Libro de buen amor
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
Prólogo
Por esto yo, de muy poquilla ciencia y de mucha y gran rudeza, entendiendo
cuántos bienes hace perder al alma y al cuerpo, y los muchos males que les apareja y
trae el amor loco del pecado del mundo, escogiendo y amando con buena voluntad la
Salvación y gloria del paraíso para mi alma, hice esta chica escritura en memoria de
bien. Y compuse este nuevo libro en que están escritas algunas maneras y maestrías y
sutilezas engañosas del loco amor del mundo, que usan algunos para pecar. Las cuales,
leyéndolas y oyéndolas hombre o mujer de buen entendimiento que se quiera salvar,
escogerá y obrará en consecuencia. Y podrá decir con el salmista: Viam veritatis1,
etcétera. Además los de poco entendimiento no se perderán porque los porfiados en sus
malas maestrías leyendo y viendo el mal que hacen o piensan hacer, y descubiertas en
público las muchas maneras engañosas que usan para pecar y engañar a las mujeres,
ajustarán la memoria y no despreciarán su fama, pues muy cruel es quien su fama
menosprecia: el Derecho lo dice. Y querrán más amar a sí mismos que al pecado,
porque la ordenada caridad comienza por uno mismo: El Decreto lo dice. Y desecharán
y aborrecerán las maneras y malas maestrías del loco amor, que hace perder las almas y
caer en la ira de Dios, acortando la vida y dando mala fama y deshonra y muchos daños
a los cuerpos.
Sin embargo, como es humana cosa pecar, si algunos -lo que no les aconsejoquisieran usar el loco amor, aquí hallarán algunas maneras para ello. Y así este libro
mío, a todo hombre o mujer, al cuerdo y al no cuerdo, al que entendiere el bien y
escogiere salvación, y obrare bien amando a Dios; también al que quisiere el amor loco,
en el camino que anduviere, bien puede decir: Intellectum tibi dabo2, etcétera.
Y ruego y aconsejo a quien lo oyere y lo viere, que guarde bien las tres cosas del
alma: lo primero, que quiera bien entender y bien juzgar la intención por la que lo hice,
y la enseñanza de lo que aquí se dice, y no el feo sonido de las palabras; pues, según el
Derecho, las palabras sirven a la intención y no la intención a las palabras. Y Dios sabe
que mi intención no fue hacerlo por dar ocasión de pecar ni por mal hablar; sino que fue
por traer a toda persona a memoria buena de bien obrar, y dar ejemplo de buenas
costumbres, y consejos de salvación, y para que todos sean apercibidos y puedan mejor
guardar de tantas maestrías como algunos usan para el loco amor. Pues dice San
Gregorio que menos hieren al hombre los dardos si los ve venir, y mejor nos podemos
guardar de lo que antes hemos visto. Y compúselo también para dar a algunos lección
y muestra de metrificar y rimar, y de trovar; pues trovas y rimas y dictados y versos
hice cumplidamente, según esta ciencia requiere.
Versión modernizada de Nicasio Salvador Miguel, Madrid, Orbis, 1983.
1
Viam veritatis. "Elegí el camino de la verdad".
Intellectum tibi dabo. "Te daré entendimiento". Como la anterior es una cita del libro bíblico de los
Salmos.
2
1
Combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma
Y cuando llegó el día del plazo señalado,
ante ésta don Carnal llegóse, denodado,
de gentes bien armadas, muy bien acompañado:
sería de este ejército, Alejandro pagado.
En la vanguardia puso muchos buenos peones:
gallinas y perdices, conejos y capones,
ánades y lavancos y gordos ansarones
estaban desplegados cerca de los tizones.
Éstos traían lanzas de peón delantero:
asadores muy largos de hierro y de madero;
escudábanse todos con el gran tajadero,
En todo buen yantar éstos vienen primero.
Tras de los escudados están los ballesteros:
los gansos en cecina, costados de carneros,
piernas de puerco fresco y jamones enteros.
Después, y tras aquestos, están los caballeros:
las tajadas de vaca, lechones y cabritos
están saltando allí y dando grandes gritos.
Luego, los escuderos: muchos quesuelos fritos,
los cuales estimulan a los vinos muy tintos.
