PROMUEVEN ACCION DE AMPARO.
SOLICITAN MEDIDA CAUTELAR.
Señor Juez:
JOSE ROBERTO LOPEZ, abogado de la matrícula
y Presidente del Colegio Público de la Capital Federal; por derecho
propio y en representación de la Institución que presido; Tº07 Fº873,
junto con la Dra. Andrea Laura FALCONE, Tº 93, Fº 996, por derecho
propio; patrocinados ambos por la Dra. Silvina Noemí NAPOLI Tº42,
Fº425, con domicilio real y constituyendo el procesal en Av. Corrientes
1441, Piso 5º "Asesoría Letrada" (Zona de Notificación N° 107) domicilio
electrónico 27-18047152-4, mail [email protected], ante S.S nos
presentamos y decimos:
I.- PERSONERIA
Con las copias certificadas del Acta de Proclamación
de Autoridades (Elecciones 2014/2016) del Colegio Público de Abogados
de la Capital Federal (CPACF), de fecha 28 de mayo de 2014, y del Acta
de Distribución de Cargos del Consejo Directivo de esa Institución, de
fecha 4 de junio de 2014, acredito ser su Presidente, con domicilio real
en la Av. Corrientes 1441/47 de la Capital Federal, y en tal carácter me
presento.
II.- OBJETO
Venimos a iniciar Acción de Amparo contra la
Resolución General Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES,
dictada en el marco de la Ley 26.970 que establece el régimen
aplicable
a
la
regularización
de
deudas
previsionales
de
los
trabajadores autónomos inscriptos o no en el Sistema Integrado
Previsional Argentino (SIPA), y los sujetos adheridos al régimen
simplificado para pequeños contribuyentes (RS) – monotributistas, que
impide la presentación de abogados, ya sea por poder o por patrocinio.
1
Esta acción se dirige contra la ADMINISTRACION
NACIONAL DE SEGURIDAD SOCIAL (ANSES), con domicilio en la
Avenida Paseo Colón 329, 7º Piso, de esta Ciudad Autónoma de
Buenos Aires.
Se solicita se ordene a la ANSES recibir a todo
abogado que se presente ante el organismo, ya sea con poder o por
patrocinio, sin restricciones ni limitaciones arbitrarias e ilegales, a fin de
tramitar la inclusión de ciudadanos argentinos a la moratoria
implementada por la Ley Nº 26.970.
Asimismo, y como medida cautelar, venimos a
solicitar que se suspenda la aplicación de la Resolución General
Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES, en la medida que
su texto ha sido utilizado por la ANSES para prohibir la actuación de
profesionales abogados, cercenando su derecho de trabajo y el debido
proceso adjetivo.
III.- LEGITIMACIÓN DEL CPACF
El CPACF es parte interesada para promover la
presente Acción de Amparo, teniendo legitimación procesal suficiente
en representación de sus colegiados, de conformidad con lo establecido
por el artículo 21 inciso j) de la Ley 23.187 que le confiere la debida
legitimación procesal autónoma, para ejercer la “acción pública”, en
concordancia con el artículo 43 CN y doctrina de la Corte Suprema de
Justicia de la Nación (CSJN).
El CPACF fue creado por Ley 23.187 con el carácter,
derechos y obligaciones de las personas jurídicas de derecho público,
conforme lo establece el artículo 17 de dicha norma; y por esta ley, tiene
el deber de defender a sus miembros, los abogados matriculados, para
asegurarles el libre ejercicio de la profesión conforme a las leyes y velar
por su dignidad (artículo 20 inc. c).
2
Tiene como deber insoslayable, tal lo establecido en el
artículo 1° Ley 23.187 que "... La protección de la libertad y dignidad de
la profesión del abogado forma parte de las finalidades de esta ley y
ninguna de sus disposiciones podrán entenderse en un sentido que
menoscabe o restrinja", por lo que se hace ineludible asumir la defensa
de los profesionales cuando se encuentran amenazados en sus legítimos
derechos.
Adviértase
que
la
inviolabilidad
del
ejercicio
profesional en todos sus órdenes es una finalidad que la Ley 23.187
encarga
específicamente
al
CPACF,
dotándolo
expresamente
de
facultades para surgir en su defensa y ejercer la Acción Pública.
En efecto, el artículo 21, de la ley 23.187 sostiene
que, para el cumplimiento de sus finalidades, el CPACF “Ajustará su
funcionamiento a los siguientes funciones, deberes y facultades: inciso j
Tutelará la inviolabilidad del ejercicio profesional en todos sus
órdenes, estando investido a esos efectos de la legitimación
procesal para ejercitar la acción pública”
Por otro lado, el contenido esencial del derecho a la
tutela judicial efectiva, ante el posible vacío normativo sobre la acción y
el proceso, ha de ser suplido para dar aplicación a la Constitución
Nacional (CN), pues entre sus derechos fundamentales se encuentra el
derecho a la jurisdicción. En ese sentido la CSJN, ha expresado: "Que es
función indeclinable de los jueces el resolver las causas sometidas a su
conocimiento, teniendo como norte el asegurar la efectiva vigencia de la
Constitución Nacional, sin que puedan desligarse de este esencial deber,
so color de limitaciones de índole procesal. Esto es especialmente así, si se
tiene en cuenta que las normas de ese carácter deben enderezarse a
lograr tal efectiva vigencia y no a turbarlas". (CSJN, Fallo del 27/12/90
"in re" Peralta, Luis c/ Estado Nacional - Ministerio de Economía Banco Central de la República Argentina s/ Amparo, publicado en LA
LEY 1991-C, 158 y en ED del 24/4/91).
En cuanto al ejercicio de las facultades que le han
sido delegadas a mi mandante, en el caso "Ferrari, Alejandro c/
3
Gobierno Nacional", (sentencia del 18/9/85 - LL T. 1985-E, pág. 345 y
ss.) la CSJN ha declarado: "... Que así se ha admitido la delegación en
organismos profesionales de control del ejercicio regular de sus labores y
un régimen adecuado de disciplina y se ha señalado que al margen del
juicio que merezca el sistema adoptado por el legislador, su razonabilidad
está avalada por el directo interés de sus miembros en mantener el
prestigio de su profesión, así como porque cabe reconocerles autoridad
para vigilar la conducta ética en el ejercicio de aquélla..."
Así también en el mencionado fallo "Ferrari" se
establece que el CPACF, "es una estructura representativa de intereses
sectoriales, de grupo o clase..., integrado por miembros que se reúnen
para la gestión y defensa de sus intereses y la promoción u ordenación
común del sector a que pertenecen.. …Los Colegios no tutelan sólo los
intereses de la clase profesional, sino también
indirectamente- los de
- aunque más no sea
personas extrañas a ella, esto es, los de los
ciudadanos en cuanto que son, de hechos potencialmente, clientes de los
profesionales inscriptos… …La defensa a los miembros del Colegio para
asegurarles el libre ejercicio de la profesión conforme a las leyes... está
íntimamente ligado a la matriculación y al ejercicio profesional. Aquél que
lleva la matrícula, que habilita para ejercer la profesión,... debe también
proveer lo necesario para preservar dicho derecho...".
Sin duda, a través de la doctrina de nuestro más
Alto Tribunal ha quedado instituida la función y razón de existencia del
Colegio profesional, no sólo para los fines de control, sino también para
la defensa irrestricta de la libertad, dignidad y ejercicio profesional del
abogado en su misión de defender la vigencia del Estado de Derecho.
El espíritu de la ley de creación del CPACF ha sido
el de generar un organismo rector que proteja la libertad y la dignidad
de la profesión del abogado, la vigencia de la CN y las Instituciones de
la República. Los abogados nucleados en un ente que los representa,
más allá de establecer una mera comunidad de funciones e intereses,
perseguimos
objetivos
de
conveniencia
o
interés
público
trascienden aspectos meramente sectoriales.
4
que
La legitimación del CPACF ha sido ampliamente
reconocida en numerosos pronunciamientos; así se ha expresado que:
“…El C.P.A.C.F., creado por ley 23.187, puede actuar como parte en
juicio, toda vez que resulta ser una persona de derecho público, desde
que no se lo concibe como una asociación del derecho común, a la cual
se es libre de asociarse o de no asociarse, para la defensa de intereses
sectoriales, sino como el órgano que en el ámbito de la delegación
transestructural de las funciones estaduales es revestido de naturaleza
pública para llevar adelante el cumplimiento de un cometido público que
se le encomienda, cual es el de controlar el ejercicio de la profesión con
arreglo a las pautas preestablecidas en resguardo de los intereses, no
de los abogados individual o sectorialmente, sino de la comunidad que
necesita del concurso de éstos para garantir el afianzamiento, motivo
principal por el que dicho órgano ha de gobernar la matrícula” CSJN,
26/06/1986, Fallos 308:987
“Debe reconocerse legitimación a las asociaciones
profesionales para interponer acción de amparo en defensa de los
derechos de sus representados… pues la recepción de dicha vía
procesal por la Constitución Nacional como derecho inalienable de toda
persona para obtener la tutela judicial, desautoriza una interpretación
restrictiva que impida la actuación de dichas entidades para cumplir con
su función específica.” CNTrab., Sala II, 2000/06/30, LL 2000-D, 180.
En el mismo sentido la jurisprudencia ha sostenido:
“…En principio debe dejarse en claro que, desde la reforma de la
Constitución Nacional de 1994, esta acción puede ser promovida por las
asociaciones contra ´cualquier acto de discriminación´. En el plano legal,
además, no es dudoso que los respectivos Colegio profesionales gozan de
suficiente legitimación para velar por los intereses de sus integrantes”,
Juz. Nac. 1° Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal N° 4,
fallo confirmado por la Cámara del fuero, que entendió que el Colegio
Público puede demandar en defensa de los derechos de todos los
abogados,
conforme
lo
ha
resuelto
la
CNFed.
Contencioso
Administrativo, Sala III, en los autos “C.P.A.C.F. c/ Sec. de Estado y Rel.
5
de la Com. (Dir. Nac. de Migraciones) s/ Amparo Ley 16.986, causa
6128/96, 17/IV/97.
La ampliación de la legitimación para interponer
acciones colectivas ha sido reconocida por la moderna jurisprudencia –
liderada por la CSJN en la postura expuesta por el Dr. Lorenzetti en el
caso “Mujeres por la Vida” (fallos 329:4593), o el considerando 10 del
voto del Dr. Maqueda en el caso “Defensor del Pueblo” del 26 de Junio
de 2007 (330:2800), y finalmente a partir del caso “Halabi” (CSJN:
270.XLII.
24/02/2009)
-
ampliamente
recibida
por
doctrina
especializada.
Agustín Gordillo sostiene “Pues es obvio
que
resultaría absurdo, teniendo una nueva Constitución con nuevos
derechos y garantías de naturaleza colectiva, resolver que decenas de
miles de estudiantes (no se olvide que una universidad grande tiene
más de medio centenar de miles de alumnos) hagan decenas de miles
de juicios individuales que tendrán decenas de miles de providencias
iguales y decenas de miles de sentencias iguales; o decenas de miles o
millones de obreros litiguen por lo mismo, o decenas de miles de
abogados por su profesión” Agustín Gordillo, Jurisprudencia de 1997:
Elogio a la Justicia, L.L. 1997-F-1318.
