RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS.Sumario:
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4.
5.
6.
Introducción.Teoría del delito y persona jurídica.Hacia un régimen represivo de la persona jurídica.La tangente penal administrativa.Imputación y órgano de administración como punto de conexión.Conclusión.-
1.-
Introducción.Coincidentemente, la doctrina que aborda el tema advierte que, sin ser nueva la problemática penal
de las personas jurídicas, mantiene una dinámica vigencia vinculada con específicos bienes jurídicos
tutelados1, tanto desde una perspectiva económica: aduanera2, cambiaria3, tributaria y previsional; como
otros valores de alto contenido social, señalando en tal sentido los ambientales4 o vinculados con la
violencia5, “firme elemento integrante de nuestra experiencia cotidiana”6.Ello ha llevado a preguntarse si se relacionan la corrupción y el delito de cuello blanco con la
violencia; dando respuesta afirmativa a la cuestión, considera Eugenio Raúl Zaffaroni, que “pocas mezclas
pueden ser más explosivas”, en tanto constituyen la génesis de acción delictual sin castigo, a pesar que su
proyección contiene maniobras económicas que son impunes, “pese a que una sola de ellas deja más rédito
del total de los hurtos y robos cometidos en varios años”7.Advirtiéndose por otra parte que frente al modo de ejecución en que se lleva actualmente la
actividad empresaria, no es tarea fácil determinar la persona de los directores reales de la persona jurídica,
eventualmente preparada para afrontar las consecuencias del actuar ilícito, presentando una voluntad
social al frente de sujetos insolventes, lo que de por sí configura un deliberado obstáculo para el
cumplimiento de la pena de contenido patrimonial8.Frente a la perspectiva reseñada, la responsabilidad penal directa o indirecta de la persona jurídica
se ha presentado como un recurso válido y constitucionalmente vigente, siguiendo la doctrina dada por la
Corte Suprema de Justicia al respecto9.2.-
Teoría del delito y persona jurídica.Concebido el delito como una acción típica antijurídica y atribuible en virtud de dolo o culpa del
autor, la posibilidad de incriminar a la persona jurídica ha sido rechazada por quienes definen con este
alcance la normativa penal sancionatoria.Así, fue clásica la opinión encontrada de Luis Jiménez de Asúa, profundo crítico de la posibilidad
de “edificar la responsabilidad penal de las personas jurídicas, por múltiples razones vinculadas a la
dogmática de nuestro derecho”, y ser ello contrario a la definición de delito como acto antijurídico y
culpable, al concepto de imputabilidad y a la finalidad de la pena10.Se afirma así que el derecho penal trata de captar el hecho del hombre como una expresión de la
conducta del sujeto, por lo que para el derecho penal moderno no hay pena sin culpa, de lo que deviene
que “el sujeto culpable debe ser pues una persona”11.En otras palabras, para quienes concluyen que la inexistencia de culpabilidad excluye la
posibilidad de antijuricidad12, resulta inverosímil efectuar una imputación penal directa a las personas
jurídicas.- Ya que “desde el punto de vista penal, la capacidad de acción, de culpabilidad y de pena,
exige la presencia de una voluntad, entendida como facultad psíquica de la persona individual, que no
existe en la persona jurídica, mero ente ficticio al que el derecho atribuye capacidad a otros efectos
distintos de los penales”13
3.-
Hacia un régimen represivo de la persona jurídica.Indudablemente, más allá del ajuste dogmático y razonabilidad de la oposición a la imputabilidad
directa de la persona jurídica señalado en el punto anterior, el mismo ha sido superado por la ley y su
vigencia jurisprudencial.Al respecto, señala José Miguel Zugaldía Espinar14 que Claus Roxin en un trabajo titulado “El
desarrollo del derecho penal del Siglo XXI, en su línea tradicional de intentar vincular la dogmática
jurídico penal con la política criminal, se ha arriesgado a hacer un pronóstico futurista del derecho penal
para los próximos cien años”; dentro del cual, si bien no espera un cambio revolucionario de perspectivas,
advierte entre otras conclusiones que se producirá una europeización y hasta cierto punto una
globalización del derecho penal, destacando “como una característica fundamental del derecho penal del
siglo XXI las sanciones penales a las personas jurídicas y afirma que ‘las sanciones contra los entes
colectivos ya existen actualmente en algunos países y en las formas más variadas. Pero ellas son ajenas al
espíritu del Derecho Penal tal como ha sido desarrollado en la tradición europea.- Pues la pena siempre se
recondujo a la culpabilidad individual de una sola persona.- Societas delinque non potest: este era el
principio rector de un Derecho Penal que se mueve de la responsabilidad por el resultado en la Edad
Media hacia la imputación individual. Por el contrario, en el futuro las sanciones a los entes colectivos
jugarán un gran papel. Pues las formas sociales dañosas de la criminalidad económica, y también
ambiental, tienen su origen en empresas grandes y poderosas; pero también la comercialización de los más
variados productos dañinos para la salud será siempre un gran problema del Derecho Penal. Si en dichos
casos se completa el tipo penal, frecuentemente se hace difícil y a veces imposible averiguar quienes
dentro de la empresa son los responsables, ya que la responsabilidad se reparte entre muchas personas y la
culpa de uno solo es difícil de probar.
