Crítica a
El país de uno
de Denise Dresser.
Dr. Dagoberto Flores Olvera
Estando al borde de caer en la trampa que forman las redes producidas por el empalago de la fama creada por una buena
mercadotecnia y relaciones públicas, que aciertan en los colores y diseños creados por lo más selecto de los diseñadores
de ropa mexicana, o por la estrategia de un moderno e icono peinado, podría decirse que lo de Denise es un estado
cercano al de un político. Uno que está listo para ejecutar la política, pero no está listo para ser buen político, pues a la
mayoría de ellos no les gusta ser ejecutores (no quiero decir ejecutivos o emprendedores; pues, Fox siendo uno que quiso
ser lo que necesitaban ser los políticos, que sólo hablan y no realizan nada, no ejecutó lo que tenía que haber realizado).
Denise es eso, la persona que teniendo una impresionante consciencia clara de la vida política de México, señala sin
temores, en su nuevo libro El país de uno, las realidades indignas de un acontecer vergonzoso mexicano. Es un libro que
por eso, llegó a ser un best seller, casi antes de salir para ser distribuido. En realidad así fue. Se agotó en varias librerías, a
las pocas semanas de sus primeras presentaciones del libro. El papel de Denise en El país de uno, como su propio papel,
es el de señalar. Aunque se atreve a dar algunos esbozos sobre algunas estrategias provenientes de la dimensión
psicosocial, donde tiene pocas competencias, para ejecutar los cambios tan necesarios. Cambios urgentes e importantes,
como diría Stephen Covey, si se aplican estas ideas, a los siete hábitos de la gente política altamente efectiva.
Este libro es un acumulativo de los señalamientos que Denis ha presentado en los últimos años en los artículos, clases y
conferencias. Su estilo no es muy literario. el lenguaje oral es distinto al escrito, y su libro tiene más del primero.
Pareciera ser una conferencia transcrita en un libro. Esta reseña tratará de emular ese lenguaje oral en partes. Pero, una
buena reseña, implica, opinar con autoafirmación. Con la firmeza de las convicciones propias, sin dejar que un personaje
por ser tan aplaudido y respetado, no se le pueda criticar. No estaríamos en una democracia funcional y transparente. No
estaríamos midiendo con la vara que ella quiere que se mida a todos. Ni podríamos medir con una vara más pequeña que
con la que ella mide. En su libro, esto mismo sugiere ella que se haga con las autoridades políticas y de gobierno.
Porque el papel de Denis ya fue dedicado ampliamente y por muchos años, al señalamiento de lo urgente y necesario.
Hasta se señalan varios caminos importantes, para corregir lo señalado en esta telenovela política hecha tragedia. Y como
las tragedias son noticia que se vende, este libro de Denis no podía ser menos que un best seller, por mostrar la sangre, los
accidentes y todo aquello que muestran los periódicos best sellers.
Como diría un buen político, con coraza de rinoceronte, indiferente a la crítica: En realidad eso que dice Denise, lo dice
con valentía, pero no es nada nuevo. No hay ni para qué inmutarse. Siempre hemos estado así. Todo el mundo lo sabe.
Hasta la podemos aplaudir en el Congreso, por repetírselo en la cara a los congresistas. De todas maneras, de todos los
mexicanos, ¿cuántos leen? ¿Cuántos de la clase media han leído a Denise? ¿Cuántos la conocen? ¿Cuántos van a leer El
país de uno? Si ya pasan más de la mitad los pobres y pobres extremos, que ni tienen para comprar un libro. Aunque ella
no espera que ellos la lean. Hay otra cuarta parte que sabe leer, pero no compra libros. Y de la otra cuarta parte, más de la
mitad son menores de edad que ni voltean a ver estos libros. Y los interesados en los libros que escriben sobre política,
son una muy pequeña minoría, que aún no tienen opinión ni participación en los procesos políticos. Y los que pudieran
involucrarse, firme y sinceramente, en un cambio insostenible del desarrollo político del país de uno, que son cualquiera
de los ciudadanos, no son suficientes como para que alguno de los partidos políticos, alguno de los que se roban nuestro
petróleo, nuestros impuestos, nuestra dignidad, nuestros derechos, o hasta nuestro bienestar, hagan algo por prohibirle a
Denise que se exprese. De todos modos, Denise acepta que este libro no lo escribió para los políticos, pues está cansada
ya de señalarles las verdades, sin resultados. Al fin que, según los actuales políticos, ella es tan propia que no puede
indignarse con coraje, enardecida de tal forma que pueda liderar un levantamiento que ni siquiera luce inminente. Porque
el mexicano está tan lleno de anomia asiliente, que no cree que pueda decir: ¡sí se puede! No es un mexicano que brille
por su resiliencia nómica, que le permita lograr todo lo que se propone. Un mexicano que pueda influir en su propio
destino y menos influir en el destino nacional, porque tiene una incompetencia aprendida y un pesimismo aprendido, tal y
como lo describe Martin Seligman, por que “no es nada nuevo”, cuando describe este fenómeno como una pandemia a
nivel global. Denise lo describe, desde su primera página, con un enfoque político-económico, diciendo: Hoy el
pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto con él.
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Sin embargo, Denise atrae a los críticos serios. Las salas donde iba presentando su nuevo libro, se abarrotaron de
intelectuales y estudiantes importantes. De esa población tan pequeña pero que en realidad, es la población que a la larga,
es la que hace los cambios. Un dicho decía: Cuando de alcanzar propósitos se trate, no importa lo despacio que vayas,
siempre y cuando no te detengas. En realidad Denise no va despacio. Va incansable y constante, como el tren con el que
ha soñado desde pequeña. Sin quitar el dedo del renglón. Ese es su papel y gran propósito del que está enamorada
firmemente. Eso es lo que hace a las grandes personas que dejan huella, formando historia y siendo parte de ella. El país
de uno, es una historia, no escrita por una historiadora. Es fuente para los que quieran escribir, sobre la verdadera historia
de la triste y repugnante política mexicana. Verdades que no molestan a muchos. Verdades que se aplauden y se ríen de
ellas indiferentes y sarcásticamente, por personas que no tienen el valor y les vale. Por que así es la cultura mexicana en
general. Por eso, a los políticos obsoletos no les preocupa para nada que se escriba así tan claramente, de sus enormes y
repugnantes manchas. Porque, sí llegan las palabras impactantes de Denise a líderes claves de opinión, pero aún estos no
aprendieron a implementar o a ejecutar sus sueños. Son demasiados los padres mexicanos que enseñan a sus hijos a soñar,
pero no les enseñan a volver realidad esos sueños. Y por lo tanto, estos líderes de opinión, no creen que puedan volver
realidad sus sueños. Además, habría que preguntarse si estos son sus sueños.