En el presente caso, la legitimación procesal del
CPACF se verifica con total claridad, por cuanto se afectan derechos y
garantías de todos los abogados que pretendan ejercer su profesión en
el ámbito previsional ante la ANSES.
Se trata, entonces, de un “interés colectivo” afectado,
el interés de los abogados de ejercer libremente su profesión.
Por imperio del artículo 43 CN, el CPACF como
institución que núclea y defiende a los abogados, tiene, entonces,
“legitimación” para ejercer la presente acción.
La CSJN, con fundamento en la analogía existente
entre el amparo y la pretensión declarativa, cuando en ambas se
6
persigue la declaración de inconstitucionalidad de una norma, sostuvo
que tienen derecho a reclamar en protección de tales derechos, todos
aquellos que han sido legitimados en el artículo 43, CN. (Conf. CSJN,
“Asociación de Grandes Usuarios de Energía Eléctrica y Provincias de
Buenos Aires” JA, 1998-I-309; Fallos: 320:690, citado por Arodin
Valcarce, Derecho Procesal Constitucional, Adolfo Rivas, 1º Ed.
Buenos Aires, Ad-Hoc, 2003).
Es por ello que solicitamos que la presente acción
tenga efecto erga omnes con basamento en los autos “Halabi, Ernesto
c/P.E.N.
Ley 25.873 Dto.1563/04 s/Amparo ley 16986”, haciendo
extensivo su alcance a todos los abogados matriculados en el CPACF.
En dichos autos la CSJN ha dicho: “Que la
Constitución Nacional admite en el segundo párrafo del art. 43 una
tercera categoría conformada por derechos de incidencia colectiva
referentes a intereses individuales homogéneos. Tal sería el caso de los
derechos personales o patrimoniales derivados de afectaciones al
ambiente y a la competencia, de los derechos de los usuarios y
consumidores como de los derechos de sujetos discriminados. En estos
casos no hay un bien colectivo, ya que se afectan derechos individuales
enteramente divisibles. Sin embargo, hay un hecho, único o continuado,
que provoca la lesión a todos ellos y por lo tanto es identificable una
causa fáctica homogénea. Ese dato tiene relevancia jurídica porque en
tales casos la demostración de los presupuestos de la pretensión es
común a todos esos intereses, excepto en lo que concierne al daño que
individualmente se sufre. Hay una homogeneidad fáctica y normativa
que lleva a considerar razonable la realización de un solo juicio con
efectos expansivos de la cosa juzgada que en él se dicte, salvo en lo que
hace a la prueba del daño...”.
“…Frente a esa falta de regulación que, por lo
demás, constituye una mora que el legislador debe solucionar cuanto
antes sea posible, para facilitar el acceso a la justicia que la Ley
Suprema ha instituido, cabe señalar que la referida disposición
constitucional es claramente operativa y es obligación de los jueces
darle eficacia, cuando se aporta nítida evidencia sobre la afectación de
7
un derecho fundamental y del acceso a la justicia de su titular. Esta
Corte ha dicho que donde hay un derecho hay un remedio legal para
hacerlo valer toda vez que sea desconocido; principio del que ha nacido
la acción de amparo, pues las garantías constitucionales existen y
protegen a los individuos por el solo hecho de estar en la Constitución e
independientemente de sus leyes reglamentarias, cuyas limitaciones no
pueden constituir obstáculo para la vigencia efectiva de dichas
garantías (Fallos: 239:459; 241:291 y 315:1492)”.
“La
eficacia
de
las
garantías
sustantivas
y
procesales debe ser armonizada con el ejercicio individual de los
derechos que la Constitución también protege como derivación de la
tutela de la propiedad, del contrato, de la libertad de comercio, del
derecho de trabajar, y la esfera privada, todos derechos de ejercicio
privado. Por otro lado, también debe existir una interpretación armónica
con el derecho a la defensa en juicio, de modo de evitar que alguien sea
perjudicado por una sentencia dictada en un proceso en el que no ha
participado (doctrina de Fallos: 211:1056 y 215:357)” .CSJN: 270.XLII.
24/02/2009 'Halabi, Ernesto c/ P.E.N. - ley 25.873 - dto. 1563/04 s/
amparoley16.986'
Por
medio
del
fallo
citado
la
CSJN,
pretorianamente, ha delineado los caracteres que debe reunir una
acción colectiva que tiene por objeto la protección de los derechos
individuales homogéneos, estableciendo tres requisitos de procedencia:
1.- La existencia de un hecho único o complejo que
causa una lesión a una pluralidad relevante de derechos individuales.
En
la
presente
acción,
la
aplicación
de
la
normativa impugnada por ilegal e inconstitucional genera una lesión
de imposible reparación ulterior, al oponerse a la actuación profesional
de los abogados en el ámbito de la ANSES, limitando con ello el
ejercicio de la profesión, vedando el derecho a trabajar y el derecho de
propiedad de los matriculados del CPACF.
8
El hecho único es el dictado de la Resolución
Conjunta Nº 3674 (AFIP) y 533/2014 (ANSES) que lesiona y conculca
derechos constitucionales de los abogados matriculados, a saber:
derecho al trabajo, a la propiedad, igualdad, defensa en juicio, y los
principios de seguridad jurídica, razonabilidad y tutela legal efectiva.
2.- La pretensión debe estar concentrada a los
efectos comunes que produce un mismo hecho para toda la clase
afectada.
La Resolución General Conjunta impugnada revela
que alcanza a todo el universo de abogados que en esta causa
representa el CPACF, puesto que les veda la posibilidad de ejercer su
profesión de abogado en el ámbito previsional a cargo de la ANSES, al
negarles el asesoramiento y representación en el trámite jubilatorio al
beneficiario de dicho sistema.
3.-
Que
el
interés
individual
considerado
aisladamente no justifique la promoción de una demanda y de esta
forma se vea afectado el acceso a la justicia.
Al respecto, cabe destacar que si bien cada
abogado, de forma individual, puede sentirse afectado por la normativa
en crisis, no hay dudas que la naturaleza colectiva de estos intereses
involucrados lleva a la indefectible conclusión que lo más eficiente
resulta ser una Acción de Clase.
Cumpliéndose
así
palmariamente
con
los
requisitos pretorianos que estableció la CSJN y de conformidad
con el artículo 43 CN, el CPACF se encuentra debidamente
legitimado para instar esta Acción de Amparo, haciendo ciertos los
derechos contenidos en los artículos 14, 14bis, 16, 17, 18, 28, 31 y
33 de la CN.
Se recuerda que el control de constitucionalidad es
una facultad de los jueces que establece la CN (art.33) y sostener la
observancia de la CN es uno de los fines del Poder Judicial (Ley 27,
9
artículo 3) lo que determina la imperiosidad inexcusable del examen de
constitucionalidad que se solicita se realice a la Resolución General
Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES, en el presente caso.
La CSJN ha señalado desde antiguo: “…no son,
como puede creerse, ‘las declaraciones, derechos y garantías’, simples
fórmulas teóricas: cada uno de los artículos y cláusulas que las
contienen poseen fuerza obligatoria para los individuos, para las
autoridades y para toda la Nación. Los jueces deben aplicarla en la
plenitud de su sentido, sin alterar o debilitar con vagas interpretaciones
o ambigüedades la expresa significación de su texto. Porque son la
defensa personal, el patrimonio inalterable que hace de cada hombre,
ciudadano o no, un ser libre o independiente dentro de la Nación
Argentina…” (Fallos: 239:459 – Caso Siri).
En el caso “Carranza” (Informe N° 30/97, caso N°
10.087), resuelto el 30 de septiembre de 1997, la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos efectuó un análisis relevante
para nuestro caso.
Al interpretar, en esa ocasión el artículo 8.1., la
Comisión concluyó que los Tribunales de la República Argentina
habían violado esa disposición al negarse a tratar la impugnación de la
separación de un juez de su cargo, ocurrida durante la dictadura
militar, con base en la doctrina de las “cuestiones políticas no
justiciables”. Al fundar su solución, la Comisión señaló que “…La
garantía del peticionario de ejercer una adecuada defensa de su
pretensión legal se vio lesionada, pues finalmente su ejercicio resultó
ilusorio. En consecuencia, en el presente caso, la decisión del Superior
Tribunal de Chubut ratificada por la Corte Suprema de Argentina,
resultó violatoria del derecho al debido proceso consagrado en el artículo
8 de la Convención Americana…”.
La Comisión consideró que en el caso existía una
violación al artículo 25.1., luego de reconocer que el peticionante había
tenido libre acceso a un recurso judicial para impugnar la decisión de
las autoridades políticas, agregó que “…el derecho a la tutela judicial
10
efectiva previsto en el artículo 25 no se agota con el libre acceso y
desarrollo del recurso judicial. Es necesario que el órgano interviniente
produzca una conclusión razonada sobre los méritos del reclamo, que
establezca la procedencia o improcedencia de la pretensión jurídica que,
precisamente, da origen al recurso judicial. Es más, esa decisión final es
el fundamento y el objeto final del derecho al recurso judicial reconocido
por la Convención Americana en el artículo 25, que estará también
revestido por indispensables garantías individuales y obligaciones
estatales (artículos 8 y 1.1.)…”.
En
efecto,
tal
como
lo
señaló
la
Comisión
Interamericana de Derechos Humanos: “…Las garantías a la tutela
judicial efectiva y el debido proceso imponen una interpretación más
justa y beneficiosa en el análisis de los requisitos de admisión a la
justicia, al punto que por el principio ‘pro actione’, hay que extremar las
posibilidades de interpretación en el sentido más favorable al acceso a
la jurisdicción…” (Caso “Palacios c. Argentina”, Informe N° 105/99,
consid. 61, L.L. 2000-F-549).
En tal sentido, la CSJN expresó: “…siguiendo el
modelo de la jurisprudencia de los Estados Unidos de América, es
inherente a las funciones de un tribunal judicial interpretar las normas
que confieren dichas potestades para determinar su alcance, sin que tal
tema constituya una ‘cuestion política’ inmune al ejercicio de la
jurisdicción (‘Baker v. Carr’ 369 U.S. 186). Ello, porque – tal como luego
se desarrollará – esclarecer si un poder del Estado tiene determinadas
atribuciones, exige interpretar la Constitución y tal misión permitirá
definir en qué medida – si es que exista alguna – el ejercicio de ese
poder puede ser sometido a revisión judicial’ (‘Powell v. Mc. Cormack’
396 U.S. 486)…” (Fallos: 324:3358, considerando 4°, Caso Bussi).
La cuestión aquí planteada por el CPACF, es
justiciable
y
se
encuentra
contenida
en
el
marco
conceptual
establecido por el artículo 116 de la CN, por ello corresponde a S.S.,
examinar el flagrante apartamiento constitucional que motiva este
amparo bajo los dictados del artículo 43 del mismo cuerpo normativo
ya
que,
no
sólo
están
ampliamente
cumplidos
los
requisitos
11
expresados por la CSJN en “Halabi” sino que, principios de economía
procesal también fundan la solicitud.
