JUCIO DE DIOS

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El juicio de Dios
Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó,
acreditándolo ante todos al haberlo levantado de los muertos. Hechos 17.31
Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según
lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2ª Corintios 5.10
¿Cuál es el significado de la palabra juicio?
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Conocimiento de una causa en la cual el juez ha de pronunciar la sentencia.
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Proceso legal celebrado ante un juez o tribunal, que resuelve un asunto y dicta sentencia sobre él .
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Juicio penal o juicio criminal: Juicio que tiene por objeto establecer la responsabilidad de una persona en un
delito.
¿Quién es el único capaz de juzgar a toda la humanidad?
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DIOS
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Dios aparece en el AT muy frecuentemente en el papel de "Juez de toda la tierra" (Génesis 18.25), o más
generalmente como "Dios de justicia". Lejos de ti el hacerlo así, que hagas morir al justo con el impío y que el justo
sea tratado como el impío. ¡Nunca tal hagas! El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Génesis 18.25
¿Qué es el juicio de Dios?
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Juicio final o universal: El que ha de hacer Dios a todos los hombres al fin del mundo.
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Es el acto por el cual Dios aplica su justicia, manifestada en diferentes maneras, sobre toda persona,
sociedad o nación que no se arrepienta de sus pecados.
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El juicio no significa simplemente una reflexión o consideración imparcial y objetiva del bien y el mal, sino
que más bien incluye la idea de la acción vigorosa en contra del mal.
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El juicio de Dios no es impersonal, es decir, la operación de algún principio inquebrantable; por el contrario,
es una noción fuertemente personal. Está íntimamente ligado al pensamiento del carácter misericordioso,
bueno, justo, veraz, etc., de Dios
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Se trata de la manifestación de la misericordia y la ira de Dios en la historia, y en la vida y la experiencia
humanas. Es así que el juicio de Dios puede proporcionarle liberación al justo, como así también condenación
al malo.
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El NT, se refiere al juicio como algo que pertenece a la naturaleza de Dios, y como parte de su actividad
esencial
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Como en el AT, los juicios de Dios no se limitan al futuro, sino que ya están obrando en la vida del hombre en
la época actual. Ver el ejemplo de Ananías y Safira en Hechos 5.1-11.
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No obstante, en el NT el enfoque se centra en el "juicio venidero", el juicio futuro y definitivo que
acompañará al regreso de Cristo:
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Se trata del futuro día del juicio.
Cristo mismo será el juez.
Todos los seres humanos serán juzgados; no faltará nadie.
Hasta los ángeles serán sometidos a juicio (2 P. 2.4; Judas vs. 6).
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Todos los aspectos de la vida serán revisados, incluidos "los secretos de los hombres" (Romanos 2.16), "las
intenciones de los corazones" (1ª Corintios 4.5; Lucas 12.2), y "toda palabra ociosa" (Mateo 12.36).
El juicio no estará limitado a los incrédulos. Los creyentes también enfrentarán un juicio (Lucas 19.12–28; 1ª
Corintios 3.12–15; 2ª Corintios 5.10. Los creyentes serán juzgados por su Señor con respecto a la mayordomía de los
talentos, dones, oportunidades, y responsabilidades que se le hayan concedido en el curso de su vida. La referencia a
este juicio en 1ª Pedro 1.17 resulta particularmente significativa, en lo que hace a la especificación de su carácter. El
juicio divino del pueblo de Dios será un juicio paternal. No tendrá el efecto de hacer peligrar la posición del creyente
en el seno de la familia de Dios; se hará con toda la comprensión y la compasión de un padre; pero no por ello ha de
tomarse con liviandad o descuidadamente. Este juicio paternal lo llevará a cabo Cristo cuando vuelva.
No habrá forma de eludir este juicio (Hebreos 9.27); es tan seguro como la muerte misma (Romanos 2.3).
En ninguna parte se asevera más claramente este hecho que en la enseñanza de las parábolas de Jesús.
El hombre de fe que confía en los méritos perfectos y la obra acabada de Cristo tiene la garantía de la absolución en
aquel último día (Romanos 5.1; 8.1; 1ª Corintios 1.30). Esa fe debe ser práctica: la justificación que no lleva a la
santificación resulta no ser justificación en absoluto.
La importancia de predicar sobre el juicio de Dios
Si la predicación de pecado y de justicia resulta indispensable, no lo es menos la de su consecuencia directa: el juicio de Dios.
Como sucede con la justicia a la que dedicaba la entrega anterior, se trata de un concepto que está más que enraizado en
nuestros corazones aunque, por supuesto, intentemos eludirlo. Si existe el mal y el pecado, y existe un Dios justo, es obvio que
ese Dios justo ejecutará un juicio sobre el pecado.
