PRUEBA DE ACCESO ESPECÍFICA AL TÍTULO PROPIO
“EXPERTO UNIVERSITARIO EN INVESTIGACIÓN CRIMINAL Y CRIMINALÍSTICA”
LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
1. LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y CARACTERES
1.1.Concepto
1.2.Partes de la constitución
1.3.La constitución como norma jurídica suprema y fuente del derecho
2. LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. HISTORIA Y CARACTERÍSTICAS ESENCIALES
2.1. Historia de la Constitución española
2.2. Características de las constituciones. Características de la constitución española
3. ANÁLISIS DEL TITULO PRELIMINAR DE LA CONSTITUCIÓN
3.1. Principios constitucionales
3.2. Símbolos del estado
3.3. El modelo de Estado establecido en la constitución
3.4. Los valores superiores del ordenamiento según la Constitución española
4. DERECHOS FUNDAMENTALES Y LIBERTADES PÚBLICAS
4.1.El sistema de Derechos Fundamentales en la constitución de 1978: clasificación y sistemática
4.2.Titularidad de los derechos
4.3.Garantías y protección de los derechos
4.3.1. Garantías genéricas
4.3.2. Garantías institucionales
4.3.3. Garantías judiciales
4.4.Suspensión de los derechos
4.4.1.
Suspensión con carácter general
4.4.2.
Suspensión individualizada
4.5. Derechos en particular:
4.5.1. Derecho a la vida y a la integridad física y moral
4.5.2. Libertad ideológica y religiosa
4.5.3. Libertad y seguridad personales
4.5.4. Derecho al honor, intimidad y propia imagen
4.5.5. Inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones
4.5.6. Libertad de residencia y circulación
4.5.7. Derechos de comunicación pública
4.5.8. Libertades de reunión y manifestación
4.5.9. Libertad de asociación
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4.5.10. Derecho de participación en asuntos públicos
4.5.11. Derechos fundamentales en la esfera educativa
4.5.12. Derecho a la jurisdicción
4.5.13. Derechos sociales y económicos
4.5.14. Derecho al matrimonio
4.5.15. Principios rectores
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1. LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y CARACTERES
1.1.Concepto
“Conjunto de normas, escritas o de carácter consuetudinario –carácter no escrito y transmitido a través del tiempo mediante
reglas que tienen el carácter de costumbres-, dotada de un rango singular y superior, y que regulan la organización de los
poderes del Estado y definen los derechos y deberes de los ciudadanos”.
La Constitución es la norma fundamental y fundamentadora del ordenamiento jurídico que regula la organización del
Estado, y las reglas esenciales y básicas de la estructura de la sociedad, base del aparato estatal. O dicho de otro modo, “un
sistema de normas jurídicas, escritas o no, que pretende regular los aspectos fundamentales de la vida pública y privada de
un pueblo”.
1.2.Partes de la constitución
De estas definiciones, aplicables plenamente a la Constitución Española de 1978, se puede extraer su estructura. Según la
doctrina constitucional cabe distinguir dentro de una Constitución:
a) Parte dogmática: donde se contienen los principios, bases y postulados fundamentales que rigen la vida política, social y
económica de un Estado. Recoge el conjunto de objetivos y valores que guían la acción de los órganos estatales y de los
ciudadanos. Aplicado a la CE78, la parte dogmática está formada por:
-
Preámbulo: no forma parte del texto normativo. En él se exponen los grandes principios y fines que guiaron al creador
de la Constitución (poder constituyente) para redactar el texto final.
-
Título Preliminar: con valor normativo. En él aparece la declaración de principios que posteriormente se desarrollan en
el resto del texto constitucional y en las normas que complementan la Constitución.
 la titularidad de la soberanía (art. 1.2)
 se identifica al Estado (símbolos): capital (art. 5), lenguas (art. 3), unidad nacional y nacionalidades y regiones que la
integran (art. 2), bandera del Estado y CCAA (art. 4).
 los principales valores (art. 1.1, justicia, libertad, igualdad y pluralismo político), y los principios constitucionales que
estructuran el ordenamiento (art. 9), con varias manifestaciones (partidos políticos –art. 6-, sindicatos y patronales –art. 7-, y
fuerzas armadas –art. 8-)
 y se diseña el modelo de Estado ante el que nos encontramos:
-
desde el punto de vista de las relaciones del Estado con los ciudadanos: un “Estado Social y Democrático de Derecho”
(art. 1.1)
-
desde el punto de vista de la forma de gobierno y de jefatura del Estado (forma política de Estado): una “Monarquía
Parlamentaria” (art. 1.3)
-
desde el punto de vista territorial: un “Estado de las Autonomías” (art. 2 en relación con el art. 3 CE).
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-
Título Primero: relativo a los derechos, libertades y deberes de los ciudadanos:
 de una parte señalan a los ciudadanos el lugar que les corresponde en el Estado
 de otra, limitan la acción de los poderes estatales.
b) Parte orgánica: se contiene la organización y regulación básica de los poderes estatales, tanto los que afectan a todo el
territorio español, como la distribución de poder entre distintos entes descentralizados (Comunidades Autónomas). Se
distingue en la CE:
-
Títulos II a VI: se recoge la división de poderes y su organización básica:
 Corona (Título II)
 Cortes Generales (Título III, y V relativo a sus relaciones con el Gobierno)
 Gobierno (Título IV, y V –relaciones con las Cortes)
 Poder Judicial (Título VI)
-
Título VII: modelo económico de Estado.
-
Título VIII: se regula la distribución territorial del poder, atendiendo sobre todo a la delimitación de competencias entre
el Estado Central y las Comunidades Autónomas.
c) Parte técnica: que pretende garantizar el propio desarrollo de la Constitución, y su integridad o supremacía formal
(reforma de la Constitución) y material (a través del Tribunal Constitucional, quien comprueba que materialmente las
normas inferiores se ajustan al texto constitucional). Está formada por:
-
Título IX: Tribunal Constitucional. Organo encargado de la defensa del texto constitucional (supremacía material).
-
Título X: reforma de la Constitución (supremacía formal en cuanto la modificación de la Constitución se realiza por
procedimientos más agravados que el legislativo ordinario).
d) Contenido adicional: serie de disposiciones con eficacia limitada, no permanente, o meramente complementaria de la
Constitución. Se distingue:
-
Disposiciones adicionales (4): regulan:
 La 1: respeto de los derechos históricos de los territorios forales.
 La 2: aclaración sobre la mayoría de edad del art. 12 CE: la mayoría a los 18 años no perjudica lo establecido en los
derechos privados forales.
 La 3: exige informe de la Comunidad Autónoma Canaria para la modificación de su régimen fiscal y económico.
 La 4: las CCAA con más de una Audiencia Territorial podrán mantenerlas distribuyendo entre ellas las competencias.
-
Disposiciones transitorias (9): regulan:
 De la 1 a la 7: el régimen transitorio para la constitución y creación de las Comunidades Autónomas
 La 8: disolución y renovación de las Cortes una vez se promulgó la Constitución: modo de proceder.
 La 9: el sorteo para elegir a los 4 miembros del Tribunal Constitucional que, pasados los primeros 3 años de mandato de
éste, deben cesar y nombrarse 4 magistrados nuevos. Y del mismo modo, transcurridos otros 3 años. 1ª renovación: el
Congreso confirmó a sus magistrados.
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-
Disposición derogatoria: se establece la derogación expresa de la Ley para la Reforma Política (Ley 1/1977, de 4 de
enero), las Leyes Fundamentales Franquistas, la Ley de 25 de octubre de 1839, y la Ley de 21 de julio de 1876.
-
Disposición final: señala la entrada en vigor de la Constitución para el mismo día de su publicación en el BOE (29
Diciembre 1978). Apunta también la obligatoriedad de publicación en las demás lenguas de España.
1.3.La constitución como norma jurídica suprema y fuente del derecho
Dentro del sistema de fuentes, la Constitución de 1978 cumple en primer lugar, el papel de norma que garantiza la
unidad del ordenamiento jurídico mediante la regulación de los modos de producción o creación del Derecho. Es decir, la
Constitución es la norma que determina qué órganos y a través de qué procedimientos se crean las normas jurídicas, e
incluso, la relación de jerarquía o competencia entre ellas. En este sentido, se dice de la Constitución que es fuente de
fuentes.
La Constitución del 78 es, además, una norma, la norma suprema del ordenamiento jurídico y primera fuente del
ordenamiento. Es por lo tanto, la norma a la que debe subordinarse el resto de normas jurídicas. Esta concepción que
mantiene la supremacía normativa de la Constitución sobre el resto de la legislación determinando la validez de ésta, está
presente en el sistema anglosajón desde la célebre sentencia Marbury vs Madison, dictada por el Juez MARSHALL en
1803, en Estados Unidos, pero no se estableció en el sistema continental hasta el período de entreguerras, consolidándose
definitivamente al finalizar la II Guerra Mundial, en 1845.
La Constitución Española de 1978 rompe con la tradición constitucionalista (a excepción de la breve Constitución de
1931) que concebía las constituciones como simples textos políticos que se limitaban a arbitrar las relaciones entre los
poderes estatales, y reconoce en su art. 9.1 el pleno valor normativo de la Constitución (Los ciudadanos y los poderes
públicos están sujetos a la Constitución...). Tal y como ha señalado el TC, en su sentencia 16/1982, la Constitución “lejos
de ser un mero catálogo de principios de no inmediata vinculación, y de no inmediato cumplimiento hasta que no sean
objeto de desarrollo por vía legal, es una norma jurídica, la norma suprema de nuestro ordenamiento”. La Constitución es,
por ello, directamente aplicable, lo que se manifiesta no sólo en dicho art. 9.1 sino también en el art. 53.1 (“Los derechos y
libertades reconocidos en el Capítulo II del presente título vinculan a todos los poderes públicos...”).
La Constitución es norma suprema desde distintas perspectivas (RODRÍGUEZ ZAPATA):
a) Desde una perspectiva material, la supremacía de la Constitución se desprende de las teorías políticas que afirman un
estado de naturaleza del que se sale por un pacto entre los individuos o convenio. La Constitución es, desde esta postura, la
lex suprema que el nuevo estado surgido del pacto define a aquél, consagra los derechos y racionaliza el poder.
b) Desde una perspectiva formal, la Constitución tiene una superioridad que se manifiesta en el sujeto que la establece (el
poder constituyente) o el de reforma constitucional (constituyente constituido); un procedimiento de elaboración o reforma
solemne y agravado; y una apariencia externa también solemne.
c) Desde una perspectiva garantista, la supremacía se afirma tanto por la necesidad de seguir un procedimiento de reforma
(que funciona a modo de garantía), y por el establecimiento de un Tribunal Constitucional (Tít. IX) que vela por la
supremacía de la norma fundamental. Esta última supremacía se desprende del art. 161, donde se regulan las funciones del
Tribunal, y fundamentalmente, el control de constitucionalidad como primera garantía de dicha superioridad; de la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional, y del art. 5 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial:
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“La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico, y vincula a todos los jueces y tribunales, quienes
interpretarán y aplicarán las leyes y los reglamentos según los preceptos y principios constitucionales, conforme a la
interpretación de los mismos que resulte de las resoluciones dictadas por el Tribunal Constitucional en todo tipo de
procesos”.
La supremacía de la Constitución se manifiesta, como acaba de verse y en conclusión, a través del principio de
interpretación conforme a la Constitución de todo el ordenamiento jurídico (arts. 5 LOPJ, y art. 1.1 LOTC).
2. LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA. HISTORIA Y CARACTERÍSTICAS ESENCIALES
2.1. Historia de la Constitución española
La génesis del texto constitucional tiene sus inicios con la muerte el general Franco (20-11-1975), que inicia un largo
proceso de reforma política. Este proceso partía de la legalidad o normativa franquista, pero iba a suponer una
transformación profunda de las estructuras sociales y políticas y, en definitiva, el tránsito de un Estado autoritario a un
nuevo Estado democrático-liberal. El punto clave de esta etapa lo constituiría la elaboración de la Constitución del 78.
El proceso de cambio se inició con la elaboración de la Ley para la Reforma Política aprobada por las Cortes
Franquistas en noviembre de 1976 y en referéndum en diciembre de 1976, y calificada como ley-puente o instrumento para
la transición pacífica hacia la democracia (TORRES DEL MORAL). Sus aspectos básicos son los siguientes:
-
Proclamación de los principios de soberanía popular, imperio de la ley, inviolabilidad de los derechos, y principio
democrático como base del Estado (art. 1)
-
Establecimiento de los mecanismos para llevar a cabo una futura “reforma constitucional”, o trámites para la elaboración
de la futura constitución.
-
Regulación de unas futuras elecciones que darían lugar a unas Cortes democráticas.
Estas elecciones, aprobada la Ley, se celebrarían el 15 de junio de 1977 y darían lugar a un Parlamento con predominio de
dos grandes partidos: Unión de Centro Democrático (UCD) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE), a los que se
añaden otras formaciones políticas como Alianza Popular (AP), Partido Comunista (PCE-PSUC) y las Minorías Vasca
(PNV) y Catalana (Pacte Democrátic).
