ESTADO LIBRE ASOCIADO DE PUERTO RICO
15ta. Asamblea
Legislativa
1ra. Sesión
Ordinaria
CAMARA DE REPRESENTANTES
P. de la C. 496
13 DE ENERO DE 2005
Presentado por la representante Méndez Silva
Referido a las Comisiones de Lo Jurídico y Seguridad Pública
y de Bienestar Social
LEY
Para crear la Ley Especial que se conocerá como “Ley Protectora de los Derechos de los
Menores en el Proceso de Adjudicación de Custodia”, con el propósito de proteger y
procurar el mejor bienestar de los niños que son progenie de una pareja divorciada o de una
relación consensual; establecer como política pública la custodia compartida como primera
alternativa en los casos de disolución de un matrimonio o de una relación consensual donde
hayan menores envueltos y establecer una presunción “juris tantum” a estos efectos;
establecer criterios a considerarse en la adjudicación de custodia para que los tribunales
tomen la determinación correspondiente; establecer el procedimiento de mediación cuando
una de los progenitores no esté de acuerdo; establecer situaciones en que será improcedente
conceder la Custodia Compartida; y para otros fines.
EXPOSICION DE MOTIVOS
En Puerto Rico, nuestro Código Civil regula como norma jurídica las materias
concernientes a las relaciones de familia. En el mismo se configuran dos figuras jurídicas: la
patria potestad y la custodia de un menor de edad. La figura de la patria potestad comprende “el
conjunto de derechos y deberes más amplio que tienen los padres respecto a la persona y los
bienes de sus hijos no emancipados, entre los cuales se encuentra el deber de convivir con los
hijos, alimentarlos en su mesa, educarlos, guiarlos y representarlos.”1 La custodia de un menor
no emancipado la custodia consiste en la tenencia o control físico que tiene un progenitor sobre
sus hijos.
Estas dos figuras jurídicas están conectadas entre sí por el motivo de que en cierta manera
dependen una de la otra para su subsistencia. En cuanto a esto, el Tribunal Supremo de Puerto
Rico en el caso de Ex Parte Torres expresó que “[L]a custodia es un componente de la patria
1
Vease Chévere v. Levis, 2000 TSPR 163, (2000)
2
potestad, pues ésta impone a los padres el deber primario de tener sus hijos no emancipados en
su compañía.”2 Para la patria potestad, el Código Civil establece las facultades y deberes de los
padres sobre los hijos no emancipados, establecido en el Artículo 153 del mismo, expresando
que “[e]l padre y la madre tienen, respecto de sus hijos no emancipados: (1) El deber de
alimentarlos, tenerlos en su compañía, educarlos e instruirlos con arreglo a su fortuna, y
representarlos en el ejercicio de todas las acciones que puedan redundar en su provecho. (2) La
facultad de corregirlos y castigarlos moderadamente o de una manera razonable.”
Como norma general, la patria potestad sobre los hijos no emancipados corresponde, a
ambos padres conjuntamente pudiendo ejercerla por sí solo en casos de emergencia el que en ese
instante tenga bajo su custodia al menor3 y podrá corresponder a uno solo de los padres cuando
el otro haya muerto, se encuentre ausente o esté impedido legalmente o sólo uno lo haya
reconocido o adoptado.4 En cuanto a esto, un aspecto importante que fue discutido en el caso de
Soto Cabral v. E.L.A.,5 lo fue el señalamiento de cuatro características esenciales que tiene la
patria potestad: la primera que es imprescriptible, porque el no uso o el abandono podría imponer
sanciones al padre pero no lo libera de sus funciones de padre con relación a los hijos; la segunda
que es intransferible, porque el padre o la madre no pueden voluntariamente ceder esos deberes
fundamentales de la vida familiar a nadie en virtud de ninguna razón; la tercera que es
inalienable, porque a nadie se le puede traspasar por ningún concepto o motivo, ni por ningún
interés; y la cuarta que es irrenunciable.6 No obstante lo expresado en el caso de Soto Cabral v.
