Comentario y entrevista publicados en Tiempo Argentino
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Viernes, 31 de enero de 2014
Eduarda Mansilla
Entre ellos, una escritora argentina del siglo XIX
Irene Chikiar Bauer
Colección Teoría y Crítica
Por Natalia Páez
La mujer que se atrevió a escribir y pensar por su cuenta en el siglo XIX
Entre-ellos es una exhaustiva investigación sobre la vida de la escritora que desafió
los prejuicios de su época y su clase social. Eclipasada por su hermano, fue entre otras
cosas, la primera escritora para chicos de la Argentina.
Eres en extremo original. Tienes más talento que yo, escribes mejor que yo, y sin embargo,
pretendes que yo puedo hacer mejor que tú el elogio del artista que ha pintado tu retrato y el de
tu hijo. Complaciéndote me vengaré", escribió Lucio V. Mansilla, el autor de Una excursión a los
indios ranqueles, un halagador artículo en la sección literaria de El Nacional a su hermana
Eduarda. Ella, que además de ser hermana de, era hija de (Lucio Norberto Mansilla, el héroe de
la Vuelta de Obligado), sobrina de (Juan Manuel de Rosas), fue una mujer que brilló por sí
misma aunque no encajó en su tiempo.
En sus tempranos veinte años empieza a publicar sus primeras novelas. Los temas excedían las
historias de amor que se suponía eran patria de las señoritas de la época –las pocas que se
animaban a escribir– y se metía con temas políticos, con asuntos diplomáticos, de planificación
urbana. Incluso, hasta arriesgando la elaboración de un mito originario de la identidad
nacional.
Esta y otras son las hipótesis de trabajo con las que la escritora y docente Irene Chikiar Bauer –
autora de Virginia Woolf la vida por escrito (2012), la más importante biografía en español de la
autora inglesa– regresa con Entre-ellos. Una escritora argentina del siglo XIX, el primer libro que
se le dedica íntegramente a Eduarda Mansilla (1832-1892). Con un análisis crítico e histórico de
su obra basado, en una exhaustiva investigación que incluye trabajos de otros investigadores
que comenzaron a principios de los noventa con el rescate de esta autora. Como María Rosa
Lojo, o Hebe Molina. Eduarda fue una representante de la oligarquía terrateniente que, se dijo,
desajustaba en su tiempo. Fue compositora musical, periodista y escritora. Es, entre otras
curiosidades, la autora del primer libro para niños escrito por una argentina y publicado en el
país.
Amiga de Sarmiento, pone empero en duda en sus escritos las ideas sobre civilización y
barbarie. En 1860 su marido, Manuel Rafael García, es comisionado para estudiar el sistema de
justicia de los Estados Unidos. Allí hacen amistad con él, que entonces se desempeñaba como
embajador argentino. Eduarda publica su novela El médico de San Luis y en el diario La Tribuna
su novela Lucía Miranda, basada en un episodio extraído de la historia argentina. Lo hace bajo el
seudónimo de Daniel.
Sarmiento escribió sobre su labor como escritora: "Eduarda ha pugnado diez años por abrirse las
puertas cerradas a la mujer para entrar como cualquier cronista o reportero en el cielo reservado
a los escogidos (machos), hasta que al final ha obtenido un boleto de entrada a su riesgo y
peligro, como le sucedió a Juana Manso, a quien hicieron morir a alfilerazos, porque estaba
obesa y se ocupaba de la educación."
Pablo o la vida en las pampas apareció publicada primero por entregas en la revista L’Artiste en
francés y luego como libro editado por Lachaud en 1869. En Argentina fue publicada en folletín
en el diario La Tribuna, traducida por su hermano Lucio V. entre noviembre y diciembre de 1870.
Irene Chikiar Bauer escribió Entre-ellos en paralelo con otra esta investigación a su exhaustivo
trabajo sobre otra mujer, Virginia Woolf.
–¿Inició el rescate de esta autora por tratarse de otra de las desconocidas escritoras
del siglo XIX? ¿Por tratarse de una mujer?
