideas principales (de la lectura comprensiva) y demás detalles. Sus
ventajas son que fomenta el estudio activo, desarrolla la capacidad de
análisis y de síntesis y evita la simple memorización posibilitando un
estudio más profundo de los temas.
Una alternativa a los esquemas son los mapas conceptuales que son una
forma de estructurar la información en un orden jerárquico (desde los
conceptos más generales a los más específicos) pero la diferencia es que
representan las relaciones significativas entre conceptos en forma de
proposiciones.
 Revisión. Es una lectura de control en la que se compara el esquema con el
material de estudio y se comprueba que no se ha omitido nada esencial. Su
ventaja es que te asegura que no olvides detalles importantes.
 Repetición activa. Consiste en reconstruir la lectura a partir de las palabras
claves. Es el proceso contrario al esquema. A partir de la síntesis del tema,
el estudiante organiza esa información creando el texto con sus propias
palabras. Una de sus ventajas es que contribuye a asegurarnos de la
elección correcta de las palabras claves.
 Repasos. En las siguientes ocho horas de adquirido un conocimiento, se
produce una gran disminución del saber sobre el mismo fundamentalmente
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en lo que se refiere a sus detalles y complementos. Si realizamos repasos
planificados lograremos elevar la memoria a su máximo nivel.
Además de controlar las técnicas de estudio, es importante tener en cuenta que la
información a aprender por los estudiantes ha de ser completa y ordenada. Para ello
debemos saber cómo tomar apuntes.
Primero tenemos que seleccionar la información de entre distintas fuentes:
 De las explicaciones del profesor.
 Tendríamos en cuenta cuál es el punto de partida de la explicación,
por dónde sigue y dónde concluye. Dependiendo de la materia la
estructura será diferente.
 Es importante hacer una lista de los conceptos de cada tema y dedica
el tiempo necesario a entenderlos bien.
 Descubre las relaciones entre los conceptos (jerarquía, semejanza…).
 De los libros de texto.
 Debes ojear los índices para poder hacerte una idea general del
contenido y comprender la estructura del libro y de cada capítulo en
particular.
 Destaca los datos importantes frente a los irrelevantes buscando los
conceptos básicos.
 Representa los datos con esquemas, cuadros, gráficos…
 Analiza los datos y descubre sus relaciones.
 Relaciona los nuevos conocimientos con los de otros temas, e incluso
con los de otras materias relacionadas.
 Reduce cada tema en un esquema jerarquizado, y pregúntate o
escribe la definición de cada concepto. Esto facilitará la comprensión
del tema y su repaso.
 De las fuentes bibliográficas.
 Haz fichas que resuman la idea principal de cada libro e incluye citas
y definiciones que puedan resultar interesantes.
 Refleja las ideas con tus propias palabras y anota la idea o conceptos
que ya conoces con los que los puedes relacionar.
 Ordena las fichas según un criterio personal (temáticas, fuentes…).
 Indica correctamente la bibliografía (autor, obra, lugar de publicación
y fecha).
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Una vez reunida toda la información necesaria es el momento de elaborar unos
buenos apuntes. Para ello es aconsejable:
-
-
Utilizar folios sueltos y numerados (los blocs y libretas impiden sustituir
hojas por si hay que rehacerlos o introducir ampliaciones).
Dejar márgenes amplios para poder completar ideas y añadir anotaciones.
En clase, además de escribir, dedícate a escuchar (50%).
Descubre y anota la estructura o guión del tema, las referencias puntuales
del profesor. Procura que quede todo reflejado por medio de diferentes
entradas que faciliten la lectura (títulos y subtítulos).
Deja listos los apuntes en su forma definitiva, y preparados para el repaso.
El dejar apartados para otro día hace que se pierdan ideas importantes.
Es un fallo grave el no preparar los exámenes con tus propios apuntes.
Tomar apuntes nos va a servir para descubrir qué es lo más importante de lo que te
están explicando, además de llegar al control de las explicaciones dadas lo cual te
facilitará el posterior trabajo de estudio. También nos permite anotar datos e
información que podrían resultar difíciles de encontrar en libros o textos de consulta, y
mantener un buen nivel de atención escuchando y comprendiendo.
Algunas pautas para tomar apuntes serían:
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-
-
-
Mantener una actitud positiva, es decir, no te dejes llevar por la simpatía o
antipatía que puedas sentir por el profesor o hacia la asignatura. Fija tu
atención y concéntrate en la explicación.