E.L.A., supra, es necesario indicar que en el Artículo 166 de nuestro Código Civil se establece la
forma de terminación o suspensión de la patria potestad por los tribunales por conducta
impropia, en donde se indica lo siguiente:
“La patria potestad conlleva la obligación de ejercerla responsablemente, como
un buen padre de familia, de conformidad con el Artículo 153 de este código y las
leyes especiales aplicables, y de velar por el bienestar y los mejores intereses del
menor. Los tribunales podrán privar, restringir o suspender la patria potestad a
los padres en la forma y bajo las condiciones que se disponen por ley.
Cuando se prive, suspenda o restrinja la patria potestad, el tribunal también
privará al padre en cuestión, o a ambos, de la administración y usufructo de los
bienes del hijo; nombrará un tutor de ser necesario; y adoptará todas las
medidas que estime convenientes para la protección del menor. “
Por su parte, la custodia es un componente de la patria potestad, por tanto, cuando se
toma una determinación sobre cualquier asunto que esté relacionado con la custodia de un
menor, toca de cerca la materia de la patria potestad. En el caso de Ex Parte Ojeda como norma
general implícita que “aquel que ostente la patria potestad también tiene la custodia.” No
obstante, el Tribunal Supremo expresó en el mismo caso que “su ejercicio no necesariamente
significa que tiene que tenerlos en su compañía. La doctrina admite, ante circunstancias
2
118 D.P.R. 469, (1987).
Véase el Art. 152 del Código Civil de Puerto Rico
id.
5
138 D.P.R. 298, 323 (1995)
6
Existe una excepción la cual es para los casos de adopción dispuestos por el Código Civil y por legislación especial ya que cuando se adopta se
rompe con el vínculo consanguíneo y se crea un nuevo vínculo jurídico entre el adoptante y el adoptando.
3
4
3
aconsejables y necesarias para el bienestar del menor, el alejamiento del que ostenta la patria
potestad.”
Por tanto, como fue establecido en la Opinión Disidente emitida por la Juez Asociada
señora Naveira de Rodón, y el Juez Asociado señor Andréu García en el caso de Baba v.
González7 que “[l]os deberes y responsabilidades de los padres con respecto a sus hijos
menores, inclusive la tenencia física de éstos, no surgen del hecho de la custodia, sino del hecho
de ostentar la patria potestad sobre el menor. La custodia es tan solo un ingrediente de la
patria potestad, que si bien facilita el control y la responsabilidad de velar por los actos del
menor en un momento determinado, no determina la autoridad del padre o la madre para
ejercer dicho control y asumir dichas responsabilidades, sino que la misma surge del conjunto
de derechos y deberes que otorga e impone la patria potestad.”
Cuando llega el momento de que un hombre y una mujer vinculados mediante
matrimonio en donde existen menores no emancipados entiendan que no pueden continuar juntos
y deciden separarse, existen ciertas áreas que los tribunales entran a considerar durante la
disolución del vínculo matrimonial: 1. Repartición o Separación de los Bienes, Obligaciones y/o
Deudas, si alguno; 2. Patria Potestad; 3. Custodia de los Menores no Emancipados; y 4.
Relaciones Paterno o Materno Filiares. Es importante señalar que cuando ocurre un
procedimiento de divorcio, los tribunales han confirmado que una de las áreas de mayor
conflicto entre las partes lo es el establecimiento de las relaciones paterno y materno filiales con
los hijos no emancipados. Para resolver este asunto de tanta importancia, los tribunales han
establecido ciertos criterios que son utilizados como guía para poder tomar una determinación
que puede afectar o beneficiar la salud física, mental y/o emocional de ese menor de edad.
