La Sala Constitucional en sentencia del 10 de agosto de 2001 (Caso:
Gerardo Antonio Barrios Caldera) sostuvo:
“... la jurisprudencia de esta Sala ha determinado que la excepción de la
caducidad de la acción de amparo constitucional está limitada a dos situaciones,
y que en esta oportunidad esta Sala considera que deben ocurrir en forma
concurrente. Dichas situaciones excepcionales son las siguientes:
1. Cuando la infracción a los derechos constitucionales afecte a una parte de la
colectividad o al interés general, más allá de los intereses particulares de los
accionantes.
En sentencia dictada por esta Sala el 6 de julio de 2001 (Caso: Ruggiero
Decina), se estableció que a los efectos de la excepción de la inadmisibilidad por
caducidad de la acción, según lo indicado por el numeral 4 del artículo 6 de la
Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, la misma
procede cuando el hecho supuestamente violatorio del derecho o norma
constitucional afecta a una parte de la colectividad o al interés general, más allá
de los intereses particulares de los accionantes.
En tal sentido, esta Sala mediante la sentencia citada dispuso:
‘Ahora bien, esta Sala considera necesario aclarar el sentido del concepto de
“orden público” a que se refiere la sentencia de fecha 1° de febrero de 2000
(caso: José Amando Mejía Betancourt), al establecer como excepción a la
terminación del procedimiento de amparo por falta de comparencia del presunto
agraviado, cuando los hechos alegados afectan el orden público. En tal sentido,
es necesario tomar en cuenta que si se considerare toda violación constitucional
alegada por algún accionante como de orden público, esto implicaría la no
existencia de normas de procedimiento del juicio de amparo como la relativa al
lapso de caducidad (numeral 4 del artículo 6 de la Ley Orgánica de Amparo
sobre Derechos y Garantías Constitucionales), desistimiento expreso de la acción
de amparo (artículo 25 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y
Garantías Constitucionales), así como que en ningún caso se consideraría como
terminado el procedimiento en caso de inasistencia del presunto agraviado en
una acción de amparo constitucional en los términos establecidos en la
jurisprudencia establecida por esta Sala (sentencia del 1/02/2000, caso: José
Amando Mejía Betancourt)’.
Así las cosas, la situación de orden público referida anteriormente es pues una
situación de carácter estrictamente excepcional que permite obviar las normas de
procedimiento relativas al proceso de amparo constitucional. Es pues que el
concepto de orden público a que se refieren las normas que rigen el proceso de
amparo constitucional para permitir la posibilidad de obviar normas
procedimentales de dicho proceso, es aún más limitado que el concepto de orden
público que se encuentra implícito en cualquier derecho o garantía constitucional
precisamente por el hecho de que estos derechos poseen un carácter
constitucional.
Es pues que el concepto de orden público a los efectos de la excepción al
cumplimiento de ciertas normas relacionadas con los procesos de amparo
constitucional, se refiere a la amplitud en que el hecho supuestamente violatorio
del derecho o norma constitucional afecta a una parte de la colectividad o al
interés general, más allá de los intereses particulares de los accionantes. Es por
ello que en casos donde un presunto agraviado alega que un hecho, actuación,
omisión o amenaza ocasionó una supuesta violación constitucional a su persona,
sólo se consideraría de orden público, a manera de la excepción de las normas
procedimentales de los juicios de amparo, cuando el Tribunal compruebe que, en
forma evidente, y a consecuencia del hecho denunciado por los accionantes, se
podría estar infringiendo igualmente derechos o garantías que afecten a una
parte de la colectividad diferente a los accionantes o al interés general.
Ahondando en lo anterior, es necesario considerar que a pesar de la existencia de
elementos de orden público que pudiesen hacerse presentes en los términos
anteriormente expuestos, es necesario ponderar la posible infracción al derecho
a la defensa y al debido proceso del presunto o presuntos agraviantes, que
precisamente se encuentra protegido por las normas de procedimiento
establecidas para los juicios de amparo, en contraposición con las supuesta
situación de orden público que se presuma pueda existir. Es decir, es necesario
que el hecho denunciado ocasione una presunta violación de orden público de tal
magnitud que permita, a pesar de que, por ejemplo, el accionante haya desistido,