Venía una mesnada muy fuerte, de infanzones:
muchos buenos faisanes y reales pavones;
venían bien armados, enhiestos los pendones,
con armas admirables y fuertes guarniciones:
estaban bien labradas, templadas y muy finas:
ollas de puro cobre traen por capellinas:
por adargas: calderas, sartenes y cocinas;
armamento tan bueno no tienen las sardinas.
[...] Estaba don Carnal con gran lujo sentado
a una mesa bien llena, sobre un hermoso estrado,
y de todas las carnes se encontraba abastado;
juglares ante sí como hombre muy honrado.
Allí estaba su alférez humilde, casi vil,
hincado de rodillas, la mano en el barril
que, a menudo, a la boca lleva, cual añafil:
hablaba mucho el vino, de todos alguacil.
Cuando vino la noche, terminada la cena,
como todos tenían la barriga bien llena
para entrar en combate con la dueña serena,
se durmieron; pasó de luchar la hora buena.
Esa noche los gallos con gran miedo estuvieron,
velaron con espanto, ni un instante durmieron;
pero no es de extrañar, pues sus hembras perdieron;
también se alborotaron por el ruido que oyeron.
Hacia la medianoche, en medio de las salas,
vino doña Cuaresma: «¡Dios, Señor, Tú nos valgas!»
Dieron voces los gallos y batieron las alas:
llegan a don Carnal aquestas nuevas malas.
2
Como había el buen hombre demasiado comido,
y con la mucha carne mucho vino bebido,
se encontraba pesado y muy adormecido;
por todo el campamento sonó un gran alarido.
Todos amodorrados fueron a la pelea,
dispusieron sus tropas, mas nadie pestañea.
La compañía del mar bien sus armas menea:
lanzáronse al ataque, diciendo todos: «¡Ea!»
El primero de todos en herir a Carnal
fue el Puerro de albo cuello, y lo dejó muy mal:
le hizo escupir la flema: esto fue gran señal;
pensó doña Cuaresma que era suyo el real.
Vino luego en su ayuda la salada Sardina,
hirió muy reciamente a la gruesa Gallina:
se atravesó en su pico y ahogola muy aína;
después a don Carnal rompió la capellina.
Venían grandes mielgas en esta delantera,
los verdeles y jibias guardan un ala entera.
Mezclada está la lucha de muy mala manera:
de cada lado cae mucha buena mollera.
De parte de Valencia venían las anguilas,
saladas y adobadas, en grandes manadillas,
daban a don Carnal en sus grandes costillas:
las truchas del Alberche dábanle en las mejillas.
Andaba allí el Atún como un bravo león;
se encontró a don Tocino, díjole gran baldón:
si no es por la Cecina, que desvió el pendón,
diérale a don Tocino, justo, en el corazón.
De parte de Bayona veían dos cazones,
que mataron perdices y castraron capones:
del mismo río Henares venían camarones,
que hasta el Guadalquivir tienen sus tendejones.
Allí con los lavancos lidian barbos y peces;
dice Merluza al Puerco: «¿Do estás, que no apareces?
Si tú ante mi te paras, darte he lo que mereces;
ciérrate en la mezquita, no vayas a las preces.»
Allí vino la Lija, en aquel desbarato,
traía duro cuero, con mucho garabato,
a costados y piernas dábales negro rato,
agarrándose a ellos, como si fuese gato.
Acudieron del mar, de piélagos y charcos
compañías notables y de diversos marcos;
traían armas fuertes, muchas ballestas y arcos:
negra derrota fue ésta: mayor que la de Alarcos.
De Santander langostas muy bermejas vinieron:
puestas en sus aljabas las saetas trajeron:
pagar todas las costas a don Carnal hicieron:
los prados, que eran anchos, estrechos parecieron.
Estaba hecho el pregón del año jubileo
y de salvar sus almas todos tienen deseo;
3
cuantos hay en el mar venían al tonero:
arenques y besugos vinieron de Bermeo.
Actividades
1. Analiza la métrica de los diez primeros versos.
2. Uno de los procedimientos literarios que dan forma al texto es la parodia (la
imitación con fines burlescos). Observa que estamos ante la presentación de un
ejército medieval, pero estamos también ante una comida completa.
3. Señala los epítetos típicos de la épica, pero destinados a los manjares.
Destaca los efectos burlescos.
4. Busca diferencias entre el lenguaje de Gonzalo de Berceo y el del Arcipreste
de Hita. ¿Quién emplea un vocabulario más rico? ¿Quién es más formal?
