INSTITUTO DE TEOLOGÍA PARA RELIGIOSOS (ITER)
CÁTEDRA DE TEOLOGÍA
SEMINARIO DE PASTORAL
Los Pobres como Criterio Fundamental para la
Formación Moral de los Jóvenes
Presentado por:
Néstor A. Briceño Lugo, SDS.
Caracas, junio de 1997
ÍNDICE
Introducción
1
Capítulo I: Los Pobres y los Jóvenes: ¿Opción o Inmersión?
3
1.1 Hablar sobre los «Pobres» en un continente eminentemente pobre.
3
1.2 Sumergiéndonos en nuestra cultura juvenil.
7
1.2.1 Descripción del origen y determinantes de la cultura juvenil.
7
1.2.2 El joven postmoderno.
8
1.2.2.1 Breve descripción de la Postmodernidad.
9
1.2.2.2 Características de la cultura postmoderna que influyen en el joven
venezolano.
10
1.2.2.3 El impacto del contexto socio-cultural sobre el cristianismo.
Características de la Nueva Era que afectan a nuestros jóvenes.
12
1.2.2.4 Unas pocas cifras.
14
1.3 Hablar de Dios desde los jóvenes pobres.
15
Capítulo II: Perspectiva Moral desde América Latina.
16
2.1 Ética de la Liberación.
2.1.1 Elementos Fundamentales de la Teología de la Liberación que se
reflejan en el campo Ético
17
2.1.2 Características de la Ética de la Liberación
2.1.3 Aportaciones de la Moral de la Liberación al discurso teológico moral
general.
2.1.4 La utopía en la Moral de la Liberación.
16
2.2 El término bíblico justicia como precedente moral.
2.2.1 La justicia como mensaje central del Antiguo Testamento
2.2.2 La conciencia de ser un pueblo elegido
2.2.3 La promesa continua del derecho y la justicia
2.2.4 Los profetas anuncian la verdadera justicia
2.2.5 La justicia proclamada por Jesús de Nazaret
21
23
24
25
25
26
2.3 Romper con Dios y con el Hermano: el Pecado.
28
Capítulo III: LA Formación Moral de los Jóvenes desde la Perspectiva Liberadora
3.1 El impacto de lo moral en los jóvenes de hoy.
3.2 Breve reseña sobre algunas teorías de formación moral.
3.3 Criterios Morales desde los Pobres para Jóvenes de Hoy.
19
20
20
29
29
31
34
Retos y Conclusiones.
36
Bibliografía.
38
1
INTRODUCCIÓN
Los jóvenes de hoy andan en busca de un ideal que mueva sus vidas. Las viejas
fórmulas de la ética y la ascética antigua no son suficientes para dar sentido al caminar
en medio de su desilusión por la trascendencia histórica. Para ellos, podríamos decir
parafraseando a Nietzsche, todo está más allá del bien y del mal. Viven el resultado de
una sociedad que deja cabos sueltos por doquier: pueblos que estallan en guerra por
poseer personas de rasgos diferente; fines de semana cuyos resultados en las
necrologías es, en la ciudad de Caracas, de más de treinta muertos violentamente; un
sistema económico que más que brindar soluciones, les ha creado a estos jóvenes más
necesidades y menores recursos para satisfacerlas; continuos paros en el sistema
escolar que, lejos de resolverse y mejorar la educación, entorpecen y retrasan la
formación de millones de niños y jóvenes en nuestro país; verdadera hambre que no es
saciada… Y todo esto en medio de la mayor insolidaridad.
No es cuestión de estas páginas presentar cifras que constaten la realidad -eso se
lo dejaremos a los sociólogos-: el joven venezolano vive, en su gran mayoría, a las
puertas de la miseria. Y podemos también verificar otra gran verdad: nuestras pastorales
juveniles y educativas llegan a una minoría de la población juvenil, dejando a noventa y
nueve ovejas fuera del redil, preocupándonos por no dejar ir a la única que nos queda.
Si queremos realmente evangelizar en nuestro mundo juvenil de hoy, no podemos
continuar juzgando moralmente a quienes se nos acercan. Pienso que debemos salir a su
encuentro comprendiendo su medio, así como Jesús se ha encarnado y nos ha traído la
buena noticia del Reino. Hay que presentar criterios morales válidos a los jóvenes de hoy,
que no les suenen a puritanismo ni se presenten como negación del ser humano.
Para lograr lo anterior, es necesario en primer lugar establecer algunas relaciones
que existen entre el ser joven y el ser pobre (creo que gran parte del fracaso de acciones
pastorales con jóvenes de áreas suburbanas se da precisamente por no comprender a
fondo estas relaciones). El segundo paso será tomar una posición dentro de la Teología
Moral, como lo es una perspectiva latinoamericana; será en este momento en el cual se
sitúen concretamente en un aquí y ahora las presentes páginas. Por último, se desean
2
dar algunas líneas que ayuden a proporcionar criterios tanto en el proceso de una
formación moral determinada de los jóvenes como la actualización de la actitud solidaria,
a modo del buen samaritano, con aquellos que les necesitan.
El fundamento de estas páginas se encuentra en la bibliografía consultada, así
como la experiencia entre los jóvenes de quien escribe. No se pretende presentar más
teorías, sino compartir visiones que nos ayuden a responder a las necesidades pastorales
de nuestros jóvenes.
3
Capítulo I: Los Pobres y los Jóvenes: ¿Opción o Inmersión?
Las opciones de la Iglesia Latinoamericana ya han llegado a su mayoría de edad:
hace dieciocho años, los obispos de este continente afirmaban en la ciudad de Puebla de
los Ángeles que “los pobres y los jóvenes constituyen la riqueza y la esperanza de la
Iglesia en América Latina y su evangelización es, por lo tanto, prioritaria”1. Cada día se ve
que estos sectores son asumidos con una mayor preocupación por los agentes
pastorales, sin embargo, no se puede dejar de resaltar que aún luego de haber pasado
casi cinco años de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, aún sigue
vigente como un reto a cumplir aquél que se propusieron los obispos en su momento:
“nos proponemos (…) reafirmar la «opción preferencial» por los jóvenes proclamada en
Puebla no sólo de modo afectivo sino efectivamente”2.
La opción puede ser ciertamente de una forma afectiva, quedando a nivel de
elaboraciones teóricas, sin involucrar la propia vida más allá de lo que la tinta mancha al
papel. Pero también puede llegar a pasar de lo afectivo a lo efectivo, invitando a meterse
de lleno con aquellos por quienes se opta, “metiéndose con” quienes Dios nos invita,
sumergiéndose en su mundo y compartiendo su vida hasta las últimas consecuencias,
incluso hasta la propia muerte; porque la verdadera opción es tomar partido por aquellas
personas a causa del amor; y no hay mayor amor que aquel de quien da la vida por sus
amigos. Pasar de lo afectivo a lo efectivo en cuanto a la opción por los pobres y los
jóvenes es lo que nos proponemos lograr en este capítulo.
1.1 Hablar sobre los «Pobres» en un continente eminentemente pobre.
Preguntarse quiénes son los pobres cuando se vive en América Latina, resulta un
insulto patente3. Esta pregunta tal vez se la podrían hacer quienes se encuentran en otras
latitudes y no viven en medio de quienes sufren la pobreza. Sin embargo, con palabras de
III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. La evangelización en el presente y en el
futuro de América Latina (DP), Puebla, 1979, Nº 1132.
2 IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano. Nueva evangelización, promoción humana,
cultura cristiana (DSD), Santo Domingo, 1992, Nº 114.
3
Cfr. FABRIS, R. La opción por los pobres en la Biblia, Editorial Verbo Divino, Estella, 1992, pp.12ss.
1
4
Ellacuría, “lo evidente es todo, menos evidente”4. Por otra parte, ya existe literatura
suficiente y se ha desarrollado el tema en los últimos veinte años en Latinoamérica, tanto
que puede hasta hablarse de un cierto cansancio sobre el tema que en muchas
ocasiones se ha convertido en discursos teóricos, produciendo para algunos sectores un
último distanciamiento entre la teología y la realidad del pobre5. Lo evidente es todo,
menos evidente. Sin embargo, si queremos actualizar constantemente la palabra de Dios
que ha visto la humillación de su pueblo, ha escuchado sus gritos y conocido sus
sufrimientos6, se hace necesario aclarar la base del término «pobres», por lo que
intentaremos definirlo para luego dejar de hablar sobre los pobres y comenzar a hablar
desde los pobres que viven en nuestros barrios.
Rinaldo Fabris plantea la existencia de tres perspectivas desde las cuales nos
podemos acercar al término pobres:
a. La perspectiva económico-social: Aquí encontramos los parámetros relacionados con
la gestión de los bienes y su repercusión en la sociedad. Es aquel tipo de pobreza que
ha sido definido por los obispos latinoamericanos como “el más devastador y
humillante flagelo”7, la cual es producto de situaciones y estructuras que cada día
aumentan la brecha entre quienes poseen mucho y aquellos que apenas tienen los
suficiente para vivir. Ésta perspectiva es la primera en la definición de la pobreza, y
para América Latina es la prioritaria.
b. La perspectiva antropológico cultural: Se refiere este aspecto a quienes no poseen los
elementos suficientes para realizarse plenamente dentro de su sociedad: son aquellos
que no poseen voz porque nunca se les ha considerado capaces de tomar la palabra.
Forman parte de este tipo de pobreza los leprosos, las mujeres y en especial las
prostitutas del tiempo de Jesús, así como los enfermos de sida, en muchas partes las
mujeres y los marginados en nuestro tiempo.
