1
SENTENCIA NUMERO .En la ciudad de Río Cuarto, Provincia de Córdoba, a
los un días del mes de abril del año dos mil ocho, se
constituyó en la Sala de Audiencias de la Excma. Cámara en
lo Criminal de Primera Nominación, la Señora Presidente de
la Sala I, Dra. María Virginia Emma, siendo la oportunidad
fijada para que
sentencia
cuya
tenga lugar la
parte
lectura integral de la
dispositiva
fuera
leída
el
día
de diecisiete de marzo del corriente año, en esta causa
letra “G”, N° 26/06 seguida contra ROSANA BEATRIZ GAMBERO,
argentina, soltera, nacido en Río Cuarto el diecisiete de
febrero de mil novecientos setenta y uno, hija de José
Sebastián y de Beatriz Gallardo; a
quien la requisitoria
fiscal
fs.26/29
atribuye
(art.181
inc.
de
comisión
elevación
del
delito
a
juicio
de
de
usurpación
1
la
CP)
ocurrido antes del veinte de agosto de dos mil seis en esta
ciudad.En
la
presente
causa
intervino
como
Fiscal
Correccional la Dra. Edith Imberti y como defensor el Sr.
Asesor Letrado del Primer Turno, Dr. René Emilio Bosio.
El
oficio
acusatorio
contiene
la
siguiente
descripción: “Sin poder precisar la fecha con exactitud,
pero que es dable estimar con anterioridad al veinte de
agosto de dos mil seis, Rosana Beatriz Gambero, despojó
2
totalmente, en forma clandestina a María Dominga Pomilio,
de la posesión del inmueble sito en calle Arturo M. Bas
nro. 1804 de esta ciudad, ocupando el mismo junto a sus
hijos.
Al
Pomilio,
solicitarle
que
aduciendo
la
abandonara
problemas
dueña
la
de
misma,
personales,
la
la
vivienda,
incoada
se
negó
a
Sra.
Gambero,
hacerlo,
permaneciendo en dicho morada hasta el día de la fecha”
El Tribunal se planteó las siguientes cuestiones a
resolver:
1)
¿Se
ha
acreditado
el
hecho
delictuoso
y
la
autoría responsable de la imputada?.2)
En
su
caso
¿Qué
calificación
legal
corresponde?.3) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar y qué
debe decidirse respecto de las costas?.RESPUESTA A LA PRIMERA CUESTION:
I.- Impuesta que fuera la acusada de los términos
de la citación a juicio, e invitada a declarar o a hacer
uso de su derecho de abstención, optó por expresarse y
admitió
haber
ingresado
al
inmueble
de
la
damnificada
porque carecía de vivienda y en el lugar que habitaba en
aquel
momento
había
una
“situación
difícil”.
Dijo
al
respecto, que el sitio le era prestado por la pareja de su
hija que era una persona violenta y que incluso, golpeó a
3
sus hijos. Añadió Gambero que veía esa “casa abierta desde
hacía muchos años” y que “lo que hizo fue por sus hijos,
por necesidad”. Agregó que “no tocó nada” porque “la puerta
estaba atada con alambre” y que a los “dos o tres días vino
la dueña, golpeó la puerta, le expliqué, le dije que me la
prestara, me dijo que era la casa de los delincuentes y que
ella quería que
siguiera así”.
Por lo demás,
acotó la
declarante que una vez instalada en la casa, supo por los
vecinos que personas de mal vivir, solían ocupar la casa.
Agregó la acusada que en ese tiempo sólo percibía
un plan social de ciento cincuenta pesos y que tenía a su
cargo a su hija con un bebé y sus hijos que hoy cuentan con
diecinueve,
catorce
y
ocho
años.
Aludió
también
a
su
problema de depresión –que habría principiado al separarse
de su pareja y padre de sus cuatro hijos- y a la obesidad
que sobrevino a raíz de permanecer “tirada” en la cama.