Denise es una mujer que ya probó decirles las verdades a los políticos, en sus caras, cuando las señalaba en el Congreso, y
aún así se paró el congreso para aplaudirle su valentía sin que pasara absolutamente nada entre los políticos. Les cayó en
mucha gracia. Eso es lo más indignante entre las conciencias totalmente insensibles a las realidades nefastas y
nauseabundas. Puede que el repetir de Denise, y repetir reiterativamente en sus conferencias, reportajes, clases en el
ITAM, artículos y libros, pueda ser la gota lenta que termine de rajar la gran roca dura de la insensibilidad que abunda en
los ciudadanos; habría que valorar si eso es suficiente para lograr una verdadera y completa democracia funcional, aún
lejana en nuestra transición.
Mostrar el panorama desolador de México no es suficiente, ni es en nuestro país, el principio de las acciones que nos
llevarán a lograr un cambio. La anomia asiliente está formada por ocho grandes forúnculos, por no llamarle pantanos:
Desafrontamiento, dependencia, autoestima baja, desesperanza, pesimismo, inconsciencia, irresponsabilidad,
insociabilidad e intolerancia a la frustración. El país de uno pudo haberse escrito alrededor de estos epistemas infecciosos
que mantienen enferma la política de los países menos desarrollados, entre otras cosas. Pero si de señalar se trata, estas
llagas deben señalarse. Aunque Denise no sea socióloga, psicóloga, pedagoga o antropóloga. Porque los politólogos
tratan con muchos tratados, valga tanta redundancia. Por eso se llaman políticos los políticos. Porque los problemas de
una nación abarcan también todas las dimensiones científicas de las humanidades. Por eso los Estudios Latinoamericanos
o los Americanistas o Mexicanistas no pueden circunscribirse a una ciencia. O sólo a la Economía Política. Y Denise
podría entonces ampliar sus señalamientos verídicos de su libro, no sólo a la deteriorada salud, educación, economía,
ecología, o cualquier área que contengan las actuales Secretarías del país de uno. Aún les falta a las Secretarías de nuestro
país, mucho camino que recorrer para llevar sus responsabilidades, a ser altamente efectivas y eficientes. Algunas
consideran un mínima parte de lo más pertinente, hoy en día, para el bienestar de todos.
La psicología del mexicano que escribiera el famoso filósofo y escritor mexicano, Dr. Samuel Ramos, hace más de
setenta años, cuando describe mucho del perfil del hombre y la cultura en México, es la misma de nuestro país actual y la
misma que escribe Denise al principio de su libro. No se ha avanzado mucho en mejorar el desarrollo humano, que le
permita a cada uno y a todos los mexicanos, poder decir: Yo construyo, mi futuro y construyo el destino del país, que es
mío.
Si lo que un país necesita es crecer en la resiliencia nómica de sus pueblos, habría que analizar El país de uno, bajo el
enfoque de la resiliencia nómica. Es una pena que el autor de esta reseña halla fallado en poder contactar a la inaccesible
Denise, para lograr que ella conociera este tema medular para el desarrollo de la sociedad mexicana. Tan importante tema
nacional y global. Porque aún enviándole mails y tweets, antes de la publicación de su libro, no lograba su atención. No
sería congruente con su propuesta 3 y 5 de su decálogo, si no lee y dialoga con la iniciativa marcada en los mails y tweets
que le he enviado. Fue hasta en la Honorable Escuela de Minería, que inapropiadamente ingresé en la sala de espera,
antes de que saliera Denise a presentar El país de uno, que me atreví a ingresar abruptamente para decirle que le había
recientemente enviado información sobre la Anomia asiliente y la Resiliencia nómica. Ingresé cuando un reportero o
paparazzi, quería lograr una foto cercana de ella. Fue tal el susto de Denise, que con tal elegancia concedió la sesión de
fotos conmigo y su libro, pero los ojos le temblaban por el susto tan inesperado. Aún así en el momento de las preguntas,
al finalizar su presentación, tomé el micrófono para volver a reiterar la importancia de este tema nacional. Le expresé que
en su libro ella había logrado tener un panorama social, económico y político, más claro que Vasconcelos, Ramos, o
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Díaz-Guerrero. Y le aclaré que aún le faltaban por incluir estos nuevos constructos en sus agendas, sobre todo en lo que
respecta a la Educación. Otra vez muy nerviosa, tomó su pluma como para escribir tan desconocidos conceptos, pero
prefirió mejor buscar la página 37 de su libro, donde sólo hablaba del país mal educado. Queda claro el ya muy conocido
diagnóstico ensombrecedor, de tan lamentable situación. Acentuada por el modelo educativo, por el Sindicato Nacional
de Trabajadores de la Educación y por Elba Esther Gordillo. Eso no contestó mi pregunta. Sólo confirmó su
desconocimiento, sobre estos dos importantes fenómenos sociales. Una cosa es señalar a un país mal educado, otra el
decir qué lo hace ser mal educado; otra es decir porque eso lo hace mal educado; la otra, decir como puede dejar de ser
mal educado; la otra es definir qué se puede hacer al respecto para lograr que deje efectivamente de ser mal educado; y
finalmente, otra cosa es hacer, actuar y ejecutar estrategias para convertir todo esto en realidad y no en una retórica
política del país de uno. Sólo quería que ella recapacitara, que entre sus asertivos señalamientos nacionales, estén estos
dos temas trascendentales que ha dejado en el tintero, por no conocerlos.
Tomando cada uno de los ocho pilares de la Resiliencia nómica, para analizar El país de uno, Denise habría tenido que
utilizar citas bibliográficas de psicólogos. Estos pilares son: Afrontamiento, autonomía, autoestima, conciencia,
esperanza, responsabilidad, sociabilidad y tolerancia a la frustración. Es que un político como un politólogo, debe tener
una cultura tan amplia, o sea, una consciencia tan clara y amplia en todas las disciplinas de las humanidades. Debería en
realidad ser especialista en las Humanidades y no sólo en la política económica, tal y como la conciben las carreras de
Ciencias Políticas o Economía de los países de uno, menos desarrollados. Y menos, como las conciben los países más
desarrollados.
Denise, olfatea sólo cinco de estos pilares en la problemática nacional, pero como elementos negativos de la anomia
asiliente. Y los trata muy superficialmente. Da mucho más énfasis a los problemas y soluciones con su enfoque
económico político. Para nada propone soluciones por ninguno de estos ocho caminos. Para ella la solución es económica
y política. Tomaré de sus párrafos los temas similares a estos constructos, por separado:
Sobre el afrontamiento:
Denise invita a los mexicanos a afrontar todas las adversidades económicas y políticas, sin saber si tienen las
competencias para ello. Puede que ella colabore con los conocimientos y la conciencia de la situación, pero no propone
nada directo hacia las actitudes específicas de afrontamiento, ni como elemento de un constructo. No señala las actitudes
enfermas de la anomia asiliente. Habla de las actitudes en general como Samuel Ramos y otros muchos. Para eso, no hay
que leer a Ramos. Denise no invita a los mexicanos a desarrollar la importante fuerza de afrontamiento, para resolver
realmente las adversidades diarias de la vida.
Sobre la autonomía o interdependencia:
Denise cree firmemente que es con la clase política que surge de la clase media, como se solucionarán estos problemas.