Citado por Jon Sobrino en El principio misericordia: Bajar de la cruz a los pueblos crucificados, Sal
Terrae, Santander, 1992, pp. 84.
5
Francisco Moreno Rejón alude a este gran problema en su libro “Salvar la vida de los pobres”, pp. 19: «En
algunos ambientes teológicos, la persistencia de los autores latinoamericanos y, más concretamente, de la
teología de la liberación en seguir hablando de pobres y de pobreza ya resulta un asunto cansino y
monocorde. Puede que en cuanto tema a tratar sea, en efecto, cansino; pero la realidad, el hecho macizo
de los pobres que van por el mundo con su pobreza a cuestas, es un grito clamoroso que sube hasta el cielo
(…) Ante el clamor del pobre la sordera, el silencio o la indiferencia de la teología acabarían por
convertirla en una frivolidad cómplice de la inhumanidad que supone la pobreza.»
6
Cfr. Ex 3,7.
7 DP 29
4
5
c. La perspectiva religiosa, entendiéndose como tal los pobres de Yahvé o anawin. Son
quienes no poseen más que la confianza en Dios como el justo que algún día hará
valer sus derechos, que han sido pisoteados, sobre los de aquellos que les oprimen.
No tienen más esperanza que la expresada por el cántico de Ana, la madre de
Samuel:
«El arco de los fuertes se ha quebrado
y los débiles se han hecho fuertes.
Los que estaban satisfechos
van a trabajar por un pedazo de pan,
mientras los débiles descansan.
La mujer estéril da a luz siete veces;
pero se marchita la madre de muchos hijos.
Yahvé da y quita riquezas
humilla y enzalsa.
Levanta del polvo al desvalido
y, de la mugre, saca al pobre
para que pueda sentarse con los grandes
y ocupar un lugar de privilegio.» (1S 2, 4-8ª).
Está muy claro que la opción preferencial por el pobre no se hace en lo abstracto,
como un colectivo conceptual representado por estadísticas. Esta opción posee un
contenido profundamente arraigado en la historia, sin elocubraciones de tipo espiritualista.
Pobre es aquel que ha sido tirado en el camino y dejado de lado, “como el de la parábola
del Buen Samaritano, «que cayó en manos de los bandidos y fue dejado medio muerto»
(Lc 10,30.36). A nadie se le ocurriría decir que este hombre expoliado y herido lo es tan
solo espiritualmente”8. Como tampoco se nos ocurriría decir que aquellos a quienes sus
derechos les son violados continuamente en Venezuela son meramente “pobres
espirituales”9.
El pobre ha de ser identificado con el mismo Jesús sufriente, con el Siervo de
Yahvé que “no clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz” (Is 42,2). Es el inocente
que sufre la injusticia, que lucha día a día por sobrevivir en medio de la miseria, que ha
sido tan maltratado que su rostro ha quedado completamente desfigurado, perdiendo
toda belleza y característica humana que podía estar presente en él. Este pueblo pobre
está “familiarizado con el sufrimiento, (…) despreciado y no le hemos hecho caso de él”
8
BOFF, L. Teología desde el lugar del pobre, Sal Terrae2, Santander, pp.53.
6
(Is 53,3).10 Ver a Jesús en los pobres implica verle cada día en quien padece hambre,
sed, enfermedad, o está en la cárcel, o desnudo…11; es reconocer su rostro en quienes
sufren a causa de la imposibilidad de realización personal, marginación, desorientación
por faltas de oportunidades, explotación, hacinados urbanos…12.
Asumir la opción por los pobres es todo un reto para la teología moral, ya que el
amor al pobre es una exigencia teológica, puesto que Dios mismo ha optado por ellos,
simplemente por su condición de pobre sin importar su condición moral13. La categoría en
la cual se fundamenta la moral en América Latina es la vida del pobre. Se convierte de
esta manera en una opción que busca la manifestación de la vida en toda su plenitud.
Hablar de pobres hoy en América Latina es hacer valer sus derechos,
especialmente aquel fundamental como lo es el derecho a la vida: “el mandamiento de
Dios para salvaguardar la vida del hombre tiene su aspecto más profundo en la exigencia
de veneración y amor hacia cada persona y su vida”14. Por lo tanto, la vida de todo
hombre posee un valor intrínseco en sí, y de esta manera no es sacrificable nadie, ni
siquiera el colectivo de los pobres, cuando con excusas de tipo socio económicos (ya
sean de porte marxista o neoliberal) exigen sacrificios inhumanos a los sectores más
desprotegidos.
Será en la medida en la cual los considerados “no hombre” por la sociedad
adquieran rostros y nombres concretos para los agentes pastorales, en esa medida,
estaremos haciendo vida la opción por los pobres.
1.2 Sumergiéndonos en nuestra cultura juvenil.
Para ver nombres de quienes han denunciado sus casos y cifras al respecto, se sugiere revisar el libro
Situación de los Derechos Humanos en Venezuela. Informe anual: Octubre 1995 - Septiembre
1996 realizado por PROVEA.
10 Cfr. SOBRINO, J. Op.cit. pp. 83-95.
11 Cfr. Mt 25,31-46.
12 Cfr. DP 31-39.
13 Cfr. DP 1142.
14 JUAN PABLO II, Evangelium Vitae, 41.
9
7
Hablar de cultura juvenil es posible, ya que es un gran grupo de personas que
debido a diversas causas -entre las que se encuentra la edad- van definiendo su propia
forma de ser. Podemos ver con gran asombro como los valores de la cultura juvenil han
ido cambiando con una velocidad vertiginosa en los últimos diez años; y esto es lo más
normal si pensamos que toda una generación puede poseer (y de hecho posee) una serie
de sentimientos que mueven de diferente manera la forma de vivir de esos individuos:
“Gracias a los escritores sabemos que los sentimientos son fenómenos históricos. Ni
todas las épocas han sentido los mismos sentimientos, ni los han valorado de la misma
manera”15. Y el caso es que concretamente, la actual generación juvenil va surgiendo
como una cultura con rasgos definidos: estamos ante la juventud de la postmodernidad.
1.2.1 Descripción del origen y determinantes de la cultura juvenil.
La cultura juvenil nace hacia los años cincuenta de este siglo como resultado de la
industrialización. Anteriormente, los jóvenes pasaban mayor tiempo con su familia u otros
adultos, pero al hacerse cada vez más complejo el proceso de aprendizaje, surgió como
respuesta a una necesidad, la aglomeración cada vez mayor de los jóvenes en escuelas y
universidades. A medida que avanzaba la tecnología, se prolongaba el tiempo de
estudios. Así que nunca antes como ahora, ha habido tantas muchedumbres de jóvenes
que pasen tanto tiempo juntos. Prácticamente se hallan aislados del mundo adulto, por lo
que van formando su propia cultura.
Como determinante de la expresión de esta cultura juvenil surgió la música, que
es diferente a la de los adultos y sirve para sentirse parte de este conglomerado juvenil.
Es a través de la música, de sus ídolos y de sus rasgos como podemos conocer en
profundidad muchos de los valores juveniles.
Para la juventud de los sesenta y setenta, la protesta política se convirtió en una
vía de participación de los jóvenes en la sociedad. Surgieron grandes ideales de
liberación y transformación. Pero a mediados de los ochenta surgió un fenómeno de
desilusión por la participación en lo político, lo cual se ve agravado actualmente al
participar del poder real hoy quienes hace treinta años participaron de la lucha utópica; la
15
MARINA, J.A. El laberinto sentimental, Anagrama, Barcelona, 19966, pp. 19.
8
desilusión e incoherencia de estos últimos ha logrado la real separación de los jóvenes de
los noventa de la política.
Otra característica determinante de la cultura juvenil es que se puede hablar de
unos ciertos rasgos universales. Se trata de la moda, lenguaje, valores, símbolos... El
consumismo se ha convertido en la característica principal del joven, y ello gracias a los
medios de comunicación social, en especial la televisión. Se puede decir que el joven de
hoy se ha uniformado en ciertos valores ya que cuenta con medios, como lo son la radio y
la televisión, que les transmiten rápidamente los patrones impuestos desde otras
latitudes. De muestra un botón: ¡la serie televisiva "Baywatch" es vista en todos los países
del mundo menos en tres!
1.2.2 El joven postmoderno
El mundo vive una nueva etapa de su historia llamada "postmodernidad". Y junto a
los cambios políticos, sociales y económicos por los que pasa este hombre de hoy,
también ha surgido un redescubrimiento y un preguntarse sobre la presencia y existencia
de un Ser Supremo, de Dios (si es que así se le quiere llamar).
El hombre es un todo y, como hemos visto, la cultura se ve afectada por ese todo.
Sin embargo, en el paradigma antropológico emergente, el hombre ha dividido las
diversas áreas de su vida. Así vemos que hoy se le ha dado nombre a los tres aspectos
fundamentales que rigen nuestras vidas. Al aspecto filosófico cultural le decimos
postmodernidad, a la corriente económica neoliberalismo, y al resurgimiento religioso
nueva era (o new age). No es el lugar de ahondar en ninguno de éstos16, pero daremos
algunas pinceladas que, pienso, influyen en el aspecto cultural el joven venezolano.
