INTERVENCIÓN DEL SUPERINTENDENTE FINANCIERO, GERARDO
HERNÁNDEZ CORREA EN EL III CONGRESO DE ACCESO A
SERVICIOS FINANCIEROS, SISTEMAS Y HERRAMIENTAS DE PAGO
DE ASOBANCARIA
Marzo 22 de 2012
Quiero agradecer a la Asobancaria, por esta amable invitación para participar en el “III
Congreso de Acceso a Servicios Financieros, Sistemas y Herramientas de Pago”. Los
temas que serán analizados reflejan el principio fundamental que debe orientar la
construcción y definición de políticas públicas en cuanto a inclusión financiera, como es
la necesidad de alinear de manera adecuada los incentivos públicos y privados para
lograr que cada vez más colombianos tengan acceso a la utilización de servicios por
parte del sistema financiero. Y no puede ser de otra manera porque la experiencia
internacional y nacional muestra que los avances solo se logran si hay una coincidencia
de interés entre muchos actores, algunos de los cuales no hacen parte del ámbito
estricto de la regulación financiera.
En esta oportunidad, me voy a referir a los principales desarrollos en materia de
inclusión financiera, para posteriormente explicar el alcance de los retos que nos
esperan para alcanzar un segundo nivel en la profundización del proceso de inclusión
financiera.
El proceso de inclusión financiera hasta hoy
No hay duda que para el Gobierno Nacional, lograr un mayor nivel de inclusión
financiera es un objetivo fundamental con miras a reducir los niveles de informalidad,
1
mejorar las condiciones de la población y lograr la disminución de la pobreza. Los
avances logrados muestran que en Colombia, la inclusión financiera ha sido, es y será
una prioridad en la agenda de políticas públicas.
En los últimos años, el Estado Colombiano ha realizado grandes esfuerzos para
promover y profundizar la inclusión financiera en el país. Existe evidencia generalizada
acerca de la relación positiva que se establece entre sistemas financieros más
incluyentes y el nivel de desarrollo económico de un país y, particularmente, en la
calidad de vida de la población de bajos ingresos.
Estos esfuerzos se dirigieron en un primer momento, en establecer un marco normativo
adecuado que permitiera el desarrollo de nuevos productos. De manera paralela se
buscó la sostenibilidad en el mediano y largo plazo de la población que ingresa al
sistema financiero.
Bajo este contexto, en nuestra agenda de inclusión financiera se incorporaron temas de
protección e información al consumidor financiero y promoción de una mayor
accesibilidad a los productos y servicios financieros (bancarización sostenible). Las
autoridades han estado siempre dispuestas a ajustar el marco regulatorio con el fin de
adaptarlo a las nuevas realidades y, en especial, al uso de nuevas tecnologías.
Inclusión financiera a través del microcrédito: resultados y plan de acción
Las políticas públicas en materia de inclusión financiera estuvieron enfocadas
inicialmente en el objetivo de aumentar la oferta de servicios financieros, principalmente
a través del microcrédito. Es así como se concentraron los esfuerzos en la identificación
de mecanismos que permitieran facilitar el acceso al crédito a aquellas personas que
dado su perfil de riesgo, se les dificultaba el otorgamiento de los mismos. Lo anterior,
claro está, sin descuidar la adecuada gestión del riesgo de crédito por parte de las
2
entidades, pero atendiendo las particularidades de la población destinataria de dichas
operaciones.
El diagnóstico para ese momento evidenció la necesidad de avanzar en incluir más
colombianos al crédito formal. Se reconoció también que las tasas de interés que se
podían cobrar por este tipo de producto, impedían llegar masivamente a los segmentos
más pobres, dado que no cubrían los costos implícitos para su otorgamiento. Los
cambios en la regulación reconocieron estas limitaciones.
La consistencia de las políticas públicas facilitó la iniciativa privada en esta actividad.
Tanto la Ley 590 de 2000 como los Planes de Desarrollo subsiguientes, favorecen el
dinamismo de este segmento del crédito y la participación activa de distintas entidades.
No solo se trata de establecimientos de crédito sino también de entidades cooperativas,
organizaciones no gubernamentales y fundaciones, que han optado por participar en
dicho mercado ya sea mediante su completa especialización en actividades micro
financieras o incluyendo el microcrédito dentro de la gama de productos que ofrecen.