No habla de la fortaleza de la autonomía individual. Pone de ejemplo a los países con democracias funcionales. Parece
que se olvida de nuestros orígenes. No se si son sus orígenes, pues Dresser o Fleming no lo parecerían. Nuestros orígenes
de conquista y sometimiento autoritario permeados hasta hoy, hasta en nuestras familias, no fueron los mismos, en el
mismo momento de la transición a la democracia, que enfrentaron Europa y los otros países más desarrollados. Los
monopolios sociales, religiosos, agrarios, económicos y políticos impuestos, fueron muy diferentes a los vividos en esos
países, ahora con mayor democracia. Democracias alcanzadas después de una revolución que acabó con la monarquía
absoluta, de más de setenta años. Fue una revolución social y política. No sólo política y económica. Abolió la pirámide
social, que venía un siglo atrás terminando la transición del modo de producción esclavista al feudal. Nada parecido a
nuestras transiciones, donde nuestro esclavismo sólo se ha transformado a un esclavismo moderno con a penas algunas
libertades. No ha desaparecido. Porque aún sigue el esclavismo de los conocimientos, los derechos, la dependencia y las
actitudes. Y nuestras pirámides sociales siguen vigentes aún. Acentuadas con programas como el de Oportunidades que
construye invariablemente dependencia y anomia asiliente. No se ignora el valor que sí tiene este programa de atacar lo
urgente del hambre, pero deja estas otras secuelas o efectos secundarios. Ver la realidad parcialmente, puede llevar a
errores de decisión económico política. Denise no propone nada de esto, como solución nacional. El inminente cambio en
la educación de la autonomía, la actitud ante la autoridad (de esto menciona una actitud auto afirmativa, como si ya todos
fuéramos autoafirmativos), la toma de decisiones y lo relacionado con la interdependencia asertiva.
Sobre la autoestima:
Denise presenta excelentes señalamientos de la baja autoestima que padecemos la gran mayoría, acompañada de
depresión y estrés general que va en ascenso. Por supuesto no señala todos los seis pilares de la autoestima. Anota sobre
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la conciencia, responsabilidad, propósito y la integridad. Los señala, pero no propone nada en esta dirección. Deja fuera
del tintero la autoafirmación y la aceptación, como lo recordaría Nathaniel Branden.
Sobre la Consciencia:
En esto Denise es muy aplicada. Esta es su mayor fortaleza. Probablemente es su única misión. La de señalar y criticar.
Tiene alta conciencia y nos invita a lograr lo mismo. A que nos formemos una conciencia crítica. Y lo hace superlativa e
incansablemente. Una luz en la oscuridad. Un grito en la Luz. A algunos se les ha dado el don de la palabra, a otros el de
la acción, a otros el del liderazgo o el de una visión clara de las situaciones. Denise pone sus dones de clara visión al
servicio de su país. Y digo su país, pues no importan los apellidos, sino por qué país palpita su corazón. Por eso, ella es
muy mexicana, por un México Firme. Acto muy aplaudido.
Sobre la Esperanza y Optimismo:
Habla de las actitudes pesimistas de los mexicanos al principio del libro. Llenos de fracasos y victimización. Pero los
presenta como si fueran la obra maestra de los políticos y a veces como la causa de ser de los políticos. En su primer
párrafo dice: Hoy el pesimismo recorre al país e infecta a quienes entran en contacto con él. México vive obsesionado
con el fracaso. Con la victimización. Con todo lo que pudo ser pero no fue. Con lo perdido. Con lo perdido, lo olvidado,
lo maltratado. El pesimismo persistente ante la realidad que parece inamovible. Más adelanta aclara: Esa historia oficial,
fuente de actitudes que dificultan la conversión de México en otro tipo de país. Actitudes fatalistas, resignadas,
conformistas, profundamente enraizadas en la conciencia nacional. Y sigue: Que la vasta mayoría de los mexicanos no
pueden influenciar, su propio destino, ni el destino nacional, hoy como ayer. Luego adelante indica que: es la falta de un
gobierno competente, la que forma el corazón de nuestra historia. Achacando este estado nacional de los mexicanos, a
numerosos vicios institucionales asociados con el autoritarismo, que siguen coartando la representación ciudadana y la
gobernabilidad democrática. Agrega: México parece vivir en un permanente estira y afloja entre la posibilidad de cambio
y los actores que buscan evitarlo. Entre la ciudadanía anhelante y la clase política que se empeña en defraudar sus
expectativas. Se refiere a la población de mexicanos como alienados y los convierte en títeres de los políticos. No ve el
autoritarismo en los hogares que producen ciudadanos machos y políticos autoritarios. Insiste en que: La tarea pendiente
es la de tomar al país por asalto, librarlo de las cadenas que gobierno tras gobierno le han colocado, sacudirlo para
cambiar su identidad morosa, obligarlo a parir mexicanos orgullosos de la prosperidad que han logrado inaugurar. Una
visión periodística valiosa, pero como periodística enfocada mayoritariamente a lo negativo. No creo que tomar el país
por asalto sea la solución. Aunque lo haga la clase media, como ella sugiere, pues ya se han visto a las clases medias y
profesionistas de varios países latinoamericanos, seguir en la miseria, después de asaltos de estado. Y su población sigue
con mayor anomia asiliente. En realidad muchas de las principales cadenas que padecemos, no han sido colocadas, por un
gobierno tras otro. Asustaría saber que son puestas estas cadenas principalmente por nuestros padres y profesores, como
diría el famoso sociólogo, antropólogo y filósofo francés Pierre Bourdieu, quien nos reveló la dinámica de las relaciones
de poder en la vida social. Mostró el papel de la práctica y la realización o formas, en la dinámica social; la construcción
de una visión de tu entorno y del mundo. Bourdieu rechaza la idea del "profeta" intelectual o del "intelectual total",
encarnada por Sartre. Trató de reconciliar a las influencias de las estructuras sociales externas con la experiencia subjetiva
del individuo. Señala la importancia de la reproducción estructural de la cultura, de generación a generación, en el hogar
y la escuela, no tanto en los gobernantes. No discuto que hoy, a diferencia de la monarquía, los gobernantes ensombrecen
el avance del bienestar social, pero no son el intelectual total. Creo en cambio que será mejor tomar a los hogares por
asalto y lograr una revolución social en todas las clases sociales y por todas las clases sociales. El gobierno puede
colaborar en la parte de la salud y educación de la resiliencia en sus ámbitos públicos. Pero esta es una iniciativa cívica de
los ciudadanos, como lo lograron en sus hogares, posterior a la segunda guerra mundial, la mayoría de mujeres de Europa,
Japón, Canadá y los Estados Unidos; y que ahora se han olvidado, en esas mismas regiones, los padres de las
generaciones X, Y, Milenial e iGen, cuyos hijos muestran claros problemas de anomia asiliente. Revoluciones sociales
para el desarrollo de la resiliencia, ya iniciadas en Australia, Canadá y los Estados Unidos en este milenio.