Por estas razones, no puede este CPACF dejar de
defender lo que su Ley Orgánica le manda como deber primario del
abogado: “Observar fielmente la Constitución Nacional y la legislación
que en su consecuencia se dicte” -inc. a) artículo 6º, Ley 23.187.
Seguramente S.S. coincidirá con esta parte en que
debemos aunar esfuerzos para defender el Estado de Derecho, y
asegurar la libertad, igualdad de oportunidades y protección de todos y
cada uno de los derechos constitucionales cuyo pleno reconocimiento
se reclaman a través de la presente Acción.
IV.-
PROCEDENCIA
DE
ESTA
ACCION
DE
requisitos
de
AMPARO – PRESUPUESTOS DE ADMISIBILIDAD
El
procedencia de la
artículo
43
CN
establece
acción de amparo, los que se encuentran
debidamente cumplidos en la presente causa, a saber:
1) Existe un acto de autoridad pública: el dictado
de la Resolución General Conjunta Nº 3673 (AFIP) y 533/2014
(ANSES).
2) Que en forma inminente amenaza: esta amenaza
se vincula con la existencia de circunstancias que ponen en real,
efectivo e inminente peligro derechos y garantías de todos los abogados
que pretendan ejercer su profesión en el ámbito previsional.
Es de público conocimiento la lesión que genera el
dictado de la Resolución General Conjunta Nº 3673 (AFIP) y 533/2014
(ANSES), afectando directamente la actuación profesional de los
abogados en el ámbito de la ANSES, limitando el ejercicio profesional y
vedando el derecho a trabajar de los matriculados del CPACF.
12
3)
Conculca
con
ilegalidad
y
arbitrariedad
manifiesta derechos fundamentales y garantías reconocidas por la CN
y los instrumentos internacionales sobre derechos humanos con
jerarquía constitucional: Cuando las disposiciones de una Resolución
General como la que se tacha de inconstitucionalidad en la presente
acción, que claramente no respetan los preceptos constitucionales, la
arbitrariedad e ilegalidad es manifiesta.
Con normativa impugnada se violan los derechos
de Propiedad, Igualdad, Trabajo, Defensa en Juicio, y los principios
de Seguridad Jurídica, Razonabilidad y Tutela Legal Efectiva.
4) En cuanto al recaudo: “medio judicial más
idóneo”, para la situación planteada no existe un remedio judicial
alternativo que sea expedito, rápido y que, garantizando una decisión
oportuna
de
jurisdicción,
resguarde
los
derechos
y
principios
fundamentales conculcados.
Estamos ante una cuestión de pleno derecho,
donde no es necesario un amplio debate o la producción de prueba. En
este sentido, pensemos qué consecuencias traería la utilización de la
vía ordinaria, aún en el supuesto de alcanzar una sentencia de
primera instancia favorable: un proceso lento y engorroso que podría
durar años y que se devoraría la pretensión procesal.
5)
La
ostensible
inconstitucionalidad
de
la
Resolución General Conjunta Nº 3673 (AFIP) y 533/2014 (ANSES),
cuya declaración se persigue mediante esta acción de amparo, es
cuestión judiciable.
En nuestro ordenamiento jurídico, artículo 31 CN,
la voluntad del Constituyente prima sobre la del Legislador, por lo que,
atento las facultades de control de constitucionalidad de las leyes
confiado por la CN al Poder Judicial, corresponde que éste intervenga
cuando tales derechos se desconozcan o se encuentren amenazados.
13
V.- ANTECEDENTES
Deviene
imprescindible
atenerse
a
los
antecedentes que dan explicación a la situación actual, cuya
cabal comprensión son fundamento necesario y suficiente para
impugnar la normativa que hoy afecta el libre y digno ejercicio de
la profesión de abogado, creando sucesivos obstáculos y
negativas de atención, fundamentalmente para la obtención de
turnos ante la ANSES a fin de iniciar trámites jubilatorios, para
la obtención de informes respecto de trámites iniciados y frente a
la
imposición
de
nuevos
y
renovados
requisitos
a
los
profesionales, que no son más que impedimentos al trabajo
profesional.
Cabe recordar que la Asociación Civil de
Abogados Previsionalistas, con el acompañamiento judicial del
CPACF, y la Asociación de Abogados de Buenos Aires, dedujeron
la acción prevista en el art. 43 C.N. contra el Estado Nacional,
Ministerio de Trabajo y el Empleo (M.T. y E.), Secretaría de
Seguridad Social y contra la Administración Nacional de la
Seguridad Social, con la finalidad de que cesen las restricciones
ilegales y arbitrarias que se imponen a los abogados que, en
ejercicio del mandato de un tercero, aspiran a iniciar trámites
para obtener prestaciones previsionales; por dificultar el libre
ejercicio de la profesión e impedir que dicho desempeño se
efectúe con la debida dignidad y decoro, y hagan efectivo el fiel
cumplimiento
de
la
Ley
Nacional
de
Procedimientos
Administrativos Nº 19549 (LPA) y su decreto reglamentario
1759/72.
Se fundó la presentación en la necesidad de
garantizar el derecho a peticionar a las autoridades frente a toda
solicitud de prestaciones efectuada por un abogado como
mandatario de terceros, y que ésta sea recibida en el día hábil
administrativo en la Unidad de Atención a Profesionales, Paraná
451 Piso 1º, además de los que pudieran corresponder en el
ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o fuera de tal
jurisdicción, considerando el domicilio del letrado apoderado, sin
14
otra exigencia sustancial o formal que las que resulten de la
Ley
Nacional
de
Procedimientos
Administrativos
y
su
Reglamentación.
Con fecha 14 de septiembre de 2000 se dictó
sentencia en primera instancia ordenando a la ANSES al
cumplimiento cabal y preciso de la Ley de Procedimientos
Administrativos, y prohibiendo a la ANSES la aplicación de
cualquier procedimiento, o la exigencia de requisitos que
dilaten el ejercicio del derecho de petición en representación
de sus clientes.
La Sala II de la Excma. Cámara de la
Seguridad Social, confirmó la sentencia del Juez de Grado,
resolviendo que si bien no puede desconocer la cantidad de
reclamos que debe recibir el organismo y la absoluta necesidad
de organizar adecuadamente la mejor manera de encarar su
diligenciamiento y gestión de ruta, sin embargo, ajenos resultan
a esa necesidad los particulares para quienes la dilación
temporal, en la simple recepción de sus peticiones, puede
redundar en serio perjuicio de su interés.
La Asociación de Abogados Previsionalistas,
con el acompañamiento del CPACF, había solicitado una medida
concreta en defensa del derecho que asiste como letrados para
peticionar en sede administrativa en defensa de los intereses de
sus clientes; y que no es otra cosa que cualquier solicitud de
prestaciones presentadas por un abogado como mandatario de
terceros sea recibida en día hábil administrativo, en la Unidad de
Atención a Profesionales en la sede de Paraná 451, piso 1º, de la
Capital Federal, sin estar subordinada al sistema de turnos
personales, telefónicos o virtuales y entendiendo que tal solicitud
debe ser receptada en toda su amplitud, pues al ordenarse al
Estado Nacional y sus organismos a satisfacerla no se hace otra
cosa que cumplir con lo establecido en la ley sustantiva y
satisfacer
el
derecho
político
básico
de
peticionar
a
las
autoridades.
15
Finalmente la sentencia de Cámara dispuso
rechazar el recurso de apelación interpuesto por la ANSES,
admitir el recurso de las accionantes extendiendo la condena al
entonces Ministerio de Trabajo y ordenó a los co-demandados
que las peticiones formuladas por los letrados a nombre de
sus representados sean recibidas en forma inmediata durante
los días hábiles administrativos en la Unidad de Atención a
Profesionales, sita en la sede de Paraná 451 Piso 1º de esta
Ciudad de Buenos Aires- o en cualquier otra mesa de
entradas y/o receptoría que se habilite a tales fines- sin
otras exigencias sustanciales y/o formales que las que
resulten
de
la
Ley
Nacional
de
Procedimientos
Administrativos y su reglamentación. Lo anterior es bajo
apercibimiento de imponer astreintes para el caso de
incumplimiento.
Cabe
señalar
que
dicha
sentencia
se
encuentra firme y consentida al no haber deducido ninguna de
las partes recurso de apelación en su contra, aún cuando cabe
aquí destacar que la codemandada ANSES dedujo un pedido de
aclaratoria en orden a que si la manda precedentemente
transcripta implicaba la prohibición de establecer el sistema de
turnos personales telefónicos y otro similar, habiendo todos los
integrantes del Tribunal rechazado el recurso.
Ante el incumplimiento por parte de la ANSES
de la sentencia firme, la Asociación de Abogados Previsionalistas,
con el acompañamiento del CPACF, se presento a fin de
ejecutar la resolución.
En
ABOGADOS
autos
“ASOCIACIÓN
PREVISIONALISTAS
Y
OTROS
CIVIL
c/
DE
ESTADO
NACIONAL – ANSES s/ AMPAROS Y SUMARISIMOS” Expte.
Nº 37033/0, en trámite ante el Juzgado Federal de Primera
Instancia de la Seguridad Social Nº 8, Secretaría 1, resolvió el
Juez de Grado, con fecha 9 de diciembre de 2013, notificada al
CPACF el 17 de diciembre de 2013: “…. 4) Mandar llevar
adelante la ejecución promovida en autos por la ASOCIACION
16
CIVIL
DE
ABOGADOS
PREVISIONALISTAS
contra
la
ADMINISTRACION NACIONAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL y
contra el MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD
SOCIAL SECRETARIA DE SEGURIDAD SOCIAL, hasta hacerse
íntegro
cumplimiento
de
la
sentencia
dictada
en
autos,
ordenándoles que las peticiones formuladas por los letrados a
nombre de sus representados sean recibidas en forma
inmediata durante los días hábiles administrativos en la
Unidad de Atención a Profesionales sita en la sede de Paraná
451 Piso 1º de esta Ciudad de Buenos Aires, -o en cualquier otra
mesa de entradas y/o receptoría que se habilite a tales fines sin
otras exigencias sustanciales y/o formales que las que
resulten
de
la
Ley
Nacional
de
Procedimientos
Administrativos y su reglamentación, admisión que deberá
realizarse a partir del día hábil administrativo posterior al que
quede firme la presente sentencia, ello bajo apercibimiento de
aplicar astreintes por la suma de $ 1.000.- (pesos un mil) a favor
de la citada co actora, por cada día hábil administrativo de
demora.
Esta sentencia se encuentra apelada por el
Estado Nacional, recurso que le fuera concedido en los términos
de los artículos 242, 243, 245 y 246 del CPCCN, y a resolver ante
la Sala II del fuero.