A lo anterior se unen los esfuerzos adelantados mediante programas públicos de nivel
nacional o local como la Banca de las Oportunidades y Banca Capital, que promueven
el fortalecimiento institucional para el desarrollo de las micro finanzas y la colocación de
crédito y de otro tipo de productos y servicios.
Los resultados en la profundización del segmento de microcrédito son indiscutibles. De
acuerdo con la información recaudada por Asomicrofinanzas, al cierre de diciembre de
2011, un conjunto de 93 entidades reportaron un saldo total de cartera de microcrédito
de $7.63 billones, con un crecimiento anual del 24.1%. Las entidades vigiladas por la
Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) aportan el 78% de ese valor ($5.95
billones). Ese dinamismo se debe tanto al crecimiento orgánico en entidades ya
establecidas, como a la conversión, en el transcurso de los últimos años, de ONGs
microfinancieras en establecimientos bancarios. Con la entrada en operación del Banco
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WWB en febrero de 2011, entidad especializada en este segmento, a enero de 2012 se
observó en nuestras vigiladas una expansión nominal anual del microcrédito de
38.66%.
El crecimiento reciente también ha estado influenciado por la corrección en la tasa de
interés de referencia para este producto. A través del Decreto 3590 de 2010 el
Gobierno Nacional decidió adoptar un proceso de convergencia de la tasa de interés
bancario corriente para esta modalidad de crédito hacia niveles de mercado, después
de treinta (30) meses de permanecer constante.
Todo lo anterior ha permitido un incremento gradual en el acceso al crédito por parte de
clientes con un mayor perfil de riesgo, en su mayoría personas de bajos recursos que
tenían dificultades para acceder a los productos y servicios provistos por el sistema
financiero.
Adicionalmente se evidencia un incremento en la participación de la cartera microcrediticia en algunos departamentos, como el caso de Guainía y Vaupés, con niveles
del 56% y 39%, respectivamente.
Si bien el saldo de la cartera de microcrédito frente a la cartera total (que incluye
además las modalidades comercial, de consumo y de vivienda) representó al cierre de
2011 el 2.7% de la cartera colocada por las entidades vigiladas por la SFC y el 3.4% si
se incluyen las demás entidades formales en este mercado, no sucede lo mismos si se
considera el número de créditos atendidos. En efecto, dado que se trata de una
actividad que se caracteriza por créditos de bajo monto no puede perderse de vista que
la participación del microcrédito con respecto al número de deudores es significativa: a
diciembre de 2011 se registraron 1.327.985 deudores, lo que representa el 16.67% del
total. De acuerdo con la información reportada a la SFC, en promedio desde abril de
2008, el 83% de los recursos y el 97% de las operaciones desembolsadas en la
categoría de microcrédito corresponden a créditos de menos de 25 SMLMV.
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Es indispensable también tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, el
microcrédito es la puerta de entrada de las empresas unipersonales, familiares y de
pequeña escala, al mercado crediticio formal. En los casos de aquellas entidades que
aplican para la gestión de esta cartera tecnologías microcrediticias, se busca la
construcción de una relación de largo plazo en el transcurso de la cual, más allá de
conseguir un crédito puntual para el apalancamiento de sus actividades, los deudores
adquieran una cultura financiera, se acostumbren a los hábitos de pago del sector,
aprendan a ajustar su demanda de crédito de acuerdo con su capacidad de pago real,
y construyan un historial de crédito. Todos estos elementos deben favorecer su
permanencia en el sistema financiero formal.
Por lo tanto, la profundización de este mercado debe fundamentarse en desarrollos
regulatorios e institucionales consistentes y en procesos cuidadosos que garanticen, no
sólo el acceso temporal de los deudores al sistema financiero formal, sino su
permanencia y crecimiento en el mismo, evitando las consecuencias funestas del
endeudamiento excesivo. De allí la importancia de que este crecimiento sea sostenible
y basado en metodologías que al originar el crédito tenga en cuenta de manera integral
la capacidad de pago de los deudores y sus necesidades reales. El crecimiento de la
cartera per se no significa que haya un mayor proceso de inclusión financiera, ni que
con ello se logren los objetivos de las políticas públicas.