Todos los criterios establecidos y esclarecidos por medio de la jurisprudencia para que
los tribunales adjudiquen la patria potestad y custodia de hijos menores luego del divorcio de sus
padres se toman a base de la guía del mejor beneficio del menor.8 Es importante señalar que
cuando se toma una decisión sobre la custodia de un menor basada en su bienestar físico y
emocional, “la controversia debe resolverse luego de una investigación exhaustiva de las
condiciones que puedan ofrecer quienes reclamen la custodia, incluyendo el marco hogareño de
las partes y los ambientes que cada una ha de proveer para garantizar por sobre toda otra
consideración el bienestar del menor.”9 En adición, una sentencia en un caso en el cual se
adjudica la patria potestad o la custodia de un menor a una parte no es una decisión de por si
incambiable, teniendo en cuenta que si las circunstancias cambian y si existe justificación, la
decisión de un tribunal sobre una adjudicación de custodia puede ser reexaminada
oportunamente a petición de parte.10
Continuando con el mejor beneficio del menor, es necesario establecer que
históricamente en Puerto Rico, tanto por legislación, como por jurisprudencia, las materias de
patria potestad y custodia, tradicionalmente le han sido adjudicadas, ya sea total o parcialmente,
7
2002 TSPR 099
A estos efectos véase los casos de Marrero Reyes v. García Ramírez, 105 D.P.R. 90 (1976); Nudelman v. Ferrer Bolívar, 107 D.P.R. 495
(1978) y Ex Parte Torres, 118 D.P.R. 469 (1987).
9
Véase Feliciano v. Guzmán, 102 D.P.R. 246 (1974).
10
Véase a estos efectos el caso de Centeno Alicea v. Ortiz, 105 D.P.R. 523 (1977).
8
4
a la madre, salvo casos extremos, en los cuales los Tribunales de Justicia siempre se han
inclinado hacia el mejor bienestar e interés de los menores. A estos efectos, el antiguo 11 Artículo
107 del Código Civil de Puerto Rico, se expresaba a favor del cuidado y patria potestad de un
menor no emancipado a la parte a favor de la cual se emitiera la sentencia de divorcio, por tanto,
dicha sentencia tenía el efecto práctico de privar de éstas al ex-cónyuge perdidoso. De la misma
forma, el antiguo Artículo 96 del Código Civil de Puerto Rico, disponía, antes de ser
enmendado12 en el año 1976, que en los divorcios por la causal de separación, siempre se
consideraría a la mujer, como el cónyuge inocente, por lo que el efecto entre ambas Leyes era
exactamente el mismo. Siguiendo la misma línea decisional en base a los Artículos antes
señalados, la jurisprudencia en Puerto Rico13 durante este periodo de tiempo, establecían la
preferencia por la madre, siempre y cuando se determinara que ambos progenitores se
encontraban en igualdad de condiciones.
Fue entonces que para el año 1976 se firmó la Ley Núm. 100 el 2 de junio de ese año, en
donde se eliminó de la regulación del divorcio y sus efectos, toda consideración sobre
culpabilidad de cualquiera de los cónyuges al momento de adjudicar la patria potestad y custodia
de hijos menores no emancipados bajo el concepto del mejor bienestar o beneficio de ese menor,
teniendo la consecuencia de que los tribunales pueden adjudicar y distribuir la patria potestad y
custodia entre los ex–cónyuges independientemente del concepto de culpa en el divorcio.14
Los artículos 99 y 107 anteriormente citados sufrieron enmiendas considerables,
alimentados principalmente, por el interés de eliminar el discrimen por razón de sexo, creado al
amparo de la aplicación de las mismas. De esta forma, se abrieron las puestas para que el criterio
rector en los casos de patria potestad y custodia, se basara en el bienestar y en los mejores
intereses de los menores.
Luego de las enmiendas al los Artículos 96 y 107, comienza a cambiar los criterios
jurisprudenciales y para el año 1985 en el caso de Santana Medrano v. Acevedo Osorio15, en
donde se indicó que la decisión sobre quién asignar la custodia de un menor, es una de las más
“difíciles, delicadas, juiciosas y trascendentales” que tiene que tomar un tribunal. Por tanto,
antes de tomar una determinación de tan alta envergadura, el juzgador debía realizar un “análisis
objetivo, severo y cuidadoso de todas las circunstancias presentes en el caso teniendo como
único y principal objetivo, el bienestar de los menores”.