¿Quién emplea el registro más formal?
Una serrana
Sus miembros y su talla no son para callar,
pues bien creedme que era gran yegua caballar;
quien con ella luchase mal se habría de hallar,
y, si ella no quisiese, no podría triunfar.
En el Apocalipsis San Juan Evangelista
ni tal figura vio ni esa espantosa vista;
con un rebaño entero obtendría conquista;
no sé de qué demonio es tal mujer bienquista.
Tenía la cabeza muy grande, de esta guisa;
cabellos chicos, negros, como corneja, lisa;
ojos hundidos, rojos: poco y muy mal divisa;
mayor es de yegua su huella, donde pisa.
Las orejas son grandes como de añal borrico;
es su pescuezo negro, ancho, velloso, chico;
sus narices muy gordas, largas de zarapito.
Beberá en pocos días caudal de un canal rico.
pues su boca es de alano; sus hocicos son gordos;
dientes anchos y largos, caballunos, moxmordos;
las cejas son muy anchas y más negras que tordos.
¡Los que quieran casar que no se hagan los sordos!
¡Mayores que las mías tiene sus negras barbas!
Yo no vi más en ella, mas, si tú en ella escarbas,
hallarás, según creo, más burlas que palabras,
aunque más te valdría que trillases tus parvas.
Mas, en verdad, sí vi bien hasta la rodilla:
los huesos son muy grandes; la pierna, muy chiquilla;
de vejigas, en piernas, tiene gran manadilla;
sus tobillos, mayores que de una añal novilla.
Más ancha que mi mano tiene la su muñeca:
vellosa, pelos grandes, aunque no está muy seca:
muy gorda, muy gangosa, que siempre suena enteca,
muy tarda y como ronca, desapacible y hueca.
4
Es su dedo pequeño mayor que mi pulgar,
piensa si los mayores no serán de admirar;
de forma que si un día te quisiese espulgar,
sentirá tu cabeza la viga de un lagar.
Actividades
1. Resume la historia que se cuenta.
2. Señala las hipérboles, las exageraciones literarias mediante las que Juan
Ruiz describe a la serrana.
El mur de Guadalajara
Mur de Guadalajara un lunes madrugaba;
marchose a Monferrado: en el mercado andaba;
un ratón muy barbudo le recibió en su cava:
convidole a comer, ofreciéndole un haba.
Están en mesa pobre, buen gesto y buena cara;
hay muy poca comida, buena acogida y clara,
a los pobres manjares la amistad los repara.
Se quedó muy contento el de Guadalajara.
Hecha ya la comida, el manjar acabado,
convidó el de la villa al mur de Monferrado
a que aceptase el martes ir a ver su mercado,
y, en agradecimiento, fuese su convidado.
Fue con él a su casa y diole mucho queso,
mucho tocino fresco, pues no estaba salpreso,
enjundias, pan cocido sin racionar su peso;
el ratón aldeano fue contento con eso.
Manteles de buen lienzo, una blanca talega
toda llena de harina: allí el ratón se pega;
en honras y regalos al buen ratón anega;
alegría y buen rostro con todo esto se allega.
Hay en la rica mesa mucha y muy buena vianda,
un manjar mejor que otro a menudo allí anda,
y, además, buena cara, cual ser huésped demanda;
agasajo y comida a los hombres ablanda.
Mientras comen y gozan, en medio del yantar,
la puerta del palacio comenzó a resonar:
la abría su señora que estaba ya al entrar;
los ratones, por miedo, huyen a más andar.
El de Guadalajara escondiose en su horado,
pero el otro ratón está desorientado,
pues no sabe un lugar para estar amparado:
se quedó en la pared, en lo oscuro, arrimado.
Cerrada ya la puerta y pasado el temor,
estaba el aldeano con sudor y temblor;
le apaciguaba el otro, dijo: «Amigo, señor,
5
alégrate ya y come lo que creas mejor:
este manjar es dulce, sabe como la miel»
Respondió el aldeano: «Veneno se halla en él;
al que teme la muerte el panal sabe a hiel;
para ti sólo es dulce, tú sólo come de él.
Para el hombre con miedo no es dulce ni una cosa,
y no hay voluntad clara con vista temerosa;
con miedo de la muerte la miel no está sabrosa:
cualquier cosa es amarga en vida peligrosa.