Para seguir avanzado en la obtención de mejores prácticas y definir la orientación del
marco regulatorio y de supervisión del microcrédito en Colombia, en la SFC venimos
trabajando desde el 2010 con el apoyo de la Corporación Andina de Fomento –CAF- en
un proyecto de cooperación y asistencia técnica que comprende el estudio y análisis de
diferentes temas estructurales en materia micro crediticia, dentro de los cuales vale la
pena destacar los siguientes: (i) la revisión de la definición de microcrédito; (ii) la
implementación de tecnologías de gestión micro-crediticia; (iii) la evaluación de los
estándares mínimos para el otorgamiento, seguimiento y recuperación de la cartera
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micro-crediticia; (iv) la evaluación de las garantías admisibles y los riesgos morales
asociados a las mismas; y (v) el régimen prudencial aplicable a este tipo de entidades.
Siguiendo nuestro plan de acción, en el corto plazo abriremos la discusión con la
industria para darles a conocer las recomendaciones del estudio y las modificaciones
normativas sugeridas para permitir que este tipo de operaciones reconozcan las
particularidades de los destinatarios de las mismas y contribuyan con la profundización
de la inclusión financiera en Colombia, fortaleciendo así el marco regulatorio y las
políticas de supervisión asociadas a los productos micro-crediticios.
Inclusión financiera a través del micro-ahorro: de dónde venimos y hacia dónde
vamos
Por el lado de la demanda, se vienen impulsando políticas para incentivar la inclusión
financiera a través del pasivo, fomentado la apertura y utilización de cuentas de ahorro
de bajo monto.
Para ese propósito, la SFC expidió normas tendientes a facilitar la apertura de cuentas
de ahorro electrónicas y cuentas de ahorro con trámite simplificado, flexibilizando los
procedimientos para la vinculación de los clientes, sin perder de vista la gestión de los
riesgos a los cuales se encuentran expuestas las entidades vigiladas.
Al 30 de enero de 2012, se han abierto en el país más de 2.192.950 cuentas de ahorro
electrónicas. No obstante, se ha evidenciado que un gran porcentaje de las personas
titulares de estas cuentas son en su mayoría beneficiarios de subsidios del Estado,
quienes una vez reciben los recursos correspondientes al subsidio, retiran la totalidad
de los mismos para hacer uso de ellos en efectivo.
El reto que tenemos es convertir estos clientes o usuarios potenciales, en consumidores
financieros que obtengan más productos en el sistema y realicen transacciones a través
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de los diferentes mecanismos ofrecidos por las entidades, de manera que se cultive en
ellos una cultura de acceso y transaccionalidad.
En esta estrategia resulta determinante facilitar la utilización de tecnologías innovadoras
y el ofrecimiento de nuevos productos y canales tales como la banca móvil y los medios
de pagos electrónicos, aspectos sobre los cuales me referiré más adelante.
En cuanto al trámite simplificado para la apertura de cuentas de ahorro, es necesario
reevaluar las condiciones de su operación para identificar los motivos por los cuáles
este mecanismo no ha sido implementado de manera masiva por las vigiladas. Por ello,
aprovecho la oportunidad para invitarlos para que nos manifiesten sus inquietudes y
recomendaciones de mejora que propendan por facilitar a implementación de este
mecanismo.
Ahora permítanme hacer una breve referencia a otro instrumento que favorece el
proceso de inclusión financiera como son los micro seguros. Este producto genera una
cultura de aseguramiento de los riesgos a los cuales se encuentran expuestos la
población menos favorecida. Lo anterior resulta sumamente importante, dadas las
experiencias en jurisdicciones similares en las cuales se ha logrado romper el
desconocimiento de estos productos y se ha potencializado la adquisición de este tipo
de pólizas.
La SFC suscribió un acuerdo de cooperación con el IFC para evaluar la regulación
existente en materia de micro seguros. En este proyecto se encuentran involucrados los
Gobiernos de Colombia, Perú, Brasil y Jamaica con el apoyo de Aliance Access to
Insurance Iniciative, Financial System Approaches to Insurance –GIZ- por sus siglas en
alemán “Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit” y Fomin/BID.
7
El propósito fundamental de esta iniciativa es determinar si resulta necesario efectuar
modificaciones al marco normativo vigente, de manera que se facilite el otorgamiento
de micro seguros a sectores de la población de bajos ingresos.
Inclusión financiera a través de canales: avances
No podemos pensar en una estrategia de inclusión financiera efectiva si no se trabaja
en la capilaridad del sistema financiero. Por esta razón, el desarrollo e implementación
de nuevos canales juega un papel esencial en la profundización de la inclusión
financiera.
