DECIR LA VERDAD, TODA LA VERDAD Y NADA MAS…
La Verdad: del mito al psicoanálisis.
Introducción
A lo largo de la historia la verdad se ha bañado de diferentes sentidos. Así es como al comienzo
en la Grecia antigua, la verdad provenía de los dioses y solo algunos hombres privilegiados
podían acceder a ella, como los magos, adivinos, poetas: los maestros de la verdad. La palabra
del poeta es la que porta la verdad a través de la memoria, confiriéndole esta última a la palabra
una función religiosa constituyendo lo real. Luego de determinados cambios sociales y
descubrimientos científicos - como afirman algunos autores que en este trabajo recorreremos- la
verdad cambia de escenario, pierde su ambiguedad constituyente y se torna discutible y
argumentable con los primeros sofistas. La verdad es revelada por los sabios (dado que viene de
los dioses o de lo invisible de la Naturaleza) al demos.
Más cercano a nuestro tiempo lo verdadero es entendido como lo demostrable y contrastable con
los hechos, objetivándose el concepto con la ciencia moderna.
Con el surgimiento del psicoanálisis la verdad aparece como ese encuentro que el sujeto tiene con
lo que dice, con la característica de la verdad es siempre a medio decir. “El hombre decía Freud
no tiene ni afán ni inclinación a recibir la verdad. Esta remite a lo que la práctica del lenguaje
calla….”1El psicoanálisis identifica el lugar simbólico en el que se anudan olvido y verdad,
determinando el concepto de represión originaria.
Generalmente el campo de la verdad ha sido la Filosofía, cuyo surgimiento se explica como el
paso del mito a la razón. La verdad guarda una estrecha relación con las palabras, esas que los
psicoanalistas comparten con los filósofos y los poetas.
Este ensayo pretende dar cuenta de un recorrido histórico sobre dicha relación.
¿Nos propone el psicoanálisis una vuelta de la episteme al mito; puede el concepto de verdad
develarnos este interrogante?.
Tiempo de los grandes sabios: el poeta.
1
MANNONI, M : Lo que falta en la verdad para ser dicha. Nueva Visión. Bs. As 1988.
Pág. 58.
1
En la Grecia arcaica, el adivino, el poeta inspirado por musas y el Maestro, eran los tres grandes
sabios, figuras que podían ver no tanto el pasado, como esa realidad inmutable, con el poder de la
Memoria. Una sociedad oral necesita del desarrollo de técnicas nemotécnicas (Ilíada, Odisea). Es
en la voz del hombre privilegiado, en la vibración armoniosa que hace ascender la alabanza, en la
palabra viva, la palabra eficaz, donde se manifiesta el Ser del hombre cantado. “Si el poeta está
inspirado, si se yergue sobre un don de videncia la palabra tiende a identificarse con la
verdad”2. Dicha inspiración es la que dota al verbo de la función mágico religiosa, por esta
función la palabra es eficaz. Por lo tanto aletheia no es la adecuación de la proposición con la
cosa, con el objeto, tampoco se opone a la mentira a lo falso. Aletheia es la “más justa “de todas
las cosas. No hay oposición entre verdadero y falso, sino simple desplazamiento o ambigüedad.
El enunciado de la verdad en la Grecia antigua tiene que ver con un ritual, un sistema de gestos,
un hombre elegido, la palabra pertenece a un sistema de representaciones religiosas es decir
pertenece al mismo orden del gesto y los objetos rituales.
La memoria es lo que confiere al verbo poético su función mágico-religiosa, por esta función la
palabra es eficaz, constituyendo lo real en sí, pues lo que se dice actúa sobre lo real.
La verdad sólo se opone a olvido, es des-olvidar. La palabra mágico-religiosa es eficaz si no hay
distancia entre la palabra y el acto, además no está sometida a la temporalidad, no está separada
de su realización, es realidad, es privilegio de una función socioreligiosa.3
La dualidad de la poesía en la Grecia antigua, celebra la hazaña humana y cuenta la historia de
los dioses. El poeta es funcionario de la soberanía y es también portador de la palabra de
alabanza, que da forma a la victoria del guerrero, gracias al poder otorgado por los dioses.