Añadió que su hijo de diecinueve años que trabajaba de
cadete y contribuía económicamente con el hogar, hoy se
encuentra “en cama y deprimido” luego de la muerte de su
padre,
cinco
meses
atrás.
Dijo
Gambero
que
actualmente
cobra un “Plan Jefes y Jefas de Hogar” de doscientos quince
pesos y que trabaja en una Cooperativa en la cual percibe
la
suma
de
cuatrocientos
éstos sus únicos ingresos.
pesos
mensuales,
constituyendo
4
Abierto el período probatorio, fueron convocados
los
testigos,
iniciando
su
examen
con
la
señora
María
Dominga Pomilio, denunciante en autos. Dijo la deponente
que el veinte de agosto de dos mil seis, se enteró de la
ocupación de la casa porque los vecinos le preguntaron si
la había alquilado, ella dijo que no era así y se dirigió
hasta la propiedad para verificar la situación. Ya en el
lugar, constató la presencia de gente e ingresó por la
puerta de la cocina encontrándose con “una señora gordita”
a
quien
le
preguntó
por
qué
estaba
en
la
vivienda,
respondiéndole la mujer: “estaba abierta y la necesito”.
Añadió la denunciante que la casa estuvo desocupada por
años y que la puerta trasera de servicio, estaba atada con
un
alambre que pusieron con un vecino porque tenía el
marco roto. Dijo también que no sabe si el alambre estaba
colocado cuando la acusada ingresó. Abundó diciendo que
personas
de
“mal
vivir”
habían
entrado
a
la
casa
con
anterioridad, que se hizo famosa por ello, que no tenía
sanitarios, que los “yuyos” estaban altos y que los hacía
cortar en la medida de sus posibilidades económicas.
Seguidamente,
las
partes
solicitaron
la
incorporación por lectura de la declaración testimonial de
Lucas
Francisco
funcionario
Bildoza
policial
(fs.17
encargado
y
de
25)
la
quien
fuera
investigación
el
del
5
hecho, no obstante, no se advierte de sus manifestaciones
aporte alguno a la elucidación de la causa.
En cuanto a la prueba documental, se incorporó la
denuncia
de
nacimiento
María
de
Dominga
la
Pomilio
denunciante
de
de
fs.
fs.
4;
½;
copia
acta
de
de
la
escritura nro. 135 de fs. 5/7; acta de inspección ocular de
fs.12;
croquis
del
lugar
del
hecho
de
fs.13;
acta
de
notificación de derechos de fs.15; ficha de antecedentes de
fs.16; certificado médico de fs. 20 e informe del Registro
Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal de fs.55.Cerrado
presentaron
sus
el
período
alegatos,
de
prueba,
iniciando
la
las
partes
Sra.
Fiscal
Correccional quien luego de valorar la prueba reunida y
efectuar las citas doctrinarias pertinentes, peticionó la
condena de la acusada por el delito de usurpación (art.181
inc. 1 CP) solicitando se le aplique la pena mínima. En su
alegación, la titular de la acción descartó específicamente
el
estado
de
necesidad
y
peticionó,
para
el
caso
de
condena, se otorgue un plazo de quince a treinta días a los
fines del desalojo de la vivienda.
Llegado el turno del Sr. Asesor Letrado, peticionó
la absolución de su clienta por atipicidad de la conducta.
Entendió el Dr. Bosio que ocupar el inmueble no implica
privar de la tenencia, posesión o cuasi-posesión y que su
6
defendida sólo intentó estar en la propiedad, es decir,
sólo ingresó sin consolidar poder de hecho. Por lo demás,
argumentó que la propietaria no intimó a su pupila para que
dejara la vivienda lo que implica aportar consentimiento a
la ocupación de la misma, es decir,
prestada
y
la
dueña
argumentos
entendió
usurpación
de
uso
asintió
el
que
tácitamente.