Este Parlamento adoptó como tarea principal la elaboración de una Constitución. El mismo 25 de julio de 1977, el Pleno
del Congreso aprobaría la creación de una Comisión Constitucional encargada de la redacción del proyecto de texto
constitucional. Esta Comisión (36 miembros) eligió una Ponencia formada por 7 miembros –los 7 Padres de la
Constitución-, cuya misión fue redactar el primer borrador de la Constitución. Formaban parte de dicha Ponencia,
-
Miguel Herrero de Miñón (UCD)
-
José Pedro Pérez Llorca (UCD)
-
Gabriel Cisneros (UCD)
-
Gregorio Peces-Barba (PSOE)
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-
Manuel Fraga (AP)
-
Jordi Solé i Tura (PCE)
-
Miguel Roca i Junyent (Minoría Catalana)
Concluido el primer borrador, fue aprobado en la Comisión Constitucional (20-6-1978), y posteriormente en los Plenos del
Congreso y Senado. El 31-10-1978 los Plenos de ambas Cámaras aprobaron el texto definitivo de la Constitución. El 6-121978 fue aprobado en referéndum por el pueblo. El 27 de diciembre el Rey Don Juan Carlos sancionó la Constitución ante
el Congreso y el Senado reunidos en sesión conjunta, y entró en vigor el 29 de diciembre al publicarse en el Boletín Oficial
del Estado.
Promulgada la Constitución, se disolvieron las Cámaras y se convocaron elecciones para el 1 de marzo de 1979.
De una valoración global sobre la transición política española se desprenden los siguientes caracteres:
a) Se trata de un proceso multifacético, pues se desarrolló tanto a nivel político como económico y social.
b) La transición fue, además, producto de una operación compleja, donde confluyeron tanto factores internos como
internacionales, económicos, sociales, políticos y jurídicos.
c) La principal nota que la caracterizó fue el “consenso” o búsqueda de acuerdos constantes entre las distintas fuerzas
políticas en materias económicas, sociales, políticas antiterroristas y cuestiones constitucionales, facilitados sobre todo por
los “Pactos de la Moncloa” (octubre 1977).
2.2. Características de las constituciones. Características de la constitución española
La teoría constitucional establece distintas clasificaciones de constituciones. Así habla de:
-
Constituciones flexibles (cuando para su reforma no se necesita acudir a un procedimiento diferente al establecido con
carácter ordinario para las leyes) o rígidas (cuando para su reforma se requiere un procedimiento más agravado que el
utilizado para la legislación). Nuestra Constitución es calificada desde este segundo punto de vista (Título X sobre la
reforma constitucional).
-
Constituciones normativas (cuando la Constitución es norma jurídica, ordena la vida política y tiene eficacia real en la
práctica. Ej. CE78), nominales (cuando las Constituciones, aun siendo jurídicamente válidas, carecen de eficacia práctica
por estar disociada de la realidad), o semánticas (las que, aun recibiendo el nombre de Constituciones, sirven para
enmascarar la realidad). (LOEWENSTEIN)
-
Constituciones unitarias, federales, y regionales o autonómicas, según el modelo territorial de Estado sea Unitario,
Federal o Regional o Autonómico. Ej. del primer caso, la Constitución francesa de 1958, del 2º, la Constitución de EEUU
de 1787, y la Ley Fundamental de Bonn –Alemania-, de 1949, y del 3º, Constitución Italiana de 1947, y Española de 1978.
-
Constituciones presidencialistas o parlamentarias: dependiendo de que la forma de gobierno sea Presidencial (EEUU) o
Parlamentario (CE78).
-
Constituciones monárquicas o republicanas: según la Jefatura de Estado esté ocupada por un monarca (CE78) o por un
Presidente de la República (Italia, Alemania).
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-
Constituciones escritas (cuando gozan de una plasmación articulada en un código o varias leyes: CE78, Italia,
Alemania,..) o consuetudinarias (cuando una constitución se desprende de la existencia de costumbres y convenciones:
Reino Unido).
Concretamente la Constitución Española de 1978 se caracteriza por las siguientes notas:
a) Popular: ya que deriva de la voluntad del pueblo (art. 1.2 CE) y fue aprobada en referéndum por el electorado español.
b) Escrita y no consuetudinaria: se sigue la tradición constitucionalista de recoger en un código escrito las normas
constitucionales.
c) Rígida: su procedimiento de reforma no sigue las reglas del proceso legislativo ordinario y exige requisitos más
agravados (Título X).
d) Influida por el constitucionalismo comparado: se considera poco original puesto que recibe influencias de las
Constituciones del entorno:
-
De la Constitución portuguesa de 1976, el sistema de derechos y libertades.
-
De la Ley Fundamental de Bonn (Constitución Alemana de 1949), la dignidad de la persona como fundamento de los
derechos (art. 10 CE), o la moción de censura (arts. 113 y 114 CE).
-
De la Constitución Italiana de 1947, el modelo territorial descentralizado (Tít. VIII).
-
De las Constituciones nórdicas, la configuración de la Monarquía (Tít. II).
e) Extensa (169), después de la Constitución de 1812 (384 arts.) es la Norma Fundamental más extensa del
constitucionalismo histórico español.
f) Inacabada, en cuanto toda la materia constitucional no se contiene en el texto fundamental, sino que existen continuas
remisiones hacia las leyes de desarrollo.
g) Normativa, al ser considerada una norma jurídica con eficacia vinculante garantizada fundamentalmente, a través del
Tribunal Constitucional (art. 9.1 y Tít. IX).
h) Autonomista, por recoger un modelo territorial políticamente descentralizado.
i) Monárquica, al asumir como Jefatura de Estado la Monarquía y no la República.
j) Parlamentaria y no presidencialista, en cuanto a la forma de gobierno.
3. ANÁLISIS DEL TITULO PRELIMINAR DE LA CONSTITUCIÓN
3.1. Principios constitucionales
La Constitución Española recoge en el Título Preliminar toda una serie de principios constitucionales y postulados
básicos. Los segundos son los principales elementos calificativos de nuestro sistema constitucional; los principios tienen un
valor organizativo y son el soporte estructural del ordenamiento jurídico.
 La soberanía nacional, que reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado (art. 1.2 CE).
 El principio de legalidad, pues todos los ciudadanos y poderes públicos están sujetos al ordenamiento jurídico (art. 9.1 y
3 CE). Es una garantía frente a la arbitrariedad, sobre todo de los poderes públicos; y está muy conectado con el Preámbulo,
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cuando se hace referencia a la finalidad de “Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como
expresión de la voluntad popular”, y con la calificación que hace el art. 1.1 del Estado Español como “Estado de
Derecho”. Este principio tiene un desarrollo en el art. 53.1 CE (relativo a los derechos fundamentales), art. 25 CE (principio
de legalidad en el ámbito sancionador), art. 103.1 CE (ámbito de la Administración), y Ley 30/1992, del Régimen Jurídico
de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común.
 El principio de constitucionalidad, en cuanto ciudadanos y poderes públicos se sujetan también a la Constitución, norma
suprema del ordenamiento español (art. 9.1 CE).
 El principio de jerarquía normativa (art. 9.3 CE): las normas se hallan estructuradas en una pirámide jerárquica
normativa de tal forma que en la cúpula se sitúa la norma suprema (Constitución), en un segundo escalón las leyes, y en un
tercer bloque los reglamentos del Poder Ejecutivo. De este modo, las normas superiores se imponen a las inferiores y éstas
últimas deben obediencia a las superiores.
 La publicidad de las normas (art. 9.3 CE): precepto que se combina con el Código Civil (art. 2.1 que exige la
publicación de las leyes en el Boletín Oficial del Estado). Principio que concede a los ciudadanos una efectiva oportunidad
de conocimiento de las normas, mediante un instrumento de difusión general que da fe de su existencia y de su contenido.
Sólo así se garantiza la posición jurídica del ciudadano, la posibilidad de defensa de los derechos, y la efectiva sujeción de
los poderes públicos al ordenamiento.
 La irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales (art. 9.3
CE): la Constitución prohibe que una norma dictada con efectos futuros afecte a situaciones jurídicas ya perfeccionadas, si
bien sólo en 2 situaciones:
-
Cuando se trate de disposiciones sancionadoras no favorables: por ello se garantiza la retroactividad de la ley penal
favorable (STC 8/1981).
-
Cuando las disposiciones sean restrictivas de derechos individuales: en particular los derechos fundamentales y
libertades públicos del Título I.
Fuera de estos casos, nada impide al legislador que dote de eficacia retroactiva a una norma, aunque deberá señalarlo
expresamente (art. 2.3 del Código Civil).
 La seguridad jurídica (art. 9.3 CE): se traduce en la posibilidad de conocimiento del ordenamiento jurídico y de los
intereses jurídicamente protegidos. Se manifiesta en la confianza de los ciudadanos en la observancia y respeto de las
situaciones que se derivan de la aplicación de las normas, de tal forma que tengan la posibilidad de predecir las
consecuencias jurídicas de sus actos o conductas personales. Su realización efectiva depende de la aplicación del resto de
principios, de tal manera que existe seguridad jurídica cuando se cumple con el principio de legalidad, las normas son
públicas, los poderes no actúan arbitrariamente, etc...
 La interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos (art. 9.3 CE): es un límite frente a la discrecionalidad de los
poderes públicos. En aplicación de este principio se establecen los mecanismos de control necesarios para evitar las
infracciones de las normas (cuando la actividad está reglada en el ordenamiento), o la desviación de poder (ante una
actividad no reglada o discrecional). El principio se establece sobre todo frente a la Administración, y supone una garantía
del ciudadano frente a la actuación de aquélla que pueda considerarse abusiva.
 La responsabilidad (art. 9.3 CE): derivado del anterior principio, se entiende a continuación que los poderes públicos
serán responsables de los daños causados en el ejercicio de su actuación, lo que conlleva el derecho de los particulares a ser
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indemnizados por toda lesión sufrida, siempre que la misma sea consecuencia del funcionamiento de los servicios públicos
(art. 106 CE y desarrollo por Ley 30/1992).
3.2. Símbolos del Estado.
Se recogen en el Título Preliminar y conforman los elementos identificativos y representativos del Estado Español. En
particular,
 La bandera española (art. 4.1 CE), formada por 3 franjas horizontales, roja, amarilla y roja (la amarilla de doble anchura
que cada una de las rojas).
 Las banderas de las CCAA (art. 4.2 CE): son una forma de expresar a través de símbolos, la organización del Estado en
las Comunidades Autónomas, a las que se concede la posibilidad de reconocer en sus propios Estatutos de Autonomía las
banderas y enseñas propias. En cuanto a la utilización de éstas últimas, deben usarse junto a la bandera española en sus
edificios públicos y en sus actos oficiales.
 Las lenguas (art. 3.1 CE): la lengua castellana es la lengua oficial del Estado, que todos los españoles tienen el deber de
conocer y el derecho de usar. Las restantes lenguas españolas serán oficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas de
acuerdo con sus Estatutos de Autonomía. La Constitución concibe además las modalidades lingüísticas como un
“patrimonio cultural” que ha de ser objeto de especial respeto y protección.
 La capital del Estado, que será la villa de Madrid (art. 5 CE).
3.3. El modelo de Estado establecido en la constitución
* El Estado Social y Democrático de Derecho
Art. 1.1 CE: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho...”.
La configuración del Estado Español como Social y Democrático de Derecho es la esencia o substancia de la Constitución,
junto con la forma política del Estado español como Monarquía Parlamentaria y el Estado de las Autonomías. Estos tres
bloques se conciben como el núcleo del que parten todas las normas constitucionales.
Con esta fórmula calificamos el tipo de relación que se establece entre los órganos constitucionales y la sociedad. Son
manifestaciones concretas del Estado social y democrático de Derecho en la Constitución del 78, las siguientes:
-
Del Estado de Derecho,
 Art. 9.1 CE: carácter normativo de la Constitución, y sujeción de los poderes públicos a ella y al resto del ordenamiento
jurídico.
 Art. 9.3 CE: principios estructurales del ordenamiento.
 Título I: derechos y libertades, y sus garantías.
 Título VI: relativo al Poder Judicial.
 Título IX: sobre el Tribunal Constitucional.
 Título X: reforma constitucional.
-
Del Estado Democrático,
 Art. 1.2 CE: soberanía nacional, que se hace residir en el pueblo.
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 Arts. 6 y 7 CE: pluralismo político y social.
 Art. 23 CE: reconocimiento del derecho de participación en asuntos públicos.
 División de poderes, control de los poderes y responsabilidad por sus actuaciones (parte orgánica, y art. 9.3 CE).
 Configuración de una forma de gobierno parlamentaria.
-
Del Estado Social,
 Arts. 9.2 y 14 CE: que consagran el principio y derecho a la igualdad.