Tampoco pueden afrontarse eficazmente los peligros que
provienen de una gran empresa penando a una sola persona que puede fácilmente ser reemplazada. En
cambio, las sanciones vinculadas a un fracaso de organización (independientemente de a quién en
particular alcance la culpa) pueden ser muy efectivas preventivamente. Estas sanciones, cuya elaboración
jurídica está todavía en sus inicios, no requieren de una acción y culpabilidad humana, sino de una acción
y una culpabilidad de la propia persona jurídica distintas a aquéllas, por lo que resulta necesario elaborar
para las personas jurídicas unas reglas especiales de imputación”15.La predicción avanza, no solo en los ordenamientos vinculados a la tradición anglosajona sino en
los inspirados en el derecho latino16.En un contexto regional, dentro del MERCOSUR, la República Federativa de Brasil, al darse su
nueva Constitución de 1988, en el Título VII. “Da ordem económica e financeira” (arts. 170 a 192), lleva
a jerarquía constitucional el principio de que “la ley, sin perjuicio de la responsabilidad individual de los
dirigentes de la persona jurídica, establecerá la responsabilidad de ésta, sujetando a las puniciones
compatibles con su naturaleza, por los actos practicados contra el orden económico y financiero y contra
la economía popular”17.
Se viene normando así la laguna de la que advertía Isaac Halperín, miembro de la Comisión
Redactora de la Ley de Sociedades 19.550, quien declaraba que su promulgación “exige la
complementación de un régimen represivo de las faltas y delitos societarios”, ya que “nada se hizo hasta
ahora para satisfacer esta necesidad, no obstante que es conciencia general que los delitos económicos
alcanzan en la sociedad contemporánea la máxima peligrosidad social”18.Ello más allá de su
pesimismo “acerca de que algo se logre realizar”, con fundamento “en la psicología e intereses de los
círculos económicos dominantes”19.Más allá de lo expuesto, como dijéramos, al debate lo supera la legislación de imputación delictual
de la persona jurídica20, dentro de un sistema penal especial que ha sido constitucionalmente aceptado por
la Corte Suprema de Justicia, al haber resuelto “que, en esta materia, así como en otras de carácter penal
administrativo, no se aplican las reglas comunes a la responsabilidad por actos delictuosos, lo que permite
dirigir la acción contra personas jurídicas a los efectos de su condena, en la forma prevista por las leyes
especiales”21.De ahí que se haya concluido que para cada ordenamiento jurídico vigente, será un problema de
índole puramente axiológica el de seguir o no el establecimiento positivo de esa responsabilidad penal22.En otras palabras, según concluyera Cueto Rúa, los Estados tienen la posibilidad de sancionar
penalmente a las personas jurídicas, que la ejerzan o no es una cuestión de política legislativa 23.- Para ello
basta con señalar el caso de Francia, citado por Luis Jiménez de Asúa como el paradigma de la
imposibilidad incriminatoria de la persona de existencia ideal 24, actualmente se ha constituido en la
avanzada del derecho penal europeo incorporando a su legislación penal el principio contrario, es decir,
“societas delinquere potest”25, tal la exégesis del art. 121-2 del nuevo Código Penal Francés.4. -
La tangente penal administrativa.Quienes rechazan la posibilidad de imputación penal a la persona jurídica como consecuencia de
su falta de capacidad de acción, han entendido que para prevenir eficazmente especiales actividades
ilícitas, de las mismas no resulta necesario modificar los conceptos tradicionales de acción, culpabilidad y
pena, en tanto es posible recurrir a la prevención de dichas actividades a través de las sanciones
administrativas y las medidas de seguridad para cuya imposición nos exige el replanteo de los conceptos