“(…) Para Novalis, si la poesía (lo fantástico) es capaz de crear vida, lo es a condición de
recuperar el poder dinámico y mágico del lenguaje o, más exactamente, del Verbo;(…) una
palabra que encierre un oculto poder cabalístico (…) la poesía (…) realiza en cada palabra, por el
mero hecho de la actitud poética, las metáforas que anhela. Picasso al desear construir una caja de
cerillas que fuera por completo murciélago sin dejar de ser una caja de cerillas (...) Y el extraño
objeto que así nace (...)”4.
2
Cfr DETIENNE, M: Los maestros de la verdad en la Grecia arcaica. Taurus. Madrid. 1983.Aquí se muestra al poeta
como un Maestro de la Verdad, asertórica, nadie la pone en duda.Pág 38
3
Op.Cit.Pág.65
4
CRESPO, M:. Los cantos de Maldoror D uchase : Cátedra Letras Universales. 5ta Edición. Madrid. 2004. Pág 18.
2
(...) Mientras Coleridge reclama para la poesía la facultad de evocar el misterio de las cosas y
Novalis -de nuevo- afirma que el sentido de la poesía tiene muchos puntos en común con el
sentido del misticismo(...) en tanto representa lo irrepresentable”(...).5
El surgimiento de la filosofía.
Recordemos que la expansión micénica se prolonga desde el s. XIV hasta el XII a.C., con una
organización del Estado dadas las grandes guerras. Es en el palacio donde se resuelven todos los
problemas económicos, políticos, sociales, militares y religiosos. Sus escribas contabilizan todo.
Es una monarquía burocrática. “En este sistema de economía que se denomina palatina el rey
concentra y reúne en su persona todos los elementos del poder, todos los aspectos de la
soberanía.”6” Pero la competencia del rey no queda limitada ni al dominio de la guerra ni al de la
economía. El ánax (como se lo denominaba al rey) gobierna también la vida religiosa....”7
Cuando el imperio micénico cae, se desvanece dicho sistema; y Grecia vuelve a una economía
agrícola; desaparece hasta el sistema de escritura silábico, luego, los griegos vuelven a
encontrarla vía los fenicios, ya no para crear archivos sino para publicitar, colocar ante todos, los
aspectos diversos de la vida social y política; ...”no será solo una escritura de otro tipo, fonética,
sino producto de una civilización radicalmente distinta: no la especialidad de una clase de
escribas, sino el elemento de una cultura común.”8
Al término ánax lo reemplaza basileus, que en plural significa una categoría de grandes ubicados
en la cúspide social.
Aparece un nuevo período caracterizado por algunos de los siguientes cambios: bronce por
hierro, muertos inhumados por incinerados, cerámicas con escenas de la vida animal y vegetal
por figuras geométricas, el rey como mediador de dios y los hombres por una distancia
infranqueable entre dios y la humanidad. Estos cambios junto a otros, como el desarrollo
tecnológico, la organización espacial, la escritura, las nuevas figuras sociales y políticas son los
factores que algunos autores proponen como facilitadoras del nuevo pensamiento, esto es el
nacimiento de la filosofía.
5
VERNANT; J,P: Los orígenes del pensamiento griego. EU DEBA. Bs. As. 1965.Pág.19
Op.Cit.Pág 18.
7
Op.Cit..Pág22
8
Op.Cit.Pág28.