 Art, 9.2 CE: en cuanto se vincula a los poderes públicos a la promoción de las condiciones para el progreso social y
económico, distribución de la renta de forma equitativa, y política de pleno empleo; a remover los obstáculos que impidan o
dificulten la plenitud de los derechos; y a facilitar la participación de la sociedad en la vida política, económico, cultural y
social.
 Art. 10.1 CE; dignidad de la persona como fundamento de la vida política y de la paz social.
 Normas constitucionales sobre el pluralismo social: sindicatos y asociaciones empresariales (art. 7 CE), colegios y
organizaciones profesionales (art. 36 CE), adopción de medidas de conflicto colectivo (art. 37.2 CE), derecho de huelga (art.
28.2 CE),...
 La Constitución Económica, fundamentalmente el Título VII.
 Constitución Cultural, normas culturales.
 Derechos de carácter socio económico (Cap. II, Tít. I: sindicación, huelga, trabajo,...), y principios rectores de la política
social y económica (arts. 39 a 52 CE).
* La Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado Español
El art. 1.3 CE afirma que la forma política del Estado Español es la “monarquía parlamentaria”. Con ello el
constituyente aglutina en una fórmula dos cuestiones:
1.- Señala que la jefatura del Estado está ocupada por un monarca, es decir, de carácter hereditario y vitalicio, y por
tanto no por un Presidente elegido por determinado período de tiempo (como en Estados Unidos, Francia, Italia).
2.- Al mismo tiempo, el que la monarquía sea parlamentaria tiene varios significados:
 Significa que todos los órganos del Estado son órganos constitucionales, es decir, que derivan su poder y prerrogativas
de la Constitución. Ésta es la que los crea y les otorga sus funciones. Desde otro punto de vista, ninguno de estos poderes –
incluído el monarca-, está por encima de la Constitución ni pueden modificarla libremente.
 Significa que el Rey está despojado de poder de gobierno: el rey reina, pero no gobierna. Las funciones legislativa,
ejecutiva y judicial se reparte, pues, entre los restantes poderes estatales.
 Significa que existe una relación de confianza o una efectiva coordinación entre el Gobierno y las Cortes Generales, y no
una separación acentuada. Esta relación se manifiesta de varios modos:
-
El Congreso nombra al Presidente del Gobierno.
-
Las Cortes Generales poseen unos mecanismos de control sobre el Ejecutivo (moción de censura, cuestión de confianza,
preguntas, comparecencias, interpelaciones,...)
-
Pero también el Gobierno puede disolver anticipadamente las Cámaras.
-
Y también participa el Ejecutivo de la función legislativa.
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* La forma territorial de Estado: el Estado Autonómico
Territorialmente el Estado Español es un Estado descentralizado políticamente que concede autonomía política
(capacidad de autogobierno y de emisión de leyes) a unos entes denominados Comunidades Autónomas. La Constitución
combina unidad y descentralización, y por ello se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común
e indivisible de todos los españoles (principio del que se parte), para reconocer y garantizar al mismo tiempo derecho a la
autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran, así como la solidaridad entre las mismas (art. 2 CE, y su
desarrollo en el Título VIII CE).
3.4. Los valores superiores del ordenamiento según la Constitución española
El art. 1.1 CE, tras definir al Estado como Social y Democrático de Derecho, propugna como valores superiores de su
ordenamiento la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Los valores se entienden como conceptos jurídicos
indeterminados a concretar en los preceptos constitucionales y a través de la interpretación por otras instituciones. Sin
embargo, ello no significa que no tengan carácter normativo, como el resto del texto constitucional, sino que vinculan tanto
a los poderes públicos como a los ciudadanos (art. 9.1 CE). No obstante, la eficacia de los valores es menos específica que
en el caso de los principios u otras normas de la Constitución, pues se limitan a ser aspiraciones o ideales ético-jurídicos a
conseguir por los poderes públicos y ciudadanos. Los valores son anteriores al ordenamiento jurídico mismo e innatos al ser
humano, y requieren ser convertidos en derecho positivo a través de la actuación de los poderes estatales, lo que al mismo
tiempo, legitimará su conducta. De los valores se deriva el resto del ordenamiento jurídico, al que marca las pautas básicas.
Todos los valores se hallan relacionados, aunque unos tienen menores dificultades de materializarse que otros (por ej. el
pluralismo político frente a la justicia).
* Libertad
No es sólo un valor sino también el fundamento del orden político y la paz social, según el art. 10.1 CE, razón por la
cual se considera el auténtico y primer valor superior. Se concibe para el TC como “la autonomía del individuo para elegir
las diversas opciones vitales que se le presente, de acuerdo con sus propios intereses y preferencias” (STC 132/1989).
Manifestaciones de este valor son, en general, todo el Tít. I: derechos y libertades.
* Justicia
Con este término se hace referencia, en general, a la consecución de una libertad más igual para todos. En particular, este
valor se encuentra materializado en el conjunto de instituciones creadas con el objeto de realizar el derecho.
Manifestaciones particulares de la justicia son:
-
El Tít. VI, referido al poder judicial, o concreta administración del valor justicia.
-
El art. 24 CE, donde se consagra el derecho a la tutela judicial efectiva y las garantías que deben presidir los procesos.
-
Tít. IX, sobre el Tribunal Constitucional, donde el valor justicia se concreta al nivel de la norma constitucional.
- 12 -
* Pluralismo político: partidos políticos y sindicatos
Valor que aparece unido al mismo hecho de la organización del hombre en sociedad. La existencia de diversas
opiniones, símbolos, lenguas, culturas,... expresa diferentes visiones de la sociedad. El pluralismo es, en consecuencia, un
valor que expresa desde el punto de vista jurídico-constitucional, una situación fáctica. Su reconocimiento viene
íntimamente asociado a la configuración del Estado como democrático.
Aunque la Constitución alude en su art. 1.1 únicamente al pluralismo de tipo político, la conceptualización del Estado
como plural presupone también la existencia de pluralismos de distintos signos: sociales, territoriales, etc. El pluralismo se
interpreta, por ello, en un sentido amplio y engloba, por ello, las siguientes manifestaciones:
-
Art. 6 CE: constitucionalización de los partidos políticos, pura expresión del pluralismo político, y que sirven para
formar y manifestar la voluntad del pueblo, actuando como instrumento fundamental para la participación política. Son
asociaciones privadas, de libre creación y sujetas, pero reconocidas constitucionalmente y que realizan funciones públicas,
razón por la cual su financiación es eminentemente pública, y se exige que su comportamiento y funcionamiento interno sea
democrático.
-
Art. 23 CE, donde la participación política se concibe como un derecho fundamental de los ciudadanos.
-
Art. 7 CE, reconocimiento de sindicatos y asociaciones empresariales que contribuyen a la defensa y promoción de los
intereses económicos y sociales propios. Como entidades con cierta relevancia constitucional y pública, si bien su creación
y el ejercicio de su actividad es libre dentro del respeto a la Constitución y la Ley, se les exige una estructura interna y un
funcionamiento democráticos.
-
Arts. 3 y 4 CE: pluralismo lingüístico y simbólico, producto del Estado de las Autonomías.
-
Art. 16 CE: pluralismo ideológico y religioso.
-
Art. 20.3 CE: pluralismo derivado del ejercicio de la libertad de expresión y comunicación.
-
Art. 22 CE: derecho de asociación política.
-
Art. 28 CE: pluralismo sindical.
-
Arts. 36 y 52 CE: pluralismo profesional y constitucionalización de los colegios profesionales.
* Igualdad
Valor que se concreta a lo largo del articulado constitucional, concretamente desde 2 perspectivas:
- Igualdad formal (14 CE)
Según la cual “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de
nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
Este derecho constitucional exige que a supuestos de hecho iguales les sean aplicadas unas consecuencias jurídicas que
sean también iguales. De esta forma, para introducir diferencias entre los supuestos de hecho, tiene que existir una suficiente
justificación de dicha diferencia, que debe aparecer, al mismo tiempo, como justificada y razonable, de acuerdo con criterios
y juicios de valor generalmente aceptados (STC 49/1982). El constituyente enfatiza el derecho a la no discriminación
enunciando categorías que, a lo largo de la historia, han sido utilizadas para discriminar a grupos de personas (mujeres,
minusválidos, enfermos, determinadas razas étnicas,...).
Este derecho se manifiesta de 2 modos:
- 13 -
-
Igualdad “ante la ley”: supone un límite al mismo legislador, que no puede establecer desigualdades cuando la diferencia
de trato carezca de una justificación objetiva y razonable. La diferencia de trato no es en sí causa de discriminación, sino
que debe darse una relación razonable de proporcionalidad entre los medios empleados y el fin perseguido.
-
Igualdad “en la aplicación de la ley”: vinculante para aquellos operadores jurídicos que aplican las normas. Ante dos
supuestos de hecho iguales, la aplicación de una norma debe ser idéntica. Por ello, cuando los órganos judiciales actúan de
distinto modo o cambian sus precedentes deben justificarlo, pues puede vulnerar la igualdad un cambio irreflexivo y
arbitrario que, al mismo tiempo, vulneraría el derecho a la tutela judicial efectiva (art. 24 CE).
- Igualdad material (9.2 CE)
Su logro implica la satisfacción de una serie de necesidades básicas para los ciudadanos. Es decir, aun cuando el art. 14
consagra la igualdad plena frente a todos, no impide que puedan tenerse en cuenta diferentes situaciones que hayan de ser
objeto de un tratamiento distinto, lo que, por otra parte, viene exigido por el Estado social de Derecho (MERINO
MERCHÁN).
El art. 9.2 CE reconoce la igualdad real y efectiva cuando señala que “corresponde a los poderes públicos promover las
condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas;
remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida
política, económica, cultural y social”.
Para el TC, la igualdad no sólo tiene una vertiente formal (14 CE) que en principio implica un deber de abstenerse de
generar diferencias arbitrarias, sino también sustancial o material (9.2 CE), que obliga positivamente a los poderes públicos,
a promover las condiciones para que la igualdad de los individuos sea real y efectiva (STC 216/1991).
El art. 9.2 CE modula, pues, el art. 14 CE en cuanto no podrá considerarse discriminatoria el favorecimiento, aunque
temporal, que los poderes públicos llevan a cabo en favores de determinados sectores históricamente marginados, para que,
mediante un trato especial más favorable, vean compensada una situación desigual (por ejemplo, porcentaje de puestos de
trabajo reservados a los minusválidos, complemento salarial para las mujeres trabajadoras de un hospital con hijos menores
de 6 años,...).
- 14 -
4. DERECHOS FUNDAMENTALES Y LIBERTADES PÚBLICAS
4.1. EL SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES EN LA CONSTITUCIÓN DE 1978: CLASIFICACIÓN Y
SISTEMÁTICA
Los derechos constitucionales se clasifican, dentro del título I, del siguiente modo según su actual significado en el Estado
contemporáneo español (ÁLVAREZ CONDE):
a) Derechos de libertad o de autonomía (derechos reservados a la esfera personal del individuo y que actúan como límite
absoluto al poder político estatal)
1) de ámbito personal (su reconocimiento y existencia condicionan el ejercicio de los demás derechos)
-
a la vida (art. 15)
-
a la integridad física y moral (15)
-
ideológica y religiosa (16)
-
a la libertad y la seguridad (17)
2) Derechos de la esfera privada
-
al honor, la intimidad y la propia imagen (18.1 y 4)
-
inviolabilidad del domicilio (18.2)
-
secreto de las comunicaciones (18.3)
-
libertad de circulación (19)
-
al matrimonio, y a disolver este vínculo (32)
b) Derechos de Participación (en su sentido amplio, y no sólo en referencia a los derechos políticos; son derechos que el
individuo posee por su condición de miembro de una comunidad; mediante ellos, los ciudadanos participan directa o
indirectamente en la propia formación de la voluntad del Estado, exigiendo una serie de prestaciones por parte del Estado y
no su mera abstención).
-
a una comunicación pública libre (20) (otros autores lo insertan en el anterior apartado como una modalidad de libertad;
actualmente ha de concebirse como derecho de participación por la relevancia e incidencia de la comunicación como medio
de influencia sobre las decisiones públicas)
 libertad de expresión
 a la creación
 libertad de cátedra
 a la comunicación e información
-
de reunión (21)
-
de asociación (22)
-
de participación política (23)
- 15 -
-
a la jurisdicción (24)
 tutela efectiva de los derechos e intereses de los ciudadanos
 juez natural
 defensa y asistencia letrada
 al proceso debido
-
principio de legalidad penal (art. 25)
-
prohibición de Tribunales de Honor (art. 26)
-
de petición (29)
c) Derechos Económicos y sociales (plasman y determinan el propio modelo económico reconocido en la Constitución;
aunque algunos de ellos pueden ser considerados como derechos de participación –sindicación, huelga-, su naturaleza
económico-social aconseja insertarlos en este apartado desde su significación actual).