liberales de la teoría del delito26.La crítica se centra en la contradicción que de esta posibilidad se advierte, en tanto si la persona
jurídica no puede cometer un delito, tampoco le sería viable admitir esta eventualidad en las infracciones
contravencionales27.Por otra parte, con ello se diluyen las garantías que el sujeto de derecho imputado mantiene frente
al Estado: debido proceso, legalidad, culpabilidad, prohibición de analogía, condiciones de justificación
del hecho, error, extinción de la acción por prescripción, que serán valoradas dentro de un marco de
competencia administrativa ajeno a la materia penal.-
5.-
Imputación y órgano de administración como punto de conexión.Se ha concluido que el conflicto de adaptación trasciende el derecho penal de forma,
proyectándose sobre el derecho de fondo28.Habiéndose recurrido para ello al sistema de doble imputación29, o bien los sistemas en que el
sujeto de derecho se constituye en garante de la actuación de sus representantes o administradores (autoría
mediata; omisión; actuar por otro)30, tomando como alternativa los institutos imputativos penales propios
de las personas físicas.Para ello, se ha tenido en cuenta que la legislación determina que la declaración y ejecución de la
voluntad social incumbe al órgano de administración, que tiene a su cargo las funciones de gestión y
representación de la sociedad31, resultando de su actuación el punto de conexión a partir del cual recaerá la
imputación penal, la que deberá rodearse de garantías procesales, siguiendo criterios objetivos de
imputación que tengan en cuenta la actuación de sus administradores, en tanto representantes de la
persona jurídica.En tal sentido se ha entendido que, desde un punto de vista procesal, en todos los casos
corresponderá hacer parte en el proceso penal a la persona jurídica, la que gozará de la garantía de defensa
en juicio, respecto de la que reiteradamente ha entendido la Corte Suprema de Justicia que "... requiere
indispensablemente la observancia de las formas sustanciales relativas a acusación, defensa, prueba y
sentencia"32, debiendo existir acusación a su respecto y, en su caso, ser efectivamente condenada en
sentencia33.Requiriendo a su vez la comprobación de criterios objetivos de imputación, emergentes del marco
estatutario regulatorio de su objeto, respecto del cual deben haber ajustado su actuación las personas
físicas integrantes del órgano de administración34, ya que la conducta desplegada por los mismos debe
haber sido realizada en nombre e interés de la persona jurídica35.En este contexto, se ha señalado la opinión de Maximiliano A. Rusconi, desestimando el planteo
crítico de la incapacidad de acción, al entender que ella “nace y desarrolla sus argumentos y planteos
distintos a los convenientes: no se trata de saber si las personas jurídicas tienen capacidad de acción real,
identificable en el mundo físico, sino de averiguar si es legítimo imputarles las acciones realizadas por
quienes, indudablemente, si la tienen y actúan en su representación: sus órganos. Es decir, nada de esto es
nuevo; se trata de una manifestación más de la normatización del ilícito que ya no es mas ‘causación’ sino
‘imputación’...”36
En esta línea de pensamiento, Zugaldía Espinar recurre al punto de partida del derecho penal (lo
que éste va a juzgar) dentro de la concepción de Jakobs, para quien ello “no son acciones en sentido
naturalístico, sino sujetos de responsabilidad, esto es, sistemas compuestos –input- de psique y cuerpo –si
se trata de personas físicas- o de constitución y órganos –si se trata de personas jurídicas, cuya exclusión
del ámbito de la responsabilidad no se puede justificar en absoluto ya que ambos sistemas son