Por otro lado, recientemente se
estableció la Ley Núm. 170 de 24 de junio de 1998, la cual enmendó el Artículo 98 del Código
Civil de Puerto Rico, a los efectos de eliminar la presunción en favor de la madre, como custodia
de los menores, de forma provisional, mientras se lleva a cabo el proceso de divorcio. De esta
forma, se pretendió corregir la situación de discrimen por razón de sexo, creada al amparo del
Artículo 98.
Teniendo todos estos factores en cuenta, cuando un tribunal adjudica la custodia de un
menor no emancipado puede realizarla de dos maneras: 1. custodia monoparental (o sea por uno
de los progenitores); o 2. custodia compartida (por ambos progenitores).
11
Ley Núm. 100 de 2 de junio de 1976.
Ley Núm. 101 de 2 de junio de 1976.
13
Véase Nudelman v. Ferrer, 107 DPR 495 (1978), entre otros.
14
Véase a estos efectos Ex ParteTorres, supra.
15
116 DPR 298 (1985)
12
5
En cuanto a la custodia monoparental, uno de los progenitores mantiene la tenencia o
control físico sobre sus hijos (padre o madre custodio) mientras que al otro progenitor (padre o
madre no custodio) se le permite tener relaciones con sus hijos durante ciertos periodos de
tiempo determinados en la sentencia del tribunal. Por su parte, la custodia compartida es aquella
en donde los progenitores compartirán la custodia de un menor no emancipado mediante la
decisión de un tribunal o por arreglo entre las partes.16 El efecto primario en este tipo de figura
jurídica lo es el beneficio psicológico para el padre o madre no custodio y ese menor.
En cuanto a la custodia compartida, el Tribunal Supremo de Puerto Rico se ha expresado
indicando que en los casos de divorcio, no existe ningún impedimento legal para que, en la
consecución del fin legítimo del mejor bienestar de los hijos menores, la patria potestad y
custodia de éstos pueda ser compartida por ambos cónyuges si éstos así lo convienen. 17 Aún así,
los tribunales han sido enfáticos que “el acuerdo de custodia y patria potestad compartida
presentado por los padres al tribunal en procedimientos de divorcio, debe contener todos los
datos pertinentes para la investigación y comprobación judicial. Debe evitarse la ambigüedad y
ser específico con relación a estos extremos: (1) tiempo que pasarán los niños con cada cual; (2)
la educación que recibirán; (3) su cuidado diurno; (4) su religión, si alguna; (5) localización del
hogar u hogares, y (6) otras áreas relacionadas con la crianza.” 18
Es importante señalar que el Tribunal Supremo en el caso de Sterzinger v. Ramírez,19
señaló un aspecto importante y citamos: “[C]uando el tribunal le otorga la custodia a un padre y
concede derecho de visita al otro, esto automáticamente tiene un efecto real sobre las relaciones
del progenitor no custodio con el menor. El padre no custodio pierde cierta autoridad real
sobre los hijos, que antes compartía con el ex cónyuge, desaparece la libertad de compartir y
disfrutar con ellos en cualquier momento que desee. A medida que los patrones familiares
han cambiado en nuestro país y los padres comparten más el cuidado de sus hijos y las tareas
en el hogar, más profundo resulta el impacto de la separación para el progenitor no custodio
como para los hijos.” (Énfasis Suplido).