Sin duda alguna, que deviene imperativo, en
orden a las resoluciones firmes detalladas supra, cuya ejecución
se encuentra en trámite, afirmar que la aplicación de la Ley de
Procedimientos Administrativos es imperativa en todos los
trámites que, personalmente o por poder, se realicen ante la
Administración Pública, particularmente la ANSES, resaltando
que su aplicación supone impregnar a los trámites que se inicien
de los principios de informalidad, celeridad, economía, sencillez y
eficacia.
17
De lo expuesto, se impone afirmar que las
actuales restricciones de la ANSES a la atención a abogados,
impuestas y justificadas a través de la Resolución General
Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES, que regula el
procedimiento a fin de acceder a la moratoria establecida por Ley
Nº
26.970,
son
arbitrarias,
ilegales
e
inconstitucionales;
debiendo la ANSES atenerse al estricto cumplimiento de la Ley
de Procedimientos Administrativos y ajustarse a los principios
que la rigen.
VI.-ILEGALIDAD – INCONSTITUCIONALIDAD
Y NULIDAD DE LA RESOLUCIÓN GENERAL CONJUNTA
1.- Marco normativo aplicable a la administración pública.
El Código Civil en su artículo 1869 prescribe:
"El mandato, como contrato, tiene lugar cuando una parte da a
otra el poder que ésta acepta, para representarla, al efecto de
ejecutar en su nombre y de su cuenta un acto jurídico, o una serie
de actos de esta naturaleza".
En la esencia de este contrato está la facultad
de delegar en un abogado la ejecución de todos los actos
procesales inherentes a la calidad de parte en juicio o trámites
administrativos, a fin de que actúe procesalmente en nombre y
representación de su cliente. Esta facultad incluye la posibilidad
legítima de delegar en un profesional innumerables actos de la
vida
civil,
como
comprar
y
vender
propiedades;
efectuar
donaciones; transar derechos y obligaciones; rechazar herencias;
conceder
esperas
y
quitas;
abonar
impuestos;
pedir
declaraciones de quiebras; cobrar o pagar créditos… e inclusive:
tramitar jubilaciones y pensiones.
18
La
establece
Ley
expresamente
Nº
17.040,
en
su
plenamente
artículo
1º
que:
vigente,
“…La
representación ante los organismos nacionales de previsión de
los afiliados o sus derechohabientes, sólo podrá ejercerse por las
siguientes personas: a) El cónyuge, ascendientes, descendientes,
y parientes colaterales hasta el segundo grado y por afinidad
hasta
el
segundo
procuradores
de
grado,
la
inclusive;
matrícula;
b)
c)
Los
Los
abogados
y
representantes
diplomáticos y consulares acreditados ante el Gobierno de la
Nación, de conformidad con lo establecido en las convenciones que
se celebren con los respectivos países; d) Los tutores, curadores y
representantes necesarios. La representación a que se refieren los
incisos a) y b) será acreditada mediante carta poder otorgada
ante cualquier organismo nacional, provincial o municipal
de previsión social, autoridad judicial, policial o consular
competente, escribano público o director o administrador de los
establecimientos mencionados en el apartado 1º, inciso d) del
artículo 4º o por escritura pública…”.
Deviene
incontestable
la
facultad
de
los
particulares de hacerse representar y/o patrocinar por un
profesional abogado, a fin de recibir consejo jurídico calificado en
orden a obtener el cabal reconocimiento de sus derechos
jubilatorios frente al Estado Nacional - ANSES.
No pretende esta parte desconocer que, a
diferencia de lo que ocurre en el proceso judicial, en el
procedimiento administrativo no resulta obligatorio para los
particulares actuar con patrocinio letrado. Esta situación ha sido
justificada por el carácter informal que impregna todo el proceso
administrativo y en el indiscutible derecho de todos los
ciudadanos de peticionar, sin restricciones, a sus autoridades –
artículo 14 C.N.
19
Sin
embargo,
está
facultad
exclusiva
del
administrado, de presentarse con el patrocinio de un abogado o
apoderar al profesional para que actúe en su nombre y
representación,
no
puede
ser
trasladada
a
la
propia
Administración Pública, ya que la intervención del abogado es
una garantía del principio de defensa, de debido proceso. y de
respaldo y protección de los derechos cuya representación ejerce.
2.- Arbitraria restricción a la actuación de los abogados ante
la ANSES
Como se señalara supra, si bien el particular
que se presenta ante la ANSES a fin de ejercer sus derechos
previsionales frente al propio obligado – el Estado Nacional –
puede actuar por sí, en función de la gratuidad del proceso y de
su informalismo, lo cierto es que no puede desconocerse que el
principio del debido proceso adjetivo rige en todo proceso
administrativo - el art. 1 inc. f) de la Ley Nacional de
Procedimientos
peticionante
Administrativos,
de
hacerse
junto
con
patrocinar
el
y
derecho
del
representar
profesionalmente.
Estos principios son los que se desconocen a
través de Resolución General Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y
533/2014 ANSES, dictada en el marco de la Ley 26.970 que
establece el régimen aplicable a la regularización de deudas
previsionales de los trabajadores autónomos inscriptos o no en el
Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y los sujetos
adheridos al régimen simplificado para pequeños contribuyentes
(RS) – monotributistas – que, hayan cumplido a la fecha o
cumplan la edad jubilatoria prevista en el articulo 19 de la ley
24.241 dentro del plazo de dos (2) años desde la vigencia de la
ley.
20
Sin
embargo,
la ANSES
no
permite
que
aquellos que reclaman el reconocimiento de derechos ante la
repartición, en el marco de la Ley Nº 26.970, lo hagan junto al
asesoramiento, consulta, patrocinio y/o representación de un
abogado.
Sabido es que la complejidad y multiplicidad
de las normas involucradas en los procesos administrativos, aún
más acentuadas en los trámites que exige la ANSES para acceder
a una jubilación o pensión, requiere que el particular pueda ser
acompañado, representado y asesorado por un profesional
abogado, único técnicamente capacitado para discutir cuestiones
jurídicas y defender intereses contrapuestos.
Si
exigencias
bien
formales
no
es
cierto
que
esenciales
la
en
atenuación
el
de
procedimiento
administrativo es consecuencia directa de la obligación del
Estado Nacional de colaborar con los ciudadanos en la gestión
del bien común, no menos cierto es que muchas veces las trabas
burocráticas, los trámites confusos, la normativa de dificultosa
lectura y compresión, lejos están de colaborar tan siquiera, con
la simple comprensión de las exigencias requeridas por la ANSES
a fin de acceder a beneficios jubilatorios. Las innumerables
resoluciones,
leyes,
decretos,
algunos
de
los
cuales
se
superponen y derogan entre sí; convierten al trámite en un
laberinto
jurídico
incomprensible
hasta
para
los
propios
abogados que se dedican específicamente derecho previsional.
Sólo
la
intervención
del
abogado
puede
garantizar el debido proceso. En todo proceso judicial existen dos
partes enfrentadas (actor y demandado) y un tercero imparcial e
independiente
garantizada
la
(el
juez).
Sin
imparcialidad,
embargo,
se
exige
no
obstante
patrocinio
estar
letrado
obligatorio.
21
En cambio, ante la administración pública, que
reúne las características de juez y parte, no sólo no se exige la
participación
letrada,
sino
que
la
ANSES
la
prohíbe,
coartando el derecho de los administrados, menoscabando sus
justos reclamos y abusando, muchas veces, de la impericia o
desconocimiento propios de quienes desconocen los vericuetos
jurídicos y normativos tan propios de la administración pública.
La obstrucción al trabajo de los abogados en su
función de representar y/o patrocinar intereses de sus clientes
frente al órgano,
conforma una negación de justicia para el
ciudadano, quien es obligado a tomar decisiones sin el debido
consejo jurídico, colocándolo en una situación de vulnerabilidad
y supuesto de renunciar a derechos por desconocimiento o falta
de orientación profesional, a la par que afecta el derecho a
trabajar de los abogados, junto con la legítima expectativa de
acceder al cobro de honorarios profesionales.
Téngase presente que la Ley Nº 26.970 está
dirigida
a
aquellas
personas
que
presenten
una
mayor
vulnerabilidad en términos sociales y que, consecuentemente,
por su situación socioeconómica no pueden acceder a otros
planes vigentes para cancelar sus deudas con el sistema
previsional,
por
lo
que
toda
restricción
se
advierte
particularmente irrazonable y arbitraria.
3.- Vulneración del debido proceso legal
No puede escapar a la comprensión de S.S. que
rige en el procedimiento administrativo el principio de debido
proceso adjetivo. Sin embargo difícilmente puede considerarse a
la ANSES como órgano imparcial e independiente, en orden a su
propia naturaleza.
22
Prueba de ello son las cientos de miles de
acciones judiciales que por errores de la Administración Pública
los jubilados y pensionados son obligados a iniciar ante el fuero
de la Seguridad Social, reclamando reajuste de haberes por
liquidaciones mal confeccionadas, que luego, a pesar de obtener
sentencia favorable, están obligados a ejecutarla, perdiendo años
y poniendo en juego valores tales como la salud, la calidad de
vida, el patrimonio y hasta la tranquilidad social de la
comunidad
que
pretende
del
Estado
Nacional
respuestas
efectivas, claras y en tiempo útil, a favor de los ciudadanos y el
bien común, norte que debería guiar todas las acciones de
gobierno.
Señala García de Enterría - García de Enterría,
Eduardo
y
Fernández,
Tomás-Ramón,
Curso
de
Derecho
Administrativo, Tomo I, 1° ed. argentina, Thomson/Civitas-La
Ley, Buenos Aires, 2006, pág. 531- que, aunque el procedimiento
administrativo no es por su naturaleza un proceso judicial,
resulta obvio que aparece configurado sobre esquemas de este
último.
Cassagne, por su parte, nos habla de una
juridización del procedimiento que se lleva a cabo ante la
Administración Pública. Dicho fenómeno implica, en muchos
aspectos, una aproximación al conjunto de principios y reglas
que rigen en el proceso judicial, sobre todo con relación a las
garantías que provienen del principio del debido proceso
Cassagne, Juan Carlos, Acerca de la conexión y diferencias entre
el procedimiento administrativo y el proceso civil, en LA LEY
1990-C, pág. 967.
Como una derivación de dicha juridización, la
doctrina sostiene la vigencia en el procedimiento administrativo
del principio de contradicción. Ahora bien, si en el procedimiento
administrativo rige el principio de colaboración, el carácter
contradictorio no debería significar otra cosa que reconocer que
23
pertenece a la propia esencia del procedimiento administrativo la
posibilidad de que se intenten hacer valer en él distintos
intereses parciales e individuales contrapuestos a los del Estado
Nacional.
La
Ley
Nacional
de
Procedimiento
Administrativo señala en su artículo 1 inc. f) que el debido
proceso adjetivo comprende: 1) el derecho a ser oído, 2) el
derecho a ofrecer y producir pruebas, y 3) el derecho a una
decisión fundada. En lo que aquí interesa, la norma consagra el
derecho del particular a hacerse patrocinar y representar por un
profesional
abogado,
aún
cuando
este
patrocinio
no
sea
obligatorio – salvo los casos en que se planteen o debatan
cuestiones jurídicas -art. 1 inc. f) ap. 2 LNPA-.
