Exposición de Motivos
La conflictividad creciente en las relaciones humanas
y la tendencia a la judicialización de las controversias,
recurriendo a la denuncia penal como un medio para poner
fin a cualquier tipo de conflicto, nos coloca ante la
necesidad de dar respuesta a estas situaciones a través de
mecanismos alternativos al juicio y a la imposición de una
pena,
que
fortalezcan
reiteración
o
el
conflictivas
y
la
paz
social,
agravamiento
logrando
disminuyendo
de
soluciones
las
más
la
situaciones
duraderas,
sin
generar sensación de
impunidad o de indiferencia de las
instituciones
a
frente
los
problemas
concretos
de
los
resulta
una
ciudadanos.
En
este
marco,
la
mediación
penal
herramienta eficaz para aliviar la carga conflictiva que
ha llevado a
los
involucrados
a ese estado
de
cosas,
descomprimiendo la tensión que genera entre las partes el
hecho típico e instaurando una cultura no adversarial, de
cooperación, armonizadora y promotora de la paz social a
través
de
la
comunicación
directa
entre
las
partes,
facilitada por un tercero neutral, el mediador, que las
guía en el camino de la conciliación de sus respectivos
intereses, equilibrando sus naturales diferencias, para
tratar de alcanzar un acuerdo mutuamente aceptable que
resuelva el conflicto primario que motivó la intervención
del sistema penal.
La mediación penal ha sido introducida en la nueva
legislación procesal penal –Ley Nº 2784- como principio
rector,
estableciéndose
“procurarán
como
la
solución
consecuencia
del
que
del
tanto
jueces
conflicto
hecho,
a
fin
como fiscales
primario
de
surgido
contribuir
a
restablecer la armonía entre sus protagonistas y la paz
social”, siendo la imposición de la pena el último recurso
(art. 17). En tal sentido, el artículo 106, del cuerpo
1
legal
mencionado,
en
su
inciso
5)
dispone:
“Se
podrá
prescindir total o parcialmente del ejercicio de la acción
penal
o
limitarla
intervinieron
en
a
el
alguna
hecho,
en
de
las
personas
los
casos
que
siguientes:…
Cuando exista conciliación entre las partes; o cuando se
haya
realizado
una
mediación
penal
exitosa
que
haya
logrado poner fin al conflicto primario, siempre que no
exista un interés público prevalente, o se repare el daño
en la medida de lo posible”.
Resulta viable, oportuno y altamente beneficioso al
servicio
de
justicia
que
se
presta
a
los
ciudadanos,
adelantar la puesta en vigencia de la mediación penal,
reglamentando su aplicación y funcionamiento.
Nuestra provincia, además, ha sido pionera y tiene
una vasta experiencia en la utilización de este instituto,
a
través
del
Programa
de
Mediación
Penal
Juvenil
que
funciona en el ámbito de la Ley Nº 2302. El mismo comenzó
a funcionar en el mes de mayo de 2002, constituyéndose en
el primer antecedente a nivel nacional en la materia.
Dicho
Programa,
que
ha
sido
visitado
y
estudiado
por
académicos y operadores judiciales chilenos, españoles y
colombianos con el objeto de conocer la experiencia y de
replicarlo en sus países, se ha implementado como una
herramienta valiosa de pacificación social, respetuosa de
los derechos y garantías tanto de las víctimas como de las
personas menores de edad infractoras de la ley penal, en
consonancia con el respeto al principio recto de máxima
satisfacción, integral y simultánea de los derechos de
niños, niñas y adolescentes.
En promedio, se resuelven a través de la mediación
penal un 70 % de las causas ingresadas al sistema penal
juvenil.
Esta
experiencia
constituye
una
prueba
tangible
respecto de la conveniencia y eficacia de la utilización
2
de
este
método
alternativo
para
la
solución
de
controvercias penales.
La práctica de la mediación penal en el terreno antes
mencionado,
la
filosofía
que
impregna
el
nuevo
Código
Procesal Penal y la necesidad concreta de adelantar su
aplicación, hace necesario legislar sobre la materia y
establecer
un
marco
adecuado
para
su
desarrollo
e
implementación.