Mas aun, una pregunta que hay que hacer es ¿si la relación entre un padre y un hijo/a es
un derecho fundamental que puede estar protegido por nuestra Constitución como persona y por
tanto cualquier intento del Estado por impedir o poner restricciones sobre dicha relación debe
estar sujeta a un análisis de escrutinio estricto? En cuanto a esto, ya en el Tribunal Supremo de
los Estados Unidos se ha determinado en un sinnúmero de casos que el derecho de un padre a la
compañía, cuidado, custodia y manejo de sus hijos e hijas es un interés mucho más preciado que
cualquier derecho propietario.20 En el caso de Lassiter v. Department of Social Services21, la
Corte Suprema señaló que la relación entre padre e hijo/a "is an important interest that
“undeniably warrants deference and absent a powerful countervailing interest protection."
16
En los Estados Unidos se está visualizando una tendencia a implantar varios tipos de custodia compartida a nivel de todos los estados de la
nación americana, en donde las más notables lo son la custodia compartida física y la custodia compartida legal. La custodia compartida legal en
nuestro derecho tiene la misma finalidad de la patria potestad. A su vez, la custodia compartida física es la figura jurídica en donde un progenitor
en vez de tener la custodia física total de un menor y el otro progenitor tenga los derechos de relaciones de visita o filiares, pueda ese menor no
emancipado compartir con ambos progenitores de forma equitativa y razonable, ya sea mediante acuerdo entre las partes o por decisión mediante
los tribunales.
17
Véase Ex Parte Torres, supra.
18
Id.
19
116 D.P.R. 762, 773 (1985).
20
May v. Anderson, 345 U.S. 528, 533, 97 L. Ed. 1221, 73 S.Ct. 840, 843 (1952).
21
452 U.S. 18, 27, 68 L. Ed. 2d 640, 120 S.Ct. 2153, 2159-60 (1981)
6
citando a Stanley v. Illinois, 405 U.S. 645, 651, 31 L. Ed 2d 551, 92 S. Ct. 1208 (1972). En el
caso de Troxel v. Granville22, el Juez Justice O'conner hablando por la Corte Suprema expresó y
citamos:
"The Fourteenth Amendment provides that no State shall 'deprive any person of
life, liberty, or property, without due process of the law.’ We have long
recognized that the Amendment's Due Process Clause like its Fifth Amendment
counterpart, 'guarantees more than fair process.' The Clause includes a
substantive component that 'provides heightened protection against governmental
intereference with certain fundamental rights and liberty interest" and "the liberty
interest of parents in the care , custody, and contol of their children-is perhaps
the oldest of the fundamental liberty interest recognized by this Court."
A su vez el Juez Thomas concurrió con la opinión mayoritaria diciendo y citamos:
"The opinions of the plurality, Justice Kennedy, and Justice Souter recognize such
a right, but curiously none of them articulates the appropieate standard of review.
I would apply strict scrutiny to infringements of fundamental rights."
Por tanto, un escrutinio más riguroso es requerido cuando un derecho fundamental está
envuelto, teniendo el Estado que demostrar que dicha relación tiene un impacto adverso en ese
menor antes de restringir a un progenitor de relacionarse con la familia o por custodia física.
Claramente luego de un divorcio, nuestro sistema de Derecho exige las mismas
obligaciones con los menores no emancipados como si estuvieran casados. Por tanto, es aparente
pensar que si una relación de padre con su hijo/a en un matrimonio está protegida por la
Decimocuarta y Quinta Enmienda (Igual Protección de las Leyes y el Debido Proceso de Ley);
¿porqué no lo está cuando existe la disolución del matrimonio o la separación de una
pareja consensual que ha procreado un hijo/a?
Por ende, esta Asamblea Legislativa entiende que esta medida solamente pretende
establecer como política pública que el Estado debe promover la custodia compartida como
primera alternativa, asegurarse que ambos progenitores tengan conocimiento de los derechos,
beneficios y deberes que conlleva la custodia compartida, brindarle el procedimiento de
mediación a las partes para que puedan como personas adultas buscar una solución no conflictiva
y si luego de esto las partes no llegan a ningún acuerdo, el tribunal tomando en cuenta los
criterios establecidos en la medida que son los mismos que han implantado jurisprudencialmente
los tribunales tomará la adjudicación final sobre la custodia, ya sea compartida o la custodia
monoparental, pero basado a los mejores intereses del menor y en base a su mejor juicio,
sujetada dicha decisión a la prueba presentada ante el magistrado, y sosteniendo que el
procedimiento establecido en la medida es uniforme con el principio de independencia judicial
que está enmarcada en nuestra Constitución.