1.2.2.1 Breve descripción de la Postmodernidad
La modernidad ha sido catalogada por Max Weber como un proceso de
racionalización, la cual utiliza la razón humana como medio para el conocimiento del
Si se desea profundizar en el debate neoliberalismo-cristianismo en sus aspectos filosóficos que
afectan nuestro país: Cfr. BRICEÑO L., Néstor. Neoliberalismo y Cristianismo: Un intento de
16
9
mundo. Karl Marx utiliza este medio para presentar el trabajo social como fuente de
desarrollo del hombre, constituyendo como único centro de la vida humana el progreso
social obtenido por la contribución de las diversas partes al todo; ya desde entonces se
busca la ruptura con Dios (llamando a la religión el opio del pueblo) e instaurando en su
lugar la figura del hombre socialista. Friederick Nietzche ve cómo el hombre puede
sustituir la figura de Dios, planteando al llamado "Superhombre" y la relatividad de los
valores, teniendo siempre presente que para llegar a superarse la especie, deberá ejercer
lo que él mismo llama la voluntad del poder, o sea, la supervivencia de los poderosos
sobre la voluntad débil. El hombre moderno puso su confianza en la ciencia y en la
racionalidad funcional, colocando en ellas su esperanza para la propia realización. Para el
buen funcionamiento de la sociedad, se pensaba que solamente bastaría con poner a
funcionar los diferentes modelos socioeconómicos, en los cuales el hombre era un
mecanismo más; de esta forma se convierten las relaciones económicas en el agente
productor de relaciones sociales, dejando de lado la religión, la cual había ocupado
tradicionalmente este papel.17
Pero al sucederse dos guerras mundiales, con la gran devastación de las bombas
atómicas de Nagasaki y Hiroshima; al palpar el fracaso real del socialismo y el
capitalismo; el fenómeno cada día más creciente del llamado "Japonismo"; la polución y
las violaciones ecológicas que están acabando con el planeta; y el haber arribado la
ciencia a confrontar cualquier disposición de tipo ético o moral, el hombre a perdido la fe
en la razón, entrando en la etapa del postmodernismo.
A pesar que en Venezuela encontremos una variedad tan grande entre
poblaciones que no han llegado ni siquiera a la edad moderna (recordemos las etnias
indígenas del Amazonas), otras que a duras penas han aceptado parte del modernismo, y
las ciudades que van creciendo cada vez más en un ambiente postmoderno en el aspecto
cultural; a pesar de todo esto, las manifestaciones de cambio postmoderno se van
sintiendo.
confrontación filosófica basado en la libertad del hombre actual. Tesina de Filosofía presentada al
Instituto de Teología para Religiosos, Caracas, junio de 1994.
17 Cfr. MARDONES, José M. Postmodernidad y Cristianismo. El desafío fragmentario. Editorial Sal
Terrae, Santander, 1988.
10
De esta manera se toma conciencia de la relación entre el hombre y la naturaleza,
surgiendo grupos ecologistas y naturistas. Ocurre un cambio con respecto a la relación
con la sociedad, transformándose el micromundo local en un receptor de pensamiento
universal, lo que se traduce en un proceso de transculturación que lucha con pequeños
focos de "neonacionalismos" o mejor conocidos en nuestro país como "neofolklor", tal y
como lo ha denominado una revista dominical. Y lo más fundamental son los cambios
respecto a la relación con Dios, los cuales serán planteados a continuación.18
1.2.2.2 Características de la cultura postmoderna que influyen en el joven
venezolano
A continuación se enumerarán algunas características que influyen directamente
en el comportamiento del joven venezolano, haciendo énfasis en aquellas que van
configurando la vivencia religiosa.
1. Una sociedad pluralista. "El pluralismo es una situación en la que concurren diversos
universos simbólicos o significantes globales de la realidad y sus instituciones, cada
uno de los cuales pretende dar sentido y estructurar la vida cotidiana de la gente"19El
individuo tiene varios roles sociales que debe cumplir, lo que en sociedades
tradicionales no ocurre puesto que únicamente hay un papel social que cumplir que se
complementa con diferentes tareas. Por lo tanto, en esta situación de pluralidad en el
mismo individuo surgen conflictos entre los valores y las normas propias de cada
sector. "Por eso la dificultad para conseguir que nuestros contemporáneos acepten la
visión religiosa del mundo como fundamental y estructuradora de todas las demás. Y
por eso también la coexistencia de diversas religiones o sucedáneos que cumplen su
función"20.
2. Una sociedad individualista. El individualismo se presenta como la característica más
resaltante de la postmodernidad. Al crearse una propia escala de valores, el individuo
se va formando su propia visión del mundo, y ya no serán los patrones dados por la
Cfr. SILVA SOLER, Joaquín. Los Jóvenes y la espiritualidad en un contexto de cambio cultural. Ponencia
del X Encuentro Latinoamericano de Pastoral Juvenil, Octubre de 1994.
18
DE VIANA, Mikel. Contexto socio-cultural y vivencia de la fe cristiana entre la juventud
venezolana. Material mimeografiado por el autor.
19
11
sociedad los válidos para él. Dios, que se presentaba como el patrón que organizaba
la vida del hombre, perderá ese papel ya que las relaciones con Dios son individuales;
por esto no es raro escuchar expresiones como: "yo tengo mi dios", "mi confesión es
directa con Dios"... Existen dos tipos de individualismo: el utilitario y el expresivo. El
utilitario consiste en conseguir el mayor provecho para mí (esto implica relaciones
comerciales con Dios), mientras que el expresivo será aquella actitud en la cual
prevalezca el "sentirse bien", la propia satisfacción, el placer hedonista... (Si Dios me
hace sentir bien, chévere, pero eso de cruces... qué va!).
3. Sociedad a lo light. En el afán de aparentar, y el placer narcisista, al individuo le
importa más la forma del otro que el fondo. Así todo aquello que realce la figura del
cuerpo será tenido como un gran valor, como lo son los productos "light" o bajos en
calorías. Para qué tanto esfuerzo? Muy sencillo: el placer sexual será la mayor
gratificación que pueda recibir la persona, olvidando que el placer sexual no es un fin
en sí, sino un medio de expresión de la plenitud del amor al otro.
4. Una sociedad orientada hacia la economía. Las teorías neoliberales han invadido todo
el mundo postmoderno, así el criterio de realización de una escala de valores vendrá
dado de acuerdo con la utilidad que reporte dicho objeto. "Lo que importa es el valor
de cambio, poco importa el sentido último de las cosas, que puede ser cualquiera, a
placer del individuo".21 Esto lleva a un consumismo desmedido que no podrá llenar las
ansiedades de "tener" del postmoderno. A esta realidad contribuyen los medios de
comunicación social, los cuales, mediante sus propagandas, crean necesidades
innecesarias para poder así mantener a flote el mercado.
5. Una sociedad que se globaliza. Los medios de comunicación social lo invaden todo,
llevando en un instante y a cualquier parte todos los sucesos mundiales al momento.
El mundo es una gran aldea que nos une a todos en nuestras relaciones sociales. Lo
local pierde cierto valor, y las expectativas de vida son dadas desde las potencias que
dominan económicamente el resto del mundo. Por lo tanto, lo que pretenda hacer
contacto con la realidad tercer mundista inmediata creará un rechazo.
6. Una sociedad que produce perplejidad. Al producirse el desencanto con la técnica, la
política y la economía, el joven busca nuevos valores que no encuentra por ninguna
parte.
20
Idem.
12
7. Una sociedad desilusionada. Este es el aspecto más grave. La sociedad ha perdido la
ilusión y sus expectativas para el futuro; la historia ya no existe, por lo tanto no hay
sentido de trascendencia social. "La estética está reemplazando a la ética. Se busca
belleza y no la bondad. El trote y los aerobics han venido a sustituir la reflexión
personal. Los gimnasios son como nuevas escuelas y templos. Se intenta desarrollar
los músculos, no las virtudes. La vida sana ocupa el lugar de la justicia y lo ecológico y
natural reemplaza a lo histórico"22. La pregunta que surge es qué sucederá luego de
que estos jóvenes se desilusionen de la misma desilusión actual.
1.2.2.3 El impacto del contexto socio-cultural sobre el cristianismo. Características
de la Nueva Era que afectan a nuestros jóvenes.
Hay autores que plantean que ya estamos viviendo en una sociedad "postcristiana"23. Este término no quiere significar que el cristianismo haya muerto, sino que se
encuentra bajo una transformación que se va alejando del verdadero seguimiento a
Jesucristo.
Esto se hace palpable si tomamos en cuenta que en nuestro país hemos tenido
últimamente una invasión de eventos relacionados con la Nueva Era. Pensemos por
ejemplo en la recién inaugurada "era del acuario", o en la llegada del Espíritu de la
Navidad el pasado 21 de diciembre. Así que, al contrario de lo que podría pensarse, la
Nueva Era es una realidad que ya se ha ido criollizando.
La Nueva Era no se presenta como una religión, sin embargo, partiendo de las
características dadas anteriormente, se va “revelando” como una vía para lograr la
felicidad integral. De esta forma, se desplaza la misma presencia de Dios como el único
ente que plenifica al hombre por una cierta energía diluida en el mundo. He aquí sus
características más resaltantes:
21
Idem.
22
Idem.
13
1. El individualismo lleva a subjetivización en la conciencia del cristiano de los contenidos
y prácticas religiosas. Si antes el individuo recibía todos los valores cristianos como
verdades heredadas, ahora todo lo somete a su juicio crítico, según su propia escala,
convirtiendo las realidades objetivas evidentes en subjetividades. Por lo tanto la
religión es un asunto privado que únicamente interesa al individuo; pero a la vez
requiere de lo simbólico colectivo, y al no tener esa comunidad de fe donde compartir,
se encuentra en la soledad que desanima.
Así, la religión triunfal, como se pudo
pensar de la Católica, está siendo desplazadas por sectas y dioses personales que
crean una verdadera sociedad politeísta. "Fragmentado el monoteísmo y la unidad de
la fe (mandamientos, sacramentos y práctica), el hombre postmoderno puede elegir un
elemento con independencia de los otros: se puede ser creyente y no practicante,
divorciado y recibir los sacramentos, ateo y casarse por la Iglesia, o creyente y vivir un
relativismo moral"24.
