ABOGACÍA DEL ESTADO
ANTE EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL
RA ELECTORAL nº 4117/2007
Recurrentes, ARABAKO ABERTZALE SOZIALISTAK y otras treinta y cuatro agrupaciones electorales ABERTZALE SOZIALISTAK.
A LA SALA PRIMERA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
El Abogado del Estado, representante procesal del Gobierno en el presente recurso de amparo nº
4117/2007, DICE:
Que se persona en nombre del Gobierno y consigna las siguientes
ALEGACIONES
Primera. La demanda de amparo. Examen preliminar de los motivos de amparo. Otras
puntualizaciones iniciales sobre la invocación de la libertad ideológica, la libertad de
expresión, y el derecho de asociación:La demanda de amparo se dirige contra la sentencia de la
Sala Especial del artículo 61 de la LOPJ (en adelante STS 61) de 5 de mayo de 2007 que resuelve
los procedimientos contencioso-electorales números 1/2007 y 2/2007, aunque algunas violaciones
de derechos fundamentales se imputan a actos y omisiones que tuvieron lugar a lo largo de los
procedimientos. No se acompañan copias de la sentencia recurrida con las copias de la demanda
violando así lo dispuesto en el art. 49.3 LOTC, aunque esta informalidad carece de trascendencia,
ya que, en efecto, al Abogado del Estado le fue notificada la STS 61 de 5 de mayo de 2007.
La demanda desarrolla diversos motivos de amparo, para fundamentar los cuales aduce no sólo la
Constitución Española sino también diversos artículos de el Convenio europeo para la protección
de los derechos humanos y de las libertades fundamentales (CEDH) y Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).
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28071 MADRID
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A criterio del Abogado del Estado, y de acuerdo con la doctrina ya fijada en las SSTC 85/2003, de 8
de mayo, FJ 6, 99/2004, de 27 de mayo, FJ 3, y 68/2005, de 31 de marzo, los motivos de amparo
verdaderamente dignos de estudio pueden reducirse a dos rubros: las supuestas vulneraciones de los
derechos del art. 24 CE; la pretendida violación de los dos apartados del art. 23 CE. Todos los
demás motivos o quedan fuera del ámbito del recurso de amparo constitucional o han de reducirse
más correctamente a cuestiones encuadrables en los arts. 23 y 24 CE o carecen patentemente de
toda solidez. El resto de la presente alegación se dedica a esta depuración previa de la demanda de
amparo.
1. Como se acaba de indicar, la demanda de amparo invoca no sólo preceptos de la CE, sino al
Convenio europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales
(arts. 6.1, 9.1, 10.1, 11.1 CEDH) y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (arts.
14.2 y 25 del PIDCP).
Con arreglo a los arts. 53.2 CE y 41 (1 y 3) LOTC, no puede ser materia propia del presente
recurso de amparo determinar si la STS 61 de 5 de mayo de 2007, aquí recurrida, respeta o viola el
CEDH, el PIDCP o la DUDH, sin perjuicio, claro es, de que todos estos textos internacionales se
tengan en cuenta con arreglo a lo dispuesto en el art. 10.2 CE. En efecto, de acuerdo con la doctrina,
por todas, de las SSTC 41/2002, de 25 de febrero, FJ 2, y 56/2003, de 24 de marzo, FJ 1,
no le corresponde a este Tribunal, al conocer un recurso de amparo, examinar la observancia o
inobservancia, per se, de textos internacionales que obliguen a España, sino comprobar el respeto o la
infracción de los preceptos constitucionales que reconocen derechos fundamentales y libertades
públicas susceptibles de amparo (arts. 53.2 CE y 49.1 LOTC), sin perjuicio de que, por mandato del
art. 10.2 CE, tales preceptos deban ser interpretados de conformidad con la Declaración universal de
derechos humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por
España (SSTC 120/1990, de 27 de junio, FJ 3, y 249/2000, de 30 de octubre, FJ 2, por todas).
Lo mismo se lee en el FJ 6.c) de la STC 85/2003, en el FJ 3.b) de la STC 99/2004 y en el FJ 2.a) de
la STC 68/2005.
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2. La demanda invoca también la pretendida infracción de los arts. 9.2, 9.3, 16.1, 20.1ª, 22, 23.1 y
24 CE. Pero tales alegaciones, como bien se puede apreciar, se sustentan en gran parte en preceptos
constitucionales que no recogen derechos fundamentales amparables (arts. 53.2 CE y 41, 1 y 3,
LOTC; SSTC 85/2003, FJ 6.c), 99/2004, FJ 3.b, y 68/2005, FJ 2.c), sin perjuicio de que -en su casolos correspondientes argumentos puedan tenerse en cuenta al analizar las alegadas vulneraciones del
art. 23 CE.