Asesor
no
se
su clienta la pidió
que
se
encuentra
Sobre
trató
estos
de
prevista
una
en
el
catálogo represivo.
Subsidiariamente, requirió el defensor técnico, se
absolviera
a
su
clienta
por
estado
de
necesidad,
entendiendo que la situación de necesidad se asentó en las
circunstancias referidas por Gambero relativas a la falta
de vivienda y de ingresos suficientes y a la edad de sus
hijos
menores,
argumentó
el
su
depresión
letrado
que
y
su
obesidad.
defendida
Por
lo
requirió
demás,
ayuda
institucional y nada obtuvo.
II.- Habiendo analizado el plexo probatorio rendido
y confrontado el mismo con la declaración de la acusada, se
extrae con claridad meridiana que, tal como lo determinó la
acusación, en fecha que se sitúa con anterioridad al veinte
de agosto de dos mil seis, la Sra. Rosana Beatriz Gambero,
valiéndose de la ausencia de la damnificada –María Dominga
Pomilio- y propietaria de la vivienda sita en calle Arturo
7
M. Bas 1804 de esta ciudad, previo extraer un alambre que
sujetaba la puerta posterior de acceso al inmueble, ingresó
al mismo e instaló enseres y familia, permaneciendo en
dicha situación hasta la fecha, con clara intención de
señorío, negándose incluso a retirarse al serle requerido
personalmente por la dueña el día veinte de agosto.
A este respecto, la acusada arguyó en su defensa la
necesidad de contar con un techo para ella y sus hijos y
tal argumento le fue expresado igualmente a la Sra. Pomilio
quien en su deposición así lo expresó. En este punto he de
adelantar, que la situación de necesidad invocada no ha
sido acreditada en cuanto a las condiciones exigidas por la
ley
de
fondo,
en
modo
tal
de
operar
como
causa
de
justificación como lo pretendió el Sr. Asesor Letrado en su
alegación, apuntalando los dichos de su pupila.
En
este
orden,
la
propia
acusada
manifestó
que
abandonó la vivienda en la que habitaba por verificarse una
situación
conflictiva
con
la
pareja
de
su
hija
quien,
aparentemente, sería una persona violenta. Dijo Gambero que
en una oportunidad uno de sus hijos fue golpeado por este
sujeto, por lo que decidió poner punto final a la situación
y, sin
más, es decir, sin buscar previamente alternativas
o requerir auxilio o bien proveerse de un
techo antes de
8
abandonar el que tenía, resolvió irrumpir en una vivienda
que se encontraba cerrada y sin ocupantes.
Como se ve, al obrar de esta manera, la señora
Gambero
ejerció
retirarse
de
la
una
opción
vivienda
que
en
no
que
fue
otra
habitaba
que
e
la
de
ingresar,
clandestinamente, en la de la familia Pomilio, instalándose
allí sin viso alguno de cesar en la ocupación.
En aras de integrar el estado de necesidad alegado,
dijo la imputada que tiene seis hijos, que su ingreso es
escaso, que está anímicamente deprimida (cfme. Informe de
fs.106)
y
que padece de obesidad (informe fs.105). A este
respecto, dable es asentar que la imputada tiene cuatro
hijos propios y que los dos restantes son hijos de su
pareja, que cuentan con veinticuatro y veintiún años y que
se han independizado formando sus propias familias. De los
otros hijos, la mujer de 17 años es madre de un bebé, el
hijo de 19 años contribuía –al momento de la usurpacióncon el mantenimiento del hogar, desempeñándose como cadete
y los restantes, de 14 y 8, estaban escolarizados.
Sentados estos aspectos -que doy por acreditados a
partir de las diferentes constancias existentes en la causa
y ya reseñadas-, he de decir que si bien evidencian una
situación compleja y desfavorable, no alcanzan a constituir
9
el estado de necesidad que fulminaría la antijuridicidad
del obrar.