2. El empobrecimiento del universo simbólico cristiano. El joven de hoy requiere símbolos
sensibles que sean significantes para la fe. Pero estos símbolos son dados por los
medios de comunicación, y a los propuestos por la Iglesia (que han perdido en muchos
casos significados para el joven) se oponen marcas o jingles. La batalla,
lamentablemente, en la mayoría de los casos la gana la propuesta no cristiana. Incluso
el lenguaje utilizado en muchas liturgias ha perdido fuerza para los jóvenes...
3. Las dificultades del católico con la Iglesia jerárquica. En sus ansias de libertad (que en
la mayoría de las ocasiones se traduce en libertinaje), el individuo de hoy rechaza
cualquier tipo de autoridad. Así aunque la confianza en la institución Iglesia sea alta, el
juicio crítico tiende a una desautorización de lo jerárquico, invitando a un verdadero
diálogo. Sin embargo, algunos sectores de la Iglesia jerárquica han reaccionado con
una "neo-ortodoxia" católica mediante orientaciones legalistas, que cada vez se aleja
más de presentar una verdadera moral autónoma.
4. El desarrollo de una religiosidad no eclesial. Consiste en una religión personal, alejada
de toda comunidad de referencia, creándose -como ya se ha dicho anteriormente- un
Dios a la medida del hombre y no un hombre a la medida de Dios.
23
26.
Cfr. RUBIO, Miguel. "Cristianos a las puertas del siglo XXI" en Misión Joven, 220 (abril 1995). pp 17-
GERVILLA CASTILLO, Enrique. "Cultura postmoderna y educación en la fe", en Revista Ciencias de la
Educación, 158, abril-junio 1994.
24
14
5. El regreso a lo sagrado. En Venezuela siempre hemos tenido una mezcla en cuanto a
lo sagrado se refiere, confluyendo en una misma creencia la religiosidad india, la
africana y la católica europea. "La Venezuela de los próximos años será más religiosa
que los últimos dos siglos"25. Pero este regreso a lo sagrado será hacia las religiones
"naturales", que desentienden al hombre con lo que sucede a su al rededor, en lugar
de las tradicionales religiones "históricas".
1.2.2.4 Unas pocas cifras
Una agencia de publicidad al realizar un estudio sobre el joven venezolano y
preguntar sobre la participación de éstos en grupos de acción por los demás, determinó
que la respuesta afirmativa fue del cuatro por ciento. Con este número se encuentra la
afirmación de lo dicho en cuanto a la poca participación política de los jóvenes.
Otros datos interesantes los encontramos en la encuesta realizada por el
Ministerio de la Familia en 1993, con el nombre de Encuesta Juvenil Venezolana
(ENJUVE). De los jóvenes encuestados (conedades comprendidas entre los 15 y 24
años), en cuanto a su situación en la fuerza de trabajo: el 51,25% se encuentra inactivo,
el 40,28% ocupado y el 8,47 % desocupado. Se puede observar la existencia de una gran
cantidad de jóvenes que no disfrutan de su derecho al trabajo.
En el aspecto educativo, se tiene que de 4.024.406 de jóvenes encuestados,
3.905.926 son alfabetas, 103.675 son analfabetas y 14.805 no declararon su condición.
Es preocupante la cantidad de los analfabetas, ya que en ellos no se encuentra la gran
cantidad de analfabetas funcionales (aquellos que leen pero no interpretan lo leído) los
cuales cuentan como alfabetas. Otro índice en este sentido educativo es el referido a la
asistencia a centros de enseñanzas: del mismo total anterior, 1.631.396 asisten;
2.320.966 no asisten; 64.753 nunca ha asistido; y 7.291 no ha declarado.
Las cifras anteriores no son determinantes, sin embargo son indicativas de la
realidad que vive el joven venezolano de hoy. Surge una pregunta que parece esencial y
25
DE VIANA, Mikel. "Postmodernidad y fe cristiana", en ITER Revista de Teología, 11, enero-junio
1995. pp. 67.
15
refleja el centro del problema moral de nuestros jóvenes: si éstos no reciben una
formación adecuada, ni sus derechos se hacen valer en esta sociedad, ¿cómo podrán
tener un comportamiento moral adecuada?
1.3 Hablar de Dios desde los jóvenes pobres.
En muchas ocasiones la presencia de Dios se esconde detrás del dolor. Al
escuchar a tantos jóvenes que viven en situación de verdadera pobreza, encontramos
que van fundamentando su vida en una serie de ilusiones y valores que presentan a un
dios personal, como ya hemos afirmado. Están presentes sus oraciones diarias; tal vez
con una gran mezcla de creencias que conviven pacíficamente como lo son el ángel de la
guarda y Obatalá, o los collares de los santeros con el rosario guindado al cuello.
Dios es una realidad abstracta para estos jóvenes, que únicamente tiene que ver
con ellos en los momentos de dificultades, que es cuando les ayuda. Así, su vida personal
se separa de la religiosidad, y su aplicación de la moral es muy distinta de la presentada
por la Iglesia.
Situarse en esta perspectiva da un nuevo horizonte a la propia fe personal, porque
se comienza a conocer a un Dios misericordioso, para quien el comportamiento moral de
la persona no es determinado por reglas ajenas a la cultura. Ciertamente, es muy distinto
encontrarse con este Dios, cuando se presentan jóvenes con situaciones de vida como la
de aquel rico que no deseo dejarlo todo para seguir a Jesús, o aquélla que recogía agua
en el pozo de Jacob.
El reto que se nos presenta a los religiosos hoy en América Latina, es llegar a
conocer a Dios allí donde él ha querido encarnarse, entre los más pobres. Por esto,
debemos comenzar a hablar hoy de una teología moral latinoamericana.
16
Capítulo II: Perspectiva Moral desde América Latina
Tradicionalmente, ha existido desde siempre una relación muy íntima entre la
moral y la cultura, ya que si la segunda es la manifestación del hombre en su entorno y
con otros, la primera ha sido entendida en muchas ocasiones como la respuesta que,
desde los presupuestos de la fe, da el individuo a las situaciones de su vida diaria26.
Sin embargo, todo planteamiento moral se realiza desde una posición. Por eso es
fundamental describir la ética de la liberación, ya que será desde esa óptica desde la cual
se realice el análisis subsiguiente.
2.1 Ética de la Liberación
Al entrar en la Teología de la Liberación surge la pregunta sobre si se puede o no
hablar de una moral de la liberación. Actualmente ya hay compendios de eclesiología,
cristología, teología fundamental y otras áreas con un fuerte énfasis en la liberación; sin
embargo, sobre la moral como tal, exceptuando una enciclopedia de cinco tomos y los
libros de Moreno Rejón, no se consiguen más que artículos sueltos que hablen de una
moral de la liberación.
La falta de este material específico sobre una ética de la liberación, se debe a que
toda la perspectiva de la teología de la liberación remite a una ética que se halla
intrínseca y diluida a lo largo de todos los contenidos generales. Pero se debe resaltar,
que durante los últimos años, se ha ido desarrollando sistemáticamente lo que hoy se
conoce como la moral de la liberación.
La situación social, económica, cultural e histórica de América Latina, han remitido
a una reflexión hermenéutica que, partiendo de la realidad, la ilumina y regresa a ella con
acciones concretas para humanizarla. Esto refiere tanto al método como al lugar teológico
26
En su libro Caminos de Liberación y de Vida, el P. Felicísimo Martínez Díez explica algunos "rasgos
de la moral popular".
17
de la teología de la liberación, los cuales aplicados a la moral, le darán una nueva
dimensión.
2.1.1 Elementos Fundamentales de la Teología de la Liberación que se reflejan en el
campo Ético.
Son dos las características fundamentales de la teología de la liberación que a la
vez se han convertido en ejes de la misma: el método teológico y la perspectiva del
pobre. Indudablemente este aporte ha referido a la moral a una nueva visión, afectando
significativamente su quehacer, tal y como se verá a continuación.27
a) El método teológico moral:
El teólogo de la liberación parte de la llamada ortopraxis, esto quiere decir que, en
primer lugar, accede a la realidad para ir con esos datos experienciales a la doctrina,
elaborar nuevos contenidos y regresar a la realidad para afectarla.
En este ir y venir del teólogo, se requiere de ciertas herramientas básicas: las
ciencias sociales como un recurso, la racionalidad filosófica y la mediación hermenéuticoteológica.
Las ciencias sociales permiten conocer mejor y de forma crítica la realidad social,
tanto en sus fenómenos como estructuras. De esta manera se profundizará en ella, para
que la moral dé respuesta a lo específico. La racionalidad filosófica ayudará al teólogo
brindándole una visión global de la realidad, del hombre, de la historia y del mundo. La
mediación hermenéutico teológica será la base de la reflexión teológica; para ello la
fuente serán las escrituras que iluminan la realidad concreta, interpelando tanto al
cristianismo como al teólogo,
b) La perspectiva del pobre.
El lugar teológico puede caracterizar toda una teología, y éste es el caso de la
Teología de la Liberación. No es determinante por la conciencia teológica y eclesial que
del pobre existe en América Latina, ya que desde los primeros tiempos esta conciencia ha
A continuación se seguirá la nomenclatura dada por Moreno Rejón en su artículo "Moral Fundamental
en la Teología de la Liberación" en Mysterium Liberationis (Tomo I), Editorial Trotta, Valladolid, 1990,
27
18
existido. Lo novedoso radica en colocarse en el lugar vital de ellos, asumiendo la
perspectiva del mundo que ellos poseen; en otras palabras, la ética de la liberación busca
"mirar la realidad desde el lugar y con los ojos del pobre, asumir los intereses históricos
de la inmensa mayoría pobre e intentar responder a las exigencias de un Dios que ha
revelado su amor preferente a los pobres"28.