Mientras en México vemos 297 páginas de pesimismo, cinismo, desasosiego, desconsuelo, desesperanza. Es lo que el
libro El país de uno nos presenta. Es cierto que hay 37 páginas optimistas que marcan algunas áreas de oportunidad, en el
capítulo VII. Expresa lo que podemos hacer. Pero, la primera parte de este capítulo VII, habla de los ciudadanos
idiotizados! En la segunda, dedica tiempo al patriotismo malentendido. Inclusive justifica como es que debemos hablar
mal de México (el papel importante de varios, pero no el papel de todos). Inicia esa parte con una nota periodística, que
muestra la indignación de un lector, pero la mayor parte de la nota habla de lo malo que este periodista también señala.
Repitiendo lo mismo que ella señala. Coraje, indignación y vergüenza. Insistiendo en el diagnóstico de lo mucho que nos
aqueja.
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En su libro nuevo, Denise refleja el hecho que no quiere ver el camino positivo como el centro de su proselitismo. En sus
entrevistas y preguntas después de haber lanzado este nuevo libro, le recriminan lo mismo, pero parece que no quiere
tener un espejo enfrente, para ver su realidad tan pesimista. Es muy difícil reconocer algunos defectos en un hijo. Es
suficiente con encontrar un buen espejito mágico, que nos diga la verdad de quien es la más bella del mundo, pero sin
enojarnos si no resultas tú. Suele pasar, ser poco tolerante ante la realidad, después de haber sido tan aplaudido. No se
perderá nada de lo logrado, por reconocerse un poco incompleto en sus verdades. 25 son las únicas páginas positivas de
las 343. E incluyo el epílogo. Es que ¡México tiene mucho de positivo! Y no son sólo sus Chilaquiles de Sanborns, como
ella señala.
Sobre la Responsabilidad:
El libro inicia con la nula responsabilidad, ciudadana y política, de nuestros gobernantes. La responsabilidad es un
elemento, que Denise considera negativa y positivamente. La responsabilidad ciudadana es con frecuencia señalada por
Denise, como algo muy importante. No explica como se puede hacer crecer tal elemento, que construye parte de la
resiliencia. Una mala responsabilidad, no aclara de quién depende el desarrollo integral de nuestro país. Es aprender a
decidir y decidir que de mi debe depender el que México avance positivamente hacia el bienestar de todos. Que el
bienestar de todos, depende de cada uno. Y no sólo es la responsabilidad ciudadana. También es la responsabilidad de
TODO lo que depende de cada persona para lograr su propio bienestar, el de su familia y el de su sociedad. Que estamos
habituados a señalar a todos los demás como los responsables de lo que a cada uno le corresponde. Creo que ya es hora de
dejar de señalar a los tanto señalados. Esos ya están bien señalados. Denise los viene señalando desde hace muchos años.
Ya es hora de dar pasos hacia el siguiente nivel. Y Denise debe darlos también. Hay que empezar a señalarnos unos a
otros, pero sobre todo a nosotros mismos. Habituarnos a tomar la responsabilidad de mi propia vida, de mi propio
progreso. De actuar ya! No debe depender del PRI o del PAN. Ellos pueden ser responsables de facilitarnos el
empoderamiento, para que me sepa con el poder de exigir cuentas claras o tener libertad real de expresión en el Congreso
del país. No nos reconocemos responsables de eso y de muchas cosas más. Es más cómodo para el que tiene anomia
asiliente entregar la estafeta de la responsabilidad a alguien más. Al que sea.
Sobre la Sociabilidad:
Recomendar el uso de las redes sociales, hace reconocer la sociabilidad como una fuerza importante para el éxito del
afrontamiento de las adversidades nacionales y particulares. Denise, no hace mucho énfasis de esto en todo su libro, más
que en algunas pocas páginas. Tampoco reconoce en el libro cómo se puede hacer crecer el derecho a agruparse, reunirse
y cómo aprender a trabajar en equipo y grupo representativo. Aumentar la inteligencia social se aprende en el hogar y la
escuela, no con los gobernantes. Se trata de lograr la resiliencia individual, para aumentar la resiliencia del grupo o lograr
la resiliencia del grupo para tener un poder resiliente individual.
Sobre la Tolerancia a la Frustración:
Sobre este elemento, Denise no menciona nada en absoluto. No me refiero a la intolerancia de la injusticia, la corrupción,
autoritarismo, o a todo aquello que indigna. Sino al fracaso. Tolerado de tal manera que uno o varios fracasos, no me
detienen en el alcance de mis retos. Tolerante a todo lo que me frustra, como aquellos fracasos, uno tras otro, que tienden
a desilusionar y a convencerme de una incompetencia aprendida que me invita a claudicar cualquier avance hacia el éxito.
Aprender a no parar en la consigna del afrontamiento y lograr las soluciones, a pesar de las frustraciones de los primeros
fracasos.
Reseñando otros temas, espero no haberme contagiado, al señalar demasiados aspectos negativos de su libro. O señalar
demasiadas áreas de oportunidad para escribir un mejor libro, sabiendo que este es un magnífico libro de lectura muy
recomendable. Seguro, Denise es más tolerante, a la frustración que pueda producir mi señalamiento.
Michel Foucault, historiador de las ideas, teórico social y filósofo francés, siempre invitó a falsear los argumentos,
proposiciones o discursos. Creo que el discurso de Denise puede ser más eficaz. Espero que su discurso se reproduzca y
se amplié en el uso colectivo. Pero, hay que tomar en cuenta el razonamiento de esta reseña. No debemos basarnos, en
que es verdad porque lo dice Denise. Por que ella es una autora reconocida. Hay que basarse en la razón misma. Su
conocimiento y poder actual, no deben confundir para poder debatir ampliamente.
Creo haber señalado bastante de lo positivo. Espero no haber repetido mucho las mismas ideas como ella lo hizo.
Pudiendo haber escrito su libro, logrando su mismo objetivo, en sólo 85 páginas. Es que, señala lo malo de Andrés
Manuel López Obrador o Enrique Peña Nieto o Carlos Slim o Emilio Escárraga o Carlos Romero Deschamps o Elba
Esther Gordillo o Felipe Calderón, más de 32 veces. (Nota: la “o” reiterada es el estilo de ella, que mimetizo). Como si
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fuéramos tan tontos y cerrados, que es la reiteración excesiva, lo que necesitamos para recapacitar. Señalando muchas
veces que todos tenemos una vara para medir tan pequeña, que no se compara con la de ella que es muy alta, pues sus
estándares son muy altos. Refleja un resentimiento hacia la clase alta y un desprecio hacia las clases bajas. Piensa que la
única solución está en las clases medias, por que así lo ha demostrado la historia de los países anglosajones. Piensa que la
clase media no tiene anomia asiliente. Que las demás clases, altas y bajas, sólo cuentan para ser señaladas por sus
imperfecciones. Sin darse cuenta que hasta los que viven en Polanco, padecen de anomia asiliente. Los que la padecen, la
han vivido desde sus primeros años y ya les parece normal, pues abunda en sus entornos. No es fácil verla, por los que la
padecen. Se requieren varios ejercicios profundos de metacogniciones y espejeos para notarla, aceptar tenerla y luego
iniciar la acción para erradicarla, dándole paso a la resiliencia nómica, con sus ocho pilares.