En efecto, no se advierte que el mentado contexto
familiar de la Sra. Gambero haya constituido una situación
de necesidad que justificara en la agente, lesionar un bien
jurídico
para
peligro.
A
salvar
poco
de
otro
bien
analizar
que
los
se
encontraba
extremos
que
en
tornan
operativa la justificante del art.34 inc.3 CP, no surge del
caso que se examina, que sobre la familia de la imputada se
haya cernido un mal de tal inminencia y gravedad que sólo
la afectación del derecho de otro tornara evitable. No
soslayo que la imputada haya deseado, legítimamente, mudar
a su familia hacia un ambiente mas armonioso, sin embargo,
optar sin más por despojar a otro de la posesión de su
propiedad para conseguir su fin, adscribe a una conducta
ilícita que no admite justificación.
Para así afirmar, he tenido en cuenta
que
a
la
fecha de la usurpación y aún después, la pareja de la
señora Gambero y padre de sus hijos, aún vivía y contribuía
con
su
salario
al
mantenimiento
del
grupo
familiar
(fs.111/112), de ello colijo que el estado de soledad y
desamparo esgrimido por la imputada, no se acreditó, al
menos, en los extremos pretendidos. En este sentido, y si
bien es justo reconocer la existencia de una situación
10
desfavorable
reubicación
conclusión
que,
del
de
muy
probablemente,
grupo
que
familiar,
ese
requería
también
requerimiento
de
una
suscribo
la
reunía
las
no
condiciones de una situación apremiante, forzosa, urgente,
compatible con el “estado de necesidad” justificante.
En ese cauce, se probó que la señora Gambero vivía
junto a sus hijos en una vivienda que le era prestada y, en
sus propias palabras, la abandona por voluntad propia. No
se trata aquí de una situación de indigencia extrema o de
carencia de techo por alguna contingencia sorpresiva que
virtualmente coloca a un grupo familiar en situación “de
calle”; por el contrario, de lo que aquí se trata es de un
accionar mediante el cual el sujeto activo toma la decisión
de concluir con una situación familiar negativa, ocupando
un domicilio ajeno del cual despoja a su poseedora.
No
soslayaré
que
en
el
caso
judicial
que
se
examina, conviven cuestiones de indudable raigambre penal
con
aspectos
sociales
de
competencia
del
poder
administrador. Sin embargo, y en la convicción de que la
situación de la Sra. Gambero merecerá atención por parte de
los
organismos
predispuestos
Municipalidad local
para
ello,
resalto
que
la
ha ofrecido alternativas que no fueron
de buen recibo por parte de la imputada quien, además,
evidenció
una
reprochable
persistencia
en
el
delito
al
11
quebrantar la regla de conducta impuesta durante el término
de la suspensión del juicio a prueba –un año-, que se le
concediera por expreso pedido suyo. Quiero significar con
estas consideraciones, que notorio resulta que el escenario
descrito,
si
bien
desfavorable,
repele
cualquier
asimilación con el estado de necesidad.
III.- Descartada la justificación, ingresaré en el
análisis puntual de la conducta respecto de la cual ya he
anticipado alguna consideración. En este sentido, he dado
por suficientemente acreditado el acceso a la vivienda de
María Dominga Pomilio por parte de Rosana Gambero en fecha
anterior al veinte de agosto de dos mil seis. El acceso de
la imputada al inmueble se produjo con desconocimiento por
parte de la damnificada que fue anoticiada de lo sucedido
dos o tres días después, por sus vecinos.
Pomilio
se
presentó
en
la
vivienda,
Ante ello,
ingresando
por
la
puerta de la cocina y encontró en el interior a Gambero,
sus
familiares
y
algunas
visitas.
Al
reclamar
la
damnificada por la ocupación de su inmueble, la imputada le
respondió que encontró la casa abierta y la ocupó porque la
necesitaba.
