DERECHO PENAL Y PREVENCIÓN DEL DELITO
Prof. Mario V. Chávez Reyes
La capacidad del hombre de convivir pacíficamente se
encuentra cada vez más mellada por una serie de flagelos muy
propios del tiempo en que vivimos, entre ellos las carencias
económicas, la influencia de los medios masivos de comunicación
que propagan formas indiscriminadas de solucionar estos
problemas, el consumo de drogas cuyo incremento determina a su
vez el de tráfico ilícito de éstas, por otro lado los problemas políticos
que para algunos no existe otra forma de solucionar que el
terrorismo, y que otros aprovechan para promover y beneficiarse
con la corrupción y demás delitos de cuello blanco; ello ha
determinado que en nuestro país y otros de realidad similar se vaya
entendiendo paulatinamente que las ciencias penales son cada vez
menos capaces de restablecer la paz social quebrantada por los
eventos criminales, y más ahora que las nuevas modalidades
delictivas y lo intrincado de las implicancias dentro de las cuales se
vienen produciendo hacen que su detección, prevención, retribución
y erradicación comprenda cada vez mayores esfuerzos y el
concurso de más disciplinas especializadas, las que deberán
aplicarse previo análisis sincrónico y diacrónico de los aspectos
coyunturales, y para ello no se ha podido encontrar hasta el
momento mejores medios de los que nos ofrece la moderna
Criminología; medios que a través de la evolución de dicha ciencia
han ido sufriendo un vuelco decisivo hacia una comprensión cabal
del fenómeno criminal o de la llamada desviación o conducta
desviada, con el consiguiente incremento de la probabilidad de un
tratamiento preventivo y ex post ipso eficaz; es así que no existe
penalista que a la fecha no otorgue crédito a una aplicación
científica de tal herramienta.
El maestro Jiménez de Asúa en su obra La Ley y el Delito
(1945) señaló haber venido repitiendo con inquebrantable
tenacidad, que en un futuro más o menos lejano la Criminología
imperará sobre el Derecho Penal, acerca de lo cual se había
señalado que, puesto que el Derecho es una disciplina de valores,
jamás dejará de valorar (desvalorizar, más bien) la conducta del
hombre que quebranta la norma, aspecto que resulta innegable; sin
embargo se deberá ver el problema de otra forma: lo mismo que
antaño se valoraba al loco por creer que era un endemoniado y se
le sometía a verdaderos castigos, se valora hoy también la
conducta del hombre criminal, habiéndose llegado a tal punto que
los dementes ya no son objeto de valoración sino de cuidado, así
puede llegar un día en que no hagamos juicios de valor sobre las
acciones que hoy llamamos delitos, ni tampoco sobre los autores;
entonces no nos perturbarán el ánimo las garantías y derechos del
hombre y del ciudadano, y no habrá riesgo de que nuestros
principios sirvan a regímenes dictatoriales; al delincuente se le
corregirá, curará o inocuizará en establecimientos que nada tendrán
de cárceles. Forma bajo la cual también lo vio Dorado Montero
acertando en titular uno de sus famosos libros “El Derecho Protector
de los Criminales”, afirmando Jiménez de Asúa que él iba más allá
sosteniendo que Nuestro Derecho será cancelado y sólo la
Criminología, ciencia causal explicativa, completada con remedios,
imperará en el futuro, y que no se le diga que esto es una utopía ya
que de ningún ideal puede decirse que es ajeno a este mundo, y
que también pareció utopía el hecho de volar con aparatos más
pesados que el aire, utopía era el cisne negro, pero se descubrió en
Australia esas aves sombrías, asimismo hoy por hoy los aeroplanos
surcan el espacio.1
Por su parte el jurista Hans-Heinrich Jescheck precisa en
1958: “Las Ciencias Penales se ocupan de la investigación,
ordenación y exposición de todo el sector de vida que está
determinado por la criminalidad y la lucha contra la misma; se
dividen en Ciencia del Derecho Penal, que se ocupa del Derecho
Penal material, del Derecho Procesal Penal y del Derecho de
ejecución de la pena; y Criminología, cuyo objeto es la realidad del
delito, la persona y el mundo circundante del delincuente, la víctima
y la forma de control social. Ambas ciencias se complementan a
través de ciencias afines, con las que en cierta medida se
relacionan; así las Ciencias Penales se hallan ancladas por un
lado, en las ciencias sociales y por otro, en las ciencias
naturales; desde el punto de vista de política científica, la principal
tarea que se impone en toda esta materia estriba en lograr la unidad
de las Ciencias Penales mediante una concepción integradora de
las distintas especialidades, un intercambio continuo de sus
planteamientos y resultados y una conexión sistemática de todas
las disciplinas particulares; sólo una estrecha y organizada
1
Jiménez de Asúa, Luis, LA LEY Y EL DELITO, Editorial Sudamericana, Buenos Aires Argentina 1945
colaboración permite esperar que el Derecho Penal y la
Criminología puedan responder a los problemas actuales de un
orden social sometido a un cambio vertiginoso; el Derecho
Penal sin la Criminología es ciego, la Criminología sin el Derecho
Penal es inútil, de aquí lo que Franz von Listz llama Ciencia
Totalizadora del Derecho Penal”.2
El maestro argentino Eugenio Raúl Zaffaroni nos presenta una