perfectamente capaces de originar resultados (out-put). Esta capacidad se expresa a través de acciones
relevantes para el Derecho Penal que pueden ser tanto de una persona física (comportamiento humano)
como de una persona jurídica (acuerdo de un órgano). De este modo, los actos de los órganos de una
persona jurídica se convierten en acciones propias de la persona jurídica”37.Resumiendo, siguiendo la reflexión de Spolansky, entendemos que si el cumplimiento de una
obligación “por parte de un individuo que actúa como órgano es interpretado como el acto de la sociedad,
entonces el incumplimiento de esa obligación por ese mismo individuo puede ser considerado como el
incumplimiento de la persona jurídica”.- Ya que, “decir que una persona jurídica actúa significa que un
determinado individuo –o una clase de individuos-, ejecuta una acción que se atribuye a la totalidad de
ciertos individuos, porque así lo prescribe un orden de normas que los vincula jurídicamente entre sí y que
establece quién es el órgano de ella”38.6.-
Conclusión.-
Han transcurrido 60 años desde el debate académico que mantuvieran Luis Jiménez de Asúa y
Enrique R. Aftalión el 30 de setiembre de 1943 acerca de la responsabilidad penal de las personas
jurídicas, frente al cual las afirmaciones del segundo lejos se encuentran de haber sido superadas, por lo
que consideramos apropiado retomarlas en este trabajo.Entendía Aftalión en aquel entonces que, frente a “nuestra realidad jurídica... no hay más que
reconocer decididamente, que nuestro derecho positivo admite la responsabilidad penal de las personas
jurídicas... ”, lo que le llevaba a una conclusión que tildaba de “un poco revolucionaria”, consistente en
que “entre nosotros la teoría general de la culpabilidad penal aún está por hacerse”.- Por ello, aspiraba a
que sus aseveraciones no se vieran como “una belicosa andanada contra ninguna escuela penal en
particular”, considerando “fundamental e imprescindible elaborar la teoría jurídica del delito partiendo de
una previa y definida teoría general del derecho, en vez de seguir –como la generalidad de los penalistas-
la vía inversa, consistente en partir de los problemas particulares del derecho penal e improvisar en base a
ellos una teoría penal general del derecho”, deseando que ello fuera aquí como aporte republicano “porque
entonces habremos realizado una conquista valiosa en el campo de lo cultural y lo espiritual que es el
único terreno en que Argentina ambiciona conquistas y supremacías”39.Resultaba evidente entonces, y ello se mantiene hasta ahora, que el tema de la responsabilidad
penal de las personas jurídicas se constituye en un claro supuesto de oposición entre la dogmática y la
política criminal, cuando según lo afirma Zugaldía Espinar, las mismas deben ser el vehículo (nunca el
obstáculo!) para realizar los necesarios fines de política criminal en relación con la prevención del delito
(independientemente de quienes fuesen sus autores), proponiendo la necesaria determinación respecto de
qué delitos y bajo qué condiciones deben imponerse sanciones penales a los sujetos de derecho y que
“para hacerlo posible, se revisarán o ampliarán los conceptos tradicionales de acción (como conducta
humana), culpabilidad (como juicio bio-psicológico) y pena (como castigo retributivo de la
culpabilidad)”40.Sin perjuicio de ello, deberá compatibilizarse el régimen especial de responsabilidad de las
personas jurídicas con los principios generales del derecho penal, tal como lo propiciara en forma
minoritaria la disidencia del Dr. Boggiano como integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
en “COMPLEJO AGRO-INDUSTRIAL SAN JUAN S.A.”41.-
Riquert, Marcelo Alfredo; “CUESTIONES DE DERECHO PENAL Y PROCESAL PENAL TRIBUTARIO”; Ed. Ediar S.A.;
pág. 255.2