-
a la educación (27)
-
a la sindicación (28.1)
-
a la huelga (28.2)
-
a la propiedad privada y herencia (33)
-
derecho de fundación (34)
-
al trabajo (35)
-
regulación por ley del régimen jurídico de los Colegios Profesionales (36)
-
a la negociación colectiva (37.1)
-
a la adopción de medidas de conflicto colectivo (37.2)
-
a la libertad de empresa (38)
d) Deberes constitucionales
-
Defensa (30)
-
Tributación (31)
e) Principios rectores (Tít. I, cap. III, arts. 39 a 52): se agrupan en dos categorías
-
los que protegen a las personas, instituciones o grupos sociales situados en una posición más precaria o débil:
 hijos habidos fuera del matrimonio y familia (39)
 los que se hallan en situación de desempleo (41)
 emigrantes (42)
 juventud (48)
 disminuidos físicos o psíquicos (49)
 tercera edad (50)
 consumidores y usuarios (51)
 organizaciones profesionales de defensa de intereses económicos (52)
- 16 -
-
los que protegen determinados bienes que son utilizados por toda la sociedad
 promoción del progreso social y económico, y distribución equitativa de la renta (40)
 régimen público de la seguridad social (41)
 salud, deporte, educación física y ocio (43)
 cultura, ciencia, investigación científica y técnica (44)
 medio ambiente y calidad de vida (45)
 patrimonio histórico, cultural y artístico (46)
 vivienda (47)
La Constitución no sigue esta tipología doctrinal, sino que su art. 53 sistematiza 3 clases de derechos en función del sistema
o grado de protección que les corresponde:
-
Derechos fundamentales y libertades públicas (arts. 14 a 29; Tít. I, Cap. II, Sección 1): son el cuerpo de derechos de
mayor trascendencia, el núcleo del sistema de derechos constitucionales. Gozan de una protección reforzada:
 reserva de ley orgánica que respetará el contenido esencial del derecho (art. 53.1 y 81 CE),
 exclusión de legislación delegada (82.1: materia de LO) y decreto-ley (86.1),
 procedimiento preferente y sumario ante los Tribunales Ordinarios (amparo judicial) (53.2 CE),
 recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional (también para el art. 30) (53.2 CE)
-
Derechos meramente constitucionales (arts. 30 a 38; Tít. I, Cap. II, Sección 2),
 son normas de aplicación inmediata,
 pero con una protección más debilitada:
-
únicamente reserva de ley ordinaria que respete el contenido esencial del derecho según el texto constitucional
-
exclusión del decreto-ley (86.1)
-
Principios rectores de la política social y económica (derechos que se contienen en los arts. 39 a 52; Cap. III, Tít. I)
 configuran unos deberes de obrar por parte de los poderes públicos,
 se conciben como “derechos de prestación” y manifestación más patente del Estado Social,
 gozan de un régimen de protección inferior al de los dos anteriores bloques:
-
exclusión del decreto-ley (art. 86.1 CE)
-
no crean derechos públicos subjetivos (susceptibles de generar una tutela judicial), sino simples expectativas de
derechos, a concretar por el legislador,
-
no son normas de aplicación directa o inmediata como las anteriores, sino que han de alegarse a través de las leyes que
los desarrollan (pueden fundamentar recursos o cuestiones de inconstitucionalidad, STC 19/1982)
4.2. TITULARIDAD DE LOS DERECHOS
El Título I se inicia con un capítulo I donde el constituyente ha recogido toda una serie de prescripciones sobre las
condiciones y sujetos titulares de los derechos.
Modulando distintas condiciones como la mayoría de edad y la nacionalidad, la CE concede la titularidad de los
derechos a:
- 17 -
-
Los ciudadanos de un Estado, que son los que tienen adquirida la nacionalidad. El art. 11 CE se separa en esta materia
de la tradición constitucionalista y no regula detalladamente la adquisición y pérdida de la nacionalidad, pues se remite a
una ley para regular estas cuestiones. Sin embargo, el texto constitucional sí establece una serie de límites:
 Ningún español de origen puede ser privado de su nacionalidad (los nacidos de padre o madre españoles; los nacidos en
España de padres extranjeros si al menos uno de ellos hubiera nacido también en España, o si ambos carecieren de
nacionalidad; y los nacidos en España sin filiación determinada: art. 17 del Código Civil). (Art. 11.2 CE)
 Se permite disfrutar a ciertas personas de la condición jurídica de la doble nacionalidad, a cuyo efecto el Estado
concierta dichos tratados con países iberoamericanos o con aquellos especialmente vinculados a España. Del mismo modo,
en estos Estados, aunque no se reconozca a sus ciudadanos el mismo derecho, los españoles pueden naturalizarse sin perder
su nacionalidad de origen. (art. 11.3 CE)
Dentro, además, de los sujetos nacionales de un Estado, todos los ciudadanos son sujetos de derechos y obligaciones, si bien
la mayoría de edad a los 18 años (art. 12 CE) determina la plena capacidad de obrar o capacidad plena para ejercer
plenamente los derechos. Sin embargo, el derecho de sufragio es el único que está reservado exclusivamente a los
nacionales mayores de edad (art. 23 CE).
-
Los extranjeros gozan, según el art. 13.1 CE, de las libertades públicas que garantiza el Título I en los términos y
condiciones que establecen los tratados y las leyes. Esta ley de desarrollo y regulación de derechos para los extranjeros es,
actualmente, la Ley Orgánica de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España (LO 4/2000, modificada por LO
8/2000). En principio, los derechos se pueden hacer extensibles a los extranjeros, aunque haciéndose depender de la
situación jurídica en que se encuentren en España (estancia, residencia, ilegales,...). El derecho de sufragio, sin embargo, se
limita a los nacionales, a menos que, atendiendo a criterios de reciprocidad, pueda concederse el derecho de sufragio activo
y pasivo a los extranjeros y para las elecciones locales o municipales (art. 13.2 CE).
-
Extradición y asilo. La Constitución establece una serie de limitaciones y requisitos a las figuras de la extradición y del
asilo.
 La extradición, consistente en la entrega por un Estado de un acusado o convicto al Estado en cuyo territorio se le acusa
de haber cometido un delito, sólo se podrá conceder en cumplimiento de un tratado o de una ley, y además atendiendo al
criterio de la reciprocidad (que ese otro Estado actuara del mismo modo y en la misma situación). Además, quedan
excluidos los llamados “delitos políticos”, es decir, aquellos cometido en el ejercicio legítimo de un derecho fundamental
como la libertad de expresión, reunión,..., no considerándose como tales los actos terroristas (art. 13.3 CE).
 El asilo, se entiende como la protección concedida a un extranjero que por motivos de raza, religión, nacionalidad o
pertenencia a determinado grupo, no pueda permanecer en el Estado de su nacionalidad o del que tuviera anteriormente ésta,
por los temores de sufrir represalias. En este situación, la Constitución remite a la ley para que regule las condiciones y
requisitos en que ciudadanos de otros países y apátridas gozarán de este beneficio (art. 13.4 CE). Esta norma de desarrollo
es la Ley 5/1984, de 26 de marzo, reguladora del derecho de asilo y de la condición de refugiado.
4.3. GARANTÍAS Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS
- 18 -
“Los derechos no valen sino lo que valen sus garantías”. Por ello, no es suficiente el reconocimiento de los primeros, sino
que se necesita una eficaz protección para su viabilidad real.
El Cap. IV recoge el sistema de garantías de los derechos, que puede calificarse de completo, sistemático y avanzado. Las
garantías se clasifican del siguiente modo:
1) Garantías genéricas:
-
Aplicabilidad directa de los derechos (art. 53 CE), sin necesidad de un desarrollo por ley para que puedan ser llevados a
la práctica, lo que se deduce de la consideración de la Constitución como norma jurídica de eficacia inmediata (art. 9.1 CE).
La aplicabilidad, no obstante, es distinta:
 Los derechos del Cap. II, Tít. I CE (art. 53.1) tienen una aplicación inmediata.
 Los derechos del Cap. III, Tít. I CE (art. 53.3) vinculan indirectamente, puesto que se limitan a informar la legislación
positiva, la práctica judicial y la actuación de los poderes públicos. Su alegación ante los Tribunales sólo puede ejercerse a
través de las leyes que los desarrollan.
-
Reserva de ley: que los derechos no necesiten desarrollo legal para poder aplicarse no significa que el mismo esté
impedido; es más, en caso de proceder a su regulación, ésta habrá de efectuarse por ley. La reserva es de ley ordinaria, para
los derechos del Cap. II, y de ley orgánica para la Sección 1, Cap. II, Tít. I (arts. 15 a 29), y su tutela procede, desde este
punto de vista, a través del control de constitucionalidad que ejerce el TC sobre las leyes, según el art. 161.1.a CE. (Art.
53.1 CE)
-
Garantía del contenido esencial: para que el legislador no pueda regular los derechos sin límites, la Constitución (art.
53.1) establece que su regulación respetará su contenido esencial, formado básicamente por aquella parte del contenido de
un derecho sin la cual éste pierde su peculiaridad.
2) Garantías institucionales: órganos que de forma directa o indirecta, tutelan los derechos de los ciudadanos, y que no
poseen naturaleza jurisdiccional. La principal institución de defensa es el Defensor del Pueblo (art. 54 CE: alto
Comisionado de las Cortes Generales, nombrado por éstas, para la defensa de los derechos fundamentales del Título I, a
cuyos efectos puede supervisar la actividad de la Administración, dando cuenta a las Cortes Generales), aunque otros
órganos como el Monarca (art. 61.1), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (art. 104), o el Ministerio Fiscal (art.
124), tienen encomendada una obligación de respeto y salvaguarda de los derechos.
3) Garantías judiciales: que pretenden la tutela de los derechos ante los Tribunales. Se ejerce a través de 2 mecanismos
(art. 53.2):
-
El amparo judicial: mecanismo procesal que permite resolver la lesión de los derechos provocada por particulares o
poderes públicos, y que está caracterizado por las notas de preferencia y rapidez. Mediante este procedimiento se tutelan los
derechos del art. 14 y Sección 2, Cap. II, Tít. I (15 a 29). El amparo judicial se desarrolla en las siguientes normas:
 Ley de juicios rápidos (Ley 38/2002, de modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal): sustituye a la Ley
26/1978, de 26 de diciembre, de protección jurisdiccional de los derechos fundamentales que contenía la garantía penal de
los derechos.
 Ley de Enjuiciamiento Civil (Ley 1/2000): garantía civil.
 Ley de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa (Ley 29/1998): garantía o procedimiento contencioso-administrativo.
- 19 -
 Ley de procedimiento laboral (Dleg. 2/1995): garantía laboral.
-
El amparo constitucional: recurso ante el Tribunal Constitucional para la protección de los derechos fundamentales de
los arts. 14 a 29 más el 30.2 CE, frente a las lesiones originadas por los poderes públicos. El art. 161.1.b) remite a la ley
(LOTC) para su regulación.
4.4. SUSPENSIÓN DE LOS DERECHOS
Arts. 55 y 116 CE
Consiste en la privación temporal de determinados derechos y ante determinadas situaciones. La suspensión puede ser de
dos tipos:
4.4.1. Suspensión con carácter general (art. 55.1 y 116 CE)
Suspensión de derechos no circunscrita a priori a determinados colectivos y que procede ante la declaración de alguno de
los estados de alarma, excepción y sitio (estados de cierta anormalidad constitucional). Su regulación ha de efectuarse por
Ley Orgánica (art. 116.1): LO 4/1981-.
-
Estado de alarma (art. 116.2): se declara por el Gobierno, mediante decreto acordado en Consejo de Ministros y que
determinará el ámbito territorial al que afecta, por un plazo máximo de 15 días, y debiendo dar cuenta al Congreso –que
debe reunirse inmediatamente, y cuya voluntad se requiere para la prórroga de dicho plazo-. Su declaración procede ante los
riesgos producidos por hechos o catástrofes naturales, o conflictos sociales provocados por crisis sanitarias, paralización de
servicios públicos o desabastecimiento de productos de primera necesidad (art. 4 LO 4/81). Ante estas situaciones no
procede una suspensión de derechos, sino únicamente la movilización de personas y recursos, y el control del movimiento
de ciudadanos y vehículos.
-
Estado de excepción (116.3 y 55.1 CE): se declara por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros,
previa autorización del Congreso de los Diputados, y determinando el ámbito territorial al que se extiende, su duración, y
los efectos del mismo. Su duración será de 30 días, prorrogable por otros 30. Su declaración procede ante graves
alteraciones del orden público, del libre ejercicio de los derechos, o del funcionamiento de las instituciones (art. 13 LO
4/81). Los derechos que resultan afectados o suspendidos son los siguientes:
 Derecho a la libertad y la seguridad (art. 17 CE): detención de personas sospechosas por un plazo máximo de 10 días, y
con inmediata comunicación al juez.
 Inviolabilidad del domicilio (art. 18 CE): inspecciones y registros domiciliarios sin autorización judicial, con
comunicación inmediata al juez y levantamiento de acta de inspección o registro.