DECRETASE POR LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE PUERTO RICO:
22
527 U.S. 1069 (1999)
1
Artículo 1.-Título
2
Esta Ley Especial se conocerá como “Ley Protectora de los Derechos de los Menores en
3
el Proceso de Adjudicación de Custodia”.
4
Artículo 2.-Declaración de Política Pública
5
La protección y garantía de los mejores intereses de los menores constituye la política
6
pública oficial del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. De conformidad con la misma, por la
7
presente se dispone como política oficial del gobierno el garantizar, en la medida en que resulta
8
posible, que los niños que son producto de hogares divorciados o de relaciones consensuales
9
disfruten de la misma relación con sus progenitores que aquéllos que son producto de
10
matrimonios que no han confrontado ningún tipo de problema.
11
En un gran número de casos de divorcio o de relaciones consensuales en los que se han
12
procreado hijos, tanto el padre como la madre se encuentran aptos y disponibles para desempeñar
13
responsablemente sus deberes y obligaciones con sus hijos. En esos casos el estado debe tomar
14
todas las medidas disponibles para garantizar en el mayor grado posible que ambos progenitores
15
continuarán ejerciendo una paternidad y maternidad responsable.
16
Una paternidad y maternidad responsable no se logra en un divorcio con el simple pago
17
de una pensión alimenticia y unas relaciones filiales limitadas a fines de semanas alternos, se
18
trata de algo mucho más profundo. La misma conlleva el deber de demostrarle al hijo el amor
19
genuino de un padre y una madre, brindándole compañía y amor, dedicándole tiempo,
20
atendiéndolo en sus momentos de enfermedad o tristeza, compartiendo sus alegrías, enseñándole
21
valores y participando de labores del quehacer diario tales como: compra de ropa, visitas al
22
médico, tiempo de estudio, tiempo de recreo, labores del hogar, actividades escolares y
23
educativas.
8
1
Por lo tanto, se decreta que constituye política pública del Estado Libre Asociado, la
2
promoción de la custodia compartida de los hijos como primera alternativa en los casos de
3
disolución de un matrimonio o de una relación consensual donde hayan menores envueltos en
4
todos los casos que resulte la misma posible y la participación de ambos progenitores en las
5
actividades de los hijos en el mayor grado posible.
6
Artículo 3.-Definición de Custodia Compartida
7
Para los propósitos de esta Ley, custodia compartida significa la obligación de ambos
8
progenitores, padre y madre, de ejercer directa y totalmente todos los deberes y funciones que
9
conllevan la crianza de los hijos, relacionándose con estos en el mayor grado posible y
10
brindándoles la compañía y atención que se espera de un progenitor responsable, de forma que se
11
garantice en el mayor grado posible la mejor salud mental de los menores.
12
La custodia compartida no conlleva por obligación el hecho de que un menor tenga que
13
pecnoctar por tiempo igual en la residencia de ambos progenitores. No obstante, en el caso de
14
que un menor solamente resida en el hogar de uno de los progenitores, se dará la custodia
15
compartida si el otro progenitor se relaciona diariamente con el menor y desempeña
16
responsablemente todas las funciones que como progenitor le competen.
17
18
Artículo 4.-Presunción Controvertible de la Custodia y/o Patria Potestad Compartida
como Beneficiosa y Favorable para los Mejores Intereses de los Menores de Edad
19
En todos los casos de divorcio o disolución de un vínculo matrimonial o de una relación
20
consensual donde hayan envueltos menores de edad, la custodia compartida de los menores de
21
edad, aún contra la voluntad de alguno de los progenitores que la interesa para sí, se presumirá
22
beneficiosa a los mejores intereses del menor, salvo prueba en contrario. Por tanto, los tribunales
9
1
deberán evaluar, considerar y promover como primera alternativa a las partes la custodia
2
compartida en los casos sobre custodia, con sujeción a lo dispuesto en esta Ley.