–No me interesó hacerla desde el lugar del cupo femenino, esto de "la rescatamos porque es
mujer". Hay una teoría del cupo en todo. Sobre todo en la literatura del siglo XIX, donde
algunas de las mujeres que escribían quedaban ocultas. Algunas trascendieron, como Juana
Manuela Gorriti; otras quedaron en un cono de sombras, como fue el caso de Eduarda. Hay en
su obra una serie de elementos que la vuelven original. Ella va a discutir la noción civilización y
barbarie de Sarmiento, va a proponer en Pablo la vida en las pampas, una noción distinta sobre
unitarios y federales. Es muy gracioso leer allí cómo ella se burla de los periodistas, en esa
época en la que el periodismo y la política estaban muy imbricados. Eduarda no sólo está
tratando historias de amor, está sentando postura. Y no se queda solamente en esto, sino que
es interesante ver cómo se esmera en el cuidado de lo literario. Escribió teatro, José Martí hizo
una elogiosa crítica de su obra La marquesa de Altamira. También fue la primera autora de
cuentos infantiles.
–Sin embargo, a pesar de esta formación con institutrices europeas y de sus viajes,
ella hizo una bandera de la identidad criolla.
–A pesar de su pertenencia a la alta burguesía argentina y su ideología, ella como otras mujeres,
tal el caso de Victoria Ocampo por ejemplo, muestra cómo podía sustraerse a los prejuicios de
su propio grupo social. En mi trabajo sobre su novela Lucía Miranda, lo que me interesó mostrar
es cómo ella toma la herencia de la cultura española, tiene epígrafes de grandes escritores. Ella
tiene veintipico de años, quiere mostrar qué piensa de la Conquista, qué piensa de la unión del
español con el indio e incluso hace un mito fundacional que es el español que se junta con la
india y nace el criollo. Hay una preocupación por ver a la Argentina. No sólo se adelanta al
Martín Fierro al hacer una defensa del gaucho, sino que se adelanta también a su hermano.
Todos hablaron de Lucio V. Mansilla, pero ella escribió Pablo… antes. En francés. Lucio lo
empieza a traducir y lo publica como folletín y luego saca él la Excursión a los indios ranqueles.
–¿Por qué cree que dejó dicho en su testamento que luego de su muerte no volvieran a
publicarse sus libros?
–Si bien ella venía de una familia patricia, bien posicionada económicamente, sus hijos tuvieron
que luchar para hacerse un lugar en la Argentina. Una mujer que escribía, y en esa clase social,
no era bien vista. Imagino que lo que ella hizo en vida fue hacer lo que quiso –entre otras cosas,
escribir–, pero pidió que no se siguieran publicando sus obras luego de muerta. Supongo que,
haciéndose eco de los prejuicios de la época, quiso evitarle problemas a la familia. O tal vez lo
hizo por no tener el absoluto control de lo que harían con su obra. Ella era muy prolija, muy
cuidada con sus textos. «
hombres necios
Lucio V. Mansilla, ese mismo hermano que tradujo la novela de Eduarda, Pablo o la vida en las
pampas del francés y que según propone Chikiar Bauer "tal vez allí encontrara el disparador de
su propia escritura ya que publicó Excursión a los indios ranqueles después de la aparición de
aquella", con una gran misoginia propia de la época se refería a la escritura de las mujeres:
"Otra mujer ¡literata y poetisa! ¡y argentina, por añadidura, al parecer! –se queja Lucio V–
¿Cuándo se convencerán, nuestras familias, que en América es precario el porvenir de las
literatas, y que es mucho más conducente al logro de ciertas aspiraciones que escribir con suma
gracia, saber coser, planchar o cocinar? ¡Y cuándo se funda un gran establecimiento de
Educación en el que estas cosas se enseñen científicamente bien! ¿O son de poco momento,
cuando nueve décimas partes de los disgustos del marido con la mujer provienen de que le falta
un botón a la camisa, que ya tiene más almidón que el necesario y de que el puchero está
aguado y el asado ahumado."
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