A pesar de las obligaciones que pesan en todos y
cada uno de los organismos estatales, de la ANSES difícilmente
pueda afirmarse que se comporte como un colaborador de los
ciudadanos y un ejecutor de sus derechos.
Avasallar derechos de los abogados, iniciar
campañas difamatorias e injuriosas y, ahora, impedir que
patrocinen o representen a sus clientes es una prueba cabal de
la falta de interés del organismo público de cumplir debidamente
con las expectativas que la sociedad ha depositado en orden a
regular y administrar el sistema previsional argentino, donde la
vulneración del debido proceso y la afectación de los abogados es
sólo un aspecto de la desviación de los fines que deberían
legitimarlo.
3.- Acreditación del daño.
El
daño
que
se
produce
al
ejercicio
profesional es cierto, suficiente, actual e irreparable, impidiendo
24
a los abogados ejercer su pericia, representando y patrocinando
ante la ANSES a todo aquel ciudadano que requiera de servicios
profesionales.
La
intervención
del
abogado,
en
sede
administrativa y/o judicial es garantía de ciencia y probidad, de
dominio del procedimiento técnico y forense, de precisión y
sobriedad en la exposición de los hechos, en la fundamentación
del derecho y en la clara determinación del objeto de su defensa.
En orden a acreditar fehacientemente el daño
y aportar prueba respecto de la actitud que ha demostrado la
ANSES frente a la actuación profesional, el día 25 de septiembre
del corriente nos constituimos ante la sucursal de ANSES –
FLORES, sita en la Av. Eva Perón 3799, a las 15:20, junto con el
escribano público Dr. Luis Asenjo, y la co actora Dra. Andrea
Falcone DNI 28.692.186, acompañados por los testigos Adrián
Ernesto Frascino DNI 18.150.837 y Federico Despoulis Netri,
DNI 22.962.763.
La co actora Dra. Andrea Falcone había
tramitado la respectiva carta poder, de conformidad a la
normativa de la ANSES, otorgada por la Sra. Norma Lucente,
CUIL 27-11410399-0, con domicilio en la calle Roseti 1073, de
esta Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tramitada ante el
organismo, sede UDAI Central, y autorizada con su firma por el
Supervisor Operativo, Sr. Martin Andrés Ferrante.
La carta poder, formalizada en un formulario
estándar de la ANSES, y firmada por la poderdante, el apoderado
y la autoridad pública, expresa textualmente que se otorga para
que “…En su nombre y representación actúe ante esta
Administración Nacional de Seguridad Social dentro de los
términos y limitaciones que fija la Ley 17.040 (T.O. 1974),
25
relevando a esta Administración de las consecuencias de
este mandato por los actos de su Apoderado…”.
Presentados, junto con el Escribano, ante la
UDAI FLORES, se presento una persona que dijo llamarse Delia
Parón y ser Jefa de Mesa de Entradas y titular del DNI
13.906.283, a quien la Dra. Andrea Laura Falcone le indicó que
tenía turno ese mismo 25 de septiembre, a las 15:20, a fin de
iniciar los trámites jubilatorios de su clienta, exhibiendo la carta
poder otorgada por su clienta.
Es entonces que la Jefa de Mesa de Entradas
le manifiesta que los turnos solicitados en el marco de la Ley Nº
26.970 sólo pueden ser ejercidos por el titular, no aceptándose
ni el poder ni la presencia del abogado a fin de acompañar al
interesado.
La abogada debió retirarse de la oficina
administrativa
sin
poder
ejercer
el
poder
oportunamente
otorgado, ni iniciar los trámites jubilatorios que le fueran
encomendados.
Estas limitaciones surgen de la Resolución
General Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES,
publicada en el BO el 12/09/2014, dictada con el objetivo,
conforme refieren sus propios fundamentos, de “… establecer la
forma y condiciones para la adhesión al aludido régimen
especial…” en alusión a la Ley Nº 26.970. Régimen de
regularización de deudas por aportes de trabajadores autónomos
y cotizaciones previsionales fijas de contribuyentes adheridos al
Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes.
26
Como requisitos a fin
de acceder a los
beneficios previsionales, el artículo 4º de la Resolución General
Conjunta AFIP – ANSES requiere:
a) Haya cumplido, a la fecha de la adhesión, la edad para
acceder a la prestación previsional que solicite.
b) Posea Código Unico de Identificación Laboral (C.U.I.L.),
otorgado por la ANSES, en caso de no contar con Clave Unica de
Identificación Tributaria (C.U.I.T.)
c) Cuente con Clave Fiscal otorgada por la AFIP o, en su defecto,
con la Clave de la Seguridad Social, obtenida a través de la
página “web” de la ANSES.
d) Haya obtenido un resultado favorable en la evaluación
establecida por el segundo párrafo del Artículo 3° de la Ley Nº
26.970, efectuada por la ANSES.
Por su parte, el artículo 5 dispone que el
trámite
se
iniciará
ante
la
ANSES,
“…
mediante
los
procedimientos que ésta fije, e implicará la expresa autorización
del interesado para que la ADMINISTRACION FEDERAL DE
INGRESOS PUBLICOS brinde a la ADMINISTRACION NACIONAL
DE LA SEGURIDAD SOCIAL la información que ésta le requiera a
los fines de poder efectuar la evaluación establecida por el
segundo párrafo del Artículo 3° de la Ley Nº 26.970, requisito
previo al otorgamiento de los beneficios previstos en la misma, así
como cualquier otra información sobre su situación de revista o
sobre su conducta en el cumplimiento de las obligaciones a su
cargo….”
El nuevo régimen exige que sólo el interesado
ingrese al sistema de liquidación de deudas denominado
“SICAM - Sistema de Información para Contribuyentes
27
Autónomos y Monotributistas” con su Clave Fiscal o su Clave
de la Seguridad Social, a fin de determinar el monto de las
obligaciones susceptibles de ser ingresadas en el plan de
regularización, así como también si las cancelará al contado o en
cuotas.
“… Una vez confeccionado el correspondiente
plan de facilidades de pago, el interesado lo enviará a la
ADMINISTRACION
FEDERAL
DE
INGRESOS
PUBLICOS,
consignando en forma obligatoria, el código de autorización….”
Recién efectuado el envío por el interesado,
“…el sistema permitirá imprimir el formulario de presentación, el
correspondiente Acuse de Recibo y el Volante de Pago para la
cancelación
de
la
primera
cuota
o
el
pago
total,
según
corresponda….”
En el caso que el interesado opte por la
cancelación en cuotas, “… los importes de las mismas, a partir de
la segunda de ellas, serán detraídos por la ADMINISTRACION
NACIONAL
DE
LA
SEGURIDAD
SOCIAL
de
los
montos
correspondientes a las prestaciones que se otorguen, quien las
cancelará en forma total a nombre del deudor. A esos fines el
beneficiario de la prestación deberá suscribir el formulario de
“Aceptación de descuento de cuotas de moratoria de la prestación”
que confeccione dicha Administración Nacional…”
Todas estás exigencias deben ser cumplidas
por quien aspira a acceder al régimen, sin la presencia de su
abogado, que le indique cómo hacerlo y le aconseje las
alternativas que el derecho le ofrece, ya que su actuación en sede
administrativa le es prohibida al profesional.
28
Adviértase que el trámite supone superar un
requisito ineludible y complejo, cual es demostrar a la propia
ANSES
que
cumple
con
los
requisitos
de
vulnerabilidad
económica y social que se exigen para ser beneficiario.
Es decir que, mientras desde los mismos
fundamentos de la Resolución conjunta AFIP – ANSES se
reconoce que el régimen “…está dirigido a aquellas personas que
presenten una mayor vulnerabilidad en términos sociales y que,
consecuentemente, por su situación patrimonial o socioeconómica
no puedan acceder a otros planes vigentes para cancelar sus
deudas con el sistema provisional…”; se pretende que sean éstos
quienes cumplimenten los requisitos y pasen el “examen” de
admisibilidad que supone una evaluación, con cruzamiento de
datos con la AFIP, por parte de aquellos que se arrogan la
facultad de otorgar el beneficio y considerar, simultáneamente,
ser consejeros suficientes para arribar al éxito del trámite
jubilatorio.
El CPACF también resulta damnificado en
estas actuaciones, atento las restricciones y prohibiciones
impuestas a sus matriculados. El artículo 2 de su Reglamento
Interno expresamente dispone que: “A los efectos de la inscripción
en la matrícula, se considerará ejercicio de la profesión de
abogado al ofrecimiento y a la prestación de servicios que
incumban al título de abogado ante personas o entidades,
públicas o privadas, dentro del ámbito de aplicación de la Ley
23.187”.
El CPACF tiene un papel frente al Estado y la
sociedad y otro frente a la profesión. Así, el Colegio profesional,
de neta naturaleza pública, se caracteriza por la unión de
abogados, para la gestión y defensa de intereses comunes: los de
la profesión como categoría única. Estos intereses requieren para
su defensa una organización que pueda actuar frente a la
29
sociedad, es decir una organización interna que suponga la
existencia de medios y actúe con personería propia.
Estos
conceptos
son
aclarados
en
los
fundamentos del fallo de Corte Suprema de Justicia de la Nación,
en autos “Ferrari, Alejandro c/ Gobierno Nacional”, 26/06/1986,
citado por la demandada en su escrito, al expresarse que: “…el
Colegio no es una asociación (art. 14 C.N.) que se integra con la
adhesión libre y espontánea de cada componente, sino una
entidad destinada a cumplir fines públicos que originariamente
pertenecen al Estado, y que éste por delegación circunstanciada
normativamente, transfiere a la institución que crea para el
gobierno de la matrícula y el régimen disciplinario de todos los
abogados de la Capital Federal, como auxiliares de la
administración de justicia”…”No es admisible la asimilación
del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal a una
asociación gremial, de conformidad a los caracteres propios del
régimen jurídico precedentemente señalado”
Cabe señalar que en el mencionado caso
“Ferrari” la contraparte del particular litigante era el propio
Estado Nacional,
y ante la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos que “…el Colegio Público de Abogados de la
Capital
Federal
es
una
persona
de
derecho
público
con
organización democrática y donde los derechos y obligaciones se
ejercen en función de controles recíprocos de los órganos internos
de ese Cuerpo creado por ley. Esos órganos se constituyen
democráticamente por elección. Los plazos del mandato son
razonables. Los controles interórganos son la garantía del
funcionamiento razonado del organismo creado. La esencia de la
Ley 23.187 está dada por la jerarquización que da al ejercicio de
la profesión de
abogado,
pero
fundamentalmente
a
la
protección de la libertad y dignidad del abogado… ese
artículo 1° de la Ley 23.187 coincide con la Constitución Nacional
y con el Pacto de San José de Costa Rica que es la mejor
respuesta a todos los pretendidos cargos de los impugnantes… La
30
matriculación obligatoria, establecida por la Ley 23.187, al Colegio
Público de Abogados de la Capital Federal, comporta una
regulación razonable, en condición de carga pública, y de
servicios personales, todo lo que se legitima, en los términos de
la Constitución Nacional, en sus artículos 16 y 17.”