Denise debería haber dicho que debemos estar obligados a formar mexicanos orgullosos de la resiliencia nómica, que
lograron conquistar en sus hijos y en ellos mismo. Porque son los padres y profesores los que han estado formando (o
deformando) a esos mexicanos llenos de anomia asiliente, con una incompetencia aprendida para alcanzar su bienestar
individual y colectivo, como lo expresó el famoso psicólogo positivista estadounidense Martín Seligman, quien ha
desarrollado varios métodos para vacunarse contra la depresión y construir resiliencia nómica de por vida, parecido al del
Instituto Internacional de Investigación para el Desarrollo, A.C. - IIID.
Seligman desde la Universidad de Pensilvania, con su enorme equipo, ha capacitado a la mayoría de los instructores que
capacitan a todos los soldados de los fuerzas armadas de los Estados Unidos, pues sus jóvenes en el servicio militar están
llegando ahora con demasiada anomia asiliente. Esas fueron las órdenes del general George W. Casey, jefe de todas las
fuerzas armadas de ese país. Implementó con Seligman y su equipo el programa denominado en inglés The
Comprehensive Soldier Fitness (CSF) designado para incrementar una fortaleza psicológica y un desenvolvimiento
positivo, llamado resiliencia nómica. Es imposible ver un soldado combatiendo con anomia asiliente, como los nuevos
jóvenes que ni estudian, ni trabajan ni quieren compromisos. Actitud global en crecimiento. Programas similares se han
implementado en la mayoría de los centros educativos de ese país y de Australia. Como el importante programa llamado
The Resilience Project de Standford. Buscan formar una ciudadanía norteamericana llena de resiliencia, pues ya muchos
estudios han demostrado que no lo están. Hasta aquellos, que le sugirieron a Obama, la campaña para su elección con el
tema en inglés ¡Yes We Can! (¡Sí podemos!), pues la mayoría empieza a tener una incompetencia aprendida en sus
hogares.
Denise ve con claridad cuando habla de un México posible, al cual tenemos derecho a aspirar (no nos considera capaz de
construirlo, pues a veces piensa que son los políticos los que nos lo van a construir). Y digo que a veces piensa, pues en
otras ocasiones ha acertado al decir que ella aspira a un México capaz de crear los hábitos mentales que promueven la
participación en vez de la apatía, la crítica en lugar de la claudicación, el optimismo de la voluntad por encima del
pesimismo de la fracasomanía. Un país de personas que piensan por sí mismas y no necesitan a los políticos, líderes
sindicales, maestros o empresarios que les digan cómo hacerlo. Esta parece ser una proposición peligrosa. En este
momento, los mexicanos no saben pensar por sí mismos. Es en el hogar donde hay que cambiar de raíz los hábitos
mentales, que actualmente se enseñan. Y los políticos no se escapan de ser formados con anomia asiliente desde sus
hogares. Y esto no se hace de la noche a la mañana. Es un importante plan estratégico social a mediano plazo, que hay
que iniciar HOY.
Le achaca todo a los políticos, a los que llama depredadores de los que hay que escapar. Propone como solución a estos
males sociales, reglas rigurosas e instituciones imparciales. Mediante auditores y ombúdsmanes, y comisiones con
capacidad para investigar y sancionar. Mediante la presión pública y el castigo que debe acarrear. Mediante el
fortalecimiento de las instancias que exigen la rendición de cuentas y la autonomía de quienes trabajan en ellas. Mediante
la reelección legislativa y los vínculos entre gobernantes y gobernados. Agrega, que se trata - en esencia - de cambiar,
como funciona la política y como funciona la sociedad.
Denise acierta en señalar que es necesario volver a México un país de ciudadanos (agregaría: de ciudadanos que saben
soñar, creer y convertir sus sueños en realidad).
Ella reconoce nuestro pesimismo, sin saber que este es aprendido en casa. Diciendo que el credo de los pesimistas
produce la parálisis. Engendra el cinismo. El pesimismo es la cobija confortable de los que no mueven un dedo debajo de
ella.
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Lo inaceptable de este libro es que dice proponer caminos para solucionar todo esto. Dice que las soluciones ya están allí,
están sólo para ser instrumentadas. Soluciones políticas que según ella, nos llevarán al bienestar tan anhelado. Con mucho
respeto puedo decir que esos son sueños sin tener la forma de volverlos realidad. Sin haber probado científicamente que
esos dan la solución a nuestra realidad o la han dado en otros países. Como sí lo ha sido probado miles de veces, en el
mundo, la implementación de la resiliencia nómica para acabar con la anomia asiliente y por ende con la pobreza.
Empezando por erradicar la pobreza de pensamiento y de actitud.
Propone Denise, una receta única con diez ingredientes cívicos, políticos y económicos. Cuando en realidad le faltarían
muchos más ingredientes psicológicos. Y como entre los políticos no hay muchos psicólogos que conozcan de resiliencia
nómica, jamás podrán proponer la solución a nuestros problemas. Seguirán pidiendo peras al olmo. Y ofreciendo
“oportunidades” en vano.
Asegura que nuestros problemas se solucionarán cuando: Se creen las candidaturas ciudadanas y la reelección
legislativa y los juicios orales, y la reforma de la Ley de medios y la apertura de la televisión y la lucha contra los
monopolios y el replanteamiento de la “guerra contra el narcotráfico” y la rendición de cuentas y la construcción de
una ciudadanía crítica, participativa y exigente. Sin quitarle a la sociedad la anomia asiliente. La “y” reiterada es el estilo
de ella que a veces mimetizo.
Es un buen libro para aquella población, que ignora todo esto político. Aspectos ya muy conversados y ciertamente hay
muy pocos deseos de implementarlos en los poderes legislativo, judicial y ejecutivo. Hay aspectos más importantes, muy
poco conversados entre la población ciudadana y política. Y lo crítico es que son muy poco implementados en todos los
poderes, incluyendo el poder ciudadano.
Comenta Ricardo Raphael, conductor de Espiral Canal 11, IPN, al entrevistar a Denise Dresser y comentar su nuevo
libro: Es un libro de denuncia. Que señala los problemas. Denise menciona que tenemos lo que tenemos por culpa de
nosotros y los demás. Pero le hecha la gran culpa a los políticos. Ella justificó su negativismo, aclarando que habla de una
realidad. Ricardo expresa: pero falta hablar de la realidad positiva. Sin embargo Denise insiste, como en su libro, que la
realidad es pesimista y negativa. Mala educación, mal servicio de salud, poca presión, telecomunicaciones caras. El voto
es el instrumento para hacerlo y con políticas para hacerlo.
Manifiesta Denise a Ricardo que ya se cansó de la pregunta: ¿Yo qué puedo hacer? Eso la motivó a hacer el libro. Un
libro que contestara a esa pregunta. Pretende que su libro sea un diagnóstico de la nación y un manual ciudadano. Hizo un
diagnóstico de lo negativo en 317 páginas y un manual en tan sólo 17 páginas (318-335). Debería escribir su siguiente
libro al revés. Un manual de 317 páginas. Es para quienes están interesados en participar, pues hay mucha sed de
participación para la transformación de su país y no saben como hacerlo y no encuentran liderazgos. Sin embargo, su
libro, por hoy, está muy lejos de ser el manual de soluciones, para nuestro país y el país de ella.