Sin duda, no es la parte de la predicación más agradable (¡mucho menos simpática!), pero resulta indispensable. No sólo
nuestros vecinos deben recibir el mensaje del juicio de Dios, sino también la sociedad en la que vivimos.
En realidad, lo esencial es que España, como nación, ha ido acumulando causa tras causa para recibir el juicio de Dios y que, sin
arrepentimiento, no podrá eludirlo como no ha podido ninguna sociedad a lo largo de la Historia. Ese anuncio de juicio debe
formar parte de nuestra predicación a menos que estemos convencidos de que Dios va a pedir disculpas a Sodoma y Gomorra un
día de éstos. CESAR VIDAL
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Satanás no quiere que prediquemos sobre el juicio de Dios para que las almas no se arrepientan.
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La importancia de una sola persona y su testimonio: por la predicación de una sola persona se arrepintió toda
una ciudad (Jonás). Por la obediencia de uno sólo, (Jesús), todos somos constituidos justos. Así como por la
desobediencia de un hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, muchos
serán constituidos justos. Romanos 5.19
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Juan predicaba sobre la ira venidera de Dios. Pero viendo Juan que muchos fariseos y saduceos acudían a que los
bautizara, les dijo: “¡Raza de víboras!, ¿quién os ha dicho que vais a libraros del terrible castigo que se acerca?
Demostrad con vuestros actos que os habéis vuelto a Dios. Juan 3.7,8
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Somos la sal de la tierra
Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para
ser echada fuera y pisoteada por los hombres.
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Somos la luz del mundo
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se
pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero para que alumbre a todos los que están en casa. Así alumbre
vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los
cielos. Mateo 5.13-16
¿Por qué Dios derramará su juicio?
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Por su naturaleza santa
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Porque el ser humano no tiene excusa para justificarse de su maldad, ya que Dios se ha manifestado a la
humanidad de tres maneras distintas, pudiendo saber por lo tanto, lo que es bueno y lo que es malo:
1º La creación. Romanos 1
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2º La conciencia. Romanos 2
3º Jesucristo. Romanos 3
Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran
malas. Juan 3.19
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La base del juicio lo constituirá la respuesta del hombre a la voluntad revelada de Dios.
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Ante las frecuentes injusticias de la vida en la era actual, podemos descansar en la certidumbre de que Dios lo
sabe todo, que a él no se lo puede engañar, y que él ha establecido un día en el que juzgará al mundo con
justicia (Hechos 17.31).
¿Sobre quién será ejecutado el juicio de Dios?
La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.
Romanos 1.18
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Sobre Satanás y sus ángeles: por engañar al ser humano
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Sobre el ser humano: por la dureza de su corazón.
Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo
juicio de Dios. Romanos 2.5
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Sobre pueblos, ciudades y naciones
Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán
encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción
repentina. Y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. Llevados por avaricia
harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición
les espera.
Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que los arrojó al infierno y los entregó a prisiones de oscuridad, donde
están reservados para el juicio. Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras
siete personas, y trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos. También condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de
Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente. Pero libró al justo Lot,
abrumado por la conducta pervertida de los malvados, (pues este justo, que habitaba entre ellos, afligía cada día su alma justa
viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos). 2ª Pedro 2.1-9
¿Cómo se manifiesta el juicio de Dios? Apocalipsis 18. 1-10
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Mortandad: pestes, epidemias, enfermedades
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Hambre
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Sequías
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Plagas
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Fenómenos extremos de la naturaleza: (Sodoma y Gomorra), terremotos, Tsunamis,
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Guerras
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Consecuencias sobre uno mismo. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer,
se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en
sí mismos la retribución debida a su extravío. Romanos 1.27
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El trato de Dios con el ser humano:
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Corrección: (el trato de Dios con sus hijos). Si nos examináramos bien a nosotros mismos, el Señor no tendría que
castigarnos, aunque si el Señor nos castiga es para que aprendamos y no seamos condenados con los que son del
mundo. 1ª Corintios 11.31
Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo:
«Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor ni desmayes cuando eres reprendido por él, porque el Señor al que
ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo». Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué
hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes,
entonces sois bastardos, no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los
venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente
por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que
participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza;
pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados. Hebreos 12.5-12
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Juicio: (lo que le espera a los incrédulos que no recibirán la justificación en el tribunal de Dios, al rechazar al
único que les puede justificar, que es Jesucristo).
¿Consecuencias o el juicio de Dios?
Lo que en ocasiones llamamos consecuencias lógicas de una acción determinada puede en muchas ocasiones ser la
ejecución de un juicio de Dios sobre una determinada persona, población, zona geográfica, o situación.