6
3
Pero precisamente la desaparición del ánax parece haber dejado subsistir en forma simultánea las
dos fuerzas sociales con las cuales había tenido que transigir su poder: de una parte, las
comunidades aldeanas y, de la otra, una aristocracia guerrera, la búsqueda de un equilibrio entre
ambas hará nacer la reflexión moral y las especulaciones políticas que definirán una primera
forma de sabiduría humana. “El hundimiento de la soberanía, la limitación del poder real, han
contribuido a desprender el mito del ritual en que originariamente estaba enraizado. Liberado de
la práctica del culto...el relato pudo adquirir un carácter más desinteresado, más autónomo. Pudo
en ciertos aspectos preparar y prefigurar la obra del filósofo.”9
Cabe recordar también el aporte de Anaximandro al preferir la redacción en prosa, rompiendo
con el estilo poético de las teogonías. Además la geometrización del universo físico implica
también un cambio con la perspectiva cosmológica, consagrando un pensamiento alejado del
mito, pues esa matematización del espacio rompe con los planos alto y bajo donde se privilegiaba
una parte del mundo sobre otras.
La decadencia de la palabra mágico-religiosa coincide con un momento privilegiado de la historia
del derecho. Los juramentos que decidían mediante la fuerza religiosa ceden su lugar a la
discusión que permite a la razón dar sus razones, ofreciendo así al juez la ocasión de construirse
una opinión después de haber oído el pro y el contra. Triunfa el diálogo. “10.
Simónides hace de la Memoria una técnica secularizada, inventa el alfabeto para una mejor
escritura. Para él, el tiempo no es potencia de olvido, sino que en él se aprende y se memoriza.
Desde finales del S. VII se firma la escultura y así ésta deja de ser un signo religioso y pasa a ser
una imagen creada por un autor a medio camino entre la realidad y la imagen. Recordemos
además, que Simónides es el primer poeta en cobrar dinero por su obra, pone fin a la aletheia del
poeta y cede lugar a la doxa. La doxa pertenece al tiempo de la contingencia y la ambigüedad, es
un saber inexacto. Implica una elección según una situación. Doxa no es opinión en este tiempo
como se conocerá en el siglo V oponiéndose a episteme: certeza.
Según Detienne, la verdad está ligada a determinadas funciones sociales y materiales, como en
las figuras del poeta, el adivino y el rey de justicia, y no solo a un sistema de pensamiento.
En el pensamiento mítico para dicho autor no hay
contrarios, hay complementarios; esta
ambigüedad de la palabra (por eso existe el embaucador) va a desarrollar el poder de la palabra
9
Op.Cit. Pág.94.
10
Op. Cit. Pag. 105.
4
sobre lo real. Y el poder de la palabra sobre el otro, semejante (peithó): que será la materia de
reflexión del sofista y el pensamiento retórico.
Con Colli nos encontramos con el oráculo respondiendo enigmáticamente11 (que generalmente
encerraba una contradicción) y la pregunta dialéctica que propone la elección entre dos opciones
de una contradicción; hacen pensar al misticismo y al racionalismo como dos fases sucesivas de
un mismo fenómeno, del ojo del vidente, a la voz del maestro de la retórica, y luego a la escritura.
Lo que en el primer autor responde a una serie de factores que cambian, en el segundo responden
a la dinámica de un mismo fenómeno.
El filósofo y la palabra.
Haciendo pública la palabra, el filósofo se desprende de la figura del mago, del chamán. Ya no se
necesitarán adivinos para ver lo invisible como enunciáramos al comienzo. El filósofo erige la
verdad, el misterio en objeto de debate. “La palabra no es ya el término ritual, la fórmula justa,
sino el debate, la discusión, la argumentación.”12
El saber secreto esotérico se traslada en parte, a la vida pública; y las leyes escritas aseguran su
permanencia convirtiéndose en bien común. “No se trata ya de un secreto religioso, reservado a
unos cuantos elegidos, favorecidos por una gracia divina. Cierto es, que la verdad del sabio, como
el secreto religioso, es revelación de lo esencial, descubrimiento de una realidad superior que
sobrepasa en mucho el común de los hombres, pero al confiarla a la escritura, se la arranca del
círculo cerrado de las sectas (...) a un cuerpo de verdades divulgadas públicamente...”13
La palabra es el instrumento de la vida política, concentra en ella el poder, es la fuerza de
persuasión. La cuidad se organiza en torno a la plaza (polis), ya no alrededor del palacio.