Si bien la impugnación está dirigida contra un
acto administrativo, no se observa que resulte afectado el
cumplimiento de la acción estatal, ni la prestación de un servicio
público o de interés público. No existe daño en la ANSES que
pueda derivarse de la actuación como patrocinante o apoderado
de los abogados.
4.- Derechos constitucionales conculcados
Frente a la negativa de la ANSES de recibir a
los abogados con poder o permitir acompañar a los interesados
en carácter de patrocinantes, el derecho de propiedad de éstos se
advierte seriamente afectado. El artículo 17 de la C.N. establece
el carácter de inviolable, no sólo del derecho de propiedad, sino
de todos los derechos individuales, en la interpretación que tanto
la doctrina como la jurisprudencia ya ha hecho del principio. Ni
el Estado ni los particulares pueden privar a una persona, sea
ésta física o jurídica, de tales derechos arbitrariamente o
restringirlos más allá de lo razonable, de forma tal que, en los
hechos, signifique una anulación o alteración del derecho en
cuestión. (art. 17 CN, art. 21, inc. 1 Declaración Americana de
los Derechos del Hombre, arts. 17, XXIII Declaración Universal
de Derechos Humanos, art. 29, inc. 2, 21 del Pacto de San José
de Costa Rica).
Con relación a este punto, la Corte Suprema
ha sostenido que “si en virtud de una ley se ha adquirido un
derecho, ese derecho es intangible frente a nuevas leyes que
posteriormente lo desconozcan, lo agravien o directamente lo
31
arracen”
(Conf.
Bidart
Campos,
Tratado
de
Derecho
Constitucional Argentino, T° 1 Ed. Ediar, 1995)
Propiedad en sentido constitucional es más – y
mucho más – que propiedad o dominio en la codificación
civilista, donde se mueve en torno de los derechos reales.
Además, es menester entender que si un derecho se puede
“adquirir” a través de distintas fuentes (ley, contrato, acto
administrativo, sentencia, etc.) la “adquisición” por ley presenta
interés especial, porque hay casos en que una ley engendra por
sí misma y automáticamente (sin necesidad de ningún otro acto
particular de aplicación a favor de un sujeto), un derecho
“adquirido” a favor de éste.
El
artículo
8
de
la
Convención
Americana
consagra, bajo la denominación de "Garantías Judiciales", uno
de los pilares fundamentales sobre los que se construye todo el
sistema de protección de los derechos humanos, cuyos límites al
abuso del poder estatal representan la garantía básica del
respeto de los demás derechos reconocidos en la Convención: El
derecho al debido proceso legal. Las garantías del debido proceso
en la toma de decisiones públicas
- Thea, Federico -
LA
LEY 2009-D , 791
El debido proceso legal es una garantía
irrenunciable de la que gozan todas las personas, que al
establecer límites y condiciones al ejercicio del poder de los
distintos órganos estatales frente a los individuos, representa la
protección más fundamental para el respeto de sus derechos.
Para poder afirmar que un proceso, regulado
por la ley, satisface esta garantía que denominamos debido
proceso legal, tiene que cumplir el requisito indispensable de
otorgarle al individuo la oportunidad suficiente de participar con
utilidad en dicho proceso. En el procedimiento administrativo,
32
esa “participación útil” se consagra a través de la intervención de
profesionales especializados, en resguardo de que lo peticionado
a la autoridad será respondido en plazo y conforme a derecho.
Una lectura desprevenida del artículo 8 de la
Convención podría conducir a dos conclusiones respecto de su
ámbito material y personal de aplicación que, bueno es aclararlo
desde el principio, son incorrectas. El primer error consistiría en
hacer una distinción rígida entre los procedimientos penales y el
resto. El segundo, en considerar que la garantía del debido
proceso legal sólo debe ser respetada por un juez o tribunal, con
exclusión de los otros órganos del Estado.
La Convención es aplicable, en cuanto sea
compatible, a la determinación de los derechos y obligaciones de
orden
civil,
laboral,
fiscal
o
de
cualquier
otro
carácter,
administrativo y/o judicial, como lo ha confirmado en forma
constante y reiterada la jurisprudencia de la Corte IDH.
La Corte IDH ha establecido con claridad, en el
Caso del Tribunal Constitucional, que "cuando la Convención se
refiere al derecho de toda persona a ser oída por un juez o
tribunal competente´ para la ´determinación de sus derechos´,
esta expresión se refiere a cualquier autoridad pública, sea
administrativa, legislativa o judicial, que a través de sus
resoluciones determine derechos y obligaciones de las personas".
Corte IDH, Caso del Tribunal Constitucional Vs. Perú, supra nota
13, párr. 71.
Ahora bien, el debido proceso legal debe ser
respetado por todos los órganos del Estado en el ejercicio de las
diversas funciones estatales, como garantía de razonabilidad, a
todos los tipos de proceso, independientemente de cuál sea el
órgano estatal interviniente o el tipo de función ejercida, siempre
que sus potestades decisorias pudieran afectar los derechos de
33
las personas. Continuando esta línea de pensamiento, resulta
evidente que de ningún modo la referencia al "juez o tribunal"
efectuada en el primer párrafo del artículo 8 puede restringir
exclusivamente a tal órgano del Estado, la exigencia de respetar
los requisitos del debido proceso legal.
Respecto de todo procedimiento administrativo,
cabe señalar, en primer lugar, que aún cuando siempre cabe el
control
judicial
sustantivo
posterior
de
las
decisiones
administrativas, esta circunstancia no releva a los órganos de
la administración del cumplimiento de las reglas adjetivas
del debido proceso, cuya violación consideramos no susceptible
de saneamiento posterior.
Téngase en especial consideración que, cuando
se trata del resguardo de derechos previsionales, únicos a
cargo de la ANSES, el factor tiempo adquiere un valor especial.
La negativa a una persona de edad avanzada, o incapacitada de
acceder a su jubilación o pensión en tiempo y forma correcta
genera un daño que difícilmente repare la actuación judicial
posterior.
Los años de tramitación judicial posterior que
requiere acceder a una pensión o jubilación rechazada por el
órgano administrativo, o su reajuste, impone resaltar que no se
trata sólo del reclamo de derechos patrimoniales, sino de
aquellos cuya denegación pone en juego y riesgo la salud y la
calidad de vida de los argentinos.
En el procedimiento administrativo el derecho
a ser oído, incluido en el debido proceso, implica que, antes de la
emisión de un acto de alcance particular, se otorgue al individuo
la posibilidad de tener acceso y ser tenido por parte en el
expediente.
Este derecho sólo tiene significación cuando se le
reconoce al interesado, por sí, o por apoderado, la utilización
34
de todas las herramientas válidas que el derecho posee a fin de
ejercerlo en plenitud.
Toda forma de obstaculizar el acceso a un
derecho, en este caso, una moratoria previsional prevista para
personas en estado de vulnerabilidad, así como aquellas
limitaciones —políticas, jurídicas o de cualquier otro tipo—, que
impidan la posibilidad real de los ciudadanos a acceder a una
respuesta útil, completa y satisfactoria por parte del Estado
Nacional, resulta contraria al derecho a ser oído.
La tutela judicial efectiva que comprende la
posibilidad del interesado de tener contacto directo con el órgano
decisor (principio de inmediación/inmediatividad); es un derecho
que adquiere aún mayor fuerza frente a situaciones de especial
vulnerabilidad o fragilidad del individuo—, como son justamente
aquellos contenidos en la Ley Nº 26.970.
Si bien la declaración de inconstitucionalidad
de una disposición legal es un acto de suma gravedad
institucional, por lo cual debe ser considerado como ratio final
del orden jurídico, los jueces pueden y deben interpretar y
aplicar la Constitución en los casos concretos sujetos a su
decisión, facultad conferida por la Constitución Nacional, que
consagra como un deber y función del Poder Judicial el control
de la constitucionalidad de los actos normativos de los otros
poderes del Estado.
Nadie puede sustraer al Poder Judicial la
atribución inalienable y la obligación de hacer respetar la Carta
Fundamental, y toda norma es susceptible de cuestionamiento
constitucional, cuando su texto, ya sea por confusión de sus
disposiciones o falta de claridad en su interpretación y
aplicación, resulta irrazonable, es decir, cuando los medios que
en ellas se arbitran no se adecuan a los fines cuya realización se
35
procura o cuando se consagra una manifiesta inequidad, debe
ser impugnada y declarada judicialmente su ilegalidad e
inconstitucionalidad.
El principio de razonabilidad exige que se
cuide especialmente que la redacción, aplicación e interpretación
de las normas legales mantengan coherencia con las reglas
constitucionales durante el lapso que dure su vigencia en el
tiempo, de suerte que su aplicación concreta no resulte
contradictoria con lo establecido en la Ley Fundamental.
La
Resolución
General
Conjunta
3673/2014 AFIP y 533/2014 ANSES, en la medida que su
texto sirve de justificación para que la ANSES niegue a abogados
a presentarse patrocinando o apoderados por sus clientes, debe
ser declarada invalidada, pues viola los derechos de Trabajo,
(art. 14 bis CN), Propiedad (art. 17 CN, art. 21, inc. 1
Declaración Americana de los Derechos del Hombre, arts. 17,
XXIII Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 29, inc.
2, 21 del Pacto de San José de Costa Rica); Igualdad (art. 16
C.N., art. II Declaración Americana de los Derechos y Deberes del
Hombre, arts. 2 inc.1, 7 y 8 Declaración Universal de Derechos
Humanos,
art.
24
Pacto
de
Costa
Rica,
art.
26
Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos); Defensa en Juicio
(art. 18 C.N., art. XVIII Declaración Americana de los Derechos y
Deberes del Hombre, art. 8 Pacto de San José de Costa Rica); y
los principios de Seguridad Jurídica; Razonabilidad y Tutela
Legal Efectiva.
El Estado de Derecho se caracteriza por el
sometimiento de los Poderes Constitucionales a la Constitución
Nacional y a la Ley. Este sometimiento no es un fin en sí mismo,
sino una técnica para conseguir una determinada finalidad. Esta
es, en nuestro sistema político - jurídico el sometimiento del
Estado al “bloque de legalidad” (leyes, reglamentos, principios
generales, precedentes, tratados internacionales, Constitución
Nacional, etc.) y consecuentemente, el reconocimiento de los
36
derechos públicos subjetivos y el otorgamiento a los particulares
de los medios necesarios para su defensa. Someter al Estado al
bloque de la legalidad es someterlo al Derecho, y, por ende, servir a
la defensa de la libertad.