Agregó
Pomilio
que
luego
de
hacer
alguna
consideración a los hijos de la acusada relativa al mal
ejemplo que el obrar de la madre implicaba para su futuro,
se retiró de la propiedad.
12
De
este
modo,
ingreso a la vivienda
la
propia
como
así
encartada
también,
devolución de la legítima poseedora.
es
de
recibo
la
propuesta
de
la
admitió
el
el reclamo de
En este sentido, no
defensa
técnica
con
relación a una supuesta “usurpación de uso” que se habría
verificado al pedir Gambero la casa prestada y la Sra.
Pomilio, asentir “tácitamente”. A mi ver, y a la luz de la
prueba reunida, el extremo alegado está ausente en el caso.
Para así decir, sostengo en primer término, que la
acusada
no
se
limitó
“instaló” en ella
a
“estar”
en
la
propiedad,
se
despojando a su propietaria y, a este
respecto, se ha dicho que “Siendo así el despojo ocurre
cuando el autor a privado total o parcialmente a la víctima
de su posesión o tenencia de un inmueble o del ejercicio de
un derecho real constituido sobre él, de modo que pueda
decirse que el titular ha perdido en todo o en parte, la
ocupación, el poder, o el ejercicio del derecho que antes
gozaba, pero no es suficiente ese desapoderamiento, sino
que es menester que el autor usurpe, es decir sustituya al
sujeto pasivo en la tenencia, posesión o cuasi posesión del
inmueble, apoderándose él, para lo cual podrá invadir el
inmueble, es decir ingresar en
él…” (Aut. y
pag.410). OJITOOOO!!!!!!!!!! COMPLETAR ESTA CITA
Ob. cit.,
13
En
segundo
término,
y
en
lo
que
respecta
al
“consentimiento tácito”, a más de asentar que la pretendida
intimación por parte de la dueña no constituye elemento que
reclame el tipo, la voluntad de la mujer de recuperar el
uso
y
goce
evidenciada
de
su
inmueble,
quedó
suficientemente
no sólo con su presencia en la propiedad -
demandando personalmente por su derecho-, sino, también,
con su denuncia el día 24 del mismo mes ante la autoridad
policial
(fs.1/2).
Como
se
ve,
lejos
de
consentir
la
ocupación, la damnificada dejó el conflicto en manos de la
autoridad policial y de la administración de justicia a fin
de obtener su resolución por las vías legales. Este obrar,
mal
puede
ser
considerado
omisivo,
desidioso
o
de
tolerancia tácita por parte de la víctima quien, al no ser
de recibo su petición personal, canaliza la misma a través
de
los
órganos
estatales
predispuestos
para
lograr
el
reestablecimiento del derecho conculcado.
Ahora bien, en la acusación formalizada por la Sra.
Fiscal Correccional, se dio por probado que, además de la
clandestinidad, Gambero ingresó valiéndose del ejercicio de
fuerza sobre la traba de alambre que aseguraba la puerta de
servicio de la vivienda. A este respecto, he tenido en
cuenta que la propia imputada admitió haber retirado un
alambre de la puerta y que la damnificada avaló este aserto
14
al decir que dicha traba fue colocada por un primo suyo
para asegurar la entrada; agregó Pomilio que se trataba de
un alambre grueso o firme y que se requería una pinza o
herramienta similar para retirarlo, de todos modos, añadió
que no estaba segura en cuanto a que el alambre haya estado
colocado al ingreso de Gambero.
Con estos datos probatorios he de decir que si bien
existe certeza en cuanto a la existencia del alambre, no se
acreditó con idéntica firmeza que retirarlo de la puerta
haya exigido el ejercicio de fuerza en modo tal de tener
por conformado dicho elemento típico. En este sentido, el
ejercicio de fuerza sobre las cosas que exige la usurpación
se asimila a la requerida por la figura del robo (cfme.