“El arte político es, en lo esencial, un ejercicio del lenguaje; y el logos, en su origen, adquiere
conciencia de sí mismo, de sus reglas, de su eficacia, a través de
su función política.
Históricamente, son la retórica y la sofística las que, mediante el análisis que llevan a cabo de las
formas del discurso son instrumento de victoria en las luchas de asambleas y del tribunal, abren el
camino a las investigaciones de Aristóteles...sientan una lógica de lo verdadero, propia del saber
11
El concepto del enigma es éste; decir cosas reales juntando cosas imposibles. El enigma
esconde una verdad a develar.
12
Op.Cit.Pág38
Op.Cit. Pág 42
13
5
teórico, frente a la lógica de lo verosímil o de lo probable, que preside los azarosos debates de la
práctica.”14
“El racionalismo político de las instituciones de la ciudad se opone, sin duda, a los antiguos
procedimientos religiosos del gobierno, pero sin excluirlos, no obstante radicalmente”.15
“Recíprocamente, cuando el sabio se dirige a la ciudad, de palabra o por escrito, es siempre para
transmitirle una verdad que viene de lo alto y que, aun divulgada, no deja de pertenecer a otro
mundo, ajeno a la vida ordinaria...La sabiduría revela una verdad tan prestigiosa...que continúa
estando oculta a las mirada del vulgo; aunque expresa el secreto y lo formula con palabras, el
común de las gentes no puede captar su sentido.”16
Así encontramos un nacimiento ambiguo de la filosofía, entre el secreto propio de las sectas y la
publicidad del debate contradictorio que caracteriza la vida política.
El filósofo no escapa a esa ambigüedad, encargándose del Estado y otras veces retirándose del
mundo público replegándose en una sabiduría contemplativa privada.
Cierto es que despojados en parte de los dioses, no existe realidad que no sea Naturaleza. Detrás
de la Naturaleza se reconstituye un trasfondo invisible, una realidad más verdadera, de la cual el
filósofo tiene el poder de la revelación.
La vida comunitaria orienta un proceso de reforma y legislación, todos serán iguales ante la ley;
y la actividad judicial a partir de la prueba y el testimonio contribuirán a elaborar la noción de
verdad objetiva que, dentro del cuadro del “prederecho”, el proceso antiguo desconocía.
Las verdades serán puestas en palabras por el filósofo en el ágora, colocándolas al debate de
todos donde la argumentación dialéctica acabará por tomar la iniciativa sobre la iluminación
sobrenatural. Para el sofista la verdad es la realidad, en tanto el argumento que triunfa.
Los griegos se guiaban por una ética en tanto estética de la existencia, para lograr ser dignos de la
felicidad (telos),a través de la templanza y la virtud. Estableciéndose en este marco una relación
entre la verdad y la templanza como elemento esencial de la ética. “La relación con la verdad es
una condición estructural, instrumental y ontológica de la templanza.”
“La alétheia constituye el ergon de toda virtud, la virtud no es más que la disposición a través de
la cual se expresa la verdad. Como sabemos, según Aristóteles, estas disposiciones son cinco, y
entre ellas la techne tiene por objeto la poiésis, producir. Así pues, tanto la techne como las
14
Op.Cit.Pág 39.
Op.Cit .Pág44
16
Op.Cit.Pág 46
15
6
disposiciones superiores del alma están comprendidas en la alétheia: dicen la verdad, dicho de
otra manera hacen aparecer, descubren.”17Para Aristóteles las virtudes que forman el carácter son
las éticas (generosidad, valentía, templanza, justicia y verdad) y las que forman el intelecto son
las denominadas dianoéticas, que comprenden la prudencia y sabiduría. De esta manera la verdad
pasa al terreno de los hombres “comunes”, pero no tan comunes todavía, deben ser virtuosos.
El parrhesiasta.
Siguiendo lo que venimos mencionando, en los griegos tener verdad está garantizado por ciertas
cualidades morales. Por esto profundizaremos en la obra de Sócrates parrhesiasta en tanto se
entiende al mismo como un hito esclarecedor en el tema que nos convoca en este trabajo.
