Camara/sentencias/60926
Causa
Nº 60.926/9
Reg. Int. Nº D-
Expte. Nº SM17529/2008
/08.-
Sala Segunda.-
A C U E R D O
En Gral. San Martín, a los
del
mes
de
octubre
de
dos
días
mil
ocho,
reunidos
en
Acuerdo Ordinario los señores jueces de la Cámara de
Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento
Judicial de Gral. San Martín, Sala Segunda, con la
presencia de la señora secretaria actuante, se trajo
a
despacho
60.926/9,
para
dictar
caratulada
sentencia
"PACIOS,
la
EMILIA
causa
Nº
ANGELA
S/
CONCURSO PREVENTIVO", que tiene asignado el siguiente
orden
de
cargo
votación:
de
la
jueces
Vocalía
Pérez
Nº
4,
(interinamente
según
a
Acuerdo
Extraordinario Nº 664 de este Excmo. Tribunal), Mares
y Scarpati.
De
conformidad
con
lo
establecido
por
los
artículos 168 de la Constitución Provincial y 266 del
Código
Procesal,
se
resolvió
plantear
y
votar
siguiente
C U E S T I O N
¿Es ajustada a derecho la resolución apelada?
V O T A C I O N
la
A la cuestión propuesta, la señora juez Pérez
dijo:
I.
La
solicitud
resolución
de
de
apertura
fs.
del
15/17
concurso
desestimó
la
preventivo
de
Emilia Angela Pacios con costas a la peticionante, al
par que rechazó el pedido de suspensión de la subasta
presuntamente ordenada en los autos indicados en el
punto 3º de la parte resolutiva.
La
promotora
revocatoria
con
resolución.
El
reposición
y
de
este
apelación
señor
en
juez
otorgó
proceso
subsidio
"a
ante
articuló
contra
esa
quo"
desestimó
la
esta
Alzada
el
correspondiente recurso.
II. La agraviada objeta los fundamentos de la
sentencia.
Tras discurrir sobre la noción de la "cesación
de
pagos"
desde
una
perspectiva
conceptual,
alega
haber acreditado suficientemente su incursión en esa
situación,
dada
la
existencia
de
múltiples
obligaciones exigibles a su cargo.
Considera también que el encauzamiento de una
ejecución
forzada
individual
no
representa
impedimento alguno para acceder a su solicitud. De lo
contrario, los restantes acreedores quedarían sumidos
en una situación desventajoza respecto de la de aquél
que
impulsa
esa
vía,
que
lo
habilitaría
a
cobrar
prioritariamente su crédito en desmedro del principio
de
trato
igualitario
que
entroniza
el
régimen
concursal.
III. El recurso no debe prosperar.
a) El sostén argumental de la sentencia exige,
con carácter preliminar, desarrollar unas líneas en
torno de la prueba de la cesación de pagos en esta
etapa
embrionaria
del
proceso
concursal,
cuya
apertura se ha rechazado “in limine”.
La noción de “cesación de pagos”, presupuesto
objetivo éste de la apertura del concurso preventivo
y
de
la
quiebra
(art.
1,
ley
cit),
fluye
de
lo
establecido en su artículo 78. Si bien el precepto
está incorporado al Título III referido a la quiebra,
él es de aplicación, por propiedad transitiva, al
instituto
del
concurso
preventivo,
en
virtud
la
ausencia de distinciones cualitativas o cuantitativas
en torno de los caracteres de la cesación de pagos
como antecedente necesario para acceder tanto a la
vía concursal preventiva como a la liquidatoria. Esa
suerte de monocromía del presupuesto aludido es la
que esta Sala II puso puntualmente de relieve en la
causa
Nº
45.066
(“Carplast
S.A.
s/Concurso
preventivo”).
Volviendo a la norma consagrada en el artículo
78, que refiere a la prueba de la cesación de pagos,
se consigna allí la situación fáctica específica que
debe ser objeto de acreditación. Al
establecerse el
significado de ese objeto se define, como correlato,
lo que para el legislador representa ese estado. Al
fin y al cabo, si la demostración debe versar sobre
la imposibilidad en la que se encuentra el deudor “de
cumplir regularmente sus obligaciones, cualquiera sea
el carácter de ellas y las causas que lo generan [en
referencia
porque
esa
al
estado
realidad
de
cesación
fáctica
es
de
la
pagos)”,
que
es
expresa
y
describe la noción que se asigna al presupuesto desde
el punto de vista normativo.
