CARTA APOSTOLICA
“PORTA FIDEI”.
Asesor Diocesano
Introducción.Nos corresponde ver hoy día la última parte del Documento “Porta FIDEI”; concretamente los
dos últimos números: 14 y 15. Se podría decir que es la conclusión o consecuencia de lo
anteriormente expuesto en el mismo Documento. ¿Qué destacar?
1.- Fe y Caridad.Que vienen siendo como el cara y sello de una misma moneda. Un moneda que tenga una
de sus partes borrada no sirve, no es auténtica. Del mismo modo, una Fe sin Caridad (sin
obras) es una fe muerta. (Cfr. Santiago 2,14-18). Pero al mismo tiempo, una Caridad sin Fe
es un mero sentimiento. Y los sentimientos son frágiles. Duran lo que dura el entusiasmo; a
la menor dificultad se abandona todo. Son muchos los que hacen lo que podríamos calificar
como “promesas de cementerio”, se promete algo que nunca se va a cumplir. O como
aquellos que movidos por el entusiasmo son capaces de prometer el oro y el morro, pero al
momento de la verdad nada cumplen. ¿No podría pensarse en esto cuando a veces se
hacen promesas en la clausura de un Cursillo????
2.- Importancia de la Fe.Se trata de tener en todo una mirada de fe. Digamos también, una mirada Sacramental.
¿Qué significa esto? Saber mirar más allá de lo que los sentidos nos deparan. En una
palabra, saber descubrir lo esencial. ¡Y lo esencial sólo se ve con el corazón!
Como dice el Documento: “Muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien está solo,
marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el más importante a
socorrer, porque precisamente en él se refleja el Rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe
podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el Rostro del Señor resucitado”.
Pero surge una duda. ¿Será cierto, como nos acusan los marxistas, que los cristianos han
matado el amor al prójimo? Dura acusación. Y ellos argumentan: porque si se ama al otro
sólo porque en él se descubre a Cristo, entonces no estamos amando a la persona, sino a
Cristo. Creo que vale la pena tener en cuenta esta crítica, ya que nos puede ayudar a
purificar nuestra Fe-Caridad.
Es la Fe la que nos permite reconocer a Cristo, y es su mismo amor el que impulsa a
socorrerlo cada vez que se hace nuestro prójimo en el camino de la vida. La Madre Teresa
de Calcuta dijo en cierta ocasión: Yo no bañaría ni por todo el oro del mundo a un leproso
pestilente…Pero por fe soy capaz de bañarlo y amarlo”. De eso se trata. La Fe no anula el
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amor y respeto que me merecen todas las personas, pero viene a reforzar el esfuerzo que
nosotros hacemos para superar los meros sentimientos.
San Francisco de Asís da testimonio de sí mismo cuando escribe: “El Señor me concedió a
mí, hermano Francisco, que así empezase a hacer penitencia; porque, como yo estuviese
envuelto en pecados, érame muy amargo ver los leprosos: y el mismo Señor me llevó entre
ellos, y usé de misericordia con ellos. Y apartándome de ellos, aquello que me parecía
amargo, me fue convertido en dulcedumbre del alma y del cuerpo”. (Testamento de san
Francisco).
Dicho lo mismo de otra manera, creo que es necesario saber descubrir en los
acontecimientos de la vida al Señor presente. Deberíamos aprender a distinguir en el hecho
o acontecimiento: primero, lo que vemos por fuera; segundo, lo que significa o nos quiere
decir el Señor a través de este hecho o suceso. Quedan en segundo plano los aspectos
negativos y se resaltan los positivos, lo que el Señor nos quiere decir. Usando una metáfora:
los acontecimientos en este mundo son ambivalentes: tienen una doble cara, como Jano. En
los diversos acontecimientos se espera que reconozcamos el rostro de Cristo que se dirige a
nosotros, pero en los mismos acontecimientos existe el lado del mal, que no puede oscurecer
nuestra vida cristiana.
3.- Crecimiento de la Fe.Corremos el riesgo de conformarnos con la Fe que tenemos o creemos tener. Tener una Fe
plana, sosa, reducida a conocimientos religiosos teóricos. Es una Fe muerta. El Papa dice
que hay que buscar la fe con constancia para que nadie se vuelva perezoso en la Fe. Es
preciso desarrollar la Fe para poder Caminar en Fe.
Sólo con una Fe viva podemos ser signos de la presencia de Cristo resucitado en el mundo.
Hace falta hombres de fe viva y sincera, testigos de la Fe.
La Fe madura no exime de los sufrimientos y dificultades, sino capacita para hacerles frente.
La Fe es la que le da identidad a nuestro ser cristiano y a la comunidad eclesial, ya que
somos personas de fe, creyentes, y la comunidad es una comunidad de creyentes. Lo que
nos une es la Fe.
Preguntas:
1.- ¿Qué te provocan las palabras de la carta de Santiago?
2.- ¿Qué significa ver a Cristo en el otro?
3.- ¿De qué manera podemos intensificar el testimonio de la caridad?
4.- ¿Eres valiente en testimoniar la fe en tu ambiente? ¿De qué manera?
P. PASTOR SALVO B.
ASESOR DIOCESANO
4 de Febrero 2013
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SDV-20130204