3
Artículo 5.-Instrucciones
4
En todos los casos de divorcio o disolución de un vínculo matrimonial o de una relación
5
consensual donde haya envuelto un menor de edad, en el momento en que se celebre la vista
6
judicial, será deber del juez el brindar las siguientes instrucciones:
7
1.
Que el Estado promueve la custodia compartida como primera alternativa;
8
2.
Que es la custodia compartida y los derechos, deberes y responsabilidades
9
10
que conlleva dicha forma de custodia;
3.
Si los abogados de las respectivas partes le han orientado sobre los
11
diferentes derechos, deberes y responsabilidades que conlleva las
12
diferentes formas de custodia que por ley existen; y
13
4.
Si las partes están de acuerdo con que la custodia compartida sea la forma
14
en que ambos progenitores desean establecer sus relaciones con los
15
menores de edad envueltos.
16
En el caso de que ambos progenitores del menor estén de acuerdo con la custodia
17
compartida, el juez deberá seguir los procedimientos judiciales posteriores en base a dicho
18
acuerdo. No obstante, si una de las partes no está de acuerdo o desea la custodia monoparental
19
del menor, el juez deberá continuar los procedimientos en base a lo establecido en los Artículos
20
6, 7, 8, 9 y 10 de esta Ley.
21
Artículo 6.-Procedimiento de Mediación para la Adjudicación de Custodia
22
Todo pleito que envuelva una controversia de custodia de hijos que son producto de una
23
pareja divorciada o separada, o de una relación consensual, será sometido de forma inmediata a
10
1
la Oficina de Servicios Sociales, Relaciones de Familia, de la Administración de los Tribunales,
2
la que designará un mediador para atender la controversia. El mediador citará a las partes de
3
forma separada ante su presencia, en un término que no excederá de treinta (30) días desde el
4
momento que le fue referida la petición y rendirá un informe al Tribunal y las partes en un
5
término que no excederá de sesenta (60) días desde el momento en que se fije la entrevista del
6
último de los padres.
7
Si el mediador entiende que hace falta un término adicional para completar su informe
8
podrá solicitarlo al Tribunal con notificación de la solicitud a las partes. A esos efectos, deberá
9
expresar la razón que justifica cualquier solicitud de prórroga.
10
El Tribunal señalará una vista para discutir el informe del mediador en un plazo que no
11
excederá de treinta (30) días desde el momento en que el mismo se rindió. Si las partes están
12
conformes con el informe, éste quedará aprobado de forma inmediata. De surgir alguna objeción
13
al informe del mediador, el Tribunal podrá dictar las órdenes interlocutorias que estime
14
procedentes para garantizar el bienestar y señalará una vista en sus méritos a celebrarse en el
15
término más corto posible para discutir las objeciones al informe del mediador, escuchar prueba
16
a esos efectos y emitir la determinación final en torno a la petición instada. Cuando el Tribunal
17
considere que la objeción al informe de un mediador resulta frívola y se ha interpuesto sin razón
18
válida alguna, podrá imponer a la parte que la presentó las sanciones que estime procedentes.
19
Mientras se llevan a cabo estos procedimientos, el Tribunal podrá tomar las medidas
20
provisionales a que puede dar a lugar en el juicio por divorcio, según lo establece el Código Civil
21
de Puerto Rico
22
Artículo 7.-Criterios a Considerarse en la Adjudicación de Custodia
11
1
Al considerarse una solicitud de custodia en la que surja controversia entre los
2
progenitores en relación a la misma, el Mediador y el Tribunal tomarán en consideración lo
3
siguiente:
4
1.