Escuchar activamente. Cuando el profesor explique algo, mírale de vez en
cuando, piensa y concéntrate en lo que dice buscando la lógica del
razonamiento que hace, y compara lo que está diciendo con lo que tú ya
sabes. Una vez que descubras las ideas principales, anótalas.
Durante la explicación has de estar atento para descubrir qué es lo que el
profesor considera más o menos importante.
No copies todo al pie de la letra como si fuera un dictado.
Utiliza siempre que puedas abreviaturas o signos que te permitan escribir
con mayor rapidez y sustituir las palabras que se repiten con más
frecuencia.
No pases a limpio los apuntes a menos que sea necesario: vas a perder
tiempo y no vas a ganar en eficacia. Es mucho más útil que completes los
apuntes que ya tienes.
Procura comparar tus apuntes en los aspectos principales con los de otros
compañeros: los suyos pueden tener algún dato o información importante
que a ti se te haya podido escapar durante la explicación.
Completa y repasa en casa con los libros de texto o de consulta, los apuntes
o notas que hayas tomado: hazlo el mismo día y no lo dejes para más
adelante.
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-
Siempre que tengas dudas de las explicaciones dadas en clase, pregunta y
busca aclaraciones. No tomes notas sin comprender bien lo que escribes.
La toma de apuntes es una técnica de estudio muy eficaz. Su importancia y
necesidad se acrecientan según se eleva el nivel de estudio, siendo imprescindible sobre
todo en la universidad. Tomar apuntes es la unión de varios actos: escuchar,
comprender, analizar, sintetizar y escribir. Es importante aprender correctamente esta
técnica porque existe una alta correlación entre rendimiento escolar y habilidad para
tomar apuntes.
Los errores más frecuentes en la toma de apuntes suelen ser dos: la copia literal de
las palabras y la ilegibilidad de lo escrito.
Las ventajas que te aportan unos buenos apuntes son:
-
Favorecen la asistencia a clase y la atención.
Se recogen las observaciones del profesor, que es una información que no
aparece en los libros.
Estás favoreciendo el estudio porque lo estás memorizando de un modo
activo y casi vivencial.
Estás ejercitando tu capacidad de visión crítica al seleccionar las ideas y
distinguir las principales de los datos complementarios.
Dan confianza y seguridad, al tener constancia de que el contenido de los
apuntes se refiere a lo tratado en clase.
3.2 MEMORIZACIÓN.
La memorización es uno de los aspectos de mayor interés en las técnicas de
estudio. Es evidente que en todo proceso de estudio la memoria es uno de los elementos
fundamentales, pero lo importante es entenderla correctamente.
La memoria funciona como un gran archivador. Ubicar la información en el lugar
correspondiente implica agilizar el proceso de selección y recuperación del material.
El proceso memorístico consta de tres fases:
Registrar. Esta fase es como una primera lectura donde es conveniente que
subrayes, realices esquemas, resúmenes… además has de relacionar la
materia nueva con la que ya conoces.
Retener. Si quieres retener correctamente debes prestar atención para lo
que tendrás que concentrarte. La atención y la concentración son
fundamentales para aprovechar las horas de estudio y las explicaciones
dadas por el profesor en clase.
Rememorar. Consiste en recordar lo que se ha memorizado para lo que el
orden, los esquemas y la lógica son fundamentales.
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Dos métodos que te pueden ayudar a poner en práctica la memorización son los
siguientes:
Reglas nemotécnicas.
Las reglas nemotécnicas son un conjunto de “trucos” que te pueden facilitar la
memorización.
Por ejemplo:
Litio-Berilio-Boro-Carbono-Nitrógeno-Oxígeno-Flúor-Neón
Una manera de memorizar la primera línea de la tabla de los elementos químicos
podría ser acordarse de la siguiente frase: “La BBC no funciona”.
Método de la relación de imágenes: la cadena.
A la hora de llevar a cabo este método es importante seguir los siguientes pasos:
- Imaginar la primera palabra, la cual es necesario asociar con la segunda.
La segunda palabra se debe asociar con la tercera desapareciendo la primera, y
así sucesivamente, hasta la última palabra que se pretende memorizar.
- La primera y última palabra debemos asociarla a nosotros mismos. Esto es
importante para no olvidar la inicial y la final.
- No se deben realizar argumentos, no se debe confeccionar historias con las
palabras.
Por ejemplo:
Carpeta-Foto-Paisaje-Pantalla-Silla-Mesa-Pantalón-Puerta
“Me imaginé mi carpeta con la foto de un paisaje; Ese paisaje reflejado en una
pantalla; La pantalla está encima de una silla; La silla está junto a una mesa; En la
mesa hay un pantalón; El pantalón es de un hombre que está en la puerta de mi
facultad”.