Pagano, José León, “DERECHO PENAL ECONOMICO”, Ed. Depalma, 1983; pág. 35, Nº 10. Personas Jurídicas; quien cita
jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que dejara “sentado que tarándose de fraudes contra la renta fiscal
o de contravenciones a las ordenanzas de aduana, no es de aplicación lo dispuesto por el art. 43 del Código Civil; en
consecuencia, las sociedades anónimas pueden ser condenadas por hechos de sus empleados o administradores a las penas
pecuniarias que la legislación aduanera establezca (Fisco Nacional c/Pablo Lestard, Fallos 126:163)”; concordante CSJN
“DIEBEL Y SAPORITI y otra” del 20/12/44, L.L. T. 37, pág. 280.3
Borinsky, Carlos, “LOS DELITOS CAMBIARIOS Y EL APARTAMIENTO DE LOS PRINCIPIOS DEL DERECHO
PENAL COMUN”, La Ley, diario del 9/3/1989, pág. 1.4
L. 24.051 Residuos Peligrosos, art. 57 (BO: 17/01/92).5
L. 24.192 Violencia en espectáculos deportivos, Capítulo 1: Régimen Penal. Punto 11.6
Hassemer, Winfried; “PERSONA, MUNDO Y RESPONSABILIDAD. BASES PARA UNA TEORIA DE LA
IMPUTACIÓN EN DERECHO PENAL”, Ed. Tirant lo Blanch, Valencia, 1999; Capítulo III, integrante del tercer módulo,
punto 2. Derecho Penal Profundizado; docente Edgardo A. Donna, Especialización para la Magistratura, UNMDP, pág. 168,
punto I.7
Zaffaroni, Eugenio Raúl; “EL VINCULO ENTRE DOS MALES”, Nota diario “La Nación”, 1º de junio 1999, pág. 15.8
Spolansky, Norberto Eduardo, “CULPABILIDAD, LA RESPONSABILIDAD SOLIDARIA DE LAS SOCIEDADES
ANÓNIMAS Y LA DE SUS DIRECTIVOS EN EL REGIMEN PENAL CAMBIARIO (El caso del Banco Santander), La Ley;
T. 1978-D, pág. 231.9
CSJN, 9/8/77, “Wlodavsky Pedro y otros”, L.L. T. 1978-A, pág. 431, fallo 75453; ídem 21/2/78, “BANCO DE
SANTANDER y otros”, L.L. T. 1978-D, pág. 231, fallo 76375.10
Jiménez de Asúa, Luis, “EL CRIMINALISTA”, Ed. TEA, 1949; Tomo VIII, pág. 172/178, Título II.- La crítica, Nros. 10/14;
de su conferencia dada en el Colegio de Abogados de La Habana, el 14 de marzo de 1947, donde deja traslucir la controversia
mantenida al respecto con Enrique R. Aftalión y Julio Cueto Rúa.11
Soler, Sebastián; “DERECHO PENAL ARGENTINO II”, Ed. TEA, 6ª reimpresión total 1973; Punto II. No hay pena sin
culpa, págs. 2 y 11.12
Donna Edgardo Alberto-de la Fuente Javier Esteban-Maiza María-Piña Roxana Gabriela; “EL CODIGO PENAL Y SU
INTERPRETACIÓN EN LA JURISPRUDENCIA”, Ed. Rubinzal Culzoni, 2003; T. I, pág, 267.13
Muñoz Conde Francisco y García Arán Mercedes; “DERECHO PENAL PARTE GENERAL”; Ed. Tirant lo Blanch , 4ª
edición, 2000; Punto 6. Los sujetos de la acción: la supuesta incapacidad de acción de las personas jurídicas y el actuar en
nombre de otro, pág. 252.14
Zugaldía Espinar José Miguel, “LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS EN EL
DERECHO PENAL ESPAÑOL”; Universidad de Salamanca, Fundación General, Master en Derecho Penal, Mar del Plata
octubre 2000-noviembre 2002, Prof. Dra. María del Mar Diaz .Pita, Módulo VIII.15
Roxin, Claus “DOGMATICA PENAL Y POLÍTICA CRIMINAL”, traducción de Manuel Abanto Vázquez. Idemsa, Perú,
1998; págs. 461 y ss., citado en trabajo referenciado en nota 11.16
Balcarce Fabián I. – Cesano José Daniel; “DERECHO PENAL ECONOMICO - PARTE GENERAL”, Ed. Mediterránea,
2003; T. 1, pág. 206/214, Punto 5. Derecho comparado. B. Societas delinquere potest.17
Constituiçao da República Federativa do Brasil, promulgada 5/10/88, con la revisión constitucional de 1994; Ed. Sagra- DC
Luzzatto, 1994; texto revisado por Valdemar P. Da Luz; art. 173, punto 5.18
Halperín Isaac, “SOCIEDADES ANÓNIMAS”, Ed. Depalma, 1974, Prólogo a la primera edición.19
Advertía Halperín, en obra citada en nota 14, una base cultural adversa, dentro de la cual “no pocos de nuestros empresarios y
de sus asesores económicos y jurídicos no se han convencido aún que ha pasado la época de los ‘barones salteadores’, a que se