Nuñez, Ricardo C. “Der. Penal Argentino”, Parte Especial
T.V. Edición 1967, pag.488 y ss). Así, se sostiene que “La
fuerza en la cosa requiere que
decir,
ésta sea forzada, vale
ocupada mediante el ejercicio sobre ella de una
fuerza física, humana o artificial, que la rompa, tuerza,
saque de su sitio, cave…La existencia de este modo del
apoderamiento supone la coexistencia de una cosa que opone
resistencia…” (Aut y Ob. cit. pags.215 y ss).
En el caso que se examina, existe duda respecto de
un verdadero ejercicio de fuerza sobre el alambre colocado
que, vale acotar, tampoco constituye el modo eficiente de
15
asegurar una entrada, ofreciendo aquella resistencia que
debe ser vencida para acceder a la cosa. La aseveración de
la imputada en cuanto a que se limitó a retirar el alambre
que, en palabras de los vecinos, sólo aseguraba la puerta
para evitar que
se golpeara con el viento, imprime el
suficiente grado de duda al extremo e impone descargarlo de
la cuenta de la acusada.
Del
modo
propuesto,
concluyo
aseverando
que
el
plexo probatorio acreditó con el grado de certeza que exige
la final etapa del juicio, que Rosana Gambero ingresó en el
inmueble
de
la
familia
Pomilio
mediante
un
obrar
clandestino consistente en aprovechar la ausencia de la
dueña
y
su
desconocimiento,
logrando
de
este
modo
despojarla del uso y goce del bien.
Concluyendo con esta cuestión y en cumplimiento de
la manda del art.408 CPP, doy por ciertamente acreditado el
siguiente hecho, a saber: “En fecha anterior al veinte de
agosto de dos mil seis, Rosana Beatriz Gambero, ingresó en
forma clandestina en el inmueble sito en calle Arturo M.
Bas nro. 1804 de esta ciudad, ocupando el mismo junto a sus
hijos. La acción así relatada implicó el despojo total de
la posesión del bien a la dueña de la vivienda, María
Dominga Pomilio, quien, presentándose en el domicilio el 20
de agosto de 2006, requirió a Gambero que abandonara la
16
misma, negándose la incoada a hacerlo y permaneciendo en
dicho inmueble hasta el día de la fecha”
Respondo así a esta Primera Cuestión.
RESPUESTA A LA SEGUNDA CUESTION:
Tal como se fijó supra,
la conducta protagonizada
por la acusada ha configurado el delito de usurpación por
despojo (art.181 inc.1 CP), valiéndose para su consumación
de la clandestinidad.
En efecto, la clandestinidad como modo comisivo, se
verificó al ingresar la acusada sin conocimiento de la
propietaria y aprovechando su ausencia. A este respecto, el
art.2369
del
Código
Civil,
dice:
“La
posesión
es
clandestina, cuando los actos por los cuales se tomó o se
continuó,
poseedor,
fueron
o
ocultos,
con
o
se
precauciones
tomó
para
en
ausencia
del
sustraerla
al
conocimiento de los que tenían derecho a oponerse”.
En comentario a la norma se ha sostenido que: “Por
eso, concluye Salvat que para que haya clandestinidad se
requiere que la posesión haya sido tomada en condiciones
tales que el poseedor de la cosa haya podido ignorar los
actos de posesión. Así mismo, Molinario y Aguirre Obarrio
concluyen afirmando que la clandestinidad consiste en tomar
la cosa a espaldas de quien tiene derecho a oponerse a
17
ello” (Donna, Edgardo A. “Derecho Penal Parte Especial”, T.
II B, Ed.Rubinzal-Culzoni, año 2001, pag.738)
Sentada la modalidad de comisión que concurre en
el caso, vale apuntar igualmente que se ha verificado el
elemento subjetivo del tipo seleccionado en la medida que
la
intensión
claridad
de
y
voluntad
la
conducta
de
despojar
se
protagonizada.
desprenden
La
con
acción
de
ingresar subrepticiamente, ocupando la vivienda con familia
y enseres, dice a las claras que el despojo de quien tiene
derecho al uso y goce del sitio, se ha producido.