Prefiero roer habas muy seguro y en paz
que comer mil manjares molesto y sin solaz;
las comidas mejores, con miedo, son agraz
y todo es amargura donde hay miedo, rapaz.
Por tanto detenerme aquí, casi me mato
del miedo que he tenido; y, cuando bien lo cato,
mientras estaba solo, de haber venido el gato,
me hubiese allí alcanzado, pasando yo mal rato.
Tú tienes casa grande, mas ¡hay mucha compaña!;
comes buenas comidas y ¡esto es lo que te engaña!;
mejor es mi pobreza en segura cabaña,
porque mal pisa el hombre y el gato mal araña.
Con una paz segura es rica la pobreza;
para el rico que teme es pobre la riqueza:
siempre tiene recelo y, por miedo, tristeza;
la pobreza con gozo es segura nobleza. [...]
Actividades
1. Resume el contenido de este cuento.
2. Indica cuál es la conclusión que podemos extraer del relato. ¿En qué versos
se expresa la idea central que nos quiere transmitir Juan Ruiz?
3. Señala en cuántas partes podemos dividir este pasaje y por qué razón.
4. Señala cómo se expresa el contraste entre la comida «rural» y la comida
«urbana».
6
Para comparar con "Poderoso caballero" de Quevedo
Enxiemplo de la propiedat que el dinero ha.
Mucho fas el dinero, et mucho es de amar,
al torpe fase bueno, et omen de prestar,
fase correr al cojo, et al mudo fabrar,
el que non tiene manos, dineros quiere tomar.
Sea un ome nesçio et rudo labrador,
los dineros le fasen fidalgo e sabidor,
quanto más algo tiene, tanto es más de valor,
el que non ha dineros, non es de sí señor.
Si tovieres dineros, avrás consolaçión,
plaser e alegría, del papa raçión,
comprarás paraíso, ganarás salvaçión,
do son muchos dineros, es mucha bendiçión.
Yo vi en corte de Roma, do es la santidat,
que todos al dinero fasen grand' homilidat,
grand' honra le fasçían con grand' solenidat,
todos a él se homillan como a la magestat.
Fasíe muchos priores, obispos, et abades,
arçobispos, doctores, patriarcas, potestades,
a muchos clérigos nesçios dávales dinidades,
fasíe de verdat mentiras, et de mentiras verdades.
Fasía muchos clérigos e muchos ordenados,
muchos monges e monjas, religiosos sagrados,
el dinero los dava por bien examinados,
a los pobres desían, que non eran letrados.
Dava muchos juisios, mucha mala sentençia,
con muchos abogados era su mantenençia,
en tener pleytos malos et faser avenençia,
en cabo por dineros avía penitençia.
El dinero quebranta las cadenas dañosas,
tira çepos e grillos, et cadenas plagosas,
el que non tiene dineros, échanle las posas:
por todo el mundo fase cosas maravillosas.
Yo vi fer maravilla do él mucho usava,
muchos meresçían muerte que la vida les dava,
otros eran sin culpa, et luego los matava,
muchas almas perdía, et muchas salvava.
Fasía perder al pobre su casa e su viña,
sus muebles e raíçes todo los desaliña,
por todo el mundo anda su sarna e su tiña
do el dinero juega, allí el ojo guiña.
Él fase caballeros de neçios aldeanos,
condes, e ricos omes de algunos villanos:
con el dinero andan todos los omes loçanos,
quantos son en el mundo, le besan hoy las manos.
Vi tener al dinero las mejores moradas,
altas e muy costosas, fermosas, e pintadas,
7
castillos, eredades, et villas entorreadas:
todas al dinero sirven, et suyas son compladas.
Comía muchos manjares de diversas naturas,
vistía los nobles paños, doradas vestiduras,
traía joyas preçiosas en viçios et folguras,
guarnimientos estraños, nobles cabalgaduras.
Yo vi a muchos monges en sus predicaçiones
denostar al dinero et a sus tentaçiones,
en cabo, por dinero, otorgan los perdones,
asuelven el ayuno, ansí fasen oraçiones.
Pero que le denuestan los monges por las plaças,
guárdanlo en convento en vasos et en taças:
con el dinero cumplen sus menguas, e sus raças,
más condesignos tienen que tordos nin picaças.
Como quier que los frayles et clérigos disen, que aman a Dios servir,
si barruntan que el rico está para morir;
quando oyen sus dineros que comienzan a retenir,
quál de ellos lo levarán, comienzan luego a reñir.