La parrhesía aparece por primera vez en la literatura griega en Eurípides ( 484-407 a .C) …)18.De
pan, todo y de rhema, lo que se dice, significa decir la verdad.
La prueba de la sinceridad del parrhesiasta está dada por el coraje, ésto si existe algún riesgo o
peligro para él en el momento de decir la verdad. Por ejemplo un filósofo que le dice al tirano, al
soberano, que su tiranía es desagradable por que no es compatible con la justicia. Siempre el
parrhesiasta debe estar en inferioridad respecto de su interlocutor y no siempre hay riesgo de
muerte como en el caso de criticar al soberano, por ejemplo, cuando un alumno critica a su
maestro. Otra característica de la parrhesía es el deber, decir la verdad es una obligación moral.
Hablar francamente es hacerlo libremente, sin dominación, no depender del otro cuando uno
habla.
La verdad como se ha visto en este breve recorrido se puede decir sin ser parrhesiasta, la cuestión
es distinguir qué verdad hablan: el profeta, es una suerte de vehículo que dice a otros lo de otro y
para un tiempo futuro, el sabio habla en su nombre, en su discurso se plantea la generalidad y es
un discurso para todos pero para nadie en particular, el maestro está obligado a hablar y
específicamente a sus alumnos, el parrhesiasta dice su verdad y muestra, sin presuponer algo
escondido y en el mismo tiempo presente que sus interlocutores, habla necesariamente porque
hay otro, y para que cambien su forma de vida. Como es el caso de Sócrates que habla a un par,
un amigo por ejemplo, quien no necesariamente es alguien superior. A diferencia del oráculo que
predice lo que le pasará a una persona, la parrhesía socrática tiene la intención de revelar quien es
17
18
CACCIARI, M : El dios que baila. Paidós .Bs. As. 2000 Pág. 12
ABRAHAM, T: El último foucault. Sudamericana. Bs. As. Argentina 2003. Pág. 265
7
uno y la relación que se mantiene con la verdad. Está interesado en descubrir si hay una relación
armónica entre los dos.
El juego parrhesiástico de Sócrates es cara a cara, él no le habla al demos sino que el que lo
escucha debe dar cuenta de sí mismo, no al modo de una autobiografía, ni de un examen de
conciencia, tampoco de una cronología de los sucesos vividos, ni mucho menos de una confesión
de pecados al modo del cristianismo, sino que uno debe demostrar que hay una relación entre el
discurso racional, el logos, que usa, y la manera en que se vive.
Consideraciones finales: lo que falta en la verdad para ser dicha.
Para Sócrates la verdad es posible porque se ha anudado el discurso a sus acciones; entre la vida
y el logos el ligamen es la verdad.19 Conduce al interlocutor a elegir una clase de vida que estará
en concordancia, en armonía con el logos, la virtud, la valentía y la verdad.
Lo paradójico de Sócrates es que es una bisagra entre una concepción política y a una concepción
filosófica de la parrhesía. Y una bisagra entre una concepción del dominio de sí y otra, la del
cuidado de sí. Lacan propone a Sócrates como el surgimiento de un deseo inédito, luego dirá el
deseo del analista.
Sócrates, afirma el saber interno al juego significante, que este saber enteramente transparente a
sí mismo es lo que constituye su verdad. “La novedad del análisis es que algo puede apoyarse en
la ley del significante, no sólo sin conllevar un saber, sino excluyéndolo expresamente,
constituyéndose como inconsciente, es decir, como algo que exige, en su nivel, el eclipse del
sujeto para subsistir como cadena inconsciente, como aquello que constituye lo que hay de
irreductible, en su fondo, en la relación del sujeto con el significante.”20
Cabe aquí citar a Diana Ravinobich para quien: (…) “el engaño del amor de transferencia tiene
sentido: engañar a un sujeto para llevarlo hacia lo verdadero aunque lo verdadero no sea igual en
Sócrates que en Freud o Lacan. No hay ninguna belleza ideal, ninguna idea universal en lo
tocante a lo verdadero para el psicoanálisis”.21
El psicoanálisis plantea una verdad singular, la que es dicha por el propio analizante. La verdad
no es dialógica, tampoco monológica, pero no es sin otro que el análisis tiene lugar.