Denise no sabe que hacer para que un mexicano común y corriente, deje de ser un simple ciudadano que contempla y
padece, en vez de ser un ciudadano que busque cambiar la realidad negativa de su país. Ella sugiere autoritariamente que
hay que reunirlos aunque no quieran.
Explica la apatía, diciendo que hemos sido educados para la pasividad. Dice que somos víctimas de una escuela pública
que crea ciudadanos apáticos, entrenados para obedecer, en vez de actuar. No creo que Denise le encargue la formación
de sus hijos a su escuela. O crea que la escuela le va a hacer su trabajo. Opina Denise que a los niños hay que enseñarles a
resolver problemas y tomar riesgos. Como lo hacen las democracias funcionales. Educan para la ciudadanía participativa.
En esto se va acercando a una de las respuestas, pero sigue siendo una respuesta política y a medias.
Denise da la clase de Política comparada y Política mexicana en el ITAM. Ahí manifiesta que los jóvenes universitarios
no tienen iniciativa porque el gobierno y los monopolios no los dejan. Con una estructura oligopolizada, concentrada. El
capitalismo de cuates genera, personas empleadas por las megaempresas y no piensan en competir con Telmex. Las
situaciones nos son tan adversas, que el fracaso se nos mete a las venas como una actitud. A esto se debe que vivimos
obsesionados con el fracaso. Ella piensa que hay mucha tolerancia para el fracaso en México. Conformistas, ya que así
es México (No percibe que el mexicano, se pueda ver capaz). Atrapados en el laberinto de la conformidad. “Por lo
menos”, no tanto como Ruanda.
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Se refiere a que los rasgos mexicanos, muchos de ellos, son producto de la endoctrinación de los libros de texto gratuito.
Es bueno su diagnóstico. Pero, el conjunto de soluciones que ella promueve para resolver la pasividad social,
aletargamiento, anomia asiliente y pobreza, no convence. Probablemente sean muy buenas soluciones para lograr una
democracia funcional y al mismo tiempo una mejora económica. Que quiten los nudos que atan nuestro avance. Pero, no
necesariamente un bienestar. Bienestar que se logra ¡con los ocho pilares de la resiliencia o con los métodos probados de
Seligman!
Sí es, como dice ella, un manual de operaciones de los ciudadanos para saber lo que sucede en la política y en los abusos
al país de nosotros. Es un libro importante para aprender civismo, democracia real, ubicarnos en la transición como
pueblo, saber votar con conciencia, saber participar en toda la vida del país. Permite que tengamos muchos, o los que
logren leer este libro, un alto nivel de conciencia ciudadana. Eso está muy bien para ser ciudadanos. Eso no va a lograr
que los ciudadanos se transformen y se vuelvan resilientes, o que alcancen un alto nivel de bienestar. No es suficiente
para tener una conciencia del yo. Del darse cuenta de los ocho pantanos por resolver. Ese manual entonces no es
suficiente para transformar a este país. Ni para iniciar una buena revolución. Es un gran paso hacia adelante muy
necesario. Lo que me preocupa es ¿cómo quiere ella lograr todo eso, sin quitar la anomia asiliente?
Lo que ella presenta es una fotografía periodística y pesimista, contagiada por la mediática. Sí lleva un tinte positivo y de
alguna esperanza. Más que esperanza, un gran deseo de un país mejor. Pero los deseos no son suficientes para lograr los
cambios ni los sueños. A Denise Dresser ya le toca dar pasos de acción y no tanto de información. Es una líder nata que
podría dirigir, por tener tan claro la problemática, pero debe avanzar en tener claro un mayor número de soluciones. Por
que un buen líder no sólo es el que influye en la mente de las personas, haciendo que estas trabajen con entusiasmo, en el
logro de metas y objetivos. Con tantos liderazgos ineficientes, mediocres y falsos, y tantos seguidores o masas que ya no
se pueden engañar tan fácilmente, el líder debe tener eficiencia en el logro de las metas. Debe ser tan resiliente que sabe
las soluciones y caminos para verdaderamente llegar al objetivo común, ante cualquier adversidad. No sólo señala,
camina el camino delante de todos y guía ante las adversidades, aún cuando los seguidores no tienen esperanzas o se
creen incompetentes. Es el que logra claridad en la debilidad fortaleciendo y propiciando poder real, para desarrollar
competencias universales en todos sus seguidores. Guía gente ordinaria y la convierte en extraordinaria, para alcanzar
logros extraordinarios.
No se trata sólo de proponer la instauración de un gobierno semi-parlamentario en nuestro país, sin cambiar la mentalidad
y las actitudes enfermas de sus miembros. También ellos tienen anomia asiliente. Aceptan los problemas de los
ciudadanos, en vez de resolverlos. Y muchas veces, es por que no creen que pueden y se pierden en la parafernalia
política.
No se puede tener una mejor democracia, si no se tienen mejores familias democráticas. No podremos tener mejor
democracia, si en el centro de las familias todo el ambiente es autoritario, concentrado y egoísta. No se puede tener un
mejor país, si las familias que lo componen no forman mejores ciudadanos. Si hay corrupción, pocos valores, anomia
asiliente, impunidad, poca transparencia, y todo lo que señala Denise, es por que así son nuestras familias. Porque son sus
hijos los que forman el Congreso y hasta a los presidentes de este país. Por eso tenemos el país que nos merecemos. No
podremos tener otro, si no cambiamos de raíz a nuestras familias y a nuestras escuelas. De eso se trata la revolución
altamente efectiva.
Si como presidente de algún país poderoso, deseara no tener de vecinos a otros países poderosos, y deseara tener el poder
mundial por medio del monopolio comercial y político Global, tendría que convencer de alguna manera a los presidentes
de esos otros países vecinos y aliados, para que consiguieran una “secretaria manipulable” para su Sindicato Nacional de
Maestros. Así lograría mantener a los niños de las escuelas vecinas, llenos de anomia asiliente por generaciones. Lograría
reproducir familias y profesores con anomia asiliente. Sus gobernantes, congresistas y sindicatos con anomia asiliente,
serían marionetas fáciles, al igual que su pueblo. Serían un terreno comercial favorable a disposición y no tendría la
preocupación de que llegaran a ser poderosos. Podría lograr un caos entre los monopolios de todo tipo, iniciando con el
del petróleo. Eso es más fácil que estar peleando en guerras desgastantes en Irán. Sería una forma de acabar una guerra
fría. Y más económico que librar una guerra. Sería como un hacker social que envía un Híper Virus Global (anomia
asiliente – GAHV1 – Global Anomie Hiper Virus 1) a sistemas que no tienen el antivirus social. Mantendrían sus sistema
social, económico y político totalmente inestable y disfuncional. Y si desean limpiar su sistema reformateando los
sistemas educativos, habría una buena secretaria y su sistema que lo impediría, por años.