o que la acción haya caducado, conocer el fondo del asunto en detrimento del
derecho a la debido proceso y la defensa que protege al presunto agraviante” (El
subrayado lo incluye la Sala en esta oportunidad)
2.- Cuando la infracción a los derechos constitucionales sea de tal magnitud que
vulnere los principios que inspiran el ordenamiento jurídico.
Ha sido el criterio de esta Sala, además del expuesto en el punto anterior, que la
desaplicación del lapso de caducidad establecido en el numeral 4 del artículo 6
de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales,
sólo será procedente en caso de que el juez en sede constitucional observe, en el
caso concreto, violaciones constitucionales de tal magnitud que vulneren los
principios que inspiran el ordenamiento jurídico, en cuyo marco se desarrollan
las relaciones entre los particulares y el Estado, y en aplicación de una
verdadera justicia dentro de un orden social de derecho.
Al respecto, en sentencia de esta Sala del 10 de noviembre de 2000 (Caso:
Henrique Schiavone Cirotolla) se sostuvo:
‘De las actas de este expediente se evidencia que la accionante interpuso acción
de amparo constitucional mediante escrito consignado por ante la Secretaría de
esta Sala Constitucional en fecha 04 de mayo de 2000, en contra de la sentencia
dictada por el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, del Tránsito y de Menores
de la Circunscripción Judicial del Estado Miranda, de fecha 27 de mayo de
1999.’
Señala la representación judicial del accionante que el lapso de caducidad
establecido en la referida norma no debe aplicarse, por cuanto se trata de
impugnar, con esta acción de amparo por ellos interpuesta, violaciones a
derechos constitucionales donde se encuentra interesado el orden público .
Ahora bien, el lapso de seis (6) meses establecido en el numeral 4 del artículo 6
de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, es
un lapso de caducidad que afecta directamente el derecho de acción e
indirectamente hace que fenezca la posibilidad para que el sujeto titular de un
derecho subjetivo lo ejerza. Al respecto señala Eduardo Pallares:
‘2.-La sociedad y el estado tienen interés en que no haya litigios ni juicios,
porque estos son estados patológicos del organismo jurídico, perturbaciones más
o menos graves de la normalidad tanto social como legal. Sería de desearse que
no los hubiese nunca; pero en la imposibilidad de que tal ideal se alcance,
cuando es posible poner fin a un juicio, hay que aprovechar la ocasión...omissis...
3.- Los juicios pendientes por tiempo indefinido producen daños sociales:
mantienen en un estado de inseguridad e incertidumbre a los intereses tanto
económicos como morales que son materia de la contienda, y a las relaciones
jurídicas que son objeto de la litis, así como a las que de ellas dependen, con
trastornos evidentes en la economía social’ (Ver. Eduardo Pallares Diccionario
de Derecho Procesal Civil. Editorial Porrua, S.A. México. 1963. Pág. 111).’
La desaplicación de dicho lapso de caducidad sólo será procedente en caso de
que el juez en sede constitucional observe, en el caso concreto, violaciones
constitucionales de tal magnitud que vulneren los principios que inspiran el
ordenamiento jurídico, en cuyo marco se desarrollan las relaciones entre los
particulares y el Estado, y en aplicación de verdadera justicia dentro de un orden
social de derecho’.
Al respecto, cabe observar que en el presente caso, a pesar de que la acción de
amparo fue interpuesta con posterioridad a los seis meses previstos en el numeral 4 del
artículo 6 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, al
hacer un análisis de la actuación del juez en el proceso principal, que dictó tanto los
oficios Nros. 2941 y 2942 y los Nros. 4267 y 4268, esta Sala observa que al haber
modificado el decreto de la medida originalmente dictado a través de unos oficios sin
pronunciarse sobre la modificación de la medida decretada, se incurrió en un agravio
constitucional de tal magnitud que vulnera los principios que inspiran el ordenamiento
jurídico, de manera tal que en el presente caso esta Sala desaplica el lapso de caducidad
contenido en la norma antes referida y en consecuencia, entra a pronunciarse sobre las
violaciones denunciadas, y así se decide.
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Excepcion a la caducidad en el amparo

Órganos constitucionales

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Amparo constitucional en Venezuela

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EXAMEN DERECHO CONSTITUCIONAL I, JUNIO 2007:

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