De este modo, se da por completo el tipo penal
seleccionado
en
sus
aspectos
objetivo
y
subjetivo,
concluyendo así el tratamiento de esta Segunda Cuestión.RESPUESTA A LA TERCERA CUESTION:
I.- En orden a dar respuesta al planteo, he tenido
en cuenta la escala penal que aporta el art.181 inc. 1 CP y
las pautas de mensuración que proveen los arts. 40 y 41 del
Código
Penal.
A
lo
dicho
agrego
la
consideración
de
criterios generales relativos a la determinación de los
fines de la pena -en tanto justa retribución del injusto y
de la culpabilidad- y su incidencia sobre la vida futura
del
condenado
en
la
sociedad,
en
tanto
la
sanción
contribuya a su reinserción social y también se proyecte,
18
vigorizando
en
el
cuerpo
social,
la
confianza
en
la
vigencia del derecho.
En cuanto a las condiciones personales, he valorado
como atenuante la historia de vida de la Sra. Gambero quien
relató haber sido “entregada” por su madre al nacer, y
luego
rescatada
por
sus
abuelos
paternos
quienes
se
ocuparon de su crianza. En este sentido, aquel primigenio
abandono
materno
y
la
condición
ausente
del
padre,
ciertamente impactaron en su personalidad, condicionándola
para la vida futura. Asimismo valoro que la acusada perdió
a
su
pareja
y
padre
de
sus
cuatro
hijos,
primero
por
separación, y luego por su fallecimiento, resultando esta
pérdida altamente impactante en su vida afectiva hasta el
punto que derivó en depresión y obesidad, que aún padece.
Si bien ha quedado evidenciado que estas dolencias no la
incapacitan, ciertamente determinan su actitud, limitándola
en cuanto a su capacidad de reacción frente a los hechos de
la vida.
Por lo demás, valoro en su favor, su condición de
madre de familia y
su falta de antecedentes.
Sobre la base de las consideraciones que anteceden,
y aún dejando expresa constancia que resulta reprochable la
persistencia de la acusada en el delito y su menosprecio
por la solución morigerada de la cuestión penal que se le
19
reconoció –suspensión de juicio a prueba-, resulta justa al
caso
la
pena
seleccionada,
condicional
mínima
que
seis
meses
de
y
las
costas
aporta
de
del
la
prisión
proceso.
figura
de
Se
penal
ejecución
dispone
el
cumplimiento suspendido de la pena por evidentes razones de
prevención especial, en el entendimiento que nada aporta a
la
reinserción
social
de
la
persona
condenada,
el
cumplimiento efectivo de penas de corta duración que sólo
refuerzan el estigma de la prisonización.
II.- Arribado a este punto deberá disponerse la
desocupación del inmueble usurpado para su reintegro a la
damnificada, otorgando a tales fines a la acusada, el plazo
de diez días. Doy razones de la decisión.
En
el
orden
propuesto,
se
advierte
que
en
el
presente caso, dados los efectos permanentes del delito de
usurpación y la persistencia de la acusada en el inmueble
despojado -aún a pesar de las propuestas del Municipio que
intentó
viabilizar
derecho
conculcado,
alternativas-,
se
impone
devolviendo
las
cosas
tutelar
al
el
estado
anterior a la infracción, es decir, restituyendo el bien a
su titular (art.29 CP, 412 CPP).
Como se vio a lo largo del debate y acreditó la
prueba rendida, el derecho de la damnificada al uso y goce
de su vivienda, no se encuentra controvertido desde que la
20
propia imputada admitió carecer de otro título para ocupar
la vivienda, como no fuera el estado de necesidad argüido.