 Derecho al secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE): intervención de cualquier tipo de comunicación con la
obligación de comunicación inmediata al juez.
 Libertad de circulación y residencia (art. 19 CE): prohibición de circulación de personas.
 Derecho a la libertad de expresión (art. 20 CE): intervención de publicaciones y medios de comunicación.
 Reunión y manifestación (art. 21 CE): se requiere autorización para celebrar reuniones o manifestaciones, asimismo se
podrán prohibir.
 Derecho de huelga y adopción de medidas de conflicto colectivo (art. 28 y 37.2 CE): prohibición de dichos derechos.
- 20 -
-
Estado de sitio (art. 116.4 y 55.1 CE): se declara por mayoría absoluta del Congreso a propuesta del Gobierno,
determinándose el ámbito territorial, duración y condiciones. Su declaración procede al objeto de mantener el orden
constitucional ante un levantamiento armado que ponga en peligro los fundamentos básicos del Estado (art. 32 LO 4/81).
Los derechos que se suspenden son los mismos que en el Estado de Excepción, más los derechos del detenido del art. 17.3
CE: suspensión del derecho de asistencia letrada y de la información de sus derechos al detenido.
Son requisitos constitucionales comunes a los tres estados los siguientes (art. 116.5 y 6 CE):
-
Mientras estén declarados algunos de estos estados no podrá disolverse el Congreso.
-
Si las Cámaras no estuviesen en período de sesiones (enero, julio y agosto: art. 73.1 CE), deberán ser inmediatamente
convocadas.
-
El funcionamiento de los poderes del Estado no podrá interrumpirse cuando estén vigentes estos estados.
-
Si se produjera alguna de las situaciones que dan lugar a estos estados, y el Congreso se encontrara disuelto o hubiere
expirado su mandato, sus competencias serán asumidas por la Diputación Permanente (regulada en art. 78 CE).
-
La institución de la responsabilidad del Estado no resulta alterada por la declaración de alguno de estos estados.
4.4.2. Suspensión individualizada de derechos (art. 55.2 CE)
El art. 55.2 CE prevé la suspensión de determinados derechos para personas relacionadas con bandas armadas o
elementos terroristas, remitiendo a una Ley Orgánica para la regulación de la forma y condiciones. La LO 4/1988, de
modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ha delimitado la suspensión de los derechos que indica la Constitución
del siguiente modo:
-
Plazo de detención preventiva sin puesta a disposición del juez (art. 17.2 CE): se prorroga por 48 horas, que se suman a
las 72 que indica la Constitución (5 días en total).
-
Inviolabilidad del domicilio (18.2 CE): registro sin autorización judicial, aunque con inmediata comunicación al juez.
-
Secreto de las comunicaciones (18.3 CE): la intervención de las comunicaciones podrá ser acordada, en caso de
urgencia, por el Ministro del Interior o, en su defecto, el Director de la Seguridad del Estado (sin autorización judicial); con
inmediata comunicación al juez.
No obstante, la suspensión se rodea de 2 garantías:
-
La intervención judicial a posteriori.
-
El control parlamentario.
4.5. DERECHOS EN PARTICULAR
4.5.1 Derecho a la vida y a la integridad física y moral
Art. 15 CE: recoge 2 derechos:
-
Derecho a la vida
-
Derecho a la integridad física y moral
- Derecho a la vida
- 21 -
Más que un derecho, se considera un presupuesto o prius respecto de los demás derechos: el soporte físico de todos los
derechos que, sin la vida, carecerían de entidad. Es el primero del catálogo de derechos, tiene un carácter absoluto y no
puede ser limitado por pronunciamientos judiciales ni por ninguna pena.
STC 53/85: “El derecho a la vida es esencial y troncal en cuanto es el supuesto ontológico sin el que los restantes derechos
no tendrían existencia posible”.
Su reconocimiento plantea problemas espinosos en torno a los siguientes temas:
-
Vida y aborto: hasta qué punto es legítima desde el punto de vista constitucional, la despenalización del aborto. Aunque
el art. 15 se refiere a “todos”, el TC afirmó que se refería a “todas las personas”, por lo que el feto no es titular del derecho a
la vida y cabe el aborto. Pero, al mismo tiempo, declaró que podía este último considerarse un “valor constitucionalmente
protegido”, y por ello no cabe un aborto libre detallándose, en consecuencia, una serie de condiciones bajo las cuales no
cabría penalizar el aborto: grave peligro para la madre, embarazo consecuencia de una violación, y probabilidad de que el
feto nazca con graves taras físicas o psíquicas (sistema de indicaciones).
-
Vida y eutanasia: el derecho a la integridad física y moral justifica que una persona reclame un derecho a una muerte
digna (eutanasia). No obstante, el ordenamiento, el Código Deontológico Médico, y el Episcopado, admiten cierto tipo de
eutanasia: la pasiva, o eliminación de medios médicos que prolongan innecesariamente la vida del enfermo por la
irreversibilidad de la situación (posibilidad de rehusar un tratamiento médico por parte del enfermo). Pero no se admite la
activa, o administración de tratamiento médico destinado a provocar directamente la muerte del enfermo, y que puede ser
considerado un delito de auxilio al suicidio u homicidio, según exista o no consentimiento del enfermo.
-
La pena de muerte: se encuentra abolida por el art. 15 CE. Sin embargo, está permitida para los tiempos de guerra según
las leyes penales militares. Actualmente, el art. 25 del Código Penal Militar, que recogía la pena de muerte, se encuentra
derogado por la LO 11/1995. Pero nada impide que una nueva reforma la pueda volver a implantar.
- El derecho a la integridad física y moral
Consiste en la protección de la inviolabilidad de la persona contra ataques dirigidos a lesionar su cuerpo y su espíritu, así
como cualquier intervención sobre estos bienes que se realicen sin consentimiento del titular.
El derecho posee 2 dimensiones:
-
Integridad física: ataque directo contra el físico de una persona.
-
Integridad moral: derecho de una persona a no ser violentada con intervenciones o tratamientos que puedan anular,
modificar o herir su voluntad, ideas, pensamientos o sentimientos (GARCÍA MORILLO).
Bajo este precepto se prohiben las torturas cometidas por funcionarios y que pretenden infligir a una persona dolores o
sufrimientos para obtener información de ella, o para intimidarla y coaccionarla. Están vedados también los tratos
inhumanos o degradantes por los que se veja y doblega la voluntad de un sujeto, y los malos tratos, categoría no prevista en
las Convenciones de Derechos Humanos pero a la que aluden los ordenamientos internos, y constitutivas de delito.
4.5.2. Libertad ideológica y religiosa
Art. 16 CE: engloba 2 tipos de derechos:
-
Libertad ideológica
-
Libertad religiosa: LO 7/1980, de libertad religiosa.
- 22 -
- Libertad ideológica
Está íntimamente conectada con la libertad de expresión, y se define como la libertad de pensamiento o derecho de los
ciudadanos de formarse su propio sistema de ideas y a manifestarlo. Ahora bien, es el ejercicio de la libertad ideológica el
que se encuentra limitada por el ordenamiento, puesto que la simple libertad de pensar no puede restringirse, y por ello se
admite cualquier ideología, incluso la contraria a la Constitución y al ordenamiento.
La Constitución establece varios límites al ejercicio de la libertad ideológica:
1) El respeto del orden público establecido por la Ley (art. 16.1 CE).
2) La imposibilidad de ser obligado a declarar sobre la propia ideología (art. 16.2 CE).
3) La imposibilidad de discriminación por razón de opinión y religión (art. 14 CE).
- Libertad religiosa
El derecho a la libertad religiosa del art. 16 CE se desglosa en el derecho a profesar las creencias que se elijan -así como el
derecho a no profesar ninguna-, y el derecho a practicar el culto religioso y, en consecuencia, el derecho a recibir asistencia
religiosa, conmemorar sus festividades y celebrar sus ritos, y, del mismo modo, el no ser obligado a practicar ningún culto.
Esta libertad además, se completa con el art. 27.3 que reconoce el derecho a recibir e impartir enseñanza e información
religiosa, que comprende el derecho a elegir la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones (art.
27.3 CE).
La libertad religiosa se rodea, además, de 4 garantías:
-
derecho a no declarar sobre la religión profesada (art. 16.2 CE),
-
las creencias no podrán ser motivo de discriminación (art. 14 CE),
-
la prohibición de conferir carácter estatal a ninguna religión (16.3 CE),
-
aunque, al mismo tiempo, no se ignore el hecho religioso sino que se precise que el Estado colaborará con las
confesiones religiosas de mayor arraigo y, específicamente, con la Iglesia Católica (art. 16.3 CE).
No obstante, el ejercicio de esta libertad también se encuentra limitado por:
-
el orden público (art. 16.1 CE),
-
la imposibilidad de ser obligado a declarar sobre la religión o creencias (16.2),
-
la imposibilidad de alegar motivos religiosos para impedir el ejercicio de cualquier trabajo o actividad, o el desempeño
de cargos o funciones públicas (LO de libertad religiosa 7/1980, art. 1).
4.5.3. Libertad y seguridad personales
Art. 17 CE.
Reconoce este artículo el derecho a la libertad y a la seguridad personales, entendidas como los derechos de la persona a
determinar libremente su conducta, así como el actuar libremente, sin que esa actuación sufra interferencias o
impedimentos.
Por ello, tras el reconocimiento genérico de este derecho (“Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad”),
su régimen jurídico se completa cuando se especifican las condiciones de la privación de libertad, y los límites de los
supuestos en que cabe dicha privación.
- 23 -
El art. 17 establece, pues, un conjunto de mecanismos que garantizan la libertad y seguridad personal:
-
La privación de libertad sólo puede producirse cuando la conducta de una persona esté previamente recogida en una ley
como causa de dicha privación de libertad (principio de legalidad punitivo); de otro lado, la privación sólo será
constitucional cuando para decretarse se siga el procedimiento legalmente previsto (principio de legalidad procesal) (art.
17.1).
-
Garantías temporales: la CE establece los plazos de tiempo que podrá durar una detención (art. 17.2): 72 horas como
máximo, pero en todo caso el tiempo estrictamente necesario, es decir, sin necesidad de agotar las 72 horas.
-
Garantías de la persona privada de libertad (17.3): la persona que sea detenida tiene dos conjuntos de derechos:
 Información: sobre las razones que han provocado su detención, e información de los derechos que le asisten, y que son:
-
no declarar,
-
no declarar contra sí mismo,
-
designar abogado y solicitar su presencia,
-
comunicación a la persona asignada por el detenido de su detención y el lugar de la misma,
-
ser asistido por intérprete,
-
ser reconocido por el médico forense.
 Asesoramiento jurídico o derecho del detenido a ser asistido por un abogado.
-
La privación de libertad injustificada e ilegal –detención ilegal-, puede ser controlada por los jueces a través del derecho
de habeas corpus (17.4): procedimiento abreviado que permite a la persona privada de libertad, solicitar la intervención del
juez para que verifique si dicha detención es legal o no. El Código Penal establece en su art. 167 las situaciones de
detención ilegal que permitirán instar el proceso de habeas corpus:
 detención por la autoridad sin concurrir los supuestos que, según la Ley de Enjuiciamiento Criminal (arts. 489 a 501),
permiten detener a una persona, y sin cumplirse las formalidades exigidas por la Ley,
 internamiento ilícito en cualquier establecimiento o lugar,
 detención por plazo superior al señala en la Ley,
 privación de libertad sin respeto de los derechos del detenido.
Junto a la detención, el art. 17.4 CE alude a la prisión provisional, que consiste en la prolongación de la detención mientras
dura el proceso contra la persona privada de libertad. La Constitución, sin embargo, sólo señala que la Ley determinará el
plazo máximo de la prisión provisional, que ha sido fijado por la LECrim en 4 años como máximo (arts. 503 y 504), pero
que, en todo caso, requiere una decisión judicial motivada, y una duración proporcional a las penas previstas para la
sentencia condenatoria.
4.5.4. Derecho al honor, intimidad y propia imagen
Art. 18.1 y 4 CE. Art. 20.4 CE.
LO 1/1982, de protección civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la propia Imagen.
Preceptos que protegen un núcleo de derechos de la personalidad directamente referidos a la dignidad de la persona y su
intimidad, y manifestación del derecho a la integridad moral del art. 15 CE.
- 24 -
Art. 18.1 CE garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Aunque su ley de
desarrollo (LO 1/1982) los trata conjuntamente y los distingue en su definición, la jurisprudencia y la doctrina los han
delimitado:
-
Honor: es el reconocimiento que se tiene de una persona, su integridad moral o su consideración social, de tal forma que
el ordenamiento lo protege cuando la reputación y buen nombre de una persona queda dañada.
-
Intimidad: implica la obligación por los demás de respetar la privacidad de una persona. Se traduce en un derecho a no
ser molestado y a guardar reserva sobre los datos que una persona no quiere revelar. Es el derecho a una vida privada sin
interferencias, para poder así mantener una mínima calidad de vida. Aunque se diferencia del honor, la LO 1/82 conecta
ambos derechos para entender que se entiende vulnerada la intimidad cuando al mismo tiempo se le lesiona a esa persona su
reputación.