Partir para la reflexión moral desde el pobre, concretamente en América Latina,
implica que ésta se hace:
 desde el reverso de la historia y del mundo, lo que quiere decir que se está con
aquellos que han sido olvidados por la historia, los que han perdido la batalla socioeconómica que se libra a diario, los que dependen de otros, los que no tienen voz.
Esto implica correr con las consecuencias de estar limitado...
 desde la periferia de la sociedad, donde se ubican aquellos que han sido marginados
que reflejan el rostro sufriente de Cristo, aquellos en los que vemos al Señor
padeciendo hambre y sed, desnudo y enfermo...
 desde la mayoría de un pueblo oprimido y creyente. Si se quiere ser fiel a Jesúcristo,
no se puede estar sino entre las mayorías, quienes viven en condiciones realmente
infrahumanas.
Situándonos en la perspectiva del pobre, la moral de la liberación realiza su
reflexión teniendo como parámetro clave la existencia de aquellos que, aún siendo
humanos, viven como si no lo fueran. Aquí es donde se encuentran los desafíos a ser
desarrollados por esta moral, que pone en un lugar preferencial al pobre, situándole como
su interlocutor, a diferencia de la moral renovada que se enfrenta con el hombre moderno
y las dificultades que surgen de esa situación cultural. Así, la pregunta fundamental
cambia; pasa de cómo ser buenos en esta sociedad a profundizar en la situación real, con
el cuestionamiento cómo ser buenos haciendo buena esta sociedad.
c) Otras Características de la Teología de la Liberación presentes en la Etica29
Entre los que ya hemos mencionado, se considera importante presentar algunos
elementos que se hacen presente en la ética de la liberación:
pp. 273-286.
28
MORENO REJON, F. Op.Cit. pp. 281.
19
 la toma de conciencia pasional de la injusta dependencia de grupos y pueblos;
 la aceptación gozosa del evangelio de la liberación como promesa escatológica
intramundana;
 la organización del pueblo en cuanto sujeto portador de su destino emancipatorio;
 la opción por mediaciones práxicas y discursivas de orientación marcadamente
innovadora.
2.1.2 Características de la Etica de la Liberación.
Aparte de las características ya mencionadas, hay otras que son específicamente
de la ética de la liberación. A esas nos referiremos a continuación.
a) La ética de la liberación como modelo moral.
Siendo consecuentes con lo que se ha expresado en los párrafos anteriores, nos
encontramos con todo un sistema moral que surge desde el planteamiento de la
liberación que es capaz de abarcar toda la realidad del hombre. Tomando en cuenta la
tensión dialéctica opresión-liberación, se presentan tres niveles de significación:
 en el plano económico, social y político, se refiere a las aspiraciones legítimas que
poseen pueblos y sectores sociales de liberarse de aquellos que les oprimen. Así se
puede decir que la posición desde la opresión y la injusticia es absolutamente cristiana,
ya que sería inimaginable un cristianismo que no procurara crear situaciones humanas
más justas30.
 en el nivel de la significación histórico utópica, es consciente de la libertad humana
como señor de la historia que lucha por ser dueño de su propio destino, buscando
alcanzar la utopía de un hombre nuevo en un mundo nuevo31. Pero para la realización
de esta utopía es necesario el elemento de la racionalidad crítica, de manera tal que el
hombre sea capaz de discernir y rechazar aquellos sistemas que le alienan y
sumergen dentro de la injusticia. Esta crítica lleva en sí la sospecha de la manipulación
como advertencia a cualquier justificación posible que se haga del orden establecido.
29
El siguiente apartado está tomado de VIDAL, M. Diccionario de Etica Teológica, Editorial Verbo
Divino, Estella, 1991, pp. 347.
30
VIDAL, M. op.cit. pp. 348.
20
 en la dimensión teológica redentivo-salvífica, presenta a Cristo salvador que redime y
libera del pecado. En Jesús muerto se presenta el rechazo de toda injusticia que
oprime al hombre, mientras que en la resurrección se encuentra la esperanza y la
certeza de la muerte vencida por la Vida.
b) Espiritualidad
Es en el servicio al pobre donde se encuentra al Señor. Por lo tanto se habla de
una praxis cristiana del teólogo que le ha llevado a tener esta experiencia espiritual de ser
pobre. Así la formulación de las teorías no están divorciadas de la realidad, sino que se
encuentran enraizadas en ella como sabiduría espiritual y saber racional.
c) Talante espiritual
La experiencia cotidiana con el pueblo es el principio para que el teólogo realice
una praxis tanto histórica como temporal. Por considerarse como fin último del
conocimiento de Dios el poder ser transmisor de esa buena noticia a los pobres, se cree
necesaria una sistematización del proceso moral de la liberación que ayude a servir mejor
como ministros del pueblo más pobre.
2.1.3 Aportaciones de la Moral de la Liberación al discurso teológico-moral general.
El estatuto epistemológico presentado por la moral de la liberación lleva a una
reflexión que es válida para el discurso moral general. En otras palabras, el paradigma del
lugar del pobre debe llegar no solo a la moral social, sino a todos los campos de la moral.
En segundo lugar, esta ética de la liberación no es únicamente válida para el
tercer mundo, sino que debe servir para que el hombre moderno dialogue con las
mayorías, con los pobres, y de esta manera se encuentren formas de hacer del mundo en
que vivimos algo mejor.
2.1.4 La utopía en la Moral de la Liberación.
31
MORENO REJON, F. op.cit. pp.283
21
Al hablar de la utopía en la moral de la liberación debe dejarse de lado la
connotación negativa que la palabra pueda tener como sinónimo de "iluso" o "irreal". La
utopía se va a presentar en el presente contexto como aquella imaginación prospectiva
que es capaz de plantear soluciones válidas a los problemas presentes, proyectando
hacia el futuro, inspirando fuerzas que mueven al corazón del individuo hacia la búsqueda
de respuestas válidas, desde el amor, al grito de una sociedad que busca una luz para
caminar.
Desde esta perspectiva, la utopía "se constituye en la mediación adecuada entre
la fe y la praxis de transformación de la realidad"32. Por esto el cristianismo plantea
utopías al hombre latinoamericano, de manera tal que sea capaz de tenerlas como metas
de proyectos históricos concretos; tal es el caso de "los cielos nuevos" (Is 65,17; Ap 21,1)
y del "hombre nuevo" (Ef 2,15).
La moral de la liberación encontrará su concreción en América Latina, en la
medida en la cual sea capaz de presentar utopías válidas para el hombre de hoy que le
muevan a dar el paso de la lucha contra la violencia y la opresión reinantes en el
continente.
2.2 El término bíblico justicia como precedente moral
Parte la presente reflexión desde un posicionamiento concreto en una sociedad cuyo
concepto de justicia es muy legalista, separado de la acepción moral del mismo. Para llegar
a la conclusión anterior, basta simplemente observar los sueldos de las personas del barrio
desde donde escribo; a la mayoría no le alcanza ni para obtener lo necesario para su
subsistencia. Se hace necesario desarrollar este punto para nuestro tema, ya que si se
desea formar en una moral arraigada a la realidad, la cuestión de la justicia se hace
fundamental. La pregunta de partida será entonces ¿qué es la justicia?, para luego pasar a
ver su significado en las Sagradas Escrituras.
32
MORENO REJON, F. Teología Moral desde los Pobres. La moral en la reflexión teológica desde
América Latina. PS Editorial, Madrid, 1986, pp 122.
22
Marciano Vidal define la justicia dentro del área moral como "una actitud general
cuyo campo de acción abarca toda la vida moral"33 o en un sentido específico como "una
actitud específica con unas características y un campo de acción que le son peculiares"34.
En un sentido amplio, la justicia debe conjugar algunos elementos que le son
esenciales: la alteridad, la estricta exigiblidad y la igualdad, a los que podemos añadirles la
objetividad y la rectitud interior. Por otra parte, es la justicia la categoría en la cual se
expresa plenamente el sentido del amor cristiano35, y ha sido el eje de toda la religión judeo
cristiana, tal y como veremos a continuación.
La perspectiva bíblica puede ser de mucha utilidad en la reflexión teológica de la
justicia desde América Latina, sobre todo porque se da una cierta analogía entre los
sufrimientos de la tradición del pueblo de Israel y los de nuestro continente36. La forma
como habla la Biblia de la justicia interpela en lo más profundo a nuestro pueblo oprimido,
que reconoce en Dios a quien escucha el clamor de su pueblo.
Sin embargo, el significado preciso de las palabras que se traducen por justicia en la
Biblia, son términos que hablan desde un partido específico: el pobre y el desvalido. La
referencia se hace a las palabras mispat weswdaqua, las cuales pueden hallarse solas o
acompañas de otras como lo son hesed, emet, o rahamim. El significado más frecuente de
estas palabras es "el afán por sacar adelante los derechos conculcados, pero
especialmente del pobre y del desvalido, es decir, los derechos de aquél que no tiene de
por sí medios de sacarlos adelante"37.
33
34
VIDAL, M. Diccionario de ética teológica. Editorial Verbo Divino, Estella, 1991, pp.329.
Idem.
Para una explicación detallada de la relación entre "justicia y caridad", cfr. VIDAL, op. cit. pp. 332333.
35
36
Vale la pena recordar en este momento la valiosa reflexión que hace Gustavo Gutiérrez sobre el libro
de Job en "Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente".