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Es obvio que haya crisis económicas y legislativas donde haya anomia asiliente. Como el ejemplo que marca Denise, de
las desastrosas decisiones de la mayoría del PRI en el congreso, que construyeron caos en los años 82, 87 y 94. Como el
peligroso regreso de la clausula de gobernabilidad (Peña Nieto), para obtener mayorías artificiales en el congreso.
Su libro sí refleja el gran amor que le tiene a México. Pero refleja que todo está mal. Se avanza en el dialogo, pero ella ya
no quiere dialogar con la clase política. Es un libro que hace el monólogo sin interacción, dirigido a la clase pensante no
política. Asegurando que lo hace, por que es un diagnóstico honesto. Yo diría honesto, pero no completo. Justifica que
habla bien del país y de su hermosura, como carta de amor, que habla de las enchiladas de Sanborns, el Tequila, las
buganvilias, y todo lo típico que enamoraron a sus tres hijos Fleming, a su esposo John, canadiense, y a cualquier turista.
(Ella, no se sentiría a gusto casada con un hombre muy mexicano). En las mañanas, su esposo John, generalmente recoge
la basura que encuentra en su camino cuando sale a pasear en Polanco (una delegación de clase alta) en la que parece que
le quiere enseñar a los mexicanos sucios que caminan por allí, lo que debemos hacer. Denise quiere cambiar al mexicano,
porque no le gustan así.
Es que Denise, ¿sólo conoce un pequeño universo, que cree que es el universo de México? Conoce demasiado bien las
esferas políticas. Desconoce el estrato casi mayoritario, que suma el 48.3%!!! Dice: Es que las revoluciones más efectivas
en la historia han sido las de las clases medias. Es a ellos a los que hay que impulsar a una revolución en México. No a
la fuerza mayoritaria. Según AMAI, hay un 14.2% de C+ y 34.1% de clase media y media baja. En estos estratos social
hay muchas personas que han estudiado y son altamente pensantes. Espero incluya a los tres estratos. Y no sólo al muy
educado y cultural, del estrato C+. Y seguramente los estratos C y C- son más valientes y más resilientes, a la hora de
hacer una revolución política. Porque en el día a día, estos ejercitan más el afrontar las adversidades, sin carro ni redes
sociales. A veces con el mínimo de dinero para comer y dar de comer. Y no me refiero a la clase pobre o extremadamente
pobre. Esto lo digo por si hay que ser más específicos.
Pone Denise como ejemplo a Europa y los EEUU que lograron su democracia funcional después de que su estrato de
clase media, su colectividad, logró imponerse a sus monopolios, después de la II Guerra Mundial. Se movilizaron los
consumidores a favor de sus derechos. Un movimiento progresista como el de los EEUU. Las masas reconociendo su
poder, liderado por Theodor Roosevelt, al principio del siglo diez y nueve. Históricamente han sido las clases medias las
que han obtenido revoluciones que logran una democracia funcional y conquistan sus derechos civiles, como los alcanzó
la Europa del Siglo XVIII y XIX.
Nos falta a la mayoría, la capacidad de pensar en grande. No nos cabe la posibilidad de soñar con un México RICO!! En
esto incluyo a estos tres estratos. Nos falta la capacidad de pensar, de imaginar ese México posible. Atorados en la
mediocridad y en el subdesempeño. Esto tiene mucho que ver con las expectativas que tenemos de nuestra clase política.
Denise reitera decenas de veces que tenemos mal gobierno y mala sociedad. Bien definido!!!! Su trinchera es la de ser
crítica. Falsear con una vara de medición alta. Pero menciona, sarcásticamente, como aspectos positivos, que por lo
menos tenemos el programa Oportunidades, el Seguro Popular, que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo en el
DF, que el precio del petróleo está alto, y que en general hay estabilidad macroeconómica.
En este libro, Denise considera ejemplos de la sociedad, entre otros, a Andrés Lajous y al Ing. Genaro Lozano – profesor
del ITAM, Estudios Internacionales. Casualmente estos ejemplos, dieron su opinión sobre este nuevo libro, en una
entrevista que les hicieron a ellos junto con Denise, en el programa Espiral de Canal 11, conducido por Ricardo Raphael.
Genaro Lozano hace bien en señalar que este libro está escrito para ciudadanos. Ellos son también funcionarios públicos.
A finales del 2011, Genaro sugirió a Denise que fuera congruente con participar en las redes sociales, pues debería tener
su dirección de Twitter, y Genaro dijo que le hizo caso: @DeniseDresserG
Por su lado Andrés le critica a Denise, diciendo que en su libro propone soluciones muy generales. Agrega que propone
en general un cambio de mentalidades. Decir eso tan general, no le ayuda a muchos a cambiar. Cambiar por cambiar sin
saber en qué dirección, es muy aventurado y de poco rigor.
Y yo ¿qué puedo hacer?, le preguntó Genaro.
Denise contestó que la respuesta está en sus diez recomendaciones muy específicas, presentadas en su último capítulo.
Estas son (En el primer grupo están sus recomendaciones, en el orden en las que son presentas en las conferencias. Note
la primera mención y el orden de mención. Solo llega a presentar seis en el programa y repite la 3 y la 6, como repite la 1
9
y la 4 de su libro. En este primer grupo, muestro el orden en el libro, con el numeral entre paréntesis. El segundo grupo
muestra el orden presentado en el libro).
Primer grupo de las conferencias:
1.
2.
3.
4.
5.
6.
Usar las redes sociales (10)
Como combatir un monopolio (8)
Como razonar tu voto (5)
Como hacer una revolución educativa (7)
Como empezar a recoger la basura (9)
Como ver que por el voto tu participación trasciende (5)
En su libro propone las siguientes diez soluciones (segundo grupo):
