LA REBELION DE LAS MASAS
por Santiago Maunez Vizcarrondo
Según el gran filósofo español don José Ortega y Gasset: “Masa es todo aquel que no
se valora a sí mismo, que se siente ser “como todo el mundo” y, sin embargo, no se
angustia, se siente a sabor al sentirse idéntico a los demás”. Ortega y Gasset comenzó a
escribir en 1926 un ensayo que terminó como un pequeño libro. En el prólogo original
dice: “…el asunto de que trata es demasiado humano para que no le afecte demasiado el
tiempo”. Y mi espacio en esta columna, es muy breve para darle muchos detalles. Me
limitaré a narrar tres anécdotas.
Allá para el 1970, cuando yo era el ingeniero del Fuerte Allen, en Juana Díaz, una
tarde a la hora de salida, un policía me pidió que le hiciera el favor de llevarlo hasta el
pueblo. Lo invité a entrar en mi carro y cuando se sentó notó un libro que yo llevaba y me
dijo: “Este libro es comunista”. Sin inmutarme le pregunté por qué lo decía y contestó
leyendo el título de mi libro: “La Rebelión de las Masas”. Yo le miré de reojo y me
sonreí diciéndole: “Sí, es comunista” sin darle más explicaciones. Es que desde pequeño
mi madre me enseñó que “la ignorancia es precoz y atrevida” y algo me decía que ese
pobre hombre era un ignorante. Y el ignorante y fanático es muy peligroso.
Entre mis “luchas” cívicas estuvo la que hice para que al hoy Departamento de
Educación le cambiaran el antiguo nombre de Departamento de Instrucción. Una maestra,
que sabía de mis “luchas”, me preguntó qué diferencia había entre los “nombres”, a lo
que le expliqué: “Las fuerzas armadas tienen instructores para que los militares sepan lo
que han de hacer; en las fábricas hacen lo mismo con los obreros; en las farmacias le dan
instrucciones al público para que sepan cómo usar los medicamentos, etcétera “. Entonces
le pregunté a la maestra ¿cómo prefiere que la llame, instructora o educadora? A lo que
rápidamente contestó: “Yo soy una educadora”. Y se le llamó Departamento de
Educación que es lo que es aunque algunos padres y estudiantes no lo acepten así. Es que
la ignorancia no tiene edad. La educación comienza en el hogar y continúa en la escuela.
Cada vez que escucho a boricuas hablar sobre la “pequeñez”de nuestra isla como una
excusa para los muchos problemas que tenemos especialmente el del “status” digo para
mis adentros: “Aquí están de nuevo las estacas acomplejadas de mi Patria”. Demontre,
entre los tantos países que Josefina y yo hemos visitado hay, por lo menos, seis países
soberanos que caben diez (10) veces en la mal llamada minúscula isla de Puerto Rico, y
son estos: Liechtenstein, Malta, San Merino, Andorra, Mónaco y El Vaticano. Los que
quieran discutir háganlo entre sí, que yo seguiré viajando y estudiando.
El amigo Vicente Pierantoni, después de leer mi columna anterior, me preguntó: ¿Por
qué eres tan sarcástico? Y le contesté: “Porque el pueblo, la sociedad me hace ser así”.
Un ejemplo: el pasado viernes, por la tarde, recibí una invitación para un homenaje que le
darían a un amigo en San Juan, el lunes de esta semana, pero NO decía la hora.
Entre los estacas hay individuos de todas clases: ingenieros, médicos, abogados,
maestros, artistas, carpinteros, plomeros, electricistas, busque y los encontrará. También
los hay de todas las ideologías políticas, religiosas, razas y colores. La naturaleza no
discrimina en cuanto a darnos “sentido común”. Todos nos creemos ser genios,
incluyéndome.
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