Monges, frayles, clérigos non toman los dineros,
bien les dan de la çeja do son sus parçioneros,
luego les toman prestos sus omes despenseros;
pues que se disen pobles, ¿qué quieren tesoreros?
Allí están esperando, quál avrá más rico tuero.
Non es muerto, ya disen pater noster, mal agüero,
como los cuervos al asno, quando le desuellan el cuero,
cras, cras, nos lo avremos, que nuestro es ya por fuero.
Toda muger del mundo, et dueña de altesa
págase del dinero et de mucha riquesa,
yo nunca vi fermosa, que quisiese poblesa,
do son muchos dineros y es mucha noblesa.
El dinero es alcalde et jues mucho loado,
éste es consejero et sotil abogado,
alguaçil et merino bien ardit esforzado:
de todos los ofiçios es muy apoderado.
En suma te lo digo, tómalo tú mejor,
el dinero del mundo es grand revolvedor:
señor fase del siervo, de señor servidor,
toda cosa del signo se fase por su amor.
Por dineros se muda el mundo e su manera
toda muger cobdiçiosa de algo es falaguera.
Por joyas et dineros salirá de carrera:
el dar quebranta peñas, fiende dura madera.
Derrueca fuerte muro, et derriba grant torre
a coyta, et a gran priesa el mucho dar acorre,
non a siervo captivo, que el dinero non le aforre:
el que non tiene que dar, su caballo non corre.
Las cosas que son graves, fáselas de ligero,
por ende a tu talante sé franco e llenero,
que poco o que mucho non vaya sin logrero,
non me pago de juguetes, do non anda el dinero.
8
Si algo non le dieres cosa mucha o poca,
sey franco de palabra, non le digas raçón loca,
quien no tiene miel en la orça, téngala en la boca:
mercader que esto fase, bien vende, et bien troca.
Si sabes estromentos bien tañer o templar,
si sabes o avienes en fermoso cantar,
a las vegadas poco en honesto lugar,
do la muger te oya, non dexes de trobar.
Si una cosa sola a la muger non muda,
muchas cosas juntadas façerte han ayuda,
desque lo oye la dueña mucho en ello coyda,
non puede ser que a tiempo a bien non te recubda.
Con una flaca cuerda non alzarás grand tranca,
nin por un solo '¡farre!' non anda bestia manca,
a la peña pesada non la mueve una palanca,
con cueros et almádanas poco a poco se arranca.
Prueba façer ligereças e façer valentía,
quier lo vea o non, saberlo a algund día,
non será tan esquiva que non aya mejoría,
non canses de seguirla, vençerás su porfía.
El que la mucho sigue, e el que la mucho usa
en el corazón la tiene magüer se le escusa,
pero que todo el mundo por esto le acusa,
en esto coyda siempre, por éste far la musa.
Quanto es más sosañada, quanto es más corrida,
quanto por ome es majada e ferida,
tanto más por él anda loca muerta et perdida,
non coyda ver la ora que con él seya ida.
Coyda su madre que por la sosañar,
por corrella et ferilla, et por la denostar,
que por ende será casta, et la fará estar:
éstos son aguijones que la façen saltar.
Debía pensar su madre de quando era donçella,
que su madre non quedava de ferirla e corrella,
que más la ençendía, et pues debía por ella
juzgar todas las otras, e a su fija bella.
Toda muger nasçida es fecha de tal masa,
lo que más la defiende aquello ante pasa,
aquello la ençiende, et aquello la traspasa,
do non es tan seguida anda más flaxa laxa.
A toda cosa brava grand uso la amansa,
la çierva montesina mucho corrida cansa,
caçador que la sigue tómala quando descansa:
la dueña mucho brava usándose faz' mansa.
Por una vez al día que ome gelo pida,
cient vegadas de noche de amor es requerida,
doña Venus gelo pide por él toda su vida,
de lo qu'él mucho pide, anda muy ençendida.
Muy blanda es el agua, mas dando en piedra dura,
muchas vegadas dando façe grand cavadura,
9
por grand' uso el rudo sabe grand letura,
muger mucho seguida olvida la cordura.
Guárdate non te abuelvas a la casamentera,
donear non la quieras, ca es una manera
porque te faría perder a la entendera,
ca una congrueça de otro siempre tiene dentera.
10
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