37
ALONSO DIAZ, J. Las «buenas obras» o la («justicia») dentro de la estructura de los principales
temas de teología bíblica en AAVV Fe y Justicia, Sígueme, Salamanca, 1981, pp.13.
23
El verbo mispat proviene de sapat, el cual es traducido generalmente como juzgar;
pero su significado primordial es "«salvar» o «liberar» al que tiene sus derechos
oprimidos"38. Esto implica que el juzgar bíblico toma partido desde la posición del que es
injustamente oprimido.
El término mispat wesedequah es utilizado en el Antiguo Testamento con referencia
a cuatro grandes sujetos:
1. Dios como el justo (Cfr. Sal 33,5; 89,15; Prov 8,20);
2. el rey o Mesías que es caracterizado por los términos que se refieren a Dios (Cfr. 2Sam
8,15; 1Re 10,9; Is 9,5-6; Jer 23,5);
3. el que practica la justicia en general (Cfr. Os 2,21; Ez 18,19; 18,31; 33,14);
4. los pobres y desvalidos (Cfr. Jer 22,3; 22,15; Ez 18,5ss; Ecl 5,7; Job 29,12-20; 30,24;
31,16ss...).
2.2.1 La justicia como mensaje central del Antiguo Testamento
En el texto del Ex 3,7-10 que narra la compasión de Dios hacia su pueblo y la
elección de Moisés para liberarle, se conjugan los cuatros sujetos con la palabra justicia:
Dios es el justo que ve la aflicción de su pueblo, que conoce sus sufrimientos; el pueblo es
el pobre que padece la opresión y se encuentra sediento de justicia; Moisés es aquél que ha
hecho justicia hacia su pueblo en un pasaje anterior y es escogido por Dios para que
muestre su justicia, llevándole a una tierra buena y espaciosa.
En eso consiste la justicia para Dios, en beneficiar al pobre, al oprimido. Por eso
escucha el clamor de la viuda y el huérfano (Cfr. ex 22,21-22); reclama a Caín la sangre de
su hermano que ha sido derramada (Gen 4,10); rechaza las deformaciones que se hacen
de su nombre porque los ídolos esclavizan al hombre y justifican las injusticias...
El mensaje de Yahvé no se puede encerrar en unos conceptos espiritualistas que
divorcien al hombre de su realidad terrena. Por eso los ídolos son fuertemente rechazados
en el Deuteronomio. "La honda experiencia religiosa es inseparable del esfuerzo por crear
38
Idem. pp.14.
24
justicia y derecho"39. Todo esto llevará al pueblo de Israel a plantearse nuevas exigencias
como respuesta al llamado del Señor: el año sabático y el año jubilar. En estas experiencias
se buscaba repartir justamente las tierras y propiedades, de manera tal que pudieran tener
todos las mismas oportunidades de participación en los beneficios de la creación dada por
Dios. El fundamento básico de esta actitud lo encontramos en el Deuteronomio (15,4; 15,711) que rechaza las diferencias entre el pueblo, pero sobre todo es una búsqueda de la paz:
"El fruto de la justicia es la paz" (Is 32,17).
Cuando la justicia no es asumida por el pueblo, entonces es Yahvé quien la toma
por su propia mano. La creación no ha sido hecha para el disfrute de unos pocos hombres,
tal y como ha sido la consecuencia del pecado, sino para el crecimiento de la fraternidad de
todos. Por esto, quien dice conocer al Señor será capaz de ser misericordioso y ejercer el
derecho y la justicia con sus hermanos (Jer 9,23).
Ya en el Antiguo Testamento se constata que el amor a Yahvé se expresa en el
amor a los hermanos. La justicia es la expresión más concreta que conoce el pueblo de
Israel de la fraternidad (Cfr. Dt 30,6; 10,16-19; Is 51,1; 61,3...)
La conciencia de ser creación de Dios y a la vez ser amados por éste, lleva a
recordar que el pueblo de Israel será la luz de las naciones, ha sido el llamado por causa de
la justicia (Cfr. Is 42,5-7). Esta justicia trae como consecuencia la libertad de la que se habla
en el Éxodo; el ser criatura creada por Dios implica directamente la búsqueda de la libertad
para el desarrollo de las capacidades como un pueblo responsable.
2.2.2 La conciencia de ser un pueblo elegido
Hay dos relatos que expresan claramente la intuición que tiene el pueblo de Israel de
haber sido elegido por Yahvé a pesar de la propia iniquidad que el mismo pueblo cometía.
El primero de ellos es el Canto de la Viña que se encuentra en Is 5,1-7, el segundo es la
elección de Abraham.
AGUIRRE, R. y F. J. Vitoria. Justicia en Mysterium Liberationis (Tomo II), Editorial Trotta, Valladolid,
1990. pp.543.
39
25
En el Canto de la Viña hay un juego de palabras hebreas que explica todo el sentido:
"Dios había elegido a su pueblo para que practicase el derecho (mispat) y lo que hay son
crímenes (mispaj); la elección tenía como fin la justicia interhumana (sedaqah) y lo que se
encuentra es su negación, el clamor (sea'aqah) de los oprimidos. Si Israel no practica la
justicia y el derecho es desechado, pues su elección carece de razón de ser."40
Hay un cierto parecido entre este canto y la alegoría de la boda de Oseas. El pueblo
ha sido infiel a la alianza; ha dejado de lado la promesa de ser el portador de la justicia y no
socorre a los necesitados de su pueblo: "los injustos matan al forastero y a la viuda,
asesinan a los huérfanos" (Sal 94,6). "El no socorrerlos es matarlos"41.
Dios decide pactar con Abraham, a quien libera del mundo corrompido y lo pone en
marcha hacia la creación de una nueva humanidad. Yahvé le elige para que en su casa se
practique la justicia y el derecho, de manera tal que se cumpla la promesa (cfr. Gen 18,1920). Para lograr la justicia, Abraham debe caminar siempre en la presencia del Señor, y así
podrá ir por el camino perfecto que alcanza la paz.
2.2.3 La promesa continua del derecho y la justicia.
Se puede decir que el mensaje clave de toda la escritura es la soberanía de Dios
que se logra mediante la instauración definitiva del derecho y la justicia. Para ello el pueblo
recurre continuamente al recuerdo del reino davídico del cual se dice en 2Sam 8,15: "Reinó
David sobre todo Israel administrando derecho y justicia a todo su pueblo". La esperanza es
en un rey mesiánico que luche por los derechos de los oprimidos y olvidados de la justicia
(cfr. Is 11,1-5;42,1-4; Jer 23,5-6). Este Mesías traerá la paz, en contraposición a otros reyes
que han confundido su reinado de servicio con uno de poder opresor, así como hicieron los
faraones con sus padres (Cfr. Jer 22,13-16).
2.2.4 Los profetas anuncian la verdadera justicia
40
Idem. pp.544.
41
ALONSO, J. op. cit. pp.29.
26
La dimensión profética se ve claramente en la denuncia de aquellos que recordaban
cómo los reyes y poderosos se habían apartado de la justicia, por la opresión a los débiles y
aplastar a los pobres. Sobresalen los profetas Amós (3,9-11; 5,7-12;6,4-6), Oseas (4,1-6;
6,4-6;2,21-22), Jeremías (22,13-16), quienes luego anunciaban desastres para quienes
obraban injustamente.
Conocer a Dios para los profetas es hacer justicia a los pobres e indigentes; es
involucrar a toda la persona y comprometerla con los demás.
Otra opresión denunciada por los profetas es el culto que se realizaba como un
aparentar. Este culto ocultaba la separación entre la vida de quienes clamaban por la
solidaridad y la muerte presentada a Dios. La denuncia es muy clara en Is 1,11-23.
Por último, los profetas atacan el legalismo que oprime al hombre y sirve de
artimaña para tapar injusticias. De la misma manera defienden la ley de Yahvé que invita a
la libertad y la justicia (Cfr. Zac 7,9-12). Los profetas solamente piden una cosa a los
creyentes para su vida: "Se te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno, lo que Yahvé de ti
reclama: tan sólo practicar el derecho, amar la lealtad y caminar humildemente con tu Dios
(Miq 6,8).
2.2.5 La justicia proclamada por Jesús de Nazaret
Jesús busca proclamar el Reino de Dios, el cual "se ejerce ya desde ahora en la
medida que hay fraternidad, amor generoso y vida"42. La proclamación del Reino de Dios
constituye el centro del mensaje de Jesús, el cual desarrolla la tradición que recibe de sus
antepasados y descubre la dimensión de la misericordia y la fidelidad de Dios.
La experiencia que va teniendo Jesús de Dios, le lleva a reconocer a un Padre de
misericordia, desde la vivencia del amor más profundo que es fuente de vida. El impulso de
Jesús hacia la solidaridad con sus hermanos más desfavorecidos es innegable; esto le lleva
a hacer realidad en su vida el ideal de la justicia y la fraternidad. El reino de Dios se
42
AGUIRRE... op.cit. pp.552.
27
convierte en acciones continuas de Jesús en las que da vida a quienes han sido
desechados por la sociedad.
Jesús se dirige en su predicación a todo el pueblo, en especial a los más pobres y
toma partido claramente por los oprimidos y marginados. Así lo vemos en las
bienaventuranzas y en la aplicación que hace a sí mismo del pasaje de Isaías 61,1-2.
Parece importante resaltar que Jesús proclama bienaventurados a los pobres por el simple
hecho de ser pobres, de sufrir las consecuencias del pecado y de la injusticia, porque Dios
quiere suprimir las situaciones que van en contra de su voluntad.