De esta suerte, resalta evidente que ni aún en la hipótesis
de
que
la
afectado
inmueble.
presente
el
derecho
Así,
la
sentencia
de
la
Sra.
fuere
víctima
María
recurrida,
a
usar
Dominga
y
se
verá
gozar
del
Pomilio,
debe
recuperar de manera definitiva su propiedad de calle Arturo
M. Bas 1804 de esta ciudad, ordenándose a tal fin, la
desocupación del mismo. Tengo presente para así resolver,
que el grado de “certeza conviccional sobre los extremos de
la
imputación
delictiva”
que
trasunta
la
sentencia
definitiva, justifica la decisión que se adopta (cfme. TSJ,
Sala Penal in re “Esteban”, 20/10/98).
Ahora
bien,
no
obstante
las
consideraciones
anteceden, en el presente caso coexisten
que
derechos que se
evidencian en tensión. De este modo, así como el legítimo
derecho de la propietaria a recuperar su vivienda debe ser
contemplado en este pronunciamiento, también debe serlo la
situación de los hijos menores que conviven con la acusada.
En este sentido, la interpretación y aplicación de las
normas
debe
propender a la
armonía en el ejercicio de
derechos liminares de arraigo constitucional en modo tal
que el reconocimiento de uno no importe la supresión del
otro.
21
El
derecho
a
la
propiedad
que
detenta
la
damnificada (art. 17 CN) –específicamente el recupero del
inmueble, en el marco de lo normado por el art.29 CP y 412
CPP-,
como
y el reconocimiento del interés superior del niño
pauta
conflictos
de
ineludible
atención
(art.75 inc. 22, en
en
la
resolución
relación con
el
de
art. 3
C.I.D.N.) deben ser preservados en la decisión del caso. En
ese curso de ideas, se ofrece razonable, para este caso
particular, acordar a la encartada un plazo que posibilite
la
reubicación
ordenada
del
grupo
familiar
y
que
se
establece en diez días a contar del veredicto, todo ello,
bajo apercibimiento de librar orden de lanzamiento.
III.- A fin de concluir el tratamiento de esta
cuestión debe regularse los honorarios profesionales del
Sr. Asesor Letrado del Primer Turno, Dr. René Emilio Bosio
en la suma de Pesos Un mil doscientos atento el resultado
arribado en el presente juicio y labor desempeñada (ley
9459).
Así concluyo la Tercera Cuestión.A mérito de las conclusiones a las que se arribó en
el tratamiento de las cuestiones precedentes, la Sala I del
Tribunal, RESUELVE: 1.- DECLARAR a ROSANA BEATRIZ GAMBERO
ya filiada, autora penalmente responsable del delito de
usurpación en los términos del art.181 inc.1 del Código
22
Penal, imponiéndole para su tratamiento penitenciario la
pena de Seis meses de prisión de ejecución condicional y
las costas del proceso
(art. 5, 9, 29 inc.3, 26, 40 y 41
del C. Penal; 412, 550, 551 y cc del C.P.P.). Imponer como
regla de conducta a cumplir por la condenada durante dos
años la de fijar domicilio y someterse al contralor del
Patronato
de
Presos
y
Liberados
de
la
Provincia
bajo
apercibimiento de ley para el caso de inobservancia (art.
27 bis inc. 1º y párrafo final del CP). 2.- ORDENAR el cese
de los efectos del delito, disponiendo la desocupación del
inmueble sito en calle Arturo M. Bas 1804 de esta ciudad en
el plazo de diez días a contar de la fecha del veredicto y
bajo
apercibimiento
de
lanzamiento
mediante
la
fuerza
pública (art. 29 inc.1 CP y 412 CPP). 3.- REGULAR
los
honorarios
del
profesionales
del
señor
Asesor
Letrado
primer turno en la suma de Pesos Un mil doscientos, que
integrarán
el
Fondo
Arancelaria 9459)”
Especial
del
Poder
Judicial
(Ley
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