Criminología que buscaba “causas” frente a un Derecho Penal que
presupone una capacidad humana de elección, por lo tanto una
Criminología enemiga de la culpabilidad y más aun de la
culpabilidad de acto; acota además que la Criminología así
entendida se originaba con la obra de Cesare Lombrosso y tenía su
propia historia, independiente por completo del Derecho Penal,
pese a que desde su origen biologista había evolucionado hasta el
marcado tinte sociológico de los norteamericanos, situación que
sostuvo hasta que se produjo el estallido de su horizonte de
proyección, que hasta entonces se había centralizado en la
conducta de los criminalizados, y que pasa a abarcar el
mecanismo mismo de criminalización y el funcionamiento de
todo el sistema social como parte del control social; allí la
historia de la Criminología pasa a confundirse con la del Derecho
Penal y de la Política Criminal, pues al revelarse su contenido
ideológico, abarca la discusión y justificación de la actividad
represiva penal, lo cual hace que su comienzo no se ubique ya con
Lombrosso, sino con la Ilustración; asimismo al referirse al sentido
ideológico de la punición sostiene que seguirá habiendo rechazos y
malos entendidos, y que en modo alguno puede pretenderse una
“integración” científica entre la Criminología y el Derecho
Penal, quedando fuera de duda sin embargo que ya se ha
quebrado definitivamente el espléndido aislamiento de la
Criminología, el Derecho Penal y la Política Criminal.3
El catedrático español Francisco Muñoz Conde en el año
2000 explica que es insuficiente señalar que la Criminología se
ocupa del estudio empírico del delito, esto tomando en cuenta que
el delito viene marcado por el Derecho Penal que, al mismo tiempo,
delimita el objeto de la Criminología; sin embargo es notorio que el
objeto de la Criminología no puede limitarse ni depender de las
cambiantes normas legales, ni la Criminología misma puede
2
Jescheck, Hans-Heinrich, TRATADO DE DERECHO PENAL, Duncker & Humblot, Berlín Alemania
1978
3
Zaffaroni, Eugenio Raúl, MANUAL DE DERECHO PENAL, Ediciones Jurídicas, Lima Perú 1994
convertirse en una simple ciencia auxiliar del Derecho Penal,
pues en tanto autónoma debe extender su interés más allá de
los estrictos límites de las ciencias jurídico-penales; las
deliberaciones criminológicas sobre la conducta punible deben
valorar los cambios que se producen en la punibilidad sin limitarse a
la punibilidad misma, indagando porqué se criminalizan unas
conductas y otras no, y en qué se diferencian las infracciones de las
normas penales y las de otras normas de conducta; atendiendo a
que no todo lo que castiga el Derecho Penal es desaprobado
socialmente y a que no todo lo que merece desaprobación social es
elevado a la categoría de infracción punible o tan siquiera de
infracción jurídica; pero se advierte que ambos comportamientos
tienen en común ser objetos de una misma preocupación científica
en tanto “desviación” o “conducta desviada” de las normas de
referencia, y su forma de control social refleja los mismos elementos
fundamentales (norma-sanción-proceso); por ello actualmente se
considera al estudio de la conducta desviada y de la
criminalidad como objeto de la Criminología, por un lado, y por
otro el proceso de sanción de estos objetos de estudio,
conocido como control social ya sea informal o formal; siendo
que esta disciplina abordará su objeto atendiendo a sus aspectos
evolutivos que involucran desde sus orígenes etiológicos
biologicistas hasta los argumentos de la teoría del labeling approach
que implica el abordaje de su objeto sin agotarse en un análisis
descriptivo, sino contemplando el contexto social del que surge la
conducta desviada y la reacción que se produce contra ella, por lo
que deberá tomarse en cuenta la normatividad y las instancias
sociales encargadas de su represión; asimismo se deberá
considerar las implicancias de la “cifra oscura” en tanto evidencia la
protección selectiva y no generalizada de los bienes jurídicos
propuestos; y las de la Estadística Criminal en sus variantes policial,
judicial y penitenciaria que explicitan las diferencias entre
“Criminalidad real” y “Criminalidad oficialmente registrada”, de lo
que se infiere la ineficacia del Derecho Penal o el valor simplemente
simbólico de algunas normas penales.4
Consideraciones teóricas que vienen determinando una serie
de medidas tanto a nivel de la política criminal de los países, como
en lo que se refiere a la prevención general y a la prevención
especial, medidas que están muy lejos de ser el producto de
planeamiento estratégico a largo plazo, sino que resultan del
4
Muñoz Conde, Francisco DERECHO PENAL, Editora Tirant lo Blanch, Valencia, España 2000
enrrumbamiento natural y evolutivo de las ciencias penales hacia
una inclinación cada vez más fuerte a tener un sustento empírico y
tratar de mantener un equilibrio táctico con aspectos puramente
valorativos, lo que se encuentra motivado por una estrategia de
tratamiento eficaz de la desviación de la conducta; reflexiones que
terminan por patentizar que en diferentes países de realidades
similares a la nuestra, estas orientaciones vienen
evidenciándose hace algún tiempo.
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