Hemos sido testigos del crecimiento de los corresponsales bancarios (CB), lo cual a su
vez, ha permitido que los servicios financieros lleguen a regiones que por su
localización geográfica, habían sido tradicionalmente desatendidas. Las principales
operaciones que se realizan a través de estos corresponsales están concentradas en
recaudos (50%), pagos (25%), retiros (13%) y depósitos (10%).
En particular, entre junio de 2007 y enero de 2012 el número de CB pasó de 1.658 a
una destacable cifra de 20.199, con presencia en los 33 departamentos del país 1.
Asimismo, el total de operaciones tuvo un aumento considerable al pasar de 5 a 23
millones entre el segundo semestre de 2008 e igual periodo de 2011.
En cuanto a las operaciones que se realizan a través de internet y por medio de la
telefonía móvil, también se ha observado un crecimiento nada despreciable de 73.49%
y 233.33%, respectivamente, para el periodo comprendido entre el segundo semestre
de 2008 y 2011. De esta forma, las transacciones a través de internet se incrementaron,
pasando de 249 a 432 millones, mientras que las operaciones por medio de la telefonía
móvil aumentaron de 3 a 10 millones.
1
Los corresponsales bancarios actúan en 920 municipios, de los 1.103 que existen en el País.
8
Este comportamiento contrasta con la evolución en el número de operaciones a través
de oficinas, que frente a lo observado tres años atrás disminuyó en 1.15%, al pasar de
347 a 343 millones, mientras que las operaciones por cajeros automáticos aumentaron
de 297 a 310 millones.
Las anteriores cifras confirman que los consumidores financieros están cambiando sus
preferencias hacia el uso de canales electrónicos, lo que no sólo favorece la ampliación
en la cobertura del sistema, sino que también permite reducir significativamente los
costos de transacción que deben asumir al efectuar sus operaciones monetarias
exclusivamente a través de canales tradicionales.
Adicionalmente, políticas como las desarrolladas por el Ministerio de Tecnologías de la
Información y las Comunicaciones, las cuales pretenden masificar el uso de
computadores hacia la población de escasos recursos, fomentan la utilización del canal
internet entre dicha población, propiciando una mayor profundización en el uso de las
tecnologías de la información innovadoras y logran que los consumidores financieros
cultiven una cultura de ahorro real y con ello se afiancen con otros productos en el
sistema financiero.
Nuevo enfoque en materia de inclusión financiera
Si bien hemos logrado un avance importante en el desarrollo del proceso de inclusión
financiera, como anticipé al inicio de mi intervención, es necesario que lleguemos a un
segundo nivel, donde podamos consolidar el resultado de los esfuerzos realizados
hasta el momento y generemos una mayor profundización de la inclusión financiera en
Colombia.
Para
ello
se
han
complementado
las
políticas
públicas
haciendo
énfasis,
principalmente, en el fortalecimiento de la transaccionalidad de las operaciones. La
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información recabada hasta el momento, demuestra la necesidad de incentivar en la
población el desapego al uso del efectivo. Para ello, como lo mencionó la Viceministra
Técnica de Hacienda, Dra. Ana Fernanda Maiguashca, el Gobierno Nacional presentará
a consideración del Congreso Nacional un proyecto de ley que hemos denominado
“Pague Fácil – Pague Digital” que permitirá profundizar en el proceso de inclusión
financiera hacia la población que desarrolla actividades productivas informales,
propendiendo así por la formalización de las transacciones de la economía.
Todos estos esfuerzos tienen como propósito incrementar la transaccionalidad y facilitar
el uso de los colombianos a los servicios ofrecidos por el sistema financiero, de manera
que estos utilicen los beneficios de los sistemas de pago electrónico en un marco de
protección del ahorro del público, lo mismo que el desarrollo de productos novedosos
de bajo costo.
Como ustedes pueden notar, el recorrido hacia a este segundo nivel, exige además,
que la industria cambie sus paradigmas, sea innovadora y diseñe nuevos productos,
especialmente enfocados hacia a los segmentos con niveles socioeconómicos más
bajos. Lo anterior, sin perder de vista que las entidades vigiladas tienen un compromiso
con la adecuada protección al consumidor financiero y con la generación de confianza
en el sistema financiero, elemento fundamental para propiciar una inclusión financiera
adecuada y sostenible.