refirió el justice Douglas” como fundamento de su falta de optimismo para responsabilizar este tipo de conductas.1
Por ejemplo, Régimen Penal Cambiario, Ley 19.359 (Decreto 480/95, art. 2º, inc. f), “Cuando el hecho hubiese sido
ejecutado por los directores, representantes legales, mandatarios, gerentes, síndicos o miembros del consejo de vigilancia de
una persona de existencia ideal, con los medios o recursos facilitados por la misma u obtenidos de ella con tal fin, de manera
que el hecho resulte cumplido en nombre, con la ayuda o en beneficio de la misma, la persona de existencia ideal también será
sancionada de conformidad con las disposiciones de los incisos a) (multa) y e) (suspensión hasta diez años o cancelación de la
autorización para operar o intermediar en cambios e inhabilitación hasta diez años para actuar como importador, exportador,
corredor de cambio o en instituciones autorizadas para operar en cambios)...”.21
CSJN, 9/8/77, “Wlodavsky Pedro y otros”, L.L. T. 1978-A, pág. 431, fallo 75453; ídem 21/2/78, “BANCO DE
SANTANDER y otros”, L.L. T. 1978-D, pág. 231, fallo 76375.22
Riquert, Marcelo A., “RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS”, Periódico Económico Tributario,
Ed. La Ley, T. 1998, pág. 391, transcribiendo a Julio Cueto Rúa, en base a su ensayo publicado en La Ley, T. 50, pág. 1112.23
Cueto Rúa, Julio, “EL RACIONALISMO, LA EGOLOGIA Y LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS
JURÍDICAS”, pto. VII.- Conclusiones, La Ley, T. 50, pág. 1121.24
Jiménez de Asúa, Luis, “LA CUESTION DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS”, La
Ley, T. 48, pág. 1041, pto. 3) La ficción y la personalidad de las penas, históricamente reseña que: “Después de la Epoca de las
Luces surge la Revolución francesa. Esta revolución restablece el criterio de la ficción, hollado en la práctica; mas sobre todo,
señala como principio inmutable del Derecho criminal moderno, esto es, del Derecho penal liberal, el de que sólo al ser
humano, a la persona física, era posible sancionar con un castigo –de castigo se hablaba entonces y no de medidas de
seguridad-“.25
Aboso, Gustavo Eduardo, “LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS EN EL NUEVO
CODIGO PENAL FRANCES”, Doctrina Judicial 1998-1, pág. 893.26
Zugaldía Espinar José Miguel, ob. cit. en Nota 14, quien menciona en esta línea de pensamiento a Miguel Bajo Fernández en
su obra “DE NUEVO SOBRE LA RESPONSABILIDAD CRIMINAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS”, ADPCP, 1981,
pág. 371 y subsgs., si bien no podemos dejar de advertir que dicho autor actualmente ha modificado su postura, al considerar
“sujeto activo del delito fiscal ... es el sujeto pasivo de la obligación tributaria (o deudor tributario) ... habrá de entenderse según
el art. 30 de la Ley General Tributaria “la persona natural o jurídica que según la ley resulta obligada al cumplimiento de las
prestaciones tributarias, sea como contribuyente o como sustituto del mismo. En consecuencia, sujeto activo del delito lo podrá
ser sólo el contribuyente o su sustituto”.(conf. Miguel Bajo Fernández - Silvina Bacigalupo, “DELITOS TRIBUTARIOS Y
PREVISIONALES”, Ed. Hammurabi, 2001, Nº 12) Sujeto activo del delito, pág. 85/86).27
Balcarce, Fabián I. – Cesano, José Daniel, ob. cit. en Nota Nº 16, I) La huida al derecho penal administrativo, pág. 195/196.28
Balcarce, Fabián I. – Cesano, José Daniel, ob.cit. en Nota Nº 136, pág. 187.29
Tal la solución ideada por David Baigun, en su artículo “La responsabilidad penal de las personas jurídicas. Sistema de la
doble imputación”, citado por Marcelo Alfredo Riquert en Nota Nº 1, pág. 287/288.30
Balcarce, Fabián I. – Cesano, José Daniel, ob.cit. en Nota Nº 16, pág. 196 y ssgtes.31