La jurisprudencia ha expresado:
“Si bien la declaración de inconstitucionalidad
de una disposición legal es acto de suma gravedad institucional
que debe ser considerado como "ultima ratio" del orden jurídico,
las leyes son susceptibles de cuestionamiento constitucional
cuando resultan irrazonables, o sea cuando los medios que en
ellas se arbitran no se adecuan a los fines cuya realización se
procura o cuando se consagra una manifiesta iniquidad; y el
principio de razonabilidad exige que se cuide especialmente que
las
normas
legales
mantengan
coherencia
con
las
reglas
constitucionales durante el lapso que dure su vigencia en el
tiempo,
de
suerte
que
su
aplicación
concreta
no
resulte
contradictoria con lo establecido en la Ley Fundamental (Fallos
307:862; 311:394, entre
otras)”. CAM.NAC.CONT.ADM.FED.
SALA IV Jeanneret de Pérez Cortés, Uslenghi, Galli. Granrio S.A.
-TF 9660-I- c/ D.G.I.. Causa n 22.321/91 23/04/98
“El pedido de declaración de inconstitucionalidad
de una norma importa el ejercicio de una acción directa de
inconstitucionalidad, de aquellas que explícitamente ha admitido
como medio idóneo -ya sea bajo la forma de amparo, la acción de
mera certeza o el juicio sumario en materia constitucional- para
prevenir o impedir las lesiones de derechos de base constitucional
(Fallos: 310:2342 y su cita; 317:1224). (Del voto del Dr. Coviello,
consid. 5). C.NAC.CONT.ADM.FED., SALA I Buján, Coviello, Licht
(en
disidencia)
OSDE
(Organización
de
Servicios
Directos
Empresarios) y Otro c/ E.N. -P.E.N.- M de E.y O.S.P. Dto.
1517/98 s/ amparo (art. 321 inc. 2 C.P.C. y C.) Causa: 416/99
01/07/99”.
37
“La actual redacción del art. 43 de la C.N., ha
removido el obstáculo que presentaba el inciso d) del art. 2 de la
ley 16.986, habilitando, por vía de acción de amparo, la
declaración de inconstitucionalidad de la norma en la que se funde
el acto de omisión lesiva. La C.S.J.N., aún antes de la recepción
constitucional de tal posibilidad sostuvo que "...nadie puede
sustraer al Poder Judicial la atribución inalienable y la obligación
de hacer respetar la Constitución..." (C.S.J.N., "Outon, Carlos José
y otros s/ recurso de amparo", Fallos 267:215) con lo cual los
jueces deben en pos de restituir de inmediato los derechos
afectados,
apelar
a
la
vía
amparo”.C.NAC.CONT.ADM.FED.,
SALA
sumarísima
V
Grecco,
del
Gallegos
Fedriani, Otero HUARRIZ, Juan Carlos c/ E.N. -Sec. de Hacienda
de E.O. y S.P. Mun. de Bs. As. s/ amparo ley 16.986 20/07/95”
El Estado Nacional no puede desconocer que
el control de constitucionalidad se encuentra a cargo de los
jueces, no como superioridad acordada a éstos por sobre los
otros poderes, sino como defensa de la constitución en sí misma
cada vez que es transgredida.
Esta es la función que hoy se le reclama a la
justicia, solicitando se declare la ilegalidad e inconstitucionalidad
de la Resolución General Conjunta Nº 3673/2014 AFIP y
533/2014 ANSES, dictada en el marco de la Ley 26.970, y se
ordene a la ANSES a recibir a los profesionales abogados que
presenten la correspondiente carta poder de los interesados a
ingresar a la nueva moratoria; o que se les permita ejercer su
profesión acompañando y patrocinando a sus clientes en todas
las instancias administrativas.
VII.- SOLICITA COMO MEDIDA CAUTELAR LA
SUSPENSIÓN DE LA APLICACIÓN DE LA RESOLUCIÓN GENERAL
CONJUNTA Nº 3674/2014 (AFIP) y 533/2014 (ANSES)
38
Con base en las razones expuestas, se solicita a
S.S. ordene la suspensión de la fuerza ejecutoria de la Resolución
General Conjunta Nº 3674 (AFIP) Y 533/2014 (ANSES) fundado en el
peligro que implica que durante el transcurso del tiempo que demande
la resolución definitiva del presente Amparo, los legítimos derechos
reclamados en representación del universo de abogados, resulten
burlados por la aplicación de dicha resolución, y ordene a la ANSES,
a recibir los trámites de moratorias amparados por la Ley Nº
26.970, iniciados por abogados con la correspondiente carta poder
o iniciados por el interesado con patrocinio letrado.
Si
bien
son
reconocidas
las
presunciones
de
ejecutoriedad y legitimidad del acto administrativo, “(l)a supervivencia
de la ejecución forzosa del acto administrativo – como regla general –
difícilmente pueda convivir mucho tiempo más con el principio de “tutela
judicial
efectiva”,
el
cual
excluye
la
posibilidad
de
ejecutar
coactivamente el acto impugnado antes de su juzgamiento por el poder
judicial” (Juan Carlos Cassagne, Efectos de la Interposición de los
Recursos y la Suspensión de los Actos Administrativos, E.D. 153,995.).
Asimismo,
esta
presunción
de
legitimidad
no
significa que éste sea válido, sino que simplemente se presume que ha
sido emitido conforme al ordenamiento jurídico. “Indiscutiblemente es
una presunción legal relativa, provisional, transitoria, calificada como
presunción
iuris
tantum,
que
puede
desvirtuar
el
interesado
demostrando que el acto controvierte el orden jurídico. Tal presunción no
es un valor consagrado, absoluto, iure et de iure, sino un “juicio
hipotético”, que puede invertirse acreditando que el acto tiene
ilegitimidad”
(Tomás
Hutchinson,
Régimen
de
Procedimientos
Administrativos, Ed. Astrea. 5°ed.).
Difícilmente pueda la ANSES ampararse en el
interés público para oponerse a la suspensión de la aplicación de la
Resolución General Conjunta Nº3674 (AFIP) y 533/2014 (ANSES), ya
que no basta la alegación de un interés genérico, sino que deben
39
acreditarse los intereses específicos y concretos que se oponen a la
concesión de la presente medida cautelar solicitada.
Si bien no se advierte cuál es el fin perseguido por la
ANSES con el dictado de la resolución impugnada, restringiendo la
representación letrada de los beneficiarios del sistema previsional,
surge claro que dicho fin no responde a una necesidad reclamada por
la sociedad. Por el contrario, priva a este sector beneficiario del
sistema de la seguridad social de contar con asesoramiento letrado.
La medida que el CPACF requiere importa un
verdadero anticipo de la garantía jurisdiccional que se solicita, con el
objeto de impedir que el derecho cuyo reconocimiento se reclama
pierda virtualidad durante el plazo que transcurra entre la articulación
del proceso y el pronunciamiento definitivo.
Así la doctrina nacional viene sosteniendo que: “…se
ha abierto camino una tendencia amplia y flexible, que ha terminado por
prevalecer, porque tanto o más que al interés privado del solicitante,
interesa al orden público que la justicia no fracase por la inevitable
lentitud de su actuación, motivo por el cual se viene resolviendo que es
preferible un exceso en acordarlas que la parquedad en desestimarlas,
ya que con ello se satisface el ideal de brindar seguridades para la
hipótesis de triunfo” (Morello, Passi Lanza, Sosa, Berizonce, Códigos
procesales, V III).
A todo efecto, el daño que la aplicación de la
Resolución General Conjunta Nº3674 (AFIP) y 533/2014 (ANSES)
provoca es indudable, toda vez que los interesados en acceder al
beneficio jubilatorio, -grupo de vulnerabilidad- ante la necesidad de
contar con dicho ingreso, deberían renunciar al asesoramiento de su
abogado, y someterse sin más a la voluntad de la ANSES, en quien se
concentra una doble función: otorgar el beneficio jubilatorio
determinar su monto.
40
y
El mencionado cálculo que realizará la ANSES –no
contando el beneficiario con el conveniente asesoramiento letrado-, es
el que condicionará el monto de su haber jubilatorio. De allí surge la
necesidad de la intervención letrada en dicho trámite, a fin de
controlar el estricto cumplimiento de la cuantiosa y engorrosa
normativa aplicable al cálculo del beneficio, evitando con ello la
lamentable experiencia que se multiplica en la actualidad, cual es el
inicio posterior del juicio por reajuste del haber jubilatorio.
Lo expuesto provocaría un daño de imposible
reparación ulterior, ello atento a que el beneficiario acudiría a tramitar
su jubilación sin asesoramiento letrado, viéndose afectados derechos
constitucionales tanto de los particulares como de los abogados.
Difícilmente
la
ANSES
pueda
invocar
que
la
concesión de la presente medida cautelar le provocaría algún daño,
atento a que no se vería afectado el trámite de la nueva moratoria
previsional, sino que se sumaría una nueva garantía a la misma,
permitiendo al beneficiario concurrir a realizar dicho trámite con el
patrocinio o representación de su abogado.
En cuanto a la aplicación del artículo 15 de la Ley
16.986, solicitamos que, en el supuesto de concesión de la medida, si
ésta fuera recurrida, el recurso sea concedido solamente a efectos
devolutivos, por ser la concesión a efectos suspensivos claramente
inconstitucional (Morello, Augusto y Vallefin, Carlos, “El Amparo.
Régimen Procesal”, pág. 150, Platense, Argentina, 1998; Rossi,
Alejandro, “El efecto de la apelación de las medidas cautelares en el
proceso de amparo (la derogación del artículo 15 de la ley 16.986 y las
fuentes supranacionales del derecho. Notas para el litigante)”, L.L., 31
de mayo de 2000; Sagüés, Néstor, “La inconstitucionalidad de la
concesión con efecto suspensivo de la resolución admisoria de una
medida cautelar en el amparo”, L.L., 16 de agosto de 2000 y Gil
Domínguez, Andrés, “El amparo del artículo 43 y el desamparo de la
ley 16.986”, Revista Argentina de Derecho Constitucional, Nº 3, Ediar,
Argentina, 2001.).
41
Surge palmario que en la presente acción concurren
los presupuestos que ameritan la concesión de la medida cautelar
solicitada, a saber: verosimilitud en el derecho, peligro en la demora y
la exigencia de contracautela.
1) VEROSIMILITUD EN EL DERECHO
El “fumus bonis iuris” surge inequívocamente de la
descripción de los derechos y garantías amenazados por la Resolución
General Conjunta Nº3674 (AFIP) y 533/2014 (ANSES).
En el campo jurisdiccional, para que la viabilidad de
la medida precautoria prospere los tribunales nacionales han exigido la
acreditación
“prima
facie”
de
la
arbitrariedad
del
acto
cuya
descalificación se persigue, o la violación de la ley, a fin de hacer caer la
presunción de legalidad de que goza y, por lo tanto, suspender la
ejecutoriedad del acto.
El presente requisito para la procedencia de la
medida cautelar solicitada viene dado de la clara inobservancia de
derechos y principios constitucionales antes mencionados, al negarle la
participación a los abogados en los asuntos previsionales relacionados
con esta nueva moratoria creada por la normativa impugnada.