El rol del Supervisor ante el nuevo enfoque en materia de inclusión financiera
En línea con el nuevo enfoque del Gobierno Nacional la SFC, tiene dentro de su
agenda normativa la expedición de las siguientes instrucciones:
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(i) Banca móvil
Una de las tecnologías innovadoras que facilita el desarrollo y profundización del
proceso de inclusión financiera, es la banca móvil. Por todos es conocido el gran
potencial que tiene la telefonía móvil para reducir drásticamente el costo de la
prestación de los servicios financieros, por resultar accesible dada la masificación de
este servicio en la población.
La SFC se encuentra trabajando en un proyecto de circular externa, el cual ya ha sido
presentado para discusión pública, y que tiene como propósito establecer un marco
normativo que defina las condiciones de operación de este canal, específicamente para
facilitar la realización de operaciones a través del mismo.
A través de este proyecto se establecen los requerimientos específicos de seguridad y
calidad que deben atender las entidades para la realización de operaciones a través de
este canal, exceptuando la implementación de mecanismos de cifrado fuerte a aquellas
operaciones monetarias que de manera individual o acumulada superen dos (2)
SMLMV. Con ello existirá un adecuado balance entre los costos que deben asumir las
entidades para ofrecer este servicio sin descuidar las condiciones de seguridad que
deben observarse para su operación.
Así mismo, este proyecto modifica los requerimientos de seguridad respecto de las
tarjetas créditos con cupos inferiores a dos (2) SMLMV y para tarjetas débito ligadas a
productos que se utilicen para canalizar recursos provenientes de subsidios o ayudas
del Estado que no superen dicho monto.
Lo anterior busca incentivar a las entidades para que ofrezcan estos canales e
instrumentos para la realización de operaciones, permitiendo una mayor profundización
en el acceso y la transaccionalidad a través de los mismos.
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(ii) Educación y protección al consumidor
Todas las políticas y estrategias orientadas a mejorar el desarrollo y profundización de
la inclusión financiera en nuestro país, deben ser integrales y por tanto deben ir
acompañados de la implementación de políticas en materia de educación financiera y
protección al consumidor.
La educación financiera es esencial en el proceso de inclusión financiera por cuanto
busca otorgar a dicha población de los conocimientos básicos de los productos y
servicios que ofrece el sistema financiero, al tiempo que les permitirá conocer las
ventajas y beneficios que implican acceder a dicho sistema. La educación financiera se
constituye en un factor fundamental, en particular si se tiene en cuenta la constante
evolución de los diferentes tipos de negocios y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Conforme
lo
anterior,
venimos
acompañando
al
Gobierno
Nacional
en
la
implementación de una Estrategia Nacional de Educación Financiera, con el fin de
establecer un marco adecuado para que las entidades cumplan las obligaciones
previstas por la ley en esta materia.
Sobre este particular, permítanme reconocer una vez más, el gran esfuerzo realizado
por la Asobancaria, en su programa de educación financiera “Saber más, ser más”, el
cual sin dudas, contribuirá al desarrollo de un mejor proceso de inclusión y educación
financiera en nuestro país.
A su turno, la protección al consumidor financiero contiene herramientas indispensables
para proteger de manera particular a esta población que, en la mayoría de los casos,
carece de un nivel de educación deseable y de la información necesaria para adoptar
las mejores decisiones.
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Conforme a lo establecido en la Ley 1328 de 2009, la cual recordemos es fruto de un
esfuerzo conjunto entre el Congreso y el Gobierno para robustecer la protección a los
consumidores financieros, la SFC ha impulsado la protección al consumidor financiero a
través de la expedición de diversas instrucciones normativas precisas sobre esta
materia.
Entre las normas expedidas sobre el particular destacamos la circular externa que
contiene las instrucciones sobre el Sistema de Atención al Consumidor Financiero –
SAC-. Sobre este particular, aprovecho para destacar la participación de las entidades
vigiladas en la estructuración de sus SAC´s. Sin embargo se requiere continuar con el
monitoreo respecto del adecuado funcionamiento del SAC, el fortalecimiento de los
sistemas implementados por las entidades, así como la medición del impacto en la
debida atención y protección del consumidor financiero.
Del mismo modo, hacemos un llamado a las entidades vigiladas para que incluyan
políticas específicas que atiendan las particularidades de este sector de la población
que requiere mayor educación financiera y que hasta ahora va a tener un acceso por
primera vez al sistema financiero.