Si se asocian palabras a imágenes absurdas, es decir, que tengan poca probabilidad
de darse en la realidad, es más probable que estas sean recordadas.
Por ejemplo, asociamos profesor a lámpara. Es poco probable que el profesor se
cuelgue de la lámpara; sin embargo, esta imagen tiene más probabilidad de ser
recordada que si la asociáramos a la clase.
4. PREPARACIÓN PARA LOS EXÁMENES.
Una vez que ya sabemos cómo estudiar, es el momento de afrontar la preparación
de los exámenes.
Los exámenes son pruebas que sirven para corroborar los conocimientos
adquiridos. Al profesor le sirven para verificar que el alumno ha alcanzado un cierto
nivel de conocimientos y habilidades, además puede descubrir los puntos de su materia
que no han sido entendidos. Y al alumno le servirá para orientar su estudio, pues las
respuestas omitidas o erróneas indicarán los aspectos del contenido que no ha aprendido
y las correctas reafirman los conocimientos.
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Los exámenes son la realidad por la que necesariamente pasan todos los
estudiantes y, por ello, nos preguntamos ¿qué podemos hacer para mejorar nuestro
rendimiento en estas pruebas?
La manera más segura de tener éxito en los exámenes es aplicar conscientemente
técnicas eficientes de estudio durante un cierto período de tiempo. En definitiva, se trata
de seguir todas las recomendaciones que se os hemos contado hasta ahora (hábitos de
estudio, planificación, técnicas de estudio…). Todos estos conocimientos y habilidades
reciben su recompensa en los exámenes.
La planificación de la preparación de exámenes pasa por tres momentos:
Antes del examen.
Una vez que dominamos la materia gracias a que hemos utilizado adecuadas
técnicas de estudio, una correcta planificación del tiempo… llegan las horas previas al
examen. Es importante descansar y relajarse la noche anterior, prepara todos los
utensilios que vas a necesitar y nunca estudies los momentos previos al examen,
aumentará tu nivel de ansiedad. Si te encuentras tan nervioso que te impide descansar
intenta practicar algunas técnicas de relajación, como: respiración abdominal y tensión
muscular (anexo 1. Método de relajación).
Unos minutos antes de empezar el examen, siéntate en un lugar del aula en el que
te sientas a gusto y evita estar con gente que pienses que te va a hacer dudar de tu
preparación.
Durante el examen.
Cuando recibas el examen lee atentamente las instrucciones un par de veces y
organiza el tiempo de forma eficiente. Después lee todo el examen, sin prisa, y a partir
de la segunda lectura, anota las ideas que se te vayan ocurriendo para cada pregunta y el
tiempo que le has de dedicar a cada una. Si te surge alguna duda pregúntale al profesor
y si se te atraganta una pregunta, no te pares más tiempo del que has programado, sigue
con el resto de las preguntas y deja esa para el final. Ten en cuenta que la presentación
es importante, has de cuidarla y ser conciso. Los últimos minutos puedes dedicarlos a
repasar y no te apresures si ves que tus compañeros acaban antes.
Si el examen fuera oral, no hables hasta haber comprendido perfectamente la
pregunta, y si es necesario pide que la reformulen. Después dedica un tiempo a recorrer
mentalmente los diferentes apartados de la respuesta y contéstala sin prisas. Piensa en
cosas positivas que te ayuden a mantener la concentración durante el examen como:
“estoy familiarizado con el material” o “esto es solo un examen”.
Después del examen.
Una vez finalizado el examen, puedes hablar con tus compañeros de la prueba
pero teniendo cuidado de no desesperarte. Sé realista, vas a cometer algún error pero no
seas duro contigo mismo. Ahora ya es tiempo de descansar y de recompensarte. Piensa
que lo has hecho bien y no desperdicies tu energía pues piensa que hay más exámenes y
la necesitarás.
En el momento de la revisión de exámenes no te conformes con mirar la nota. Lee
los comentarios del profesor, confronta el examen con los apuntes y el libro y
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comprueba tus aciertos y errores. Ante el suspenso puedes sentir una frustración que
genera agresividad, sé realista, el suspenso puede deberse a tu falta de preparación y
tiene la virtud de informarte de ello para que puedas corregirte a tiempo.
Escucha los comentarios del profesor que suelen centrarse en los fallos más
habituales de la clase y en la forma correcta de cómo se debería haber respondido a las
preguntas del examen.