L. 19.550, arts. 58; 127; 128; 136; 143; 157; 268 y ccdtes.- Verón, Alberto Víctor; “SOCIEDADES COMERCIALES.- L.
19.550”, Ed. Astrea, 1982; Tomo I, págs. 423 y ssgtes.- Gagliardo, Mariano; “RESPONSABILIDAD DE LOS DIRECTORES
DE SOCIEDADES ANONIMAS”; Ed. Abeledo-Perrot, 2ª edición, 1994; pág. 123, Representación legal u orgánica.32
CSJN, Fallos; Mattei, Angel. 01/01/68 T. 272, p. 188.33
Zugaldía Espinar, José Miguel; ob. cit. en Nota Nº 14.34
L. 19.550, art. 58.35
Zugaldía Espinar, José Miguel; ob. cit. en Nota Nº 14.36
Riquert, Marcelo Alfredo, ob.cit. en Nota Nº 1, pág. 272, nota 448, remitiendo al trabajo de Maximiliano A. Rusconi, en
“PERSONA JURÍDICA Y SISTEMA PENAL: ¿HACIA UN NUEVO MODELO DE IMPUTACIÓN?”, publicado en AAVV
“El derecho penal hoy. Homenaje al Prof. David Baigun”, Editores del Puerto, Buenos Aires, 1995, pág. 69 y ss. La cita textual
es de página 78. Para ejemplificar en el sentido indicado, apunta el autor que basta pensar en la teoría de la imputación objetiva
o, en materia de participación, la teoría de la autoría mediata (págs. 76/77).37
Zugaldía Espinar, José Miguel; ob.cit. en Nota Nº 14.38
Spolansky, Norberto Eduardo, “CULPABILIDAD, LA RESPONSABILIDAD SOLIDARIA DE LAS SOCIEDADES
ANÓNIMAS Y LA DE SU DIRECTIVOS ...” (cit. en nota Nº 8), quien trae en apoyo de su pensamiento igual reflexión de
Nino, Carlos S., “NOTAS DE INTRODUCCIÓN AL DERECHO”, Ed. Astrea; Tomo II, pág. 127.39
Aftalión, Enrique R., “ACERCA DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LAS PERSONAS JURÍDICAS”, La Ley, T.
37, pág. 281.40
Zugaldía Espinar José Miguel, ob. cit. en Nota 14, remitiendo a su estudio “Conveniencia político criminal e imposibilidad
dogmática de revisar la fórmula tradicional Societas delinquere non potest”, CPC Nº 11, 1980, pág. 88.41
LA LEY 2003-A, pág. 612, fallo del 15/8/02, en el caso, el Banco Central multó a una empresa y sus directivos por no haber
ingresado oportunamente divisas con motivo de operaciones de exportación bajo el régimen de la L. 19.359.- La defensa
planteaba la inconstitucionalidad del art. 20 inc. a) de la Ley Penal Cambiaria, en tanto veda la aplicación del principio de la ley
penal más benigna, en los supuestos en que el art. 2º de la L. 19.359 prohíbe esta posibilidad para los delitos reprimidos con
multa; ídem CSJN mayo 6 1997, “VISCONTEA SA”, LA LEY 1997-F pág. 384, disidencia Dres. Moliné O´Connor y López,
en cuanto declaran la admisibilidad del recurso extraordinario en la interpretación de normas de carácter federal como lo son la
L. 19.359 y el art. 9 del Pacto de San José de Costa Rica, que reviste jerarquía constitucional según lo dispuesto por los arts.
75 inc. 22) y 31 de la CN; Tomasello, Andrés, “INCORPORACION DE TRATADOS INTERNACIONALES A LA
CONSTITUCION NACIONAL. SUS EFECTOS”, DJ 2002-1, pág. 651; Aja Espil, Jorge A.., “LA SUPREMACÍA
CONSTITUCIONAL LUEGO DE LA REFORMA DE 1994”, Separata-Academia Nacional de Derecho ... 1996.20
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