Pero Jesús también reconoce esa pobreza que existe en aquellos que creen tenerlo
todo. Por ser alienación y apego egoísta, advierte enérgicamente a quienes no buscan en
su vida los valores del Reino de Dios; esto exige necesariamente compartir con aquél que
no tiene, a reconocer la dignidad personal del necesitado.
El signo más palpable del Reino presentado por Jesús es la acogida a los
pecadores, en la cual expresa la misericordia y el amor de Dios hacia el hombre. Los
milagros que Jesús realiza buscan liberar, dar vida y plenitud a quienes han sido privados
de ella, se compadece ante la multitud hambrienta y reparte pan...
En sus expresiones de amor y misericordia Jesús es capaz de saltar sobre las
convenciones sociales y religiosas, curando a un leproso a quien toca o dando la vista a un
ciego, o enviando a enseñar a sus discípulos... "La misericordia es, ante todo, descubrir al
prójimo como persona, ver sus necesidades y solidarizarse con él de forma efectiva"43. En
este sentido se puede afirmar que la justicia es el primer fruto de la misericordia.
La conversión a este Dios exige un compromiso concreto hacia el reino, compromiso
que se da asumiendo el lugar del pobre como propio, como aquel en quien vemos la
imagen viva de Jesús (Cfr. Mt 25,31-46). No podemos decirnos seguidores de Jesús si no
luchamos contra aquellas estructuras de pecado que impiden que nuestros hermanos vivan
con la dignidad que les corresponde por ser hijos de Dios.
43
idem. pp.557.
28
Este compromiso puede llevar incluso a la cruz, así como le sucedió a Jesús. Una
cruz claramente previsible por la actitud de vida que tenía Jesús; una actitud que
contradecía el antirreino y luchaba contra los antivalores del poseer, dominar y la injusticia.
Quienes se ponen de parte del Dios de la Vida derrocando a los ídolos de muerte, pueden
llegar a sufrir la muerte. Pero si morimos con él, sabemos que también resucitaremos con
él.
2.3 Romper con Dios y con el Hermano: el Pecado.
Algo que preocupa mucho al joven de hoy en cuanto a su ser religioso es la
pecaminosidad existente en sus actos. De la misma manera se puede hablar de una cierta
relatividad en sus conceptos del término pecado.
En este momento se hace necesario exponer algunos puntos básicos sobre el
sentido profundo del pecado, ya que es debido al haber desvirtuado dicho término que se
ha caído en una individualización de la moral.
Moreno Rejón afirma la importancia del tema del pecado para la Teología Moral
Latinoamericana, sin embargo, no se debe exagerar su magnitud, sino que es la Cristología
lo más importante en esta corriente teológica, pero si se desea ver el impacto de Cristo en
la vida del hombre, debe hablarse de Jesucristo Salvador como liberador del pecado.
Gustavo Gutiérrez da una definición clara y sencilla de lo que es pecado: “Pecar es
negarse a amar”44. Entendiendo el amor en una triple perspectiva, se encuentra que la vida
del hombre está rodeada por rupturas del amor. Esta triple perspectiva viene a ser:
dimensión personal, referencia a Dios y la relación con el prójimo.
El hombre no es un ser fragmentado, por lo que al presentar alguna ruptura en una
de las perspectivas, se resiente todo su ser, involucrándose a sí mismo, a los demás y sus
relaciones con Dios. Al romper con el amor, el sujeto se niega a construir el Reino de Dios,
por lo que favorece el antirreino y todas aquellas estructuras de pecado que resultan de las
resonancias en la sociedad de los pecados personales.
29
Buscar la liberación del hombre es luchar por subsanar de raíz todo mal, por lo tanto
atacar la estructura de pecado liberando a cada hombre de sus consecuencias y de
causarlo. Una moral basada en esta perspectiva dejará de ser pietista para convertirse en
una moral personalizante, que dará verdadera libertad al individuo para vivir desde el amor
a Dios, a los hermanos y a sí mismo.
44
GUTIÉRREZ, G. Beber en su propio pozo. En el Itinerario espiritual de un pueblo. Lima, 1983, 146.
30
Capítulo III: La Formación Moral de los Jóvenes
desde la Perspectiva Liberadora.
En el presente capítulo se quiere presentar, en primer lugar, algunas posiciones
de jóvenes ante planteamientos tradicionales de la moral. Luego pasaremos a presentar,
de manera introductoria, algunas de las más importantes teorías de formación moral, las
cuales al ser profundizadas en mayor detalle, pueden ser muy útiles en el proceso
catequético pedagógico de formación moral de los jóvenes. Por último se presentarán
algunos criterio morales básicos, desde los cuales puede brindarse esta formación a los
jóvenes de hoy.
3.1 El impacto de lo moral en los jóvenes de hoy.
Al preguntar a los jóvenes sobre su participación en la sociedad, una y otra vez las
respuestas son las mismas: “qué tenemos que ver con lo que suceda a nuestro
alrededor… Eso no es responsabilidad nuestra… No está en nuestras manos poder hacer
algo, que lo hagan los adultos…”. Otros apelan a acciones paternalistas o a desprecios
injustificados de quienes no forman parte de un estrato social similar al propio.
El comportamiento moral que tienen los jóvenes está relacionado con la imagen de Dios
que se han hecho. Por ejemplo, quienes ven a Dios como un supermercado afirman
“creemos que hemos ayudado a quienes nos necesitan; esto lo hacemos porque nos
nace hacerlo”45; quienes lo ven como un fiscal afirman: “aquí vemos que debemos
corresponder a Dios porque no sabemos cuando va a ser el juicio final”46; aquellos a
quienes les importa aparentar ser “buenos” ante los demás y ante Dios dicen: “a la hora
de alimentarnos tenemos conciencia de la ausencia que hay de alimentos para otros
45
BRICEÑO L, N. Estudio sobre la vinculación existente entre una acción social concreta y el
crecimiento del adolescente en la fe. Realizado con las alumnas de primero y segundo año del ciclo
diversificado de la unidad educativa Centro Docente Católico - Chuao. Presentado a la Universidad
Católica Andrés Bello como requisito de la materia Metodología de la Investigación Cualitativa. Caracas,
julio de 1995, pp. 34.
46
Idem.
31
hermanos y tratamos de no desperdiciarlos”47. Y así podemos encontrar muchas otras
posiciones frente a los demás.
También es muy interesante observar cómo jóvenes de barrios se resisten a trabajar en
la promoción social de otros barrios con mayores carencias que las suyas. Las causas
varían desde el miedo hasta la misma comodidad.
En otra línea también preocupante en cuanto a la moral sexual, se puede ver claramente
que para muchos jóvenes de hoy, mantener relaciones sexuales sin ningún tipo de
compromiso a largo plazo es de lo más normal. Por ejemplo, en un periódico de reciente
aparición, destinado a la lectura de los jóvenes, dedicó un número a la seducción48. Allí
encontramos frases como las siguientes:
 “Ahora viene la parte que asusta más, si eso fue por un beso, y entonces ¿para ir a la
cama cuánto es? ¿tres años? No, no, acuérdate que si nos dimos un beso y yo estoy
convencida de él y él de mí, ya es amor, ya ir a la cama sin ningún problema.”
(Penélope Sosa)
 “Pero ¿cuál es el problema, no acaban de decir que se sienten poderosas, por qué no
disfrutar del sexo libremente, qué tiene de malo acostarse con alguien de una? N, no
es eso, claro que no tiene nada de malo si lo que sientes por un tipo es una atracción
sexual que a veces pasa. Lo que ocurre es que la mayoría de los carajos apelan a la
mentira, te seducen con argumentos románticos, te dicen que te quieren, que te aman,
¿sabes? Y luego es mentira, terminas en la cama con el tipo, y la mañana siguiente,
no te quieren ver, eso es horrible. Te sientes demasiado defraudada, humillada
¿sabes? Te quedas allí toda enamorada y el tipo nada…” (Yelitza Arias, María Astrid
Díaz y Jacquelín Delvescho).
 Sin citar aquí lo dicho en la sección ”tirando flechas”, donde se publican al estilo de
avisos clasificados muchachos que buscan muchachas, muchachas que desean
muchachos y aquellos que buscan relaciones con el mismo sexo.
Por lo que se ve, estamos sufriendo las consecuencias de la postmodernidad, y la
moral ha dejado de ser cristiana para estos jóvenes que no se comprometen ni consigo
47
48
Idem, pp. 34-35.
URBE, Año 2, Nº 57, del 4 al 11 de junio de 1997.
32
mismos, con los demás (ya sea una relación estable o con los más necesitados), y mucho
menos con Dios.
Sin embargo, si bien es cierto que el anterior es el perfil de las mayorías, a
quienes buscamos llevar el mensaje de salvación de Jesús, también se debe afirmar que
hay un pequeño grupo al cual podríamos llamar los jóvenes del resto fiel, quienes están
preocupados por realizar una entrega desinteresada al otro, o aquellos que creen en el
valor de su entrega por amor profundo a una persona. Éstos son signos de esperanza
para nosotros.
La formación moral del joven viene dada por un complejo conjunto de factores:
vida familiar, cultura circundante, presencia de modelos de vida, valores vividos por los
educadores, catequesis vividas… De allí, que sea tan importante buscar la solución a
este problema moral desde la educación. Para ello presentaremos a grandes rasgos tres
teorías educativas que pueden dar luces al respecto.
3.2 Breve reseña sobre algunas teorías de formación moral.
Todo cambio requiere de una mediación y la educación es fundamental para lograr
esta alteración. Por esto a continuación se presentarán algunas teorías que se consideran
importantes como parte de la moral aplicada al proceso formativo de los jóvenes.