La
apertura
de
los
procesos
concursales,
sin
embargo, no está precedida de un marco o instancia
tendiente a verificar la efectiva configuración o no
del presupuesto objetivo señalado. Tributaria de esa
conclusión es, en gran medida, la consigna sentada en
el artículo 84 de la ley 24.522 que prevé: “no existe
juicio
de
antequiebra”
(ver
su
tercer
párrafo).
Dentro del esquema del proceso falencial, el debate
sobre la eventual ausencia de la cesación de pagos
solo admite su encuace una vez declarada la quiebra,
mediante el recurso de reposición que el fallido (o
incluso,
en
ilimitadamente
casos
excepcionales,
responsable
de
la
el
sociedad
socio
fallida)
pueda
promover
(arg.
arts.
94,
95
y
ccdtes.,
ley
24.522).
Como se puede apreciar, ha primado el designio
de brindar un pronto tratamiento y encauce procesal a
la situación de insolvencia, con el fin de evitar las
dilaciones a las que podría conducir la apertura de
una instancia preliminar tendiente a verificar, con
la hondura que ofrece marco de amplia cognición, la
presencia
o
no
de
esa
situación,
cuyos
límites,
conviene señalar, son por cierto borrosos.
Lo excepcional de este estado patrimonial exige,
en el contexto del principio de universalidad, el
pronto
enmarcamiento
concursal,
dado
que
del
deudor
la
en
cesación
la
de
situación
pagos
se
caracteriza, entre otros aspectos, por su dificultad
para ser revertida. Por consiguiente, toda demora en
someter
al
deudor
al
correspondiente
régimen
concursal, con los efectos que el apareja, solo puede
repercutir “prima facie” tanto en el agravamiento de
su situación como en el deterioro de las expectivas
de cobro de los créditos por los acreedores.
Es
en
ese
contexto
que
irrumpen
los
“hechos
reveladores” del estado de cesación de pagos, que con
carácter meramente enunciativo enumera el artículo 79
de la ley. Ellos comportan elementos que el juez debe
valorar
como
respaldatorios
de
la
insolvencia,
en
tanto
ellos
no
indiciaria
queden
desvirtuados
mediante
incontrastablemente
de
prueba
les
reste
su
función
nítida
esta
que
aptitud.
En
definitiva, tal como he señalado, no existe proceso o
instancia incidental previa tendiente a constatar la
efectiva
existencia
de
la
pregonada
insolvencia
patrimonial, situación que lleva a que ella deba ser
evaluada sobre la base de elementos que, en función
de
su
valor
presuncional,
aporten
verosimilitud
acerca de su configuración.
Tanto
preventivo
la
solicitud
como
la
de
de
apertura
declaración
de
de
concurso
la
propia
quiebra evidencian un claro carácter confesorio del
estado de cesación de pagos del deudor que, como tal,
se enmarcan en el hecho revelador que contempla en
inciso 1 del artículo 79 citado.
El
valor
presuncional
atribuido
a
ese
hecho
revelador no se aprecia contrarrestado por el resto
de
los
elementos
que
surgen
de
la
presentación
inicial de la agraviada, quien denuncia la existencia
de deudas exigibles de variada índole ($ 16.049,12
por garantía asumida por saldo deudor en tarjeta de
crédito,
$
2.489,92
por
tributos
municipales
2.156,90 por impuestos provinciales).
y
$
Los datos allí
brindados no desmienten, con carácter elocuente, la
aducida
ausencia
de
aptitud
de
la
obligada
para
atender
regularmente
sus
obligaciones,
cuya
configuración puede verosímilmente desprenderse sobre
la base del hecho revelador aludido y del resto del
contenido
del
escrito
inaugural.
Ello
obsta
a
la
posibilidad de rechazar la pretensión con fundamento
en la supuesta no acreditación del estado de cesación
de pagos.
En otro orden, la sentencia también repara en
que el concurso preventivo no puede ser erigido en un
mecanismo procesal tendiente a paralizar la ejecución
forzada individual que pudieran haber articulado los
acreedores
tanto
el
del
fin
deudor.
del
Comparto
concurso
esa
aserción,
preventivo
estriba
en
en
ofrecer al concursado un marco jurídico que, teniendo
como presupuesto su estado de cesación de pagos, le
permita
lograr
un
acuerdo
preventivo
con
la
conformidad de una mayoría de acreedores, con el fin
poder
revertir
así
su
situación
de
excasez
patrimonial. Solo en ese contexto se da la adecuación
del instituto al fin que se ha tenido en mira al
consagrarlo, lo que previene la posibilidad de su
empleo o ejercicio abusivo (art. 1.071, Cód. Civil).