¿Cómo evitar sobre nuestras vidas el juicio de Dios?
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Arrepintiéndonos de nuestros pecados. El arrepentimiento viene por la intervención del Espíritu Santo a
través de la predicación de la palabra de Dios. Ya que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo
oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: « ¡Cuán hermosos son
los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!» Pero no todos obedecieron al evangelio,
pues Isaías dice: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?». Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de
Dios. Romanos 10.13-17
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La gran ciudad de Nínive (120.000 personas, ciudad grande en extremo, de tres días de camino, Jonás 3.3,
11), se arrepintió y evitó el juicio de Dios. Jonás capítulo 3:
Jehová se dirigió por segunda vez a Jonás y le dijo: «Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el
mensaje que yo te diré». (El problema muchas veces es el tipo de mensaje que predicamos a la gente, sobre todo cuando no
hablamos el mensaje de Dios sino el mensaje del hombre, por temor al que dirán, vergüenza, que hablen mal de nosotros, que nos
juzguen, etc.).
Jonás se levantó y fue a Nínive, conforme a la palabra de Jehová. Nínive era una ciudad tan grande, tanto que eran
necesarios tres días para recorrerla. Comenzó Jonás a adentrarse en la ciudad, y caminó todo un día predicando y diciendo: «
¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» (Necesitamos predicar a la gente sobre el juicio de Dios sino se arrepienten).
Los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el más pequeño, se vistieron con ropas
ásperas. Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, este se levantó de su silla, se despojó de su vestido (arrepentimiento), se cubrió
con ropas ásperas y se sentó sobre ceniza. Luego hizo anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, una proclama
que decía: «Hombres y animales, bueyes y ovejas, no prueben cosa alguna; no se les dé alimento ni beban agua, sino cúbranse
hombres y animales con ropas ásperas, y clamen a Dios con fuerza. Que cada uno se convierta de su mal camino y de la violencia
que hay en sus manos. ¡Quizá Dios se detenga y se arrepienta, se calme el ardor de su ira y no perezcamos!». (El juicio de Dios
consistente en el derramamiento de su ira sobre aquel pueblo, iba a ser una realidad).
Vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino, y se arrepintió del mal que había anunciado hacerles, y no lo
hizo. (El corazón de Dios siempre está dispuesto a perdonar porque ama a sus criaturas).
Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ante la predicación de Jonás
se arrepintieron, y en este lugar hay alguien que es más que Jonás. Lucas 11.32
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Creyendo en el sacrificio sustitutorio de Cristo en nuestro favor.
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Aplicando sobre nuestras vidas la sangre de Cristo. La aplicación de la sangre del cordero en los dinteles de las
puertas de los hebreos, evitó que el ángel de la muerte entrara en sus casas. Ellos creyeron las palabras de
Moisés y como consecuencia pusieron esa fe en práctica aplicando la sangre.
Mentiras, excusas, y engaños sobre el juicio de Dios
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Dios es amor y perdonará nuestros pecados, o sea, que puedo vivir la vida que yo quiera
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Yo no soy pecador, hago bien a todo el mundo
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Todo lo que ocurre en el mundo es consecuencia de unas leyes naturales, nada tiene que ver con la
intervención de un Dios
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Por mis buenas obras me libraré del juicio
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Eso del juicio de Dios es algo muy lejano en el tiempo
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Lo sufrirán los asesinos, violadores y peores criminales, yo no
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Guardo celosamente mi religión, o sea, que no me pasará nada
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Mis riquezas me guardarán cuando venga una crisis mundial
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En las películas, quien predica acerca del juicio de Dios siempre se le caracteriza como un loco, borracho, o
bien resulta ser al final de la película el peor de los asesinos. Eso del juicio de Dios es ficción.
Un cordero manifestando ira
Los reyes de la tierra se escondieron en las cuevas y entre las rocas de las montañas, junto con los grandes, los jefes militares, los
ricos, los poderosos y todos los esclavos y los hombres libres. Y decían a las montañas y a las rocas: “¡Caed sobre nosotros, y
escondednos de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero! Porque ya ha llegado el gran día del
castigo, ¿y quién podrá resistir?” Apocalipsis 6.15-17
Más ideas, conceptos y consideraciones sobre el tema:
Los juicios de Dios
¿Existe realmente un infierno?
El juicio de Dios. Artículo del escritor César Vidal
http://www.amen-amen.net/estudiosbiblicos/juicio.htm
http://espanol.leaderu.com/docs/teologia/infierno.html
http://www.protestantedigital.com/new/lavoz.php?1607
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