Para poder aplicar un método pedagógico de educación moral, se debe comenzar
en primer lugar la transformación moral del ambiente escolar, de manera tal que se
puedan vivir los valores éticos, esencialmente el de la libertad responsable.
Los tres métodos más representativos para el crecimiento de un ambiente escolar
autónomo y corresponsable son: método de autogobierno, método de Freinet (la moral no
se enseña, se practica) y método de Kohlberg (que el centro educativo se organice y
funcione como una comunidad justa).
En el método de autogobierno Piaget propone un método activo, con el cual se
busca: “1º no imponer por autoridad aquello que el niño puede hallar por sí mismo; 2º
33
consiguientemente, tratar de crear un medio social específicamente infantil de tal modo
que el niño pueda hacer en él las experiencias deseadas”49. Sin embargo, se reconoce
que este método debe ser complementado por la enseñanza moral, ya sea por medio de
lecciones o diálogos. Para esta enseñanza nos presenta Vidal los cinco principios
psicoterapéuticos de Rogers para la orientación moral: “contacto con los problemas serios
y llenos de sentido; el educador: una persona «coherente», que no engaña, íntegra, que
se muestra tal como es; consideración incondicionalmente positiva de las personas;
comprensión «empática» el educador: un ser «transparente»50.
El método de Freinet consiste en la formación desde el trabajo para el
mejoramiento ético de la sociedad. Para ello, las relaciones comunitarias exigen la
expresión libre, el diálogo abierto y la sinceridad. Como medio práctico Freinet presenta el
periódico mural y la reunión semanal de la cooperativa.
Por su parte, Kohlberg piensa que el último nivel de desarrollo moral consiste en
poseer un criterio adecuado del término justicia. Para ello propone que la comunidad
escolar se organice de manera tal que sea una comunidad justa, funcionando
democráticamente. Es importante involucrar a los alumnos en los problemas
concernientes a la comunidad escolar, y así poder formarlos con una visión de
participación política dentro de la sociedad.
Entrena51 agrupa los métodos pedagógicos directos en dos: métodos activos y
métodos verbales. En los métodos activos el educando va viviendo los valores morales
desde la realidad, y los absorbe lentamente. Los procedimientos verbales son entre otros:
lección moral, conversaciones morales, contenidos morales interdisciplinares, discusión
moral, diálogo y educación moral.
Piaget y Kohlberg trabajaron cada uno presentando un esquema evolutivo de la
moral en el hombre. De allí que se afirme que "los procedimientos de la educación moral
deben estar relacionados con la etapa psicoevolutiva del sentido moral"52. De esta forma
49
PIAGET, J. La nueva educación moral. Buenos Aires, 1967, pp. 39.
VIDAL, M. “Organización se la educación ética en el sistema educativo”, Moralia, Vol II, 1980, pp. 307
51
ENTRENA, M.S. "Pedagogía de la educación moral en el ámbito escolar", Misión Joven, No 233, 1996,
7-12.
52
Entrena, M.S. op.cit, pp 10
50
34
el individuo va asimilando las situaciones morales y va asentando las bases para tener un
juicio propio.
Por último, se apunta la necesidad de relación entre la escuela y la sociedad, ya
que es en la última donde el joven va consolidando (o rechazando) los valores morales.
En esta estrecha relación se debe dejar que la sociedad penetre la escuela, y la escuela
llegue a tocar la problemática social significativa para el individuo.
Puede afirmarse entonces que un itinerario en la construcción de cualquier
proceso de formación moral debe partir de la descripción de la realidad cultural que vive
el joven. Estas descripciones ayudarán a comprender diferencias tan abismales que
existen entre quienes se desarrollan en urbanizaciones caraqueñas y quienes crecen en
barrios de la misma ciudad. Así, se implica al mismo educador con estas realidades y
debe buscar la empatía sincera tanto con unos como con otros. Desde ese
posicionamiento, se podrá influir positivamente en la fundamentación de nuevos valores
que le permitan al joven lograr la felicidad dentro de la comunidad en la cual vive.
Pero se ve que es importante la fundamentación cognoscitiva que se pueda hacer
de los valores morales, en un trabajo que se debe realizar tanto de manera individual
como grupal. En ellos serán necesarias alguna técnica de comentario de textos, que
favorezca el desarrollo del juicio crítico
La figura del acompañante para el joven es básica. Algunos artículos han
presentado la importancia de la coherencia y la influencia que se ejerce en el joven
mediante la imitación, sugestión, identificación y la formación del yo ideal. El joven adulto
que acompaña a otros jóvenes debe estar consciente de ello, para que realmente crea
que lo que vive es realmente lo que está transmitiendo. Aquí el principio de Freinet es
muy claro: la moral no se enseña, se practica. Es más lo que aprende el joven por lo que
ve que por lo que se le dice.
Para la aplicación de los procedimientos verbales, es fundamental -repito lo dicho
antes- la coherencia del educador. La primera experiencia de referencia para el joven
será lo vivido dentro del mismo grupo, que puede contraponerse o apoyar a otras
experiencias como la escuela o la familia. El problema es que los muchachos logren
35
superar una "doble moral" que pueden ver tanto en la escuela, como en su casa, y que
solamente perciban una moral en el grupo.
Las etapas del desarrollo cognitivo y moral planteadas por Piaget y Kohlberg,
ayudarán al animador del grupo a situarse y fundamentar su acción pedagógica con una
teoría determinada, de manera tal que pueda entender actitudes de los jóvenes con los
cuales trabaja y trazar planes de acción sólidos.
3.3 Criterio Morales desde los Pobres para Jóvenes de Hoy.
Como parte conclusiva de este trabajo, presentaremos algunos criterios para ser
trabajados dentro de la formación moral de los jóvenes, desde la perspectiva de la moral
de la liberación.
 En primer lugar, debe buscarse una revalorización de la vida en todo su sentido de
plenitud. Para ello es esencial el contacto con realidades de muerte que se dan a diario
y confrontarlas con la realidad del joven que busca en Cristo la verdadera vida.
 La denuncia profética sobre la injusticia, así como el anuncio mediante acciones
concretas de la esperanza de un mundo más justo. Es importante que el joven se
sienta parte de una estructura de pecado y busque liberarse de ella junto con otros.
 La generosidad es un valor en el cual se debe insistir. No es solamente dar, sino
darse. Como reacción a una realidad, que en muchos casos es de dolor, en la cual se
encuentra sumergido el joven, el vivir la generosidad de una amistad desinteresada le
puede ayudar a buscar esa forma de vivir.
 Búsqueda de la personalización de cada individuo. Si se trabaja desde una moral que
busque más que implantar leyes, comprender situaciones y buscar la sanación desde
la raíz, el joven sentirá en su propia vida la misericordia de Dios y así podrá ser
misericordioso con los demás.
 Integración del joven como un todo. Él no es un ser fragmentado, por lo cual no
podemos formarlo por partes, sino tomando en cuenta todo su ser. De la misma
manera debe presentársele una formación moral y religiosa que abarque toda su vida,
en todos los instantes de la misma, más que hechos aislados que se cumplen o no.
36
 Es necesario romper con el paradigma del cumplimiento de las múltiples leyes que
lleva al cielo y sustituirlo con el mandamiento de Jesús: “Amar a Dios sobre todas las
cosas y al prójimo como a ti mismo”.
 La práctica de la moral es fundamental para su transmisión. No se puede enseñar
aquello no se busca vivir.
37
RETOS Y CONCLUSIONES
La realidad que viven los jóvenes caraqueños se torna cada día más difícil a nivel
moral. Cada vez es menor la credibilidad en quienes buscan impartir una enseñanza
moral a los jóvenes, en parte por la incoherencia de los primeros y por la influencia de la
sociedad en los segundos.
Un reto importante es lograr un trabajo en conjunto entre familia, escuela e Iglesia,
de manera tal que el muchacho no viva múltiples morales que muchas veces se
contradicen entre ellas, sino que se busque unificar criterios y transmitir una moral sólida
al joven.
Lo esencial de una moral desde el pobre es la vivencia del amor a Dios, a los
demás y a sí mismo; pero un amor pleno, como el de Jesús. La mediación de este amor
será la práctica de la justicia en las relaciones, por lo que se convierte en un aspecto
urgente responder a la pregunta que hace el Padre: ¿dónde está tu hermano?
Debemos entrar en la cultura juvenil desde el diálogo, para poderla evangelizar y
mostrar desde nuestra vida la felicidad que da la entrega generosa al otro. Situarse en la
realidad juvenil aportará una nueva visión de aquellas vivencias que tienen los jóvenes.
La valoración moral de las mismas deben hacerse desde un conjunto, sin buscar juzgar,
sino sanar las situaciones que le causan ruptura y dolor.
La transmisión de la moral debe realizarse tanto desde los métodos activos como
los discursivos. Para ello es necesario responder a las mismas necesidades que
presenten los jóvenes, desde una perspectiva concreta como lo es la de la Teología
Latinoamericana.
Los rasgos planteados por Rogers para el diálogo de orientación moral son claves:
contacto con los problemas serios y llenos de sentido; el educador: una persona
coherente que no engaña, íntegra, que se muestra tal como es; consideración
incondicionalmente positiva de las personas; comprensión empática; el educador: un ser
transparente.
38
La pobreza desde toda su dimensión plantea criterios válidos para una formación
coherente del joven desde el Evangelio de Jesucristo. Si bien históricamente se ha
apartado la formación de la moral cristiana de este aspecto social, creando una moral
individualista, ya es hora de regresar al más auténtico cristianismo, que integra al
seguidor de Jesús de Nazaret a la problemática del pobre y la búsqueda de la justicia
social.
39
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