A su turno, a través de la Circular Externa No. 038 de 2011, se definió el marco general
de la información que las entidades vigiladas deben suministrar a los consumidores
financieros. Si bien se trata de lineamientos generales, tales instrucciones deben ser
observadas especialmente cuando se difunda información a los grupos más
vulnerables, facilitando la comparación de costos y beneficios, con la claridad y
precisión necesaria de manera que los futuros clientes o usuarios cuenten con la
información suficiente que les permita domar decisiones debidamente informadas y que
se adecúen a sus necesidades.
Dicha circular, contiene la información mínima que las entidades deben suministrar a
los consumidores financieros, los requisitos que debe cumplir la información, las reglas
13
generales en materia de difusión de la información, el contenido mínimo de la
información, particularmente respecto de los productos y servicios ofrecidos, así como
respecto de las tarifas y tasas de interés.
En materia de la prohibición de la utilización de cláusulas y prácticas abusivas, aspecto
que resulta sumamente relevante tratándose de proteger a los consumidores de bajos
recursos y con reducidos niveles de educación financiera, la SFC expidió recientemente
la Circular Externa No. 039 de 2011, en donde se ilustra con ejemplos las principales
cláusulas y prácticas abusivas prohibidas. A través de este instructivo, la SFC señaló
los principales ejemplos de cláusulas abusivas a fin de que las entidades vigiladas las
excluyan de sus contratos. Así mismo, se mencionan las prácticas abusivas que las
entidades deben abstenerse de ejecutar de manera que no se vulneren los derechos de
los consumidores financieros.
Aprovecho nuevamente este espacio para invitar a las entidades vigiladas y a los
defensores del consumidor financiero para que revisen constantemente el contenido de
los contratos a fin de que detecten oportunamente la eventual incorporación de
cláusulas abusivas, y en caso de hallarlas, realicen los correctivos pertinentes de
manera inmediata, garantizando una adecuada protección a los consumidores
financieros.
En esta misma línea, la SFC siguiendo las disposiciones establecidas en la Ley 1328 de
2009 y consciente de que el tema de precios es un elemento fundamental y
determinante a la hora de tomar decisiones, desde finales del año 2010 ha divulgado de
forma periódica la información de las tarifas de los servicios financieros en diarios de
amplia circulación nacional, con el fin de que el contenido de la misma sea conocida por
todos y sirva para una adecuada toma de decisiones. Dicho ejercicio ha permitido
reducir las asimetrías de información y ha fomentado la competencia entre las
entidades frente al valor de los productos y servicios que ofrecen. Como resultado de
14
este proceso, se han observado favorables descensos en los cobros de algunos de los
servicios más utilizados por los colombianos y que otros se presten de forma gratuita.
Lo anterior se puede corroborar con los dos últimos informes de seguimiento semestral
a las tarifas de servicios financieros, que se han elaborado atendiendo las disposiciones
establecidas en el artículo 63 de la Ley 1430 del 29 de diciembre de 2010. Este
esquema de evaluación periódica ha permitido un cuidadoso monitoreo frente a la
evolución de las tarifas, ha servido como insumo a los análisis que sobre este tema
desarrolla el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y ha contribuido de manera eficaz
a la divulgación al público de dicha información, como mencioné arriba.
Adicional a estos proyectos, en desarrollo de lo previsto por el Decreto 4809 de 2011,
esta Superintendencia publicó para comentarios una circular externa a través de la cual
se establecen las condiciones del Reporte Anual de Costos Totales que debe
suministrarse a los consumidores financieros por parte de los establecimientos de
crédito, así como los servicios que hacen parte del paquete básico que puede ser
ofrecido por dichas entidades y la publicación de su tarifa. La expedición de esta norma,
permitirá a los consumidores financieros, contar con información transparente que le
permitirá adoptar decisiones informadas, facilitando con ello la profundización del
proceso de inclusión financiera.
Finalmente se está revisando la actualización de las normas en materia de publicidad,
aspecto de vital importancia para la adopción de decisiones informadas por parte de los
consumidores financieros. La publicidad se constituye en el primer contacto, la mayoría
de veces, entre el potencial cliente y la entidad vigilada. Por ello, resulta esencial
establecer estándares adecuados para los programas y campañas publicitarias que
realicen las entidades con miras a que se evite el suministro de información imprecisa o
engañosa, evitando con ello la vulneración de los derechos del consumidor financiero.