3. El motivo 4º de la demanda, que se basan en alegadas violaciones de las libertades ideológicas
(art. 16.1 CE) y de expresión (art. 20.1.a CE), carecen de autonomía propia. Lo examinado y
resuelto por la STS 61 de 5 de mayo de 2007 se ciñe a determinar si las agrupaciones cuyos actos
de proclamación ha anulado la sentencia aquí recurrida –que, atendida su rotulación
abrumadoramente mayoritaria, se denominarán en lo sucesivo agrupaciones ABERTZALE
SOZIALISTAK o, en siglas, agrupaciones AS o candidaturas AS- son, de hecho, sucesoras o
continuadoras de la actividad de los partidos políticos declarados ilegales y disueltos por STS 61 de
27 de marzo de 2003 (HERRI BATASUNA, EUSKAL HERRITARROK y BATASUNA) en el
sentido y a los efectos del art. 44.4 de la Ley Orgánica de régimen electoral general (LOREG),
precepto este añadido por la disposición adicional 2ª.1 de la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio,
de partidos políticos, en siglas LOPP. Si así ocurre, no existirá infracción de ninguno de los dos
apartados del art. 23 CE, ni tampoco de las libertades ideológica y de expresión o del derecho de
igualdad, puesto que las agrupaciones AS resultarían ser un instrumento para defraudar el cese de la
actividad que es consecuencia jurídica de la declaración de ilegalidad y disolución de aquellos
partidos (art. 12.1.a LOPP). Y si la STS 61 de 5 de mayo de 2007 erró al aplicar el art. 44.4
LOREG, entonces la violación primaria y relevante es la del art. 23 CE, y las dos libertades citadas
habrían sido vulneradas de manera secundaria y consecuencial, por decirlo así. Esta es la doctrina
que resulta del FJ 6-b de la STC 85/2003:
[E]n los casos ahora considerados se da la singularidad de que las supuestas vulneraciones de
derechos fundamentales aducidas en las demandas de amparo son directamente imputables no a
la Administración electoral, sino a las sentencias del Tribunal Supremo recaídas en los procesos
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contencioso-electorales promovidos por el Abogado del Estado y el Ministerio Fiscal contra los actos
de proclamación de las candidaturas presentadas por las agrupaciones de electores ahora recurrentes
en amparo, de modo que las demandas de amparo se dirigen únicamente contra aquellas resoluciones
judiciales a las que se les achaca directamente la lesión de diversos derechos fundamentales. Al
pronunciarse las sentencias recurridas sobre la proclamación de las candidaturas (art. 49 LOREG) de
las agrupaciones solicitantes de amparo, es en principio y con carácter general el derecho de acceso
a los cargos públicos en condiciones de igualdad (art. 23.2 CE) el afectado por las mismas, al ser
éste el derecho fundamental en relación con los actos de proclamación de candidaturas y
candidatos (SSTC 78/1987, de 26 de mayo, FJ 1; 81/1987, de 27 de mayo, FJ 2; 169/1987, de 29 de
octubre, FJ 3; 160/1989, de 10 de octubre, FJ 1; 106/1991, de 13 de mayo, FJ 2; 113/1991, de 20 de
mayo, FJ 2), además, claro está, de las supuestas vulneraciones de derecho fundamentales recogidos
en el art. 24 CE que hubieran podido producirse en la tramitación del recurso contencioso-electoral
imputables a la actuación del órgano jurisdiccional (SSTC 81/1987, FJ 2; 169/1987, FJ 3, por todas).
En este sentido, ha de resaltarse que en un elevado número de demandas de amparo se invoca como
vulnerado por la Sentencia o Sentencias impugnadas el art. 16.1 CE, en el que se enuncia y reconoce,
en lo que ahora importa, el derecho fundamental a la libertad ideológica, en relación con el derecho
fundamental a la libertad de expresión [art. 20.1.a) CE]. Sin perjuicio de reconocer la estrecha
conexión que estas dos últimas libertades presentan con el derecho a acceder en condiciones de
igualdad a las funciones y cargos públicos (art. 23.2 CE), al que nos referiremos en fundamentos
jurídicos posteriores, ha de señalarse, sin embargo, que aquellas invocaciones no guardan relación
objetiva, de acuerdo con la doctrina constitucional reseñada, con lo fundamentado y resuelto por
el Tribunal Supremo, ni, en consecuencia, han ser examinadas por sí mismas en la presente
Sentencia.
En la misma línea, pero más brevemente, la STC 99/2004, FJ 14, declara igualmente que “en la
órbita del art. 23.1 CE se sitúan también en la demanda otras supuestas infracciones de principios
constitucionales y derechos fundamentales, tales como la irretroactividad garantizada por el art. 9.3
CE, el principio de igualdad sancionado en el art. 14 CE o la libertad ideológica reconocida por el
art. 16.1 CE”. La STC 68/2005, FJ 2.b, reitera estas palabras.