1. Como vigilar la actuación de prepotencia de los representantes para enfrentarla.
2. Como tomar el voto como un derecho esencial.
3. Como estar concientes de mi país.
4. Como vigilar la actuación corrupta de mis representantes.
5. Como la participación ciudadana auténtica.
6. Como argumentar que la guerra contra el narcotráfico.
7. Como hacer una revolución educativa
8. Como combatir un monopolio
9. Como empezar a recoger la basura
10. Usar las redes sociales
Al ver sus propuestas en un decálogo, hace la confusión que aparece en varios de sus capítulos. Deja clara una idea, por
que la repite varias veces. Como la propuesta uno y la cuatro, que son similares. No se encuentra una lista clara ni
encabezados al principio de cada numeral de su decálogo. El suscrito se atrevió a colocar un título, presentado en el
listado anterior, para tratar de sintetizar y rescatar en este, los párrafos encontrados en cada una de los diez propuestas
numeradas. Sabiendo que no corresponderían claramente, pues hay varias propuestas de diferentes temas en cada una de
sus diez numerales. Esto pasa al final de un libro o al final de una pintura cuando se nota en las expresiones el cansancio
del autor. Eso suele suceder también cuando no se tienen las ideas muy concretas y claras. O se quiere, ambiciosamente,
incluir demasiadas propuestas diferentes en diez grupos, con tal de parecerse a los 10 mandamientos. Existe tan sólo una
noción de ellas o de los hechos, pero poca claridad en su explicación. Se adolece de síntesis. Construcción de
proposiciones científicas. Suele pasar al no escribir un libro científico de rigor. Sino una lectura escrita con un estilo de
lenguaje oral, para una audiencia de clase media poco pensante, incapaz y mal educada. De sus frases se deduce su
pretendida audiencia. Si esta audiencia entiende la reiteración de Cantinflas, puede entender cualquier estilo reiterativo. Si
con algo menos se dice más, hay que ignóralo. Sintetizar cuantas veces se pueda, puede ser mejor. A buen entendedor
pocas palabras. Por eso, los comerciales en Inglaterra y Alemania casi no dicen nada y expresan mucho. Ya la Real
Academia Española aceptó el verbo cantinflear. Expresar una idea abundantemente, de forma adornada e incongruente,
para decir poco. Al decir esto no quiero quitarle el gran mérito que tiene Denise al señalar con valentía y orgullo
mexicano sus ideas. Ella sería igualmente afirmativa si hiciera una reseña de este tipo con cualquier autor. Esto sería una
ciudadanía participativa, que permite la crítica. Es lo que enriquece el crecimiento de las sociedades. Porque yo también
estoy expuesto a la misma crítica de estas palabras. Dispuesto a escucharlas y considerarlas.
Lograr que el ciudadano sea actor de su propio destino, no se logra con un liderazgo que arrastre por medio de una mujer
que convence. Hay muchos más pasos que dar. Y uno muy importante esta en la dirección de quitar la anomia asiliente,
por medio de sustituirla por la Resiliencia nómica.
Me pregunto: ¿Son estos pasos realizables por las personas no políticas y ciudadanas?
Denise, evade las respuestas concretas a preguntas concretas. Como cuando Andrés le pregunta sobre las movilizaciones
políticas: ¿Cómo imaginas esta movilización política que logrará hacer todos estos cambios con los que sueñas? ¿Cómo
crece hoy en día una movilización política? Denise contesta como si la pregunta que le hicieran fuera ¿Ha habido triunfos
de algunas movilizaciones políticas en México? Aclara: Ha habido triunfos como el haber tumbado la Ley Televisa por
un pequeño grupo que se organizó, haber impedido impuestos al internet, el voto nulo es otro triunfo. Esfuerzos aislados
que no son convergentes. Brotan en áreas distintas. Lecciones acumulativas de lo que sí se puede hacer. Estas van
10
construyendo ciudadanía, incidiendo en la toma de decisiones de la política pública del país. Esta es una idea expresada
abundantemente.
Gabriela Warkentin de la Mora, con posgrado en comunicación por la universidad de Navarra y la UNAM, y Directora
del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, opinó sobre El País de uno, como un libro que
presenta un invitación a los ciudadanos a movilizarse. Que ellos tomen el rumbo del país en sus manos, es la propuesta. A
Gabriela le parece bien la parte en la que Denise invita al ciudadano a que sea actor de su propio destino y que se evite
sigan siendo las fuerza actuales, las que tomen las decisiones del destino del país. Que el ciudadano no sea una victima de
su propio destino. De esos diez puntos, prefiero quedarse con el espíritu que los atraviesa: No que el individuo pierda su
poder pero, que reconozca la necesidad de una colectividad. Tenemos individuos muy fuertes, pero una colectividad muy
deslavada, agregó Gabriela. El individuo tiene muy poca noción de esa colectividad, que implica reconocer al país de
uno, como el país de otros, también. Que pueden resolver los problemas nacionales verdaderamente en conjunto. Tener
colectivamente un horizonte común compartido. Un propósito como pueblo. Invitaría a ser individuos, como ciudadanos
en colectividad.
Gabriela comenta que en México sí hay varios individuos fuertes, pero no reconocen la colectividad social. Pero la
mayoría están centrados en sí mismos. No saben resolver los problemas en conjunto.
Me pregunto ¿Las familias mexicanas resuelven sus problemas familiares en conjunto o es la autoridad familiar quien lo
resuelve? ¿No es acaso la actual misión de los padres resolverle los problemas a los hijos? No creo que haya muchos
modelos en los hogares donde se muestre la resolución de problemas considerando la opinión de todos sus integrantes. Ni
se promueve la resolución de las adversidades en forma individual. Yo diría que tendremos primero que aprender a
resolver los problemas personales en forma autónoma y luego a resolver los grandes problemas en conjunto. Siempre
proactivamente.
Denise en su Capítulo cinco finalmente dice soy estructuralista y creo que los problemas de México provienen de su
estructura económica. Eso es lo que nos mantiene maniatados: Nuestra economía. Las estructuras se pueden ver ahora,
con un pensamiento sistémico. Los problemas de México, provienen de un sistema superior y más complejo. Se requiere
de una visión amplia para distinguir y lograr un “análisis de conjunto” de todos los subsistemas que integran este sistema
superior, donde se encuentran un gran número de ciencias humanas.
Concluye ella esto, y mucha de la psicología mexicana que expone, después de hacer un análisis de economía política,
diciendo: El problema de fondo es el capitalismo de cuates. Por eso México no se mueve y produce una democracia
disfuncional de privilegios.
Para terminar, opino que todo esto es la ceguera de los economistas-políticos. Pienso que mi país es un país de cotos y
privilegios, en el que se han aprovechado del gran Virus Social que causa sistémicamente la gran epidemia llamada
anomia asiliente. Que vuelve vulnerable a la mayoría. Un gran grupo social en riesgo constante. Son los políticos, los que
se autoconstruyen sus privilegios, los que se aprovechan de nuestras debilidades actuales. Los que estudian y conocen la
psicología del mexicano en riesgo. El cambio real se lograría con lo que Denise propone, pero aderezándolo con la salsa
de la Resiliencia nómica. No sólo es atacar nuestros problemas por la ruta económica y política. Hay que hacerlo por la
ruta de la estructura social resiliente.
Coincido con Denise en esa parte de los obstáculos que presenta nuestro pueblo para avanzar hacia el Bienestar humano
sostenible y duradero. Hablando económica y políticamente, Denise tiene muy claro su sueño.
En resumen, puedo decir que El país de uno, es un libro que presenta valientemente situaciones y posiciones de nuestro
país de hoy. Pero se olvida de muchos movimientos, agendas y activistas parecidos a ella, dedicados en una u otra forma,
al mejoramiento de nuestro país. Una buena cantidad de la clase media pensante va apareciendo notoriamente, y como si
tuviéramos aliados, van activando como una movilización política, donde la actividad que uno realiza, resulta que ya hay
varias en direcciones similares activando. Hay más personas o agrupaciones aisladas con el mismo fin. Sin encontrarse.
Se percibe ya una revolución, incruenta, intelectual, más fuerte que las no pacíficas, pero aún dispersa. Dispersada por la
anomia asiliente. Alejada de un verdadero propósito común: Un bienestar para todos. Este libro es una excelente lectura
para la clase media pensante.
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Crítica a El país de uno de Denise Dresser. Dr. Dagoberto Flores

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