-
Imagen: es la figura, representación, semejanza o apariencia de una figura humana.
Tal y como dijimos, la LO 1/1982, cuando ha de tutelar estos derechos no los distingue y los trata conjuntamente,
entendiendo que hay una intromisión ilegítima en éstos cuando se da alguna de las siguientes conductas:
-
Situar o utilizar aparatos de escucha, filmación o cualquier aparato que reproduzca la vida íntima de una persona.
-
Divulgar o revelar datos íntimos de una persona que afecten a su reputación o buen nombre.
-
Reproducir, captar o publicar la imagen de una persona en su vida privada.
-
Utilizar el nombre o imagen de una persona para fines comerciales.
-
Imputar hechos o manifestar juicios de valor que lesionen la dignidad de una persona.
Desde el Código Penal se protegen estos derechos cuando se consideran como delitos determinadas conductas que los
lesionan:
-
Injurias y calumnias.
-
Delito de amenazas.
-
Descubrimiento y revelación de los secretos personales y familiares.
-
Manipulación y revelación de datos personales mediante el abuso de medios informativos, etc.
El honor, la intimidad y la imagen juegan, además, como un límite específico para los derechos a la libre expresión y a la
información. Puesto que estos conjuntos de derechos tienden a confrontarse con gran frecuencia, el constituyente ha
señalado en el art. 20.4 que la libertad de expresión deberá respetar en su ejercicio, los derechos al honor, la intimidad y la
propia imagen de otras personas. En estos casos se produce un difícil equilibrio entre ambos tipos de derechos que tiene que
delimitarse caso por caso. No obstante, los Tribunales –y especialmente el Tribunal Constitucional- han sentado una serie de
criterios al objeto de resolver estos conflictos de derechos:
-
El TC hace una interpretación fuerte y protectora de la libertad de expresión por el hecho de ser condición para la
existencia de una opinión pública libre, institución básica dentro de un Estado Democrático e indisolublemente unida al
pluralismo como valor superior del ordenamiento.
-
La prevalencia de la libertad de expresión adquiere su máximo nivel cuando la ejercen los profesionales de la
información, y cuando la noticia se refiere a asuntos de interés general o que poseen relevancia pública o interés histórico,
científico o cultural.
- 25 -
-
Sin embargo, el honor prevalecerá cuando la información no se refiere a personas famosas. A sensu contrario, las
personas públicas tienen, según los tribunales, una mayor deber de soportar las intromisiones en su derecho al honor,
intimidad e imagen.
-
En todo caso, es un límite a la libertad de expresión la utilización de expresiones injuriosas o vejatorias, innecesarias
para ejercer el derecho.
-
En último término, la ponderación entre los dos derechos deberá realizarse siempre desde el principio de
proporcionalidad.
El art. 18.4 CE, por último, se refiere específicamente a los peligros de la informática para los derechos al honor, intimidad
y propia imagen; efectúa, por ello, una remisión al legislador para su regulación y protección. Concretamente, la LO
15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, pretende la tutela de estos derechos en cuanto el
uso y manejo de ficheros automatizados los puedan lesionar. En esta norma se recoge una serie de derechos para los
ciudadanos, que deben consentir el tratamiento de sus datos, pueden impugnar actos y decisiones que impliquen una
valoración de su comportamiento a través de los datos, y consultar el Registro General de Protección de Datos. Asimismo,
tienen la posibilidad de solicitar y obtener información de los datos que vayan a someterse a tratamiento, tutelar sus datos
ante la Agencia de Protección de Datos, así como pedir su rectificación y cancelación, y una eventual indemnización por el
daño sufrido a consecuencia del incumplimiento de la legislación vigente.
4.5.5. Inviolabilidad del domicilio y de las comunicaciones
Art. 18.2 y 3
Son una garantía de la vida privada de las personas, y se dividen en 2 derechos:
- Derecho a la inviolabilidad del domicilio (18.2)
La inviolabilidad del domicilio es la imposibilidad de entrada y registro en un domicilio excepto en los supuestos
previstos en la Constitución. La prohibición se dirige tanto a personas públicas como privadas. Además, el derecho se
extiende a personas físicas y también a personas jurídicas, en cuanto también poseen domicilio y desarrollan actividades con
carácter reservado.
El domicilio, a efectos constitucionales, se puede concretar en el espacio físico cuyo uso y disfrute corresponde al
individuo y en el cual éste desarrolla habitualmente su vida privada y tiene ubicada su residencia (una casa, una caravana,
un coche –si sirve a este fin-). En el caso de las personas jurídicas, se trataría de su sede social.
La CE enumera una serie de supuestos que constituyen una entrada legítima en un domicilio (es decir, que constituyen
excepciones al derecho):
1) Consentimiento del titular: cuando existe no se vulnera el derecho a la inviolabilidad del domicilio. No es necesario que
el consentimiento sea expreso, pero en caso de duda, se interpretará restrictivamente –a favor del derecho a la inviolabilidad
del domicilio-.
2) Flagrante delito: las autoridades pueden entrar legítimamente en un domicilio, sin necesidad de consentimiento de su
titular y sin autorización judicial, cuando exista una evidencia del delito –que se esté cometiendo o se acabe de cometer un
- 26 -
delito, y cuando el delincuente se encuentre en el domicilio y en tal relación con los instrumentos del delito, que se presuma
su intervención en el mismo-, y la intervención policial sea urgente.
3) Autorización judicial: excepto si se trata de un delito flagrante, las autoridades necesitan, en sus investigaciones
criminales, una autorización del juez para entrar en un domicilio, registrarlo, y proceder a las detenciones que sean precisas.
Son requisitos básicos que la autorización esté motivada, precise el delito, justifique la entrada en el domicilio, y valore la
proporcionalidad de la medida.
- Derecho al secreto de las comunicaciones (18.3)
Este precepto se concibe como una garantía que protege la privacidad de las comunicaciones, independientemente de
cuál sea su contenido. Es decir, al margen de la conversación que se esté desarrollando, constituye una lesión de este
derecho la sola captación de la comunicación. Ahora bien, la comunicación que se protege es aquélla a la que no se puede
acceder normalmente, sino que requiere de artificios especialmente diseñados para interceptar o para fijar o retener en un
soporte (grabación, transcripción,...).
El secreto no afecta a los que participan en la comunicación, que si graban por ejemplo la conversación y la intentan
divulgar estarían lesionando el derecho a la intimidad, honor... de la otra parte, sino sólo a terceros ajenos y por el hecho
mismo de la interceptación realizada consciente y voluntariamente.
Constituye una excepción al derecho al secreto de las comunicaciones, la autorización judicial. Se puede levantar esta
garantía cuando se le solicita al juez una autorización que permita interceptar una comunicación a fin de desarrollar la
adecuada investigación policial. Al igual que ocurría con el anterior derecho, se requiere que el escrito del juez esté
debidamente motivado.
4.5.6. Libertad de residencia y circulación
Art. 19 CE: reconoce a los españoles el derecho a elegir libremente la residencia y a circular por el territorio nacional
(párrafo 1), así como el de entrar y salir libremente de España (párrafo 2). A los extranjeros no se les prohibe este derecho,
pero se sujeta, en todo caso, a los términos previstos por la Ley. En cuanto a las personas jurídicas, este artículo se debe
conectar con el 139 CE, que prohibe adoptar a las autoridades medidas que obstaculicen la libertad de circulación y
establecimiento de las personas, y la libre circulación de bienes en todo el territorio español.
La entrada y salida posee según la Constitución, un límite absoluto, pues no se permite al legislador que impida el
ejercicio de este derecho por motivos políticos o ideológicos (propio de Estados antidemocráticos).
4.5.7. Derechos de comunicación pública
Art. 20 CE.
Engloba el genérico derecho a la libre expresión de ideas, opiniones o informaciones, manifestación del pluralismo
como valor superior, y garantía del Estado Democrático.
El art. 20.1 recoge 4 manifestaciones del derecho:
1) 20.1.a): libre expresión en sentido estricto: se refiere a la libre expresión o difusión de ideas y opiniones, es decir, a la
expresión de juicios de valor, a través de la palabra, escritos, o en general, cualquier medio de reproducción.
2) 20.1.b): libertad de creación literaria, artística, científica y técnica, que se traducen en el derecho a crear obras de los
tipos citados.
- 27 -
3) 20.1.c): libertad de cátedra: relacionado con el derecho a la educación del art. 27 CE, consiste en la libertad ideológica y
de expresión desarrollada en el ejercicio de la función docente, y para cualquier tipo de profesor. Al mismo tiempo, es
garantía de una institución como la libertad académica, investigadora y de estudio. Su ejercicio no es absoluto, sino que
debe ser modulado según el nivel más o menos científico de los conocimientos transmitidos, el nivel de madurez de los
alumnos y en consecuencia la obligación de proteger a la juventud y la infancia, y la naturaleza pública o privada del centro.
4) 20.1.d): libertad de información: derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de
difusión. La veracidad de la información es un requisito al que cabe sujetar el ejercicio de este derecho, y que consiste, no
en una correspondencia exacta entre lo que se describe y la realidad, sino en que la información esté suficientemente
contrastada antes de su divulgación. Esta libertad no es ejercitable sólo por periodistas, aunque, por ser los que más
frecuentemente la desarrollan, están especialmente protegidos a través del derecho a la cláusula de conciencia, y el secreto
profesional.
-
cláusula de conciencia: LO 2/1997, reguladora de la cláusula de conciencia de los profesionales de la información.
Protege a los periodistas para evitar que tengan que trabajar en un medio que se rige por principios ideológicos contrarios a
sus convicciones. Por ello, se le faculta para rescindir su contrato con derecho a una indemnización, en caso de que el medio
cambie de orientación ideológica o se traslade al periodista de medio de comunicación –dentro de la empresa-, así como
negarse a participar en informaciones contrarias a sus principios.
-
secreto profesional: permite a los periodistas guardar secreto sobre las fuentes de las informaciones.
Garantías de la libertad de expresión
Garantías de la libertad de expresión, en su ejercicio libre, plural y en el marco del Estado de Derecho, son las
siguientes:
-
Prohibición de censura previa (20.2): la Constitución prohibe la restricción de la libertad de expresión a través de una
autorización previa dirigida a autoridades que examinen oficialmente el contenido del mensaje o una obra. No es censura
previa el secuestro por un tribunal de un medio que presuntamente ha cometido una infracción el ordenamiento.
-
El pluralismo en los medios de comunicación estatales (20.3): el precepto se remite al legislador para que éste regule la
organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente
público, garantizando el acceso a los mismos a grupos sociales y políticos, respetando el pluralismo y las diversas lenguas.
Esta regulación la encontramos en los Reglamentos de los Parlamentos, que contemplan Comisiones específicas para estos
medios de comunicación, y en el Estatuto de la Radio y la Televisión, que prevé un Consejo de Administración cuyos
miembros son elegidos por los Parlamentos, con lo cual se garantiza el acceso de las minorías, y que fija criterios de
programación que garantizan el acceso de los distintos grupos.
-
Secuestro judicial de publicaciones, grabaciones u otros medios de información (20.5): este artículo declara que sólo un
juez podrá retener una obra impresa, sonora o audiovisual, debido a la presunta infracción legal que se haya cometido a
través de aquélla. Las leyes procesales regulan esta conducta como medidas de carácter cautelar en el seno de un
procedimiento (prohibición de emitir un programa grabado de radio o televisión, ordenar la no grabación de un programa).
Límites (20.4)
Son básicamente los siguientes:
- 28 -
-
El respeto a los derechos del Título I.
-
En particular, el honor, la intimidad y la propia imagen, que no permiten que la expresión contenga insultos y
expresiones vejatorias y humillantes, innecesarios en el mensaje.
-
La protección de la juventud y de la infancia.
4.5.8. Libertades de reunión y manifestación
Art. 21 CE
LO 9/1983, reguladora del derecho de reunión.
El reconocimiento del pluralismo y de la libertad de expresión llevan aparejado el consecuente derecho a transmitir a
otros las opiniones, a escucharlas. La reunión es, por ello, la forma más básica de expresión pública. Ambos derechos están
relacionados, pues la libertad de expresión cobra mayor sentido cuando se reúne a varias personas para transmitir ideas y
opiniones.
El art. 21 garantiza este derecho, cuyo ejercicio se produce cuando existe una “concurrencia concertada y temporal de
más de 20 personas, con finalidad determinada” (art. 1.2 LODR). Quedan fuera de este derecho las reuniones celebradas en
lugares cerrados con carácter privado: familiares, profesionales, asociaciones, sociedades, ... así como las que tienen lugar
en entidades o recintos militares.