3
PROGRAMA DE MEDIACIÓN PENAL PARA LA PROVINCIA DEL NEUQUÉN
Artículo 1. Créase en el ámbito del Poder Judicial de
la Provincia del Neuquén el Programa de Mediación Penal,
con el objeto de poner en práctica el principio rector
establecido en el artículo 64 de la Ley 2.302 y en el
artículo 17 de la Ley 2.784, mediante el cual se establece
que tanto jueces como fiscales procurarán la solución del
conflicto
primario
surgido
como
consecuencia
del
hecho
típico, a fin de contribuir a restablecer la armonía entre
sus protagonistas y la paz social, utilizando la pena como
último recurso.
Artículo 2. El Programa de Mediación Penal estará a
cargo de un/a Director/a, y dependerá orgánicamente de la
Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia.
Artículo 3. Se podrá prescindir total o parcialmente
del ejercicio de la acción penal o limitarla a alguna de
las personas que intervinieron en el hecho, cuando exista
conciliación entre las partes; o cuando se haya realizado
una mediación penal exitosa que haya logrado poner fin al
conflicto
primario,
siempre
que
no
exista
un
interés
público prevalente, o se repare el daño en la medida de lo
posible.
No podrán someterse a mediación las causas originadas
por delitos dolosos cometidos por un funcionario público
en
el
ejercicio
de
su
cargo,
o
cuando
haya
mediado
violencia doméstica o de género.
Artículo
adversarial,
objeto
4.
La
dirigido
promover
la
mediación
por
un
penal
es
mediador,
comunicación
en
un
que
método
tiene
procura
de
no
por
una
conciliación entre las partes tendiente a lograr solución
4
del conflicto primario surgido como consecuencia del hecho
típico.
Artículo
5.
La
mediación
penal
será
voluntaria,
gratuita y multidisciplinaria.
Artículo 6. El proceso de mediación penal garantizará
los principios de neutralidad, imparcialidad, igualdad,
voluntariedad, confidencialidad, inmediatez, celeridad y
economía procesal. Se regirá por las reglas establecidas
en la reglamentación respectiva.
Artículo 7. El proceso será siempre dirigido por un
mediador,
el
cual
deberá
cumplir
los
requisitos
que
establezca la reglamentación para la cobertura del cargo.
Artículo 8. Hasta la entrada en vigencia de la Ley
2784, las causas penales podrán ser remitidas a mediación
por los jueces a cargo de la instrucción o a pedido del
fiscal
interviniente
acción
penal
cualquier
en
pública.
estado
del
su
La
carácter
remisión
proceso,
pero
de
podrá
titular
de
la
realizarse
en
siempre
antes
del
requerimiento de elevación a juicio.
También, la víctima o el imputado podrán pedir que el
caso sea derivado a mediación.
La decisión final sobre la derivación al Programa de
Mediación será del fiscal del caso y su negativa será
recurrible
en
consulta
ante
el
Fiscal
de
Cámara.
La
decisión de este último será irrecurrible.
El Fiscal no será parte en el proceso de mediación.
Tampoco lo será el Defensor del imputado.
El tiempo durante el cual la causa se encuentre en el
Programa suspende todos los plazos procesales y legales.
5
Artículo
reservado,
9.
Las
debiendo
audiencias
todos
los
tendrán
participantes
carácter
guardar
estricto secreto de todo aquello que se tome conocimiento.
A
tal
efecto
se
suscribirá
el
respectivo
convenio
de
confidencialidad.
Artículo 10. Una vez agotado el proceso de mediación
se labrará un acta suscripta por las partes, en la que se
consignará el resultado del mismo.
Artículo 11. En caso que las partes hayan arribado a
un acuerdo éste se hará constar en el acta de un modo
neutral y sin que implique reconocimiento o revele la
asunción
de
responsabilidades
por
parte
de
los
intervinientes.
Queda a cargo del Programa verificar el cumplimiento
o
incumplimiento
del
acuerdo,
en
la
forma
que
lo
establezca la respectiva reglamentación e informarlo al
Fiscal o al Juez de la causa.
En base al informe final remitido por el Programa se
adoptará la solución que legalmente corresponda dar al
caso.
Artículo 12. El Programa de Mediación Penal comenzará
a funcionar dentro de los noventa (90) días de publicada
la presente en el Boletín Oficial; facultando al Tribunal
Superior de Justicia a prorrogar la entrada en vigencia
del mismo por motivos operacionales.
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PROYECTO LEY DE MEDIACION