19
Op.Cit Pág 64.
LACAN, J : La transferencia. Libro 8. Paidós. 1993. Bs. As Op. Cit. Pág. 47.
21
RAVINOBICH, D: El deseo del psicoanalista. (Libertad y determinación en psicoanálisis). Manantial. Bs. As.
1999. PÁG 26.
20
8
Es por que hay descubrimiento del inconsciente, que la verdad es particular, es porque el
inconsciente está estructurado como un lenguaje que la verdad es decible. Y por que hay
transferencia que puede ser escuchada. Es porque hay castración que la carencia es fundante y
que no todo puede ser dicho, pues hay represión y por ende, como afirmáramos en la
introducción, memoria en el olvido.
Lo que espera un analizante cuando demanda es que el otro tenga un saber sobre lo que se dice.
El analista rehúsa ese lugar, rehúsa ser el lugar del yo sé, del maestro, del sabio, del profeta, del
parrhesiasta.
No obtura la falta constitutiva del sujeto, lugar que nos hace hablar, y que no es lo que decimos.
Lacan en el Seminario La transferencia afirma: “el analista se aísla con otro, para enseñarle lo
que le falta “22; eso que le falta, dice, lo aprenderá como amante (amor de transferencia), pues, el
que no sabe lo que le falta es el que puede desear. Esto último condición básica del sujeto y del
análisis. 23No saber acerca de la falta, sin tratarse de temas de ignorancia, nos indica que algo del
inconciente tiene que ver con el asunto.
El analista a diferencia del profeta actúa en lo actual y en los efectos (que resultan del acto).
Actúa por lo que es en tanto objeto, no de entrada el analista es objeto. Se hace objeto en tanto no
es canalla, en tanto es acumulación, eyecto, desecho, ¿desecho de qué?. De lo que el analizante
no dice, pues decir algo implica que no diga otra cosa, y el analista sabe o debe saber, que no
saber es de estructura, es de la castración.
El analista paga con las palabras en la interpretación -en su función se Sujeto-Supuesto-Saber.
Paga con su persona en la medida que presta su presencia para soportar la transferencia, -en tanto
vehiculiza una demanda y con lo que hay de esencial en su juicio más íntimo (…)”24esto es
cuando se trata de aceptar o no a alguien, cuando se trata de responder o no a las menores
palabras, de hablar o callarse (…) equivale a lo que llamamos su ética.
…”El que viene a vernos como analistas, por el principio de que no sabe lo que tiene
22
Ibid. : Pág. 24.
Ibid. “Lacan plantea que la forma en que se articula lo que encontrará en el análisis es la de aquello que le falta, a
saber su deseo.”Pág 80
24
SOLER, C: ¿Qué psicoanálisis?.EOL. Bs. As .Pág. 74.
23
9
-Implicación del inconciente- del él no sabe fundamental. Es así como se establece el punto que
puede vincular el psicoanálisis a toda la tradición del conócete a ti mismo” (…)25Pero desplazado
a él no sabe.
El psicoanálisis es una práctica que trata de la especificidad que tenemos como especie, el habla,
el inconsciente es un saber hablado; en el análisis el inconsciente se hace discurso. Se trata, como
señala Lacan, de una experiencia que remite al campo discursivo, no al campo de la evidencia, ni
de la autoconciencia, ni del acuerdo intersubjetivo (comprensivo), sino que es del orden del acto.