El ejercicio de este derecho está sometido por la CE a unas condiciones:
-
las reuniones deberán ser pacíficas y sin armas. En caso contrario se entiende que no se encuentra amparado por este
derecho. Es más, su ejercicio se considera un delito para quienes las convoquen y asistan (arts. 513 y 514 CP), y permite la
restricción del derecho cuando, aun siendo pacíficas al principio, posteriormente, durante el transcurso de la misma, se
suceden actos violentos o se detecta la presencia de armas, pudiéndose, pues, proceder a su disolución.
-
El ejercicio del derecho de reunión no necesita autorización previa (art. 21.1 in fine CE). Sin embargo, eso no significa
que la puesta en práctica del derecho esté exenta de todo control: el art. 21.2 establece que, para las reuniones en lugares de
tránsito público (reuniones estáticas), y para las manifestaciones (reuniones con un itinerario), se requiere una comunicación
previa a las autoridades –no exigible para las reuniones en lugares cerrados-. Esta comunicación no debe confundirse con
una autorización, pues la autoridad no puede prohibir la reunión, a menos que existan razones fundadas de que podrá
producirse una alteración del orden público, con peligro para personas o bienes. La comunicación se debe entender, más
bien, como destinada a facilitar una labor de custodia por parte de los poderes públicos, que pueden así proteger tanto la
seguridad ciudadana, como a los mismos titulares del derecho que se están reuniendo o manifestando.
4.5.9. Libertad de asociación
Art. 22 CE.
Ley Orgánica 1/2002.
Este derecho consiste en la libre disponibilidad de los ciudadanos para constituir formalmente, junto a otros ciudadanos,
agrupaciones permanentes encaminadas a la consecución de fines específicos de carácter no lucrativo. Se distingue de la
reunión por su carácter más formal (Estatutos, inscripción en el Registro), y por su vocación de permanencia.
Con la consagración de este derecho por la Constitución se entiende que no se requiere solicitar autorización a las
autoridades para su constitución (lo que sí ocurre en regímenes antidemocráticos). Las asociaciones se constituyen al
amparo directo del art. 22, con la simple voluntad de los sujetos de crearlas; aunque posteriormente –una vez constituídas-,
- 29 -
pueden inscribirse en un registro a los solos efectos de publicidad (art. 22.3). Con ello, las asociaciones inscritas pueden ser
conocidas en el mundo público, entendiéndose que adquieren así personalidad jurídica y son capacidades de entablar
relaciones jurídicas con terceros, pues se tiene un reconocimiento externo y formal de su existencia.
La Constitución no permite cualquier tipo de asociación, sino que establece dos límites:
1) Las asociaciones que persiguen fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales. La Constitución remite a la
ley, y concretamente, al Código Penal, que considera delictivas las asociaciones que pretenden cometer un delito, bandas
armadas, grupos terroristas, las que promueven la discriminación, el odio o la violencia, o las que, sin perseguir fines
delictivos, utilizan medios violentos o de control de la personalidad (art. 515 CP).
2) Son asociaciones prohibidas las secretas y las de carácter paramilitar.
-
paramilitares: asociaciones que adoptan las estructuras organizativas, los comportamientos o los signos externos de
organizaciones militares (están tipificadas como delito: art. 515.4 CP)
-
secretas: las que premeditamente acuerdan mantener en secreto la existencia de la asociación.
En todo caso, sólo una autorización judicial motivada puede decretar la disolución o suspensión de una asociación, pero
nunca, como ya dijimos, la misma autoridad administrativa: ni a través de una autorización, ni en el momento de su
inscripción en el registro.
4.5.10. Derecho de participación en asuntos públicos
Art. 23 CE.
Consecuencia del pluralismo como valor superior, y manifestación más directa del Estado Democrático (art. 1.1 CE),
constituye la configuración como derecho fundamental del principio que atribuye la soberanía al pueblo (art. 1.2); al mismo
tiempo, la participación de los ciudadanos es, desde el art. 9.2 CE, un mandato dirigido a los poderes públicos, que están
obligados a facilitarla.
El art. 23 reconoce, pues, el derecho de los ciudadanos a participar en la vida pública para así contribuir a la formación de la
voluntad del Estado, bien en los órganos políticos, bien a través de la función pública, en la Administración.
En este precepto se distinguen varias dimensiones del derecho:
a) Derecho a participar en los asuntos públicos: art. 23.1 CE: al respecto la CE contempla 2 modalidades:
-
Participación directa: básicamente a través del referéndum según los distintos tipos que contempla la CE:
 Referéndum consultivo (art. 92 CE): las decisiones políticas de especial trascendencia pueden ser sometidas a consulta
de todos los ciudadanos. Convoca el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno previamente autorizada por el
Congreso (mayoría absoluta: art. 6 LO 2/1980, dictado en aplicación del art. 92.3 CE)
 Referéndums autonómicos: previstos por la CE en relación con distintos momentos del procedimiento de acceso a la
autonomía: ratificación de la iniciativa autonómica (151.1), o ratificación de un proyecto de Estatuto de Autonomía (151.2,
3 y 5 CE).
 Referéndum de ratificación de una revisión total de la CE (168.3 CE), tiene carácter preceptivo; y referéndum de una
reforma parcial (167.3): facultativo.
También es un modo de participación directa la iniciativa legislativa popular (87.3 CE).
- 30 -
-
Participación indirecta: por medio de representantes libremente elegidos, y que tiene lugar en el proceso de elección de
los miembros de las Cortes Generales (art. 66 CE), las Asambleas Legislativas de las CCAA, Diputaciones Provinciales, y
Ayuntamientos.
Esta participación se canaliza a través de representantes elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal (sufragio
activo).
Derecho circunscrito a los ciudadanos españoles (art. 13.2 CE), con la salvedad de la referencia a las elecciones
municipales.
b) Derecho de acceso a cargos públicos: los ciudadanos no sólo participan en los actos públicos al elegir a los
representantes (sufragio activo), sino que también poseen un derecho de acceso a esos cargos públicos, es decir, a las
instituciones representativas donde se elabora la voluntad política –cargos públicos con representación política-. Sufragio
pasivo: derecho de configuración legal. Confiere al legislador un amplio margen para regular su ejercicio y establecer los
requisitos que permiten el acceso al cargo.
Comprende no sólo el acceso, sino la permanencia en el cargo en condiciones de igualdad (STC 5/1983). Igualmente
comprende el derecho a no ser removido del cargo si no es por causas establecidas en la ley y de acuerdo con el
procedimiento legalmente establecido (SSTC 28/84, 133/89). De este precepto, además, no nace un derecho a tomar parte
en el procedimiento, sino que nace de las normas legales (derecho electoral).
Recordar que se trata de un derecho circunscrito a los ciudadanos españoles (art. 13.2 CE), con la salvedad de la referencia a
elecciones municipales.
c) Derecho de acceso a funciones públicas: el art. 23.2 acoge no sólo el derecho a acceder a cargos públicos, sino también a
funciones públicas en condiciones de igualdad.
Del art. 23.2 no se deduce ningún derecho a ocupar una determinada función pública, lo que se explica por ser un derecho
de configuración legal: así, el derecho a tomar parte en el procedimiento de selección sólo surge de las normas legales y
reglamentarias.
Sin embargo, en su regulación el legislador está sujeto a límites, sobre todo a través del principio de igualdad. De este
modo, el art. 23.2 concede a los ciudadanos el derecho a reaccionar e impugnar ante los tribunales y el TC cualquier norma
o aplicación de la misma que quiebre la igualdad en el acceso a la función pública. Esta referencia debe entenderse
completada con el art. 103.3 CE, según el cual el acceso a la función pública debe realizarse de conformidad con los
principios de mérito y capacidad.
No obstante, no se lesiona la igualdad cuando distintos cargos establecen también distintos requisitos (titulaciones, edades,
antigüedad,...). Lo que impide el art. 23.2 es que las reglas de procedimiento para el acceso a la función pública se
establezcan por referencia a determinadas personas, debiendo elaborarse en términos generales y abstractos, no mediante
referencias individualizadas.
En el art. 29 se contiene otro derecho de participación, el derecho de petición, consistente en la potestad reconocida a
los españoles para solicitar a los poderes públicos peticiones en materia de su competencia. La Constitución remite a una ley
de desarrollo, recientemente publicada: LO 4/2001, de 12 de noviembre. En lo que respecta a la titularidad, la CE y la ley
- 31 -
restringen el derecho de los miembros de las Fuerzas Armadas o Institutos Armados, o de los Cuerpos sometidos a
disciplina militar, que sólo podrán ejercer este derecho individualmente y con arreglo a su legislación específica (29.2).
4.5.11. Derechos fundamentales en la esfera educativa
Art. 27 CE.
Siguiendo a TORRES DEL MORAL, el art. 27 posee una estructura compleja y extensa que, al mismo tiempo, reconoce
derechos y principios; su contenido se combina con varios apartados del art. 20:
a) Derechos:
 Derecho a la instrucción, o derecho a recibir enseñanza (27.1).
 Libertad de educación (27.1): se puede concebir como una manifestación de la libertad ideológica y de expresión. Su
contenido se bifurca en 2 vertientes:
-
Desde un punto de vista pasivo, consiste en el derecho a elegir la formación religiosa y moral, así como el derecho a
elegir centro docente.
-
Desde un punto de vista activo, se traduce en una libertad para educar y dar a una determinada enseñanza el contenido
acorde a las convicciones del docente. De esta vertiente se deducen la libertad para crear centros docentes, y la libertad de
cátedra.
La libertad de educación comprende, pues, los siguientes derechos:
-
Libertad de creación de centros docentes, reconocida a personas físicas y jurídicas (27.6), dentro del respeto a los
principios constitucionales.
-
Derecho a dotar de un ideario propio al centro creado, derivado del anterior.
-
Derecho a recibir la formación religiosa y moral acorde a sus convicciones (27.3).
 Libertad de creación científica (art. 20.1.c).
 Derecho a la autonomía universitaria (27.10): en los términos que establezca la ley.
b) Principios:
 Principio de constitucionalidad como orientación y límite al sistema educativo, en cuanto éste deberá tender al pleno
desarrollo de la personalidad humana, y respetar los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades
fundamentales (27.2).
 Principio de constitucionalidad como límite a la libertad de creación de centros docentes (27.6).
 Principios de obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza básica (27.4).
 Principio de democracia –como participación de profesores, padres y alumnos- en el control y gestión de los centros
sostenidos por la Administración con fondos públicos (27.7), y en la programación general de la enseñanza –participación
de sectores afectados- (27.5).
 Principio de intervención pública en el sistema educativo:
-
Creación pública de centros (27.5).
-
Programación por el Estado de la enseñanza (27.5).
-
Inspección y homologación del sistema educativo, al objeto de cumplir la legislación (27.8).
-
Ayuda económica a los centros docentes de creación privada (27.9).
- 32 -
4.5.12. Derecho a la jurisdicción
Art. 24 CE.
Precepto que protege un conjunto de garantías de los procesos que pretenden el acceso a la justicia de cualquier persona
para satisfacer sus derechos e intereses. El art. 24.1 enuncia así un derecho genérico a obtener una “tutela judicial efectiva”
que se concreta a través de concretos y particulares derechos.
Son derechos muy relevantes en el sistema, pues sirven para tutelar las restantes libertades. Se conciben, en
consecuencia, como derechos instrumentales, ya que posibilitan que derechos e intereses de las personas sean jurídicamente
defendidos mediante un proceso debido y ante un órgano jurisdiccional.
Son, desde la clasificación doctrinal de ALVAREZ CONDE, derechos de participación pues su puesta en práctica
protege y activa la posición del ciudadano ante la Administración de Justicia.
En la práctica, es el artículo más invocado ante el TC (alrededor de un 90 % de los recursos de amparo), y
consecuentemente, el que mayor jurisprudencia ha generado.
El derecho a la tutela judicial efectiva del art. 24 CE se concreta en toda una serie de derechos que agrupamos del
siguiente modo:
a) Derechos de acceso al proceso:
-
Derecho al libre acceso a la jurisdicción (24.1): derecho de las partes a que se abra y sustancie un proceso. Por ello, el
TC obliga a que los tribunales interpreten el proceso de modo antiformalista y flexible.
-
Derecho al juez ordinario predeterminado por la ley (24.2): derecho a que dirima el litigio un juez integrado en el poder
judicial, perteneciente a la jurisdicción ordinaria y, por ello, no extraordinario, excepcional o especial (prohibido por el art.
117.6 CE), y de conformidad con las reglas atributivas de competencias que se encuentran en la legislación.
b) Derechos durante el proceso:
-
Derecho a un proceso público (24.2 y 120) CE: el principio de publicidad del proceso es un elemento imprescindible de
la Administración de Justicia, que pretende asegurar la defensa del acusado, y que, al mismo tiempo, favorece una mayor
confianza en la actividad de los tribunales (art. 120 CE). Así, el art. 120 CE establece varias garantías al respecto:
 La publicidad del proceso, salvo las excepciones previstas por las leyes (secreto del sumario y protección a las víctimas,
a derechos de terceros, o a menores,...).
 La oralidad del proceso penal.
 El pronunciamiento de las sentencias –siempre motivadas- en audiencia pública.