Por otro lado, la anulación de los acuerdos de proclamación de candidaturas de las agrupaciones
ABERTZALE SOZIALISTAK por continuar o suceder la actividad de partidos políticos disueltos
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no supone ninguna violación o restricción de las libertades ideológicas y de expresión que
corresponden a cada una de las personas que las integran, quienes pueden ejercitar ambas libertades
en cualesquiera contextos, pero no pueden escudarse en ellas para amparar la defraudación o
menoscabo del principal pronunciamiento de la sentencia que disolvió los partidos HERRI
BATASUNA, EUSKAL HERRITARROK y BATASUNA, es decir, el cese de su actividad
política. La anulación de los acuerdos de proclamación de las candidaturas AS por la STS 61 aquí
recurrida no se fundamenta en razones ideológicas ni toma por referencia las opiniones e ideas
expresadas por los integrantes de las candidaturas AS, sino exclusivamente su carácter de
continuadoras de la actividad de los tres partidos disueltos por sentencia judicial.
4. El motivo 5º y último se basa en la pretendida violación del derecho a la libertad de asociación
(art. 22 CE). Se trata de una breve consideración acerca de la legitimidad de la propuesta y
discusión de los proyectos políticos, extremos éstos que no se ven comprometidos de manera alguna
por la Sentencia recurrida, dado que no es el derecho de asociación en sí mismo considerado lo que
resulta limitado por la acción de la sentencia sino, en la medida de su repercusión en el proceso
electoral, por lo que el aspecto el aspecto indiscutiblemente prevalente es el propio del artículo 23
CE.
Alegaciones similares fueron ya desestimadas por las SSTC 85/2003, FJ 21, 99/2004, FJ 13, y
68/2005, FJ 15. Como dice la primera de las sentencias constitucionales citadas “entre los aspectos
más básicos de la autodeterminación personal “no se encuentran los datos referentes a la
participación de los ciudadanos en la vida política, actividad que por su propia naturaleza se
desarrolla en la esfera pública de una sociedad democrática, con excepción del derecho de sufragio
activo dado el carácter secreto del voto. De esta manera, el ejercicio del derecho de participación
política (art. 23.1 CE) implica en general la renuncia a mantener ese aspecto de la vida personal
alejada del público conocimiento. A ello debe añadirse el carácter público que la legislación
electoral atribuye a determinadas actuaciones de los ciudadanos en los procesos electorales, en
concreto, la publicación de las candidaturas presentadas y proclamadas en las elecciones, que se
efectúa, para las municipales, en el Boletín Oficial de la Provincia (arts. 47 y 187.4 LOREG); y la
publicación de los electos, que se efectúa, para todo tipo de elecciones, en el Boletín Oficial del
Estado (art. 108.6 LOREG). Estas normas que prescriben la publicidad de candidatos proclamados
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y electos son, por otra parte, básicas para la transparencia política que en un Estado democrático
debe regir las relaciones entre electores y elegibles”
Segunda. Las supuestas infracciones de los dos apartados del art. 24 CE. La demanda formula
en su primer fundamento de fondo una alegación de indefensión basada en las medidas de
acumulación procesal, la brevedad del plazo, las dificultades materiales en el desplazamiento para
examen del expediente y relativas a la aportación de prueba.
Todas estas cuestiones son practicamente idénticas a todos los recursos de amparo promovidos por
las agrupaciones recurrentes. Por esta razón, esta representación se remite, en aras de la brevedad, a
lo alegado en el recurso de amparo Nº 4116/2007.
Tercera. Infracciones del artículo 23 y 24 CE. El núcleo básico de la argumentación del presente
recurso está representado por las alegaciones contenidas en los motivos segundo (derecho a la tutela
judicial efectiva y a un proceso con todas las garantías, según el artículo 24.2) y tercero (referido
éste al derecho a participar en los asuntos públicos directamente o por medio de representante;
artículo 23.1 CE).
Dado que los términos de ambos motivos son sustancialmente idénticos a los aducidos en el recurso
Nº4116/2007, también en aras de la brevedad, nos permitimos limitarnos a una remisión a las
alegaciones aducidas en relación con estos derechos en el referido recurso. En su virtud, a la Sala
SUPLICA que, con admisión de este escrito, tenga al Abogado del Estado por personado en
representación del Gobierno y por efectuadas las precedentes alegaciones; y previos los legales
trámites, dicte sentencia totalmente denegatoria del amparo pretendido.
Es justicia. que se Madrid, 9 de mayo de 2007.
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