Siguiendo a este autor: “En la experiencia analítica se encuentra algo que hablando con propiedad
se llama mito. El mito es precisamente lo que puede ser definido como otorgando una forma
discursiva a esa cosa que no puede transmitirse al definir a la verdad, ya que la definición de la
verdad sólo se apoya sobre sí misma, y la palabra progresa por sí misma, y es en el dominio de la
verdad donde ella se constituye.”26
Con Lacan se ha establecido una diferencia entre la escritura, la palabra, y el significante. Y ha
denominado la letra al objeto a, lo real en el significante. “Lacan dice que el sujeto, en la
dialéctica de (…) la situación analítica, llega a un punto de verdad, que puede surgir por
cualquier lugar, y allí el sujeto produce un movimiento, ahí donde se encuentra con la verdad,
cambiarla por el objeto a. “
27
Ese legar de verdad como ya anunciáramos en la introducción de
este trabajo, surge en el discurso, tal vez con un vacío o un síntoma.”Hay algo por fuera del
lenguaje, que está en relación con el lenguaje y es fruto de él. Ese algo así conformado es el
objeto a.”28 Pero no es un objeto. Lacan lo ha trabajado como letra, como vacío, como desecho o
resto. Aquí lo que se opone a verdad no es lo falso, sino lo que se entiende como falsus en el
sentido de caída: aquello que cae. Eso que cae -caen sentidos de una palabra-, ese resto de una
operación analítica, es del orden de un saber, y algo de lo reprimido toma su lugar. La caída en sí
misma implica el surgimiento de la verdad.
Algo falta en el saber para acceder a la verdad, que solo se alcanza míticamente.
Pues el psicoanálisis nos ha dejado sin la garantía de un Padre, de un dios, de un adivino, de un
profeta en el acceso a la verdad, lo que parece relanzar el juego nuevamente.
25
P.Cit.:.Pág 147.
Cfr, Lacan J.: Seminario 0 El hombre de las ratas . Cap. Poesía y Verdad en las neurosis (Inédito).
27
Ferreira, N: Verdad y Objeto en la dirección de la cura. Kliné 1994. Bs.As. Pág13
28
Ibid.Pág 14.
26
10
Bibliografía :
ABRAHAM, T: (2003) El último Foucault. Sudamericana. Bs.As.
CACCIARI, M: (2000) El dios que baila. Paidos Argentina, Bs.As..
COLLI, G: (1977 El nacimiento de la filosofía. Tusquets. Barcelona.
CRESPO, M: (2004) Los cantos de Maldoror Duchase, I, Conde de Lautréamont.
Cátedra Letras Universales.(5ta. ed). Madrid.
DETIENNE, M: (1983) Los maestros de la Verdad en la Grecia Arcaica. Taurus. Madrid.
FERREIRA, N: 994Verdad y objeto en la dirección de la cura. Kliné. Bs. As.
LACAN; J: (1995) Seminario La Etica del Psicoanálisis. Libro III. Paidós. Bs. As.
(2003)Seminario La Transferencia. Libro VIII. Paidós. Bs. As.
(Inédito)Seminario El Hombre de las ratas. (Cap. Poesía y Verdad en las neurosis).
MANNONI, M: (1992) Lo que falta en la verdad para ser dicha. Nueva Visión .Bs. As.
(1992) Un saber que no se sabe. La experiencia analítica. Gedisa. Barcelona.
RAVINOBICH, D.: (1999) Quehacer de la transferencia. (Cap. El deseo del psicoanalista: una
propuesta ética.). Manantial. Bs. As.
(1999) El deseo del psicoanalista. Libertad y determinación en psicoanálisis. Manantial. Bs.
As.
(1999) Modos lógicos de amor de transferencia. Manantial. Bs. As.
SOLER, C.: (1992) Lacan y el banquete. Manantial. Bs. As.
(2004) ¿Qué Psicoanálisis?. EOL. Bs. As.
TABER, B y ALTSCHULL, C. (Comp): (1995) Pensando Ulloa. Libros del Zorzal. Bs. As.
VERNANT, J : (1965).Los Orígenes del pensamiento griego. EUDEBA. Bs. As.
Mito y pensamiento en la Grecia Antigua. Ariel. Barcelona.
(2008) Atravesar fronteras. Entre mito y política. FCE. Bs. As
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