-
Derecho a la defensa y a la asistencia letrada (24.1 y 2): consiste, a grandes rasgos, en la posibilidad ofrecida a las
partes, de poder defender su posición al objeto de proteger sus derechos e intereses. Por ello, cualquier medida o situación
que coloque en indefensión a las partes se considera contraria al derecho a la tutela judicial efectiva (por ej: defectos en las
notificaciones, negativa a suspender un juicio aún existiendo causa que lo justifique, falta de un intérprete,...). Por otra parte,
la asistencia letrada es una garantía para el derecho de defensa de las partes ante la complejidad de los litigios.
-
Derecho a la prueba (24.2): consecuencia del derecho de defensa es el de las partes a utilizar las pruebas que consideren
para demostrar sus posiciones. Sin embargo, no es un derecho de prueba absoluto, pues las pruebas deberán ser pertinentes,
es decir, necesarias y justificadas en relación al proceso.
- 33 -
-
Derecho a no declarar contra sí mismo y a no confesarse culpable (24.2): también necesarios para garantizar el derecho
de defensa.
-
Derecho a ser informado de la acusación (24.2): constituye igualmente una garantía del derecho de defensa, pues sin
conocer la acusación es imposible aquélla.
-
Derecho a la presunción de inocencia (24.2): “todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario”. En
consecuencia, nadie puede ser condenado sin pruebas que, practicadas legítimamente, le incriminen y demuestren su
culpabilidad. Este principio se aplica a los procesos penales y, en general, a cualquier resolución que conduzca a un
resultado sancionatorio o limitativo de derechos.
-
Derecho a no ser obligado a declarar sobre determinados hechos presuntamente delictivos (24.2 último párrafo): este
precepto efectúa una remisión a la ley para que regule los casos en que, por parentesco o razones profesionales, no se estará
obligado a declarar en un litigio sobre hechos presuntamente delictivos. La LECrim dispensa, por ello, de la obligación de
declarar a los parientes más allegados del acusado, y a su abogados defensor.
c) Derechos en la terminación del proceso:
-
Derecho a obtener una resolución fundada en derecho: no expresamente citado, como otros derechos, pero deducido por
el TC de la necesidad de una “tutela judicial efectiva y un proceso debido con todas las garantías”. No es un derecho a
obtener una resolución de acuerdo con las pretensiones formuladas por las partes, sino el derecho a que se dicte una
resolución fundada en derecho, suficientemente motivada.
-
Derecho a la ejecución de las sentencias y otras resoluciones: se aplican las consideraciones anteriores sobre la no
previsión expresa de este derecho en el art. 24. Este derecho implica la obligación para los tribunales y poderes públicos de
dar eficacia plena a los pronunciamientos de los jueces, es decir, a evitar las meras declaraciones sin efectividad práctica.
-
Derecho a un proceso sin dilaciones indebidas (24.2): derecho a un proceso judicial sin retrasos temporales excesivos.
No obstante, no cualquier retraso da lugar a una lesión del derecho, sino que los tribunales, siguiendo al Tribunal Europeo
de Derechos Humanos, apuntan una serie de criterios para determinar si se trata de una dilación indebida: la complejidad del
proceso, el comportamiento de las partes y de las autoridades, el estándar admisible en este tipo de procesos, las
consecuencias que puede acarrear el retraso para los litigantes,... Admitida una dilación es imposible su reparación pues la
lesión está consumada, por lo que cabrá acudir a medidas compensatorias o sustitutivas: indemnización, rebaja de las
penas,...
4.5.13. Derechos Sociales y Económicos
El art. 28, la Sección 2, Capítulo II –excepto el art. 32: matrimonio- y el Capítulo III, del Título I CE, reconocen
básicamente derechos de corte económico y social:
a) Art. 28: derecho de sindicación y derecho de huelga -derechos de los trabajadores-:
 Derecho de sindicación (28.1 CE): derecho de los trabajadores a organizarse en sindicatos para su defensa y protección.
Concretamente, comprende las facultades de fundar sindicatos, afiliarse libremente al que se elija, o negarse a la afiliación.
Para los sindicatos, una vez creados, el derecho se traduce en la posibilidad de formar confederaciones, fundar
organizaciones sindicales internacionales, o afiliarse a éstas. El precepto, que reconoce la sindicación como un derecho
fundamental, se completa con el art. 7 CE, que contempla a los sindicatos como garantía institucional del Estado para la
defensa y promoción de los intereses económicos y sociales propios, -junto al mismo papel ejercido por las patronales-. En
- 34 -
todo caso, su estructura y funcionamiento deberán ser democráticos, y dentro del respeto a los principios constitucionales.
Para las Fuerzas o Institutos Armados la ley podrá limitar o exceptuar este derecho; además, para los funcionarios públicos,
la ley establecerá las peculiaridades de este derecho.
 Derecho de huelga (28.2): derecho de los trabajadores consistente en la cesación del trabajo en cualquiera de sus
modalidades a fin de defender los intereses de los trabajadores. La Constitución remite a una ley de desarrollo que todavía
no ha sido promulgada. En todo caso, el constituyente establece la obligación de garantizar los servicios mínimos de la
comunidad (de conformidad con el RDLey 17/1977, de 4 de marzo), cuyas garantías serán establecidas por el Gobierno u
órgano que ejerza potestad de gobierno.
b) Art. 33: derecho a la propiedad privada y herencia: no son derechos absolutos sino que están limitados por la función
social, de acuerdo con las leyes. De conformidad con esta función social, la privación de bienes o derechos sólo podrá
realizarse de acuerdo con aquélla, mediante la correspondiente indemnización y según la legislación vigente.
c) Art. 34: derecho de fundación: recoge el derecho a crear fundaciones para fines de interés general y de acuerdo con la
ley. Se entiende que este derecho deriva del anterior en cuanto consiste en la facultad del propietario de asignar sus bienes al
cumplimiento de una finalidad de interés general. También se enlaza con el derecho de asociación. La ley reguladora del
derecho, a la que alude la CE, es la Ley 30/1994, de Fundaciones. El párrafo 2° del art. 34 establece, en último lugar, que
será de aplicación el art. 22. 2 y 4, es decir:
-
Las fundaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales.
-
Las fundaciones sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de una resolución judicial.
d) Art. 35: configura el derecho y deber de trabajar, la libre elección de profesión u oficio, la promoción dentro del trabajo,
y una remuneración suficiente para la satisfacción de las necesidades del trabajador y de su familia. En conexión con el art.
14 CE, el art. 35 prohibe la discriminación en el trabajo por razón de sexo. El párrafo 2° remite a una ley reguladora del
Estatuto de los Trabajadores (RDLeg 1/1995).
e) Art. 36: remite a una ley la regulación del régimen jurídico de los Colegios Profesionales, exigiendo que su estructura
interna y funcionamiento sean democráticos.
f) Art. 37: a la negociación colectiva y a la adopción de medidas de conflicto colectivo. El párrafo 1° del precepto reconoce
el derecho de los representantes de trabajadores y empresarios a negociar las condiciones laborales y fijarlas en un convenio
a los que se les otorga fuerza vinculante, es decir, eficacia jurídica y fuente de obligaciones.
El párrafo 2° alude al derecho de trabajadores y empresarios para adoptar medidas de conflicto colectivo –medidas surgidas
a propósito de cualquier controversia sobre las condiciones de trabajo-, de las cuales cabe destacar el derecho de huelga de
los trabajadores y el cierre patronal para los empresarios. Dentro de este precepto se encuentran también medidas como la
conciliación, la mediación, el arbitraje,...
g) Art. 38: a la libertad de empresa en el marco de una economía de mercado. El artículo determina el modelo económico
que subyace a la Constitución, y establece un mandato a los poderes públicos a fin de que garanticen y protejan su ejercicio,
y defiendan y, en su caso, planifiquen la productividad de acuerdo con la economía general.
4.5.14. Principios rectores
(Tít. I, cap. III, arts. 39 a 52): agrupables en dos categorías:
-
los que protegen a las personas, instituciones o grupos sociales situados en una posición más precaria o débil:
- 35 -
 hijos habidos fuera del matrimonio y familia (39), que deberán ser especialmente protegidos. Al mismo tiempo, se
establece el deber para los padres de atender a los hijos habidos dentro y fuera del matrimonio, mientras son menores y en
los casos que legalmente se establezcan. Los niños gozan de una especial protección en el marco de los Convenios
Internacionales.
 los que se hallan en situación de desempleo (41): se establece la obligación a los poderes públicos de mantener un
régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos, a fin de garantizar asistencia y prestaciones sociales
suficientes ante situaciones de necesidad.
 emigrantes (42): deber del Estado de velar por los derechos económicos y sociales de los españoles en el extranjero,
orientando la política hacia su retorno.
 juventud (48): deber para los poderes públicos, de promoción de condiciones para la participación libre y eficaz de la
juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural.
 disminuidos físicos o psíquicos (49): obligación de los poderes públicos de realizar una política de previsión,
tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos.
 tercera edad (50): garantía por los poderes públicos, de suficiencia económica y bienestar social para la tercera edad a
través de pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, y de un sistema de servicios sociales que atienda a sus
problemas específicos.
 consumidores y usuarios (51): se garantiza su defensa e intereses, promoviendo la información y educación de
consumidores y usuarios, fomentando sus organizaciones y haciéndolas partícipes de las cuestiones que les afecten (Ley
26/1984, para la defensa de los consumidores y usuarios). El art. 51.3 establece una remisión expresa al legislador para que
regule el comercio interior y el régimen de autorización de productos comerciales (Ley 3/1991 de competencia desleal, Ley
7/1996, de ordenación del comercio minorista, y LO 2/1996, complementaria de la anterior).
 organizaciones profesionales de defensa de intereses económicos (52): remisión a una ley que regule organizaciones
profesionales de defensa de intereses propios cuyo funcionamiento y estructura interna deberán ser democráticos (Ley
Básica de las Cámaras Oficiales de Comercio, Industria y Navegación, Ley 3/1993).
-
los que protegen determinados bienes que son utilizados por toda la sociedad
 promoción del progreso social y económico, y distribución equitativa de la renta (40), establecido como un mandato
dirigido a los poderes públicos que, especialmente, orientarán la política hacia el pleno empleo. Asimismo, en relación con
el derecho al trabajo, han de garantizar la formación y readaptación profesionales, la seguridad e higiene en el trabajo, el
descanso necesario mediante la limitación de la jornada laboral, las vacaciones periódicas retribuidas y la promoción de
centros adecuados.
 régimen público de la seguridad social (41) garantizado por los poderes públicos.
 salud, deporte, educación física y ocio (43), reconocidos y tutelados por el Estado.
 cultura, ciencia, investigación científica y técnica (44), bienes a los cuales deberá procurarse que accedan todos los
ciudadanos, y que deberán ser impulsados en beneficio del interés general.
 medio ambiente y calidad de vida (45) adecuados para el desarrollo de la persona, y que deben ser conservados. Los
poderes públicos procurarán una utilización racional de los recursos naturales. La vulneración de estos mandatos podrá dar
lugar al establecimiento de sanciones penales o administrativas, debiéndose reparar el daño producido.
- 36 -
 patrimonio histórico, cultural y artístico (46): que debe conservarse y promoverse. El atentado contra estos bienes podrá
ser sancionada por el ordenamiento penal.
 vivienda (47): se garantiza su disfrute digno y adecuado para los ciudadanos, promoviéndose las condiciones necesarias
para hacer efectivo este derecho, y con una regulación de la utilización del suelo de conformidad con el interés general, a fin
de impedir la especulación. Se garantiza a la comunidad, además, su participación en las plusvalías generadas por la acción
urbanística de los entes públicos.
4.5.15. Derecho a contraer matrimonio.
Dentro de los derechos de la vida privada de las personas, ha de hacerse una mención al derecho a contraer matrimonio
(art. 32 CE), manifestación del derecho más genérico a configurar su propia vida.
Del artículo se desprenden 3 notas:
a) Mandato al legislador de regular la forma matrimonial, con los aspectos señalados en el párrafo 2° del art. 32. El
precepto recoge una expresa opción constitucional de protección de la familia matrimonial, sin aludir a las uniones de
hecho. Aunque la sociedad ha reclamado la equiparación entre matrimonio y unión de hecho, el Tribunal Constitucional se
ha negado a deducir dicha equiparación desde el principio de igualdad, lo que no es obstáculo para que, por parte del
legislador, se aproxime la unión de hecho al matrimonio, en cuanto a los efectos jurídicos.
b) Consagración de la igualdad entre los cónyuges: art. 32.1 CE: el constituyente le recuerda al legislador la obligación de
eliminar de la normativa existente las numerosas discriminaciones que sufría la mujer casada. En virtud de este mandato, el
Código Civil ha sufrido diversas reformas.
c) Expresa remisión al legislador para regular los principales aspectos del matrimonio: formas de matrimonio, edad,
capacidad para contraer, derechos y deberes de los cónyuges, causas de separación y disolución y sus efectos (32.2 CE).
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