Sin
embargo,
frente
a
la
subyacencia
de
la
insolvencia patrimonial, la existencia de procesos de
ejecución contra el deudor no puede erigirse en óbice
para la apertura del concurso. No solo no hay norma
que
consagre
esa
situación
como
impediente
de
la
admisión de la solicitud, sino que, inclusive, lo
preceptuado en los artículos 11 inciso 5 “in fine” y
21
de
la
ley
(t.o.
ley
26.086)
presupone
su
viabilidad aún configurándose esa circunstancia.
Desde
un
prisma
valorativo,
no
puede
desconocerse que la apertura del proceso sería la
que,
en
mejor
casos
medida
acreedores,
como
la
que
ese,
permitiría
concurrencia
con
la
resguardar
igualitaria
supervivencia
de
en
de
los
la
vía
individual quedaría sensiblemente herida en virtud de
la prioridad que el ordenamiento reconoce al primer
embargante. Más allá de que la igualdad de trato a
los
acreedores
comporta
un
principio
general
del
derecho (doct. arts. 3.875 y 3.876 del Código Civil,
“a
contrario
garantía
sensu”),
consagrada
Constitución,
plenitud
se
en
ve
ordenamiento
en
que
el
los
es
artículo
procesos
menoscabada
reconoce
al
tributario
por
primer
16
de
de
nuestra
individuales
la
la
prioridad
embargante,
su
que
dando
relieve así a aquel otro clásico apotegma que prevé
lo
siguiente:
primero
en
el
tiempo,
mejor
en
el
derecho (“prior in tempore, potior in iure”).
En consecuencia, cabe descartar el rechazo de la
pretensión
en
base
a
la
existencia
del
proceso
individual que la agraviada denunciara como promovido
en su contra.
b) Hechas las apreciaciones que anteceden, que
intentan
dar
respuesta
sobre
diversos
tópicos
abordados en la sentencia, corresponde seguidamente
analizar
si
se
encuentran
o
no
suficientemente
satisfechos los recaudos formales del artículo 11 de
la ley.
De la lectura de escrito introductorio y del
análisis de las piezas a él adosadas se desprende que
la
presentación
es,
en
ese
aspecto,
marcadamente
deficitaria.
El
inciso
pertinente,
2
de
del
la
artículo
11
explicación
requiere,
de
las
en
lo
“causas
concretas” de la situación del deudor. Esta Sala ha
dicho que el cumplimiento de esta carga se satisface
con un desarrollo completo, preciso y circunstanciado
de las razones, tanto endógenas como exógenas, del
devenir de la situación patrimonial (causa Nº 53.850
del 14/10/2.003).
El relato expuesto a la sazón por la apelante no
observa el nivel mínimo de completitud exigido. En el
punto
III
recurrente
de
se
su
presentación
limitó
a
aducir
en
que
concurso,
se
obligó
la
como
garante de su hijo en el marco de un contrato de
emisión de tarjeta de crédito, del cual resultaría un
saldo
que
no
pudo
pagar.
Omite,
sin
embargo,
un
análisis
evolutivo
del
despeño
de
su
situación
patrimonial, en el que se señalen qué circunstancias
concretas se fueron suscitando en el curso del tiempo
que hayan signado su imposibilidad de atender sus
deudas. Obsérvese que ni siquera se atina a indicar
cómo se fue acumulando periódicamente la deuda a la
que estaría llamada a responder en su condición de
garante, que omite indicar en qué momento ella se
tornó
imposible
referencia
permitan
ellos
con
lacónico
a
de
cumplir,
posibles
contrastar
relación
contenido
la
a
que
ingresos
de
eventual
lo
debido.
del
soslaya
su
toda
parte
desproporción
En
relato
que
de
resumen:
el
revela
el
incumplimiento de la carga de explicar las causas
concretas del advenimiento de la cesación de pagos
que la ley exige.