5
6
cuya custodia se va a adjudicar.
2.
7
8
La salud mental de ambos progenitores, así como la del hijo(a) o hijos(as)
El nivel de responsabilidad e integridad moral exhibido por cada uno de
los progenitores.
3.
9
La capacidad de cada progenitor para satisfacer las necesidades afectivas,
económicas y morales del menor tanto presentes como futuras.
10
4.
El lugar de residencia de cada progenitor.
11
5.
El historial de cada progenitor en relación con sus hijos.
12
6.
Las necesidades específicas de cada uno de los menores cuya custodia está
13
14
en controversia.
7.
15
La interrelación de cada menor, con sus progenitores, sus hermanos y
demás miembros de la familia.
16
8.
La preferencia, edad, salud física y mental del menor.
17
9.
Cualquier convicción en base a los Artículos contemplados en la Ley
18
Núm. 54 de 15 de agosto de 1989, según enmendada, conocida como “Ley
19
para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica” o por
20
maltrato previo hacia los hijos que haya conllevado la intervención de las
21
autoridades gubernamentales, especialmente el Departamento de la
22
Familia.
12
1
10.
2
Cualquier otro criterio válido que pueda considerarse para garantizar el
bienestar del menor.
3
Artículo 8.-Determinación de Custodia del Mediador y del Tribunal
4
La determinación sobre custodia del mediador, así como la determinación sobre custodia
5
del Tribunal tendrán como propósito garantizar el bienestar del menor en el mayor grado posible.
6
A estos efectos, deberán procurar que ambos progenitores disfruten de la custodia de los hijos si
7
esto resulta posible.
8
9
El Tribunal emitirá la correspondiente determinación de custodia tomando en
consideración lo estipulado en esta Ley.
10
Artículo 9.-Situaciones en que será improcedente conceder la Custodia Compartida
11
Será improcedente conceder la custodia compartida en los siguientes casos:
12
1.
13
14
custodia de los menores.
2.
15
16
19
Cuando uno de los progenitores reside en un lugar sumamente lejano del
lugar en que reside el otro progenitor.
3.
17
18
Cuando uno de los progenitores manifieste su desinterés en tener la
Cuando uno de los progenitores está incapacitado mentalmente para tener
la custodia de sus hijos.
4.
Cuando la conducta de uno de los progenitores sea adversa al mejor
interés de los hijos menores.
20
Cuando el Tribunal haya concedido la custodia compartida, si uno de los progenitores
21
temeraria, arbitraria e injustificadamente se negaré a aceptar dicha decisión, y realizare actos
22
para entorpecer la relación del otro progenitor con los menores, esta situación será improcedente
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para denegarle el derecho al progenitor afectado la custodia compartida. Sin embargo, lo anterior
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no se entenderá como un impedimento al derecho que tiene un progenitor en solicitar la custodia
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total del menor.
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Artículo 10.-La Determinación de un Tribunal sobre Custodia de Menores no Constituye
Cosa Juzgada
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La determinación de un Tribunal sobre custodia de menores no constituirá cosa juzgada.
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Cuando uno de los progenitores de un menor de edad entienda que deban darse cambios en la
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relación de custodia del otro progenitor existente con sus hijos para garantizar el mejor bienestar
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de éstos, podrá recurrir al Tribunal y presentar una solicitud a dichos efectos. En la solicitud, el
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progenitor deberá expresar las razones sobre las cuales fundamenta la misma. El procedimiento
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para revisar una determinación previa del Tribunal, será similar al que se fija en los Artículos 6,
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7 y 8 de la presente Ley.
12
En todos los casos de divorcios, el Tribunal de instancia que esté adjudicando deberá
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considerar la custodia compartida como la primera alternativa de custodia de los hijos menores,
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con sujeción a lo dispuesto en esta Ley.
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Artículo 11.-Esta Ley comenzará a regir inmediatamente después de su aprobación.
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PC-496 - El Visitante