Finalmente decir que podemos obtener beneficios de los exámenes, ya que nos
entrenan para solucionar problemas con un alto nivel de tensión y en un tiempo
determinado. Nos ayudan a reconocer las áreas en las que el aprendizaje fue eficiente y
distinguir aquellas en las que se necesita estudiar más. Además nos hacen reflexionar
sobre los métodos de estudio que utilizamos.
5. NUEVAS TECNOLOGÍAS APLICADAS AL ESTUDIO.
La creciente introducción de los medios informáticos, tanto en los hogares como
en los centros educativos y, en general, en todos los ámbitos de la vida de nuestros
alumnos, debe hacernos reflexionar sobre el modo en que estos acceden, buscan y
manejan la información y, por lo tanto, sobre cómo deben afrontar el estudio.
En definitiva, “aprender a aprender” conlleva actualmente el desarrollo de una
“competencia para el manejo de la información” de características substancialmente
distintas, ya que se trata de acceder, buscar, evaluar y organizar mucha más información
procedente de fuentes muy diferentes y de naturaleza muy diversa, no solo en lo relativo
a su contenido y a su calidad y, por lo tanto, a su grado de credibilidad sino también en
lo concerniente a los soportes empleados y a los modos en los que es posible el acceso a
los mismos.
Podría decirse que el obstáculo no sería, hoy en día, disponer de información sino
más bien la necesidad de lograr en nuestros alumnos por un lado, el dominio de nuevas
destrezas y habilidades relacionadas con el empleo de estas “nuevas tecnologías”, y por
otro, el desarrollo de actitudes críticas ante el enorme volumen que reciben.
Dentro de las nuevas tecnologías encontramos algunos recursos que son
interesantes para los estudiantes, como son:
-
Las enciclopedias multimedia. Existen muchas y muy completas. Son
documentos hipertextuales que aportan una cantidad ingente de
información y de recursos multimedia que podemos leer e imprimir y
también copiar y pegar en un documento independiente propio. Por una
parte parece necesario familiarizar a nuestros alumnos con estos nuevos
recursos y enseñarles a desenvolverse es este tipo de documentos, pero por
otro lado, es imprescindible que las propuestas que hagamos obliguen a los
estudiantes a realizar las tradicionales tareas de leer comprensivamente y
establecer relaciones entre lo leído.
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-
-
Investigaciones bibliográficas. Internet nos permite la consulta en línea a
numerosas bases de datos bibliográficos. A través de estos recursos es
posible realizar la búsqueda de títulos determinados pero también
investigaciones bibliográficas sobre un tema o autor concreto, como paso
previo a la visita a la biblioteca del centro educativo o a la biblioteca
pública más cercana.
De este modo podemos conseguir por una lado, la familiarización del
alumnado con las bases de datos y la nomenclatura bibliográfica y, por
otro, integrar en un procedimiento considerablemente útil y necesario tanto
las fuentes tradicionales de información como los recursos disponibles en
internet.
Elaboración de sus propios documentos escritos. Le permiten al alumno
elaborar documentos escritos de una gran calidad en su presentación,
permitiéndole además un proceso de confección de los mismos de tal
manera que es posible su reelaboración sin que ello suponga ningún tipo de
trabajo adicional y costoso. Esto le permite al alumno elaborar unos
apuntes cuya calidad debería superar los libros de texto disponibles, a
modo de libros de texto personalizados.
6. BIBLIOGRAFÍA.
Bernard, J.A. (1995) Estrategias de estudio en la Universidad. Madrid: Síntesis.
Salas Parrilla, M. (1996) Cómo preparar exámenes con eficacia. Madrid: Alianza
Editorial.
Beltrán, J. (1993) Procesos, estrategias y técnicas de aprendizaje. Madrid: Síntesis.
Bernabé, T. (1998) Las mejores técnicas de estudio. Madrid: Temas de hoy.
Salas Parrilla, M. (1992) Técnicas de estudio para enseñanzas medias y
universidad. Madrid: Alianza.
Selmes, I. (1988) La mejora de las habilidades de estudio. Barcelona:
Paidós/MEC.
Baumann, J. (1990) La comprensión lectora (cómo trabajar la idea principal en el
aula). Madrid, Aprendizaje, Visor.
Direcciones de técnicas de estudio y toma de apuntes:
Cómo tomar apuntes.
http://www.estudiante.com/MONOGRAFtoamrapuntes.htm
Técnicas de estudio.
http://perso.wanadoo.es/angel.saez/pagina_nueva_140.htm
Técnicas de estudio.
http://www.xtec.es/-cdorado/cdora1/esp/tecniq.htm
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15
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