Asimismo, de conformidad con el citado inciso 2
del artículo 11, el peticionario debe indicar “la
época en que se produjo la cesación de pagos”. El
cumplimiento de esa carga brilla por su ausencia en
la presentación introductoria. A ese silencio debe
sumarse la ausencia de toda mención o referencia que
permita establecer pautas de tiempo sobre el origen y
exigibilidad
de
las
supuestas
como integrantes del pasivo.
deudas
que
denuncia
El inciso 3 del artículo 11 requiere del aporte
de un “estado detallado y valorado del activo y del
pasivo”. La agraviada estima en $ 40.000 del valor
del 50 % indiviso del inmueble del que sería titular,
mas no brinda pauta alguna que sirva para ponderar
esta apreciación pecuniaria que efectúa. En lo a este
requisito concierne, la eventual sujeción del proceso
al régimen de los pequeños concursos solo exime al
deudor
de
la
carga
de
presentar
los
dictámenes
contables a los que aluden los incisos 3 y 5 del
referido
artículo
11,
mas
no
la
de
indicar
los
parámetros seguidos para la valuación del bien, como
así
también
el
estado
del
mismo.
El
desarrollo
contenido en el punto IV de la pieza inaugural no
cumple suficientemente el apuntado recaudo.
El inciso 5 del artículo 11 refiere al detalle y
precisiones que el deudor debe brindar respecto de
sus créditos y acreedores. Se prevé allí la carga de
indicar
los
créditos,
domicilios
sus
de
causas,
ellos,
el
monto
vencimientos,
entre
de
sus
otros
aspectos. Se exige también la adjunción de copia de
la
documentación
deudas.
Muchos
respaldatoria
de
los
de
recaudos
las
respectivas
incidados
lucen
también insatisfechos.
En
cuanto
la
deuda
por
saldo
de
tarjeta
de
crédito, la agraviada no ha dado precisión alguna en
torno de su composición, vencimientos, ni tampoco ha
aportado pieza instrumental alguna de la que puedan
inferirse esos datos. En cuanto a las deudas con el
Municipio de Tres de Febrero y la Provincia de Buenos
Aires,
tampoco
se
indica
corresponden,
cuáles
cada
y
período
el
son
a
los
qué
períodos
saldos
vencimiento
de
ellas
adeudados
cada
uno,
por
qué
porción de las deudas corresponde a capital y cuál a
intereses, ni tampoco aporta soporte instrumental del
que puedan colegirse esos datos de relevancia.
A
esa
falta
de
íntegra
satisfacción
de
los
recaudos del artículo 11 de la ley se suma la ya
acaecida expiración del plazo que contempla el último
párrafo de la norma, lo que descarta, a esta altura
de los acontemientos, toda posibilidad de permitir su
cumplimiento. Además, tengo para mí que las cargas
incumplidas
no
complementarias,
son
sino
meramente
de
singular
accesorias
importancia
o
para
cumplir seriamente la carga informativa mínima que la
presentación en concurso debe contener. Asimismo, no
puede inferirse del contenido de esa pieza liminar
qué contingente escollo –si lo hubiere- pudo haber
impedido a la peticionaria el cumplimiento fiel y
acabado de los apuntados recaudos formales.
A
tenor
de
lo
desarrollado,
no
cabe
sino
confirmar el rechazo de la presentación en concurso
de la apelante.
c)
La
conclusión
predente
impone
también
confirmar el rechazo proferido a pedido de suspensión
de la subasta, dado que no puede arbitarse una medida
de esas características frente al rechazo de la vía
concursal encauzada en autos.
IV.
Por
resolución
lo
expuesto,
apelada,
postulo
aunque
por
confirmar
los
la
distintos
fundamentos aquí esgrimidos.
Las
costas
de
Alzada
deberán
imponerse
a
la
recurrente (art. 68, CPCC). Asimismo, por razones de
registración
corresponderá
interna
diferir,
(Ac.
para
SCBA
una
vez
2.514/92),
dictada
la
presente, la regulación de honorarios correspondiente
a
la
actuación
profesional
desplegada
en
esta
instancia, a cuyo fin deberán pasar nuevamente los
autos al Acuerdo.
Voto por la AFIRMATIVA.
Los señores jueces Mares y Scarpati, por los
fundamentos expuestos, adhieren al voto precedente.
Con lo que terminó el Acuerdo, dictándose la
siguiente
S E N T E N C I A
Por
los
fundamentos
dados
en
el
Acuerdo
precedente, se RESUELVE: 1º) CONFIRMAR la resolución
apelada, aunque por los distintos fundamentos aquí
esgrimidos; 2º) IMPONER a la recurrente las costas de
Alzada,
y
3º)
DIFERIR,
para
una
vez
dictada
la
presente, la regulación de honorarios correspondiente
a
la
actuación
REGISTRESE.
ACUERDO.
profesional
NOTIFIQUESE.
en
VUELVAN
esta
LOS
instancia.
AUTOS
AL
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Causa Nº 60