15
(iii)
La
política
anti
trámites
como
mecanismo
para
promover
la
profundización de la inclusión financiera en Colombia
Permítanme ahora concentrarme en lo que hemos denominado “La política anti trámites
como mecanismo para promover la profundización de la inclusión financiera en
Colombia”.
Siguiendo la política anti trámites del Presidente Santos, prevista en el recientemente
expedido Decreto Ley 019 del 10 de enero 2012, especialmente en su artículo 37, para
llegar a un mayor nivel de profundización en el proceso de inclusión financiera en
Colombia, la SFC ha considerado indispensable, concentrarnos en el 2012 en la
simplificación de los requisitos exigidos a las entidades vigiladas que representen la
eliminación de barreras de acceso al sistema financiero.
Para ello, estamos trabajando en dos frentes. El primero, revisando y depurando los
formatos para reportes de información requeridos a las entidades vigiladas,
estableciendo como meta la eliminación de un número importante de reportes. En el día
de hoy se eliminaron 16 formatos con sus correspondientes instructivos.
Adicionalmente, estamos verificando las instrucciones previstas en la Circular Básica
Jurídica, a fin de evaluar la posibilidad de eliminar aquellas que generen trámites
innecesarios tanto para las entidades vigiladas, como para los consumidores
financieros en general.
El segundo frente, compete directamente a las entidades vigiladas a quienes pedimos
que revisen sus
procesos para eliminar trámites innecesarios, sin descuidar la
adecuada gestión y administración de los riesgos a los cuales se encuentran expuestas.
El resultado de este esfuerzo conjunto, no sólo se reflejará en mayores beneficios para
los consumidores financieros, sino también en la gestión operativa de las entidades.
16
Sin lugar a dudas, el desarrollo de esta estrategia a través de un liderazgo activo entre
el Supervisor y las entidades vigiladas, se traducirá en una profundización del proceso
de inclusión financiera en Colombia, dado que a la población le interesa acceder al
sistema financiero con las menores barreras posibles.
Aprovecho esta oportunidad para destacar que existen algunas entidades, como es el
caso de Bancolombia, que se han acercado al Supervisor con el propósito de
proponernos cambios e informarnos las políticas que han implementado para ajustar
sus procesos a fin de eliminar los trámites innecesarios que representen un
mejoramiento de la atención a los consumidores financieros. Por lo tanto, invito a todas
las entidades vigiladas para que participen en esta iniciativa e identifiquen los aspectos
relacionados con trámites y procesos que representen el logro de objetivos de
eficiencia, economía, celeridad y racionalización de trámites que beneficien al
ciudadano.
Será de enorme satisfacción para esta Superintendencia, reconocer públicamente las
entidades que obtengan los mejores resultados en materia de la optimización de sus
procesos para la adecuada implementación de la política antitrámites y en pro de una
mayor inclusión financiera en el país.
Estamos seguros
que
esta
orientación, coadyuvará
significativamente
en
el
fortalecimiento y desarrollo en mayor escala, de los procesos de inclusión financiera, sin
perder de vista que la inclusión debe ser sostenida y prudente, soportada dentro de un
marco adecuado de protección al consumidor.
Paralelamente a esta iniciativa y siguiendo el Plan de Tecnología “Vive Digital” del
Presidente Santos, que busca que el país dé un gran salto tecnológico mediante la
masificación de internet y el desarrollo del ecosistema digital nacional para alcanzar la
prosperidad democrática, estamos realizando los estudios necesarios para procurar
17
migrar a un ambiente en el cual la comunicación entre el Supervisor y las entidades
vigiladas, se realice, principalmente, a través de medios electrónicos.
Aunque hemos mostrado grandes avances en estos temas, especialmente en
la
implementación de las políticas establecidas en el Programa Presidencial de Gobierno
en Línea, respecto del cual la Superfinanciera ha recibido una calificación de 100
puntos sobre 100, nuestro reto seguir trabajando en pro del mejoramiento continuo de
nuestra página web, nuestros procesos internos y la tecnología.
Como parte de este esfuerzo, en el 2012 trabajaremos activamente en el diseño e
implementación de un Portal que responda a las necesidades de difusión de
información y de usabilidad de acuerdo con los lineamientos del Programa de Gobierno
el Línea y que resulte del mayor beneficio para las entidades vigiladas y los
consumidores financieros en general.