La demandada ha reiterado hasta el cansancio,
refiriéndose a la nueva moratoria, que éste se cumplimentaría a través
de un trámite sencillo y sin costo alguno, lo que no lleva a concluir, y
menos aún a reglamentar que los peticionarios de dicho beneficio deban
–a contrario de su voluntad- llevar adelante el trámite sin asesoramiento
letrado.
Los beneficiarios de este nuevo régimen previsional,
al igual que cualquier otro ciudadano ante cualquier trámite o solicitud
frente a la Administración Pública, tienen derecho a ser representados y
42
asesorados por un profesional abogado, sin que ello implique daño
alguno para ninguna de las partes.
Sin perjuicio de destacar que lo expuesto hasta aquí
permite considerar que en el caso existe verdadera certeza sobre la
bondad del derecho alegado, no huelga recordar que la jurisprudencia
de nuestro Máximo Tribunal ha sentado una importante pauta
interpretativa para el análisis de este requisito al señalar que “...las
medidas cautelares no exigen de los magistrados el examen de certeza
sobre la existencia del derecho pretendido sino sólo su verosimilitud. Es
más, el juicio de verdad en esta materia se encuentra en oposición a la
finalidad de la medida cautelar, que no es otra que atender a aquello que
no excede del marco de lo hipotético, dentro del cual, asimismo, agota su
virtualidad” (conf. CSJN in re "Evaristo Ignacio Albornoz v. Nación
Argentina - Ministerio de Trabajo y Seguridad Social s/Medida de no
innovar", 20/12/84, Fallos 306:2060). Por ello, estimo que V.S. debe
considerar acreditada la bondad del derecho invocado.
2) PELIGRO EN LA DEMORA
Como S.S. puede apreciar, el peligro en la demora se
encuentra configurado aquí por la pérdida de trabajo del universo de
abogados representados por mi mandante, con la consecuente la falta de
asesoramiento de los peticionantes del sistema previsional, por lo que
sólo ordenando la suspensión inmediata de la Resolución General
Conjunta, en cuanto prohíbe la actuación de los abogados, es posible
evitar que se generen perjuicios en los letrados y sus clientes, de
imposible reparación posterior.
Permitir la aplicación inmediata de la normativa
impugnada
supone
convertir
en
ilusorios
los
derechos
de
los
particulares a acceder al asesoramiento jurídico de su letrado, y los
derechos de los abogados a ejercer su profesión, toda vez que si se
admitiera avanzar en este arbitrario procedimiento, se consentirían las
violaciones constitucionales alegadas.
43
Es de esperar que, dentro del contexto de urgencia
explicitado, S.S. suspenda la aplicación de la normativa impugnada y
resuelva conforme se solicita.
3) CONTRACAUTELA
Ofrezco como contracautela la caución juratoria, en
los términos y con el alcance previsto por el artículo 199 del CPCCN.
VIII.- PLANTEA INCONSTITUCIONALIDAD DE LA
LEY 26.854
Sin perjuicio de adelantar que el CPACF, en forma
autónoma, se ha presentado impugnando la constitucionalidad de los
artículos 2º inciso 2, 4º, 5º, 9º, 10º, 13º incisos 1, 2, 3; 14º y 15º de la
Ley 26.854, para el hipotético y poco probable supuesto que S.S
entienda aplicable sus disposiciones, se plantea la inconstitucionalidad
de la norma y se solicita que a la medida cautelar solicitada no le sean
aplicables dichos artículos.
Este planteo se efectúa aún a pesar de la letra
expresa de la Ley 26.854 que excluye a las acciones de amparo, toda vez
que su confuso texto no permite apreciar con claridad cuáles han sido
los alcances de las excepciones establecidas en el artículo 19º.
La inconstitucionalidad de la ley que restringe las
medidas cautelares contra el EN se funda en que padece graves
anomalías que la tornan manifiestamente inválida y contraria a los
principios constitucionales ampliamente reconocidos, a saber: derecho
de propiedad, igualdad ante la ley, tutela judicial efectiva, independencia
del poder judicial, defensa en juicio, supremacía constitucional,
seguridad y razonabilidad.
El conjunto de exigencias impuestas a las medidas
cautelares
contra
el
EN
constituye
un
obstáculo
insalvable,
44
convirtiéndolas en un derecho ilusorio. De esta manera, si se aplicara la
Ley 26.854 se privaría al CPACF de una herramienta imprescindible
ante la necesidad cierta de garantizar justicia en tiempo oportuno. La
aplicación inmediata de la norma provocaría, que el universo de
abogados representados en la presente acción se vieran impedidos de
ejercer su profesión por este nuevo procedimiento establecido por la
normativa impugnada, causando un perjuicio de imposible reparación
ulterior.
Por ello se solicita que, a fin de no destruir la
naturaleza misma de la medida cautelar cuya concesión se requiere en
la presente, ésta se conceda inaudita parte, a efectos de no vulnerar la
igualdad entre las partes, y en consideración a la urgencia que la
medida requiere. Es dable recordar que sólo el Juez de la causa es quién
debe cotejar los extremos que habilitan su procedencia, y, en su caso, el
EN podrá solicitar el debido control de legalidad a través del
correspondiente recurso de apelación.
Asimismo, y respecto a los límites impuestos a la
contracautela, y atento que se ha solicitado y ofrecido caución juratoria,
se solicita que ésta se tenga por suficiente garantía. En este contexto,
entendemos, y así lo solicitamos, que sea sólo el Juez quien estime cual
es la contracautela que resulta indicada para el caso concreto, no
pudiendo extremarse el rigor a punto tal que torne materialmente
imposible la concesión de la medida.
Va de suyo que las arbitrarias limitaciones a las
cautelares contra el EN impuestas por la Ley 26.854, comprometen la
independencia judicial, sometiendo la decisión del Juez a reglas rígidas,
impropias y ajenas a la discrecionalidad de aquel a quien le cabe decidir
que tipo de medida y aseguramiento es el indicado.
Particularmente grave resulta lo dispuesto por
artículo 13
inc. 3 de la Ley 26.854, que otorga efecto suspensivo al
eventual recurso de apelación interpuesto por el EN. Esta norma
45
pretende vaciar de contenido la oportuna decisión merituada por el juez
de la causa, quien, al dictarla, entendió que se encontraban reunidos los
requisitos para dicha concesión, convirtiendo en letra vacía de contenido
a toda medida cautelar en su contra.
Conforme lo planteara el CPACF a través de una
acción declarativa de inconstitucionalidad, actualmente en trámite,
artículos 2º inciso 2, 4º, 5º, 9º, 10º, 13º incisos 1, 2, 3; 14º y 15º de la
Ley 26.854 al aniquilar el fundamento mismo de las medidas cautelares,
que se basan en la necesidad de mantener la igualdad de las partes en el
proceso, son groseramente irrazonables, ilegales y violatorios de la
garantía del debido proceso sustantivo, por lo que se solicita,
expresamente, que no sean aplicables a la presente causa.
IX.- PRUEBA
Se acompaña la siguiente documental:
- Carta Poder ANSES otorgada por la Sra. Norma
Lucente a la Dra. Andrea Laura Falcone en una (1) foja.
- Acta de Constatación de fecha 25 de septiembre de
2014 labrada por el Escribano Luis A. Asenjo en dos (2) fojas.
- Copia de Sentencia Definitiva Nº 88643 de la Sala
II de la Cámara Federal de la Seguridad Social de fecha 28 de mayo de
2002
en
los
autos
“ASOCIACION
CIVIL
DE
ABOGADOS
PREVISIONALISTAS Y OTROS C/ ESTADO NACIONAL –Mº DE
TRABAJO Y EL EMPLEO, SEG. SOC. Y OTRO S/ AMPAROS Y
SUMARISIMOS” en cuatro (4) fojas.
- Copia de Sentencia Interlocutoria Simple Nº 6998
del Juzgado Federal de Primera Instancia de la Seguridad Social Nº 8 de
fecha
9 de diciembre de 2013 en los autos “ASOCIACION CIVIL DE
ABOGADOS PREVISIONALISTAS Y OTROS C/ ESTADO NACIONAL –Mº
DE TRABAJO Y EL EMPLEO, SEG. SOC. Y OTRO S/ AMPAROS Y
SUMARISIMOS” en diez (10) fojas.
X.- PLANTEA CUESTION FEDERAL
46
Se formula expreso planteo del caso federal para el
supuesto improbable de que las instancias ordinarias no acogieran la
acción
deducida
formal
o
sustancialmente,
conforme
a
las
prescripciones del artículo 14 de la ley 48, a fin de articular
oportunamente el recurso extraordinario ante la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, por violación de los preceptos constitucionales
individualizados en esta presentación.
XI.- AUTORIZA
Se autoriza expresamente a ra. Soledad de los
Ángeles MOLINA, T° 81 F° 150 C.P.A.C.F.; Dr. Darío Angel
BUSSO, T° 54 F° 331 C.P.A.C.F.; Dra. Ana Laura NUÑEZ, Tº 56
Fº 575 C.P.A.C.F.; Dr. Juan Pablo ECHEVERRIA, Tº 67 Fº 327 ;
Dr. Adriano Patricio DIAZ CISNEROS, Tº 95 Fº 525 C.P.A.C.F. ;
Dr. Ignacio Andrés CASTILLO, Tº 110 Fº 514 C.P.A.C.F.; Dr. José
A. TUBIO, Tº 17 Fº 217 C.P.A.C.F.; Dr. Fernando MAURIZ, Tº
117 Fº 239 C.P.A.C.F.; Dr. Juan Pablo IRRERA, Tº 114 Fº 922
C.P.A.C.F.;
Sr. Pablo Martín MOZZI, D.N.I. 28.382.648; el Sr.
Lucas Ezequiel LORENZO, D.N.I. 34.028.867, a examinar el
expediente, retirar copias y diligenciar cédulas, oficios, y toda
otra actividad que se deba efectuar en estas actuaciones.
XII.- PETITORIO
Por todo lo expuesto se solicita:
A.- Se nos tenga por presentados, por parte y por constituido el domicilio
procesal.
B.- Se tenga por interpuesta la presente Acción de Amparo.
C- Se tenga presente el planteo del caso federal.
D- Se tengan presenten las autorizaciones conferidas.
E.- Se haga lugar a la medida cautelar, ordenando la suspensión en la
aplicación de la Resolución General Conjunta Nº 3673/2014 (AFIP) y
533/2014 (ANSES) impugnada, en la medida que afecta el legítimo
derecho al trabajo de los profesionales abogados.
47
F.- Se ordene a la ANSES a recibir los trámites de moratorias
amparados por la Ley Nº 26.970 iniciados por abogados con la
correspondiente carta poder o iniciados por el interesado con
patrocinio letrado.
G.- Oportunamente, se dicte sentencia haciendo lugar a la presente
acción, declarándose la inconstitucionalidad solicitada , con efecto erga
omnes y con expresa imposición de costas.
Proveer de Conformidad que,
SERA JUSTICIA
48
Descargar

LEY DE DEPOSITOS JUDICIALES DE LOS TRIBUNALES