(iv)
Participación en organismos internacionales
Otro de los mecanismos que coadyuvará en la profundización del proceso de inclusión
financiera en Colombia, es sin duda la participación activa de nuestro país en distintos
organismos internacionales que propendan por el desarrollo de este proceso, aspecto
en el cual vamos de la mano con los estándares internacionales sobre la materia. En
dichos organismos, la SFC, de manera particular, participa activamente en las
diferentes discusiones que se realizan con el propósito de enriquecer las experiencias
relacionadas con el proceso de inclusión financiera en diferentes regiones y adoptar las
mejores estándares en materia de regulación y supervisión.
Destacamos la participación de la SFC, principalmente, en los siguientes organismos
internacionales: (i) AFI, por sus siglas en ingles “Aliance for Financial Inclusión”; (ii) la
Asociación de Supervisores Bancarios de las Américas “ASBA”, en donde con
frecuencia
participamos
en
la
discusión
de
documentos
relacionados
con
18
recomendaciones en materia de inclusión financiera; y (ii) el Instituto Iberoamericano
del Mercado de Valores, en donde enriquecemos nuestra experiencia a través de la
discusión y análisis de las recomendaciones relacionadas con el modelo conclusivo
sobre la normatividad prudencial de la protección al inversionista del mercado de
valores,
el
asesoramiento
financiero,
su
estatus
jurídico,
el
análisis
de
responsabilidades y la educación al inversionista, entre otros.
(v) Ajustes al marco integral de supervisión
Teniendo en cuenta el marco normativo vigente y en aras de mejorar las políticas de
supervisión relacionadas con la inclusión financiera, consideramos necesario robustecer
nuestro Marco Integral de Supervisión –MIS- para incorporar los mejores estándares
que permitan realizar una supervisión adecuada en materia de protección al consumidor
financiero y de inclusión financiera.
Este es un reto para el Supervisor pues le impone una ardua labor que implica adoptar
una metodología especializada y específica que reconozca todos los canales, productos
y servicios que faciliten el desarrollo del proceso de inclusión financiera, al tiempo que
reconozca los requerimientos normativos relacionados con la protección al consumidor
financiero en Colombia.
Estamos seguros que el resultado de lo anterior nos ayudará en gran manera a
identificar aquellos aspectos que favorecen o dificulten una mayor profundización de la
inclusión financiera en Colombia y como resultado de ello, se puedan adoptar las
mejores políticas respecto del marco de regulación y supervisión para este tema.
Informe de bancarización
Antes de terminar, me complace anunciar que durante el primer semestre del 2012,
daremos a conocer el primer Reporte Anual de Inclusión Financiera –RIF-.
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Este proyecto ha sido fruto del interés y la iniciativa de los gobiernos de distintas
regiones, para consolidar la información estadística y cualitativa necesaria para evaluar
los indicadores de inclusión financiera a nivel país y compartirla con el resto del mundo.
Los resultados de este Reporte nos permitirán contar con una fuente de información
anual en materia de inclusión financiera y obtener un diagnóstico sobre la situación
actual de la inclusión en Colombia, particularmente de las dimensiones de acceso y
uso, y, compararla con la de otros países.
No nos cabe duda que este RIF será una herramienta indispensable para dotar al
Gobierno y a las autoridades competentes de los elementos de apoyo necesarios para
el diseño y priorización de políticas públicas que propendan por un mayor desarrollo de
la inclusión financiera y, realizar así, un seguimiento respecto de las medidas
adoptadas en materia de regulación y supervisión sobre este tema.
Este Reporte ha sido construido por la SFC con la participación y la colaboración activa
del Programa Banca de las Oportunidades. Aprovecho la oportunidad para reconocer
públicamente a su Director, Dr. Carlos Moya, por su valiosa contribución y apoyo en
esta iniciativa.
De hecho, permítanme destacar que gracias a la participación del Programa Banca de
las Oportunidades en este proyecto, el Reporte no solamente contendrá la información
de entidades vigiladas por la SFC, sino que también tendrá en cuenta la información
relacionada con las cooperativas vigiladas por la Superintendencia de Economía
Solidaria (SES) y ONGs.
En el mediano plazo, se espera que este Reporte se constituya en un mecanismo que
facilite el monitoreo al estado de la inclusión financiera en Colombia y al impacto de las
políticas públicas que se adopten para promoverla.
Muchas gracias.
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IX Congreso Panamericano de Riesgo de Lavado de Activos y